Las mejores firmas madridistas del planeta

Envidia

Escrito por: Quillo Barrios26 junio, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Tengo la mala suerte de no ser aficionado al baloncesto. Habré visto unos quince o veinte partidos en mi vida. No me enorgullezco de ello. No sé cuándo se pitan las técnicas o cuándo el tapón es ilegal. Mis conocimientos, casi primitivos, me sirven para intuir un triple o una penetración al aro. Reconozco, eso sí, que he vibrado las pocas veces que me he sentado a ver un partido de basket. Recuerdo un España-Francia de 2015 y un Real Madrid-Fenerbahce del año pasado. En ambos sentí cómo la adrenalina recorría mi cuerpo. Lamentablemente, no aproveché esa sensación para engancharme a un deporte que, pese a mi distancia e ignorancia, me resulta atractivo.

Este no es un artículo que vaya a hablar de mi escasa relación con el baloncesto, sino de la envidia que siento al notarme tibio y tranquilo ante una etapa histórica para el Real Madrid de Pablo Laso. Tengo la suerte de contar con un TL en Twitter que sigue religiosamente cada envite de los chicos del balón naranja. Leo cosas de todo tipo -en muchos momentos se parece al fútbol, aunque detecto mayor respeto y admiración aquí-, y casi todas concluyen en un profundo agradecimiento a un equipo de leyenda, seguramente irrepetible.

Pepe Kollins sonó emocionado al escribir sobre el Real Madrid de Baloncesto tras conquistar el Palau en el cuarto y, a la postre, último partido de la final de la Liga Endesa. Joe Llorente, voz más que autorizada para hablar de dicha sección, resumió la hegemonía blanca diciendo que el Madrid lleva siendo el mejor equipo muchos años. Quizá no seamos conscientes de la importancia y la realidad de esta frase. En el deporte de élite, ser el mejor de la temporada resulta dificilísimo, por lo que ser el mejor de una década es casi una hazaña. En la cuenta de Twitter de La Galerna leí que no se veía un Real Madrid así desde los años setenta. Una auténtica barbaridad.

Volviendo al segundo párrafo, sí, siento envidia. Por los resultados, por la dinámica, por el orgullo infinito que envuelve cada frase de todos a los que leo en Twitter, por las imágenes que encuentro en redes sociales y en posteriores resúmenes, por lo que me cuentan algunos amigos que sí son apasionados del baloncesto. Por todo ello, pero también por el ambiente familiar que parece gobernar esa plantilla. Hasta Luka Doncic, Rookie del año en la NBA y con el futuro en sus manos, tiene siempre un momento del día para 'su' Real Madrid. Llull y Felipe Reyes encarnan el madridismo como nadie, Campazzo parece haber nacido con sangre merengue en las venas, Pablo Laso ha construido un equipo demoledor, fiable y emocionante. Todo esto, repito, dicho desde la distancia, la ignorancia, la visión del que sólo observa a cuentagotas. Imagino lo que debe sentir aquel que se enamoró para siempre de ese deporte y lleva el veneno blanco también hasta el baloncesto. Envidia.

Habéis visto a vuestro Real Madrid alcanzar varias Final Four en pocos años y conquistar Europa. Os sabéis dominadores en España, especialmente en la Liga Endesa. Tenéis a Doncic en Estados Unidos alentando y convirtiéndose, queriendo o sin querer, en un embajador inmejorable. Disfrutáis cada pocos días de una plantilla única, sedienta pese a los enormes logros conseguidos. Lo único bueno de ver esto desde fuera es que la distancia me permite ser consciente de lo que está consiguiendo el equipo de Pablo Laso. Es algo abrumador, difícil de explicar con palabras. Así todo, sólo os puedo decir que no dejéis de saborearlo, porque esto, el ahora, nunca vuelve, por mucho que el Real Madrid de Baloncesto esté retando al propio destino. Lo digo desde la envidia.

Quillo Barrios
Pucelano de nacimiento y amante del Real Madrid. Asegura tener la virtud y el defecto de decir siempre lo que piensa. Siempre situará a Zinedine Zidane por encima del resto. Mourinhista, no cree en la objetividad y sueña con ver a su equipo levantar otras diez Copas de Europa. @quillobarrios

7 comentarios en: Envidia