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Real Madrid de baloncesto: donde mueren los egos

Real Madrid de baloncesto: donde mueren los egos

Escrito por: Jesús Bengoechea24 junio, 2019
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La foto habla por sí sola. Son las 6:33 de la mañana en el centro mismo de Madrid. La hora la deducimos por el tono de luz del amanecer en el asfalto, pero el lugar lo conocemos bien.

Cuatro hombretones, visiblemente exhaustos tras una gran noche de farra, y al mismo tiempo eufóricos según dictan sus semblantes, celebran en soledad lo que, de haber sido logrado por otra sección de la misma empresa, sería celebrado en el mismo sitio pero por miles de personas.

Sus sonrisas, así como el trofeo que uno de ellos sostiene, nos harían pensar que acaban de lograr una gran gesta deportiva de no ser porque no se ven en la foto hordas de fieles rodeando el monumento, entonando sus nombres en cánticos de amor y de guerra. Todo lo contrario. Apenas despunta el sol y nadie les ve, con la excepción de quien haga la foto y quizá algún juerguista rezagado que hace sonar el claxon ante el discreto, íntimo espectáculo. No hay hordas de fieles rodeando el monumento, ni entonando sus nombres en cánticos de amor y de guerra. Sin embargo (he aquí la sorpresa) eso no significa que no acaben en efecto de lograr una hazaña grandiosa.

Es una estampa tan llena de grandeza que nos encanija. La miramos embobados y, en comparación, somos pura fatuidad. En su empresa no les han organizado fastos como los que se dan por hecho con los éxitos de la otra sección. Probablemente piensen que se presentaría poca gente y el evento resultaría deslucido. Puede que así fuese.

Puede que no.

Ellos no se quejan, ni de eso ni de casi nada. Simplemente (me cuentan que no es la primera vez que pasa) se van a celebrarlo como haríamos usted y yo. Cuando ya han comido, bebido, bailado y cantado lo suficiente, se van al lugar de los mayores y se hacen una foto cuando el sol despunta. Son como niños imitando a los padres sin que ello deje de gritar a los cuatro vientos que de quien hay que aprender es precisamente de los niños.

Es una estampa infantil, pues. Ingenua. Es una visión de otra época. Tiene algo de western también: es John Wayne en el marco de la puerta al final de The searchers, Alan Ladd perdiéndose en el horizonte de Shane. Esas cosas, en las películas de vaqueros, ocurren también al amanecer. Son héroes que salvan el mundo con naturalidad, esperando a cambio poco más que un gintonic y una foto para Twitter. Si os fijáis bien, en esa foto nos están mandando amorosamente a tomar por culo, aunque puede que ni lo sepan. No os necesitamos, nos dicen implícitamente, nos basta con lo que somos. Nos mandan a la mierda y sólo podemos darles las gracias.

Si yo fuera como ellos, tampoco necesitaría mucho más que lo que soy (que lo que sería). Uno de los cuatro, pocas horas antes, ha descrito en pocas palabras la esencia misma de una institución centenaria. “Acá mueren los egos”. Y nosotros de amor por ellos, añado. Suena casi a Jorge Manrique. Allá van los señoríos, derechos a se acabar e consumir. Recuerde el alma dormida, recuerde siempre a estos héroes sencillos. Quizá en ese momento, frente a la cámara de un iPhone, solos, con la Diosa silenciosa guardando sus espaldas, concibieron la idea desatinada de que aquel amanecer urbano les pertenecía. Y es posible que tuvieran razón, los muy cabronazos.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

5 comentarios en: Real Madrid de baloncesto: donde mueren los egos

  1. Don Jesús me ha gustado mucho tu artículo muy entrañable....pero en esta sociedad que vivimos la cosa funciona así...y no hay más y nada mas...
    Pd....retirarnos ya de la acb...siempre nos roban solo que algunas veces no cuentan con carroll,facu,llull etc

  2. Artículo excelente, a la altura de los individuos que aparecen en la foto ( sí, el de esa cabeza que se atisba a sus espaldas , también-también...me pregunto quien es ...). Don Jesús , no es la primera vez que me sucede, me pregunto si realmente ex usted el que ha escrito esta joya de artículo. . . de la autoría del final del mismo, no tengo duda; es su estilo.

  3. Ojalá esta magnífica frase, se grabase en la entrada del túnel de vestuarios.
    Aquí mueren los egos, dejen su sudor, su técnica y su profesionalidad a servicio del club y su afición y cuando salgan del club, serán héroes, serán leyendas.
    El club por encima de todos siempre.

  4. Siempre se ha dicho que había un abismo cultural entre futbolistas y baloncestistas a favor de estos últimos.
    Tal vez esa superioridad cultural sea la clave para que la modestia aflore con.mucha más facilidad y frecuencia en los muchachos del aro.
    El otro motivo son los sueldos. Quien puede frenar a un diosecillo de 24 años que gana 6 millones de euros al año?
    La diferencia es que a unos los soportamos, malamente, y a los otros los queremos.

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