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El infierno amarillo

El infierno amarillo

Escrito por: Athos Dumas26 septiembre, 2017
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No recuerdo haberlo pasado peor en un estadio de fútbol que aquella noche del 24 de abril de 2013 en el Signal Iduna Park de Dortmund (antiguamente denominado Westfalenstadion) . El partido de ida de semifinales de la Copa de Europa 2012-2013 acabó finalmente con un estruendoso 4-1 a favor de los renanos de Borussia, tras un póker de Robert Lewandowski. La segunda parte de ese encuentro nos costó, en mi opinión, el haber podido disputar una final de Champions League en Wembley, contra el Bayern de Múnich que, a su vez, arrasó al Barça del malogrado Tito Vilanova con un ignominioso global de 7-0.

Aquella noche estuve presente, junto con unos buenos amigos, en el estadio del Borussia. He de decir también, que el Signal es un recinto espléndido y que jamás he asistido a una exhibición como la que vi por parte de la afición borusser, infatigables desde al menos 45 minutos antes del inicio del partido. La mera contemplación del célebre "Gelbe Wand - Südtribüne Dortmund", conocido en España como “Muro Amarillo”, nos dejó a todos los aficionados madridistas allí presentes totalmente boquiabiertos. No está de más añadir que el estadio, según The Times, es el mejor del mundo en la actualidad.

Si es proverbial la rivalidad histórica entre el Bayern y el Real Madrid, no menos cierto es que los duelos entre el Borussia de Dortmund y el Madrid llevan siendo en los últimos 20 años de los más intensos y apasionantes de toda Europa. Hasta la fecha ha habido 12 enfrentamientos entre estos dos equipos, con un balance de 4 victorias españolas, 3 alemanas y 5 empates. Concretamente en tierras germanas, el balance es pobre para el Madrid, con 0 victorias, 3 empates y 3 derrotas. El Signa Park es a día de hoy un feudo inexpugnable para los merengues, si bien es cierto es que por su paso por esas tierras han ido cayendo como fruta madura nada menos que 3 Copas de Europa: la Séptima, la Décima y la Duodécima.

El primer duelo entre ambos clubs fue en la temporada 1997-1998, en semifinales. Tras el partido de ida (2-0 en el Bernabéu) que todo el mundo recuerda por la anécdota de la portería del Fondo Sur que acabó por los suelos y por el punterazo de Christian Karembeu, la vuelta en Dortmund fue un partido gris que acabó 0-0 y que fue la antesala de la consecución de la anheladísima Séptima que se conquistaría en Amsterdam.

En 2002-2003 tuvo lugar el segundo duelo entre ambos equipos. Fue en la 2ª fase de grupos (anterior formato, había que superar 2 fases de grupos hasta conseguir el pase a cuartos de final, lo que hacía que el campeón de aquél torneo tuviese que disputar nada más y nada menos que 17 partidos en lugar de los 13 del sistema actual). En el partido del Bernabéu, el Madrid remontó un gol del gigante checo Jan Koller y se impuso finalmente por 2-1 tras los tantos de Raúl y de Ronaldo Nazario. Mientras que en Alemania, tras otro tanto de Koller, el canterano Javier Portillo empató in extremis a 1 en el tiempo añadido. De no haber anotado Portillo, posiblemente el Madrid habría sido eliminado en aquella fase de grupos. Posteriormente, el Madrid accedió hasta las semifinales (tras eliminar en cuartos al Manchester United con aquél hat-trick de Nazario) y acabaría siendo eliminado por la Juventus, tras una prórroga en Turín, eliminación que, a posteriori, le acabaría costando el puesto a Del Bosque.

Pasaron 10 años hasta el siguiente enfrentamiento. Y fue en 2012-2013 cuando el BVB y el Real Madrid se midieron 4 veces en la misma temporada. Aquél año el Borussia tenía un verdadero equipazo dirigido por Jürgen Klopp, que acabó llegando a la final de la Champions contra el Bayern y tan sólo se rindió en el minuto 88 ante el gol de Arjen Robben. En la fase de grupos, en Dortmund se impusieron los locales por 2-1 con goles de Lewandowski y de Schmelzer, por tan solo un gol madridista, de Cristiano. Y en el Bernabéu, empate a 2 final, con el Madrid yendo a remolque todo el partido tras marcar Reus (empató 1-1 Pepe) y Arbeloa en propia meta antes del descanso. Mesut Özil empató en el 89’ merced a un golazo marcado de libre directo que entró por toda la escuadra de Weidenfeller. Aquél Borussia mereció sin duda la victoria en nuestro feudo tras un juego soberbio de los Gündogan, Götze, Reus y el propio Lewandowski. El duelo volvió a repetirse en semifinales, con el ya comentado repaso en tierras teutonas, 4-1, en el que el Madrid desapareció en el segundo tiempo tras haber logrado llegar al descanso con un empate a 1. Diego López, Pepe, Ramos, seguro que siguen teniendo pesadillas con el delantero polaco a quien, según dijeron varios periodistas, quiso fichar para el Madrid Florentino Pérez aquella misma noche. La vuelta, en Madrid, sirvió para ver un dignísimo papel de los blancos en modo remontada. Pese a que lo dieron todo, los madridistas tan sólo pudieron marcar el 1-0 en el minuto 83, por medio de Benzema, y ya el gol de Ramos en el 89 pareció el canto del cisne, aunque en sus botas el mismo Sergio estuvo a punto de materializar un 3-0 que habría dado el paso a la final de Wembley.

Mejor sabor de boca dejó la eliminatoria de cuartos de final en la temporada siguiente, 2013-2014.  El Madrid venía de triturar al Schalke 04 (enemigo íntimo del BVB en Bundesliga) por un global de 9-2 en octavos mientras que el Borussia había dejado en la cuneta al Zenit ruso. En ambos equipos había sed de victoria, el Madrid quería enterrar para siempre el doloroso 4-1 que fue la antesala de la salida del club de José Mourinho, mientras que el Borussia ansiaba repetir la hazaña y poder llegar por segunda vez consecutiva a la final de la Champions. La ida en el Bernabéu fue un paseo triunfal de los de Ancelotti, 3-0 tras una primera parte soberbia con gol tempranero de Bale, y un golazo de Isco desde fuera del área mediado el primer tiempo. Cristiano puso la pica final en los lomos del conjunto Gelbe (amarillo) y con un 3-0 que a todas luces pareció incluso corto para los méritos blancos, todo hacía pensar que el Madrid tenía pie y medio en las semifinales. La gran esperanza de los alemanes para la vuelta era el regreso al equipo de Robert Lewandowski, recuperado de una lesión, y el proverbial miedo escénico que tradicionalmente padecía el Madrid en tierras germánicas (con contadas excepciones como alguna victoria ante el Leverkusen o la reciente en el campo del Schalke 04). Otro contratiempo añadido era la baja casi segura en la vuelta de Cristiano, que venía arrastrando molestias en la segunda vuelta de la liga, molestias que le iban a impedir jugar en Dortmund (aunque estuvo en el banquillo de suplentes) y también la final de la Copa del Rey en Valencia la semana siguiente ante el FC Barcelona (con la célebre cabalgada fantástica de Gareth Bale). Aún y con todo, parecía imposible que el BVB pudiese remontar un 3-0. Más aún cuando a los pocos minutos el colegiado esloveno Skomina pitó un penalti claro por manos del polaco Piszczek. Al no estar Cristiano, Di María se encargó de chutarlo con la mala fortuna de resbalarse al lanzarlo, lo que propició la fácil parada de Weidenfeller.

A partir de ese momento empezó la cara B de la pesadilla del Signa Park. Todos nos acordamos del año anterior, los renanos parecían ser gigantes contra pigmeos. Pepe falló un pase fácil que supuso que Reus marcara el 1-0 a Casillas. En el minuto 37 el Madrid prácticamente se quedó sin colchón cuando, tras un fallo garrafal en el centro del campo de Illarramendi, de nuevo Marco Reus hizo subir el 2-0 al tanteador, al cazar un balón que venía repelido del poste tras tiro de Lewandowski. En el descanso, Ancelotti movió piezas: Illarra al banco, sustituido por Isco. Algo mejoró el Madrid pero aun así Mkhitaryan tuvo 2 goles en sus botas, un tiro fue al palo, el otro lo evitó Iker Casillas, que tuvo una gran noche, atajando además disparos de Grosskreutz y de Lewandowski. La verdadera flor de aquél día fue el momento inspirado de Carletto, cuando puso a Casemiro en el campo sustituyendo al Fideo Di María. Esos últimos 20 minutos de Casemiro dieron tranquilidad y contundencia a un centro del campo que había estado tembloroso toda la tarde de Dortmund.  Aquella tarde, sin ser gloriosa para el Madrid, al menos permitió el pase a las semifinales y una venganza un tanto descafeinada de lo acontecido en el año anterior. La Décima estaba más cerca.

Casemiro dio tranquilidad y contundencia

Nuestro último duelo con el BVB, hasta el de esta nueva temporada, fue el año pasado, también en fase de grupos. Dos excelentes partidos nos fueron brindados, ambos acabaron con empate a 2, y en concreto el que se jugó en Alemania fue seguramente el mejor que ha jugado hasta la fecha el Madrid en Dortmund. Se recuerda el excelente gol de Cristiano a taconazo de Bale, tras jugada prodigiosa de Benzema en contraataque fulgurante. El Borussia fue a remolque y tuvo la fortuna (o la célebre falta de concentración blanca en defensa) de empatar a 1 por medio de Aubameyang al filo del descanso y de igualar a a 2 (tras el 1-2 de Varane tras un córner) a falta de 3 minutos por mediación de Schürrle. La vuelta en el Bernabéu supuso otro empate a 2, y pese a que el Madrid se adelantó 2-0 con doblete de Benzema , en el segundo tiempo Aubameyang y Reus (¡de nuevo Reus!) lograron las tablas. En aquél partido entre estos equipos llamó la atención la actuación de Ousmane Dembélé, hoy en día miembro de la plantilla del FC Barcelona. Este 2-2 supuso que el Madrid acabase segundo de grupo y tuviese que jugar en octavos de final la ida en casa ante el Napoli, eliminatoria que marcó un cambio de viento a favor en la competición, que desembocaría en Cardiff con la consecución de la Duodécima.

En esta nueva temporada, el BVB ha empezado de manera fulminante en Bundesliga (no así en Champions ya que en el primer partido ante el Tottenham fue derrotado por 3-1 en Wembley; definitivamente Wembley no parece ser su estadio talismán…), siendo líder con 16 puntos por delante del Hoffenheim y del Bayern de Múnich. 19 goles a favor y tan solo 1 en contra en 6 partidos por ahora. De esos 19 goles, el Pichichi actual es Pierre-Emerick Aubameyang, con 8 dianas. 4 tantos lleva anotados su nuevo fichaje Maximilian Philipp, 23 años, procedente del Freiburg. Entre sus novedades este año está el ucraniano Yarmolenko, recién llegado del Dinamo de Kiev, el defensa turco Toprak, procedente del Bayer Leverkusen y el joven centrocampista de 21 años Dahoud procedente del Mönchengladbach. Su baja más notable ha sido la del delantero Dembélé.

Marco Reus aún sigue lesionado, así como Schmelzer y el defensa portugúes Guerreiro. Sus jugadores más peligroso son el mediocentro Weigl (pretendido en su momento por el Madrid) y Götze quien, tras su paso fallido por el Bayern, vuelve a ser ídolo en Dortmund. Atención al joven Pulisic que últimamente está jugando de tercer punta. El punto más débil lo tiene en ambos laterales, con el veterano Piszczek (32 años) y el joven Toljan, recién llegado del Hoffenheim. El centro de la defensa estará formado por 2 de estos 3 centrales: Marc Bartra, Sokratis o el turco Toprak. Y últimamente viene jugando de guardameta el suizo Bürki que da más seguridad al nuevo técnico holandés, Peter Bosz, que el veterano Weidenfeller (37 años).

En definitiva, que promete haber un partido abierto y un tanto loco, con buenas individualidades alemanas en ataque (y mucha velocidad), ya que además de los mencionados Aubameyang y Philipp cuenta en sus filas con el campeón del mundo André Schürrle y el experimentado Yarmolenko. El BVB tiene puntos débiles atrás y mucha gente nueva y con escasa experiencia en Champions. Esperemos que los nuestros, tras 6 visitas fallidas, inauguren su casillero de victorias en el magnífico recinto del Signa Iduna Park de Dortmund, también conocido en toda Europa como “El Infierno Amarillo”.

3 comentarios en: El infierno amarillo

  1. De la eliminatoria de 2012-13 recuerdo, perfectamente, la jugada del 4 a 1, en las postrimerías del encuentro. Xabi Alonso, medio arrolló a un delantero borusser que había frenado en su carrera y, esta acción, se sancionó con pena máxima.
    En el descuento de la vuelta en el Bernabéu, sucedió la misma jugada pero, esta vez, en el área alemana. Y, ¡no se señaló el penalty correspondiente! con lo que se nos impidió completar la remontada. Dos jugadas exactamente iguales, calcadas, que se señalaron de manera completamente distinta.

  2. Hoy es un buen día para romper la estadística, algo que al Madrid se le da rematadamente bien, y también para reencontrarnos con la pegada. Es nuestra competición, es el lugar donde nos sentimos cómodos y que mejor escenario para recuperar un poco la confianza perdida en estos tropiezos anteriores. Hala Madrid !

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