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Diario de un madridista confinado (día 12)

Diario de un madridista confinado (día 12)

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares28 marzo, 2020
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27 de marzo de 2020

 

Viernes lluvioso, cuanto más feo, más hermoso, como dice el refrán. Veo un anuncio en la tele de un locutorio bucal llamado Parodontax. Afirma que la recesión de las encías puede ser un signo de enfermedad gingival. Parece que la crisis económica ya no respeta ni a las partes carnosas que recubren la raíz de los dientes, qué poca vergüenza. Qué tiempos aquellos en los que se erigían regias catedrales con arcos gingivales.

Mi tío Juanito dice que todos los ingresados en el hospital de Getafe son de otros pueblos, que el virus solo afecta a los de Fuenlabrada. Es un madridista inefable cuya hazaña más sonada fue tirar los hielos a la basura porque si los echaba al fregadero se iba a atascar. Con él iba al Bernabéu de niño a veces. Comprábamos las entradas en La Madrileña. A veces de tribuna, si el partido era flojo, por ser más asequibles. Si era contra el Barcelona, gallinero seguro, de pie y entre señores con puro. No por este motivo, sino por el color de la camiseta, al Madrid le llama la gallina. Al Atleti, los dibujos animados. Imagino que aquellas camisetas colchoneras con publicidad de Bandai o de Spiderman.

La situación social está más tensa que Pizo Gómez siendo operado de apendicitis por Míchel. La ola nos está pasando por encima y a quien más y a quien menos le salpica con casos cercanos. Por suerte, el susto inicial que nos llevamos hoy, al final fue menos. Hubo más sobresaltos a lo largo del día fuera del entorno familiar. Hemos cambiado la sobrasada por los sobresaltos y aún nos queda para que termine la merienda. La capacidad para asumir la realidad es importante y una mala opción hoy puede ser muy buena mañana, al menos durante un tiempo bastante largo.

Pregunto a mi amigo Nico qué tal llevan el ERTE y me contesta que aún está inERTE. Está claro que para el grupo de amigos nos hicieron un casting de anormalidad profunda, por suerte.

Me falta tiempo para terminar todo lo que tengo que hacer, es decir, que aún no me ha llegado el frenazo de actividad que han sufrido ya muchas personas. Cualquiera que se haya descalabrado en la vida, ya sabía antes de esta crisis que lo importante no es producir y ganar y comprar y presumir y seguir y más y más sin descanso, pero la sociedad está montada de manera que es difícil salirse de esa vía porque vivir es caro, hecho que no significa que no se haya mejorado una barbaridad impensable en menos de un siglo, si se mira con perspectiva y pausa. Solemos atender lo urgente antes que lo importante y cuando queremos solucionar esto último, es tarde. Aunque el Real Madrid es una excepción, a menudo resuelve lo importante a última hora. Pero tiene truco; lo suele resolver de este modo porque ha trabajado antes para que sea así, aunque lo disfraza de suerte para darle emoción.

 

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