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Darwin y los medios deportivos

Darwin y los medios deportivos

Escrito por: Fred Gwynne27 octubre, 2015
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Cuando se confirmó que el Real Madrid iba a tener su propia cadena de TDT me entretuve leyendo en varios medios los comentarios que los lectores hacían de la noticia. En general, por esa rara habilidad que tienen los antis para arrejuntarse ante cualquier noticia positiva (o negativa) que hable del Madrid, la mayoría de esos comentarios eran despectivos o directamente insultantes, pero entre descalificación y descalificación había algo en común a casi todos ellos.

La mayoría hacían hincapié en que el Real Madrid no necesitaba esa cadena ya que contaba con prácticamente todos los medios de comunicación nacionales a su servicio. Según ellos (es decir, según los antis), el Marca, el AS, la Ser, Radio Marca, la COPE, Cuatro, la Sexta, el ABC y la Hoja Parroquial del domingo eran afines a la Casa Blanca.

Siempre me ha llamado mucho la atención cómo las mismas cadenas e incluso las mismas informaciones pueden ser según unos madridistas y según otros antimadridistas.

Para mí, sigue siendo un misterio insondable cómo una persona con su raciocinio intacto, sin taras visibles, culta e inteligente, después de leer cómo el director de As despelleja día tras día a Florentino en su editorial puede pensar que ese periódico es madridista. Y entiendo perfectamente que esa misma persona piense que el tarado soy yo por pensar que no lo sea. Y la misma ridícula sensación la tengo con algunos programas de deportes y algunas emisoras de radio. Es decir, la información que escuchamos unos y otros es la misma, pero nuestra opinión sobre esa misma información difiere radicalmente. Aquí igual se podía aplicar lo del color del cristal y pensar (ay) que si esa cadena o esa radio se lleva palos de los dos lados, es decir, que si para los antimadridistas esa cadena es madridista y para los madridistas es antimadridista, es posible que esa cadena sea ecuánime y esté haciendo (solamente pensarlo hace que se me paren los pulsos) bien su trabajo.

Hace pocos días, después de terminar uno de esos interminables debates en los que los contertulios estaban dándole la del pulpo a Benítez, llamó un oyente, quejándose amargamente de que se habían pasado cuarenta minutos hablando del Madrid y que no hablaban nada del Atlético. Y el oyente  tenía razón, toda la razón. No habían dedicado ni un solo minuto a su equipo. En la tertulia se habían pasado esos cuarenta minutos hablando del Madrid, pero…hablando MAL.

¿Es posible que los antimadridistas cegados por su cristal (o por su inquina) sufran  independientemente de que hablen bien o mal del Madrid, y eso les lleve a identificar a esa cadena como madridista? ¿Hay alguna posibilidad de que un antimadridista piense que una cadena es afín al Madrid simplemente por dedicar la mayor parte de su programación a machacarlo?

Y ahora demos la vuelta a la tortilla. Esos mismos medios también critican al Barcelona o al Atlético, menos, pero también lo hacen. Eso sí, lo hacen de una forma mucho más tranquila, pausada y equilibrada. Comparar sus críticas con las críticas al Madrid es como comparar los golpes de Tyson a sus rivales con los coscorroncitos de nuestro añorado padre Suances  a las almas descarriadas.

Y aquí creo que los madridistas tenemos una gran ventaja. Ganar durante tantos años, ser siempre los primeros de la clase, y precisamente por eso mismo ser también los más odiados y criticados, nos ha dotado de una gran coraza, de una piel dura como la piedra, una piel de tiburón, de lija, áspera, a prueba de críticas y de tontos. Es como si Darwin a bordo del Beagle se hubiese fijado en tortugas, mejillones y madridistas para elaborar “El origen de las especies por medio de la selección natural”. Las críticas son el pan nuestro de cada siglo. Evolucionamos con ellas. Son parte de nuestra piel.

Por eso pienso que los seguidores de otros equipos, acostumbrados a que los palos se los lleve siempre el mismo, cuando se encuentran con una crítica, una, aunque sea tan solitaria y triste como un náufrago en medio del mar, se ahogan, les falta el aire, ven fantasmas, persecuciones, árbitros y dictadores creando leyes para su exterminio.

Volviendo a la piel, ellos la tienen muy fina, de papel de fumar, liviana, casi transparente. Si Darwin, en lugar de fijarse en las iguanas, hubiese estudiado a los antis, igual hoy el Sumo Creador seguiría siendo la teoría más aceptada. Ellos llevan desde la creación del universo sin evolucionar.

charles darwin

Esta puede ser una explicación plausible para esta disparidad de criterios pero creo que tiene que haber más. Muchas más.

Yo sigo pensando que gran parte de la prensa es antimadridista pero eso no me impide buscar alguna explicación que lo justifique o que me demuestre que estoy equivocado.

Yo dudo y no dudo. Me explico. Yo por definición dudo de todo. No entiendo a la gente que no duda, a la gente que no tiene fisuras en sus argumentos, a decir verdad ese tipo de personas me resultan inquietantes. Es como si después de leer un poema su única preocupación fuese contar el número de versos y pregonarlo para que todos sepamos que son infalibles, que lo saben todo, que no se les escapa nada cuando normalmente lo que se les escapa es todo, es decir, se les escapa la propia poesía.

Partamos de una base, de algo irrefutable: Toda empresa quiere ganar dinero. Y las de comunicación no son ajenas a este pequeño e irremediable vicio para su supervivencia.

¿Vende más el morbo, la especulación, los relatos fantásticos, las mentiras o las calumnias que la información veraz y objetiva? ¿Una empresa sería capaz de destrozar su propio mercado si eso fuese en contra de su propia cartera? ¿Vende más hablar mal o hablar bien del Madrid? Dudas y más dudas.

Puede que el número de antis de este país sea mucho mayor que el de madridistas y cada día intenten cuidar más ese mercado, o puede que yo, como desconocedor total del terreno que estoy pisando, no tenga ni idea de este espinoso y recurrente tema y este haciendo el ridículo (uno más no creo que le importe a mi editor) más espantoso.

¿Y si por increíble que parezca intentan ser ecuánimes? ¿Y si el problema es que la mayoría de las redacciones y sobre todo la mayoría de las tertulias están llenas de culés y atléticos y su ecuanimidad nos resulta tan falsa como insoportable?

Uno mira las noticias más comentadas, o las más leídas de esa prensa deportiva que tanto criticamos, y se da cuenta de que normalmente coinciden con ese patrón de sensacionalismo y amarillismo que nos rodea por todos los lados. Igual el periodismo deportivo lo único que hace es ser un reflejo de la sociedad o porqué no decirlo, de esas redes sociales que muchas veces reproducen los peores estereotipos de esa misma prensa a la que criticamos.

La impresión que tengo es que el periodismo actual va con el bidón de gasolina y en cuanto ve una insignificante colilla se lo vuelca encima no vaya a ser que se apague. Ahí, en “El coloso en llamas”, en el incendio mas furibundo se mueve feliz o al menos lo aparenta. Quieren hablar de fútbol pero siempre pasan de puntillas a su lado. Y cuando lo hacen todo son lugares tan comunes que de repetidos resultan insufribles.

Igual el problema de fondo es que creemos que hay una prensa madridista cuando no la hay, es decir lo único que hay es una prensa generalista que intenta tocar muchos palos y repartir café para todos aunque a algunos, por su enorme trascendencia y repercusión, siempre les toque el café más amargo y la taza más grande.

Una prensa que se ocupa mucho del Madrid pero que ha terminado por derivar en una cansina prensa blanca del corazón, una especie de “Diez minutos” deportivo al que tendremos (o no) que acostumbrarnos. Todos tenemos claro que hay una prensa del corazón, la aceptamos, sabemos los parámetros que sigue y la consumimos o la repudiamos,  pero nos cuesta aceptar que esos mismos parámetros estén presentes en el periodismo deportivo y hayan engullido al Real Madrid.

Ahora, con la TDT, se abre un tiempo nuevo, ilusionante para algunos y preocupante para otros. Este sí que es un buen fichaje. Uno especial, muy especial. Juega en su misma liga, juega contra muchos de esos medios de comunicación y va a competir de tú a tú contra tanto incendio, tanta calumnia y tanto amarillismo.

Yo lo único que le pido es que sea plural, divertida e instructiva. Le pido que todos nos veamos reflejados en ella y sobre todo y por encima de todo le pido que fichen a Darwin.

Seguro que es Madridista. O no…