Las mejores firmas madridistas del planeta

En la semana del fallecimiento del gran Robert Redford, su figura ha sido —merecidamente— homenajeada por doquier. De repente, la cara del de Santa Mónica se convirtió en ubicua, apareciendo hasta en las secciones de deportes de los telediarios. Teniendo en cuenta el abismo estético —e incluso emocional— que supone pasar del rostro del actor a sumergirse en el barrizal que suele constituir la actualidad de la liga española, algún redactor ha tratado de suavizar el contraste incluyendo en el siguiente corte de la escaleta la efigie de Xabi Alonso. Un truco inteligente: del brillo crepuscular de Memorias de África a un plano medio del guipuzcoano, enfundado en un jersey de pico, oteando el horizonte con mirada analítica. Logrando así que la elegancia no se interrumpa, sino que mute de acento.

Bromas aparte, hay algo en la estampa de Xabi Alonso que recuerda verdaderamente a Redford, más allá del perfil de actor europeo que se resiste a las prisas. Ambos comparten esa clase que no se entrena: la del tipo que entra a una habitación y no necesita decir nada para que todos lo escuchen. Redford tenía el rancho en Utah y una biblioteca de guiones subrayados; Xabi, en cambio, lee la JotDown —¿y La Galerna?—, cita a Stefan Zweig en entrevistas y aparece en fotos con trajes que harían que Ralph Lauren se levantase a aplaudir. Los dos se han manifestado como maestros en conseguir que la cara de póquer constituya una pose interesante antes que una inexpresividad bobalicona. Cuando veo una rueda de prensa de Alonso, alguna vez he evocado las escenas de El mejor: ese batear las preguntas incómodas con voz baja, pausada, propia de quien ha leído mucho entre líneas. Qué quieren que les diga, no hace falta ser Carlos Marañón para encontrar lazos simbólicos entre el fútbol y el cine.

Redford tenía el rancho en Utah y una biblioteca de guiones subrayados; Xabi, en cambio, lee la JotDown —¿y La Galerna?—, cita a Stefan Zweig en entrevistas y aparece en fotos con trajes que harían que Ralph Lauren se levantase a aplaudir

Por otro lado, el banquillo del Madrid es menos un sitio físico que un estado mental. Gestionar esa mezcla de egos y talentos resulta más complicado que la trampa final que Newman y Redford planearon en El Golpe. La activación del conjunto de la plantilla dista mucho de un juego inocente y desenfadado, como aquellos truquitos de Sundance Kid para despistar a la policía. Se trata de un ajedrez emocional: Güler pide protagonismo, pero una estrella Bellingham no puede salir del guion; Brahim últimamente aprovecha menos sus quince minutos, mientras que Rodrygo espera su close-up. Y luego hay cuestiones aparte, como la situación de Vini, primera patata de veras caliente para el tolosarra en el club, que a este paso terminará abrasadora si no se ataja a tiempo.

Desde sus inicios en el Bernabéu, Vinícius Júnior podría haber recordado a aquel joven reportero novato que cree que puede cambiar el mundo con una pluma —en su caso, con un regate—. Sin embargo, en esta ocasión la alegoría periodística pasa de forzada a directamente inadecuada cuando uno recuerda que varios de los lugares donde el brasileño tiene más enemigos irreconciliables son, precisamente, las redacciones de algunos medios de comunicación. Bien por la frustración proporcionada por sus fallidos pronósticos iniciales acerca del carácter de paquete de Vini, bien por cuitas personales más o menos conocidas, bien por la antipatía que despierta su personalidad. Fuera de los medios más explícitamente afines al club y a la selección carioca, Vinicius cada vez cuenta con menos partidarios, y las provocaciones —no hablo ahora del infecto racismo sino de asuntos no delictivos, como la cutrez de los balones de playa— se ven alimentadas día a día desde más altavoces. Para un futbolista tan pasional, la pérdida del Balón de oro 2024, las chanzas posteriores y el escrutinio ante cualquier gesto poco inteligente están conformando el primer obstáculo demasiado elevado para superar sin ayuda. Parece desorientado, perseguido por fantasmas cuyo origen desconoce, como el protagonista de Los tres días del Cóndor. Ahora mismo juega como si tuviera que demostrar algo cada vez que toca el balón, y eso, en fútbol, como en cine, se nota demasiado.

La situación de Vini es la primera patata de veras caliente para el tolosarra en el club, que a este paso terminará abrasadora si no se ataja a tiempo

Xabi Alonso lo sabe. Del mismo modo que es consciente de que no va a bastar una charla motivacional al uso. En todo caso, la solución pasa por devolver a Vini el contexto narrativo que ha perdido: otorgarle confianza sin abrumarlo con responsabilidad, y sin que la liberación de responsabilidad le afecte a la confianza. Nada fácil, casi una cuadratura del círculo. Alonso deberá imitar a Redford en Spy game: maniobrando con sutileza en un segundo plano, sin dejar que se note que todo pende de un hilo, afanándose en rescatar al personaje principal antes de que le caiga —o le tiren— la película encima.

Incluso quienes somos devotos de Xabi, hemos de reconocer nuestro desconocimiento acerca de si está preparado para una empresa tan delicada, de equilibrio tan precario. Una operación que sobrepasa los puros conocimientos futbolísticos. Sea como fuere, a estas alturas es irrelevante: la vorágine del Madrid y la maldición de su circo externo anexo no esperan a nadie. Hubo quien sentenció, ignoro si refiriéndose a Robert Redford, que todo gran director también es un poco actor. A lo que habría que añadir que, por suerte o por desgracia, todo buen entrenador, también.

 

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Lo primero que pensé con la llegada de Xabi Alonso es que iba a implementar su sistema de 3-5-2 para refrescar a un equipo que futbolísticamente estaba muerto.  Y no ha sido así. En este arranque de temporada, Xabi ha optado por mantener el clásico 4-3-3. Eso sí, con muchas rotaciones y movimientos permanentes de los once que saltan al campo.

La presión tras pérdida, el posicionamiento del centro del campo y la solidez defensiva han hecho de este nuevo Madrid un bloque que solamente ha encajado tres goles en seis partidos.

Sin embargo, a este equipo le falta chispa tanto en la creación como en la finalización de las jugadas. Son doce goles en seis partidos, y siete son de Mbappé. El resto del equipo: cinco goles entre tres futbolistas distintos. Los centrocampistas solo aportan un 20 % de las ocasiones creadas, cuando la media de los últimos tres años rondaba el 30 %.

Las notas del Real Madrid - Olympique de Marsella

El orden táctico de Xabi ha evitado que futbolistas como Valverde, Vinícius y Rodrygo improvisen en su juego. En el último tercio del campo, no hemos visto a Fede disparar de fuera del área o conducir el balón varios metros, no porque haya bajado su nivel, sino porque el equipo no lo necesita. Con Vini el tema es más preocupante, hay un bajón de confianza evidente. Más allá de que regatee menos y muestre menos desparpajo, a Vinícius se le ve perdido en la toma de decisiones.

No puede ser que el Real Madrid promedie 13,5 disparos por partido, pero solo 4,8 a puerta (35 %). Mbappé concentra casi el 40 % de los tiros del equipo. El regreso de Bellingham es una buena noticia para que el funcionamiento en ataque mejore. Jude genera ocasiones con regate, último pase y llegadas constantes al área. Yo mantendría el sistema y jugaría con Güler en banda derecha. De esa forma puedes acumular tanto presencia en el centro del campo como creación por banda.

Para crecer, el equipo necesita diversificar su arsenal ofensivo y repartir la carga goleadora

“Los resultados ayudan a confiar en que el camino está siendo bueno, pero seguimos en fase de construcción. En el último tercio de ataque tenemos que evolucionar. Hay que hacer cosas diferentes y estamos construyendo la base. Alguno podría llevar un gol más del que llevan”, dijo Xabi en la rueda de prensa previa al duelo frente al Levante.

Hay que asumir que, salvo Mbappé, el Madrid cuenta con futbolistas que nunca han marcado más de 25 goles en una temporada. El éxito colectivo ha llegado formando un bloque y explotando las cualidades individuales de sus mejores jugadores. Vini se ha caracterizado por entender que a veces la jugada pide que entre más por dentro, no que caiga a banda, donde siempre lo marcan dos defensas y suele perder el balón.

“Los resultados ayudan a tener esa confianza de que el camino está siendo bueno. No hay secretos. El equipo tiene que jugar de una manera colectiva para que todos se beneficien de ello. Esa va a ser una de las claves de la temporada”.

El Real Madrid de Xabi Alonso es, hoy por hoy, un equipo defensivamente fiable y con un líder ofensivo descomunal en Mbappé. Pero el desequilibrio en la producción de tantos y la baja cifra de goles esperados (XG) muestran que el ataque aún no está a la altura. Para crecer, el equipo necesita diversificar su arsenal ofensivo y repartir la carga goleadora.

 

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Buenos días, amigos. Como imagináis, hoy nos toca escribir sobre el Balón de Oro, algo tan estimulante como asistir en directo al movimiento de las placas tectónicas. Ahora, ese galardón en realidad ya no es uno solo y con prestigio, como antaño, ni siquiera trino, sino que se trata de una gala en la cual se entregan multitud de premios diversos que guardan más relación con la propaganda y el parné que con el desempeño futbolístico.

Quienes conducen la carrera de los ganadores del Balón de Oro suelen pasar mucho tiempo bailando con lobbies, aunque nunca hayan coincidido con Kevin Costner. Hay incluso quienes afirman que algunos esféricos áureos se han comprado. Nosotros no vamos a afirmar tal extremo porque para ello se necesitan pruebas, como facturas en Hacienda y cosas así. Sí es conocido que Nasser Al-Khelaifi —compañero de pádel de algún periodista de Marca— está siendo investigado por «presionar» para que Messi lo ganara en 2021, pero seguramente sea infundado, Lionel merecía hasta el de este año. Que Catar haya «comprado» de facto Francia entera no puede llevar a colegir que sea capaz de amañar algún premio o Mundial.

A todo esto, el ganador del Balón de Oro en su modalidad masculina fue Ousmane, el 10 del PSG, el equipo de Catar. Ya lo predijo Bécquer, Gustavo Adolfo, en su verso dedicado a Lamine Yamal: «Dembélé las oscuras golondrinas».

La no victoria del futbolista ejemplar para la juventud, ese que celebra fiestas de cumpleaños con chicas de imagen y enanos adornadas con tartas en las cuales aparecen turulos —un billete enrollado sirve casi exclusivamente para una cosa—, ha indignado al padre del excepcional futbolista, un señor con todas las letras, ejemplo de ponderación y virtud.

💣 EL PADRE DE LAMINE, EN EXCLUSIVA con @elchiringuitotv:

❌ "Ha pasado algo muy raro, es el MAYOR DAÑO MORAL a un SER HUMANO".

🔝 "Lamine es el mejor del mundo con mucha diferencia". pic.twitter.com/xfxCEWMt9E

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) September 22, 2025

También ha apesadumbrado a los compatriotas antimadridistas, ciudadanos de la misma España de cuya selección se mofaba Yamal cuando fue eliminada por Marruecos. Es normal, el chaval merecía el Balón de Oro, ganó la Mugrienta Liga Negreira la temporada pasada, mérito superior en muchos órdenes a haber ganado dos Champions, siendo decisivo en ambas, como fue el caso de Vinícius. Y sin embargo ha debido conformarse con el premio Kopa, galardón también de alto prestigio, no en vano en 2022 lo ganó Gavi por delante de futbolistas claramente inferiores como Bellingham, Musiala, Wirtz, Gvardiol o Camavinga. Un Gavi, por cierto, que tendrá que pasar de nuevo por el quirófano y a quien le deseamos una pronta recuperación.

En Marca no han podido dedicarle la portada entera, entendemos que les habrá sentado fatal.

Quien no pareció muy disgustado por la derrota de Lamine fue su compañero Raphinha, a tenor de las imágenes que pudimos ver en la gala.

Parece que Raphinha se alegró más que La Galerna de que Lamine no ganase el Balón de Oro. Porque a nosotros nos la trae al pairo este evento al cual el Real Madrid ni acude. La sonrisita malévola del brasileño denota que el ambiente en el vestuario del Barça ha de ser magnífico. ¿Quién no va a estar contento con un chaval endiosado?

Los madridistas somos más de alegrarnos cuando ganamos títulos que cuando otros pierden premios, quizá por eso seamos el club con más Champions. Es cuestión de prioridades. En el Barça tienen más costumbre de mofarse de los rivales y de alegrarse por los males ajenos.

El karma suele tener un peculiar sentido del humor. Entre otros motivos, por eso es más inteligente dedicarte a trabajar con esfuerzo que andar ridiculizando al contrario. Sabe mejor alzar una Champions que un balón de playa, pero son sus costumbres. Actos así no dañan al enemigo, sino que los definen a ellos. Este catetismo está muy extendido y es habitual asistir a espectáculos «aliporosos» en campos de España donde Vinícius jamás había pisado. Un comportamiento muy inteligente y que aporta mucho al club del cual son aficionados (?).

Hay a quien le parece muy gracioso esto del balón de playa. A nosotros nos parece más divertido el hecho de que Dembélé pasase un lustro en can Barça —tras fichaje multimillonario— durante el cual su mayor logro fue un récord en el FIFA con la PlayStation y un Guinness por comer Doritos, y que después se fuese al PSG por cuatro perras y ganase Champions y Balón de Oro.

El Balón de Oro femenino fue para Aitana Bonmatí. También se entregaron otros galardones con los cuales no os vamos a aburrir, porque a nosotros lo que nos importa es el fútbol, en concreto el Madrid, y esta noche hay partido contra el Levante, rival del cual Alberto Cosín os cuenta aquí todo lo que debéis saber.

Los de Xabi van a por su sexta victoria consecutiva en liga, y teniendo en cuenta el estado del fútbol español, eso sí que merecería un premio, concretamente un Balón de Oro por sobreponerse a la corrupción.

Veo por X, la vieja Twitter, que un puñado de madridistas se han enfadado mucho con una chavala, empleada o subempleada del club como steward en el Bernabéu, que subió una foto a sus redes sociales llamando «lata del atún» al estadio. Estos conmilitones están muy enfadados y la quieren funar, que es un americanismo muy de moda ahora entre los jóvenes y que según la RAE quiere decir «organizar actos públicos de denuncia contra organismos o personas relacionados con actos de represión delante de su sede o domicilio». O sea, liquidarla, quitarla de en medio, que el Madrid la despida o haga que la despidan, en fin. Para más inri, como la han doxeado, se ha descubierto que es barcelonista, lo que ha terminado de condenarla del todo a la pobre.

Este comportamiento, la verdad, es muy poco madridista. Hay que tener sentido del humor y, sobre todo, estilo. El Madrid nunca fue eso. Es verdad que la chica hace un mal uso de Internet y se expone sin necesidad, pero lo madridista, en este caso, es regañarla con señorío, que es un verbo anatematizado últimamente por culpa de la prensa antimadridista y que, sin embargo, sigue significando cosas importantes.

El Madrid es un club señor desde antes de Bernabéu. Y es un club de hidalgos, no de escracheadores de pacotilla. Tal y como está la cosa, buscar que alguien pierda el empleo es una buena bellaquería

En esta vida hay que tratar de ser un señor. El Madrid es un club señor desde antes de Bernabéu, quien lo elevó a la máxima potencia. Y es un club de hidalgos, no de escracheadores de pacotilla. Tal y como está la cosa, buscar que alguien pierda el empleo es una buena bellaquería. Si de algo vale todo el cuento de la experiencia transmitida con nobleza de veteranos a noveles, se debe aleccionar sin ensañarse y reprobar sin crueldad, que no somos ni el Atlético ni el Barcelona.

Frente Atlético entrenamiento Atleti

La expresión de la muchacha es graciosa, hay que confesarlo, aunque esto levante ampollas: el nuevo Bernabéu, ya lo he escrito aquí muchas veces y también en X, es un fenómeno cuya naturaleza neobrutalista nos asombra, nos deja estupefactos y también, es cierto, nos hace reír. Es una nave espacial, cuando lo vemos por televisión mientras anochece parece un platillo volante que hubiera perdido pie y aterrizado forzosamente en medio de La Castellana; nos deja sin palabras cuando lo miramos desde el suelo, nos hace sentir diminutos igual que el Coliseo o el Partenón o como escribe Hughes es un enigma que nos interpela, cuyas formas ofrecen al realizador unas «tomas poéticas y láser del anochecer, del poniente por Tetuán, como si el estadio fuera un futurismo que se resiste a la decadencia que da miedo y fantasía».

Hay que reírse también un poco, que a veces se nos va la mano con la solemnidad

Pero la chavala, al caricaturizarlo, lo devuelve al plano ordinario de nuestras vidas y nos recuerda que el Madrid es todo o nada: grandeza y ridículo, oro y mierda, lo superlativo y lo patético, a veces al mismo tiempo. Porque nunca negocia vencer y como no se puede vencer siempre, la alternativa es la caída estrepitosa. Puerta grande o enfermería, Plácido Domingo o Toñín el Torero. El Madrid es la expresión más fiel de la vida misma.

Hay que reírse también un poco, que a veces se nos va la mano con la solemnidad.

Vivimos en un mundo tan innoble que tomarla con una adolescente por una tontería en redes sociales resulta hasta grotesco. El madridismo de Internet, que empezó siendo underground, se ha hecho mainstream en cuanto una masa crítica ha desnaturalizado aquella renovación espiritual e intelectual que impulsó una vanguardia desorganizada y espontánea hace casi quince años. Aquellos «camisas viejas» eran iconoclastas, revolucionarios, heterogéneos, pero, sobre todo, brillantes. Ahora en redes se quiere funar a una muchacha con la vehemencia con la que se deberían pedir explicaciones del hecho de que el Nuevo Bernabéu, que iba a ser el gran espectaculódromo de España, lleve un año sin dar conciertos mientras en el Metropolitano se anuncien giras infinitas de Bad Bunny, Coldplay u Oasis. Por ejemplo. También está lo que dice el gran Kollins en su canal de YouTube, que el Madrid no parece demasiado por la labor de que el Fútbol Club Barcelona purgue judicial y deportivamente sus innúmeros pecados.

La anécdota, que no es más que eso, revela no obstante cierta postración. La pax florentina integró con acierto muchas de aquellas cosas que vinieron con la bocanada de aire underground. Pero es como si ya no hubiera lugar a la crítica y se quisiera ser más papista que el papa. El tardoflorentinismo tiene como un eco de vulgaridad en X, antaño mascarón de proa de una corriente de renovación extraordinaria que precedió el fulgurante último ciclo ganador del Madrid. Da pena que ahora sean estos los molinos de viento.

 

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1- Sistema de juego

 

La Liga no para y hay jornada intersemanal para el Real Madrid visitando el Ciudad de Valencia. El cuadro valenciano es un recién ascendido, pero está cumpliendo en estas primeras jornadas, situado en la 16ª posición en la tabla, y en su estadio ya puso en serias dificultades al Barça. Además, llega en buena dinámica tras doblegar al Girona a domicilio por 0-4. No cuenta con lesionados ni con sancionados y el técnico Calero, que fue entrenador del juvenil B del Real Madrid, dispone de toda la plantilla. Al ser una jornada entre semana se espera alguna rotación puntual, pero tampoco un torrente de cambios. Calero posee una idea clásica de jugar en 4-4-2, a veces con un rombo en el medio, en ocasiones también ha utilizado un 4-3-3 y en otras utilizó la fórmula de cinco atrás con tres centrales y dos carrileros. La tónica del XI será la habitual y un equipo probable sería el formado por Ryan; Toljan, Elguezabal, Moreno, Manu; Rey, Pablo Martínez, Olasagasti, Carlos Álvarez, Iván Romero y Etta Eyong.

 

2- Presión

 

Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por carriles centrales o las bandas lo lógico será ver a un equipo en bloque bajo. Líneas compactas, juntas y en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzar a las balas que tienen arriba que pueden correr al espacio para transitar con velocidad y hacer daño al rival. Calero también suele alternar este proceso durante el partido y es posible que en los primeros minutos se presione más arriba o en los saques de Courtois de portería para poner en aprietos a la zaga madridista.

3- Salida de balón

 

No es una virtud en la que destaque principalmente la escuadra granota. De la Fuente, de la cantera blanca, tiene buen pie para conectar con los medios y ahí empezar la jugada de ataque del equipo, pero no es segura su presencia y Moreno puede rotar en ese puesto. En ese caso, si el Real Madrid presiona a la zaga como viene haciendo tendrá mucho trabajo ganado. Entre las soluciones posibles de Calero está abrir mucho el campo con los carrileros y por ahí avanzar con Toljan y Manu Sánchez, que además tienen recorrido, potencia y agilidad en sus arrancadas. Una de las nuevas variantes con la que cuenta Calero es Eyong para buscar los balones en largo, que el delantero africano baje el cuero, porfíe con los defensas y descargue el juego a los medios de cara o abriendo a las bandas. Otro jugador clave es Carlos Álvarez, uno de los mejores futbolistas de Segunda el año pasado y que salta y pasa líneas en conducción cuando baja a recibir al mediocampo.

 

4- Aspecto defensivo

 

En fase defensiva es un conjunto con debilidades y en apenas cuatro encuentros (se quedó a cero en Girona) ha recibido nueve goles. Contra el Real Madrid se vislumbra que optará por más cantidad y acumulación para así poder tapar más huecos y dejar menos resquicios a los blancos. Un plan de partido muy similar al planteado contra el Barça. Uno de los puntos débiles es la espalda de los medios, ya que ninguno de ellos son especialistas en el robo y la recuperación. Aunque sí es cierto que realizan un importante despliegue físico en el caso de Oriol Rey. Por arriba son más seguros, con centrales buenos en ese apartado. En cuanto a las bandas, son futbolistas que cierran bien su perfil y, por ejemplo, Manu Sánchez cumplió de sobra ante Lamine. Si Calero elige finalmente presionar más arriba en algún momento y el bloque defensivo es medio, las oportunidades de hacer daño del Real Madrid crecerán exponencialmente, puesto que el Levante asumirá más riesgos y las grietas y las distancias entre defensores serán mayores.

Levante

5- Poderío ofensivo

 

El Levante puede activar dos planes distintos en función del rival y de los jugadores con los que salgan de inicio. En el centro del campo cuenta con futbolistas de calidad en el trato de balón, criterio y distribución del juego y combinaciones con pases y posesión. Son los Carlos Álvarez, Pablo Martínez, Olasagasti, Vencedor... Con ello conjuga el vértigo y la rapidez arriba de flechas como Romero, Etta, Brugué y Morales. Por tanto, el Levante puede intentar jugar con balón, al menos con rivales de su Liga, o buscar la velocidad a la contra frente a los grandes. Así le hizo sufrir mucho al Barça durante una hora. Este aspecto parece que será por el que abogue ante los blancos, aunque en tramos del choque puede descansar con balón. También serán importantes las superioridades que busca por fuera, cargar el área con jugadores atacantes y alguno que se incorpore desde la media y meter centros desde la banda con los laterales.

 

6- Estilo de juego

 

Calero es un entrenador pragmático y flexible en cuanto a disposiciones tácticas y estilo de juego. Es versátil según las necesidades ofensivas y defensivas del momento y adapta mucho su dibujo en función de lo que tiene enfrente. Le gusta dar valor a las bandas, la velocidad y la verticalidad y que las transiciones defensa-ataque se organicen en pocos toques. Otra cosa que aparece en su librillo es la generosidad en el campo y que no se escatimen esfuerzos. Estuvo en La Fábrica y en el club blanco se tiene buen recuerdo de él. En el juvenil dirigió a los Carvajal, Nacho, Cherysev, Marcos Alonso, etc. En cuanto a las estadísticas ligueras los levantinistas son uno de los equipos que más disparos reciben de Primera y que más cortan el juego con faltas y tarjetas. En lo positivo disponen de jugadores hábiles que les permiten ser top en regates, en efectividad de sus remates a puerta y en porcentaje de éxito en centros.

7- Hombre clave

 

Etta Eyong es una de las sorpresas de la Liga hasta la fecha. Empezó como un tiro en el Villarreal y tras su marcha al Levante no ha bajado el pistón. Si sigue con este nivel el próximo año le veremos en un equipo de mucha categoría en la Liga o en algún conjunto de la Premier. El delantero africano es rápido, listo, correoso y trabajador. A todo ello le suma una buena calidad técnica, con detalles de virtuoso dentro del área que no te esperas. Tiene gol, aunque puede mejorar en la definición, y en el cuadro granota se estrenó precisamente en el último partido en casa contra el Real Betis. Un hombre a vigilar de cerca por la zaga madridista.

 

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El hijo lo ha dicho. Claro. Nítido. A martillazos.

Los millones del Barça a su padre no eran por sus informes.

Sus informes eran otros. 70.000 al año. Pagados por un intermediario.

Lo demás… humo. Fraude. Corrupción pura.

El propio hijo reconoce que el Barça mintió a Hacienda. Que intentaron usarlo como pantalla. Que nunca supo de la catarata de millones. Que jamás vio ni un euro de esa podredumbre.

Y su padre… Su padre le gritaba “a ti qué coño te importa”. Así se defendía el vicepresidente del CTA. Autoridad. Soberbia. Silencio comprado.

Ochocientos informes. Eso sí. Lo demás es lo que duele: 7,5 millones sin explicación. 7,5 millones que no cuadran. Que no se sostienen.

Rosell. Bartomeu. Grau. Soler. Todos dicen lo mismo. Que eran informes reales. Que se repartían. Que se usaban. Que costaban. Pero nadie sabe por qué se facturaba a través de la red de Negreira. Nadie sabe por qué se escondía. Nadie sabe por qué el apellido había que mantenerlo “limpio”.

La palabra clave: ocultar.

La constante: facturar en la sombra.

El resultado: el mayor escándalo de la historia del fútbol español.

Los corruptos se retuercen. Hablan de césped, de catering, de Messi. Disfrazan la podredumbre con metáforas.

Pero la verdad es una: se pagaba al vicepresidente de los árbitros. Año tras año. Millón tras millón.

Y ahora el hijo lo confirma. Sin querer, ha dinamitado la defensa.

Se acabó el relato victimista. Se acabó la mentira.

Quedan los hechos.

Queda la corrupción.

Albert Soler

Albert Soler no fue un espectador neutral. Abandonó el Barça en marzo de 2021 cuando Hacienda ya olfateaba las facturas de Negreira. Poco después lo colocan al mando en el CSD. En septiembre de 2022 admite saber de los pagos del Barça al vicepresidente arbitral. Y, mientras tanto, el reloj de la prescripción corría. El código ético de la RFEF se cambia justo cuando debía servir para sancionar. ¿Coincidencia? No lo parece. Soler juega con plazos. Con reglamentos. Con silencio. Y gracias a eso, el Barça esquiva consecuencias deportivas.

Mientras no se eche a todos los que participaron o callaron en aquella época, la RFEF seguirá manchada. Árbitros, abogados, dirigentes, ejecutivos. Todos los que trabajaron bajo Negreira, o que luego intentaron tapar el escándalo, deben ser fulminados. Sólo así se limpiará el fútbol español.

 

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Buenos días, amigos. Si os hablamos de Jaume Marquet i Cot, ciudadano nacido en Sabadell el 14 de marzo de 1976, lo más probable es que meneéis la cabeza para exteriorizar vuestro desconocimiento. No os acomplejéis, a nosotros nos sucedería lo mismo.

Sin embargo, si os hablamos de Jimmy Jump, que es su alias o nick, puede que la cosa cambie, pues el individuo amasó cierta fama por irrumpir como espontáneo en eventos de gran repercusión mediática, reventando acontecimientos deportivos o culturales, casi siempre ataviado con una barretina catalana. Ha sido multado en muchas ocasiones, y hasta ha conocido la penumbra umbría de los calabozos, como escarmiento por sus apariciones.

Nos recuerda la IA algunas de sus más destacadas apariciones.

La verdad es que la mayor parte de sus acciones nos resultaron bastante inofensivas e incluso alguna, por qué no decirlo, se convirtió a nuestros ojos en los más pasable del evento en sí, dicho sea con todos los perdones para las dotes cantoras de Daniel Diges y su “algo pequeñito”, sea lo que sea ese algo, que bien poco nos concierne.

Hablamos de Jimmy Jump porque ayer reapareció en el Johan Cruyff, invadiendo el campo justo cuando el equipo cliente de Negreira anotaba uno de sus goles. Esta vez iba sin barretina y portaba, en cambio, una bandera palestina.

Está bien. Lo admitimos. No estamos seguros de que se tratase de Jimmy Jump, de cuyo apoyo a la causa palestina no tenemos noticia. Pero sí sabemos que es culé, y Jan Laporta ya se atrevió una vez a meter a Palestina y Cataluña en el mismo saco de “naciones sojuzgadas”, así que muy bien podría ser él. (Nos atrevemos a aclarar que es posible defender la causa palestina sin abrazar necesariamente las rompedoras teorías de Jan en el ámbito de la política internacional).

La verdad, a estas alturas ni siquiera sabemos si el gol debería haberse anulado o no, aunque entendemos que un partido con la presencia de un espontáneo debería pararse. El tema está más bien en el permanente más difícil todavía, la perenne pulsión de los límites de la anomalía por parte del club cliente de Negreira. Millones para el CTA, inscripciones por un pretendido bien nacional (¡de la nación española!), penaltis pitados cuando el VAR se ha escacharrado, denuncias por casi todas los delitos presentes en el Código Penal, y ahora goles con espontáneos circulando por ahí. ¿Qué será lo siguiente?

La prensa cataculé da gozosa cuenta de la victoria blaugrana ante el Getafe. Una victoria convincente y “espontánea”. Ferran marcó dos goles y también (se marcó) una falta de respeto hacia el estilo de juego del equipo madrileño, convenientemente replicada en rueda de prensa por Bordalás.

En las portadas cataculés hay también espacio para la gala del Balón de Oro, que por lo visto es esta noche. Hace ya un año que la organización del premio trató de burlarse del Real Madrid. La respuesta del club fue taxativa: ni fue el año pasado ni acude este. Dicha ausencia tiene encolerizada a mucha gente, que alude a presuntos valores que por lo visto tienen que ver con dejarse humillar en público para gozo del respetable (?) antimadridista.

Uno de los medios más preocupados con esto es el otrora prestigioso medio de deporte y derecho IUsport, hoy dominado por Javier Tebas y por tanto ni tan prestigioso, ni tan de derecho ni tan deportivo como antes. Nos preguntamos en qué disposición legal se hace saber que la abstinencia de gala por parte del Real Madrid constituye un delito.

En fin. ¿Ganará Lamine? ¿Ganará Dembélé? No puede inquietarnos menos. ¿Y si se lo dan al propio Jimmy Jump? Sería la mejor forma de evitar que boicotee la gala. Nadie se convierte en espontáneo en la celebración de su propio premio. El único riesgo es que lo boicotee Laporta, que tiene alma de activista, y aparezca por sorpresa sobre el escenario, siendo esta vez él quien luce la barretina, además de unos brakets reivindicativos.

Os dejamos con las portadas de As y Marca.

Pasad un gran día.

¡Ojo! El Madrid puede burlar el VAR. Un poquito…

Tras su contundente triunfo sobre el Getafe, con espontáneo y todo, y el del líder Madrid sobre el Espanyol -también hubo espontáneo, M’Bappé- el Barça se asienta en la segunda posición de la Liga y en solitario: toma ya. Las plazas Champions las completan Villarreal, Espanyol y Elche,

Como ven, nuestro fútbol es un continuo aprendizaje, como la vida misma. Ahí están pericos e ilicitanos, esos espléndidos esforzados que en los últimos veinte años habrán invertido juntos menos de lo que Negreira cobró del hoy segundo clasificado en ese tiempo, y ahí los tienen. Veinte años por poner una cifra, escribo cuarenta y valdría igual.

Ya lo dijo el presidente Núñez-contigo-empezó-todo: cuando se hacen las cosas bien llegan los resultados. Muchísimas felicidades por el ejemplo y el buen trabajo a los flamantes cuarto y quinto clasificados, que animan como el que más la mejor Liga del mundo. Me encantaría verlos el año que viene por Anfield, Múnich, esos lugares.

Volviendo a lo del aprendizaje/fútbol español, el partido del Bernabéu abrió una inesperada ventana: puede que el Madrid haya descubierto la manera de burlar -algo- al VAR y alrededores: chutando desde lejos.

En los partidos de los blancos se plantean ciertas dudas razonables, dos por encima de todas. Una, el resultado final. La otra, más intensa y excitante, con que nos deleitará el árbitro de abajo, el cuarto, el linier de allá lejos, el de aquí al lado, el VAR y sus compartimentos.

El tío de las líneas -o tía, váyase usted a saber- es la gran estrella. Últimamente también el paisano que decide si intervienen o no cuando un defensa interrumpe en falta a un rival, tipo Huijsen en Anoeta o Vivian en Valencia. Unas veces aparecen y otras, no. El VAR es como las galletas, variadito. Debería patrocinarlo Cuétara.

Al respecto nos contaron que la acción en Mestalla fue distinta a la de San Sebastián. Que una cosa fue lo del central del Athletic Club y otra lo del madridista. Y usted y yo con estos pelos. Lo que no nos dijeron es que mañana mismo puede no serlo. Mago Pop. A ver si el VAR y compañía no van a poder cambiar de opinión. Es una de las gracias del asunto, la sorpresa. Recuerda a los Reyes Magos: lo bonito es eso. Pepito pide un tren y le llega una cocinita. La sorpresa. Pop.

En el Bernabéu el pasmo fue que esta vez no pasó cosa reseñable. El segundo gol tras volver del descanso supuso una losa para el visitante y un parapeto seguro para el local. La impresión de que el Madrid ganaría fue imponiéndose y, ojo, a medida que pasaban los minutos no había material para otro video de RealmadridTV.

En un alarde de valentía en cuanto llegó el minuto 93, él, me atreví a comentar que sí, que no habrá video esta vez. Lo cual me molesta muchísimo, pues su visionado es uno de mis momentos más placenteros de la semana. Los tengo todos.

Unas veces aparecen y otras, no. El VAR es como las galletas, variadito. Debería patrocinarlo Cuétara

Como sería la cosa que sólo una acción del delantero perico Dolan sobre Carreras sin amonestación alteró al respetable. Eso no da para nada luego vamos a lo mollar: ¿por qué no hubo lío? Pues porque el Madrid marcó sus goles con tiros de larga y media distancia. ¿Cómo se anula eso? Imposible. Bueno, tampoco lo den por seguro. Pongamos que parece difícil.

Esa es la cuestión. Quizá sin proponérselo, el Madrid ha dado con la clave para evitar que cada gol suyo necesite un chequeo digno de la ITV de un coche de 30 años. Y le mareen con que si esa rueda, ese palier, ese carburador, ese cinturón… Y le acaben con aquello de vuelva usted mañana. La clave es tirar desde lejos lo más posible, pisar el área entre poco y nada. Pancho Puskas nació demasiado pronto.

Puskas

Y claro, la pregunta surge sola: ¿por qué el Madrid no lo intenta más veces? Mientras pregunto la respuesta es clara: es culpa suya, el Madrid es el responsable de que le anulen goles. Xabi debe insistir en algo fundamental que es prohibir el contragolpe. Bueno, no del todo. El equipo puede salir pitando, pero llegando a diez metros del área, mejor si son veinte, el que lleve la pelota deberá disparar con la más negra de las intenciones para el portero rival.

En los córners, lo mismo. Hay que meter tíos en el área pero pasársela a Militao, incluso a Courtois, y que tiren. Hay un gol del gran Roberto Carlos que lo explica perfectamente, búsquenlo. El resto deberá salir zumbando del área con el objetivo de que la bola no le golpeé y favorezca el 'orsay' u otra incidencia negativa. Y en las faltas, lo mismo. Superado el centro del campo, chutazo y que sea lo que Dios quiera. Todo se entrena en este mundo.

Muy interesante, ¿verdad? Quedamos a la espera de ver como se maneja el Madrid el martes en Valencia/Levante y el sábado en el Metropolitano donde le espera una durísima prueba, temo que difícilmente superable. No acabó septiembre y el Atleti debe salvar su temporada, capítulo 1. Para firmar el empate.

 

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El Real Madrid ganó 2-0 al Espanyol en un partido que, si lo analizamos con calma, tuvo de todo: dos goles de museo desde fuera del área, un árbitro empeñado en hacerse notar, un rival que se pasó la tarde en modo karateka sin ver ni una tarjeta, un Madrid que combina ráfagas de brillantez con momentos de cansancio, y un anexo televisivo que merece capítulo aparte: el antimadridismo de nacimiento, confesado en antena por un comentarista de Eurosport como si fuese un título nobiliario.

Martínez Munuera

El encuentro se abrió con dos golazos desde larga distancia, dos misiles que salieron de las botas blancas a tal velocidad que sólo faltó que el árbitro, Martínez Munuera, los anulase por “exceso de velocidad” del proyectil. Si hubiera existido un VAR de la DGT, no duden que habría pitado: “Señores, eso son 280 km/h, no están permitidos en Madrid”. Pero no: ni el VAR ni el acta arbitral pudieron evitar lo evidente. El balón, cuando quiere, se convierte en ley natural, y ahí no hay Munuera ni comité técnico que valga.

Lo curioso es que los goles del Madrid parecen siempre culpables de algo. Si son de rebote, porque son sucios; si son de estrategia, porque hay falta previa; si son de Mbappé, porque es demasiado bueno; y si son desde fuera del área, porque el portero estaba distraído. El caso es discutirlos. Esta vez, ni eso: eran tan limpios que lo único que pudieron hacer fue mirar hacia otro lado, como quien niega un eclipse.

El Espanyol, por su parte, firmó veinte faltas. Veinte. Una tras otra. Golpes, empujones, zancadillas, collejas y hasta abrazos de lucha grecorromana. Y lo más llamativo no fue el número, sino el color: ni una tarjeta, ni amarilla, ni de advertencia, ni de cortesía. Nada, un manto de impunidad que ya resulta costumbre en la Liga española: contra el Real Madrid se puede repartir leña sin miedo a consecuencias.

El dato es tan sangrante que no necesita adjetivos. Es como si en un partido de baloncesto un equipo hiciera cuarenta faltas personales y el árbitro decidiera no sancionar ninguna. El resultado no sería baloncesto, sino boxeo con aro. Aquí, en el fútbol español, parece haberse asumido que al Real Madrid se le puede golpear, sujetar y pisar sin que el reglamento se entere. La norma es clara: tarjeta. La práctica, aún más clara: silencio administrativo.

los goles del Madrid parecen siempre culpables de algo. Si son de rebote, porque son sucios; si son de estrategia, porque hay falta previa; si son de Mbappé, porque es demasiado bueno; y si son desde fuera del área, porque el portero estaba distraído. El caso es discutirlos

Dicho esto, el Real Madrid no estuvo redondo. Hubo ráfagas de brillantez, como tormentas de verano: repentinas, poderosas, deslumbrantes, pero intermitentes. El equipo está en septiembre, con el físico todavía en fase de construcción, y eso se nota. A ratos le falta continuidad, otras veces precisión, y en ocasiones el fuelle para sostener la presión alta.

Pero cuando encadena tres pases en campo contrario, cuando Mastantuono se descuelga entre líneas, cuando Mbappé acelera y Vinicius encara, el Madrid recuerda por qué es diferente. Falta rodaje, sí; sobra talento, también. Y, como bien sabemos, el rodaje llega solo, pero el talento no se compra en el mercado de invierno.

Mbappé está finísimo. Cada control, cada desmarque y cada definición suenan a la versión más pulida de sí mismo. Es un jugador en estado de gracia, de esos que hacen que el rival sepa que, tarde o temprano, caerá el golpe.

Vinícius, por su parte, está entrando en harina. Aún le falta ese punto de chispa que le convierte en jugador de videojuego, pero se le ve cada vez más asentado, con la confianza recuperada. Y, cuando la sonrisa le vuelve a la cara, sabemos que los defensores rivales vuelven a sudar frío.

Y luego está Mastantuono. Qué jugador, qué descaro, qué manera de entender el juego,  como si llevara toda la vida en el Bernabéu. Cada partido suyo es un recordatorio de que la famosa “adaptación” es una excusa inventada para justificar mediocridades. Los buenos no se adaptan a nada: simplemente juegan. Di Stéfano no necesitó adaptación, Rial tampoco, y Maradona incendió la Liga desde el primer toque. La adaptación es para quien no llega, no para quien ya está de sobra.

Y aquí entra la guinda del pastel. Mundial de Atletismo, Eurosport. El narrador, muy cómodo en su micrófono, confiesa: “Soy antimadridista de nacimiento. No sé por qué, pero me alegra que pierda el Madrid. Luego casi siempre me decepciono porque remonta”.

Esto, en cualquier país serio, provocaría sonrojo. Imaginen a un comentarista británico diciendo que es anti-Manchester United de nacimiento, en mitad de una final de Champions. O a un narrador estadounidense proclamando que odia a los Yankees mientras retransmite la Serie Mundial. No duraría ni dos telediarios. Aquí, en cambio, se dice con orgullo, como si fuera un mérito académico.

El madridista, que no es tonto, hace lo que tiene que hacer: cambiar de canal. Yo lo hice. Teledeporte, gracias por emitir el mundial.

Que cada uno piense lo que quiera, faltaría más. Si un comentarista quiere ser antimadridista, lo es. Pero quizá convendría recordarle que su sueldo no se lo paga la barra del bar, sino la antena de una televisión. Y que no es lo mismo ser forofo en la sobremesa que confesor de sus odios en horario de máxima audiencia.

Cada partido de mastantuono es un recordatorio de que la famosa “adaptación” es una excusa inventada para justificar mediocridades. Los buenos no se adaptan a nada: simplemente juegan. Di Stéfano no necesitó adaptación, Rial tampoco, y Maradona incendió la Liga desde el primer toque

La libertad de expresión está garantizada; la libertad de elección del espectador, también. Si alguien utiliza un micrófono para pavonearse de su fobia, el espectador tiene derecho a premiarle con el zapping. Lo que debería preocupar a la dirección de la cadena es que cada vez más madridistas se van, cambian de canal y no vuelven.

En definitiva, El Real Madrid ganó con dos misiles imparables, sobrevivió a veinte faltas sin castigo, dejó chispazos de brillantez y volvió a demostrar que, aun en construcción, tiene jugadores capaces de definir partidos con un gesto. Pero lo que queda, además, es el retrato de un país: árbitros que miran para otro lado, rivales que convierten el reglamento en origami, y un ecosistema mediático donde confesar antimadridismo en antena es motivo de simpatía y no de vergüenza.

Me despido de todos ustedes. A partir de la semana que viene, Javidatos, nuestro amigo, volverá a firmar los artículos en este excelso medio, que es el mejor medio digital madridista que en el mundo existe. Yo estaré en la sombra, dándole mi apoyo y mis consejos, que para eso es mi amigo del alma. Él ha escrito mi triste historia, que pronto saldrá a la luz y yo, siempre estaré a su lado y de su parte, faltaría más. Ha sido un verdadero placer estar con ustedes estos meses y volveré, siempre que la dirección de La Galerna lo permita,  cuando mi amigo lo necesite.

Ahora, como siempre, me despido con su frase: Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en la vida. ¡Hala Madrid!

 

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Les voy a contar una teoría. Conspiranoica, claro. O no. No podemos ignorar el escándalo planetario del fútbol español, el escarnio y la vergüenza propia y ajena que sentimos los millones de españoles que asistimos inermes a la exhibición de la cara de hormigón armado de los dirigentes del fútbol y de ese club del que usted me habla. Ni unos ni otros muestran el menor síntoma de arrepentimiento, ni pudor, ni propósito de enmienda, siendo protagonistas del escándalo más grave de corrupción de la historia del deporte mundial.

Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

Nunca antes un club deportivo había comprado a los jueces de la competición durante décadas, a calzón quitado, probando distintos métodos hasta llegar a las facturas por informes inexistentes. Ya saben que estoy convencido de que todo esto empezó, tal vez como un experimento, en la temporada 1991/92, en la primera liga robada por el Barcelona al Real Madrid en Tenerife. El experimento dio sus frutos y el Barcelona sucumbió a la tentación de repetirlo, corregido y aumentado.

Míchel Tenerife

La idea se fue forjando durante años en la cabeza de Josep Lluis Núñez i Clemente, catalán de pura cepa como se puede colegir de su nombre y apellidos, nacido en Baracaldo, Vizcaya. Ya sabemos que los vascos nacen donde les da la gana, pero también que pueden adoptar posteriormente, a conveniencia, una filiación diferente. De familia humilde, Núñez llegó a ser constructor y a amasar una considerable fortuna en la España de los años 60, en una Barcelona próspera, ciudad de acogida de inmigrantes de media España. Probablemente contó durante toda su vida con la ayuda de su falta de escrúpulos, lo que le llevó a la cárcel siendo octogenario, tras sobornar a inspectores de Hacienda para que le ayudasen a ocultar ingresos millonarios de los ojos del fisco.

Núñez y Gaspart

Núñez era listo, pero iletrado ("quicir..."), además de un hombre tenaz y hábil en los negocios. Cuando llegó a la presidencia del Barcelona, en 1978, revolucionó un club endeudado y lo puso en beneficios, imponiendo una mentalidad austera, pero un tanto anacrónica, que si bien le llevó a sanear las cuentas hizo que el Barça tuviera que renunciar a mantener a sus estrellas cuando pedían mejoras salariales (Maradona, Ronaldo, Schuster, Stoichkov, Figo). Núñez nunca imaginó el futuro del fútbol.

Entre 1978 y 1991 el Barcelona era eminentemente un club copero (5), seguido por el Real Madrid (3); mientras, los blancos ganábamos las ligas (7), coincidiendo con la época dorada del fútbol vasco: Athletic (2) y Real Sociedad (2). El Barça consiguió ganar 2 ligas en esa primera etapa del nuñismo.

Salut i força al Canut

Después de trece años de presidencia, Núñez se cansó del deporte, de los futbolistas. Él sólo quería ganar. Con un enfermo como Gaspart de copiloto, fueron probablemente los dirigentes que más daño le han hecho al fútbol español. Ellos fueron quienes, incapaces de alcanzar la grandeza, aún con equipos competitivos, decidieron comprarla. En algún momento de 1992, Núñez alumbró la idea de comprar partidos y la desarrolló con éxito. Había sido vicepresidente de la RFEF, lo que le sirvió para entender los mecanismos de la organización. En 1993 apoyó al abogado y exfutbolista Ángel María Villar en su candidatura a la presidencia. Una vez en el cargo, este designó al exárbitro Victoriano Sánchez Arminio para dirigir el CTA, aunque Victoriano ya dirigía el arbitraje desde 1988. No busquen más nombres. Estos cuatro, más Negreira, controlaron el fútbol hasta el año 2000 y diseñaron un mecanismo clientelar indetectable para amañar partidos.

Laporta pensó que era buena idea decir en 2023, para quitarle importancia al Negreirato y apartar el foco de su propia conducta, ya descubiertas las facturas, que los pagos al vicepresidente del CTA comenzaron en la era Núñez, a quien reemplazó tras 22 años de mandato en la presidencia del club en el 2000. Aunque no se hayan podido probar pagos anteriores a 2000 con facturas, no es difícil imaginar a un constructor que hizo su fortuna en el franquismo, con escasa formación, comprando partidos como quien compra licencias urbanísticas.

Mucho menos difícil si nos remontamos al 7 de junio de 1992, de infausto recuerdo para los madridistas, cuando fuimos atracados con premeditación y alevosía por Raúl García de Loza, árbitro de cabecera del corrupto Sánchez Arminio. Recientemente, el colegiado se atrevió a comentar en una entrevista que "con el VAR, el Madrid habría ganado esa Liga".

El Real Madrid tenía que ganar en Tenerife para ser campeón. Después de un partido muy tenso, con diferente rasero en el criterio de las faltas y de los fueras de juego, los actos delictivos se sucedieron. En el minuto 63, aún con 1-2 en el marcador, el juez de línea Puentes Leira  levantó su banderín tras un gol de Luis Milla en el que un defensor tinerfeño estaba un metro por detrás del madridista. Puentes Leira, árbitro de segunda B e inédito en la categoría, fue designado sorpresivamente para ese partido. ¿De qué nos suena esa estrategia? De Prieto Iglesias, hombre que pasó de ser el árbitro número 16 de segunda, a colegiado de primera vía indice corruptor de Negreira. Este individuo ha sido recientemente premiado por Louzan con la jefatura del VAR, cargo muy merecido por quién sabe qué habilidades.

Desde 1975, ni un solo presidente de la RFEF ha estado exento de procedimientos judiciales por corrupción, malversación, prevaricación y otros delitos. 50 años de corrupción ininterrumpida. ¿Cómo pretenden convencernos ahora de la limpieza?

Puentes Leira tuvo una carrera meteórica en el arbitraje desde ese día, llegando a ostentar diferentes cargos en el CTA tras su retiro. Treinta y tres años después, quieren que creamos que las designaciones y los ascensos no influyen en los resultados o que el CTA está gobernado por personas honestas.

Míchel Tenerife

En el minuto 70, con 1-2 en el marcador, Villarroya fue expulsado por una entrada tras la que  Carlos Martínez (!) y Michael Robinson exclamaron al unísono "¡roja!", sorprendidos por la decisión del árbitro. Un Real Madrid superado por los acontecimientos concedió dos goles en un minuto: un autogol del brasileño Rocha que se lió bajo palos en un balón suelto, y un error mayúsculo de Paco Buyo tras un horrible pelotazo atrás de Sanchis. La pelota terminó en los pies de un jugador del rival enfrente de una portería vacía. 3-2 y la liga para el club corrupto.

Villar y Laporta

Los lectores que no estuvieran vivos o que no puedan dar testimonio por haber estado ocupados con el chupete u otros pasatiempos infantiles en ese momento, deben buscar el vídeo probatorio en YouTube para constatar que los métodos prevaricadores del CTA no han hecho más que perfeccionarse con el tiempo. Lo que vemos hoy es de una sofisticación que roza la excelencia. La excelencia en la manipulación y el amaño de los resultados deportivos, añadiendo más árbitros y tecnología como coartada de neutralidad... pero con el mismo resultado: el que paga, manda. Núñez pagó y Núñez mandó. Gaspart pagó, Rosell pagó, Bartoméu pagó y Laporta pagó y volvió a pagar, tan satisfecho con la contraprestación que cuadruplicó el importe de los pagos.

Tiempo después de esa liga perdida se supo que un futbolista del Barcelona, excompañero en el Barça de Luis Milla, le ofreció 40 millones de pesetas de la época (unos 500.000 euros de hoy) por cometer un penalti o provocar un autogol en el partido. Esto lo confirmó el propio Milla en entrevista a La Galerna. También se supo que Toño Hernández, el capitán del Tenerife, repartió unos 21 millones de pesetas (250.000 euros de hoy) entre jugadores y staff, por la victoria sobre el Real Madrid. Recuerden las palabras de Gaspart de este mismo año, en uno de esos shows tan graciosos del universo culé en los que reconocen delitos sin el menor asomo de vergüenza o de culpa: "Yo estoy a favor de pagar a un equipo por ganar".

Celino Gracia Redondo, un árbitro mediocre, perpetró el segundo atraco en Tenerife en 1993, expulsando al pobre Iván Zamorano por un contacto inapreciable con un adversario y tragándose dos penaltis catedralicios. Tras retirarse del fútbol, el ex-árbitro montó un negocio de catering que fue proveedor de la RFEF durante 10 años, coincidiendo con el Negreirato en el CTA y con el mandato del corrupto Villar. Desde 1975, ni un solo presidente de la RFEF ha estado exento de procedimientos judiciales por corrupción, malversación, prevaricación y otros delitos. 50 años de corrupción ininterrumpida. ¿Cómo pretenden convencernos ahora de la limpieza?

La corrupción del CTA expuesta a la FIFA

El Real Madrid acude a la FIFA en busca de amparo en medio del hedor insoportable de la corrupción. Cuatro tentativas de atraco en los cuatro primeros partidos de Liga, sin éxito. El quinto partido, en casa, contra un rival ordenado y peleón se saldó con dos golazos desde fuera del área. Sin jugadas propicias es muy complicado prevaricar.

Comparecimos diezmados por lesiones y por la decisión inconcebible de mantener la sanción sobre Huijsen después de reconocer un error arbitral. Doble castigo: te pierdes 60 minutos de un partido y te pierdes 90 de otro porque un árbitro "ha cometido un error" que, pudiendo, no han querido rectificar. Un buen amigo, hablando sobre comportamientos humanos que parecen malintencionados, me dice siempre que no hay tantas personas malvadas en el mundo, que no intente explicar por maldad lo que puede ser explicado por estupidez.

Jesús Gil en el Real Sociedad - Real Madrid

¿No creen que ante la perspectiva de una sentencia condenatoria por corrupción continuada en el fútbol español la presión de la UEFA y de la FIFA puede obligar a la RFEF y LaLiga a una regeneración, a fumigar el CTA ? ¿No creen que lo que estamos viendo puede ser  simplemente la reacción irracional, la negación de la realidad de personas que saben que fuera del fútbol jamás podrán ganar más que un salario medio? Para ser malvado y sobrevivir necesitas bastante inteligencia. Si eres malvado e idiota, tomarás decisiones incomprensibles con las que crees que te proteges, pero los demás las verán como una inexplicable insistencia en morir matando en una situación desesperada.

En fin, la curiosidad por el quinto partido era más por ver cómo lo intentaban esta vez que por admirar un golpeo de folha seca de Kylian, el resurgir de Vini (quise ver brotes verdes), el compromiso y la calidad de Franco o el golazo estratosférico de Militao, pero no me voy a quejar por la decepción. En realidad los madridistas nos conformamos con poco:  queremos ver fútbol. Sólo fútbol.

 

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