El Madrid ha perdido 1-0 ante el Lille haciendo un partido lamentable.
Ancelotti sorprendió incluyendo por primera vez a Endrick en la alineación titular. Junto con Vinícius y la incorporación de Bellingham configuraba el ataque del equipo. En el centro del campo reaparecía Camavinga tras su lesión. Valverde y Tchouaméni le acompañarían. La última novedad era la inclusión de Lunin por el lesionado Courtois.
Fue una primera parte muy anodina por parte del Madrid. Ritmo lento y especulativo y bloque bajo cuando no tenía en balón. Fue normal ver a Endrick y Vinícius defendiendo muy cerca del área.
Por su parte, los franceses trataban de imponer un ritmo más animoso. Sin duda ello implicaba un gran desgaste que quizás podrían pagar en la segunda mitad, pero fueron mejores.
Por parte madridista la ocasión más relevante fue la de Endrick tras una gran diagonal. No pudo cruzar en exceso su disparo. El Lille dispuso de la mejor oportunidad a través de un cabezazo y posterior rechace que fueron parados por Lunin.
Hacia el final de la primera parte, Rüdiger hizo una falta en la frontal. El lanzamiento del libre directo impactó en la mano de Camavinga y el VAR llamó al árbitro para señalar penalti. Lunin no pudo hacer nada ante el lanzamiento de David.
Ancelotti incluyó a Fran por Mendy en el descanso. Lo cierto es que el nivel de activación de los jugadores pronto se vio que era otro, aunque el Madrid seguía sin jugar bien. Vinícius centró su posición y Fran apuntaba a llenar más la banda.
El Madrid ha perdido 1-0 ante el Lille haciendo un partido lamentable
En el 56 Endrick y Militao dejaron su sitio a Mbappé y Modric. La verdad es que en los siguientes minutos no mejoró mucho la cosa. El Madrid estaba realmente perdido en cuanto a ideas. En el minuto 66 salió Güler por Camavinga.
El partido del Madrid estaba siendo inexplicable. Resulta difícil entender cómo un equipo con tantos jugadores sobresalientes puede jugar tan mal. La primera ocasión reseñable llegó en el 85 con un cabezazo de Güler. Después vino otra de Rüdiger también clara. En realidad fueron dos dobles ocasiones, ya que los rechaces también dieron opción de gol. Pero era ya a la desesperada.
En el minuto 90 la ocasión de Arda fue clarísima tras un gran centro de Modric, pero el remate fue muy centrado. Ya no quedaba tiempo para más y llegó la primera derrota de la temporada.
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El derby de la vergüenza, del oprobio, de los neonazis del Frente Atlético con pasamontañas en las gradas defendidos por varios profesionales del club rojiblanco.
Intenta acertar las 8 preguntas que sobre el partido han preparado los amigos de fcQuiz.
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“Lo sabe todo el mundo” .
Antimadridista justificando su ausencia de argumentos para difamar sobre el Real Madrid en cualquier momento de la historia.
Sepan ustedes que anoche estuvo Toni Freixa, célebre exdirectivo de cierto club negreiro durante la etapa más turbia de dicho club, en la tertulia del programa de radio de la cadena COPE en la que el catalán, con más arrojo que inteligencia, acabó por justificar los pagos de su club (con aumento salarial incluído) al vicepresidente del CTA desde los años de Núñez aferrándose al argumento que yo mismo he denominado como “el argumento Benet”, nombrado así en honor a la vergonzosa justificación de Benet sobre los pagos a Negreira.
“El argumento Benet”, como tuvo a bien explicar el señor Freixa anoche, consiste en legitimar cualquier tipo de trampa que suponga una ventaja competitiva en una competición supuestamente regida por la igualdad de condiciones para equilibrar la balanza con una tropelía imaginaria que cargan a la cuenta del Real Madrid sin ningún tipo de pruebas. No, borren eso, miento. La prueba aportada en el argumento Benet es la siguiente: “Lo sabe todo el mundo”. Uno puede acusar al Real Madrid, a su presidente, a sus jugadores, a sus directivos o incluso a sus utilleros de cualquier delito de cualquier índole siempre y cuando finalice la acusación con la frase “lo sabe todo el mundo”.
Todo el mundo sabe que Florentino controla los medios a pesar de que ninguno de los medios deportivos principales de este país tiene una clara tendencia madridista. De hecho, si uno acude a escuchar cualquier tertulia deportiva se encontrará con que la representación madridista está en clara inferioridad numérica. Bueno, en realidad basta con ver la ternura con la que trataron ayer a un ex directivo que reconoció sin pudor que se compraron al vicepresidente del CTA en contraposición con la inusitada hostilidad y fiereza con la que Lama (que estaba anoche en el programa, por cierto), acompañado de Carreño, atacaron sin piedad al presidente del Real Madrid por la ausencia de títulos durante la época del Barcelona de Guardiola, equipo que hoy sabemos que realizaba trampas.
Uno puede acusar al Real Madrid, a su presidente, a sus jugadores, a sus directivos o incluso a sus utilleros de cualquier delito de cualquier índole siempre y cuando finalice la acusación con la frase “lo sabe todo el mundo”
Todo el mundo sabe que Florentino mueve los hilos de este país y por eso ha sido incapaz de impedir el cese de los conciertos en el nuevo estadio por la denuncia de un vecino, así como la paralización de las obras del nuevo parking junto al estadio.
Todo el mundo sabe que el Madrid era el equipo del régimen y que le debe sus primeras Copas de Europa al caudillo a pesar de que el propio Franco prohibió a nuestro don Santiago acudir a París, donde iba a formar parte de la creación de la misma. Bernabéu tuvo que fingir un viaje y realizar otro distinto para engañar al dictador, pero todo el mundo sabe que eso no era más que un mero ardid para disimular la complicidad que tenían el caudillo y el presidente blanco. De la misma manera que cuando finalizó la Guerra Civil y un Real Madrid totalmente derruído sufrió lo indecible para recomponerse y resurgir de sus cenizas, no ganando un liga hasta 14 años después.
Pero por encima de todo, y como explicó Freixa en COPE, todo el mundo sabe que el Madrid siempre ha sido favorecido por los árbitros. A veces la muletilla no basta y la acompañan de esa manida imagen que realiza el pasado de 10 presidentes del CTA con el club de Concha Espina, bulo que pudo refutar de la manera más rigurosa y detallada nuestro compañero Alberto Cosín aquí .
–¿De verdad tenéis miedo a los árbitros, Freixa? –pregunta Castaño.
–Siempre. Siempre hay miedo de los árbitros.
–Hasta cuando pagaban –apunta Lama.
–Exacto, muy bien, Lama. Muy bien, Lama. Me alegra mucho que digas eso porque en el fondo estás explicando por qué eso llegó a suceder, cosa que no tenía que haber sucedido nunca. Es que es así: el Barça nos hemos sentido siempre maltratados, siempre menospreciados o siempre con menos trato de favor o soportando el trato de favor que tiene el otro club, que lo tiene, porque todo el fútbol español lo sabe.
Pues no, señor Freixa. El fútbol español o todo el mundo no sabe absolutamente nada. Creerá en lo que quiera creer, o en lo que desde el antimadridismo se les intente vender, generalmente falacias mediante, pero saber no saben nada porque no hay pruebas que sustenten ninguno de los bulos que tiende a echar al vuelo el antimadridismo. Ni Franco, ni régimen, ni control de los medios ni control del gobierno, ni sobre todo, visto lo visto, control de los árbitros.
Lo que realmente sabe todo el mundo porque cualquiera que quiera puede ver las pruebas a un click de distancia es que el FC Barcelona pagó a Negreia durante 17 años, aumentando progresivamente sus emolumentos, indicio esto de un aumento de la satisfacción del cliente. Sabemos todos por boca de Bartomeu, Laporta y algunos otros directivos que los pagos comenzaron con Núñez, quién parece que supo ocultar estos pagos con mayor habilidad que sus herederos.
Sabemos todos también, esta vez por boca del presidente de la liga, que la última ganada por el Barcelona fue de manera fraudulenta, pues las inscripciones de los fichajes que la propiciaron se realizó amén de una palanca fraudulenta en la que el dinero nunca apareció y que ahora sabemos que se trató de un préstamo encubierto.
Sabe todo el mundo también que la realización audiovisual de la liga (control de imágenes y contratación de comentaristas durante los partidos), así como el control de las imágenes proporcionadas al VAR, es llevado a cabo por una empresa cuyo actual dueño es el mismo fanático culé que da nombre al argumento esgrimido por Freixa anoche, y quién sigue vinculado de manera directa al club barcelonés.
Sabe todo el mundo también de la existencia de pagos realizados por el Barcelona a diferentes medios deportivos, controlando o tratando de controlar de esta manera la opinión pública y el relato.
Y lo que quizá no sepa todo el mundo pero a estas altura ya podrán intuírlo es que el “lo sabe todo el mundo” no es más que la última penosa defensa de alguien que no tiene cómo justificar sus propias miserias, que obedecen a un victimismo de arraigo más político que futbolístico y cuya razón de ser no reside en otra cosa que la siguiente: es mucho más fácil, más cómodo y al parecer efectivo echar a otros la culpa de los fracasos propios. Porque si la introspección puede resultar de por sí un proceso complejo, arduo y doloroso, imaginen si el que tiene que realizarlo es un culé que cuenta en su haber con todas las fechorías, trampas, amaños y artificios mencionados anteriormente… y que sabe todo el mundo.
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Hoy miércoles vuelve la civilización para el madridismo. Esta noche el Madrid afronta frente al Lille su segunda cita europea con el nuevo formato puesto en marcha por la UEFA. Y una vez más la Copa de Europa se nos antoja nuestro elemento natural donde todo cobra sentido. No solamente es nuestra competición, también es nuestro refugio contra la tormenta. A priori el equipo francés debe ser una cita relativamente asequible para el Madrid. El cuadro entrenado por Bruno Génésio va ahora mismo quinto en la Ligue 1 y tiene entre sus filas a un viejo conocido de nuestra liga como es Samuel Umtiti y al hermano pequeño de Mbappé, Ethan. No obstante, da gusto poder centrarse en lo deportivo y limpiar nuestra mirada de toda la suciedad acumulada observando el campeonato doméstico. Sin ir más lejos, nuestra última jornada de liga nos dejó demasiados recuerdos desagradables que quisiera borrar de mi memoria.
El partido en el Metropolitano fue tan disputado como poco apasionante. El Madrid controló en todo momento el curso del partido pero tampoco tuvo suficientes ocasiones como para conseguir una victoria clara. En el minuto 64, Militao marcaba con un derechazo imparable tras una jugada ensayada y ejecutada de forma magnífica. Bien Modric y fenomenal Vinícius que ganó el espacio al defensa con su agilidad habitual y puso el balón de dulce para un Militao que fue el más listo de la clase.
Y acto seguido, cómo no, pasó algo extradeportivo que lo emborronó todo. Los ultras y encapuchados decidieron lanzar objetos contra Courtois y tras dos avisos al delegado de campo, al constatar que no cesaban en su empeño, el señor colegiado Busquets Ferrer tuvo que suspender el partido por 20 minutos. Una vez más los neonazis y su barbarie robaban un espectáculo que debe ser deportivo y universal. Tras la suspensión se reanudó el encuentro y los minutos finales fueron un calco de todo el partido pero salió cara del lado Atlético. Un Ancelotti poco ambicioso introdujo cambios defensivos ya al final del partido, y en el tiempo de prolongación Correa puso el empate en una jugada algo ridícula por parte de la defensa y el portero madridista.
da gusto poder centrarse en lo deportivo y limpiar nuestra mirada de toda la suciedad acumulada observando el campeonato doméstico. Sin ir más lejos, nuestra última jornada de liga nos dejó demasiados recuerdos desagradables que quisiera borrar de mi memoria
Más allá de lo futbolístico, mi mayor decepción tiene que ver otra vez con el ambiente tóxico que impregna todo. Vinícius Júnior tenía razón. El bochornoso espectáculo de los últimos días alrededor del derbi ha sido tan cochambroso como detestable. Desde el llamamiento en redes sociales por parte de una significativa jauría de aficionados del Atlético para presentarse al estadio para insultar a Vinícius amparados en técnicas evasivas, hasta el desfile de tribunos del sistema defendiendo lo indefendible y prendiendo la mecha. A falta de bomberos, pirómanos. Como no podría ser de otro modo, los medios no escatimaron en entrevistar a personajes de dudosa reputación como Miguel Ángel Revilla o Tote para echar leña al fuego. Sin olvidar al desdeñable Gonzalo Miró, adalid de posturas biempensantes menos cuando toca a su fanatismo colchonero.
Todo junto no deja de evidenciar que Vinícius Júnior tenía razón en todo. No contentos con el espectáculo ofrecido desde las gradas, diálogo con los talibanes incluido, los jugadores del Atleti acudieron a celebrar con los ultras del Frente. Y para rematar la desfachatez, su capitán Koke y el entrenador salieron a rueda de prensa pidiendo la sanción para Thibaut Courtois por provocar. La verdad que cuando me enteré de estas declaraciones no daba crédito de la desfachatez de ambos sujetos. Y no pasa nada.
¿Cómo sale el señor Diego Pablo Simeone a dar lecciones de modales y buena conducta en un terreno de juego? El mundo al revés y la casa sin barrer. Lo mínimo que tendría que anunciarse esta misma semana es la clausura del Metropolitano. Y no basta con anuncios vanos y no acciones efectivas por parte de la directiva del Atlético de Madrid. Ya están deslizando a los medios afines que no pueden actuar legalmente contra el Frente pues al parecer el club ni los reconoce como peña ni como grupo. Esperpéntico.
No solamente tenemos un problema de racismo y xenofobia en nuestra competición, y por ende en nuestro país, también tenemos rémoras que se vanaglorian de que exista este gran problema. Sin ir más lejos, el caso Christantus Uche. El jugador del Getafe decide comentar su malestar en una entrevista y una manada de impresentables salen a continuación a afearle la conducta. Hasta su propio presidente. Es decir, un señor proclama a los cuatro vientos que está sufriendo un caso de racismo y que ningún organismo lo defiende, y encima se le exige que se calle.
Todo esto en una semana en la que conocemos que el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma impone una pena de un año de prisión y tres años de prohibición de acceso a los estadios al autor de los episodios racistas contra Vinicius y Chukwueze en el estadio de Son Moix. Y para más inri, a colación de todo el percal organizado, LaLiga denuncia y exige la detención de los inductores de la campaña contra Vinicius, los mismos que buscaban poder insultarlo en el derbi sin ser identificado mediante el uso de mascarillas o suplicando a otros aficionados no usar el móvil para evitar grabaciones inculpatorias. Como podemos observar, en España no existe ningún problema de racismo ni xenofobia ni manifestación de odio alguno. Todo muy normal y dentro de la lógica.
Este ambiente irrespirable no da para más. ¿Queremos que los más jóvenes se eduquen viendo estas conductas? ¿Acaso no importa el espíritu deportivo? ¿Cuándo se ha convertido el fútbol español en un espectáculo de odio? Todo esto debería hacernos reflexionar como aficionados y miembros de una sociedad. No es un asunto frívolo ni un deseo pacato. Creo que entre todos deberíamos exigir una competición más limpia y más saludable en todos los aspectos. De lo contrario, podríamos caer en un pozo sin fondo. Y de ahí es ya difícil volver del todo.
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Buenos días. Nosotros hemos amanecido con la enésima confesión de Toni Freixa, directivo en la primera etapa de Laporta, en el sentido de que pagaban a Negreira para adulterar la competición, ¿vosotros qué tal lleváis el día?
Bien es verdad que, estando como está el mundo, que el Barça comprara a la cúpula del estamento arbitral para garantizarse arbitrajes favorables (“neutrales”, dirían ellos) es el menor de nuestros problemas. Si nos propusieran que el club cliente de Negreira siguiera manipulando impunemente la competición a cambio de la paz en Oriente Medio, aceptaríamos sin duda el canje. Al ser variables no relacionadas, seguiremos pidiendo que se haga justicia con esta y otras tropelías del fútbol español mientras nos estremecemos ante la escalada de las bombas.
Estas y otras tropelías, sí. Por ejemplo, la de otro club que auspicia a una banda de nazis y le permite seguir al frente de la animación de su equipo, posibilitando así escenarios dantescos como el del derbi del pasado domingo. Al frente de la parcela deportiva de dicho club está Diego Pablo Simeone, también conocido como El Cholo, ciudadano de tan casquivano proceder que es capaz de censurar las “provocaciones” de otro con una mano en cada huevo.
Ya sabéis que el Cholo declaró al término del derbi que la culpa de los incidentes que desembocaron en la suspensión temporal del partido era de Courtois, a quien no hirieron de milagro a punta de mecherazos desde la grada, y a quien justo antes del gol del Madrid estaban conminando a morir miles de personas a todo pulmón. No se sabe si es por convicción (o sea, porque a lo mejor es un nazi como ellos) o porque bajo esa apariencia ruda se esconde un espíritu pusilánime que se caga de miedo ante el macarrismo. El caso es que al Cholo no le importa justificar a sus neofascistas no sólo a través de esas declaraciones, sino ordenando al equipo que celebre con ellos, con los nazis que por poco obligan a cancelar el partido, el empate final. Qué edificante espectáculo el de los jugadores rojiblancos danzando al compás de las consignas de su neofascio. Eso es precisamente lo que hace el club: danzar a su compás, en sentido literal y también en sentido figurado.
A todo esto, el Atleti juega mañana en el Estádio da Luz de Lisboa. Esperamos que al Cholo le traiga inmejorables recuerdos. En la rueda de prensa previa al choque, que esta vez no es contra el Madrid sino contra el equipo local, el Benfica, el Cholo se ha reafirmado en sus tesis de apoyo al agresor en perjuicio de la víctima. Sí, sí, antes decíamos que los justifica y ahora decimos que los apoya, aunque él niegue este extremo con la boca pequeña. Cuando existe una desproporción tan grande entre la importancia de la irreprochabilidad de un jugador en el campo y una cuestión de orden público, poner el acento en lo primero es dar la razón a los que desencadenan los disturbios.
Lo de Marca es de traca. Titulan “Sin tregua”, como si las declaraciones de Simeone y las de Ancelotti, que aparecen cara a cara para proyectar la idea de una guerra sin cuartel, fuesen equivalentes. Por fortuna, Carlo no se parece al Cholo absolutamente en nada. Mientras el argentino está plegándose/exonerando/defendiendo a una cuadrilla de miserables ultraderechistas y xenófobos, Carletto se limitó a decir, preguntado por el tema en su rueda de prensa, que el Cholo estaba “desviando el tiro”. Es imposible hablar con mayor delicadeza y tiento. Si se nos apura, Ancelotti estuvo demasiado blando. Como para tener que aguantar ahora que Marca titule “sin tregua”, tal y como si Simeone y el italiano luchasen en un corral de gallos con parejos niveles de furia y estulticia.
A nosotros ya no nos cabe más asco por hoy, amigos. Es demasiado temprano para abundar en tanta mala sangre. Volvemos a las noticias de los bombardeos para que nos tiemblen las piernas con algo que, por lo menos, tenga más enjundia que sujetos como Simeone, el Frente Atlético y los medios que bailan el agua a ambos. Para el resto del día, preferimos sufrir por cosas con verdadera magnitud de tragedia. Ni Freixa ni Simeone ni la patulea que les ríe las gracias en el estercolero sociológico y mediático del fútbol español merecen un segundo de nuestra tribulación.
Os dejamos con las portadas de la prensa cataculé. Pasad un buen día.
Pasad un buen día.
SPORT
MD
El derbi madrileño del pasado domingo por la noche volvió a sorprendernos, no por el espectáculo futbolístico sino por el nuevo nivel de abyección que fue capaz de alcanzar la siniestra organización llamada Club Atlético de Madrid. Esta sociedad de pobres gentes revela siempre su auténtica faz cuando tiene delante a su némesis ontológica, que es el Madrid: de pícaros graciosos y de llorones zascandiles se transforman en puritita turba facultada para traspasar todos los límites y, lo que es peor, justificar cualquier indecencia. El partido, pésimo por lo demás como cualquier derbi donde el anfitrión aspira a matar violentamente al visitante, y no derrotarlo sin más en un encuentro de fútbol, volvió a enseñarnos que el Madrid compite en España contra una legión de cobardes innúmeras como las arenas del Ganges en el poema que cantaba Borges. Cobardes que justifican y amparan la violencia del Frente Atlético, empezando por el Cholo Simeone, Jorge Resurrección alias Koke y toda la dirigencia del Atlético.
Pero, como dice Iñako en El Mundo, si los atléticos permitieron que los Gil y Cerezo les robasen el club a cara perro, ¡qué no permitirán después! Jamás pensé que escribiría esto pero ni el periodista Iñako ni, por ejemplo, Paco González, en la COPE, figuran en esa legión de cobardes. Han sido dos voces que no precisamente desde el madridismo se han alzado para decir las verdades en medio de la vorágine de mierda que arrebató el final del partido y no sólo en el césped. Dos voces importantes sobre todo por las tribunas desde las que hablan, El Mundo y la COPE, y la proyección que éstas les ofrecen a sus palabras, honestas y con coraje. Pues hay que tener coraje para decir que unos nazis en cuyo historial criminal hay dos asesinatos son los dueños de un fondo en el Metropolitano con la connivencia del club local y que de allí no se van, ni se irán, hasta que no quiera este club local. Habría en todo caso que preguntarse, en último término, ¿por qué? ¿Qué será lo que une a los Gil y a Cerezo al Frente más allá del antimadridismo? Me pregunto, porque no lo sé, pero estaría bien que alguien con la capacidad fiscalizadora de un periodista en ejercicio se hiciera la misma pregunta.
Esta sociedad de pobres gentes revela siempre su auténtica faz cuando tiene delante a su némesis ontológica, que es el Madrid: de pícaros graciosos y de llorones zascandiles se transforman en puritita turba facultada para traspasar todos los límites
Llorente casi le rompe el tendón de Aquiles a Fran García en la última e innecesaria jugada del partido. La entrada es propia de quien ha estado mucho tiempo envenenándose. La violencia verbal y gestual que rodea al Atlético y su perturbadora relación con el Real acaba llegando, ¡cómo no!, a los jugadores. ¡Si el entrenador y el capitán aplauden a los nazis de la grada! ¿Qué van a hacer los demás? El olor a azufre de ese vestuario debe ser para verlo.
Al contrario que Iñako y para sorpresa de nadie, Rubén Uría, por ejemplo, el Hacha, salió por los fueros que todos esperábamos. O Relaño. Al menos de Relaño sabíamos que era madridista. De hecho, es uno de los mejores historiadores del Madrid que ha habido en la prensa. Es triste y suponía que, como ya no es director del AS, había podido aparcar la guerra empresarial de PRISA con Florentino. Pero se ve que no, seguramente haya cosas que la edad sólo puede agravar. Llamar gamberros coloridos a unos tíos con máscaras de simbología inequívocamente neonazi que, en presencia de niños, lanzan objetos al portero visitante y le desean en coro la muerte es, además de faltar a la verdad (compromiso intelectual irrenunciable, se supone, del periodista), una canallada. Es subvertir la realidad y convertir a la víctima en responsable de su propia agresión, labor a la que se pusieron desde antes de que terminara el partido los enfermos de odio habituales.
Qué decir, si es que ya no se puede decir nada. Nos estamos acostumbrando a que ir al Wanda sea como que un equipo judío vaya de visitante a jugar a Gaza. Estos comportamientos inadmisibles, en otros países, llevaron a intervenciones directas de los gobiernos para atajar el fenómeno ultra pero, aquí, hasta los jueces y fiscales dicen que, nanai, son cosas normales “en el marco de una gran rivalidad”. Pues nada. Hace un mes quisieron echar del país a Vinicius después de que unos cuantos malandros interesados tergiversaran unas declaraciones suyas en las que por otra parte no decía ninguna mentira. La razón era que “perjudicaba a España”, pero el domingo por la noche cientos de millones de espectadores pudieron presenciar escenas dantescas en las que profesionales del fútbol negociaban con gente encapuchada en medio de un partido. Seguramente eso no perjudica a España, como tampoco la persecución colectiva a un veinteañero que no hace otra cosa que dejar en evidencia a miles de villanos que se convocan en las redes sociales para ir al campo con mascarilla y así poder llamarle negro de mierda a gusto. Son cosas que se veían en Italia hace veinte años, cosas que pasan en Argentina todavía.
Nos estamos acostumbrando a que ir al Wanda sea como que un equipo judío vaya de visitante a jugar a Gaza
La cosa es absolutamente demencial. Juanfran Torres (otro canterano, como Llorente. El sueño de la grandeza, como el de la razón, también produce monstruos) y un papanatas llamado Eneko difamando a Vinicius en el postpartido de DAZN, mientras que a Guti le hicieron pedir perdón en público por afirmar una verdad como un castillo: que un Atleti-Rayo, fuera de la M30, no le interesa ni al tonto del último pueblo de España. Tebas y la corruptísima federación quieren vendernos algo como si fuera un Ferrari que en realidad es el producto de décadas de cutrísimo provincianismo, un campeonato de quinta gama como dicen en Málaga, amalgamado por el odio africano al Real Madrid. Se piratea poco. Lo que se aguanta aquí no es normal y la culpa la tiene siempre el que paga y calla y el que sostiene el tinglado, que es el Madrid y su olímpico prestigio, tan majestuoso e inaccesible a esta forma de vida parasitaria y minúscula que ante su luz cegadora sólo pueden responder con eructos desesperados, agónicos, de criaturas tan inferiores.
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Buenos días, amigos. Colea aún el derbi, o más específicamente los incidentes que motivaron su suspensión temporal y casi definitiva. Hemos leído cosas estupefacientes sobre lo que sucedió, y antes de ver las portadas del día convendría echar un vistazo a alguna de ellas, por ejemplo a la abradadabrante versión de los hechos por parte de Alfredo Relaño en As.
Ahí lo tenéis, amigos. Alfredo Relaño define al Frente Atlético como "esa grada colorista, ruidosa y gamberra". No la llama Frente Atlético porque esas dos palabras están prohibidas, el menos la una al lado de la otra. La palabra "frente" por sí sola no está prohibida, y de hecho nos sirve para definir por oposición el lugar que ocupa el Atleti como club en relación a esa grada. Desde luego, si hay un sitio donde no está es frente a ella. La palabra "atlético" también se puede pronunciar en solitario, pero si la unes a la otra surge el tabú, el anatema. Lo innombrable. Nosotros somos muy audaces y lo decimos, o lo escribimos.
Veréis.
Frente Atlético.
¿Lo veis? Hemos escrito las dos palabras juntas, la una detrás de la otra, y el cielo no se ha desplomado sobre nuestras cabezas. Animamos a todo el mundo a que haga el experimento. En su próxima comparecencia pública, por ejemplo, podría probar a pronunciarlas el alcalde de Madrid, que ayer se ufanó en la detención de una "persona" y se reafirmó en la necesidad de prohibir la entrada al estadio de todas las "personas" que causaron algún conflicto en el derbi. Como veis, para él es un asunto estrictamente "personal". No hay agrupaciones de seguidores con nombre alguno que valga la pena mencionar, porque de hecho el Frente Atlético no existe, amigos. No está registrado como peña, que es la razón que el club aduce para no poder actuar contra él. Se puede pronunciar lo que no existe (podemos decir por ejemplo "minotauro" o "hada madrina"), pero no por ello va a existir. Ahora se entiende que no valga la pena mencionarlo. Marca despacha hoy el asunto con una somera llamada en su frontispicio.
"El Atlético no puede echar al Frente por motivos legales", sueltan con toda tranquilidad, y sin entrecomillar ni nada. Si hubieran entrecomillado lo de "por motivos legales" entenderíamos que eso es lo que arguye el Atleti, pero al no hacerlo solo cabe colegir que Marca da validez a la teoría.
Los "motivos legales" que esgrimen al alimón el Atleti y Marca (porque solo cabe entender que lo esgrimen al alimón) son por supuesto su inexistencia. Dice la cúpula colchonera que no pueden echar al Frente porque no lo tienen inscrito como peña, Lógico. ¿Cómo vas a actuar contra lo que no existe? No seáis malpensados, que nos conocemos. No vayáis a pensar que el Atleti se ha ocupado de que el Frente no exista para no poder hacer nada contra él. Es una cuestión de mala suerte. Si no existe, ¿qué le vamos a hacer?
Lo que se nos hace cuesta arriba es conciliar lo de que el Frente Atlético no exista con lo de la grada "colorista, ruidosa y gamberra" de Relaño. Ninguno de esos adjetivos parece fácilmente conjugable con la idea de la inexistencia, especialmente el de "colorista". La inexistencia es muy gris, como siempre se han ocupado en resaltar los poetas. ¿Cómo puede el Frente Atlético (con perdón) ser todas esas cosas a la vez y al mismo tiempo ser una quimera a la que no se puede meter mano por pertenecer al reino de lo imaginario? Coloristas (o cocholistas), ruidosos, gamberros e inexistentes. Imbatible combinación.
As sí tiene los bemoles de llamar al Frente Atlético Frente Atlético, con nombres y apellidos, y parece congratularse ante el hecho de que en octubre de 2024 el Atleti vaya a prohibir la entrada a su estadio de gente encapuchada. Son unos adelantados estos rojiblancos. Eso sí: insiste en la imposibilidad de actuar contra el Frente porque "oficialmente desapareció en 2014". Las comillas vuelven a ser nuestras, no de As. Es una maravilla de razón, ajena por completo al menor atisbo de hipocresía, no vayáis a pensar mal. De hecho, en el ataque que acabó con la muerte de Bin Laden, Estados Unidos lo tuvo jodido porque Al Qaeda no aparecía en los listados de la Cámara de Comercio Americoafgana.
Os dejamos con la prensa cataculé.
Pasad un buen día.
Los incidentes provocados por el Atlético de Madrid en último derbi han dado la vuelta al mundo. Sí, el Atlético de Madrid. Porque, a diferencia de lo que dijeron el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida o el capitán rojiblanco, Koke Resurrección, el bochorno del pasado domingo no se debió a cuatro descerebrados, sino a una institución en su conjunto, que ampara y alienta a neonazis y asesinos desde hace décadas.
Nada nuevo bajo el sol. Hay, por supuesto, atléticos sensatos y ajenos a toda esta bazofia, pero no se puede ignorar que otros muchos consienten y hasta simpatizan con estas actitudes. El Frente Atlético, para más señas, ocupa una grada con miles de aficionados. Personalmente, no iría ni a heredar con semejante recua. Aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres” se cumple aquí a rajatabla. Reiteremos; no son cuatro, como dicen Koke o el alcalde, son muchos más. Miles. Y campan a sus anchas, con total impunidad.
De hecho, JUPOL -sindicato policial mayoritario- ha acusado al club de “no dejar intervenir a la Policía Nacional, al punto que los graves altercados se produjeron “debido a que un club lo permite”. Las imágenes, en efecto, hablan por sí solas. Enmascarados y macarras con estética neonazi pudieron charlar amistosamente con Diego Pablo Simeone y varios integrantes de la plantilla, los mismos que al final del partido volvieron a celebrar con el Frente Atlético el empate, saltando y coreando consignas antimadridistas. La Liga, claro, niega la mayor, afirmando que “el dispositivo de seguridad desplegado fue ejemplar y que existió colaboración plena del club con la Policía Nacional”. Ejemplar.
el bochorno del pasado domingo no se debió a cuatro descerebrados, sino a una institución en su conjunto, que ampara y alienta a neonazis y asesinos desde hace décadas
Casi tanto como las declaraciones del entrenador y capitán locales, justificando la ira por las “provocaciones” de Courtois. He aquí una de las claves de los disturbios: el portero del Real Madrid. Al belga no le perdonan que haya escogido estar en "el lado bueno de la historia", y destilan su odio contra él a la más mínima ocasión. El domingo, gran parte del estadio -no sólo el Frente- se dedicó a insultar permanentemente al guardameta madridista, que tuvo la “desfachatez” de celebrar el gol de Militao. Ni un mal gesto, ni una mala palabra, sólo muestras de alegría ante un resultado favorable. Algo que, por otra parte, hacen todos los jugadores de todos los equipos, pero a Courtois no se le permite porque eso enoja a los neonazis del Atleti.
Hablamos del grupo ultra más sanguinario de toda España, con dos asesinatos a sus espaldas y numerosas reyertas, apuñalamientos y hechos violentos de toda índole. Enrique Cerezo aduce que no puede disolverlos “por motivos legales”. Florentino Pérez, en cambio, sí pudo disolver a los Ultrasur, al igua que Joan Laporta con los Boixos Nois. Que les pregunte a ellos a ver cómo procedieron. Quizá la respuesta esté en la determinación; hay que querer hacerlo. Y el Atleti no quiere. Hace pocas fechas, algunos seguidores del Atlethic de Bilbao provocaron altercados en un estadio. Les falto tiempo a los capitanes bilbaínos, Iñaki Williams y Oscar de Marcos, para dirigirse a ellos con toda firmeza exigiéndoles que depusieran su comportamiento. Si se quiere, se puede.
No va a pasar nada. Sí, expulsarán a un par de desgraciados y protestarán mucho ante la “injusticia” de un eventual cierre parcial de la grada, pero ahí quedará todo. La Liga los amparará. Simeone los amparará, Koke los amparará y gran parte de la afición los amparará. Hasta que vuelvan a apuñalar a alguien. De momento, ya han ganado. Igual que la temporada pasada, esa el la que dejaron en blanco -una vez más- su vitrina de títulos, pero le ganaron al Real Madrid un par de partidos. Con eso les vale. Son sus títulos.
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Obligaciones propias de mi sexo me impidieron escribirles ayer. Mejor. Me ha dado tiempo a digerir casi todo lo vivido el domimgo en Madrid. El casi es el partidito blanco, esa cosa inexplicable.
Iba a pasar y pasó en Madrid, ¿eh? La ciudad de muchos de ustedes, también la mía, en los informativos de todo el mundo cubierta de vergüenza y bochorno. El derbi se paró por lanzamiento de objetos al terreno de juego: ingleses, argentinos, japoneses, surafricanos dedicaron minutos largos en sus medios. Bochorno mundial.
La coincidencia es general: el fútbol español debería expulsar a los lanzadores. El fútbol español, seguro. Su club lleva toda la vida fumando en pipa en este asunto, quizá ahora… Ese fútbol y alrededores que se indigna porque alguien cuestiona si debe o no organizar un Mundial. El último, Revilla. OK.
También tenemos otra facción que acusa de provocador al portero Courtois, objetivo de los lanzadores. El Madrid nunca tiene toda la razón, no falla. Mal esa grada, pero... La palabra ‘pero’ se inventó pensando en el Madrid. Lo de ahora recuerda lo de Vinicius y el racismo, versión mecheros, bolsas con excrementos… Hay que guardar eso, llevarlo a un campo: ¡qué cabezas!
Está mal, racismo, mecheros... Pero, siempre pero. Resulta que provoca el jugador del Madrid. Vaya, casualmente. Un tío al que insultan desde el calentamiento, el "muéret"e permanente, decide celebrar el gol de su equipo dedicándoselo o así a sus agresores. Verbales y no físicos porque no acertaron. No debió hacerlo Courtois, nos cuentan.
Un episodio más de las clases de Urbanidad que necesitan los jugadores madridistas. No protestes, no te caigas a menos que te rompan la crisma, no mires a la grada, no, no, no… Vive como te digo yo. Porque lo digo yo. ¡Y un huevo!
‘Quicír’, tu equipo marca y tú te callas no sea que se molesten los bárbaros. Me acordé de Leo Messi aquella noche en el Bernabéu cuando marcó el gol del triunfo de los suyos en un clásico quitándose la camiseta y desplegándola de cara a uno de los fondos del Bernabéu.
Como no le lanzaron nada, nada se dijo. De provocación, ni hablar. Histórica celebración de Leo, así se definió la cosa y se sigue leyendo refiriendo lo sucedido en Chamartín aquella tarde de 2017. No hubo provocación sino alegría, explosión de júbilo, el Barça no se rendía a entregar la Liga. Acabó haciéndolo, por cierto.
Los justicieros de hoy no acusaron a Messi de provocador, vieron a un deportista desatado, superado por el gozoso momento: gol y clásico. ¿No debió quitarse la camiseta? Hizo lo que le salió. Y tampoco recuerdo que alguien pidiera el Nobel de la Paciencia para la hinchada merengue a la que le dolió lo natural, el gol. Tragó y se fue a casa. Messi, como tantos otros. Hoy, Courtois es culpable. ¡Y un huevo! Otra vez.
Si aplicamos lo visto ayer, Leo vive de milagro. Provocó y se expuso a la ira del madridismo, afortunadamente sin consecuencias. Tampoco para Fermín en el último Madrid-Barcelona, subido a una publicidad cerca de la portería que defendió Lunin cuando anotó. Aquel Raúl pidiendo silencio al Camp Nou. Y quien se lo tomó como ofensa, se guardó de hacer lo que anoche el Frente Atlético. El único culpable de todo lo malo que pasa en el estadio de su equipo, el actual y el anterior.
Courtois, la broma final de un partido que desde el prisma blanco lo fue también en el resultado y en la manera como el equipo jugó. Se portó como un gran vecino. ¿Te falta sal? Pasa y llévatela. ¿Te gustan los limones? Pues toma, recién traídos del pueblo.
No supo ganar el Madrid tres puntos que tenía en el bote. Por un error final y por lo mal que gestionó su ventaja. Tiene más de un problema y un problemón detectado: el centro del campo. ¿Kroos? Los que están. Muy preocupante.
Antes, el baloncesto hizo posible el alegrón en la Coruña cestista, palmando también en el último suspiro. Histórico debut de los gallegos en la ACB. El Madrid está raro. Todo el Madrid. Lo que hay, diría Koeman…
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Una de los lemas más famosos de los que esgrime el Atlético de Madrid es “No nos pueden entender”. Efectivamente, no soy capaz de entender una forma de existencia en la que el modus vivendi se basa en el odio, el insulto, la humillación y el menosprecio al rival. Sólo con el propio aserto, que mira irremediablemente hacia el Paseo de la Castellana de Madrid, se denota que el club y sus aficionado están más pendientes de lo que pasa en la otra orilla que de lo que ocurre en su propia casa. El Club Atlético de Madrid SAD, es una sociedad anónima deportiva fallida de inicio, que está manejada y pseudodirigida por una facción de aficionados que tiene sojuzgado al equipo, su cuerpo técnico y, lo que es peor, sus dirigentes.
Durante los días previos al partido contra el Real Madrid, se lanzaron varias proclamas en redes sociales para acudir al Wanda con mascarillas y así no ser reconocidos a la hora de poder insultar con toda la impunidad posible a Vinicius. El asunto llegó a ser tan delirante que pedían que la gente no sacara los teléfonos móviles para evitar grabaciones y, por tanto, filtraciones. A última hora del sábado, se propuso, igualmente, que, en el minuto 13 del partido el fondo donde se encuentra esta gente evocara como leyenda del club al Mono Burgos, gritando mono, mono. Esto provocó una oleada de reacciones por parte de las cuentas de aficionados del Real Madrid en la que se advertía a las autoridades de la felonía que preparaba esta gente que lleva años insultando y vejando al astro brasileño.
Según me cuentan, Simeone NEGOCIÓ, si, como lee, negoció con estos elementos que hubiera paz en el partido porque, de no ser así, el único perjudicado sería el propio club. Y así fue hasta que Militao perforó la portería rojiblanca en el minuto 64 de encuentro.
A partir de ahí, se produjo un lanzamiento masivo de objetos contra el maro que defendía Courtois, portero del Real Madrid y otrora defensor del arco atlético, con la mirada cómplice del presidente del Atleti en el palco, que parecía disfrutar con el espectáculo, según los planos de sonrisas que sacaron en la televisión. Es más, el día anterior al encuentro, unos vándalos de la misma calaña reventaron la placa conmemorativo que el guardameta tiene en las inmediaciones del estadio por haber jugado más de 100 partidos con la elástica colchonera. El lanzamiento de objetos provocó que el árbitro, el balear Busquets Ferrer, suspendiera, con muy buen criterio, el choche durante más de veinte minutos, aplicando con mano de hierro el protocolo antiviolencia y advirtiendo de que si los actos seguían produciéndose, se suspendería definidamente el partido.
El Club Atlético de Madrid SAD, es una sociedad anónima deportiva fallida de inicio, que está manejada y pseudodirigida por una facción de aficionados que tiene sojuzgado al equipo, su cuerpo técnico y, lo que es peor, sus dirigentes
El resto es historia, gol de Correa en el minuto 95 y empate a un gol final. Bueno, hubiera querido que la cosa terminara con el 0-1 de Militao, pero esto es fútbol, igual que empatas tú en el minuto 93 de Lisboa, ellos te pueden empatar en el 95 del Wanda, qué se le va a hacer. Lo bochornoso fue lo de después. Por un lado, el entrenador rojiblanco diciendo que los profesionales no deben provocar a los aficionados, cuando él es un experto en señalarse sus atributos genitales al más puro estilo rubialesco cuando le viene en gana y, por otro lado, demonizar al profesional ante el desalmado, como si volviéramos a decir que las mujeres son violadas porque van provocando por ahí con las faldas tan cortas, que no se puede consentir tamaña vestimenta. Por otro lado, los jugadores de la plantilla rojiblanca, sumisos, entregados a la causa de los delincuentes, se acercaron A CELEBRAR el empate obtenido, cantando con ellos, botando el famoso madridista el que no bote con ellos y, en definitiva, siendo cómplices, cuando no parte, de la infamia de la violencia de estos personajes.
La violencia en los estadios se puede cortar. Ya lo han demostrado, entre otros, Florentino Pérez en el Real Madrid y Joan Laporta en el Barcelona. Ambos clubes contaban con unas de las facciones ultra más duras y sanguinarias del elenco español, los ultra sur y los boixos nois. A ambos grupos, el club les cerró la puerta del estadio, les expulsó de la sociedad y les calló la boca. Las excusas peregrinas de que son los únicos que animan, se han ido al limbo cuando el club, en colaboración con varias peñas, han montado una grada de animación en el fondo sur de Chamartín que no para de animar sin insultar ni cometer actos vandálicos y que funciona a las mil maravillas, sea o no del gusto de cada cual, que para gustos los colores. Pero el objetivo de erradicar la violencia del estadio y alrededores se consiguió. Se consiguió en Chamartín y se consiguió en el Camp Nou, y todo gracias al coraje de unos dirigentes que no se plegaron a las amenazas barriobajeras y delincuenciales de estos desalmados. Hasta que el Atleti no mande a paseo a esta gentuza, no se le quitará el sambenito de club racista, xenófobo y violento. La pregunta que me hago es si, de verdad, el club quiere deshacerse de estos personajes, cuánto es lo que de verdad debe la directiva a esta gente, hasta dónde están implicados personalmente los jugadores y el entrenador con los miembros más destacados de la facción y si la afición atlética entiende de verdad que es más sano mirar hacia su casa que estar constantemente mirando al vecino, que se ríe día si y día también de sus complejos de inferioridad.
a violencia en los estadios se puede cortar. Ya lo han demostrado, entre otros, Florentino Pérez en el Real Madrid y Joan Laporta en el Barcelona. Ambos clubes contaban con unas de las facciones ultra más duras y sanguinarias del elenco español, los ultra sur y los boixos nois. A ambos grupos, el club les cerró la puerta del estadio, les expulsó de la sociedad y les calló la boca
No, las personas de bien no podemos entender a esta gente. Es más, no queremos entenderlos, como no podemos ni queremos entender la campaña de blanqueo del racismo que se produjo en las páginas de los periódicos y en las ondas radiofónicas los días previos al encuentro.
Para ejemplo dos botones. El primero, el del expresidente de Cantabria, el muy provecto Miguel Ángel Revilla, que vino a decir una animalada propia del personaje; que “Vinicius es un desagradecido, que habla mal de España, que le da de comer”. A ver, Sr. Revilla, prócer de la casa cántabra, adalid de la anchoa como modo de vida, Vinicius Junior es un ciudadano español, ¿sabe usted?, tan español como usted o como yo, con los mismos derechos y obligaciones que usted y que yo. Además, paga muchos más impuestos cada año de los que usted y yo juntos pagaríamos en tres vidas, así que lo de que le da de comer, quizás habría que reconvertirlo en un que gracias a sus impuestos, más de un colegio se ha construido. Además, el chico no habló mal de España, no dijo que España sea racista (cosa que empieza uno a dudar muy seriamente), sino que hay un grupo reducido de racistas en los campos de fútbol, que es muy distinto. Lo malo no es que este señor, que ya no cumplirá los ochenta años diga esta burrada- El problema es que el diario ABC, antiguamente serio donde los haya, fundado por Don Torcuato Luca de Tena, de ideal monárquico y rendido a la veracidad de sus informaciones, publicara el mismo domingo del encuentro, cuando el ambiente estaba mas caldeado, tamaña infamia en forma de entrevista el del puro en medio de la pandemia y destacara la frasecita en primera página.
El segundo ejemplo de animalada lo dio el diario AS con una entrevista a la leyenda madridista Jorge López Marco “Tote”, que en el muy prestigioso libro “Veteranos y Noveles” (Geoplaneta 2023) aparece como que jugó la friolera de 14 partidos oficiales con la elástica merengue, divididos en 652 minutos, siendo titular en 6 ocasiones, suplente en 8 y sustituido en 2, marcando 6 goles siendo delantero centro.
Si, la leyenda blanca, confeso seguidor del Atleti desde hace muchos años y jugador conflictivo, dijo en el periódico madrileño que “(Vini) se está equivocando mucho. España no es racista. Hay cuatro tontos, como los habrá en su país y en cualquier otro, pero no soporto que diga eso porque no es cierto. Está mal asesorado. Hay muchos jugadores de color en la liga, pero sólo le pitan a él. Por algo será.”.
Bueno, amigo Jorge, querer blanquear la campaña de acoso y derribo que sufre el jugador desde su venida a España hace siete años con que sólo le pitan a él, no solamente es falso, sino que denota el racismo intrínseco que te invade, nublado por tu seguidismo al club de Canillejas.
También dijo que: “En la historia ha habido jugadores a los que han insultado más que a él y les han dado más patadas y han seguido jugando. Es obvio que no estoy a favor de los insultos, pero nos ha pasado a todos los que hemos salido a un campo y no hemos venido a casa llorando. Nos han educado desde pequeños para aguantar eso. Además, él no es nadie para decir que nos quiten el Mundial. Eso es de ser un desagradecido, con todo lo que España le está dando. Es una falta de respeto.”
Analicemos la perla totiana:
1.- “En la historia ha habido jugadores a los que han insultado más que a él y les han dado más patadas y han seguido jugando”. O sea, como las pirámides de Egipto las construyeron, presuntamente, esclavos cargando meños descomunales de piedra al hombro y no se quejaron, pues nada, en las obras de nuestro país, que se quiten las carretillas, las poleas y los ascensores para que los albañiles carguen con las vigas y ladrillos a mano, al peso, para demostrar lo machotes que son y que no se quejen como niñitas, que es lo que vienes a decir.
2.- Es obvio que no estoy a favor de los insultos, pero nos ha pasado a todos los que hemos salido a un campo y no hemos venido a casa llorando. En eso tienes razón, Jorge, en España se ha insultado por doquier a los jugadores y no han llorado, o si, vaya usted a saber. Lo que ocurre, estrella rutilante de los campos íberos, es que los tiempos han cambiado, miratú, es que la sociedad española, afortunadamente, tolera menos esas manifestaciones de odio hacia personas que ni siquiera se conocen entre sí, que la mayoría de las personas decentes entendemos que a un jugador de fútbol, por muy bueno que sea, por muy del equipo contrario que sea, no hay que insultarle, humillarle y vejarle durante su trabajo, que eso de que “cobran para aguantar eso” es mentira, a nadie le pagan para que le insulten, a no ser que sea actor de teatro y en el guión entre algún exabrupto, querido Tote, adalid de la excelencia futbolística donde los haya.
3.- Además, él no es nadie para decir que nos quiten el Mundial. Eso es de ser un desagradecido, con todo lo que España le está dando. Volvemos con la burra al río (nunca mejor dicho). Vinicius no dijo nunca que nos quiten el mundial. Vinicius dijo que, si no se erradicaba la violencia y el racismo de los campos españoles por los cuatro energúmenos que la ejercen, España no sería digna de organizar el mundial. Y yo estoy de acuerdo con él, es más, con declaraciones de elementos como tu, querido Tote, estoy cada día más convencido de que no nos merecemos ni organizar la copa de Socuéllamos, con todo el respeto a la población manchega, por supuesto.
¿Vinícius un desagradecido? Cuando pagues tú los impuestos que paga él para mantener la pensión de jubilación que algún día cobrarás si trabajas, le hablas a Vinicius de agradecimiento, Tote de nuestros recuerdos inmarcesibles.
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