Las mejores firmas madridistas del planeta

En un partido prácticamente perfecto ante uno de los mejores equipos del continente, el Madrid de Mbappé (y el propio jugador francés) embellecieron su candidatura a la Champions con una actuación antológica y un triplete de Kylian.

Ancelotti optó por una alineación que pareció gustar a casi todo el mundo, en particular a X-Madrid, lo cual era a priori inquietante. Valverde seguía en el lateral derecho, Rüdiger retornaba tras su lesión y, a resultas de esto último, Tchouaméni volvía al centro del campo, en compañía de Ceballos, que se había ganado la oportunidad con creces. Arriba, los cuatro magníficos. Guardiola dio la sorpresa del banquillo para Haaland, aunque se decía que estaba tocado, alineando en su lugar a Marmoush, que venía de hacerle un hat-trick al Newscastle.

La cosa no pudo empezar mejor. Los primeros ataques del City morían en la frontal del área blanca, y en una de las salidas de balón Asencio oteó el horizonte y vio a Mbappé, que se desmarcaba esplendorosamente. En carrera, la dejó botar y la picó sobre la salida de Ederson. Tras marcar en el Etihad, Kylian reivindicaba así su papel de máxima estrella de la eliminatoria. En cuanto al central, replicaba en una cita de mucha mayor enjundia la asistencia en largo a Bellingham en su debut. 1-0 nada más empezar, y cómo no te voy a querer.

Para colmo de males de Pep, se lesionó Stones, y los citizens se quedaron restañando sus heridas mientras Ceballos manejaba el partido. Bellingham remató en el primer palo un córner con mucho peligro, y todo hacía indicar que no sería la última ocasión, porque el Madrid dominaba el partido a su antojo, con una suficiencia que parecía exasperar a Lillo en el banquillo, si se permite la aliteración.

Muy bien plantado defensivamente, el Madrid abortaba en origen cualquier amago de contragolpe del petroequipo. El tikitaka (con perdón) lo ponían los de Carlo, y Tchouaméni agradecía mucho la vuelta a su posición natural. El equipo, asimismo, agradecía enormemente la implicación de Vini y Rodrygo en defensa y creación de jugadas. Una nueva salida ejemplar de balón de Asencio desembocó en un pase excelente de Tchouaméni a su compatriota goleador. Ederson tuvo que emplearse ante Kylian cuando se cumplía en el marcador un tercio de partido prácticamente perfecto.

1-0 nada más empezar, y cómo no te voy a querer

Y qué mejor modo de celebrar la entrada en el segundo tercio del encuentro que con otro golazo en una de las mejores jugadas colectivas que se recuerdan, la quintaesencia de los cuatro magníficos. La inicia Rodrygo en su propio campo y Bellingham lo mejora todo con un balón en profundidad a Vinícius. Este busca a Rodrygo en la frontal, pero ¿qué hace ahí Rodrygo? ¿No habíamos dicho que estaba en campo propio y escorado a la derecha? Hay un segundo en que parece que Rodrygo la va a perder, pero solo está esperando a que llegue un defensa para meterle el balón entre las piernas. La asistencia-túnel la gestiona Mbappé con un regate seco en la frontal del área pequeña y el remate a la red. La jugada la había iniciado Courtois en un saque de puerta y, si he contado bien, la tocan todos menos Ceballos. Soberbio.

El segundo tiempo comenzaba con Nico tirando del pantalón de Vini. El brasileño por poco emula a Butragueño en la mítica foto ochentera. Ni se vio lo que podría haberse visto ni hubo gol a continuación tras una gran combinación con remate alto de Rodrygo. El Madrid no parecía volver del descanso falto de ambición, y seguía luciendo un desempeño técnico abrumador. Rodrygo chutaba desde una punta del campo y recogía en el vértice opuesto los rechaces de Ederson, y hasta Rüdiger trataba de marcar su golito. A los diez minutos del segundo tiempo, proseguía la exhibición. Mbappé por poco marca el hat-trick, pero Ederson rechazó en línea de gol su remate a centro de Valverde.

El Madrid tenía una pinta de campeón de Europa que echaba para atrás. Si sigue así, lo será con bastante probabilidad

Daba igual. La goleada estaba servida, y el triplete también. El francés la recibió en la esquina del área, esta vez por la derecha. Se perfiló en su inimitable estilo y, con su pierna mala, la mandó el palo contrario. Otra delicia de gol, y en otro registro distinto. El cronista dudaba si tendría que titular ponderando el espectáculo del delantero o el éxito colectivo del equipo. El Madrid no necesita presentar candidatura alguna a la Champions porque es candidato por defecto, pero no obstante se estaba ocupando en embellecer su presencia en esta edición, que hasta este cruce era insatisfactoria. Todo salía bien, todo pase era el adecuado, todo desmarque el idóneo, todo olé del público pertinente. Se dieron cita momentos donde resultaba imposible que esta edición del campeonato tenga un campeón diferente al del año pasado. Solo Ederson salvaba al City de un marcador de escándalo. Una buena estirada suya impidió el tanto de Vinícius.

Ancelotti dio entrada a Brahim y Camavinga en lugar de Ceballos y Mbappé, quizá los dos mejores dentro de la sobresaliente línea del equipo. Se fueron con sendas merecidísimas ovaciones. También entró Luka para que se fuera aplaudido Tchouaméni, que hasta la fecha era el chivo expiatorio del piperío. El gol postrero de Nico carecía de trascendencia alguna. De pronto, lejos de la cueva ominosa del tebismo-negreirismo, el Madrid tenía una pinta de campeón de Europa que echaba para atrás. Si sigue así, lo será con bastante probabilidad.

 

Getty Images

Arbitró el rumano István Kovács. En el VAR estuvo el neerlandés Dennis Higler.

Viendo un arbitraje europeo se le levanta a uno la moral y seguramente más cosas. Qué distinto a lo doméstico cada fin de semana. También hay errores de los trencillas, pero mínimos y poco decisivos.

El rumano llevó muy bien el partido y, salvo un par de faltas y una amarilla al limbo de Marmoush por un pisotón a Asencio, estuvo francamente bien.

Sin jugadas polémicas solo hay que mencionar el apartado disciplinario. Gundogan y Nico vieron tarjeta en los visitantes por zancadillear a Rodrygo y agarrar a Vinícius respectivamente. Por los blancos el único que se llevó cartulina fue Bellingham por entrar tarde con la plancha a Foden.

Kovacs, NOTABLE.

 

Getty Images

Me permito tutearos por la inherente confianza que me inspiran los hermanos de armas. Lo notáis, ¿verdad? Hoy es un día en los que, como escribió el genial y añorado Van Palomaain, nos pica el niqui. No es habitual que esa quemazón nos alcance sin acabar febrero, siendo más propia de la primavera avanzada, pero da lo mismo. Se respira tensión competitiva mientras los segundos caen lentos como los golpes de tecla en el ordenador de la oficina, ese al que hacemos poco caso por tener la cabeza en lo de esta noche, muchísimo más importante, dónde va a parar.

No faltan motivos para recibir esperanzados el partido, a saber, es Copa de Europa, nuestra competición fetiche, el rival es formidable más allá de inquinas particulares y, sobre todo, no es una competición española. La mayor batalla que se puede ver en el fútbol mundial va a tener lugar en un contexto que, aunque mejorable sin duda, va a dirimirse lejos de la sima mefítica de los torneos domésticos, si bien no es menos cierto que el entrenador del rival de esta noche fue elevado a los altares gracias a triunfos anegados de corrupción entre los años 2008 y 2012.

Jugamos en Europa, que es agua de manantial recién brotada si la comparamos con la liga, copa o supercopa españolas, fosas sépticas en la que convergen colectores fecales. Sólo por eso ya hay motivo para la alegría y, en cierto modo, el alivio. Podemos intentar jugar, ganando o perdiendo, pero, salvo excepciones en las que, oh, casualidad, estaba implicado el mismo club que pagó durante dos décadas al vicepresidente de los árbitros, hay un halo de honorabilidad y de cierta limpieza en la competición.

Competiremos esta noche mejor o peor, porque esto es deporte, pero precisamente que sólo sea deporte, nos aligera de la enorme mochila de varias toneladas de mierda inherente a la competición española. Los rivales en Europa son grandes de verdad, y, como tales, saben reconocer y respetar a la mayor institución deportiva de la Historia. Sólo los mediocres acomplejados enfermos de odio son capaces de negar el más básico respeto al Real Madrid para convertirlo en blanco de sus iras y frustraciones, incluso cuando denuncia una corrupción que los ha perjudicado a todos.

Este es el momento de la esperanza, la ilusión, la expectación y, por qué no, la tensión. Miedo nunca, pero sí tensión y respeto, porque el rival es, como se ha escrito, formidable. Da lo mismo que sea un titán de nuevo cuño que quiere comprar con sus petrodólares el aura de los antiguos. Nunca podrá tener ese halo de fútbol clásico, pero sigue siendo un titán, con unos jugadores fantásticos y un técnico que, aunque nos parezca insoportable, lo ha ganado todo.

Por todo lo anterior, velo armas junto a ti, hermano madridista, porque la ocasión lo merece. Es esta noche, es la Copa de Europa, es el Santiago Bernabéu y es nuestro más reciente, que no último, archienemigo. Y, sobre todo, es el puto Real Madrid.

Joder, qué picor de niqui.

 

Getty Images.

Nueva semana de infamia y ya no sé cuántas llevamos. Doy por hecho que la inmensa mayoría de los lectores de La Galerna están informados hasta la última pregunta. Quien más, quien menos sabe ya a estas alturas cómo está el percal. El lunes por la noche y el martes por la mañana nos levantamos con un nuevo escándalo: el colegiado José Luis Munuera Montero posee una empresa llamada Talentus Sports Speaker que tiene por clientes a clubes como PSG, City o Atlético de Madrid y organismos como la ECA. También da servicio a programas como El Chiringuito o ESPN, entre otros medios. Según reza su web, la empresa “es una plataforma de divulgación formada por un equipo de ponentes vinculados al deporte que conecta los grandes valores deportivos con empresas y organizaciones”. Raro, ¿verdad?

Y además, Jorge Calabrés añade en El Español que un socio de Munuera Montero, Sergio Sánchez Castañer, fue el 'Líder del Proyecto VAR' y director tecnológico del VAR, ahora es un alto cargo de UEFA. Animo a todos a acercarse a las informaciones de Calabrés, al canal de YouTube Fanáticos del Real Madrid y, por supuesto, al genial artículo que hizo Jacinto Fernández para La Galerna este martes donde explica que estamos ante un caso de conflicto de intereses.

El pasado sábado dejé de ver el partido con la expulsión de Jude Bellingham. Segunda jornada consecutiva que lo hago. Sé que no soy el único. Entiendo que a muchos también les sucede que no quieren seguir dedicando su tiempo a ver un deporte amañado. Por salud mental, presupongo que nadie quiere ser partícipe de una farsa. La sensación de consumir un producto que está decidido por sus dueños es desoladora.

Hace unas semanas recomendé reducir al mínimo el consumo de prensa deportiva. Creo que no es baladí recordar lo nociva que es. Exponerte a ella te puede llevar a escuchar a Jorge Valdano decir que para él “el árbitro acertó en las cosas grandes" o que “a los jugadores hay que quitarles las excusas, no dárselas". Para el argentino todo esto es cosa menor pues “da la sensación de que todo lo que no sea ganar tiene un responsable que no es el equipo, y eso no creo que sea lo más saludable para un club".

Es tan nauseabundo asistir a este odio hacia el Real Madrid que cada vez me quedan menos razones para solidarizarme con otros equipos o desearles el bien futbolístico

En el tinglado que respalda esta sinrazón la prensa tiene mucha culpa. Pero igual, el aficionado. Me resulta desagradable estar viendo un partido y escuchar ese ruido de fondo que son los insultos que articulan una patulea infecta desde las gradas. Es más, cada silbido o improperio sobre Vinícius directamente saca lo peor de mí. Es tan nauseabundo asistir a este odio hacia el Real Madrid que cada vez me quedan menos razones para solidarizarme con otros equipos o desearles el bien futbolístico.

Por ello, el documental Cómo no te voy a querer que Amazon Prime estrenó a principios de febrero nos recuerda la gloria más reciente del Real Madrid en esos días azules en los que todo se decide. La docuserie abarca toda la temporada 2023/2024. La gesta es aún mayor cuando recuerdas las bajas de Thibaut Courtois, Eder Militao y David Alaba. El equipo tiró de casta y superó las adversidades dando lo mejor de todos y cada uno de los miembros de la plantilla.

La mirada del documental se centra principalmente en Nacho Fernández, Joselu Mato, Dani Carvajal y Toni Kroos. Es especialmente emotivo cómo se retrata la despedida del alemán, cómo sus compañeros hablan con tanto cariño y respeto de él. Sorprende el amor profundo que expresa Jude Bellingham y lo emocionado que se muestra Davide Ancelotti. Y resulta un acierto el papel de narrador de Joselu Mato, que por momentos nos desgrana los instantes más apremiantes de cada tramo de la temporada.

Hoy dejaremos nuestros problemas aparcados por un rato y durante 90 minutos volveremos a vivir ese idilio mágico del Real Madrid con la Copa de Europa. La vida es un instante que puede durar toda la vida

Por supuesto que necesitamos más distancia y tiempo para apreciar mejor todo lo conseguido. El pozo del paso de los años enriquece de épica toda gesta deportiva. Y más si es de este calado. Sin ir más lejos, el verano pasado la propia Amazon Prime estrenó 99, docuserie centrada en la histórica temporada 98/99 del Manchester United en la que el equipo británico ganó la Premier League, la FA Cup y la UEFA Champions League. Es un documental delicioso y más que recomendable para todos los aficionados.

Como digo, para hacer algo parecido se necesita tiempo y distancia respecto a los hechos que se narran. En el caso del Real Madrid nos sobran gestas y temporadas redondas. Esta noche frente al Manchester City tenemos otra de esas citas dignas de ser recordadas. Hoy dejaremos nuestros problemas aparcados por un rato y durante 90 minutos volveremos a vivir ese idilio mágico del Real Madrid con la Copa de Europa. La vida es un instante que puede durar toda la vida. Disfrutemos pues.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Hoy es día grande, hoy juega el Real Madrid en Champions y, además, contra el City, último gran antagonista europeo de los blancos. Los de Ancelotti tienen prohibido fiarse, como refleja bien Marca en su portada. Ya sabemos lo que sucede históricamente cuando se disputa la vuelta en el Bernabéu con una renta favorable.

Además de todo lo futbolístico, la vuelta de Rüdiger, la participación de Valverde, el acostumbrado y connatural victimismo fariseo de Pep, se da la casualidad de que el club que más incumple el fair play financiero de la Premier tiene relaciones con una empresa de Munuera Montero. A Marca se le ha pasado reflejarlo en su portada.

De lo que no se ha olvidado Marca es de ceder nuevamente un espacio de su frontispicio a otro cliente de Munuera, el Atleti, y recoge en su faldón la publicación de ayer en X del club que alberga neonazis en su estadio. Esto dijo la entidad apropiada indebidamente tras conocerse que el colegiado que expolió al Madrid el sábado (lo cual redunda en su beneficio) ha mantenido relaciones con ellos:

La maquinaria lleva varias semanas en marcha y tritura todo lo que se pone en su camino. A ver quién es el valiente que imparte justicia sabiendo que puede ser el próximo... #StopAcosoArbitralYa @RFEF @CTARFEF @LaLiga @deportegob pic.twitter.com/YUj2QHxDBW

— Atlético de Madrid (@Atleti) February 18, 2025

Y claro, al ver esta publicación en la red social X nos viene a la cabeza la captura de Talentus Sports Recuitment, la empresa de Munuera, en la cual se buscaba «Creador de Contenidos/Gestor de Redes Sociales».

¿Por qué Marca no dedica ni una mísera palabra al flagrante conflicto de intereses y sí al nuevo estertor defensivo atlético? Bueno, está haciendo un tiempo maravilloso en Madrid para hacer barbacoas. Además, donde hay patrón, no manda marinero.

El otro diario deportivo de la capital analizado, el AS, sí dedica un espacio al escándalo Munuera. Pero poco, no vaya a ser…

Informan que el árbitro en activo con empresas que tienen relaciones con clubes a los que dirige, estamentos para los que trabaja y organismos que pueden decidir su internacionalidad está siendo investigado por RFEF y Liga, dos de sus clientes.

«Lo estamos investigando. Está muy bien lo que ha hecho la Federación en este aspecto», dice Tebas sobre las investigaciones abiertas por la RFEF para saber si los acuerdos alcanzados entre Talentus y la propia RFEF contravienen el código ético de la RFEF. Como dice nuestro querido Fred Gwynne, «La Real Federación está investigando a la Real Federación». Por otro lado, recordemos que la RFEF también es Tebas, porque el fútbol español es un espécimen con una estructura similar a las medusas, es decir, con un solo orificio que actúa como boca y ano.

Aunque, siendo honestos, hemos de reconocer que no es algo nuevo. La RFEF que ha colocado el VAR en manos de un accionista del Barça, cuyo anteanterior presidente firmó contratos con el capitán en activo del FC Barcelona, que mantuvo durante lustros en la vicepresidencia del CTA a un señor contratado por el Barça ahora va a investigar si hay un conflicto de intereses en el escándalo Munuera.

La cosa es tan obvia que da alipori tener que explicarla. La Federación aparta a Munuera mientras analiza si existe conflicto de intereses habida cuenta de unos acuerdos que alcanzó la propia RFEF con la empresa del investigado. El investigado, por su parte, presumía de sociedad en sus redes sociales, por lo que no era algo oculto. Si los protagonistas hicieron tratos a sabiendas, mal por el monumental conflicto de intereses. Si los protagonistas hicieron tratos sin saber la condición de la empresa, mal por incompetencia máxima, la cual, por cierto, no exime del conflicto de intereses.

A todo esto, el presunto implicado que da tanto el cante ayer emitió un comunicado en el que vino a decir que no ha facturado nada a ninguna entidad deportiva, ya sean clubes, federaciones o empresas. Y que el objeto de su sociedad es que diferentes deportistas puedan trasladar a distintas organizaciones los valores transversales del deporte, es decir, palabrería vacía propia de un político.

Según Munuera, su empresa es algo así como una ONG sin ánimo de lucro y poco menos que debe ser canonizado por su bondad y altruismo. Entonces, ¿fundó una empresa que simula tener clientes que no puede tener porque supondría incurrir en un conflicto de intereses? ¿Debe Munuera acusarse a sí mismo de calumniarse en su cuenta de LinkdIn?

Después de decir que no ha facturado un euro con su empresa, afirma que «hice la empresa para el futuro, ya me queda poco tiempo en el arbitraje».

No hay que ser muy espabilado para deducir que eso significa que dicha sociedad es el medio con el cual pretende ganarse la vida después del arbitraje, y ganarse la vida facturando cero euros es pelín complicado.

También asegura que todo son calumnias y que su empresa no tiene ningún tipo de vinculación con clubes, organismos, etc. Recordamos lo siguiente:

Diga lo que diga Munuera, es un hecho que ha creado sociedades que desempeñan una actividad profesional, lo cual, como recordaba ayer @Ice_Landic, constituye una ilegalidad según la cláusula decimoquinta que firman los árbitros con la RFEF: « El Trabajador trabajará en exclusiva para la RFEF, comprometiéndose a no desempeñar o realizar, durante la vigencia del presente contrato, otras actividades profesionales distintas a las realizadas por la RFEF». Para eso se les subió el sueldo a unos 300.000 euros anuales.

🚨💣💣La empresa de Munuera Montero no sólo constituye un conflicto de intereses. Constituye una ILEGALIDAD. Os cito TEXTUALMENTE lo que dice el contrato que firman los árbitros con la RFEF:
Cláusula DECIMOQUINTA: El Trabajador trabajará en exclusiva para la RFEF,…

— Ice Landic 🇮🇸🇳🇴 (@Ice_Landic) February 18, 2025

Como expuso acertadamente anoche Carreño, incluso si no ha facturado no es lo más relevante, porque hay muchas maneras de facturar y de pasar facturas. Lo más relevante es mantener relaciones con clubes, federaciones y organismos del fútbol mientras se es árbitro en activo, tener tratos con un club al que puedes pitar la siguiente jornada o le dirigiste la anterior.

😡🗯️ @ManuCarreno, sobre el caso Munuera Montero en #ElLarguero

😕💢 "No se puede ser TORO Y TORERO"

🤬 "Aunque no haya cometido ningún delito, ¿qué coño hace Munuera Montero formando parte de una empresa que se dedica a dar servicio a clubes, federaciones? y EL DOMINGO PITAS" pic.twitter.com/iEoMnahLQQ

— El Larguero (@ellarguero) February 18, 2025

Si el comportamiento de Munuera es inaceptable para Carreño, aunque fuese cierto que no ha facturado nada, ¿qué ocurre entonces con el caso Barça-Negreira, donde hay facturas por millones de euros?

Volviendo a la portada de As, indica que «El Atleti sugiere que el Madrid está tras el caso». Nuevo ardid para culpabilizar a la víctima. El hedor es insoportable. La naturaleza del fútbol español la sintetizó ayer de maravilla nuestro editor Jesús Bengoechea: «El fútbol español consiste en una serie de sinvergüenzas que se compran la competición a través de tratos comerciales ilícitos con los árbitros. Cuando les indicas que lo sabes, te acusan muy dignos de tratar de manipular la competición al denunciarles».

El fútbol español consiste en una serie de sinvergüenzas que se compran la competición a través de tratos comerciales ilícitos con los árbitros. Cuando les indicas que lo sabes, te acusan muy dignos de tratar de manipular la competición al denunciarles.

— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) February 18, 2025

La prensa culé, por segundo día consecutivo, no publica nada relativo al escándalo. Cero sorpresas, ayer dijo Calabrés, uno de los pocos que está ejerciendo su labor investigando la trama, que le habían escrito tres periodistas para decirle que no podían replicar la noticia porque se nombraba a la Liga. Está claro, ¿verdad?

Hoy Calabrés y David Vicente han ampliado en El Español la información del caso: «El socio de Munuera Montero (Sergio Sánchez Castañer) creó dos empresas para “representar a árbitros y clubes” siendo juez de línea en Primera». Munuera tiene un buen maestro en su socio.

Sánchez Castañer, fan de Messi que introdujo el VAR en España, además de Deportalia, fundó Oceanus Code SL en 2005 y ejerció de juez de línea hasta 2013. Ocho años de vulneración del Código Ético y de los contratos de la RFEF, según los objetos sociales de las empresas.

Suponemos que esto también serán barbaridades en los periódicos (Munuera: «¿Cómo podemos mostrar en un periódico las barbaridades que estamos diciendo?»). Las barbaridades publicadas ayer y hoy en El Español no son más que documentos e informaciones de las propias empresas.

¿Por qué ocurre todo esto, por qué el clima del fútbol español es cada vez más irrespirable? Porque hace dos años se conoció que un club, el FC Barcelona, adulteró la competición mediante el pago de millones de euros al número dos de los árbitros y no ha tenido consecuencia alguna.

Antes de finalizar, desde La Galerna condenamos cualquier tipo de insulto, ataque o amenaza a Munuera Montero. Si ha cometido cualquier acto punible, debe dirimirse por los cauces legales y desde la educación y el respeto.

Pasad un buen día y a eliminar al cliente de Munuera en Champions.

Yo no creo que el Barça siga pagando a los árbitros para obtener rédito deportivo. Creo que estas actuaciones del CTA sesgadas a favor del Barcelona son beneficios colaterales de la guerra CTA-RM. En la que los primeros quieren dejar bien claro quiénes mandan con el fin de proteger su cotarro. Recordemos que hay mucha pasta en juego.

Para ello mandan continuos mensajes en forma de muestras de poder contra el Madrid. Todo por ser el único club que se ha personado en el caso Negreira. El único que ha denunciado:

- Los incumplimientos del protocolo antiracismo por parte de los árbitros en el caso Vinícius.

- La parcial forma de designación y promoción de los árbitros.

- El mal uso del VAR y la corrupción tecnológica en la elección del frame para el fuera de juego, en connivencia con un socio avalista del Barça.

- Que se hayan hurtado imágenes a los árbitros de campo por el VAR. Demostrado judicialmente.

- Los errores arbitrales que sufre cada semana por parte principalmente de árbitros relacionados con el entramado Negreira. En RMTV.

- Que ha ejercicio su derecho de solicitar al órgano competente los audios del video arbitraje en una competición que disputa.

Por otro lado, hay quienes se creen dueños de un cortijo en el que  mandan sin ninguna fiscalización desde hace décadas, y se creen con el derecho a negar información de interés general y la transparencia debida. Y no perdonan que el Madrid les haya salido contestón.

Repito, creo que las decisiones que perjudican al Madrid y benefician a sus principales contrincantes en liga corresponden a un aviso a navegantes. Al Madrid para que deponga su actitud crítica, y para que sirva de ejemplo al resto de equipos con el fin de que no se revuelva el gallinero.

En todo caso se trata de una adulteración de la competición, ya no por dinero (creo yo), sino por venganza. Y para defender el sistema corrupto arbitral. Y no sé qué es peor.

 

Getty Images

El Real Madrid se encuentra inmerso en una guerra que, a priori, parece tener perdida. Al menos en el corto plazo. Hace ya dos años que se destapó el Caso Negreira, el mayor escándalo de corrupción arbitral en la historia del fútbol español, y desde entonces la institución blanca ha emprendido una cruzada contra el sistema. Sin embargo, la realidad es tozuda: el enemigo es demasiado poderoso y el Madrid está demasiado solo.

No tiene aliados en el fútbol español ni posibilidades reales de cambiar un statu quo que beneficia a todos los actores involucrados en el sistema. La Real Federación Española de Fútbol y sus miembros corruptos han cimentado un entramado donde todos los que participan en él viven cómodamente. Los árbitros prefieren que nada cambie, ya que cualquier reforma estructural limitaría su capacidad de influencia. La prensa, controladora del flujo de información, sigue un guion que favorece a determinados intereses. Y los clubes, por miedo o por conveniencia, se alinean con el poder, evitando cualquier enfrentamiento que les pueda perjudicar, como le ha ocurrido al Real Madrid.

 

Los cuatro pilares del entramado corrupto

 

Para comprender el laberinto en el que se encuentra el Real Madrid, hay que entender los cuatro pilares sobre los que se sustenta el sistema mafioso. Cuatro bases bien enraizadas en las estructuras del fútbol y que aseguran la perpetuación de un sistema viciado, en el que el club blanco se ha convertido en el principal enemigo.

 

1-. Las instituciones que gobiernan el fútbol español:

 

La Real Federación Española de Fútbol y la Liga son los ejes vertebradores del fútbol en el país. La primera, dominada durante décadas por Ángel María Villar, instauró un sistema de favores arbitrales conocido como el Villarato, que benefició claramente al Barcelona. Tras su salida, la corrupción ha seguido, pero con otros actores. Todo el sistema gira en torno a prebendas que se otorgan a todos aquellos actores con capacidad de voto.

Esto lo entendió a la perfección Villar, que supo comprar voluntades entre los presidentes de las federaciones territoriales, y evidentemente también lo entendió su sucesor, Rubiales, que se encargó de seguir engrasando el sistema para que siguiente funcionando. Pero también lo entendieron los árbitros, que también tienen voto, y algunos clubes, como el F.C. Barcelona, que traicionó la decisión de los clubes y vendió su voto a Villar a cambio de favores.

La otra pata institucional, es la Liga, presidida por Javier Tebas, siendo un ente hostil al Real Madrid . Tebas, declarado enemigo de Florentino Pérez, ha utilizado su poder para debilitar al club, permitiendo que los intereses de otros equipos se impongan en los despachos y diseñando un modelo de explotación de derechos televisivos que perjudica al Madrid.

 

2-. El CTA: el brazo armado del poder

 

El Comité Técnico de Árbitros ha sido el mecanismo de control más efectivo de la corrupción. Durante 17 años, su vicepresidente José María Enríquez Negreira recibió pagos millonarios del Barcelona con el objetivo de influir en el arbitraje. Aunque la justicia sigue investigando, el hecho en sí es innegable: el Barcelona compró influencia en los arbitrajes durante casi dos décadas.

Resulta difícil desligar a los árbitros de la propia corrupción de la federación, de Villar y de otras muchas personas enjuiciadas en diversas causas judiciales. Al final, en un sistema así de corrupto la única opción es salirse del mismo o corromperse. Los árbitros también votan y saben a quién se deben. Es el mismo que decide si ascienden o descienden y si se convierten o no en internacionales, con la repercusión económica que ello implica. Y, por eso, personas como Sánchez Arminio o Díaz Vega eran conocedores, si no partícipes, de todo este entramado. Y por la misma razón, los herederos del sistema actual, que ascendieron en el escalafón, son también parte de todo.

Lo verdaderamente grave es que, tras destaparse el escándalo, los mismos actores siguen dirigiendo el CTA: Medina Cantalejo y Clos Gómez, ambos con trayectorias más que cuestionables, continúan al mando del arbitraje español sin ningún cambio estructural. Donde hubo un entramado corrupto perfectamente planificado sigue existiendo el mismo modus operandi.

3-. La prensa cómplice

 

La gran mayoría de los medios deportivos forman parte de este “tinglao”. Lejos de denunciar el Caso Negreira, lo han relativizado, modulando el relato para evitar el escándalo y desviando el foco.

La prensa históricamente ha vivido en gran parte del Real Madrid y de su influencia. Bien dentro de un relato madridista, con la supuesta caverna, dando predominio a la información del Real Madrid como club más seguido de España, o bien dentro de un relato más antimadridista, como los periódicos de Cataluña o algunos de Valencia.

Pero, en todo caso, le vaya muy bien al Real Madrid o muy mal, la prensa siempre sale beneficiada. Alfredo Relaño, exdirector del diario As, lo explicó perfectamente: "La prensa vende tanto cuando el Madrid gana como cuando pierde". Y en el ecosistema actual esa prensa ha encontrado un filón en la confrontación contra el club blanco. Siendo incluso muchos patrocinados por terceras partes, como ocurrió con periodistas a sueldo del Barcelona, en lo que se conoció como el Barsagate.

Además, algunos de los principales conglomerados de comunicación están controlados por figuras próximas al Barcelona, como Jaume Roures, que maneja los derechos televisivos, y que también controla las imágenes del VAR. Como con el arbitraje, los empleados de Roures y de otros medios afines, saben perfectamente que su jefe es socio y accionista del F.C. Barcelona y a quién se deben.

 

4-. Los clubes, cómplices necesarios

 

La gran traición al fútbol es la pasividad del resto de los equipos. Los mismos clubes que exigieron sanciones al Madrid por pedir transparencia en la competición son los que han guardado un silencio cómplice ante la revelación de que el Barcelona pagó al vicepresidente de los árbitros. Mientras que el Real Madrid es el único que se ha personado en la causa, como principal damnificado, el resto de clubes, con honrosas excepciones, han mantenido el vínculo con el Barcelona.

La indignación por este hecho la han pagado justamente con el Real Madrid, que en lo que es un giro del guion surrealista se ha convertido en el culpable de los pagos del Barcelona a Negreira. Y el odio hacia el club blanco parece canalizar la ira de miles de aficionados, que deberían dirigirla hacia el club tramposo y no hacia el club víctima de esta organización mafiosa.

La explicación es sencilla: muchos clubes temen represalias si desafían al sistema. Otros han encontrado un refugio bajo la protección de la Liga o la Federación. Y algunos han adoptado una posición frontal contra el Madrid, avivando una hostilidad que se ha ido fraguando con el tiempo.

Historia de una animadversión

 

El origen de esta situación parece responder a una evolución de las últimas décadas con este resultado tan estrambótico. No está del todo claro del origen primero de este odio, pero sí existen puntos de inflexión evidente. Hubo un tiempo en que el Real Madrid era respetado, e incluso admirado, por muchos clubes españoles. Sin embargo, con el paso de los años, las dinámicas competitivas fueron desgastando esas relaciones. Clubes como el Deportivo de la Coruña, el Valencia o el Sevilla, que en diferentes épocas rivalizaron con el Real Madrid, pasaron de la cordialidad a la enemistad, fruto de ese enfrentamiento deportivo.

Otros, como Osasuna o el Athletic Club, siempre fueron bastiones de hostilidad en sus estadios, avivando la animadversión con el paso de las décadas. Y, finalmente, un buen número de clubes simplemente entendieron que lo más pragmático era someterse a la voluntad del verdadero capo de la competición: el F.C. Barcelona.

El Barcelona, que durante años estuvo involucrado en la corrupción arbitral con los pagos a Enríquez Negreira, operó con una impunidad asombrosa. Probablemente, esas prácticas se remontan a la era de Josep Lluís Núñez y se consolidaron en los años de las ligas de Tenerife. Por el camino, el Barça fue controlando las instituciones mientras los clubes se sometían cada vez más. El nuevo modelo encontró en entidades como el Valencia o el Sevilla a grandes entusiastas, capaces de vender a sus mejores jugadores al club culé y no al club blanco, aunque las condiciones económicas fuesen peores.

2-2: El mayor escándalo de todos los tiempos

Mientras tanto, a medida que el Real Madrid internacionalizaba su marca y sus giras veraniegas, disminuía su presencia en torneos veraniegos en España. Su mercado pasaba a ser el mundo entero mientras la desafección nacional se incrementaba. Esta tendencia fue alimentada por una prensa que nunca vio con buenos ojos la llegada de Florentino Pérez. La irrupción de Florentino supuso un antes y un después en muchos aspectos, pero también en la gestión diaria del club con la prensa. Su objetivo fue profesionalizar el club, primero a través del marketing de las estrellas como palanca financiera, luego con grandes proyectos como la Ciudad Deportiva y, finalmente, gestionando la institución con una visión empresarial.  El modelo de los Galácticos fue inicialmente visto con hostilidad tanto por la prensa como por otros clubes. Y en general la nueva propuesta de Florentino, que apostaba por profesionalizar todas las áreas de la entidad, reducía la capacidad de influencia de la prensa dentro del club más importante de España.

Esto provocó la hostilidad de aquellos que aspiraban a controlar el club desde dentro, especialmente la prensa y ciertos grupos empresariales como PRISA. Antes, figuras como José María García ya habían tenido enfrentamientos con la institución, pero con Florentino el distanciamiento se hizo más profundo.  Su dimisión en 2006 solo evidenció el oportunismo de los medios de comunicación, cuyo único interés era obtener influencia, como quedó patente con la desastrosa gestión de Ramón Calderón.

 

La llegada de Mourinho: la ruptura total

 

El regreso de Florentino Pérez a la presidencia marcó un nuevo punto de inflexión, que se ha incrementado hasta la ruptura actual. Tras un primer intento fallido con Manuel Pellegrini, el club apostó por una estrategia más agresiva, tanto en lo deportivo como en lo institucional. La llegada de José Mourinho simbolizó esa ruptura. Mourinho encarnó la guerra total contra el establishment futbolístico español, desenmascarando las prácticas arbitrales que favorecían al Barcelona y denunciando la hipocresía del sistema.

En una España dominada por el relato culé, con el tiki y taka como modelo supremo, con los jugadores del Barça copando la selección española y con Guardiola como máximo referente, la prensa española y muchos clubes se escoraron definitivamente del lado del ganador en aquel momento. Al otro lado, el nuevo Real Madrid de Mourinho retó a todas las estructuras y tensó la cuerda al máximo, virando por momentos el relato, al menos internamente. En un madridismo adormecido, la belicosidad del club despertó a muchos aficionados de ese letargo, y convirtió lo deportivo y extradeportivo en una guerra total.

Después de 3 años de lucha encarnizada, Guardiola salió del Barça y el tiki taka acabó desapareciendo, pero también lo hizo Mourinho, con un club desgastado a todos los niveles y enfrentado a casi toda la prensa patria y muchas entidades. Y, sin embargo, ese fue el germen de la etapa más gloriosa del club en su historia reciente. De aquellos brotes verdes nacieron los éxitos de los últimos años, consolidando al Real Madrid como el club hegemónico en Europa. De ese desgaste nació un Real Madrid mucho más fuerte.

A medida que el Real Madrid acumulaba títulos, la hostilidad aumentaba aún más. Ya no había aficionados de sus equipos y del Real Madrid como segundo equipo. Ya era una división entre madridismo y antimadridismo. Polarización total. Agravado por un fenómeno común en el deporte, que es el deseo de que gane el pequeño contra el más grande.  A nivel deportivo, no interesa que un equipo sea siempre el vencedor. Esa monotonía agota hasta a los aficionados neutrales, que se decantan por el equipo nuevo.

Con todo, en España la situación ha adquirido incluso matices particulares. La división territorial del país, la narrativa del centralismo y una cultura donde el éxito ajeno suele generar envidia han contribuido a agudizar la animadversión. No se trata solo de deporte; es un problema estructural que trasciende el fútbol.

Florentino Pérez, consciente de esta realidad, lleva años ideando una vía de escape. La Superliga es su respuesta a un sistema podrido y a una estructura imposible de reformar desde dentro. La federación española está infestada de corrupción, pero el problema se extiende a la UEFA, otro organismo que opera con las mismas deficiencias y vicios. Cambiar este entramado requiere más que comunicados oficiales o denuncias mediáticas.

La Superliga no solo ofrece un modelo de competición más atractivo y rentable, sino que garantiza que los clubes tengan el control de la organización, al estilo de las grandes ligas estadounidenses. En lugar de depender de burócratas y dirigentes con intereses personales, el torneo estaría gestionado por los propios clubes, quienes, en última instancia, son los principales interesados en mejorar la competición.

Además, representa una nueva fuente de ingresos que permitiría al Real Madrid consolidar su independencia financiera, evitando las limitaciones de una liga en decadencia y una UEFA que no protege los intereses de los clubes. La Superliga es la única vía de escape viable para el Real Madrid. Y por eso es su principal impulsor.

 

Una guerra sin aliados

 

La otra alternativa es seguir luchando contra un sistema que no ofrece garantías de cambio, donde la justicia avanza a un ritmo desesperantemente lento. El caso Negreira lleva dos años de instrucción y, sin importar su desenlace, el daño ya está hecho. Ni una eventual condena cambiaría las estructuras de un fútbol español corrompido hasta la médula.

El Real Madrid sabe que está solo en esta batalla. Pero también sabe que, históricamente, ha sido en los momentos de mayor adversidad cuando ha encontrado la manera de salir adelante. La pregunta es si esta vez lo logrará dentro del sistema o si, inevitablemente, tendrá que construir el suyo propio. Algo utópico.

El Madrid, después de años de silencio institucional, ha decidido alzar la voz. Lo ha hecho primero personándose en la causa judicial contra Negreira, denunciando la corrupción del sistema y después publicando un duro comunicado oficial que pone en entredicho la limpieza de la competición. Pero la realidad es que es una batalla que en el corto plazo está perdiendo el club blanco.

El Madrid no tiene aliados. No cuenta con el apoyo de otras instituciones, ni de otros clubes, ni siquiera de un sector mediático potente que amplifique su mensaje. Su denuncia cae en saco roto porque el sistema entero está diseñado para que no cambie nada. Y no solo eso, si no que el castigo al Madrid ha sido inmediato.

1-1: Bello homenaje a Negreira en el segundo aniversario del escándalo

En las últimas jornadas de Liga se han visto actuaciones arbitrales descaradas en su contra. La jugada de Mbappé contra el Espanyol, el escándalo del VAR ante Osasuna son decisiones clamorosas que han evidenciado la represalia del sistema contra el club díscolo.

Como en cualquier organización mafiosa, quien denuncia la corrupción es castigado. La mafia no puede permitirse grietas en su estructura, y el Madrid, con su denuncia, ha provocado una reacción hostil: el arbitraje se endurece, el VAR se manipula y el club es castigado con pérdida de puntos y desventajas competitivas.

 

Dos soluciones: una única salida

 

Como en todo conflicto hay dos soluciones: el apaciguamiento o seguir con la guerra. De la segunda opción hablaremos a continuación, pero conviene explorar la primera. Para que exista una paz se necesita un cambio, algo que compense a ambas partes, que logre un compromiso de todos para mejorar una situación, que objetivamente no beneficia a nadie.

El Real Madrid ha puesto de manifiesto claramente que su objetivo es el cambio del modelo arbitral, garantizando la independencia y transparencia del sistema. Mientras que algunos clubes han expresado en las últimas semanas su disconformidad con el sistema, ninguno se ha atrevido a pedir un cambio frontal. Por su parte, tanto los directivos como los árbitros lo que pretenden es, sobre todo, mantener su cargo y sus prebendas.

Cualquier solución pasa por llegar a un compromiso de cambio que muchos árbitros y directivos no estarían dispuestos a aceptar. Los primeros porque podrían perder su actual posición y los segundos porque no quieren perder su capacidad de influencia.

La “paz” pasa por ese cambio de sistema o al menos de piezas y, de hecho, parece que empiezan a sonar en los medios nombres de posibles candidatos a dirigir el CTA, como Mateu. Esa respuesta a una necesidad de la Federación de evitar tanto ruido y apaciguar a un Real Madrid que con la situación actual está obligado a la confrontación total.

 

Una solución drástica: la confrontación total

 

La estrategia de Florentino Pérez ha sido durante años la paciencia y la diplomacia. De hecho, gran parte de la afición ha exigido durante todos estos años una respuesta contundente, pero la postura del club siempre ha sido muy tibia. Quitando la etapa de Mourinho y el espacio dedicado en Real Madrid TV a los vídeos arbitrales, el club ni se ha pronunciado en redes ni institucionalmente sobre los arbitrajes. Y, más bien al contrario, las actitudes de entrenadores como Zidane o Ancelotti han sido durante todo este tiempo de respeto total a los arbitrajes.

Solamente la explosión del caso Negreira, verificando lo que todos los aficionados veían, ha hecho que el club se haya movido en la dirección contraria. Pero ni siquiera ha sido una confrontación total. La personación por parte del club se ha efectuado pero el club no ha canalizado oficialmente la indignación por el caso Negreira.

Ni siquiera el escrito a la Federación española pone nombres y apellidos, y solamente se ciñe a constatar algo tan evidente como que el sistema arbitral está en entredicho tras el Caso Negreira.

La contundente respuesta del sistema ha puesto al Real Madrid contra las cuerdas. Si bien la única salida viable parece la Superliga, mientras tanto hay una liga que jugar y cada partido de liga es un suplicio. La Superliga es una vía de escape, aunque ni siquiera es la solución definitiva. Solamente una bombona de oxígeno en un mar podrido de corrupción

Si el Madrid quiere sobrevivir a este asedio no le queda otra opción que ir a la guerra total. Un comunicado no basta. Es necesario denunciar cada arbitraje sospechoso, internacionalizar y judicializar el conflicto, llevarlo ante organismos europeos, cuestionar la legitimidad de la competición e incluso amenazar con retirarse de partidos si el escándalo persiste.

Si cada partido es una guerra donde el árbitro puede machacar al Real Madrid, cada terminación del partido tiene que ser una guerra donde el Real Madrid debe perseguir y poner en cuestión al árbitro. No solamente con vídeos de corto alcance en Real Madrid TV, sino con un ataque total en redes sociales e incluso ante la justicia.

Cada árbitro debe sentir la presión de sentirse observado en cada acción y enjuiciado ante posibles demandas ante la justicia. No es que sea una opción viable el lograr una sentencia favorable, pero al menos el Real Madrid llevará la iniciativa.

Mientas la justicia española avanza lentamente en el Caso Negreira no hay muchas más soluciones. Además, es probable que, aunque se pruebe la corrupción, no haya castigos ejemplares. El fútbol está podrido y cambiarlo desde dentro es imposible. Quizá la única salida sea una ruptura total, un golpe de autoridad que sacuda los cimientos de la competición y fuerce una regeneración.

Pero como eso es una utopía, como lo es retirarse de los partidos o no presentarse, porque eso conllevaría grandes sanciones y grandes perjuicios económicos, el Real Madrid debe librar esta batalla en los medios. Y no solo mediante comunicados, sino con una rueda de prensa de Florentino Pérez denunciando los hechos abiertamente.

Hay pocas personas en el mundo del deporte más conocidos que Florentino Pérez. Una figura que traspasa las fronteras nacionales y que debe ser el primero en ponerse en frente del entramado corrupto. Y detrás el club, los jugadores y la afición al completo.

El Madrid está solo en esta guerra, pero si algo ha demostrado su historia es que la resiliencia es su mayor virtud. Quizá el desenlace sea amargo, pero si el club ha de morir en esta batalla, al menos lo hará con honor. Hasta el final. Y si sobrevive, quizá sea el principio del fin de la corrupción en el fútbol español.

 

Getty Images

La Biblia recoge, en los Evangelios de Lucas y de Mateo, la parábola de los talentos, que, en resumidas cuentas, viene a decir que Dios confía sus dones o talentos a los hombres con la obligación de que los desarrollen, que espera una respuesta fructífera por parte de cada hombre, y que la inactividad (por miedo, exceso de precaución o cobardía, pereza, o simple omisión consciente) en hacer rendir los talentos recibidos es criticada por el propio Jesús.

Eso debió pensar nuestro querido trencilla de moda, José Luis Munuera Montero, cordobés de pro, árbitro de cámara de Clos Gómez y de Medina Cantalejo, ascendido a la máxima categoría en plena época de los pagos del FC Barcelona a Negreira, cuando cofundó la empresa Talentus Sports Speaker, (desde ahora, Talentus) en diciembre de 2023, siete años después de ser designado árbitro de primera división de la liga española (2016) y cuatro años después de que consiguiera, por méritos valorados por el ínclito CTA, ser colegiado internacional (2019). La información se ha difundido gracias al gran trabajo de investigación de la cuenta de X @Fanaticos_RMCF que nos ha abierto los ojos.

🤔 A vosotros os parece normal que un árbitro en activo tenga negocios e intereses en común con empresas relacionadas del mundo del fútbol?

💥 Este es el LinkedIn de José Luis Munuera Montero pic.twitter.com/27OFFZIGRC

— Fanáticos Real Madrid (@Fanaticos_RMCF) February 17, 2025

Talentus, según su propia página web, “es una plataforma de divulgación formada por un equipo de ponentes vinculados al deporte que conecta los grandes valores deportivos con empresas y organizaciones. Cada miembro de nuestro equipo aporta experiencia, trayectoria y excelencia”. Además, tienen como misión “fomentar una cultura de excelencia y talento dentro de las organizaciones a través de la inspiración que ofrecen los valores deportivos. Creen firmemente que los principios y habilidades desarrollados en el deporte, como el trabajo en equipo, la determinación y la superación de desafíos, son transformadores para el éxito empresarial”.

En una palabra, creen en el talento como reparto divino, el que tiene talento lo tiene y debe hacerlo valer para servir a la sociedad en su conjunto. Bonito, ¿verdad? En este sentido, Talentus ofrece como servicios conferencias, seminarios y experiencias exclusivas (miedo me da). Además, dicen en su web que “los clientes han experimentado transformaciones significativas en sus empleados, inspirándolos a alcanzar su máximo potencial”. Vamos, que profesional que cogen, eminencia que envían a la empresa, unos hachas de los recursos humanos, vaya.

Un árbitro internacional FIFA tiene como clientes a entidades que le pueden seleccionar como árbitro para competiciones nacionales e internacionales y varios de los clubes cuyos partidos, en algunas ocasiones, puede dirigir

Pues mire usted por donde, los clientes de Talentus son variopintos (iba a poner variopintus para rizar el ripio, pero me parece una falta de respeto al preparador físico jefe del Real Madrid, as, que me lo guardo para otra ocasión). Decía que tienen clientes variados (ahora), como la ECA, el PSG, la Liga, el Manchester City (¡oh, sorpresa!), el Inter de Miami (curioso), la cadena de televisión ESPN, la UEFA y … cuidado, el At. Madrid. Sí, para el mejor equipo de Canillejas, club con vocación de filial, puesto que nació siéndolo del Athletic Club y ahora lo es del Barça, Talentus ofrecía tres puesto de trabajo como intermediario, creador de contenidos, técnico en sostenibilidad y técnico en protocolo y relaciones institucionales. No se extrañen, queridos lectores, que el ilustrado que sacó en redes sociales los famosos dibujtos calentando el derby en las cuentas del Atlético de Madrid fuera uno de los elegidos por Talentus por el talento demostrado en las pruebas de selección correspondientes. Talentus, talentus, no tenía mucho el elementus, desde luego.

🤔 ¿Cómo de ético es que la empresa fundada por José Luis Munuera Montero trabaje con un club de primera división mientras es árbitro en activo? https://t.co/wP4Fhn13UI pic.twitter.com/sQCtV0Vg3T

— Fanáticos Real Madrid (@Fanaticos_RMCF) February 17, 2025

¿Qué quiere decir todo esto?, pues muy sencillo. Un árbitro de primera división e internacional funda, estando en activo, una empresa que, en los primeros meses de existencia, ya ha conseguido tener de clientes a lo más granado del fútbol europeo y, además, del americano del norte. Un árbitro internacional FIFA tiene como clientes a entidades que le pueden seleccionar como árbitro para competiciones nacionales e internacionales y varios de los clubes cuyos partidos, en algunas ocasiones, puede dirigir, u otros en el que participen diferentes entidades con las que pueda tener intereses.

Quiere decir que, teniendo como cliente al Manchester City, rival del Real Madrid en la Copa de Europa este miércoles, arbitró al equipo blanco en Pamplona el sábado anterior sacando de quicio a los jugadores merengues, quitándoles el pan y la sal, expulsando a una de su estrellas sin motivo alguno y permitiendo el juego violento de los aguerridos pamplonicas… justo antes de que el Real Madrid, repito, juegue contra uno de sus clientes el miércoles siguiente. Quiere decir también que tiene como cliente a un club al que arbitra con regularidad. O sea, su empresa recibe dinero a cambio de servicios de ese club, que no es otro que el Atlético de Madrid. Yo me pregunto en mi ignorancia... Si es mi cliente, ¿voy a pitar a favor de él o en contra de él? Y si pito en su contra, ¿dejará de ser cliente de mi empresa?

parece que Munuera Montero puede estar implicado en un conflicto de intereses claro y meridiano siendo cofundador de una empresa que trabaja para clubes que están inmersos en las competiciones en las que él mismo es juez

Esto, mutatis mutandis, es muy parecido a lo que hacía el Barça con Negreira. No hablamos de 8,4 millones de euros (de momento) en 17 años (de momento), hablamos de un club que participa en la competición de la que él es juez, sí, juez, de un club que es cliente de la empresa que ha fundado hace menos de dos años. Estamos hablando de un presunto conflicto de intereses de manual. Pero para ello hay que acudir al propio Código Ético de la RFEF, que dice así en su artículo 22:

 

Artículo 22. El conflicto de interés

 

  1. Las personas sujetas a este Código no podrán ejercer sus funciones (en particular, preparar y participar en la toma de decisiones) en situaciones en las que haya un conflicto de intereses que pueda afectar a su actuación, sea este conflicto real o posible.
  1. Las personas sujetas al presente Código deberán dar a conocer todas las relaciones e intereses que puedan generar situaciones de conflicto de intereses relacionadas con las actividades que vayan a desempeñar, con anterioridad a que se produzcan las mismas.
  2. Las personas sujetas a este Código no podrán ejercer sus funciones (en particular, preparar y participar en la toma de decisiones) cuando exista el riesgo de que se produzca un conflicto de intereses que pueda afectar a su actuación. Se deberá poner de manifiesto dicho conflicto inmediatamente y notificarlo a los órganos federativos competentes para que adopten las medidas pertinentes previstas en la legislación vigente.

 

Para ponernos en situación, hay que acudir a las personas que están afectadas por este código ético, que son los siguientes según el artículo primero de dicho Código Ético de la RFEF:

 

Artículo 1. Ámbito de aplicación material

 

  1. El presente Código se aplicará a aquellas conductas (que no estén reguladas específicamente en otros reglamentos y que no estén relacionadas con el terreno de juego) que perjudiquen la integridad y reputación del fútbol, particularmente cuando se trate de un comportamiento ilegal, inmoral o carente de principios éticos.
  2. El presente Código es de obligado cumplimiento por todas las personas que forman parte de la estructura orgánica de la RFEF; los clubes deportivos inscritos, futbolistas, técnicos y directivos; los jueces y árbitros, y, en general, todas aquellas personas y Entidades que, estando federadas, desarrollan la actividad deportiva correspondiente en el ámbito estatal, así como cualquier administrador, directivo o persona perteneciente a cualquier colectivo de la RFEF, de las Federaciones Autonómicas y Territoriales, de las ligas y todos aquellos obligados a cumplir con los Estatutos de la RFEF.

 

Pues sí, parece que nuestro querido “todo ok José Luis” puede estar implicado en un conflicto de intereses claro y meridiano siendo cofundador de una empresa que trabaja para clubes que están inmersos en las competiciones en las que él mismo es juez o puede influir en encuentros de clubes que puedan ser contrincantes de dichos clubes. No es por molestar, pero resulta que como la empresa tiene menos de dos años de antigüedad y el Manchester City y el Atleti son algunos de sus clientes, resulta que los actos que pueden corroborar este conflicto de intereses no están prescritos, por lo que, bien vía actuación de oficio de la propia Federación, bien vía denuncia de los clubes que puedan ser perjudicados, el asunto debería tener consecuencias en el ámbito deportivo, antes, siquiera, de tener que actuar ante los Tribunales de Justicia, que también.

Munuera Montero y el ATleti han podido quebrantar código ético de la federación y, según el artículo 66 del código disciplinario vigente, pueden haber incurrido en una falta muy grave por acto notorio y público que afecta a la dignidad y decoro deportivos, que aparejarían las subsiguientes sanciones en el ámbito deportivo

¿Y qué puede pasar, se preguntarán ustedes ávidos de conocimiento? Pues según el Código Disciplinario vigente de la RFEF, pueden pasar varias cosas, a saber:

En primer lugar, hay que citar el artículo tercero, que dice lo siguiente:

 

Artículo 3. Ámbito de aplicación subjetivo–pasivo.

 

  1. La Real Federación Española de Fútbol ejerce la potestad disciplinaria deportiva sobre todas las personas que forman parte de su propia estructura orgánica; sobre los clubes y sus futbolistas, técnicos/as y directivos/as; sobre los/as árbitros/as; y, en general, sobre todas aquellas personas o entidades que, estando federadas, desarrollan funciones, ejercen cargos o practican su actividad en el ámbito estatal.

 

  1. La obligación que impone el artículo anterior es exigible, no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder.

 

Si es mi cliente, ¿voy a pitar a favor de él o en contra de él? Y si pito en su contra, ¿dejará de ser cliente de mi empresa?

Pasamos al régimen propio de infracciones y sanciones, para ello nos debemos parar en el artículo 66, que dice así en su primer apartado:

 

Artículo 66. Actos notorios y públicos que afecten a la dignidad y decoro deportivos.

 

  1. Los/as que cometan actos notorios y públicos que afecten a la dignidad o decoro deportivos, cuando revistan una especial gravedad, o reincidencia en infracciones graves de esta naturaleza, serán sancionados con multa de 3.006 a 30.051 euros y con una o varias de las siguientes sanciones:

 

 

En una palabra, nuestro José Luis y, por ende, nuestro Atleti, han podido quebrantar el código ético de la federación y, según este artículo 66 del código disciplinario vigente, pueden haber incurrido en una falta muy grave por acto notorio y público que afecta a la dignidad y decoro deportivos, que aparejarían las subsiguientes sanciones en el ámbito deportivo. The tinglao en estado puro, para entendernos.

De momento, no me voy a extender en las posibles consecuencias penales que pudieran tener dichos comportamientos y los presuntos conflictos de intereses en los que han podido incurrir los ínclitos citados, simplemente digo que esto no ha prescrito y que es de una gravedad alarmante, dentro de la alarma general por el negreirismo sociológico universal que nos invade… fuck off.

Les dejo con la frase de mi amigo Javi. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

 

Getty Images

Vuelve el Territorio Real Madrid, la Champions, lejos de aprendices de Negreira y cerca del brasero que más calienta la grada blanca. Para abrir boca, y de la mano de Historia de las míticas remontadas del Real Madrid, rememoramos lo sucedido ante el City, en el Bernabéu, hace tres años.

“Los partidos ante PSG y Chelsea habían sentado un precedente sumatorio, de tal forma que el optimismo era desbordante en las horas previas por las calles de Chamartín. Algunos cronistas incluso aseguraron que nunca antes habían visto al madridismo en tal nivel de excitación. La afición admitía que el equipo de Guardiola era el rival más complicado de los tres, pero la fe ya era ciega, total y contagiosa. No se rezó por el milagro, simplemente se esperaba en mitad de un ambiente rebosante de tensión y locura madridista.

Y así comenzó el primer acto del encuentro, con el Madrid asumiendo el papel protagonista mientras Vinícius y Benzema se encargaban de afinar su puntería ante la portería de Ederson. El brasileño, ya consolidado como el gran agitador sobre el césped, también se encargó de hacer lo propio con la grada y sus aspavientos provocaron una subida casi delictiva de los decibelios.

Pero si por algo destacaba el City es por su personalidad dominadora y su capacidad de competir en todos los escenarios y ante cualquier situación. De nuevo, Bernardo Silva se erigió como jefe de operaciones. De sus botas amanecieron pases en largo, en corto y acercamientos peligrosos que terminaron por desactivar un poco la euforia de la grada. Fue como esa amarga sensación de afrontar la realidad tras la vuelta de vacaciones. Ganar iba a ser un suplicio.

Allí donde no alcanzaba la zaga blanca, apareció el otro gran protagonista de la Champions, Courtois, cuyas manos salvadoras impidieron varios goles. Guardiola, de nuevo, se desquiciaba, consciente del destino de aquellos que perdonan en el Bernabéu. Aunque eso también debió de pensar Ancelotti cuando vio a su equipo desperdiciar dos grandes ocasiones.

Pese al intercambio de golpes, los ingleses tenían el partido bajo control mientras los jugadores del Madrid gastaban sus energías persiguiendo sombras azules. Y así llegó el gol del City. La enésima arrancada de Silva, insultante en sus controles y fintas, terminó en un zurdazo a la escuadra de Mahrez. A falta de quince minutos, los blancos, avasallados, necesitaban dos goles para igualar la eliminatoria y tres para superarla. Algo así como luchar contra Goliat con los ojos vendados y las piernas atadas. Pura quimera para cualquiera, menos para el Madrid.

Ya no había nada que perder y ahí es donde los blancos se mueven más sueltos. Apelando a lo imposible, surfeando lo improbable. La CMK se fue al banquillo y los focos apuntaron a la unidad de salvación: Rodrygo, Camavinga y Asensio. Se pelearía sin concesiones, como le gusta al aficionado blanco. Pasión frente a dogma. El caos contra el manual. Capello, zorro astuto, lo advirtió en la retransmisión para Sky Italia: “A falta de cinco minutos, todos hablaban ya de la final que les esperaba a los de Guardiola. Yo les decía: ‘cuidado, esperad, que es el Madrid’”[1].

Los de Ancelotti quedaron expuestos a las contras, pero la gloria del trapecista está en renunciar a la red. El drama alcanzó niveles insoportables con las intervenciones de Courtois y la salvada bajo los palos de Mendy. Fue entonces cuando apareció en pantalla que la inteligencia artificial manejada por la UEFA apenas otorgaba al equipo blanco un 1% de posibilidades de forzar la prórroga.

Y, efectivamente, la inteligencia fue artificial. El Madrid nunca cede, está educado en la victoria y lo intenta hasta el final. No le importa dominar o ser dominado. Vencer es su obligación y el camino sólo una circunstancia. No hay número o porcentaje capaz de prever el poder de la tormenta blanca.

Cuando sólo quedaban segundos para el 90’, un pase de Camavinga al área fue pescado en el aire por Benzema, quien cedió de primeras para que Rodrygo marcara. El santuario madridista entró en combustión. Welcome to the jungle. La remontada estaba en marcha y no habría vuelta atrás. La reacción al anuncio por megafonía de los seis minutos de añadido fue inaudita. Nunca antes este detalle se había celebrado de forma tan atronadora y unísona.

La grada era consciente de que su equipo la iba a tener, de que el volcán había entrado en erupción. Y en ese punto, los ánimos de Modric, Kroos y Marcelo a sus compañeros más jóvenes sobre el campo dejaron una de las imágenes más conmovedoras de la eliminatoria. Mientras, en el otro banquillo, Guardiola se ajustaba el pantalón y movía la cabeza. No paraba quieto. Estaba nervioso. Olía la sangre y era propia.

Al minuto y medio del tiempo extra, la histeria se desató de forma expansiva. Un centro de Carvajal, que ya ejercía de extremo, acabó de nuevo en Rodrygo, que esta vez, con un cabezazo inapelable, hizo estallar a todo el Bernabéu en condiciones similares, seguro, de las del día del Borussia de aquel lejano 1985. Los blancos habían forzado la prórroga cuando todo parecía perdido. El peso del escudo y el embrujo del Bernabéu se impusieron a la lógica, a la posesión, a las ocasiones. El fútbol no está hecho para escuadras y cartabones. Es algo tan maravilloso porque no se puede explicar.

El golpe final nació, de nuevo, en Camavinga, que aportó la vitalidad y los pulmones que necesitaba el equipo en los momentos más decisivos. Su jugada llegó a Benzema, sobre el que cometieron penalti. El francés tenía la oportunidad de terminar de explotar las gradas y no dudó. Gol y remontada conseguida. Una vez más, había vencido la revolución de los creyentes”.

 

[1] Entrevista a Fabio Capello, exentrenador del Real Madrid (96-97 y 06-07), en el diario El Mundo del 22 de julio de 2022.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Ayer sucedieron y se conocieron muchas cosas, tan importantes como escandalosas. Muchas de las cuales, por supuesto, no aparecen en las portadas. La principal ausencia, el asunto más grave de todos. Hace dos años supimos que el Barça había pagado millones de euros durante, al menos, 17 años al vicepresidente del CTA. Ayer conocimos que el Atleti pagó a Munuera Montero.

¿Podemos decir, por tanto, que Munuera Montero es el Negreira del Atleti? Si no eso mismo, podemos decir algo muy similar. Veamos.

El asunto lo destapó en X @Fanaticos_RMCF, que tuvo el mérito de descubrir lo que estaba a la vista de todos (a menudo lo más difícil de encontrar). Mientras los medios tradicionales se entretenían en las sutilezas lingüísticas que separan Fuck You de Fuck Off, un tuitero cualquiera destapaba una nueva derivada de la podredumbre del fútbol patrio.

En su LinkedIn, el colegiado Munuera Montero refleja ser el fundador de Talentus Sports Recruitment y Talentus Sports Speakers.

Estas empresas tienen como clientes a lo más granado del fútbol: Club Atlético de Madrid, La Liga, Mediapro, DAZN, Manchester City o PSG, entre otros.

Es decir, un colegiado en activo, Munuera Montero, hace negocios con los clubes a los que arbitra, con la patronal de la competición para la que trabaja, con quien ostenta los derechos audiovisuales del campeonato y provee de imágenes al VAR, y con quien emite los encuentros.

Se trata de un conflicto de intereses ciclópeo, monumental. No se había visto otro conflicto de intereses tan grande desde el anterior que aún padecemos, el que permite que el socio avalista de un club, el FC Barcelona, dirija la empresa que sirve de imágenes al VAR.

Una vez conocida esta bomba, la actuación de Munuera Montero el sábado en el Osasuna-Real Madrid cobra más gravedad aún, si cabe. Munuera, en Pamplona, a las 16:15 de la tarde, expolió al Real Madrid, competidor de su cliente en Liga, el Atleti, y de su cliente en Champions, el City.

El latrocinio es doble. Además de privar a los de Ancelotti de dos puntos vitales para el campeonato, castigó con dureza al equipo blanco de cara al trascendental duelo europeo del miércoles.

Por si fuera poco, perjudicó al enemigo público número uno de otro de sus clientes, la Liga de Tebas. Su hazaña a buen seguro también fue bien vista por Tatxo Benet, presidente y consejero delegado del Grupo Mediapro, asimismo cliente de Munuera, avalista del Barça y adjudicatario del videoarbitraje en España.

Como diría un castizo, pa mear y no echar gota.

A partir de todo esto, Jorge Calabrés y David Vicente en el Español han tirado del hilo y han averiguado más datos sorprendentes. O no sorprendentes a estas alturas del relato.

El entramado de negocios entre sociedades, que según la ética deportiva y empresarial no deberían relacionarse nunca, es colosal. El conflicto de intereses, ahora sí, no tiene parangón.

Munuera Montero, ejecutor del Madrid contra Osasuna, es el fundador de Talentus, empresa con los clientes anteriormente mencionados. Aquí aparece otra figura en la trama: Sergio José Sánchez Castañer, exdirector técnico del VAR y responsable de producciones UEFA —qué raro que la UEFA ande por aquí, ¿verdad?—. Sánchez Castañer es administrador único tanto de Talentus como de Deportalia, compañía que comparte sede social con la propia Talentus. Un lujoso chalet en Córdoba. Castañer, de la cuerda de Tebas, se ha pasado la noche borrando todo rastro de su cuenta en LinkedIn.

Deportalia cuenta entre sus clientes a la RFEF, de quien depende el CTA, los jefes de Munuera, el socio del CEO de esta empresa. También son clientes La Liga, competición en la que desarrolla su labor Munuera; la UEFA, Munuera es internacional y el organismo europeo organiza la Champions, campeonato disputado por otro de sus clientes, el City, rival del Madrid; La Liga F y varios clubes de fútbol, que ya sabemos que salieron en tropel a condenar que la entidad blanca denunciase la corrupción y callaron cuando se supo que el Barça había corrompido para siempre la competición.

A pesar de contar con clientes de tal calado, Deportalia es una sociedad opaca que no tiene trabajadores ni página web ni horario de atención al público. Mientras Sánchez Castañer —socio de Munuera Montero— dirigía Deportalia, ha desempeñados puestos de la más alta responsabilidad en la UEFA, en el VAR y en la Liga.

Después de su cargo en el VAR, el socio de Munuera fue responsable de producción de televisión de la Liga hasta verano del 23, y después consultor externo sobre normativa audiovisual de la Liga. Sánchez Castañer es, por tanto, un hombre de Tebas.

Foto de El Español de Sánchez Castañer. A su espalda podemos observar en la pared una camiseta del FC Barcelona.

Munuera Montero tiene otras empresas, como Macarmu SL y London Expression 4W SL, en la cuales es socio de Jesús Cárdenas Labella, director audiovisual y coordinador de partidos de La Liga, y José Manuel Matías Caballero, presidente del Comité Técnico de árbitros de Andalucía.

Todo OK, José Luis.

Las relaciones empresariales de Munuera Montero suponen un conflicto de intereses atroz. Munuera Montero cobra dinero de uno de los equipos a los cuales arbitra. ¿Podemos aseverar entonces que es el Negreira del Atleti?

Hay algunas diferencias. La primera es que el Barça ha fracasado en su intento (?) de mostrar los famosos informes de Negreira, mientras que el Atleti (si es requerido a hacerlo, cosa que dudamos) aún está a tiempo de mostrar la concreción real de su relación comercial con Munuera.

Sin embargo, y aun en el caso de que la hubiera, continúa siendo un escándalo mayúsculo que un club en liza en la competición contrate a una empresa de un árbitro de la competición para hacer lo que sea, informes, asesoría en recursos humanos, zapatos o donuts. La desvergüenza de contratar a un árbitro en activo (¡un árbitro que te pita a ti, que pita a tus rivales!) supone un fraude de dimensiones colosales.

Otro punto importante es que, en esta ocasión, el supuesto delito no ha prescrito, por lo que tendrán que buscar otra excusa para exonerar a los supuestos infractores. Desgraciadamente, y basándonos en la experiencia, no tendrán empacho en descolgar el teléfono y llamar a las más altas instancias del país para lograrlo.

Una última diferencia, que en este caso nos habla de un agravante de este caso con respecto al caso Negreira. Mientras que entonces se hicieron pagos a la jerarquía del CTA para que influyera en los arbitrajes, aquí se habría pagado directamente a uno de los árbitros de campo.

Y mientras tanto, ayer, el CTA colocó líder al club cliente de Negreira. Cómo sería la cosa, que hasta Marca, actor necesario en este tinglado, escribe en su portada: «El Barça es líder tras verse beneficiado en varias acciones polémicas», que traducido al cristiano significa que se produjo otro robo como la copa de un pino.

No nos queda fuerza para entrar en detalles del atraco en Barcelona, pero fue tan evidente que os bastará un paseo por internet para verlo.

Pasad un buen día.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram