Buenos días. Juego funesto en un partido aciago a la vez que afortunado para los pupilos de Ancelotti, el Madrid pudo marcharse con media docena de goles en contra de su visita al Emirates si Courtois no hubiese evitado varios tantos más. La primera mitad resistió los envites gunners, pero el arsenal londinense era demasiado potente como para resistir sin el blindaje que proporcionan el juego, la actitud, el buen ambiente, el adecuado trabajo táctico, la eficiente preparación física y la correcta planificación deportiva.
Tras el varapalo, el meneo, la lección, el sopapo futbolístico sin paliativos propinado por el Arsenal, al Madrid solo le queda la épica, como afirma Andrés Torres en su crónica del encuentro. «Obligado a otro milagro», titula As. Podéis leer aquí también las calificaciones de Genaro Desailly y la crónica arbitral de Alberto Cosín.
Para el resto de equipos, que la épica sea el único saliente al cual aferrarse supone tener las mismas probabilidades de salir con vida que un tipo encadenado, metido en un cofre y sumergido en un pantano. Sin embargo, no cabe olvidar que el Madrid es Houdini y nunca conviene decir nunca jamás con él, como escribe Daniel Vila en su pieza de hoy.
Pero hasta Houdini sucumbió, todo el mundo cae tarde o temprano, nadie subsiste a la vida. Por eso los agoreros siempre acaban teniendo razón, al menos una vez, la última. Enhorabuena, hoy hay mucha gente feliz.
Cabe criticar de manera feroz y constructiva, exigir que se tomen medidas para resolver problemas evidentes desde hace tiempo. Si estuviésemos contentos después de la debacle de anoche mal iríamos, la verdad. No puede seguir todo igual simplemente porque no funciona, desde comienzos de temporada se vio que el parto venía de nalgas.
Sin embargo, es más discutible que quepa el insulto y la alegría propia por la derrota. Lo primero es un tema de educación, quien incurre en ello se define a sí mismo. Hay ejemplos todos los días en cualquier red social o en los comentarios de cualquier web. Lo segundo es un fenómeno de explicación psiquiátrica más compleja.
Hay otro fenómeno paranormal por el que muchos afirman que los éxitos de toda una década no valen nada por una mala racha o fin de ciclo. Según esto, nunca hubo un equipo bueno, pues las épocas gloriosas de todos los grandes conjuntos siempre terminaron. Los romanos fueron una cultura mediocre, cayó su imperio. ¿Qué hicieron los romanos por nosotros?
Y luego están los antis, los ventajistas, aquellos cuyo comportamiento vil puede proporcionarles una efímera satisfacción con el aplauso de sus iguales, pero que no cambia su naturaleza, predestinada e inmutable desde su nacimiento: «Sobre el cadáver del león festejan los perros. Sin embargo, el león sigue siendo león y los perros siguen siendo perros».
“Sobre el cadáver del león festejan los perros. Sin embargo, el león sigue siendo león y los perros siguen siendo perros.” pic.twitter.com/cW2ZFqQrLZ
— Alessandro (@alessRM15) April 8, 2025
Enorme tuit de @alessRM15 para adornar la basca de Dani Senabre, de quien no vamos a decir nada porque bastante tiene con ser él mismo. El antimadridismo lleva tanto tiempo ridiculizado y humillado que ni siquiera espera a que su enemigo haya sido eliminado para celebrar el funeral por su muerte. Y eso con el Madrid es peligroso. Hasta Marca, principal altavoz de quienes lo quieren destruir (o manejarlo), afirma que «Para el Madrid no hay imposibles».
Es una exageración y lo sabemos. Para el Madrid también hay imposibles y las posibilidades de remontada son escuetas. Marcarle, al menos, tres goles al Arsenal en 90 minutos se antoja tan complicado como anotarle dos al City en el descuento. La cuestión es si hemos de tener fe o arrojar la toalla ya y demoler el Bernabéu. Viendo la reacción de parte de la afición, uno se pregunta qué habría sido capaz de remontar en su historia el Real Madrid si hubiese tenido la mentalidad de algunos de sus hinchas.
De aquí al miércoles, crítica implacable y fe o insultos y rendición. Elegid.
Pasad un buen día, dentro de lo que cabe.
Dolorosa derrota en el Emirates Stadium. Anoche los pupilos de Mikel Arteta nos endosaron un 3-0 en la segunda parte que dejó al Real Madrid noqueado y sin argumentos. Cuando el equipo de Holloway abrió la lata ya fue imposible reconducir el partido. En apenas unos minutos, todo se puso cuesta arriba para el Madrid. Como Apollo Creed frente a Iván Drago, el Madrid acaba este primer asalto más para allá que para acá. No obstante, Londres tiene poco que ver con Las Vegas y el próximo miércoles en el Santiago Bernabéu nos jugamos el pase a semifinales de Champions y no un combate de exhibición.
La goleada gunner pone las cosas complicadas para la vuelta, pero nunca digan nunca jamás con el Real Madrid. Siguiendo con la analogía cinematográfica, el Madrid guarda más paralelismos con Rocky Balboa que con el malogrado Apollo Creed. Al igual que El Potro Italiano, el Madrid es capaz de aguantar todos los asaltos del mundo y acabar proclamándose campeón del mundo de los pesos pesados contra todo pronóstico. Por lo tanto, mientras exista una posibilidad entre un millón habrá esperanza.
Bien, hecho el preámbulo, he de decir que los tres goles del Arsenal fueron tres golazos. Las faltas de Declan Rice eran imposibles de parar. Ni un Thibaut Courtois en su máximo nivel habría sido capaz de hacerlo. El golpeo del centrocampista británico es tan bello como práctico. Las sucesivas repeticiones de su disparo nos demuestra esa plasticidad que solo los elegidos tienen. En 12 minutos el Arsenal nos asestó en la mandíbula dos derechazos. Con puño de hierro nos estaba doblegando cuando allá por el minuto 75 Mikel Merino finalizó con maestría una contra del equipo gunner.
El Madrid acabó el partido dando tumbos e incapaz de reaccionar. Ni Vinícius ni Mbappé tuvieron ocasiones claras en los últimos minutos. Tampoco Jude Bellingham fue capaz de mucho más. En mitad de la desesperación generalizada, Eduardo Camavinga vio la segunda amarilla en el 95 y se perderá la vuelta. Por suerte, en el Bernabéu tendremos de nuevo a Aurélien Tchouaméni tras cumplir sanción. Será interesante ver cómo plantea Carlo Ancelotti la medular. Cabe esperar dos opciones: ir por el partido con todo o salir a ganar sin volverse loco. Es decir, el mensaje será claro viendo los nombres que conformen el centro del campo.
Los blancos acabaron noqueados y sin argumentos. Pero nunca digan nunca jamás con el Real Madrid
Y ahora, a pasar la semana con dignidad y aguante. Chuzos de punta lloverán sobre nuestras cabezas hasta que arranque el partido. Francamente, poco importa cuando alrededor no hay nada. De aquí al miércoles 16 podemos teorizar sobre el once. Más allá del sistema táctico, en un partido así cuenta más la confianza. También la inspiración. Los jugadores de fútbol suelen hablar de buenas o malas sensaciones. Como en el flamenco o en el arte del toreo cuando se nombra al duende. El encuentro de vuelta será un partido para valientes y osados o no será.
Algunos nombres están sobre la mesa para partir como titulares el próximo miércoles. La defensa es la zona más criticada pero todos estamos de acuerdo en los centrales. En cambio, los laterales están más en el aire. En mi opinión, David Alaba lo hizo bastante bien como lateral izquierdo. Dentro de lo que cabe, el austriaco dio lo mejor de sí mismo y acabó su participación de forma más que decente. Lejos de la fatal noche copera frente a la Real Sociedad, Alaba fue un recurso útil y yo apostaría por su concurso si Ferland Mendy no está disponible al 100%. Si bien es verdad que un juicio previo puede aconsejar que Fran García es más ofensivo, Alaba te asegura control defensivo y salida eficiente del balón. Por no hablar de su buen toque. En el lateral derecho, estoy seguro de que volverá a ser titular Fede Valverde. Creo que nadie tiene dudas.
Se avecinan días extraños para el madridismo. Toca aguantar como don Tancredo al compás del temporal hasta que este amaine. Esta semana se programará carnaza a la masa en todas las mesas de redacción. Es el juego mediático del deporte. La cornada de anoche fue durísima. Es así. Y por supuesto que tenemos que ser autocríticos, aunque ahora de poco sirve buscar causas o culpables. Desde mi punto de vista, ya habrá tiempo para hacer examen de conciencia. Obviamente el Real Madrid necesita volver a hacer fuerte su línea defensiva. El cómo y cuándo ya es otra cosa. Supongo que los implicados estarán haciendo gráficas de dónde está el punto de virtud entre gasto y rentabilidad. Será apasionante ver esta reconstrucción defensiva.
Mientras tanto, en la ruta hasta la vuelta de Champions, Vitoria se dibuja en el horizonte. El domingo estamos obligados a ganar al Deportivo Alavés en Mendizorroza. Está en nuestras manos salir campeones. Evidentemente cuesta relegar nuestra atención como aficionados, pero los jugadores tienen la obligación de hacerlo. La Liga aún es posible. Menos da una piedra.
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-Courtois: NOTABLE. El mejor, a pesar de los tres goles.
-Valverde: APROBADO. Ni siquiera él estuvo reconocible.
-Alaba: SUSPENSO. Saka le superó continuamente.
-Asencio: APROBADO. Se batió bien ante el juego aéreo gunner hasta que llegó el derrumbamiento absoluto tras el primer gol de Rice.
-Rüdiger: APROBADO. Tampoco fue uno de los más señalados.
-Camavinga: APROBADO ALTO. Robó muchísimos balones, pero también perdió unos cuantos. Luego entró en la parálisis de todos.
-Modric: APROBADO. Lo intentó hasta que fue sustituido.
-Bellingham: SUSPENSO. Un gran pase a Mbappé en la primera parte fue lo único que hizo, casi literalmente. Ni siquiera peleó como otras veces.
-Rodrygo: SUSPENSO. Nulo.
-Mbappé: SUSPENSO. Nulo y fallón.
-Vinícius: SUSPENSO. Nefasto partido. Negado en todo.
-Lucas Vázquez: sin calificar.
-Fran García: sin calificar.
-Brahim: sin calificar.
-Ancelotti: SUSPENSO. Sin argumentos. Sin ideas. Sin reacción.
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Arbitró el bosnio Irfan Peljto. En el VAR estuvo el alemán Bastian Dankert.
Partido plácido pese a ser unos cuartos de final de la Champions. Su lunar es que fue demasiado riguroso en la expulsión de Camavinga en el descuento.
Mucho ritmo y pocas faltas. Thomas vio una amarilla por un golpe en el hombro a Thomas en el 54' y Camavinga su primera amarilla por una entrada a Saka en el 68'. Además, pudo amonestar a Kiwior por una dura falta a Mbappé en la primera mitad.
Solo hubo una jugada polémica que no fue tal. Una mano de Asencio que no era punible.
Peljto, DISCRETO.
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Dos excelsos disparos de falta de Declan Rice y un latigazo de Mikel Merino consuman la goleada del Arsenal a un inoperante, decepcionante y triste Real Madrid en Londres.
Lo confieso: le tengo manía al Arsenal. Motivos personales. Hoy más si cabe.
Cuando contaba con catorce tiernos años de edad, mis augustos padres, así como los progenitores de un amigo toledano, decidieron que pasáramos el verano en la noble villa inglesa de Birchington-On-Sea en el condado de Kent y así aprender mejor la lengua tanto de Shakespeare y Benny Hill. Nos alojaron con una adorable familia constituida por una oronda señora divorciada y un detestable niño de 9 veranitos, un prometedor hooligan, aún en miniatura. Qué recuerdos. Un sábado se fueron a una pedregosa playa de esas inglesas y nos echaron la llave por fuera. También nos desaparecieron pounds misteriosamente y todas nuestras sospechas recayeron siempre sobre aquel odioso infante maleducado que tenía su cuarto forrado con todas las estrellas noventoides del Arsenal: David Seaman, Ian Wright, Tony Adams y compañía.
No me faltaron ganas de hacerme socio del Millwall.
Desde entonces, la aureola loser que flota sobre los mal llamados gunners ha impedido que mi animadversión por estos londinenses haya crecido en demasía, incluso eliminación con solitario gol de Thierry Henry allá por los 2000 frente a un Madrid calamitoso mediante. Hoy sin duda me darían nuevos motivos. Volvía el Madrid a un gran escenario. Quisiera decir Highbury con aquella legendaria esquinita de las realizaciones televisivas, pero hablamos del Emirates, otro estadio regado con oro negro y gaseoso de los desiertos en la Premier League de jeques y multimillonarios.
Regresaba el Madrid tras el fiasco liguero ante el Valencia —para acumular otro— y con los laterales heridos. Ancelotti, fiel a la tradizione, lo fio todo a la experiencia del todavía maltrecho Alaba en la izquierda, y el poderío de Fede en la derecha. Con Modric y Camavinga al timón y los Cuatro Fantásticos arriba —hoy de fantásticos, poco— la mejor noticia de la alineación la protagonizaba el regreso de Courtois bajo los palos. Pronto demostraría por qué.
Para sorpresa de nadie, el Arsenal salió con brío y el Madrid a verlas venir. Casi sin quererlo se encontró en los primeros compases con un fulgurante y franco contraataque que malogró Vinícius por abusar de su fantástico pase con el exterior. Durante mucho tiempo esta inocente aproximación fue el oasis en el yermo páramo madridista.
Con un Madrid Beti Jai y un Arsenal pelotari, los merengues repercutían cual frontón cada intentona inglesa, insistente en el balón parado. Fueron minutos de creciente confusión entre los de Carletto, que alcanzaron su momento culminante cuando Dankert y Dingert, una suerte de Dupond et Dupont germanos de la sala VOR, interpelaron un buen e irritante rato a un bosnio, el árbitro Irfan Peljto, por la mano inexistente de un canario, Raúl Asencio.
Para el Real, experto sufridor en estos lares balompédicos y latitudes del torneo que acumula dos doctorados expedidos en Manchester y en el Madrid comanche, lo del Arsenal todavía parecía poco. Aún así, acogotado, el campeón de Europa suspiraba por propinar un susto que le hiciera recuperar cierto respeto sobre el verde. Vini aprovechó un error y un resbalón para provocar alguna zozobra, Mbappé rondó el fuera de juego con peligro, y emergió Camavinga cual primigenio Cthulu robando pelotas extendiendo sus tentáculos. Incluso una danza de Bellingham en la línea de banda coronada con un profundo y preciso pase interior sobre Mbappé permitió al francés disfrutar de la mejor ocasión del partido hasta entonces.
Fue un absoluto espejismo.
Dos excelsos disparos de falta de Declan Rice y un latigazo de Mikel Merino consuman la goleada del Arsenal a un inoperante, decepcionante y triste Real Madrid en Londres
Raya repelió el disparo, pero Kylian, aunque duró poco, se vino arriba, culminando los mejores momentos del Madrid con un sombrero sobre Odegaard que se fue por ahí deambulando, despistado con aire funcionarial como si de un ministro socialista de Tecnología se tratara, apuntaba Francisco Sánchez Palomares, nuestro galernauta Paquito, en el chat de WhatsApp de La Galerna. Lo del Madrid sin embargo resulto tan efímero como deprimente. Pronto los londinenses, a lomos de un insistente Bukayo Saka, zarandearon al campeón.
Dos centros, tensos, rasos, jugosos para cualquier ariete, se pasearon sin rematador muy cerca del área chica, y Courtois respondió como acostumbra a un cabezazo malvado de Declan Rice, omnipresente, así como al posterior rechace de Martinelli. No fue el mejor prólogo para el calvario del segundo tiempo.
Pronto, a los 57 minutos, el Arsenal abriría el marcador con una buena falta directa ejecutada —por el exterior de una barrera merengue algo escuálida— por Declan The Tractor Rice, everywhere cual mosca cojonera durante todo el partido. 1-0 para los londinenses a falta de algo más de media hora para el final, para alegría del vesicante locutor televisivo con voz de mezzosoprano gutural. Lo del Emirate obviamente era malo, pero pudo ser mucho peor.
Y pudo serlo muy rápido.
Diez minutos después, con el Madrid, ahora sí medio grogui, el Arsenal protagonizaba tres ocasiones de gol en apenas 30 segundos. Primero fue Martinelli, la sacó Courtois, después fue Alaba bajo los palos a disparo de Merino y de nuevo Courtois, en pie ipso facto, otra vez ante otro latigazo de Mikel. En el córner posterior, Bellingham la volvió a despejar sobre la línea de gol de nuevo a disparo de Merino.
El preludio de un desastre que llegó, one more time, de otra fenomenal falta directa.
Si antes disparó por el exterior de la barrera, esta vez buscó, y desde aún más lejos, el palo del titán Courtois. Nada pudo hacer ante el golazo que clavó en la escuadra Declan Rice.
2-0, minuto 70 y el Madrid sin comparecer en el segundo tiempo.
La reacción de Carletto fue retirar a Modric, devolver a Valverde al centro del campo, y ordenar el ingreso de Lucas Vázquez. Decíamos en líneas precedentes que el Madrid era como el frontón de Beti Jai. Beti Jai significa “Siempre fiesta” en euskera. Pues eso.
También apuntábamos en líneas precedentes que podía ser peor y el caso es el que lo fue. Ya no medio grogui, sino completamente noqueado en lo que parece la triste confirmación de una aciaga temporada, el Madrid encajaba poco después el tercero tras un buen latigazo seco de Merino desde la frontal. El Arsenal se paseaba like Peter at home.
No hubo tiempo para mucho más (afortunadamente) salvo una lamentable y desastrosa segunda amarilla de Camavinga por mandar el balón al carajo en el descuento.
Ya sólo nos queda la épica.
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Entiendo la frustración de la afición madridista con la actitud de Florentino Pérez al no presentar batalla mediática y/o jurídica contra TODAS las irregularidades que comete el F.C. Barcelona. Algunas cometidas por sí solo, otras con la participación de instituciones como el CSD, la RFEF, o La Liga. Esta última para atraerlo a su bando de interés comercial.
En su descargo diré que son tantas ilegalidades, que no le daría tiempo a denunciarlas todas. Y si lo hicieran otros por delegación suya, el Real Madrid debería dedicar un departamento ad hoc, integrado por un ejército de profesionales expertos del sector jurídico y comunicativo para explicarlas correctamente desde un punto de vista legal.
Además, todo es más complicado cuando los medios de comunicación están al servicio de las instituciones cooperadoras necesarias del Barça, pues aquellas los subvencionan con publicidad. A lo que hay que sumar la postura del resto de equipos de La Liga. No es que no te apoyen en la defensa de la legalidad, sino que se manifiestan en tu contra por estar maniatados por Tebas por el asunto CVC. Y al final quedas siempre como el malo de la película.
Aun así, recordemos que el Real Madrid ha sido el ÚNICO club que se ha personado en la causa de corrupción deportiva del Barcelona por haber pagado 8.4 millones de euros al vicepresidente del Comité Técnico Arbitral durante al menos 17 años.
Pero ese no es el tema. El tema es que nos encontramos en una situación particularmente complicada cuyas ramificaciones exceden el ámbito nacional, y para entenderla hay que aportar un poco de contexto:
El Real Madrid está liderando una iniciativa para cambiar el orden mundial del fútbol, cuyo nombre es Superliga (ahora Unify), con el fin de apartar a sus actuales gestores, por corruptos e incompetentes en la gestión del producto billonario que tienen entre manos.
hay veces que por motivos de 'aritmética parlamentaria' uno tiene que tragarse sapos para llegar a la arcadia de la Superliga
Es complicado contar con el apoyo de los principales clubes europeos, pues están amenazados por las instituciones que ostentan el poder (UEFA/ECA/Qatar, ligas y federaciones nacionales). Pero es preciso apoyarse en ellos para conseguir el objetivo final. Y, nos guste o no, el Barcelona es uno de ellos. Más por herencia deportiva de Messi que por su imagen institucional actual.
En términos políticos diríamos que, en el caso concreto del Barça, Florentino tiene que cabalgar contradicciones continuamente. Con el palo y con la zanahoria hacia sus rivales deportivos en Liga, que a su vez son socios comerciales fuera de ésta.
Estoy seguro de que no son de su agrado las actitudes corruptas de su principal rival en la liga española, que para más inri tiene la desvergüenza de denostarnos públicamente.
Pero hay veces que por motivos de 'aritmética parlamentaria' (siguiendo con el símil) uno tiene que tragarse sapos para llegar a la arcadia de la Superliga. Donde exista un verdadero control financiero de los clubes, donde los árbitros y el VAR tengan la función de impartir justicia, donde no se exprima al jugador hasta provocarle lesiones que arruinen su carrera, donde la mayor parte del beneficio económico del negocio vaya a parar a los clubes, etc.
Aunque se hayan cometido errores al principio del proyecto, dejemos trabajar a uno de los más importantes hombres de negocios del mundo. Sus aciertos pasados merecen que le otorguemos la confianza para hacerlo, sin presiones internas, discretamente, pues la tarea es hercúlea y el resultado puede marcar un antes y un después en la historia del deporte. Como ya pasó con D. Santiago Bernabéu y la Copa de Europa.
Si hay alguien que puede repetir este hito, ese es Florentino.
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Buenos días, amigos. Suponemos que conoceréis al escritor inglés Nick Hornby, autor de numerosos libros con frecuencia llevados al cine y protagonizados por epítomes de la comedia británica contemporánea, como Hugh Grant o Colin Firth. Si no lo conocéis, os urgimos a abandonar al punto la lectura de este portanálisis y engancharos en cambio, ya mismo, a cualquiera de sus obras.
En su célebre libro Fiebre en las Gradas (Fever Pitch, 1992) cuenta su propia vida a la luz de diferentes partidos del Arsenal que han jalonado la misma. Hornby es un muy ilustrado e ingenioso hooligan del equipo londinense. Desde el siglo pasado, este portanalista viene soñando con una segunda parte de Fiebre en las Gradas. Desde que se supo que el Arsenal sería el próximo rival del Madrid en Champions, sueño además que en esta secuela haya un capítulo titulado “8 de abril de 2025. Arsenal 0-2 Real Madrid”.
Sí, amigos. Demos un disgusto a Nick Hornby.
En un juego conceptual algo manido (los del Arsenal son los “gunners”, o sea, los cañoneros), dice Marca que los de Carletto se presentan en el Emirates con toda la artillería, y es verdad. Jugarán a buen seguro los cuatro fantásticos (Mbappé, Vini, Rodrygo y Jude), existiendo bastantes incógnitas en el resto del equipo que hoy pueda poner en juego Carletto. Nosotros no sabemos qué va a pasar, aunque reconocemos que las últimas (presuntas) filtraciones apuntan a un equipo algo aventurado en su zaga. No conviene perder de vista que el Arsenal, pese a sus bajas, sigue contando con peloteros eminentes en su ataque, como Saka, Merino o el talentoso Ødegaard, viejo conocido que a buen seguro marcará hoy un gol en obediencia a la inexorable ley del ex.
Cambiemos pues el título de ese hipotético capítulo de la hipotética secuela de Hornby. Será “8 de abril de 2025. Arsenal 1-3 Real Madrid”.
As dice que al equipo de Ancelotti se le ha puesto cara de Champions. Ojalá sea verdad. Es fácil decir eso junto a una foto que retrata la apostura de Bellingham, jugador que hace tambalearse nuestra muy acreditada heterosexualidad. La eliminatoria se decidirá a buen seguro en el Bernabéu, pero ojalá, si no cantándola, sí podamos salir hoy del Emirates tarareando el We Are the Champions de Queen, como hacía John Cusak cada vez que mojaba en la versión cinematográfica de High Fidelity, otro de los maravillosos libros de Hornby.
En su faldoncillo, As habla del Atleti, de quien se comenta que, para la liga, tiene la ventaja del descanso que no tendrán Madrid y el club cliente de Negreira por seguir jugando en Europa. Quien no se consuela es porque no quiere. Escrito esto en la misma mañana en que el eterno rival que te ha dejado en la cuneta juega los cuartos de Champions en los que soñabas estar, casi parece un sarcasmo.
Enhorabuena, Atleti. Ya podéis poner este descanso en las vitrinas. Todos a Neptuno.
La prensa cataculé anda a sus cositas, pero no quita un ojo a lo que haga el Madrid. En su frontispicio titula Mundo Deportivo “El Emirates mide a Ancelotti”. Se ve que en la puerta de dicho estadio han puesto un medidor, como el que tienen en el ambulatorio cuando vas con el niño, y le van a pedir a Carletto que se quite los zapatos y se suba.
Disculpadnos, pero hay que tenerlos no ya cuadrados, sino incluso octogonales, para sugerir que la talla del entrenador más laureado de la historia, con 5 Champions y ligas conseguidas en todas las grandes competiciones europeas, depende de lo que haga en un partido específico. En la novela de Hornby A Long Way Down, tres suicidas coinciden en lo alto de un edificio con la intención de saltar, pero se ponen a hablar y acaban convenciéndose unos a otros para darse una oportunidad y ver si merece la pena vivir. Es de agradecer que Mundo Deportivo, un panfleto que se permite hasta plagiar artículos como acaba de hacer con Javier Balsameda, se permita dar nuevas oportunidades a Carlo AnceFuckingLotti. Cualquier día Mundo Deportivo plagia a Hornby.
Lo de Sport es una extraña coincidencia, dado que en el portanálisis de ayer hablamos de cómo todo el mundo (en especial el Barça) se toca. Hoy nos dicen que “Raphinha te toca”.
¿”Te toca” a ti? O sea, ¿a mí? Yo leo eso y entiendo que Raphinha me toca a mí, y sin embargo no tengo constancia de ese extremo. Vamos, de que ese ni ningún otro extremo me toque. No me dejaría si lo intentara, si bien todos tenemos un precio, claro.
Ah, no, espera, lo hemos entendido mal. La frase va dirigida a Flick. “Raphinha te toca” es evidencia que Sport constata ante Flick en virtud de la foto de portada, en la cual vemos cómo en efecto el jugador brasileño palpa la espalda del entrenador alemán, mientras este echa mano de la riñonada de su pupilo. Todo bastante casto, en principio, por lo que no vemos la necesidad de alertar a Flick sobre los tocamientos de Raphinha, ostensibles por otro lado en la instantánea en cuestión.
Todo muy raro, sobre todo porque habrá que descartar la remota posibilidad de que un medio de tirada nacional como Sport haya omitido la coma del vocativo y el mensaje en cuestión vaya dirigido al propio Raphinha. “Raphinha, te toca”, sería en tal caso el mensaje escrito de forma correcta. Pero vamos, que nos parece impensable que un rotativo de la tirada de Sport haya cometido en su primera página, en la frase del titular además, cagada tan aparatosa.
Para no cometer cagadas al escribir, es conveniente leer a grandes autores, por ejemplo a Nick Hornby. También es conveniente ganar al Arsenal, aunque ello suponga un mal trago para el admirado autor.
Esta noche se verá si somos capaces.
Hala Madrid.
Cada vez me gustan más el flamenco y la tauromaquia y menos el fútbol. En aquellos hay más verdad y en el fútbol, más mentira. Las tardes en las que pierde el Madrid son, como todas las del fútbol, tumultuarias y, sin embargo, la soledad del hincha es tan individual… Lo último, la decisión del Consejo Superior de Deportes de legitimar la trampa de Laporta con las cuentas e inscribir así a Dani Olmo en las competiciones nacionales, no hace sino subrayar la abyección general en la que vive la España pública. La adulteración del fútbol español prolongada durante décadas por parte del Barcelona y la corrupción del Comité Técnico Arbitral están siendo investigadas todavía por un juzgado: de la de esta temporada, con el cachondeo del juego limpio financiero, es evidente para todo el mundo, como tantas y tantas cosas que, sin embargo, se pasan por alto para seguir viviendo como si no ocurrieran.
Si al Madrid lo echaron de la Copa en 2016 por alinear indebidamente a Chéryshev, ¿qué habría que hacer con el actual líder de la liga y más que probable campeón, en cuya nómina hay un puñado de titulares imprescindibles para desarrollar su juego, que juegan con licencias que son un insulto a la inteligencia y al concepto de igualdad ante la norma, y que además cobran su sueldo, al parecer, en billetes del Monopoly?
Durante años hemos tenido que aguantar la insoportable bajeza de “el Madrid, el equipo del Gobierno”. Ahora que es el Gobierno socialista de Pedro Sánchez el que interviene como Júpiter, directamente con el dedo desde las alturas olímpicas, para favorecer por enésima vez al barcelo-catalanismo, también debemos aguantar sus lloros. En su mejor tradición, en Can Barça se han apropiado también del “contra todo y contra todos” para, con el descaro que ya es tradición allí, sacar pecho de su buen hacer en una teórica inferioridad de condiciones que sólo existe en algunas mentes de ese delirante manicomio a cielo abierto que es la Cataluña moderna, una tierra con una apabullante densidad de población de sinvergüenzas y caraduras. Su proverbial habilidad para fabricar humo la están elevando hasta la categoría de arte en esta temporada: un club con cuentas ficticias en el camino de otro triplete, sujeto por el establishment para que no se caiga mientras vocea a los cuatro vientos que, como Catalunya, son el pueblo eternamente perseguido.
En un país, España, que lleva más de un siglo secuestrado políticamente por esa minoría hiperlegitimada, ni siquiera se puede alzar la voz contra ello en los medios de comunicación públicos: ¡hasta RTVE es una plataforma del PSC! Es una operación masiva de luz de gas. Nos han convencido a todos los españoles de que lo que vemos no es la realidad. De tal modo camina el país, como un sonámbulo, entretenido con fruslerías mientras los cuarenta ladrones de Alí Babá se llevan hasta la cueva.
Un club con cuentas ficticias en el camino de otro triplete, sujeto por el establishment para que no se caiga mientras vocea a los cuatro vientos que, como Catalunya, son el pueblo eternamente perseguido
A todo esto, el Real Madrid, quien debería abanderar la reacción encolerizada ante semejante tsunami de porquería que lo gobierna todo, permanece mudo. Ni está, ni se le espera, y eso que la idea que subyace bajo la trampa y falseamiento de todos los estamentos futbolísticos en España es, simple y llanamente, la del antimadridismo. En la misma semana en la que el CSD se pronunció, el palco del Bernabéu aparecía lleno de ministros de este Gobierno de progreso. ¿Qué, entonces? Nada, claro. El silencio del Madrid otorga carta de naturaleza a los insidiosos, quienes obtienen un botín doble: pasarle la mano por la cara al enemigo secular, la Bestia Antigua de las Sagradas Escrituras y, además, refocilarse de la mansedumbre con la que acepta el castigo.
Es una situación aún peor que la previa a la explosión mourinhista. Pues lo que entonces sólo eran hipótesis, hoy son certezas. Las Copas de Europa que se han ido ganando en estos años proyectan al club hacia el infinito y lo engrandecen aún más fuera de España. Aquí, en la charca nacional, es la omisión del deber de la denuncia la que lo degrada y asoma al Madrid a un abismo.
El madridista de a pie, entre tanto, está en un calabosito oscuro, como en la seguiriya que cantaba Camarón: con la esperanza perdía de cumplir el arresto. Cumpliendo con esta mentira de liga se pasan los fines de semana, encanallados con las consecuencias de la mala planificación deportiva que se hizo en verano, patentes sobre todo en los dos laterales y en la ausencia casi total de creatividad en el medio campo. Se ha llegado a la final de Copa, lo cual es un alborozo. Pero en el horizonte, flotando sobre el Guadalquivir, a su paso por la isla de la Cartuja, está el tempor, imposible de alejar, de que aquella sea una encerrona perfecta: el ensayo general de un aquelarre político-deportivo que simule la rendición simbólica de España mediante un festejo en el que el toro sea el Madrid, los bomberos-toreros, los monaguillos de La Masía y la copa la entregue Puigdemont por Zoom.
Peores cosas tendremos que ver, todavía.
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A estas alturas de la película resulta más que evidente afirmar que el VAR es una herramienta imperfecta. No la tecnología en sí misma, sino la intervención humana a la hora de manejarla. Un aspecto novedoso en su día que nació con la honorable pretensión de mejorar la justicia en este deporte solo lo ha conseguido en ciertos detalles, al menos en mi modesta opinión. Como cualquier sistema, siempre existe la necesidad de evolucionarlo y mejorarlo hasta alcanzar un nivel lo suficientemente elevado como para contentar a la mayoría de los actores involucrados en este negocio llamado futbol, desde clubs, entrenadores, directivos, jugadores o aficionados, hasta periodistas y sesudos analistas, sin olvidar, naturalmente, a los propios árbitros. Y decimos mayoría porque, queramos o no, siempre quedará un grupo de irreductibles galos que se opondrán y resistirán ante todo lo que tenga que ver con la evolución en este juego.
Desde hace años he venido pensando que quizá el fútbol debería fijarse en el modelo del deporte americano a la hora de implantar ciertas mejoras, no en reglamento, aunque sí en el videoarbitraje. Intentaré en las próximas líneas explicar algunos aspectos a tener en cuenta, poniendo como modelo principal la NBA, la competición que mejor conozco de entre las grandes ligas profesionales de Norteamérica.
1.- Coach challenge. Tendría como traducción algo así como “desafío del entrenador”. Desde que la NBA implantó la revisión de ciertas jugadas en 2019, este ha sido el principal elemento transgresor a todo lo reinante anteriormente. Un equipo (el entrenador como portavoz e impulsor) puede desafiar una decisión de los oficiales. Y esto es algo a tener muy en cuenta, no se trata de una “no decisión”. Por aclarar, se puede desafiar una falta señalada, no una no señalada. Si se implantara en el fútbol, por poner un ejemplo muy claro, el Real Madrid no habría podido pedir la revisión del más que evidente penalti a Vinicius en Pamplona este año, porque el árbitro no pitó nada. Sin embargo, el Leganés sí habría podido solicitar la revisión del penalti que pitaron en su contra en el Santiago Bernabéu el día 29 de marzo. Por lo tanto, yo abogaría por su existencia en ambos casos.
2.- Comunicación con el público. En la NBA y en la NFL tenemos la imagen muy presente del jefe de los oficiales dirigiéndose a los espectadores (tanto presentes como televidentes) micrófono en solapa, para explicar una decisión tomada después de una revisión exhaustiva. Esto mejoraría mucho la impresión que la gente tiene del estamento arbitral, en especial cuando explicaran el enrevesado reglamento relativo a los penaltis por mano. Ni que decir tiene que existirían detractores furibundos a esta práctica, panenkitas irredentos que desearían que las porterías volvieran a los postes rectangulares de madera y que el fútbol se disputara como en 1880.
3.- Este no es un aspecto puramente relativo al videoarbitraje, pero viene también bastante al caso. En la actualidad, los árbitros adscritos a un colegio autonómico no pueden por ley dirigir partidos donde intervenga un equipo de su misma autonomía. En la NBA este absurdo se eliminó hace mucho tiempo. Un oficial nacido en Boston tiene la potestad de dirigir a los Boston Celtics sin ningún problema. Supongo que las suspicacias están interiorizadas de tal manera que resulta imposible eliminarlas.
Desde hace años he venido pensando que quizá el fútbol debería fijarse en el modelo del deporte americano a la hora de implantar ciertas mejoras, no en reglamento, aunque sí en el videoarbitraje
En resumen, no me considero más que un aficionado raso, alguien que con el tiempo ha ido perdiendo interés en este deporte a pasos agigantados porque no me gusta en lo que se está convirtiendo. Sin embargo, opino que la implantación de estas medidas ayudaría sobremanera a que la inalcanzable justicia absoluta fuera un poco menos inalcanzable. Y, lo que es más importante, abogaría por darle mucha más responsabilidad al equipo de colegiados de campo, y que los de VAR fueran más apoyo y menos fiscalizadores de su cometido. Es decir, dejar a las máquinas que determinen las jugadas de línea de gol y fuera de juego semiautomático, y que el árbitro de campo ejerciera su labor como antaño, siendo asistido solo en los desafíos de entrenador de los que hablamos antes. ¿Utopía? No necesariamente. Un amigo exárbitro que conoce muy bien los intríngulis del video arbitraje en España nos ofrece su particular versión de los hechos, y en qué situación se en encuentra el VAR en la actualidad con respecto a los puntos tratados:
1.- Coach challenge. El Protocolo del VAR impide actualmente las solicitudes de los entrenadores. Como todas las jugadas se chequean por un árbitro de VAR, no se pensó en que fuera necesario. Es más, el propio protocolo indica que: "Dado que los VAR chequean automáticamente todas las situaciones o decisiones, no es necesario que los entrenadores o jugadores soliciten una revisión”. Sin embargo, FIFA está ahora probando una modalidad de VAR light, o VAR para competiciones con bajos presupuestos, donde no se crea un gran infraestructura y es el árbitro el que realiza las revisiones en el monitor a pie de campo a petición de los entrenadores, que tendrían dos solicitudes "challenges" por partido. Si el entrenador solicita una revisión y el árbitro cambia su decisión, mantendría la solicitud, y la perdería en caso contrario, como se hace en tenis. Esta tecnología se llama Football Video Support (FVS) y ya ha sido probada en la Copa del Mundo Femenina Sub-17 en República Dominicana, en el otoño del año pasado. En España, se está estudiando en estos momentos la posibilidad de incorporarlo en Primera División Femenina.
2.- Comunicación con el público. FIFA ya ha probado el uso de micrófonos conectados con la megafonía del estadio para que el árbitro, al finalizar una revisión en el monitor a pie de campo, comunique la decisión que ha tomado. Ya se ha utilizado en la Copa del Mundo Femenina en Australia y Nueva Zelanda de 2023 y algunos países lo están implementando: en Portugal y EE.UU empezaron en verano de 2024, Inglaterra y Alemania han comenzado hace un par de meses, aunque no en todos los partidos. Probablemente el CTA lo incorpore la temporada que viene si todos los estadios son capaces de retransmitir el sonido.
3.- No territorialidad. El CTA lleva reclamando esto desde hace muchos años, pero los equipos no hacen más que fijarse en el comité de origen de los árbitros. En 2019 se eliminó de las designaciones públicas el comité de origen, puesto que se supone que son todos "nacionales" y pertenecen a la RFEF, pero aun así los clubs siguen en sus trece.
Ya como conclusión final, podemos afirmar que los errores seguirán cometiéndose, no existirá una justicia absoluta, y las suspicacias persistirán mientras el fútbol levante las pasiones que siempre ha levantado. Sin embargo, es labor de todos el cambiar a todos los niveles la percepción de que no se puede mejorar. ¿Es la americanización del fútbol la solución? Quizá el tiempo nos resuelva esta disyuntiva pronto.
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No puedes hacer cambios tan importantes en el sistema de juego de un equipo, como la salida de Kroos (por quien pasaban todos los balones en fase ofensiva), y la llegada de Mbappé (para completar la delantera), y esperar que el talento de los jugadores solucione todos los problemas que surjan al llevar a la práctica un nuevo sistema de juego, integrado por nuevos jugadores.
Es decir, si pasas de un sistema 4-4-2, en el que Kroos baja a la posición de central izquierdo a recibir la pelota para desde ahí decidir por dónde va a discurrir la jugada en función de las posiciones y los movimientos de sus compañeros, a un sistema en el que esa figura no existe, tienes que articular una solución distinta en el inicio de la fase ofensiva. No puedes confiar que entre la defensa y la nueva línea de centrocampistas se vayan a organizar, sin necesidad de intervención externa.
De la misma forma, si pasas de un sistema 4-4-2, en el que Vinícius y Rodrygo son los delanteros y Bellingham el media punta que llega desde segunda línea y da equilibrio en defensa tapando la banda izquierda, a un 4-3-3, en el que Bellingham se ocupa prioritariamente de labores de salida de balón y defensa, más que de llegar al área porque ya está ocupada por Mbappé, tienes que idear una forma de hacer llegar el balón desde los centrocampistas a los delanteros. No puedes fiarlo todo a una jugada individual o a un momento de inspiración de un jugador concreto.
El cambio en el sistema es tan abismal que no se puede dejar al libre albedrío para que alcance el equilibrio por sí mismo. La autorregulación no funciona en este caso ni al corto ni al medio plazo. Quizás a largo plazo, cuando los jugadores se conozcan a la perfección, sea distinto. Pero entre tanto se habrán perdido muchos partidos, títulos, prestigio, confianza, dinero, etc.
Para poder entenderlo tenemos que apoyarnos en la teoría matemática del Equilibrio de John Nash, a quién muchos recordarán de la película "Una mente maravillosa", interpretada magistralmente por Russell Crowe, por la que recibió un Óscar.
Dicha teoría demuestra matemáticamente aquella frase mítica de Alfredo di Stéfano, "ningún jugador es tan bueno como todos juntos", al comparar al equipo con el mecanismo de un reloj, en el que todas las piezas tienen un cometido, y si alguna falla, el sistema se desequilibra y deja de funcionar.
John Nash explica que, para que un sistema funcione, todos los integrantes del mismo deben pensar en su beneficio propio, pero también en beneficio del conjunto. Eso aplicado al fútbol se traduce en que Bellingham o Mbappé (por decir dos nombres al azar) deben querer destacar individualmente, y a la vez destacar apoyándose en la táctica común del equipo.
Si cada jugador toma sus decisiones en función de lo que hagan los demás, entonces el sistema está equilibrado. Si cada jugador toma decisiones egoístas, el sistema se desequilibra.
Los objetivos individuales de cada jugador son:
El objetivo común del equipo es ganar, marcando el máximo de goles, recibiendo el mínimo de goles.
En un equipo equilibrado, según Nash, un jugador se sacrifica por el resto, para ganar, poniendo su objetivo individual al servicio del objetivo colectivo. Y al contrario, un equipo está desequilibrado cuando uno o varios jugadores actúan egoístamente.
Por ejemplo, en una transición ofensiva, el equilibrio de Nash se da cuando cada jugador piensa en los movimientos del resto para maximizar la opción de marcar gol. Si algún jugador actúa sin tener en cuenta los movimientos del resto, hay desequilibrio.
Si cada jugador toma sus decisiones en función de lo que hagan los demás, entonces el sistema está equilibrado. Si cada jugador toma decisiones egoístas, el sistema se desequilibra
En una presión, hay desequilibrio si hay un jugador se precipita en un salto defensivo, generando espacios libres a su espalda, o liberando a rivales. También hay desequilibrio cuando la presión no se hace conjuntamente.
En un ataque, se rompe el equilibrio, por ejemplo, cuando dos jugadores se desmarcan hacia la misma zona del campo, pisándose la jugada y arrastrando sus marcas al mismo lugar, acumulando rivales y haciendo más difícil el ataque.
El equilibrio como equipo se alcanza en el momento que todos se coordinan, adaptándose al sistema, cumpliendo su función colectiva en cada fase de juego. Por ejemplo:
En ataque:
En salida de balón:
En contraataque:
El sistema colapsa cuando no se respeta el equilibrio de Nash, porque hay comportamientos individuales que rompen la coordinación como equipo:
Mucha gente piensa que el Madrid nunca ha necesitado cumplir esta teoría para ganar. Esto es parcialmente cierto, pues aunque no lo pareciera antes había una coordinación ejercida desde el campo por jugadores excepcionales que llevaban jugando juntos, de manera muy parecida, durante una década, y eso genera sinergias y coordinación.
Esas sinergias todavía no se han creado a estas alturas de la temporada. Y todos sabemos quién es el responsable principal de que esto no haya ocurrido, y que por tanto el Madrid esté jugando mal desde un punto de vista táctico, obteniendo peores resultados de los esperados.
Nota: aunque este análisis se ha centrado en la falta de coordinación entre líneas y jugadores, han de tenerse en cuenta también como otra variable importante que afecta al juego las lesiones sobrevenidas, sobre todo en la línea defensiva, así como la falta de sustitutos de garantías en esa demarcación al no haberse producido fichajes. Lo que ha impedido la continuidad en la utilización de los mismos jugadores, imposibilitando una mejoría en la faceta defensiva del equipo.
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