Las mejores firmas madridistas del planeta

El futuro de Carlo Ancelotti es motivo de especulaciones diversas en la actualidad deportiva.

Los amigos de fcQuiz han preparado el siguiente cuestionario sobre la trayectoria del técnico italiano.

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La reciente polémica sobre la designación arbitral para el partido de la final de la Copa del Rey ha vuelto a poner de manifiesto algunas de las carencias de las que adolece el futbol profesional, al menos en España, entre las que cabe destacar, entre otras, la falta de profesionalidad de algunos de sus estamentos, o la falta de adaptación a la realidad de la sociedad de hoy.

El núcleo de la polémica parece ser parte de los contenidos que la emisora de TV Real Madrid TV (RMTV) produce y comenta sobre actuaciones de los árbitros encargados de juzgar y dirigir los partidos en los que participa el Real Madrid C.F. Los árbitros consideran que dichos contenidos atacan su labor hasta imposibilitar su correcta actuación.

Hay que tener en cuenta que, en estos casos, y de acuerdo con las normas de la competición, los árbitros son jueces, (regla 5ª de las establecidas por la International football association board) y en su virtud adoptan resoluciones en el curso de los partidos que tienen consecuencias en el juego y en los resultados; esto es así, y así debe ser, y los equipos que participan en las competiciones aceptan las reglas y que estas sean aplicadas por los jueces que a tal fin designa el organismo encargado de los aspectos correspondientes de la competición.

Algunas de estas decisiones y sus consecuencias son susceptibles de recursos ante una cadena de organismos que se encargan de aplicarlas conforme a las tipificaciones previamente establecidas, con el régimen de recursos que se establecen reglamentariamente, siendo todo esto aceptado por los equipos que participan. Consta que el Real Madrid C.F. acepta todas y cada una de las decisiones que la justicia deportiva adopta tras utilizar, o no, el sistema de recursos, exactamente igual que el resto de equipos.

Por su parte, RMTV, que actúa bajo el amparo de la ley 13/2022, de 7 de julio, General de Comunicación Audiovisual, y normas de desarrollo (Real Decreto 444/2024), ejerce su derecho basado en la libertad de expresión reconocida constitucionalmente, y dentro de su parrilla de programación, para efectuar la crítica que considera oportuna sobre los aspectos de la competición, que le parece oportuna de acuerdo con su línea editorial y con los contenidos que más aceptación tienen sus potenciales espectadores. Y lo realiza con rigor y con fundamento en imágenes televisivas que se obtienen directamente de la competición, y que en ningún momento han sido tachadas de manipulación alguna.

RMTV, que actúa bajo el amparo de la ley 13/2022, de 7 de julio, General de Comunicación Audiovisual, y normas de desarrollo (Real Decreto 444/2024), ejerce su derecho basado en la libertad de expresión reconocida constitucionalmente

De igual modo utiliza el rigor cuando hace referencia al delito continuado de corrupción entre particulares en el ámbito deportivo que se encuentra en fase de instrucción en un juzgado.  Es decir, RMTV actúa exactamente igual que realizan todos los medios de comunicación de todo tipo en este país, en ejercicio de la pluralidad informativa y en base a la libertad de expresión y respeto a las normas, especialmente a las que contiene la legislación civil y penal.

¿Cuál es el problema que plantea la línea editorial de RMTV? Pues que evidentemente no es del gusto de algunas instituciones, de otros medios, o de otros clubes, y, en particular, molesta y tal vez preocupa a los encargados de juzgar las acciones que son cuestionadas en sus programas. Es decir, a los jueces no les gusta que critiquen sus resoluciones. Pero esto es así porque es posible en un estado democrático y de derecho

Y es un actuar riguroso y objetivo, ya que con los medios técnicos con los que cuentan hoy día los medios de comunicación, y en particular las televisiones, es posible poner en evidencia errores que dan lugar a resoluciones que pueden ser equivocadas y que pueden perjudicar al receptor de las mismas, en el caso presente y para RMTV, al Real Madrid C.F. De este análisis de los errores el medio extrae conclusiones, como que el club ha podido ser perjudicado en sus aspiraciones competitivas. Esto es lo que todos los medios hacen en todos los ámbitos en los que analizan la realidad. El límite, sancionable, es utilizar la crítica con fundamentos falsos, o tendenciosos, que puedan dar lugar a responsabilidades civiles por afectar al honor de las personas, o por tener carácter calumnioso al atribuir conductas delictivas. Pero el hecho de mostrar errores, y los vídeos de RMTV son claro exponente de los cometidos, y las consecuencias dañosas para el club que este medio considera cuando se han producido no son sino un modo de expresar, informativamente, una realidad.

Es exactamente como todos y cada uno de los medios critican resoluciones políticas —desde una óptica o de otra—, critican actuaciones sociales y naturalmente critican decisiones de los Tribunales de Justicia, y de los jueces y fiscales que como funcionarios públicos las adoptan. El artículo 20 de la Constitución establece en su apartado 1 letra a) que:  Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Y establece el límite en el apartado 4 en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

¿Cuál es el problema que plantea la línea editorial de RMTV? Pues que evidentemente no es del gusto de algunas instituciones, de otros medios, o de otros clubes, y, en particular, molesta y tal vez preocupa a los encargados de juzgar las acciones que son cuestionadas en sus programas

Por lo que respecta a la crítica a las decisiones judiciales, es público y notorio la posición que autoridades públicas del máximo nivel de responsabilidad han mantenido ante recientes resoluciones judiciales asegurando que el debate público sobre la justicia es parte del ejercicio democrático. «El respeto a las decisiones judiciales no impide el derecho a discrepar de ellas…”, y recientemente la Presidenta del Tribunal Supremo y del CGPJ, en un acto oficial, manifestaba que “La crítica ayuda a mejorar el sistema, peo no son aceptables las descalificaciones carentes de todo rigor”.

Así pues, el Poder Judicial acepta las críticas, pidiendo que se hagan con rigor, críticas que, a diario, los medios efectúan sin que jueces o fiscales afectados promuevan ruedas de prensa para expresar los agravios que dicen sentir, como ha ocurrido con motivo del partido aludido al comienzo, rueda de prensa en la que los árbitros, jueces de la competición, en una actuación insólita, tal vez calificable de inmadura, exigían responsabilidades aludiendo al medio que, con rigor, expone hechos recogidos fidedignamente por los sistemas de trasmisión que evidencian lo que puede suponer perjuicio para uno de los competidores. No se encuentra fundamento riguroso ni democrático que pueda justificar lo que se manifestó en esa rueda de prensa.

No se encuentra fundamento riguroso ni democrático que pueda justificar lo que se manifestó en esa rueda de prensa

Es cierto, y así debe destacarse, que también, desde esa rueda de prensa, los árbitros comparecientes hicieron alusión a una cuestión que desborda el ámbito deportivo y de responsabilidad en la crítica que puede hacer RMTV u otros medios, como es la respuesta que, en las redes sociales o incluso en la calle, se da ante múltiples hechos, no solo futbolísticos. Aquí nos encontramos ante un fenómeno que no puede llevar a pensar, como solución, en la censura de los medios que realizan la crítica política, social o deportiva, porque en calles y redes se vulneren los límites de la decencia y la educación. Este es un fenómeno muy grave, que no solo alcanza al mundo del fútbol, pues está presente en la vida política, social, y que en ningún caso puede achacarse a RMTV, como pareció deducirse de algunas expresiones de dicha rueda de prensa, sino que es responsabilidad de quien se comporta así, o tal vez de la sociedad en su conjunto que ha descuidado principios educativos elementales.

En definitiva, solo cabe concluir que RMTV ejerce su derecho a informar libremente, con rigor, mostrando imágenes o circunstancias respecto de situaciones que han podido originar consecuencias dañosas para el Real Madrid C.F., y este modo de actuar está amparado por la Constitución y las leyes.

 

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Buenos días. Son días de enfado, de frustración, de tristeza. El Madrid ha sido apeado de la Champions por el Arsenal y ha perdido la final de la Copa del Rey contra el Barça. Hay problemas que subsanar por doquier y el cambio de ciclo es evidente. Es obvio que hay situaciones que no se han gestionado bien y decisiones mejorables. Lo vemos todos. La exigencia y la autocrítica son pilares imprescindibles en el madridismo. Ahora bien, que se hayan cometido errores no significa que no haya que dejarse el alma para ganar todo lo que queda, ni que no sea lícito denunciar también los aspectos eméticos del mundo del fútbol que nos rodea.

Por muy mal que le vaya al Madrid, Marca no dejará de intentar que le vaya peor. Hasta el final, contra el Real. Porque contra el Madrid nunca es suficiente. Y nunca lo será hasta que la situación torne en su interés. Hoy utilizan la sanción a Rüdiger y su lesión para crear en el lector la idea de que le han castigado el tiempo equivalente al que estará de baja, ese sentimiento de: al Madrid le favorecen siempre.

Para Marca tampoco eran suficientes los cánticos racistas de los mamíferos neonazis contra Vinícius Jr. y le pusieron en el foco con aquella infame portada. Poco después, apareció el muñeco colgado en el puente.

Ahora también quieren generar más odio contra la casa blanca. Además, como el Madrid está hecho unos zorros, los madridistas no podemos alzar la voz ni defendernos ante ningún ataque, porque el hecho de haber realizado una mala temporada en todos los ámbitos del club nos hace merecedores de cualquier ataque.

Llegados a este punto de bajeza moral, no sabemos realmente si Marca pide más partidos de sanción para Antonio o está en desacuerdo con el periodo de recuperación de la lesión. Lo que sí sabemos es que para Marca es mucho más grave que a un jugador del Real Madrid lo sancionen con seis partidos que un club se compre al estamento arbitral por décadas. Dónde va a parar.

Mundo Deportivo y Sport, además, destacan que Bellingham se ha quedado sin castigo. Porque es injustísimo que a Jude se le retire una sanción impuesta merced a un acta falseada en la cual se describía algo que el inglés no había hecho. Ahora Bellingham podrá enfrentarse al Barça en Montjuic. Si no media otra desgracia, que visto lo visto es mucho suponer.

Es inadmisible, repetimos, que Bellingham no pague por un delito que no ha cometido. De hecho, es tan intolerable que el Barça debería recurrir. Eso defiende Miguel Galán, quien desde que se arrimó al club cliente de Negreira se conduce por un camino que se separa paulatinamente de la realidad y la lógica, pero, en cambio, parece contento discurriendo por esta senda.

El @FCBarcelona_es podría recurrir en apelación la decisión del Comité de Competición de no sancionar a Jude Bellingham.

Hay un aspecto clave que refuerza la legitimidad activa del FC Barcelona para acudir al Comité de Apelación: la amonestación de Bellingham tuvo lugar en un… pic.twitter.com/1Fd6mpxa9c

— Miguel Galan (@MiguelGalanCNFE) April 29, 2025

También tenemos el asunto de Ancelotti. Que si se va ahora, luego o más tarde. Que primero a Brasil y ahora parece que a Arabia. Que si esto, que si lo otro. Confiamos en que ambas partes estén a la altura. Primero porque tanto el club como Carlo han demostrado que saben estarlo. Y segundo porque no es inteligente darle armas al enemigo, ya que contra el Madrid nunca es suficiente.

Pasad un buen día.

En mi última comparecencia ante ustedes en La Galerna, volvía a hacerme eco de aquella frase atribuida a Arrigo Sacchi que sostiene aquello de que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Y es tan así que, tras vivir la experiencia del pasado lunes, todo parece acomodarse y tomar su justa medida. Si ese extraño apagón que nos azotó como sociedad nos ha ayudado a hacer cierto examen de conciencia y a valorar las cosas, fantástico. Nada más sano que hacer de la necesidad virtud. Básicamente, es un mecanismo de defensa cuando como seres humanos atravesamos por una experiencia colectiva así. Por ello, la derrota en la final de Copa de Su Majestad el Rey queda en un tercer lugar. Y, es más, ahora resulta el fútbol de nuevo como una distracción y un sano entretenimiento. O al menos así debiera ser.

Días de mucho, vísperas de nada. Este refrán podría resumir buena parte de esta temporada. A través de este refrán el saber popular nos trata de enseñar que después de un periodo de éxito puede venir un periodo de fracaso. Lógicamente, cualquiera que pasó la curva de los dieciocho lo sabe a ciencia cierta. Si no eres un mendrugo, has experimentado varias veces en tu propia carne que a un ciclo de abundancia le sigue otro de carencia. Siguiendo esta lógica, el gran Nacho Vegas hizo junto a Christina Rosenvinge una canción en la que nos decía que a una primavera en calma siempre le sucederá un verano fatal.

Pues bien, esta vez es seguro que no viviremos una primavera blanca en Champions, pero aún podemos arreglarlo en verano con una Liga a un tiro de piedra y un Mundial de Clubes de la FIFA a la vuelta de la esquina. Y si las cosas se ponen aún peor, todo lo dejaremos para septiembre. Como esos estudiantes que tenían que recuperar sus asignaturas suspensas tras el verano. Y esto me lleva a José Sacristán y a la película Madrid 1987. Sacristán da vida a Miguel, un veterano y prestigioso articulista de vuelta de todo. Una especie de Carlos Boyero. Una joven estudiante de periodismo queda con él para hacerle una entrevista para la facultad. En la película, David Trueba pone en boca de José Sacristán la siguiente frase demoledora: "Yo he dejado todo para septiembre".

Necesitamos pasar esta travesía por el desierto, pero no por eso debemos ser pesimistas con el futuro inmediato

Estamos sumergidos en aguas tormentosas. Este ciclo va tomando el tufillo de la derrota. Que si el entrenador se va, que si tal jugador ha pasado por el quirófano porque se da por amortizada la temporada, que si listas negras con nombres que deben salir sí o sí, que si necesitamos una revolución en el seno del vestuario.

Francamente, estoy desolado. No tanto por el hecho en sí, sino por lo que significa. Sinceramente, todo me resuena a que han bajado los brazos y nos convocan para la próxima temporada. El martes supimos por el club que “Antonio Rüdiger ha sido intervenido con éxito de una rotura parcial en el menisco externo de su pierna izquierda”. Por lo tanto, se espera que tenga una recuperación entre 6 y 8 semanas. En teoría, podría estar listo para el Mundial de Clubes pues el Madrid debuta el 18 de junio ante Al Hilal.

Temo que ese sentimiento derrotista se haya instalado entre nuestras filas. Una cosa es ser realista y otra tirar la toalla. Yo, por el contrario, no soy tan derrotista. Es decir, estoy convencido de que tenemos suficientes mimbres para remontar esto. No solamente para cubrir el expediente, no. Estoy convencido de que tenemos suficientes jugadores para volver a la cima en poco tiempo. Necesitamos incorporaciones nuevas y reforzar la defensa al completo. Por tanto, necesitamos pasar esta travesía por el desierto, pero no por eso debemos ser pesimistas con el futuro inmediato.

A día de hoy, solamente nos queda acabar con la mayor dignidad esta temporada rara. Por delante, cinco partidos en Liga. El primero, contra el Celta de Vigo en el Santiago Bernabéu. Un equipo que está muy bien clasificado pero que poco tiene que rascar ya. Sobre el papel, únicamente el Sevilla estará necesitado de puntuar. Y, por supuesto, el partido contra el Barça en Montjuic será clave. Quiero sumarme pues al lema de La Galerna: hay dolor, pero también hay Liga. Luchemos por ella hasta el final.

 

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Es verdad aquello de que no ofende quien quiere, sino quien puede. Con la final de Copa de Sevilla, los madridistas no fuimos abochornados por el Barcelona, sino por el Madrid, que se prestó a un escarnio insoportable, quizá la gota que haya colmado el vaso. Sobre todo de quienes, como yo, somos del Madrid por amor al arte, es decir, gratis et amore, no ya sin cobrar un duro por ello sino, encima, sufriendo unos sofocones y unos escarnios que, a estas alturas de la vida, están de más.

Una cosa es perder un partido, aunque sea una final, y otra esto. La última ratio barcelonista ha sido esa: tras mangarlo todo con impunidad y regocijo general, le han quitado al madridista lo único que debía permanecer intocado, que era el orgullo. Yo, que recuerdo con dolor la final del Centenariazo, no era más que un niño, siento que esta ha sido peor. La de Sevilla fue más que una copa y más que un partido. Fue la expresión última de una claudicación atroz.

Yo no puedo ponerme hoy aquí a hablar de Ancelotti, de Fran García o de Lucas Vázquez, cuando la cuestión de fondo es una montaña de mierda que tiene la altura de La Giralda. El Barcelona no debía estar en Primera ni tener inscrita a la mitad de su plantilla. Es imposible ponerse a discutir el error de éste o de aquél jugador cuando, directamente, ese club tendría que estar proscrito. No sólo no lo está sino que detenta otra vez la cátedra de las lecciones, una autoridad moral inconcebible que utiliza, ¿acaso podría haber dudas?, para machacar al Madrid en todos los órdenes posibles. La cohabitación, sin embargo, se convierte en complicidad. El Madrid ha contemplado una resurrección impúdica de esa organización en estado de agonía y ahora, de nuevo, son el club de moda y están a las puertas de un triplete que no tenía, jamás, que haber sido imaginable siquiera.

La rueda de prensa de De Burgos Bengoetxea y de González Fuertes traspasó todos los límites, si es que ya quedaba alguno. Fue un delirio, un espectáculo obsceno que sirvió, sin embargo, para que el Madrid cargara con la culpa de “perjudicar al fútbol”

La culpa, por supuesto, no es de ellos. Al fin y al cabo es la naturaleza de ese club siniestro: el fraude, la trampa y el latrocinio. ¿Se puede obligar al tigre a comer acelgas? Es evidente que no. Ya lo dice la vieja copla: vinieron los sarracenos y nos molieron a palos / que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos. Sobre todo, cuando los buenos, por demás, deciden no hacer nada al respecto.

El Madrid no tuvo que jugar en Sevilla. La rueda de prensa de De Burgos Bengoetxea y de González Fuertes traspasó todos los límites, si es que ya quedaba alguno. Fue un delirio, un espectáculo obsceno que sirvió, sin embargo, para que el Madrid cargara con la culpa de “perjudicar al fútbol”. El viernes por la tarde, el Madrid estaba en la tesitura de romper el techo del laberinto. Salir por arriba, con una gloriosa espantá: no jugamos si no se garantiza la imparcialidad de los árbitros que van a juzgar la final. ¡No era el honor, idiotas! Sino simple y llanamente el deseo de igualdad ante la ley, de trato justo y equitativo. Era una oportunidad única de poner patas arriba el fútbol español, de volcar El Sistema de un solo golpe.

Los dos comunicados del Madrid que siguieron, el viernes por la tarde, prefiguraron definitivamente el aquelarre. Todo quedó dispuesto.

No podía ocurrir sino que ganara el fútbol. Como madridista, lo que no podré perdonar al club es que regale la munición con la que los que odian al Madrid le disparan a placer. El Madrid lleva mucho tiempo legitimando un status quo concebido por y para destruirlo. La final de Sevilla, como era de temer, fue un terrorífico colofón.

No tiene, como aficionado raso, ningún sentido continuar apoyando esta pantomima. El Madrid ha puesto en la diana al estamento arbitral y obviado con una ambiguedad  calculada al elemento corruptor. Todo ha parecido un simulacro, un amagar sin dar constante, un sí pero no que, en el fondo, ha contribuido a degradar la imagen del club llenando de razones, de paso, al infecto establishment. Que así ha podido poner en la picota al tibio denunciante y seguir facilitando la impunidad barcelonista. Todo lo que no podía tolerarse, fue permitido: las palancas, la creatividad fiscal, las licencias fraudulentas, los horarios, la realización del videoarbitraje, el despelote en la federación…todo ello al club del campo clausurado que nunca se cerró, al castigado sin Copa que nunca cumplió el castigo, el club-Generalitat…toda una vida de servidumbre tenía que culminar en una performance como la de La Cartuja, con el Madrid sucumbiendo ante todas las instituciones del Estado y, en el tercer tiempo, sometido al infame juicio moral de los íñigomartínez cualquiera que pululan por esta vida mediocre: un club como el Madrid no puede hacer esos vídeos, hay que respetar el fútbol y el Madrid tragando, como si todo eso fuera cierto y no importara.

Gulliver vejado por ciento un mil liliputienses. Como si a una supuesta visión estratégica a largo plazo hubiera que sacrificar incluso la hombría más elemental. Además, ¿alguien nos ha explicado cuál es esa política a largo plazo? ¿En qué consiste y para qué? El Bernabeuódromo está parado sine die y la revolución estructural del fútbol es que ahora la temporada acaba en julio con un Mundialito al que, sinceramente, ¿qué españolito de 20 mil máximo al año va a asistir? Si alguna vez la comunicación del Madrid me pareció vaticana, desde luego que fue en un acceso de entusiasmo sorrentiniano. Lo mejor que se puede decir al respecto es que el Madrid no emite comunicados, sino esquelas.

Si hacía falta un partner fuerte, el Madrid, desde luego, lo ha conseguido. Es el éxito indudable de una temporada que empezó con el Madrid en la mejor de las posiciones posibles: campeón de todo y con Mbappé, por fin. Pero el ladrón se ha transformado en emperador y sólo ha tardado unos meses, ¡ni siquiera un año! Y el emperador, arrastrado por el suelo, carga con el peso de toda la ignominia. Nunca se pareció tanto el Real a Jesús camino del Gólgota, y que Dios me perdone la blasfemia de la comparación: los fariseos, la gentuza, se yergue ufana frente al justo, pues al justo lo han dejado solo. Es la victoria total de la turba.

No es culpa de Florentino, naturalmente, que yo le atribuya al Real Madrid virtudes morales y convicciones firmes que, en realidad, sólo existen en mi imaginación. O en mi memoria. Sí que creo, sin embargo, que los hombres que forjaron esta institución a lo largo del tiempo lo hicieron orientados por nociones éticas fundamentales que casan malamente con el amparo del perjuro y la sociedad con los piratas.

 

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Buenos días, amigos. ¿Habéis recuperado ya la luz? ¿Y el acceso a internet? Nosotros acabamos de hacerlo, como quien dice, lo cual, junto a otros efectos secundarios, explica el retraso horario por el cual nos disculpamos.

Los lectores que nos sigan desde otras latitudes distintas a la que define a la Península Ibérica tal vez no sepan que ayer se produjo un apagón histórico en dicha península, que quedó desprovista de luz y comunicaciones durante gran parte del día y de la noche. Estamos en condiciones de desmentir que se tratara de una maniobra de Javier Tebas para acabar con la piratería, aunque todos los indicios apuntaban en esa dirección: sin electricidad, no se pueden piratear los partidos, por cuanto no pueden verse. De todos es sabido que el presidente de la LFP no repararía en cargarse la facturación de miles de empresas y autónomos con tal de evitar que un niño de 12 años vea el Alavés-Girona (suponiendo que haya un niño de 12 años que quiera hacer tal cosa) sin antes haber pasado por caja.

Pero vamos, que no. Que no fue él.

Ayer en España, sí, se nos fue la energía o, como diría Carletto, “la eneryía”. Ambos, la eneryía y Carletto, se dividen hoy el protagonismo en la primera plana marquista.

Por un lado, en el frontispicio, el infierno logístico en que se convirtió ayer el país entero (y más allá) a cuenta de la ausencia de electricidad. Por otra, Carletto diciendo sí a Brasil. Sabedor de que ya no cuenta con la “eneryía” necesaria como para continuar con un proyecto tan extenuante como es el Real Madrid, Carletto podría haber optado por un cargo que casi iguala en prestigio al de técnico blanco: la dirección  deportiva de la mejor selección del planeta. Parecido prestigio, mucho (imaginamos) dinero pero menos agobio, aunque asumimos que el cargo lleva adherido un buen nivel de exigencia.

Ancelotti merece no solo la salida más edificante y afectuosa posible del Real Madrid (y la tendrá), sino también una nueva aventura ilusionante. Se convertirá en el primer técnico que ha dirigido al mejor club y al mejor equipo nacional. En el fútbol de clubes, y muy particularmente en Concha Espina, lo ha ganado absolutamente rodo un montón de veces. Por palmarés, es sin lugar a dudas el mejor entrenador de la historia. Hay belleza en el encuentro entre un grandioso hombre de fútbol y la selección paradigmática del fútbol mismo.

Nos gustaría que las portadas del día hablasen más del futuro a corto plazo (esa liga que dista tantísimo de estar ya decidida) que del porvenir a largo término, pero esto es lo que hay hoy. Ya veis cómo As apunta a posibles fichajes para el año próximo, más concretamente al hipotético de Mastantuono.

El talentoso centrocampista de River viene a la portada del rotativo prosaico sobre un fondo negro. Se conoce que el chico emerge también del apagón, aunque no tenemos constancia de que el suministro de eneryía alcanzara ayer también a la capital rioplatense. La portada se tira varios triples seguidos, a saber:

  1. Que Ancelotti acabará la liga (nosotros preferimos llamarle la Mugrienta, copyright de Jesús Alcaide).

2. Que su relevo será Solari.

3. Que Solari se sentará en efecto en el banquillo en el Mundial de Clubes.

4. Que Solari ha recomendado a Mastantuono.

5. Que el club ficha a quien le diga Solari y PORQUE lo ha dicho Solari, a quien por cierto respetamos mucho.

Cinco triples son. Si entran, son quince puntos, bien es cierto. Como no entren, no tocan ni tablero. (Por cierto, como también vemos en la portada de As, el Madrid de los canastos se la juega esta tarde ante Olympiakos, con la obligación de remontar un 2-0 como cosecha de los últimos partidos. Toda la suerte y la eneryía para los de Chus Mateo. Lo tienen muy difícil, pero solo ellos pueden hacerlo).

Como veis, en el universo blaugrana la cosa va tan a pedir de boca que hasta ganan la Youth League. Reconocemos que no esperábamos esta bonanza en el club cliente de Negreira, que duele conocer, y que entendemos a aquellos madridistas que lamentan el que dicha bonanza haya sido en parte, entre otras muchas variables, causada por la falta de beligerancia (por no decir abiertamente la ayuda) del propio Madrid contra ellos. Son tiempos duros, amplificados por la derrota frente al negreirismo en la final de la Copa de SM el Rey.

Final, por cierto, a la que se refirió, con notable tino profético, el presidente Pedro Sánchez en su post felicitando al club de la Ciudad Condal.

“Final eléctrica”. Ay, la eneryía…

Pasad un buen día.

La final que presenciamos el sábado en la Cartuja fue un duelo de igual a igual. De poder a poder. Dos equipos explotando al máximo todos sus recursos disponibles. Un partido que se decidió finalmente por detalles y errores individuales. Un monumento al fútbol.

El Barça comenzó dominando el partido, con un Real Madrid muy aculado y que sufrió durante los primeros minutos por el juego interior de los azulgranas, con un Ferrán Torres muy inspirado.

A partir del primer cuarto de hora, Ancelotti introdujo un par de ajustes y el Real Madrid cerró sus líneas refugiándose en un Tchouameni inmenso.

El partido del jugador francés es la confirmación de su redención. Su actuación fue una exhibición defensiva, con un 70% de duelos ganados. Desde que tocó fondo en noviembre, recibiendo un toque de atención del Bernabéu, se ha resarcido hasta mostrar su mejor versión desde que llegó al club blanco en 2022.

Sin embargo, cuando mejor estaba el Madrid y daba la sensación de haber estabilizado el partido, un error de atención de Bellingham, dejando la frontal del área libre, terminó con un golazo de Pedri, donde el jugador canario ajustó a la escuadra derecha un disparo inalcanzable para Courtois.

Arda asumió, como ya hiciera en Getafe, el rol de centrocampista organizador, pero esta vez en un contexto mucho más hostil y complicado: una final ante el eterno rival en la que se debía remontar. Cualquiera podría pensar que un jugador con tan poco protagonismo a lo largo de esta temporada se amilanaría y jugaría a no equivocarse. Nada más lejos de la realidad

Pero la segunda parte fue otra historia. La entrada de Mbappé y Arda Güler, la salida de un Rodrygo inexistente, y la presión de los madridistas cortocircuitaron la posesión de un Barcelona que se vio completamente superado. Prueba de ello fue que Flick, viendo cómo había girado el partido, quitó a sus tres centrocampistas uno por uno.

El Madrid consiguió remontar con un gran gol de falta de Mbappé, y un cabezazo de Tchouameni a la salida de un córner botado por Güler.

Y me quiero detener en el centrocampista turco. Su entrada cambió por completo la forma en la que el Madrid atacó. Arda asumió, como ya hiciera en Getafe, el rol de centrocampista organizador, pero esta vez en un contexto mucho más hostil y complicado: una final ante el eterno rival en la que se debía remontar. Cualquiera podría pensar que un jugador con tan poco protagonismo a lo largo de esta temporada se amilanaría y jugaría a no equivocarse. Nada más lejos de la realidad. Arda pidió el balón, organizó la salida de balón, y ordenó al equipo. Quizá si Ancelotti le hubiera dado más minutos esta temporada, asumiendo este papel, podríamos haber visto un equipo mucho más organizado y alegre.

Güler el hermeneuta

A pesar de haberse puesto por delante, el Madrid no hizo una buena lectura a partir del 1-2, puesto que debió dormir el encuentro y encontrar espacios al contragolpe. Fruto de esta mala lectura, Lamine Yamal filtró un gran pase a Ferrán Torres, quien regateó a un Courtois que estuvo bastante desacertado en esta ocasión, porque se quedó a media salida en una situación en la que Rüdiger había conseguido alcanzar al delantero español.

Respecto a la prórroga, no hay muchos aspectos a analizar, como en la mayoría. Se juegan por jugar. El 3-2 definitivo llegó en un error imperdonable de Brahim alejándose de un balón que debió haber atacado para tocar de nuevo con Modric, o para forzar una falta.

En clave madridista, la final dejó varias lecturas.

Este equipo podía haber dado mucho más de sí durante esta temporada. Jugadores como Arda Güler o Endrick deberían haber jugado muchos más minutos porque poseían y poseen una serie de características que hubieran ayudado bastante a un equipo carente de la figura de un organizador y de un delantero centro clásico.

Endrick, un gol cada 80 minutos

Jude Bellingham está firmando una temporada bastante gris comparada al nivel al que sabemos que puede rendir. Y ese nivel se vio reflejado en la exhibición que dio en la segunda parte. El británico fue el mejor jugador del campo. Regaló un gol a Vinicius, partió al Barcelona en conducción, ganó el 81% de duelos terrestres y fue el primer defensa en la presión que tantos problemas le causó al equipo de Flick.

Esta exhibición de Jude contrasta con un partido muy decepcionante de Vinicius. En sintonía con su temporada. Realmente sus números son buenos (20 goles y 14 asistencias), pero si profundizamos en su desempeño en partidos clave, que solían ser la especialidad del brasileño, nos encontramos un rendimiento muy por debajo de lo que se espera de un jugador de su categoría. Desconozco si las recientes informaciones acerca de su renovación están afectando a su rendimiento, o si hay otros factores que no conozcamos influyéndole, pero debe resetear y reencontrarse con su mejor versión, porque el Real Madrid le va a necesitar, tanto a corto como a largo plazo.

 

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En mi primer artículo en La Galerna, estrenando 2025, escribí que no me parecía que faltara mucho para que Ancelotti hiciera jugar al equipo. Estos jugadores debían poder jugar mejor. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que no debía ser tan sencillo. Esta especie de Dr Jekyll y Mr Hyde que ha sido el Real Madrid este año tuvo todas sus manifestaciones en el partido de la final de Copa del sábado.

El partido empezó como el 80% de nuestras apariciones en liga: sin fútbol. Hemos ido sobreviviendo por la inmensa calidad de los futbolistas, condensada en unos pocos destellos intermitentes. Algunas veces fue por la repetición sobrehumana de esfuerzos de Vini. Otras, por la consistencia y la fe de Bellingham o de Valverde, todocampistas capaces de mejorar las estadísticas de kilómetros del equipo. Compareció por fin, pasado el ecuador de la temporada, el Mbappé goleador. Sus números anticipan grandes campañas. Sus chispazos están empezando a aparecer con asiduidad.

El equipo repitió errores y desesperó al madridismo en el primer tiempo de la final. Amagado atrás, apático, sin ideas y con tímidos intentos de presión alta. Sin confianza. Ancelotti ha repetido en ruedas de prensa que su preocupación es la defensa y el equilibrio, reconociendo que tiene un equipo desequilibrado (traducción: "me sobran delanteros y me faltan defensas") y que su patrón de juego favorito es el 442. Ave María purísima.

Ancelotti se ha equivocado mucho este año. Los rivales nos han analizado y han aprovechado nuestras debilidades en todas las competiciones. Lo peor es que no ha habido respuesta ni reacción

Ancelotti no ha sido capaz de resolver su cubo de Rubik particular con las posibilidades que le ofrecen los futbolistas de la plantilla. Probó con tres centrales y dos carrileros, con 4 centrocampistas... y al final se decantó por un 433 suicida, en el que la banda derecha ha quedado sistemáticamente expuesta con un menguante Rodrygo y un Lucas crepuscular.

Es evidente que, pese a la falta de piezas clave en el equipo por las lesiones y las posiciones no cubiertas de Nacho, Joselu y Kroos, Ancelotti se ha equivocado mucho este año. Los rivales nos han analizado y han aprovechado nuestras debilidades en todas las competiciones. Lo peor es que no ha habido respuesta ni reacción.

El Madrid puede jugar a la ruleta rusa en unos cuartos o semis de champions y puede salir bien una vez, dos, pero nunca sale bien si conviertes el riesgo en rutina. Nos hemos dejado plumas contra rivales muy inferiores sobre el papel en la Liga y en Copa. El sufrimiento ha sido una constante durante toda la temporada, en el césped, en la grada y también en el sofá.

Ancelotti no es un becario en esto del fútbol. Creo que saltamos a La Cartuja con un equipo pensado para aguantar la primera media hora ahorrando energía, sabiendo que el Barça es muy dominante pero que anda escaso de fuelle. Las decisiones de meter en el once a Ceballos y a Mendy, recién salidos de la enfermería, me sugieren control y un stopper para el futbolista más desequilibrante del rival. El plan no era exigirles mucho, sino cerrarle espacios a Lamine con ayudas y aguantar el balón frente la presión del Barça tras pérdida. Simeone lo habría firmado. Probablemente, eso no es lo que queremos los madridistas, pero eso es Ancelotti y no nos ha ido nada mal con él. La segunda unidad empezó a calentar en la banda en los últimos minutos de la primera parte. Esta vez el italiano estaba decidido a hacer cambios temprano aprovechando la ventana de sustituciones que tenía reservada para Mbappé. El 1-0 obligaba.

El Madrid puede jugar a la ruleta rusa y puede salir bien una vez, dos, pero nunca sale bien si conviertes el riesgo en rutina. El sufrimiento ha sido una constante durante toda la temporada

Y salió bien. El equipo nos regaló los mejores 30 minutos de la temporada. Las claves fueron los errores groseros que nos costaron goles; eso te puede pasar, aunque no tres veces en un partido y mucho menos en una final, pero el elefante en la habitación fue la dificultad de esta temporada para ganar por más de un gol y de amarrar resultados. Vini tuvo tres acciones de área en las que no eligió bien, dos acabaron en disparos a puerta sin premio y otra con un mal pase a Mbappé. Un Vini al 100% habría despachado el título en la primera media hora de la reanudación.

Madure, Vinícius

Los jugadores no están centrados en el fútbol. Por la larguísima y exigente temporada, por los resultados, por la putrefacta atmósfera extradeportiva que rodea al Real Madrid, por la deficiente preparación física. No me cabe otra explicación del error de Courtois saliendo de forma extemporánea a por Ferrán, después de haber hecho un paradón liverpoolesco a Lamine. Tampoco tengo explicación para la blandísima salida de balón de Modric, tras una recuperación en banda que puso muy fácil un chut desde la frontal. Mal Modric, mal Brahim. El Courtois de diez minutos antes habría detenido el disparo de Koundé. Colocado, pero no imparable.

Tener fe en el Real Madrid no es mucho pedir: siempre te acaba dando la razón

A pesar de la derrota estoy orgulloso de la reacción ante un resultado adverso frente a un enemigo que nos ha pintado la cara demasiadas veces. Un arreón mas que notable, que sembró dudas en el rival y que nos dio alas por momentos. También estoy conmovido por el inmenso ejercicio de voluntad de Jude, de Fede, de Vini y de Rudiger, que abandonaron vacíos el césped. Fran y Tchouameni hicieron un excelente partido y Asencio estuvo serio y solvente.

Pero perdimos. Se felicita al rival, se pasa página, se analizan errores y se corrigen para lo que viene, manteniendo lo que funciona. Es decir, dos arriba y Güler con la brújula señalando siempre el norte.

¿Verdad, Carlo?

El título de Liga pasa por ganar todos los partidos que quedan, empezando por el Celta y siguiendo por el de Montjuïc. Por lo visto en Sevilla, no es imposible, y si fueran victorias por más de un gol y mostrando el fútbol que vimos por momentos en la final de Copa, estaríamos transmitiendo las señales de vida futbolística que necesitamos para volver a pensar en celebraciones. Tener fe en el Real Madrid no es mucho pedir: siempre te acaba dando la razón.

 

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Buenos días. ¿Estamos jodidos? La respuesta es sí, estamos jodidos, y esta jodienda es el título de muchos antimadridistas que no olerán un título de los de verdad en, quizás, el tiempo que les quede de vida.

Media España está de fiesta porque el objeto de su envidia ha perdido la final de Copa. Ya celebraron mucho cuando nos eliminó el Arsenal de la Champions, hace algunas fechas. Están, pues, de enhorabuena. El saco de boxeo que les ofrece una vía de salida a sus frustraciones y su mediocridad ha sido desatado y arrojado al suelo, con lo cual ahora se desahogan pateándolo en medio de un paroxismo de graznidos impíos. Que lo gocen.

Que gocen también el hecho de que quien ha hecho eso posible es un club afín al independentismo catalán que se compró el sistema arbitral durante lustros, que muy probablemente lo tiene aún de su lado vía animadversión al Madrid hecha pública en rueda de prensa (quizá siguen también los pagos), que inscribe a quien le da la gana y como la da la gana merced a la protección de un gobierno que a su vez es socio de ese independentismo catalán, y que goza de otras muchas prebendas pasmosas.

Al antimadridismo todo esto le da igual. Es más, si hablamos del antimadridismo en su vertiente blaugrana (una de tantas), lo disfruta especialmente, claro. Están ahora mismo en la cresta de la ola, tocando el cielo, a veces literalmente, como se desprende de esta doble foto en la cual posan como si fuesen la tripulación de un vuelo de Negreira Airlines.

Negreira Airlines no es precisamente una aerolínea low-cost. Sus costes son elevados, como atestiguan las facturas que obran en poder de la Hacienda Pública, emitidas por quien da nombre al carrier. Entre los que posan vemos muy sonrientes a algunos de los máximos exponentes de mal ganar de esa plantilla, desde el fostiador compulsivo que se ríe en la cara de los que pierden al aspirante a nuevo Piqué que se atreve a afirmar que “ha ganado el fútbol” porque ha ganado el negrirismo. Si juegas para el club que se ha comprado el sistema arbitral durante tantos años, lo menos que deberías hacer es guardar un perfil bajo y no dar pretendidas lecciones morales al término del partido.

Porque eso es casi lo peor: tener que soportar monsergas de presunto corte ético por parte de gente que pertenece a la mayor organización delictiva que se ha conocido en el mundo del deporte.

A Marca le encanta, en general, poner a la gente en sitios. Primero pusieron a Vini “en el foco” para que pudiera ser acosado y sufrir insultos racistas sin cortapisas para los acosadores. Ahora pone a Ancelotti “en la picota”, palabra que tiene dos acepciones en el diccionario de la RAE.

Lo cierto es que la segunda acepción, la de la cereza, le viene a Marca al pelo si uno considera la profunda amistad del rotativo con uno de los dos ciudadanos que se apropiaron indebidamente del Atlético de Madrid, pero no pensamos que vaya por ahí la cosa.

Más bien tendemos a pensar que el diario de Gallardo pone a Ancelotti en la otra picota, es decir, en la columna de piedra donde se exponían públicamente las cabezas de los ajusticiados. No tienen ganas de sangre ni nada. Imposibilitados por el momento para exhibir la cabeza de Florentino, se contentan con la de Carlo como paso intermedio, suponemos.

Parece en todo caso que podemos estar ante los últimos estertores del carlettismo. En este portal queremos con locura al italiano, si bien la marcha de la temporada, que están siendo terriblemente amarga, parece aconsejar en efecto un cambio de rumbo. Nos comenta Ramón Álvarez de Mon que lo tiene casi hecho con la selección brasileña (Carletto, no Ramón). Nos alegramos mucho por él. Se convertirá en el primer entrenador que ha llevado las riendas del mejor club del mundo (ganando en él absolutamente todo) y la mejor selección del planeta.

Pero eso es el medio/largo plazo. As tiene hoy el buen tino de recordarnos que aún está en juego el título de liga, y esa es la prioridad en este momento. La final del sábado demostró que el Madrid puede ganar en Montjuic (¿acaso no estuvo a pocos minutos de hacerlo en Sevilla?), y si puede ganar allí también puede ganar el campeonato.

Para ello deberá superar la enésima serie de obstáculos en forma de lesiones y sanciones, evidencia todo ello de la necesidad de contar con una plantilla más amplia de cara a la próxima campaña. Descontamos que se está trabajando en ello.

Pasad un buen día.

Euforia mamadora: ¡muchas felicidades!

 

La cortesía no debe perderse jamás y me gusta empezar así: muchas felicidades a los ganadores de la Copa, barcelonistas y los otros. Tras tantos años mamando —disculpen—, les llegó su momento. Mamadores y mamadoras. totum revolutum. Derrengados de tanto trabajar. Arriba, abajo, atrás, 'alante'. Una Copa de Europa, otra, otra más, esto. aquello otro... Un sinvivir.

Gentes con las mandíbulas dislocadas de por vida, algunas han necesitado de prótesis correctoras. Siguen con ellas. A muchas las visité en sus peores momentos. Les llevé compañía, consuelo, regalos...  Un panorama largo y terrible. ¿Saben? Una es colega, Dios no me permitirá revelar su filiación, no me tienten. Un día bostezó y se quedó clavada. Culpa del Madrid, otra más. Yo lo vi. Un horror. Vamos: denuncié al Madrid y me desestimaron la cosa: in-comprensible.

Felicidades, sí. Porque no quiero imaginarme que la cosa acaba ganándola el Madrid y poco faltó. No están las urgencias de los hospitales para avalanchas extra. Se lo comenté a una amiga enfermera que estuvo de guardia aquella noche: pensó lo mismo. "Mono, entró el 2-1 y me temblaron las piernas".

Vivió una tremenda contradicción: es madridista como toda persona honesta, pero se vio recuperando gente al ritmo de cincuenta por hora. Sabedora de que algunos fallecerían sin remisión, pobres familias. Y tampoco es plan. ¿Que me llama mono? Es menorquina. Mono para ella es chato, guapo, bonico.

Total, que los ganadores están viviendo un gran momento. Como siempre, lo hacen con un ojo cerrado y otro abierto, y sin quitarse las prótesis. Saben que volverán a mamar, y mamador precavido vale por dos. O tres. No pienses, he comentado a los más amigos: disfruta, son dos días. Lo saben, claro.

Los ganadores están viviendo un gran momento. Como siempre, lo hacen con un ojo cerrado y otro abierto, y sin quitarse las prótesis. Saben que volverán a mamar y mamador precavido vale por dos

Lo tuvo cerca del Madrid, sí. No debe extrañar que a este equipo errático le costara la final dos errores propios. Se ha equivocado mucho este curso, lo de Sevilla fue un punto seguido. Lo errático es moverse sin rumbo fijo, sin asentarse en un lugar. Su temporada está siendo eso. Un aquí caigo, ahí me levanto, que le ha ido pasando una factura tras otra.

No se ustedes, pero a mí no me pareció que el tanto de Tchouaméni iba a ser definitivo. No es este un Madrid seguro, firme, luego la 'petardá' no debe descartarse en su caso. La dio. Y dos veces. Se le fue el trabajo al garete en un par de acciones que resumen su temporada: siempre le ha faltado una pela 'pal' duro.

Dolorosa esta última experiencia porque un cambiazo inesperado, como si en el descanso hubieran tomado sus jugadores una pócima milagrosa, le permitió darle vuelta a todo. De pronto, el dominador se vio cerca de la derrota. El Madrid empató, se adelantó, tuvo cerca el 3-1 y acabó sucumbiendo tras encajar el empate en el minuto 84, a seis del final más el alargue, y llevarse la definitiva cornada en el 116.

Eso le pasa a un equipo bisoño o a uno despistado, errático. Un Madrid serio, convencido, regular, el del año pasado sin ir más lejos, no pierde esa final ni en broma. Este sí porque perdió la eficacia, también la salud. Aquel Madrid de hace unos meses hubiese conseguido el 3-1 o que no se jugara más. Este, ni una cosa ni otra.

Las lesiones han tenido mucho que ver con eso. Kroos, ya. Fichajes que no se hicieron. Cantera que no se atendió: ¿no hay Asencio o cosa parecida para los laterales, esa cruz? ¿Ha jugado poco Güler? No cerca de la banda, donde el sábado. Este muchacho... Ancelotti, avispado no ha estado. En fin, lo que todos sabemos.

El clásico entre todos la mataron y ella sola se murió. El Madrid perdió. Como pierden todos, en su caso mucho menos. Ha tenido un año malo, no me equivoqué cuando en septiembre, nada menos, advertí que el niño venía de nalgas. Y fue engordando: está ya que supera los cinco kilos.

El parto va a ser de aúpa, pero ni en el mejor de los casos, ganar el primer Mundial de Clubes, la Liga dejémosla, debe ocultar la realidad y el reto. Este equipo necesita una profunda renovación. Está terminando un ciclo más que glorioso, hay que procurar otro. El tránsito hacia la era Mbappé no ha arrancado bien. No ha estado precisamente brillante un solo estamento del club. Puede pasar. Pero eso: en esta vida se pierde más que se gana... menos el Madrid. Pónganse manos a la obra.

 

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