Mientras aquellos inspectores levantaban la sábana manchada de sangre y arena que cubría el cadáver, nada se sabía aún de la identidad del muerto. Pier Paolo Pasolini yacía en un descampado cerca de Ostia como un despojo, golpeado y quemado, indigno de la obra que dejaba tras de sí.
La noche del 2 de noviembre de 1975 el director italiano, icono contracultural y polémico artista subversivo, había sido asesinado brutalmente. Este crimen, que aún muestra sombras y dudas, fue pronto un archivo cerrado,tal vez en falso,con la condena de un joven “chapero” de la noche romana llamado Pino Pelosi. Posiblemente, como sostuvo la periodista Oriana Fallaci, el asesinato fue obra de varias personas. Si fue una conspiración en la sombra tal vez nunca se sepa y, lo que es más, ya no importe porque el cineasta y autor de “El Evangelio según San Mateo”,un relato de soledades áridas y rostros curtidos sobre la vida de Jesucristo, de “El Decamerón”,un compendio de bajos instintos y picaresca a partir de la obra del escritor y humanista Giovanni Boccaccio, o de “Salò, o los 120 días de Sodoma”, considerada una de las películas más polémicas de la historia del cine y estrenada poco antes de su asesinato, deja fotogramas inconmensurables, como frescos renacentistas ante el espectador, disecciones de nosotros mismos y nuestras bajezas conservadas en nitrato de celulosa y poliéster para la posteridad. Lo verdaderamente importante de un genio, de un creador trascendente es, al final, su obra ,que es lo que lo distingue y diferencia del resto, no tanto sus miserias o defectos,tan vulgares como humanos y que todos compartimos en cierta medida.
Tal vez los JJOO de Roma fueron el final de algo porque algo se rompió (como apunta Herb Cohen en su imprescindible libro de negociación “You can negotiate anything”) en la víspera de los JJOO de Moscú de 1980. Entonces la NBC, la CBS y SATRA convirtieron un arte, porque el deporte hasta entonces lo era de pleno derecho, en un negocio de dinero y sudor. Años antes, como apunta Javier Bassas, Pasolini pasaba sus tardes más bellas jugando al futbol durante horas en los prados de Caprara, en la periferia de Bolonia, como extremo izquierdo. Era un amor puro, no solo por el fútbol sino por el deporte como la expresión artística que fue. Si recomendar un libro es como besar, permítase este segundo beso al aire al sugerir una obra tan corta como placentera escrita por Pasolini, que también era escritor. “Sobre el deporte” es una colección de reflexiones del artista en forma de artículos sobre fútbol pero también sobre boxeo, ciclismo y deporte olímpico, sobre Alberto Moravia y sobre Helenio Herrera. Un libro que nos retrotrae a un tiempo de porfía sana, rodilleras, Reflex y campos de tierra que ya no volverá.
Tal vez era solo un intento de ver quién “meaba más largo”, o puede que ambos albergaran el deseo oculto de la reconciliación de dos viejos amigos, su propio “Ara Pacis”. Lo cierto es que Bertolucci no se había tomado bien las críticas de Pasolini en Il Corriere della Sera sobre “El último tango en París”, película estrenada por aquél en 1972. Esta historia sucedió en Parma,en marzo de 1975. Entonces, dos películas se rodaban a pocos kilómetros de distancia: “Salò, o los 120 días de Sodoma” de Pasolini y “1900”(“Novecento”), de Bernardo Bertolucci, protagonizada por Robert De Niro y Gérard Depardieu. El intelectual más cáustico de Europa, un Pasolini también molesto con Bertolucci, propuso dirimir sus diferencias como deberían resolverse las guerras, con un partido de fútbol. Tifoso irredento del Bologna FC, Pasolini saltó al campo liderando su once, todos con la zamarra de su amado Bologna,todos componentes del equipo de la película, todos amateurs. Bertolucci, de 34 años, hizo de entrenador de los respectivos once de “Novecento”. Un documental de Alessandro Scillitani, llamado “Centoventi contro Novecento” (2019) recrea el hecho.La victoria de los de Bertolucci fue contundente. Si bien las cifras dadas según la fuente consultada difieren, parece como la más cierta que el equipo de “Novecento” venció a los de Pasolini por 5-2.
Pero también esta historia es singular en lo que sigue porque muestra un final con tres derivadas. En la primera,el partido concluyó con un abrazo entre dos amigos reconciliados, Pasolini y Bertolucci, abrazo que resultó ser eterno. Eterno porque, (y esa es la segunda derivada de la historia) unos meses después de ese abrazo, Pasolini fue asesinado.
Conviene a estas alturas cerrar el círculo de la trama con el tercer apunte de este final para ser fieles al encabezado de este artículo. Años después de la muerte de Pasolini se supo por la confesión de uno de ellos que (tal era el deseo de Bertolucci de vencer a su colega),en los días previos Bertolucci incorporó a su película a dos nuevos y jóvenes operarios que eran en realidad dos prometedores futbolistas de las divisiones inferiores del Parma. Uno de aquellos juveniles así lo declaró a La Gazzetta dello Sport hace no mucho, añadiendo que Bertolucci felicitó a los dos por su aportación esencial en la victoria. Ese juvenil, años después, hizo historia en un club que es un blockbuster todos los días, una superproducción en Technicolor siempre en cartelera. El club es, como era de esperar, el Real Madrid. Yel nombre de ese juvenil que jugó aquel partido, de quince años entonces y nacido en Reggiolo, a 50 kms. de Parma (como una inevitable interrelación que une al Real Madrid con la cultura en una sucesión natural), era Carlo Ancelotti.
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Hola a todos, amigos. Estamos ya abandonados a nuestra suerte en el páramo pantanoso del ¿tercer? ¿cuarto? parón de selecciones de la temporada, y las portadas del día son como una visita inoportuna, una de esas que de repente trae a casa tu mujer y hablan del colegio de los niños mientras tú piensas en el Real Madrid, sin ir más lejos.
Por ejemplo, en si esta escuadra que no juega a nada y es la mayor desgracia de la historia del fútbol mundial es capaz (o no) de lograr un triplete Champions-liga-copa, el cual se agregaría a los dos títulos (Supercopa de Europa e Intercontinental) que ya se han logrado desde el comienzo de la campaña. ¿Será posible que el inoperante y desastroso equipo del caduco Ancelotti conquiste un trébol que, como se detalla en la portada de As, sería histórico al no haberse dado nunca con anterioridad?
As, que es un periódico que tiene sus cosas pero al menos no pierde de vista que escribe primordialmente para madridistas, aprovecha una foto de Mbappé celebrando su propio triplete, con los tres deditos, para aludir al ambicioso objetivo. Nosotros nos conformaríamos con el premio gordo, que evidentemente es la Champions, más el aderezo siempre agradecible de la Copa, dejando la Mugrienta Liga Negreira para quien se la trabaja, como diría un sindicalista agrario de otros tiempos, es decir, para quien invierte su buen dinero en comprar al CTA y asegurarse de que la herencia de su cúpula directiva siga viva con los actuales jefes del arbitraje, todo ello apuntalado por un videoarbitraje cuyas imágenes controlan sus propios socios y unos horarios puestos por el archienemigo de su rival.
Ahora bien, si el Madrid es capaz incluso de superar este entramado infernal y hacerse con el trofeo de la regularidad, no pensamos decir que no. Al contrario. Nos solazará enormemente dar con la liga en las narices a la infernal maquinaria tebitatxonegreista.
La prensa cataculé, mientras tanto, aprovecha el parón para hablar de sus cositas. Se ha lesionado Marc Casadó y le deseamos una pronta recuperación. Tanto Sport como Mundo Deportivo recogen en sus bajos la negativa del club cliente de Negreira a jugar el día 27 su partido aplazado contra Osasuna. Todos conocemos el luctuoso motivo por el que hubo de aplazarse ese encuentro y nos solidarizamos con ello. Francamente, sin embargo, no pensamos que estén en disposición de negarse en redondo a las fechas que se les propongan, considerando que se les hizo un favor con el propio aplazamiento. Favor por una causa que suscita toda la comprensión del mundo, pero favor al fin y al cabo.
Y poco más. Nos despedimos por hoy, no sin antes dejaros con la portada de Marca, que habla de pelota pero no de la que solemos tratar aquí, y aborda un asunto tan político que ríete tú de las razones que inspiraron la inscripción de Dani Olmo.
Pasad un buen día.
José María García vaga desde hace años para que alguien le preste un micrófono con el que atacar al Real Madrid. En una entrañable imagen de dos viejos enemigos ahora reconciliados, García charló con José Ramón de la Morena en un vídeo emitido a través de YouTube. El que fuese el periodista deportivo más influyente de España sí acertó al cargar contra la labor de sus sucesores en la profesión que él denominaba como “notarios de la actualidad”. La deriva de la actual prensa deportiva no sirve para exculparlo, ya que fue él quien promovió la manipulación desde las ondas, y se valió de su poder para atacar a sus rivales o blindar a todos los cuadros directivos de Ángel María Villar. Como no podía ser de otra forma, los medios recogieron el diálogo promovido por De la Morena con titulares contra el Real Madrid, que de paso les granjeen un puñado de clicks para paliar la situación de “quiebra técnica” (García dixit) en la que se encuentran.
Con motivo del lanzamiento del publirreportaje que le dedicó Movistar, José María García contestó sobre el “caso Negreira” con un zarpazo al Real Madrid: “Ese caso te da cuenta de lo poco que trabajan los periodistas. O de lo poco que les interesa esta cosa. No es tan extraordinario como parece. Lo único extraordinario es que unos torpes hayan dejado eso por escrito. ¡Si eso lleva pasando 50 años! ¡Si el primero que hizo eso fue el Real Madrid! Los árbitros se compran y se venden, pero es igual que todas las profesiones; yo me pregunto qué es más grave, si comprar a un árbitro o comprar a un periodista”, declaró en mayo de 2023.
Como sus palabras anteriores no colmaron su ego, “Supergarcía” fue un pasó más allá junto a De la Morena: “La antesala de Negreira, el invento de Negreira es del Real Madrid. La ventaja de Madrid era que todos los clubes eran amateurs. Los clubes funcionaban que abrían sus oficinas a la nueve en la noche. Iban a trabajar diez minutos, y luego se iban por ahí de parranda y venían de la oficina del club. Y en Madrid trabajaban desde la nueve a la mañana. Entonces, un buen día, Saporta, que era un genio, le dice a Bernabéu que necesitaban un gerente. Y traen a Antonio Calderón, el tío que mandaba los árbitros en España. Pero en lo de Negreira, lo mismo. ¿Tenía razón el Barça para quejarse de los árbitros en esa época? Claro, claro que tenía todas las razones del mundo. Como ahora, todos los equipos de España tienen razón para quejarse del Barcelona y del Madrid. Del Madrid y del Barcelona. El Madrid y el Barcelona, yo lo vengo diciendo hace 20 años, empieza la Liga con 10 o 12 puntos", afirmó el antiguo rey de la noche radiofónica. La supuesta ley del silencio entre periodistas y árbitros fue tejida por García, al contar en sus programas con los delfines de Sánchez Arminio, como quedó recogido en el artículo “SuperNegreira en la Hora Cero”, publicado en este portal el pasado 16 de mayo.
En el recrudecimiento de su ofensiva, José María García superó cualquier límite al personificar en Antonio Calderón, fallecido hace 27 años, sus infundadas acusaciones. La mayor parte de esa prensa a la que critica García parece desconocer la figura de Calderón, uno de los pilares del Real Madrid en la época de don Santiago Bernabéu, y aquellos que sí coincidieron con el sevillano guardan un cómplice silencio. Ante esta calumnia vertida por García, es de justicia recuperar la singladura del gerente que alzó las seis primeras Copas de Europa merengues.
Antonio Calderón Hernández vino al mundo en Sevilla, donde se labró un nombre como médico especialista en enfermedades venéreas. Al tiempo que cursaba la carrera, Calderón actuó como árbitro (antes del nacimiento de la Liga Española), previamente a trabajar como secretario del Sevilla, el club de sus amores, donde permaneció dos años. Después de ejercer como secretario, Antonio Calderón fue nombrado presidente de la Federación Sur en 1932. La rivalidad entre el Sevilla y el Real Betis estalló en la primavera de 1946 con el “caso Antúnez”, cuando los verdiblancos no perdonaron a Calderón su querencia por el máximo rival. La queja del Real Betis escaló a la Delegación Nacional de Deportes, y Antonio Calderón terminó por presentar su dimisión al no tener el respaldo de la entidad presidida por el General Moscardó. El “caso Antúnez” también se llevó por delante a Eulogio Aranguren, quien presidía el entonces llamado Comité Central de Árbitros tras la conclusión de la Guerra Civil. En su etapa al frente de la Federación Sur, Antonio Calderón no dirigió a los árbitros a nivel nacional, como afirma un José María García, que por entonces tenía dos años.
En su etapa al frente de la Federación Sur, Antonio Calderón no dirigió a los árbitros a nivel nacional, como afirma un José María García, que por entonces tenía dos años
Los clubs españoles contaban con estructuras administrativas desde antes de la proclamación de la II República, al contrario de lo que indica el jubilado locutor. El cruento conflicto bélico arrasó al Real Madrid, que conservó los trofeos ganados gracias a la protección de Carlos Alonso. El valdepeñero se convirtió en 1919 en el primer secretario del equipo blanco, y conformó junto a Pablo Hernández Coronado el binomio que mantuvo con vida al club blanco. Alonso vivió en las oficinas de Chamartín, donde plantó un pequeño huerto en el mismo lugar que había celebrado los éxitos de los Quincoces o Zamora. Por estas actuaciones durante la Guerra, Hernández Coronado y Alonso vieron en peligro sus vidas con la victoria del bando nacional, cuando el club intentaba recuperarse bajo el mandato de Antonio Santos. La dimisión del gallego en 1943 abrió las puertas de la presidencia a Santiago Bernabéu de Yeste, que recelaba del excéntrico Hernández Coronado. La teoría sustentada por Julián García Candau apunta a que el almanseño sabía que Alonso lo denunció durante la Guerra Civil, lo cual contrasta con el reconocimiento público que tributó Bernabéu al primer secretario de la entidad con motivo del 75º aniversario.
1953 supuso la llegada a Concha Espina de dos personas que cambiaron la historia del fútbol: en mayo de dicho año, Raimundo Saporta entró en la directiva del Real Madrid, después de organizar con éxito el torneo de baloncesto por las bodas de oro blancas. Pocas semanas después, Saporta culminó la incorporación de Alfredo Di Stéfano. Bernabéu y Saporta pretendían dinamizar la gestión de un club que afrontaba su estreno en la Copa de Europa. El presidente siguió el consejo de Saporta de contratar a un gerente, por lo que Bernabéu se lanzó a por Livinio Stuyck. El empresario taurino que creó la Feria de San Isidro se tomó un mes para meditar, y finalmente rechazar, la propuesta. En medio de esa búsqueda, don Santiago coincidió el 15 de mayo de 1955 con un viejo conocido como Antonio Calderón, quien aceptó trasladarse a Madrid. El sevillano llevaba nueve años fuera de los círculos federativos, dato que desmorona la supuesta tesis que ha alumbrado José María García.
Antonio Calderón contó con el pleno respaldo de don Santiago Bernabéu, una relación de máxima confianza que incluyó alguna que otra “santiaguina”. Con la lealtad a su presidente por bandera, Calderón actuó con seriedad como encargado de tratar con los futbolistas. En contraste con Raimundo Saporta, Antonio Calderón era el encargado de hablar con los jugadores cuando su rendimiento no era el esperado, y también de plantar cara a la Federación cuando consideraba que no habían recibido un arbitraje justo. Por su función indispensable durante las cinco Copas de Europa consecutivas, el apellido Calderón se asoció en el mundo del fútbol durante unos años al gerente del Real Madrid. El conocimiento enciclopédico de Calderón era valorado por Bernabéu, que le encomendó la tarea de los fichajes. Luis Carniglia, entrenador de la tercera y la cuarta, pidió explicaciones a Antonio Calderón por “la panza” con la que se incorporó Ferenc Puskas en 1958. Otra anécdota que le gustaba recordar a un hombre de memoria fluida como don Santiago era la salida de Luis Aragonés. Al presidente no le convencía el de Hortaleza, en contra de la postura de Calderón.
La hegemonía blanca en Europa también alumbró la particular “leyenda negra” que José María García intenta agrandar. Los detractores del Real Madrid fijaron sus miradas en Antonio Calderón como representante merengue en las reuniones arbitrales, las mismas en las que ahora los adláteres de Rafael Louzán (dígase Javier Tebas) califican de intolerable la ausencia de la entidad blanca. Durante la Guerra Civil (en la que tuvo que tratar con Queipo de Llano), Calderón aprendió que el fútbol y la política era una combinación peligrosa. Bajo esta máxima, durante la Transición prohibió que el Santiago Bernabéu se prestase para mítines de partidos. El gerente consideraba que fue el Régimen quien obtuvo beneficios del Real Madrid y no al revés, ya que el reconocimiento internacional del equipo blanco era incomparable.
Antonio Calderón llevaba nueve años fuera de los círculos federativos, dato que desmorona la supuesta tesis que ha alumbrado José María García
Don Santiago disfrutaba de sus jornadas en el mar, pero seguía al tanto de la actualidad del club mediante las puntuales llamadas, y en algunos casos visitas, del gerente a Santa Pola. Las relaciones con el poder en las postrimerías del franquismo estaban dañadas con anterioridad a la negativa a la construcción de un nuevo estadio en Fuencarral. Televisión Española abonaba una pequeña cantidad por la emisión de los partidos internacionales que disputaba el Real Madrid, lo cual desesperaba a Antonio Calderón por el impacto negativo en la taquilla. Los impagos de Televisión Española llevaron a que Bernabéu vetase la entrada de las cámaras en el coliseo blanco, por lo que Carlos Arias Navarro ordenó la detención del gerente.
En sus primeros años como redactor de Pueblo, José María García se ganó la confianza de Antonio Calderón. García frecuentaba la Ciudad Deportiva, donde jugaba al frontenis, décadas antes de que hablase de su recalificación de forma malintencionada. La imagen del periodista se disparó al incorporarse a Televisión Española. “Me fui diez minutos antes de que me echasen”, comentó García, que tenía el agua al cuello, entre otras cosas, por las quejas sobre sus comentarios que dio Antonio Calderón a la dirección del ente público. En un comprometido momento profesional, García buscó protagonismo con ataques hacia Bernabéu, del que decía que “chocheaba” y que “estaba más acabado que la Chelito”. Por su marcada admiración al presidente, Calderón se tomó estas palabras como una afrenta personal.
Sobre los hombros de Antonio Calderón recayó el peso del Real Madrid durante la agonía de don Santiago, cuya pérdida le afectó profundamente. Según relató la viuda de Bernabéu, María Valenciano, a Jaime Martín Semprún en el extraordinario libro “La Causa”, el presidente fue consciente de su destino al preguntarle a Calderón si su estado de salud era tan grave como afirmaba la prensa, a lo que el gerente le contestó: “No te preocupes, Santiago, yo me haré cargo de María”. La sucesión diseñada se vino abajo con la salida de Agustín Domínguez. El entonces secretario, que gozaba de buenas relaciones con la UEFA y la FIFA, aceptó la oferta de Pablo Porta para trabajar en la Real Federación Española de Fútbol. El gran valedor de Domínguez, Raimundo Saporta, también se apartó de la carrera por la presidencia, por lo que Luis de Carlos fue nombrado presidente en septiembre de 1978. De Carlos exigió que Calderón aplazase su marcha al carecer de sustituto. Las tareas de Calderón y Domínguez fueron unificadas en la persona de Manuel Fernández Trigo, al que el sevillano tuteló durante sus primeros pasos en el Real Madrid. Tal era el respeto por Antonio Calderón en Concha Espina, que fue él quien heredó el despacho del almanseño.
Las desavenencias internas aceleraron la jubilación de Antonio Calderón, que recibió un caluroso homenaje en la Asamblea de 1979. El exgerente siguió ligado al club como asesor de Luis de Carlos. El señorío del presidente se vio desbordado por la entrada de José Luis Núñez en la Real Federación Española de Fútbol. Las luchas políticas pusieron en riesgo la celebración del Mundial de 1982. El PSOE presionó para que Raimundo Saporta dimitiese como presidente del Comité Organizador por motivos económicos, y el nombre de Antonio Calderón sonó como su posible su sustituto. El andaluz se encargó de autodescartarse para reducir la tensión. El verano de 1982 concluyó con las elecciones a la presidencia del Real Madrid, en las que Luis de Carlos agradeció públicamente el apoyo de Antonio Calderón, después de que el hijo del antiguo gerente se sumase a los partidarios de Ramón Mendoza. José María García monopolizaba la información sobre el Real Madrid, hasta el punto de que llamó “jodido cojo engañabaldosas” a J.J. Santos, cuando este le acusó de sabotearle una entrevista al presidente merengue.
José María García monopolizaba la información sobre el Real Madrid, hasta el punto de que llamó “jodido cojo engañabaldosas” a J.J. Santos, cuando este le acusó de sabotearle una entrevista al presidente merengue
El capítulo más significativo se produjo a finales de febrero de 1982, cuando el Atlético de Madrid filtró a la prensa que Calderón y Fernández Trigo cenaron con Urízar Azpitarte la noche anterior a un derbi en el Manzanares. No trascendió que el local fuese propiedad de la esposa de Calderón o Fernández Trigo, a diferencia del negocio millonario de “La Torrada” que regentaba Ana Paula Rufas. El arbitraje del vizcaíno en el triunfo por 2 goles a 3 de los blancos fue motivo de polémica durante varias semanas. El patrón de lo acontecido hace más de cuatro décadas es similar al que sigue el Atlético de Madrid en pleno 2025. Alfonso Cabeza consideró que los árbitros maniobraron para que el Real Madrid les arrebatase el triunfo liguero en la temporada 1980/1981. La hipótesis del Dr. Cabeza hace aguas, pues finalmente fue la Real Sociedad quien se alzó con el título. Quien sí confabuló para que el Atlético de Madrid no ganase fue Vicente Calderón, que se reunió con los directivos de la Real Federación Española de Fútbol para intentar volver a la presidencia rojiblanca. Enloquecido por las derrotas, el Dr. Cabeza intentó destapar una supuesta red de corrupción arbitral.
La segunda jornada liguera de 1981/1982 deparó la victoria del Real Madrid sobre el Atlético de Madrid por 2 goles a 1. El arbitraje de José María Enríquez Negreira terminó por sacar de sus casillas a Cabeza, que recrudeció su ofensiva contra los árbitros y la Federación mediante explosivas declaraciones. 26 de los 31 árbitros de Primera División se querellaron contra el Dr. Cabeza por, entre otras cosas, asegurar que los trencillas se vendían, y llamativamente entre los que no respaldaron la acción judicial estaba Enríquez Negreira. Ante el juez Epifanio Legido, Alfonso Cabeza se ratificó en sus acusaciones. El instructor acordó concederle la libertad provisional, aunque Cabeza (amigo durante sus breves días de gloria de García) solo presentó recortes de prensa.
Las pancartas con referencias a los favores arbitrales al Real Madrid tomaron el Vicente Calderón el 10 de enero de 1982. La facilidad con la que Urízar Azpitarte mostró tarjetas (dos expulsados para cada equipo) fue el motivo de la ira rojiblanca, junto a un penalti bien señalado que anotó Uli Stielike. El entrenador colchonero, José Luis García Traid, dijo que el árbitro debía haber cobrado una prima por parte del Real Madrid. Alfonso Cabeza aseveró que Urízar Azpitarte le debía 28.000 pesetas, las cuales correspondían a la venta de ocho entradas que el colegiado entendía que le habían regalado. Los medios echaron leña al fuego y la directiva rojiblanca emitió un comunicado en el que hablaba de “la tendenciosa campaña que determinados medios de comunicación social vienen produciendo contra el Atlético de Madrid". El Dr. Cabeza anunció que retiraba a su equipo de la Federación y solicitó una investigación al Consejo Superior de Deportes. Como hiciese en la primera vuelta con Enríquez Negreira, el Atlético de Madrid evaluó con un cero el arbitraje de Urízar Azpitarte.
Mes y medio después del partido, un supuesto inspector de Policía alertó a varios medios y al Atlético de la cena entre el árbitro, Antonio Calderón y Fernández Trigo. El Real Madrid negó la acusación y solicitó a la Federación que esclareciese lo ocurrido. Las pesquisas confirmaron que Urízar Azpitarte cenó esa noche con Enrique Ortego, quien entonces trabajaba para Diario 16. La Justicia dio carpetazo a la denuncia del Atlético de Madrid, pero sí admitió la querella del árbitro contra el Dr. Cabeza. José María García perdió el interés por el asunto cuando una vez confirmada la no celebración de la cena, la cuestión era indagar quién había promovido esa falsa acusación contra el Real Madrid. Urízar Azpitarte no estaba afiliado a la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol (ANAFE), fundada por Jacinto de Sosa, contertulio de García, y a la cual sí pertenecía Enríquez Negreira. El vizcaíno reveló que la temporada anterior se reunió con Alfonso Cabeza en su domicilio. El presidente de ANAFE, Antonio de Coz, fue señalado por Urízar Azpitarte como el urdidor de la trama, según él, por extraños pagos metálico procedentes de Barcelona.
García sulfuraba por la negativa de Butragueño a facilitarle el teléfono de su casa. Esto dio paso a que la columna vertical del equipo fuese apodada por García como “las trillizas”, para evolucionar a su versión actual, según la cual afirma que “la Quinta del Buitre” fue “el timo de la estampita”.
Hace menos de un mes, Alberto Cosín (antes de ser purgado de X) rescató el programa que José María García dirigió en Antena 3 sobre el arbitraje español. Doce años después del polémico derbi, Urízar Azpitarte (pisotón de Stoichkov mediante) secundó a Sánchez Arminio junto a Enríquez Negreira. El intrépido García perdió su olfato periodístico a pesar su cercanía con Ángel María Villar, y no dio importancia a la depuración simulada de 1996 que apartó al vizcaíno para que Enríquez Negreira aumentase su poder en el estamento arbitral. “Cuando pitaba en el Camp Nou, Núñez bajaba a saludarme tras el partido y tomábamos una copa de cava brut. Y cuando perdían, me decía: ‘Urízar, y eso que te tengo alquilado un local para tu empresa...’. Y era verdad, en una esquina de la calle Balmes. Fue un gran presidente y buena persona”, declaró Urízar Azpitarte a Mundo Deportivo en 2020.
“Supergarcía” cedió el liderato de la radio deportiva, e intentó tomar el control del Real Madrid en las elecciones de 1995. El recordado muñeco ahorcado de 1994 estuvo precedido por los ataques diarios al Real Madrid. El locutor no perdonaba que Ramón Mendoza escogiese a Dorna, y no a Unipublic (compañía organizadora de La Vuelta Ciclista a España), como socio (y casi propietario de facto) de un club que bordeaba la quiebra. La cosa no acababa ahí, ya que Mendoza también era accionista del Grupo PRISA, al cual se refería como “el imperio del monopolio”. En sus alocuciones sobre Ramón Mendoza, García repetía lo de “presidente de pelo blanco y conciencia negra”. El empresario no se dejó extorsionar por García, que había presionado a De Carlos para conseguir primicias sobre el Real Madrid. En la Asamblea de 1991, Mendoza fue tajante: “Al Real Madrid no le puede contaminar el olor a butano”. La estrella de Antena 3 Radio sulfuraba por la negativa de Emilio Butragueño a facilitarle el teléfono de su casa. La postura del “Buitre” dio paso a que la columna vertical del equipo fuese apodada por García como “las trillizas”, para evolucionar a su versión actual, según la cual afirma que “la Quinta del Buitre” fue “el timo de la estampita”.
El verdadero origen de las desavenencias de José María García con Ramón Mendoza tuvo lugar solo dos días después de que el Gobierno de Felipe González indultase al periodista. En plena celebración del Mundial de Italia 1990, Baltasar Garzón activó la “Operación Nécora”, que acarreó el encarcelamiento de Carlos Goyanes. El empresario era directivo del Real Madrid Castilla, además de trabajar junto a Alfredo Fraile (cuñado de García), y el locutor de Antena 3 Radio rogó a Mendoza que no cesase a su amigo. La rabia le jugó una mala pasada delante del micrófono, al confesar que recibió un chivatazo de la detención por parte de José María Rodríguez Colorado, director general de la Policía. Para desprestigiar a Mendoza, García aseguró que don Santiago Bernabéu había pedido en su lecho de muerte a sus colaboradores (entre ellos Antonio Calderón) que “ese hijo de puta no se hiciese con el control del Madrid”. Cualquier límite deontológico quedó excedido cuando José María García leyó en antena los resultados de una biopsia de la pareja de Ramón Mendoza. El empresario falleció en abril de 2001, seis meses antes de que el Tribunal Constitucional confirmase la condena a José María García por intromisión ilegítima al honor en relación a las supuestas palabras pronunciadas por don Santiago. Meses después, el Supremo condenó a los herederos de Mendoza a indemnizar al periodista porque en 1993 el entonces presidente blanco llamó “matón nocturno” o “canalla de la noche” al locutor.
El ascenso de Lorenzo Sanz en plena “guerra del fútbol” aumentó los ataques de José María García contra el Real Madrid. “Mancebo”, segundo apellido de Sanz que repetía el periodista, gestionaba la explotación del Hipódromo de La Zarzuela en detrimento de Alfredo Fraile, lo cual era imperdonable para García. Tres años después de la muerte de Sanz, García acusó en la Cadena COPE al expresidente de amañar un partido del Castilla. Horas después, José María García tuvo que reaparecer en antena para desdecirse después de ser amenazado con una demanda. Precisamente fue José Ramón de la Morena quien hace años dejó caer que fue José María García quien avisó a José Luis Núñez de la llamada que recibió Luis Milla en la víspera de la “primera liga de Tenerife” por parte, según las últimas versiones, de Guillermo Amor para aceptar un soborno y perjudicar al Real Madrid.
De la Morena hace años dejó caer que fue José María García quien avisó a José Luis Núñez de la llamada que recibió Luis Milla en la víspera de la “primera liga de Tenerife” por parte, según las últimas versiones, de Guillermo Amor para aceptar un soborno y perjudicar al Real Madrid.
El locutor dejó de llamar a Núñez el “Minilehendakari de las Ramblas”, para mostrarle su reconocimiento, influido por su amistad en común con Rafa Carrasco. Como se reveló en el Calciopoli, y más recientemente en la presidencia de Bartomeu, José María García mostró a José Luis Núñez una lista con periodistas que cobraban del Barça. La relación de García y Núñez fue de lo más estrecha, por lo que el periodista tenía preferencia por los azulgranas, del mismo modo que encumbró a Jesús Gil a la presidencia del Atlético de Madrid. Juan Luis Galiacho, biógrafo de Gil y Gil, afirmó que el locutor le debía un enorme favor al soriano. El motivo era que Jesús Gil recomendó a García que contase con su abogado, José Luis Sierra, para que defendiese a su padre, que recibió una denuncia por estafa. Este hecho también fue mencionado por Ramón Mendoza, en respuesta a que García se refiriese al directivo del Real Madrid Antonio Revilla como “el choricero” por la empresa de embutidos de su padre: “Más vale ser hijo de choricero que de un chorizo”, dijo el presidente blanco.
Los embustes de García (fake news para los modernos anglófilos) contra el Real Madrid son vetustos, pero algunos de ellos perduran de forma errónea. La leyenda de que en el Bernabéu “expulsan hasta a los sordomudos” también tiene “olor a butano”, como diría Mendoza. Las crónicas de la vuelta de dieciseisavos de la Copa de la UEFA de la temporada 1984/1985 entre el Real Madrid y el Rijeka difieren de su versión. Damir Desnica fue expulsado por doble amarilla (la segunda por perder tiempo) en el minuto 74, y no por protestar como asegura García. Una de las cantinelas más repetidas por García es que el Real Madrid regalaba relojes a los árbitros. Antonio Rigo dio fuerza a esta versión, y acusó directamente a Antonio Calderón. El árbitro de “la final de las botellas” cometió durante su carrera varios “errores” que favorecieron al Fútbol Club Barcelona, años antes de que fuese apartado por el “caso Camacho”, en el que se investigó si un directivo azulgrana había sobornado a Camacho Jiménez. “Más bien a partir de la final del 68 yo me hice más antimadridista que del Barcelona”, declaró Rigo en 2005.
Los medios afines al Barça recuperan cada cierto tiempo esta teoría, sustentada por las palabras de Ljubomir Barin durante el juicio en el que fue condenado por los amaños del Olympique de Marsella. "Los ocho primeros equipos de la Liga les regalaban relojes de oro a los árbitros y a los linieres. La noche anterior, iba alguien del club a recogerlos al hotel, los llevaba a cenar y les entregaba los regalos", afirmó el recientemente fallecido José María Caneda. Las investigaciones en torno a Javier Enríquez encajan con lo señalado por el expresidente del Compostela. Ya con Joan Laporta como presidente, González Vázquez fue cazado con dos regalos (uno de ellos un reloj) tras dirigir en el Camp Nou un Barcelona-Zaragoza. Salvador Sostres aseguró que Joan Laporta dio el visto bueno delante de él a la compra de un reloj de lujo para regalar a Michel Platini, cuando este era presidente de la UEFA.
El resentimiento de José María García hacia el Real Madrid se remonta a su infancia. anhelaba lucir la camiseta blanca cuando jugaba en los juveniles del Plus Ultra, que tiempo se convirtió en el Real Madrid Castilla.
El odio de García al Real Madrid ha sido superado por su obsesión por Florentino Pérez. En su repetido relato, García obvia que se reunió con el entonces candidato a las elecciones a la presidencia del Real Madrid en 1995, como descubrió Alfonso Azuara. Acostumbrado a que los protagonistas del deporte se plegasen a sus exigencias, un García en decadencia abandonó las ondas menos de dos años después de que Pérez iniciase su primer mandato. El Tribunal Supremo condenó en 2015 a José María García por los insultos con los que arremetió contra Florentino Pérez. El resentimiento de José María García hacia el Real Madrid se remonta a su infancia, como recogió Vicente Ferrer en el libro “Buenas noches y saludos cordiales”. García anhelaba lucir la camiseta blanca cuando jugaba en los juveniles del Plus Ultra, que tiempo se convirtió en el Real Madrid Castilla.
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Que el Madrid nunca ha sido club de autor lo cuenta su historia. El equipo de Zamora, Ciriaco y Quincoces, el de Di Stéfano, los García, La Quinta del Buitre, el de Los Ferraris o Cristiano no borraba la mano que mecía aquellos vestuarios, pero, por tradición y costumbre los jugadores siempre han pesado más que los entrenadores en Chamartín. Y esto seguramente tenga que ver con el propio ADN, irrenunciable libro de estilo transmitido de generación en generación que salta las páginas de los matices y la filosofía de cada preparador. El Madrid nunca se jactará de haber inventado un sistema o un nuevo enfoque del juego, su fuerza reside en un idea que nunca lo aleja del éxito: rendirse no es una opción.
Desde una entrega sin límite que no sólo le hace lucir en su parcela, Valverde obliga al compañero a no bajar nunca el listón
En este marco, Federico Valverde ha ido colándose en el cuadro hasta cotas que quizá pocos esperaban para un jugador que, a priori, no es sinónimo de gol ni protagonista de fintas y regates… pero es mucho más que eso. Si para triunfar debes correr o marcar la diferencia, el uruguayo hace tiempo que superó esa teoría pendular para marcar su propio territorio. Desde una entrega sin límite que no sólo le hace lucir en su parcela, obliga al compañero a no bajar nunca el listón. Fedatario de la energía por la que clama Ancelotti, Valverde es bandera y bastión, el último asidero al que aferrarse cuando llega la marejada.
Ha escrito Valdano que “El fútbol es una construcción colectiva que jugadores providenciales hacen saltar por los aires. Si falla la construcción, el equipo no encontrará el orden. Si fallan los jugadores providenciales, no habrá solución a los problemas”. Y justo ahí está Valverde, en los cimientos y las ideas. Concebido como interior con recorrido, las artimañas de Carletto, unidas a las necesidades derivadas de lesiones y planificaciones escasas de planificación, el 8 fue un extremo de sorpresa para ganar la decimocuarta y ahora cubre el lateral con la soltura y eficiencia de un veterano.
Valverde es bandera y bastión, el último asidero al que aferrarse cuando llega la marejada
Siempre en primera línea, Valverde se basta solo para avanzar y cubrirse las espaldas. Es el pulmón por el que respira el Madrid, la actualización charrúa de Pirri. Y no descartemos que termine sus días en el césped, como el ceutí, actuando de líbero. Al tiempo.
Del mismo modo que añoramos el juego de Kroos, tenemos que elogiar su visión al considerar a Valverde como digno sucesor. Y no sólo de dorsal. En la foto de estos años, el uruguayo no sólo merece un sitio principal, sino que está opositando muy seriamente para que reconozcamos a este Madrid como 'El Madrid de Valverde'.
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Buenos días, amigos. Es lunes. Probablemente habréis madrugado, os habréis desplazado a vuestro trabajo o bien sentado frente al ordenador en casa. Hay que ganarse la vida porque nadie la regala. Esto va en serio. Sin embargo, no podemos decir lo mismo del Campeonato Nacional de Liga. Cualquiera que se haya puesto frente a la tele a observar los partidos de la jornada —de esta y de cualquiera— se habrá dado cuenta de que todo es una ficción dirigida principalmente por el capo de la competición: Javier Tebas, que ya no se molesta ni en disimular.
El partido del Madrid no lo programó a la mañana siguiente del choque de Champions contra el Atleti porque quiere que la ficción no sea tan burda como el pressing catch, pero no por falta de ganas. El madridista Javier pensaría que lo más probable es que el Madrid perdiera por la falta de descanso, pero también barajaba la opción de que ganara, por eso todos sabíamos que ayer el Barça iba a vencer.
La Liga es como un capítulo de El Equipo A, serie cuyos episodios tenían invariablemente la misma estructura, solo cambiaban los adornos. Cuando procedías a consumir una entrega de la serie, ya sabías de antemano lo que iba a suceder: la nieta de un anciano honesto se ponía en contacto con los protagonistas para denunciar que su pueblo estaba sometido a la dictadura de un cacique al que debían pleitesía todos sus habitantes. Su papá tenía un pequeño taller de coches, pero el villano le exigía sumas de dinero inasumibles para no enviarle a sus esbirros a que se lo destrozasen.
Entonces acudían allí los mozos en su furgoneta negra con una raya roja con intención de revertir la situación. En un momento dado, la cosa se torcía y además aparecía el coronel Roderick Decker, quien les perseguía por un delito que no habían cometido. Los buenos acababan en prisión, pero Murdock engañaba a los carceleros mientras Fenix se ligaba a alguna moza y M. A. conseguía que se fugasen sirviéndose de un artilugio fabricado con el somier de la celda.
Después, tuneaban la furgoneta con metralletas, el fortachón soldaba unas protecciones con apenas una franja para poder ver mientras conducía y se lanzaban contra los malos. Volcaba el mismo jeep del ejército todos los capítulos y acaban venciendo al cacique mientras Hannibal se encendía un puro y espetaba: «Me encanta que los planes salgan bien».
Con la Liga sucede lo mismo, que concedes de antemano qué va a ocurrir. La diferencia es que en el Equipo A el cacique siempre era derrotado en todos los capítulos y en la Liga el cacique se suele salir con la suya. En la Champions, que no está Tebas, ya sabéis lo que sucede. Por eso el Madrid gana más Copas de Europa de ligas.
Si el Madrid no hubiese ganado en Villarreal, probablemente habrían permitido que el Atleti se hubiera llevado un empate de Montjuic, incluso una victoria, para dar emoción a esta farsa. Pero tras el doblete de Mbappé, el cacique no podía permitir que el Barça se dejara puntos. Por eso, incluso con el 0-2 no había emoción.
Una vez consumado el guion, el papel del Atleti tampoco sorprende a nadie. Si hubiese caído derrotado como anoche frente al Madrid, Simeone habría representado el show de la manita levantada en rueda de prensa. U otro similar. Y los medios en tropel estarían lanzando pestes de los blancos. Por lo que fuera. Quizá implorando ante el Tribunal de Derechos Humanos un cambio en el reglamento para que fuese ilegal, por cruel, remontar un 0-2. Pero como el rival no era el Madrid, pues here peace and after glory, que diría un mal estudiante de inglés.
Tampoco falta el secundario faltón, como en toda serie. El papel lo representa Enrique Cerezo, que ha dicho que «Courtois lo que tiene que hacer es callarse y estar tranquilo. Debería agradecer haber estado en el Atleti. Es un gran portero, pero tiene que hacer lo que hacía con nosotros, ser un señor y un caballero». Que Courtois diga verdades le molesta. Que el Frente Atlético que sufraga mate a personas ya le incomoda un poco menos. Pero tampoco podemos esperar más, recordemos que este individuo le espetó a Berta Collado ante las cámaras de televisión, y mientras le miraba a los pechos, que el fútbol y los toros se parecen «en estas dos cosas que tienes ahí, en los pitones».
Los medios cumplen con su parte: darle un halo épico y de realidad a la ópera bufa. «Golpe del Barça», «Reacción de líder». Como si no supiéramos (confirmado desde hace más de dos años) que la competición está adulterada.
Los del país pequeñito de arriba a la derecha, igual.
Sport ha equivocado la preposición del titular. No es «Golpe a la Liga». Es «Golpe de la Liga». Pues todo obedece a un plan establecido en el que los involucrados desempeñan un papel, desde los exárbitros —ya sean filoabertzales o alelados—, que intentan dotar de un velo de legitimidad la prevaricación, hasta los árbitros en activo, pasando por medios y demás clubes participantes de la comedia, que cuando perjudican al Madrid le señalan por denunciar la corrupción.
Y el Madrid, en medio. Y lo que es peor, siendo el único participante imprescindible en este circo. Gracias a él, comen el resto de equipos, porque si no nadie vería este bodrio. Y sin embargo tiene que soportar expolio tras expolio.
El cacique Tebas y los demás: la RFEF, el CTA, el Gobierno nos han quitado la ilusión. Desde que fabricaron la impunidad del Barça cuando sabían que acabaría conociéndose que se habían comprado la cúpula arbitral ya nada será lo mismo. Sin un castigo ni la desposesión de títulos, es imposible volver a creer en la competición nacional.
Lo que parece no haber advertido Tebas es que en las series como El Equipo A los malos siempre acaban perdiendo.
Pasad un buen día.
Veamos. Si hubiera alguien sensato en la organización, el Madrid sería nombrado Hijo Predilecto de la Liga. Lo cual no obligaría a nada, podrían seguir puteándole igual. Sería un guiño nada más. Una media verónica de agradecimiento. Y de bien nacidos, ya saben.
Nadie, y cuando digo nadie es nadie, hace por la Liga lo que el Madrid. Los árbitros colaboran, eso también es verdad, también merece un premio. Faenas como las de Pucela, Mallorca, Elche, Huesca, este fin de semana animan el cotarro que no veas.
El mundo espera cada finde al Madrid y al clan: a ver qué hacen los españoles. Desde Groenlandia a la República Argentina. La coña posterior es imparable.
Ah. Ayer comentó Mateu en la Cope que a los 'hijos' de Negreira les está yendo muy bien aquí y en Europa. Siempre hay que volver a Núñez: cuando se hacen las cosas bien llegan los resultados. Me alegro muchísimo por ellos. Felicidades.
Pero lo del Madrid es superior, sí. Si hay Liga es por él. Y por el Barcelona este año, por supuesto. Ya tocaba. Del Atleti no puede uno fiarse. Lo intenta, ‘honrao’ es, pero… Me afectan las caras de grandes y chicos que enfoca la tele en las grandes ocasiones. Pones imágenes de ayer y son como las del miércoles. ¡Que sí, que sí, que es hoy!
Van y van, pero no llegan. Y mal no empiezan. Un día marcan a los 27 segundos y al siguiente se ponen 2-0 faltando veinte minutos… y le cascan cuatro. ¿Entonces?
Si hubiera alguien sensato en la organización, el Madrid sería nombrado Hijo Predilecto de la Liga. Lo cual no obligaría a nada, podrían seguir puteándole igual. Sería un guiño nada más. Una media verónica de agradecimiento. Y de bien nacidos, ya saben
Pues que si el Madrid palma en Villarreal, 'pa' qué las prisas. Liga liquidada en marzo. ¡Eso es estimarla! Y no, lo de hacerle jugar 66 horas después de su última aparición no fue a mala idea. Pasó que no podían esperar, necesitaban salir de dudas.
¿Seguirá habiendo Liga? Mira que el Villarreal… Creo de verdad que se lo dijeron al Buitre cuando preguntó, puede que no les entendiera.
—Oye, Javier. Atrasa nuestro partido, porfa. (El Buitre).
—Espera que consulte (Javier).
Consultó y la respuesta, y su reacción, las entiendo perfectamente.
—Oye, Javier. Habría que pensarlo. Como estos pierdan… (Los consultados).
—Ya. (Javier) Pero es un sinvivir, al grano. Como palmen habrá que inventar. Que jueguen ya.
No fue el viernes de milagro. Ni sería descartable que si el Madrid hubiera perdido pactaran Javier, Atleti y Barça un empatito. Total… Les tengo dicho que para ver campeón de Liga al Madrid debe hacer lo del año pasado por lo menos: una derrota en todo el torneo. Y tampoco se lo aseguraría.
Y pasó que fue el Madrid y pese a resoplar en el calentamiento, se lo vi a Mbappé, y encajar un gol rapidito, la costumbre es la costumbre, dio vuelta a la cosa y acabó ganando. ¡Qué entrega a la causa! Encima, el 1-2 le acerca al subcampeonato.
Luego a partir de ahora, ‘tranquilité’. Gana ayer el Atleti y le pone en un brete. Lo que queda de Liga es lo que pasará entre partido y partido con el Arsenal, la nueva esperanza del anti. Y si la cosa acaba como la Civilización espera, Liga será lo que suceda hasta y durante la semifinal.
Se trata pues de llegar al partido en Montjuïc enteros, cerca del liderato, palmar sin remisión, probablemente tras testarazo de Lewandowski a pase del VAR, y a otra cosa, mariposa
Es importante, no digo decisivo pero sí importante, que los culés no fallen y obliguen al Madrid a exponerse en exceso por aquí. El Madrid cumple manteniendo el interés por la Liga, el interés de los ingenuos.
Pero una cosa es recibir al Lega, próximo rival, pensando en ganar sin exponer isquios y similares, y otra ponerte a pensar que hay que ganar sí o sí, que igual… ¡Qué estrés!
Se trata pues de llegar al partido en Montjuïc enteros, cerca del liderato, palmar sin remisión, probablemente tras testarazo de Lewandowski a pase del VAR, y a otra cosa, mariposa.
Eso, queridos, sólo lo hace el Madrid a lomos de su legendaria grandeza y espíritu colaboracionista. No hay nadie que ame y respete la Liga como él. ¡Y son tantos los que no se lo agradecen ni reconocen...!
Los que no se percatan que por arriba ‘su’ Liga no sería posible sin él. Por abajo es otra historia: esa la ganarán los que menos sean atracados.
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Hoy me apetecía hablar de fútbol. Ramón tenía dudas de la victoria contra el Villarreal. Yo, ninguna. Este partido, con un rival que juega al fútbol, es lo que mejor le venía a un equipo agotado. El miércoles estuvieron 120 minutos picando piedra estérilmente. Se jugó mal, pero se trabajó mucho. El equipo llegó exhausto a Villarreal gracias a la cobardía de Tebas. Un irresponsable que se empeña cada fin de semana, como el "gran madridista" que es, en ir acomodando la jornada para complacer a sus jefes, verdaderos cerebros de la manipulación de la liga en España. Volveré sobre esto.
Me apetecía hablar del partido de Camavinga, de cómo saca el balón de las tinieblas para cruzar las líneas enemigas con velocidad y control. A menudo le toca esperar la llegada de compañeros mientras gira sobre sí mismo para buscar la mejor opción. Alguna vez la pierde, pero aprende rápido. Tiene hechuras de superclase. Cuando anticipe esas arrancadas y la caballería goleadora se sincronice, el contraataque del Real Madrid recuperará la excelencia que tuvo con la generación de talentos anterior.
También quería hablar de los goles quirúrgicos de Mbappé (uno sorteando un mar de piernas y el otro ajustando milimétricamente al lugar donde no llega ningún portero), que compareció en La Cerámica con la velocidad a 2x. Si la velocidad de sus movimientos es un slow motion de su velocidad neuronal, habrá que ponerle un disipador de calor. Esa CPU va en overclocking. Ayer fue eléctrico.
De Valverde no hay mucho que decir que no tengamos grabado en la retina: sano, renqueante, lesionado, enfermo, el uruguayo es una bendición en cualquier lugar del campo y bajo cualquier circunstancia. Calidad, esfuerzo, intensidad y generosidad para corregir a todos sus compañeros. El orgullo del madridismo.
Quería dedicar un capítulo aparte a Courtois, que nos protegió en el Metropolitano como la estampita de María Auxiliadora, y que en La Cerámica hizo no menos de cinco paradas de valor gol. Ha vuelto justo cuando más se le necesita. Un par de partidos más a este nivel de concentración y efectividad y empezaremos a soñar con una temporada de títulos grandes. Una más.
Mediapro produce las imágenes, Selecciona las que le interesan para la retransmisión televisiva, selecciona las que muestra al VAR y oculta las que decide no mostrar, tanto a la retransmisión de TV como al VAR. Lo que no se muestra no existe
También quería hablar de la defensa, correcta hoy con los laterales más criticados por el vinagrismo y con un Tchouameni más rápido y concentrado que en otros partidos, además de un impecable (y extenuado) Raúl Asencio; un día más en la oficina para este chaval que se está ganando el puesto en el mejor equipo del mundo. Hasta De la Fuente ha tenido que rendirse a la escandalosa evidencia. La pareja Asencio - Cubarsí (otro hallazgo) tiene tremendo recorrido en la selección. Diez años de solvencia atrás garantizada. Ya sólo falta que el seleccionador tenga el detalle de convocar a Isco para que podamos recuperarnos del shock de sus últimas convocatorias.
Asimismo, tenía la intención de hablar de Ancelotti. De sus oportunísimos cambios en los últimos partidos, de su perseverancia en la idea futbolística que le ha llevado a donde está. De su impagable y no disimulada fidelidad a los futbolistas que son parte de la leyenda del Real Madrid, como Lucas y Modric, y de los que van a serlo en los próximos años, como Tchouameni y Rodrygo. De su mimetismo con el club desde el comunicado que va a marcar el antes y después de un nuevo régimen. Ancelotti es indistinguible, ya, del escudo.
Pero tengo que hablar de otras cosas. Empezaremos a tomarnos en serio la competición nacional cuando no quede piedra sobre piedra de un sistema corrupto que manipula la liga de todas las formas imaginables, que genera narrativas para polarizar la opinión contra un solo club y sus futbolistas, y que permanece en silencio cuando los culpables son fotografiados en el lugar del crimen, con la pistola humeante en la mano.
No es sólo Negreira o el CTA. Ya he escrito antes sobre esto. Se trata de un entramado institucional, empresarial y mediático diseñado a finales de los noventa, y perfeccionado durante más de veinte años.
Mediapro produce las imágenes. Selecciona las que le interesan para la retransmisión televisiva, selecciona las que muestra al VAR y oculta las que decide no mostrar, tanto a la retransmisión de TV como al VAR. Lo que no se muestra no existe. Con el VAR español nunca habríamos visto con claridad los dos toques del penalti de Julián Álvarez. No pierdan más tiempo en contestar a los terraplanistas del fútbol. No buscan la verdad, buscan un equilibrio emocional inalcanzable en su estado de delirio permanente.
Javier Tebas es un monigote de Roures. Un saco de arena cuyo propósito es recibir los golpes por 5,4 millones de euros anuales mientras los autores intelectuales del desfalco permanecen en el anonimato. Mientras le ponemos enfrente de sus incalificables tuits, o le interpelamos por sus inefables apariciones pública, estamos perdiendo perspectiva. Es un personaje irrelevante. Un engranaje más del mecanismo de manipulación del fútbol.
El CTA es otro de los instrumentos, el más delicado, el más difícil de manejar. Señalar un penalti inexistente o dejar de señalar uno catedralicio es la faena terminal, la cirugía a corazón abierto, el último recurso, grosero y zafio, que usan sólo cuando no han funcionado los mecanismos indetectables. Si no hay pruebas, no hay delito.
La prensa es tal vez el instrumento más dañino. Encubridores y colaboradores necesarios para polarizar la opinión. Los medios son la máquina de blanquear y de pulir pero también la bola de demolición. El Real Madrid se clasifica para cuartos de la Champions. El aparato corruptor patrio no tiene competencias ahí, pero instantáneamente tenemos los programas nocturnos de radio lamiendo la mano que les da de comer. Ahí tenemos a Castaño, fuera de sí, diciendo que Vinicius "nunca será admirado por alguien que no sea seguidor del Real Madrid" y que "no tiene solución, no tiene por qué ser gilipollas" por señalarse la manga con las 15 Champions. Castaño, un periodista en caída libre, generando odio desde las ondas sobre un futbolista de 24 años machacado por campañas mediáticas antimadridistas ya imparables en los estadios y en las redes sociales. Palabras irresponsables de alguien totalmente consciente del daño que puede hacer desde su tribuna.
Este fin de semana hemos rescatado una frase histórica de Roures en una entrevista de 2012: "Los horarios los hago por el bien del fútbol". El contexto de la frase fue la polémica con Mourinho, que denunció numerosos agravios por los asimétricos descansos entre partidos para Madrid y Barça. En ese tiempo teníamos bastante claro qué podía ser "el bien del fútbol" para un poderoso e influyente culé que siempre se jactó de manejar el Barça en la sombra, en medio del negreirato y de la cruenta batalla entre "el Madrid de los atletas" y el "tiki taka" infumable de Guardiola.
Roures dejó la presidencia de Mediapro en octubre de 2023, pero no debió encontrar un nuevo CEO (Tatxo Benet) ni un nuevo productor televisivo (Óscar Lago) que no fueran catalanes, independentistas y culés, entre todos los profesionales cualificados para dirigir una multinacional audiovisual y sus producciones. Y ellos son los que saben lo que es mejor para el fútbol. Nadie como ”la famiglia” para saber estas cosas.
LaLiga también riega de millones a la RFEF (de la que Tebas es vicepresidente desde la llegada de Louzán), para sus cosas. Roures cobrando de Tebas del mismo dinero que paga a LaLiga y Tebas pagándose a sí mismo como Presidente del pagador y vicepresidente del cobrador
Sigamos la pista del dinero. El dinero está en las audiencias. En los ingresos por derechos audiovisuales. Ahí empieza todo. En la alianza LaLiga - Mediapro. No teniendo ninguna gracia, si tuviéramos que hacer un casting para una película, sería difícil encontrar una cara como la de Tebas para hacer de tonto útil, o una como la de Roures para hacer de Villano. Benet encajaría como el amigo de la infancia del villano y Óscar Lago como el asesino sin escrúpulos con cara de buena persona. Podrían actuar sin maquillaje.
LaLiga adjudica a Mediapro los derechos televisivos de la competición, cobra y distribuye el dinero entre clubes, RFEF, etc. Después, LaLiga paga a Mediapro por la producción, que dice lo que existe y lo que no, y paga a los medios por publicidad y para que le den "la papilla de la verdad” (Carlos Martinez es otro experto cocinero) a las audiencias previamente zombificadas, señalando al Real Madrid como el eje del mal. Cientos de millones de euros. Mediapro elimina las imágenes VAR que molestan "por el bien del fútbol" y pone los horarios según el mismo criterio.
El bien del fútbol es colocarle al Real Madrid un partido de liga con dos días de descanso después de una prórroga contra el Atlético en Champions, pero Tebas, a quien el Real Madrid pide clemencia por la salud de los deportistas y del espectáculo, permanece impasible, calladito y obediente. Ha dicho más de una vez que "quien paga, manda" y manda un señor que maneja el dinero del fútbol con una mano y presta dinero del monopoly al Barça con la otra, para que Tebas trague con el Fair Play. Y Tebas traga. Y el Barça inscribe jugadores sin Fair Play, arruinado y con los auditores sin firmar sus cuentas. Se entiende, ¿verdad? No señalemos más a Tebas. Tebas hace lo que le dicen, previo cobro de su importe.
LaLiga también riega de millones a la RFEF (de la que Tebas es vicepresidente desde la llegada de Louzán), para sus cosas. Roures cobrando de Tebas del mismo dinero que paga a LaLiga y Tebas pagándose a sí mismo como Presidente del pagador y vicepresidente del cobrador. Economía circular. Mientras, los medios acusan al Real Madrid de conspiranoico. Todo ok, José Luis.
Buenas noches, y… saludos cordiales. Así es como iniciaba cada noche su programa el periodista José María García, referente de la radio deportiva española durante décadas, exactamente desde finales de los años 60 del siglo XX hasta 2002, año en el que hizo su último programa y desapareció de la antena para siempre. Voy a intentar contar, para los más jóvenes y a grandes rasgos, el papel de este personaje en la sociedad española y su influencia en el entramando deportivo patrio de la época.
García era un semidiós de la comunicación. Todo el mundo quería entrar en su programa. García podía tanto impulsar tu carrera como destrozarla, tal era la influencia del elemento que ponía presidentes (véase Jesús Gil), “designaba” seleccionadores (véase Javier Clemente), decidía que un jugador nunca más vestiría la elástica nacional (véase la Quinta de El Buitre) o inducía a los poderes políticos a dictar una norma para cargarse a un presidente federativo por inquina personal (véase el Decreto AntiPorta). García tenía tanto poder que descolgaba el teléfono y se ponía cualquier autoridad española, por importante que fuera, desde el presidente de un club hasta el mismísimo Rey de España.
Basaba su discurso y su programa en las fobias y las filias que tenía en un momento determinado con este o aquel personaje. Sin tapujos, insultando fieramente al que se salía del carril o aupando a los cielos al fiel y leal escudero, importándole muy poco su pasado delictivo. Eso le daba igual. Mientras García tuviera las exclusivas más jugosas, hacía el caldo gordo a quien fuese, justificando y olvidando los desmanes y atrocidades que pudiera haber cometido en el pasado.
García era la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. Como diría el abuelo de Javi, era “el padre caldito”, porque siempre estaba en todas. Lo mismo cubría las manifestaciones de la Plaza de las Tres Culturas de México durante la celebración de los JJOO de 1968 (engañando, según sus propias palabras, nada más y nada menos que a Oriana Fallaci) que cogía su unidad móvil y se plantaba en la puerta del Congreso de los Diputados en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, a saber más de política que los políticos. Vamos, que parece que el golpe se paró porque García estaba allí para cantar y contar lo sucedido.
García revolucionó las retransmisiones ciclistas introduciendo la figura del helicóptero (algo que ahora es tan habitual) y las unidades móviles en los coches de los directores de equipo, tejiendo una tela de araña de tal suerte que en todo momento de la carrera García estaba al tanto de lo que pasaba en cualquier punto de la famosa caravana multicolor que cruzaba las carreteras españolas dando espectáculo e ilusión a los espectadores. Pero si un equipo o un director deportivo se salía de madre para su concepto y no le daba bola, le hacía el boicot más absoluto. Fíjense, el gran Perico Delgado, uno de los mejores ciclistas de la historia, que era capaz de levantar de los asientos a los telespectadores (lo digo por experiencia propia), ganó el Tour de Francia en 1988, convirtiéndose en el tercer español, tras Federico Martín Bahamontes y Luis Ocaña, en conseguirlo. Pues bien, como partió peras con José Miguel Echevarri, director deportivo del equipo Reynolds, patrocinado por la empresa del mismo nombre de papel de aluminio, se tiró toda la carrera, la finalización de la misma y la celebración del acontecimiento nacional llamando a la escuadra “el equipo de Navarra” y haciendo que todos sus colaboradores hicieran lo mismo, para evitar dar publicidad a la marca comercial que ponía los dineros para que Perico, nuestro Perico, pudiera ganar en Paris. Así se las gastaba el personaje.
García era el hacedor y muñidor de las ojeras mañaneras de millones de españoles, que se pegaban al transistor (olvídense de podcast, internet ni gaitas, o grababas el programa en cinta de cassette o lo escuchabas en directo, no había más opciones) todas las noches para escuchar los exabruptos que soltaba de tal o cual dirigente, entrenador o jugador, y las mieles que brindaba a cualquiera de sus más fieles elementos. García siempre tenía que tener razón. García podía echar una bronca cruel a un compañero en antena (ahora sería delito) o jurar odio eterno a un árbitro, presidente, entrenador o jugador que le llevara la contraria.
Tanta era la influencia de García en el entramado de la sociedad española que el Tribunal Supremo le condenó a una pena de prisión (eso si, pequeña) por proferir insultos e improperios a un dirigente, y se armó la mundial para que el muchacho no pisara la cárcel. Manifestaciones de periodistas defendiendo una mal llamada libertad de expresión, entrevistas al Presidente del Gobierno (sí, al Presidente del Gobierno nada menos) preguntándole si le iban a dar el indulto, y otros movimientos en las más altas esferas del Estado. Efectivamente, al final, el Gobierno indultó a García con la conmutación de la pena privativa de libertad por una fuerte multa.
García presume de ser amigo de José María Aznar y de haber salvado el culete al Partido Popular en más de una ocasión, pero lo que no dice es que en 1986, cuando en España se iba a celebrar el referéndum para decidir la permanencia o no de nuestro país en la OTAN, García se presentó en un programa de entrevistas que llevaba la no menos famosa periodista Mercedes Milá para defender el Si en el plebiscito, o sea, para defender los argumentos del PSOE y del Gobierno del después odiado Felipe González. Les puedo asegurar que esa aparición no fue espontánea, no fue sorpresiva, no fue inesperada. Es más, les puedo asegurar que esa aparición fue programada. ¿Las razones? No estoy autorizado a contarlas ahora, pero las conozco porque lo viví de primera mano. En una palabra, García puede vender su alma al diablo para obtener el beneficio que considera oportuno.
Después de dejar los micrófonos, García se dedicó a sus empresas, a sus negocios. No olvidemos que, en la radio, ganó mucho dinero, mucho más del que podamos imaginar. Miles de millones de pesetas de la época. Además, García es el dueño del equipo de fútbol sala Movistar Inter y es habitual en el pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón de Ardoz (Madrid) en el palco, en una esquina, junto al director deportivo y de la escuelas, algún amigo o algún que otro técnico. Él no es el presidente del club, cosa que deja a Jose Manuel Saorín, hijo del que fue su fiel amigo Manolo Saorín. García ha hecho mucho y mucho bien por el fútbol sala español, convirtiéndolo con su impulso en una de las potencias más importantes de este deporte en el mundo. Al César, lo que es del César. También es sabido que si el Real Madrid no tiene sección de fútbol sala es, precisamente y entre otras razones, por el odio que García tiene a Florentino Pérez. De hecho, hubo un tiempo en el que se oía que el Atlético de Madrid podía comprar la franquicia.
El actual presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, cortó el grifo al periodista y nunca permitió que éste manejara nada dentro del club. De ahí viene la rabia, el odio y la guerra que este periodista caduco y trasnochado saca a la luz cuando alguien le pone un micrófono delante
García era (y supongo que seguirá siendo, porque eso es ínsito a la meninge humana) madridista de corazón. Me acuerdo de ir al estadio con mi amigo Javi en nuestros tiempos de la mili, y verle en las antiguas localidades de balconcillo (¿se acuerdan?) Con sus hijos en el fútbol, como un aficionado más, como un padre más. Pero García siempre tuvo una espinita clavada en su ser. García nunca pudo manejar al Real Madrid ni a sus presidentes.
Santiago Bernabéu no le podía tragar. Decía barbaridades del periodista por sus intentos de entrar en el vestuario y en los entresijos de la entidad a manejar los hilos, a poner y quitar entrenadores, a rescindir contratos o fichar jugadores afines a su causa. El Real Madrid nunca lo permitió. Quizás algo en la época de Ramón Mendoza, pero aquello acabó pronto cuando el prócer madridista se dio cuenta de las verdaderas intenciones del asturiano nacido en Madrid, como él mismo se gusta llamar. El actual presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, cortó el grifo al periodista y nunca permitió que éste manejara nada dentro del club. De ahí viene la rabia, el odio y la guerra que este periodista caduco y trasnochado saca a la luz cuando alguien le pone un micrófono delante.
Los que eran enemigos irreconciliables, que llegaron a sacar los trapos sucios personales del otro en antena durante años, los que se odiaban a muerte, ahora se juntan delante de un micrófono para que el ínclito de García diga con toda su jeta que “La antesala de Negreira, el invento de Negreira, es del Real Madrid”
Todo este ladrillo viene a cuento de una entrevista que el también caduco y trasnochado José Ramón de la Morena, colchonero de pro y que ahora se ha metido a hacer podcasts, ha hecho a García. Los que eran enemigos irreconciliables, que llegaron a sacar los trapos sucios personales del otro en antena durante años, los que se odiaban a muerte, ahora se juntan delante de un micrófono para que el ínclito de García diga con toda su jeta que “La antesala de Negreira, el invento de Negreira, es del Real Madrid”. También se ha despachado con la infamia de que Antonio Calderón, Gerente del club durante muchos años con D. Santiago Bernabéu y D. Luis de Carlos, era “el tío que mandaba en los árbitros de España”. Una mentira como un templo. Un bulo del que los protagonistas no se pueden defender porque han muerto hace años, una falacia digna del chupótero y correveidile de “Pepe, Pepito, Pepete García”. Pues nada, difama que algo queda.
Alimenta el bulo y la mentira de que al Madrid le favorecen los árbitros desde tiempo inmemorial para que el relato, del que él es uno de sus más firmes impulsores desde el odio y el rencor, siga en pie, de modo que los ignorantes de siempre salgan con esa cantinela para justificar el mayor escándalo de corrupción de la historia de España, como es el asunto Negreira.
García tiene 81 años, ha pasado un cáncer (de lo que me alegro infinitamente porque no le deseo mal a nadie) y ya no es nadie en el mundo audiovisual español. A García no le dejaron volver a la radio porque nadie creía ya en él, porque la forma de hacer radio cambió y porque sus inventos, chantajes, demonizaciones y alabanzas ya no se las cree nadie. Pues bien, García sigue intentando meter mierda al Real Madrid y a Florentino Pérez, sigue intentando vincular al Real Madrid en los tejemanejes del Barcelona, que se compró el sistema arbitral español, que no se olvide. Sigue intentándolo porque García tiene clavado a fuego que nunca pudo manejar al Real Madrid como manejó al resto del deporte español. No hay más razones, amigos.
Les dejo con la convicción de que la justicia saldrá a la luz y de que el escándalo Negreira será debidamente juzgado y condenado, diga lo que diga José María García o cualquiera de los que quieren que esto se olvide. No se olvidará.
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Buenos días, amigos. El Real Madrid venció en Villarreal gracias a dos goles de Mbappé y a un partido notable de todo el equipo, todo ello a pesar de que Javier Tebas desatendió las peticiones del club para atrasar el encuentro. Como recordaréis, los organismos internacionales preconizan un descanso mínimo de 72 horas entre partido y partido, a fin de salvaguardar la salud de los futbolistas, y el bueno de Javier decidió ignorar esta premisa. No habían pasado ni 68 horas desde que Rüdiger lanzó el último penalti del Metropolitano y ya estaba dando comienzo la cita de Villarreal. Una cacicada de tamaño natural con todo el pedigree de la marca Tebas. (Con lo de la Marca no pretendemos sucumbir a ningún juego de palabras facilón).
No había ninguna contraindicación para poner el partido el domingo, que es la mejor suerte que correrá el Atleti, el otro participante en el euroderbi. No había ninguna contraindicación pero no se cambió. Una añagaza cualquiera de Javier Tebas. Lo sentimos, Javier, ilustre madridista. Lamentamos que tus esfuerzos para que tu supuesto equipo se dejara algún punto en el camino fuesen en balde. Como te confiesas vikingo, de sobra sabrás que el Real Madrid suele tener a bien crecerse ante la dificultad, verbigracia la dificultad que tú pusiste ayer en su camino transgrediendo la recomendación de las 72 horas.
Por eso dice As que es Mbappé (lo es) y que es la guerra (también lo es, habida cuenta del cabreo morrocotudo que con toda la razón calzan en Valdebebas a cuenta de esta cafrada).
El partido fue bueno, con remontada blanca incluida. Mbappé estuvo sublime, por los dos goles (el segundo de bella factura, como decían los clásicos) y por su juego en general. También brillaron a gran altura un renacido Camavinga y un Valverde perennemente estelar. Podéis leer la crónica y las calificaciones de Genaro Desailly si aún no lo habéis hecho.
Aclara As, como también hizo Carlo Ancelotti en su rueda de prensa post partido, que el Madrid no se presentará al próximo encuentro que incumpla la recomendación de las 72 horas. Nos parece un órdago pertinente. Si se prosigue con este acoso por tierra, mar y aire al campeón de Europa (y de España), la cosa solo puede acabar así, es decir, con el campeón rehusando aparecer en el partido por la falta de respeto de LaLiga, con el campeón abandonando un partido ya en juego por la no-aplicación de los protocolos antirracismo, o con alguna escena similar.
Parafraseando a Florentino en aquella asamblea, a lo mejor hay que recordar a Tebas quién es el Real Madrid. No parece que tenga claro hasta qué punto, aunque formalmente le incluya dentro, el Real Madrid es una institución infinitamente más importante que la que él preside, y debería darse cuenta, porque entre sus múltiples defectos no se encuentra el de no ser inteligente. La cosa se comprueba de una manera tan sencilla como comparar números, por ejemplo números de seguidores en redes sociales de una y otra entidad. Cualquier signo de protesta puesto en marcha por el Real Madrid dará la vuelta al mundo y arruinará definitivamente, si es que eso no ha ocurrido ya, el prestigio (?) de la competición. El club blanco no pide nada que no sea justo ni elemental, y cuando amenaza con pedir el amparo de la FIFA sabe de lo que habla.
Marca disfraza de elogio al Madrid (“incansable”) lo que en el fondo es un salvavidas a Tebas, claro. No, amigos, precisamente de lo que va esto es que de el Madrid es un colectivo humano y por lo tanto es cansable. En consecuencia, la salud de sus futbolistas debe ser protegida como la de cualquiera, y deben respetarse los patrones de descanso.
La prensa cataculé apunta al partido de hoy en el Metropolitano, donde se verán las caras el club cliente de Negreira y el club amigo (no sabemos si también cliente) de Munuera. Llegan estos últimos a su partido liguero con más de un día de descanso que los madridistas y, sinceramente, esperamos que les cunda. Es bien sabido que en esta vuestra página somos del Atleti desde shequetitos.
Por lo demás, ya está aquí, ya llegó el parón de selecciones. Hacía mucho que no teníamos uno. ¿Verdad que lo echabais de menos? A dicho parón llega el Real Madrid, que como todo el mundo sabe es un desastre absoluto, como cuartofinalista de Champions, líder con asterisco en la liga, semifinalista aventajado de Copa y campeón de Supercopa de Europa e Intercontinental.
Lo decimos porque somos conscientes de que Tebas no es el único madridista (?) al que conviene recordar quién es el Real Madrid.
Pasad un buen día.
-Courtois: NOTABLE. Aunque el Submarino no creó muchas ocasiones, estuvo brillante en tiros de Ayoze y Pepe.
-Lucas Vázquez: APROBADO. Funciona mejor cuando sale en los segundos tiempos, donde suele aportar bastante en ataque. Con todo, asistencia a Mbappé.
-Fran García: APROBADO. Hizo valer su velocidad para algún quite defensivo de bastante mérito.
-Asencio: NOTABLE. Con la firmeza de veterano a que nos tiene acostumbrados.
-Tchouaméni: NOTABLE. Demostró una vez más que, aunque no sea su mejor posición, sabe jugar de central.
-Camavinga: SOBRESALIENTE. Es oficial: ha vuelto. Fenomenal en defensa y manejando al equipo, en particular en el segundo tiempo. Su facilidad para batir líneas solo es comparable a la de Mbappé para batir porteros.
-Valverde: SOBRESALIENTE. Multiplicity, como en aquella película de Harold Ramis.
-Brahim: NOTABLE. Enorme esfuerzo hasta su sustitución. Estuvo en el primer gol.
-Bellingham: NOTABLE. Sensacional segundo tiempo. De menos a más. Estajanovismo y arte.
-Rodrygo: APROBADO. Gran denuedo y desgaste. Cómo ayuda en defensa.
-Mbappé: SOBRESALIENTE. Dos goles (100 % de acierto) y acciones benzemistas.
-Modric: NOTABLE. Criterio y dominio. Es posible que la gente no se dé cuenta de lo que aún aporta.
-Vinícius: APROBADO. No supo gestionar bien contragolpes potencialmente letales.
-Rüdiger: NOTABLE. Debió dar lo mejor de sí para frenar los últimos arreones locales.
-Guler: APROBADO. Pocos minutos, pero suficientes para mostrar bisoñez.
-Ancelotti: NOTABLE. Ejemplar ejercicio de juego y a la vez preservación de fuerzas.