Buenos días, amigos. La realidad ni es realidad ni es nada. Es una pantomima en la que cada cual trata de obtener el mayor beneficio económico propio (lícito) mientras intenta vender a la opinión pública que trabaja en favor del interés general (cínico). Aplica desde el deporte a la política, pasando por cualquier ámbito que imaginéis. El fútbol no es una excepción, pero por encontrarse en el terreno de los sentimientos es más sencillo embaucar a las masas: solo es necesario apelar a cuatro bobadas infantiloides para que tal o cual afición asienta como borregos autómatas.
Este ecosistema fomenta el ascenso de líderes como Tebas, Laporta, Louzán y quienes dirigen los designios deportivos desde la administración pública. Amoralidad pura y dura acompañada de una habilidad pasmosa para sortear normativas y leyes y, llegado el caso, desparpajo para modificarlas o retorcerlas. La seguridad jurídica es una utopía que no casa con el “Enríquez-imiento” personal.
Lo de menos es lo importante, ya que, para esta gente, lo importante es un mal necesario que han de soportar por interés crematístico. Lo importante, claro está, es el fútbol, los jugadores, las reglas, el deporte, la competición. A menudo, una fuente de problemas porque hay quienes no se pliegan y exigen cosas tan locas como respeto a la legalidad, a los derechos laborales, a la salud de los deportistas, etc.
Los periódicos, como son insostenibles, dependen de quienes los mantienen y no van a criticar los enjuagues diarios de nuestro fútbol. Su labor es hacernos creer que el Show de Truman que padecemos es maravilloso, sacando el hacha solo contra quien plantea desmantelar la farsa e instaurar un sistema limpio. Debido a ello, no hay atisbo alguno de crítica al proyecto de disputar el Villarreal-Barça de la Liga española en Miami.

La hoja parroquial de Tebas se refiere al asunto con un «Luz verde al partido de Miami». Aún no hay luz verde definitiva, pero la verdad es lo de menos, porque el trabajo de los medios es fabricar una realidad acorde a los intereses de quien la paga. Así hasta que suceda.
La distracción es el hueco que, según el diario de Gallardo, hace Pep a Rodrygo.

Curiosamente, AS habla del tema en unos términos prácticamente iguales: «Luz verde al plan Miami», como si alguien les hubiese dictado lo que tienen que decir. Qué cosas, ¿verdad? El periódico de PRISA dedica la portada al amistoso que disputa esta tarde el Madrid contra el Tirol, a una semana del comienzo de la adulterada Liga de Tebas.
Porque Tebas ahora controla de facto la Federación, es decir, los árbitros, y la Liga, es decir, partidos, horarios, descansos, etc. Y posicionarse en contra de quien detenta el poder es peligroso. Los clubes lo saben, del mismo modo que conocen que, si son dóciles, podrán comerse las migajas del pastel que caigan al suelo desde la barriga del amo. Se las podrán comer de rodillas y con grilletes, pero se las podrán comer al fin y al cabo. La otra opción ya sabemos cuál es.
No se espera que se lleve la decisión a los tribunales por adulterar la competición. El Barça va a disputar un partido que, en principio, tendría que ser en La Cerámica como visitante, en Miami virtualmente como local, con el apoyo de todos los fans del jugador que se ha quitado un peto con más arte.
Los futbolistas, protagonistas de este deporte, no habían sido consultados sobre este asunto. ¿Para qué, verdad, si esto va de ganar pasta y no de fútbol? Según Ramón Fuentes en Mundo Deportivo, se trata de «un pequeño inconveniente». Vaya por Dios. Los jugadores no saben los detalles, los criterios por los que se ha elegido ese encuentro y no otro, si se disputarán más partidos en el extranjero, qué protocolos se aplicarán, con qué seguros y coberturas médicas contarán en EEUU, cómo se elegirá el colegiado, de qué modo se repartirán los ingresos extra… En fin, minucias, ¿no?
La disputa de la Supercopa de España en Arabia no fue para que Piqué y Rubiales se lucraran, sino para fomentar los derechos humanos y los valores deportivos en aquella zona. Siguiendo el mismo razonamiento, probablemente este Villarreal-Barça sirva para mejorar el ecosistema de Miami y la conservación de sus caimanes, manatíes, aves playeras y tortugas marinas.
Lo que sería una absoluta locura es sugerir que el encuentro en Miami entre Villarreal y Barça es la crónica de un acuerdo anunciado, que se debe a un plan urdido desde tiempo ha. El Barça se porta bien con Tebas: le aprueba sus subidas de sueldo, retira la denuncia a CVC, no presenta la denuncia que podría inhabilitarle, se presta a jugar en Miami… y Tebas, por su parte… mejor escuchemos a Lluís Carrasco, el ideólogo de la lona de Laporta:
🚨 ESCANDALO MUNDIAL 🚨
Lluis Carrasco (Periodista y Publicista de Laporta:
"A 14 de agosto no tenemos el FPF mas alla de el compromiso de Javier Tebas""Sabemos que Javier Tebas tiene la intención de mirar de forma muy amable los numeros del FC Barcelona"
📽@JijantesFC pic.twitter.com/CtxnhZTMLd
— MRmariano🐐 (@marianoferzz) August 14, 2024
«Aún no tenemos el Fair Play Financiero garantizado, más allá del compromiso de Javier Tebas de que, evidentemente, los números se pueden mirar de una forma muy crítica o de una forma muy amable. Sabemos que Javier Tebas tiene la intención de mirar de forma amable los números del Barça».
Los números, sin embargo, son unívocos: un 5 no es un 6 y un 7 no es un 8, por lo que no pueden mirarse de forma amable o crítica. O se cumple la norma o no se cumple. Pero hay intereses superiores al del respeto por las reglas.
No es nuevo: Tebas siempre le ha puesto ojitos a la corrupción. De hecho, fue de los primeros en salir a la palestra para decir que comprarse al estamento arbitral vía Negreira estaba muy feo, pero que el asunto había —lo habían— prescrito y el Barça no sufriría consecuencias deportivas.

De la prensa del régimen culé, lo más destacado es la nueva ocurrencia que refleja Sport: el plan para fichar es incorporar un defensa sub-23 y proporcionarle dorsal del filial para «sortear el lío de las inscripciones». No se descarta que contraten a la próxima estrella del fútbol mundial y la den de alta como asistente personal para cortar los puros y proveer de torreznos a Laporta mientras les hace ganar campeonatos de Liga adulterada.
Pasad un buen día.
Reconozco que nunca he sabido exactamente qué hacer con Rodrygo. En qué cajón guardarlo exactamente. Esta última temporada me vi obligado a confesar a tumba abierta las dudas que quise mantener piadosamente ocultas desde el día de su llegada: había jornadas en que lo veía como un diamante brasileño y otras en que sospechaba que la joya no era más que bisutería aparente comprada en un mercadillo de verano, entre un puesto de gafas de espejo y un vendedor de sombreros panameños falsos. Su innegable talento siempre me inclinó hacia la indulgencia y el apoyo: bastaba un mes bueno para perdonarle la cara de indolente cuando, el desesperante resto del año, salía despedido tras cada cuerpeo con un defensa. Hasta que mi crédito, tan generoso al principio, finalizaba enterrado en pura desidia. Y, de repente, un par de golazos por la escuadra y vuelta a empezar.
No es que uno se considere detentador de un inclemente criterio futbolístico, pero Rodrygo ha sido el jugador que, con diferencia, ha provocado más vaivenes a mi anhelante espíritu de hincha. Y que más ha complicado esa imposible pretensión del columnista, que persigue la coherencia y la rotundidad en el ámbito de sus textos de la misma forma que lo hace con la respetabilidad en su vida social —fracasando, a menudo, en ambos desempeños—. Rodrygo me obligaba a los jugueteos literarios menos honrados, aquellos en los que se esquiva a Orwell, sacrificando la claridad. Porque, sinceramente y para qué engañarnos: ni siquiera yo sabía del todo qué pensar del delantero.
Considero que ha sido el primer curso donde Rodrygo ha estado tan lejos del aprobado que ni siquiera hemos podido concedérselo aquellos que estábamos deseando hacerlo
De ahí que las metáforas empleadas para halagarlo compartieran un patrón común, vinculado al sí pero no: que si C. Tangana —“yo era ateo, pero ahora creo”—, que si Oliver Sacks y la afición de nuestra mente a engañarnos con recuerdos falsos que encajen en los relatos construidos a posteriori… Todas eran, en realidad, coartadas y justificaciones que pretendían excusar mi impulsiva y exagerada ausencia de titubeos cada vez que Rodrygo hacía uno de esos goles en Champions que parecen escritos por un guionista con contrato vitalicio en el Bernabéu. Titubeos que acababan regresando al cabo de diez o doce encuentros de liga. En definitiva, una relación abocada a mantenerse en el estricto campo de la fe, la cual fue puesta a prueba de manera decisiva en este último annus horribilis, en el que no ha habido apenas trufas que llevarse a la boca. Considero que ha sido el primer curso donde Rodrygo ha estado tan lejos del aprobado que ni siquiera hemos podido concedérselo aquellos que estábamos deseando hacerlo.
Y así hemos vivido, Rodrygo y yo, en un romance intermitente y tóxico. Un eterno péndulo que me enseñaba que uno puede amar y desconfiar al mismo tiempo. Hasta que ahora se oye ese rumor en este tórrido agosto, según el cual parece que podría irse a Inglaterra. Otra camiseta, otros himnos. Y yo, que este último año juré haberlo dado —¡esta vez sí!— por amortizado, descubro que me inquieta y escuece la idea. Acaso porque Rodrygo no sea solo un jugador, sino una suerte de proyección de mi montaña rusa personal. Una prueba de que el fútbol es, sobre todo, una sucesión de reconciliaciones. Una esperanza perpetua y ridícula de que todo se arreglará. Esa expectativa que nace todos los inicios de verano, y que nunca termina de cumplirse.
Su marcha supone dejar atrás un lugar donde los recelos queman, pero también donde se sueña con lo imposible. Implica despedirse de un pulso constante con la grandeza y con la incertidumbre. No sé si está preparado para cortar la cuerda. Irse del Madrid es, en cierto modo, irse de la vida; o, como mínimo, apartarse del epicentro de la vida que uno decidió abrazar, con sus heridas y sus alegrías, sus tormentas y sus milagros. Quizá, en esta hora del posible adiós, por una vez las dudas las tenga él, y no nosotros. Solo nos queda desearle suerte y el mayor de los aciertos.
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Desde luego que, de todos los números históricos, por así decirlo, insertos en la psique colectiva del madridismo, el 4 es el que tiene más valor. Cuando digo valor y no peso me refiero literalmente a que es el dorsal de los quilates, que es la medida que señala el oro que contiene una joya: en árabe, la palabra sirve para nombrar a la semilla de la algarroba, y fue tomada directamente del griego kerátion, que significa «el peso de cuatro granos». Precisamente cuatro. Todas estas cuestiones etimológicas quizá no le digan nada a mucha gente, pero para otros resultan importantes. Todo, en el Universo, está unido por hilos tenues, casi invisibles, pero muy resistentes. En la cábala madridista las palabras, que bautizan realidades, también sellan el destino de los hombres. El número 4 debe tener, en su corazón, la pureza del oro, que es desde antiguo el atributo de los emperadores. Si el 10 es El Genio y el 5, El Mago, el 4 del Real Madrid es El Jefe.
Si pensamos en un jefe, es evidente que de la penumbra de nuestra imaginación surge la imagen a caballo de Sergio Ramos blandiendo una espada.
Ramos encarnó aquello que él mismo puso por escrito en una canción de rap: el número 1 / el 4. Es decir que sin sus dotes de mando ni su autoridad natural puede que el Madrid de las seis Copas de Europa en diez años no hubiera existido. De hecho, la Décima, que rompió el maleficio y abrió la gran puerta, es prácticamente suya. Derribó el muro a cabezazos y configuró, en la cabeza de los adversarios, la imagen de un Madrid que se levantaba a pulso desde sus cojones. Esa fantasmagoría, más que los goles de Cristiano Ronaldo o la sangre fría de Kroos y Modric, destruyó la moral de los más grandes rivales a los que se enfrentó el Madrid a lo largo de su increíble periplo europeo.
El Madrid de los Jerarcas tenía un capo dei tutti capi, un tipo que guardaba el sueño de los hijos sentado en una butaca, en el porche, auscultando la noche con una escopeta recortada. No en vano en el mundo todavía le llaman, con admiración, Il Capitano, herencia de Cannavaro, a cuyo lado Ramos aprendió verdaderamente a ser central, bajo la dirección de Fabio Capello, en aquella liga número 30 que fue todo un Big Bang.
Si pensamos en un jefe, es evidente que de la penumbra de nuestra imaginación surge la imagen a caballo de Sergio Ramos blandiendo una espada
En realidad, esa idea de jerarquía y carisma nace con Fernando Ruiz Hierro, el hombre a cuya espalda el 4 de la camiseta blanca cristalizó en mármol y en látigo.
Hierro cuajó para siempre, en el imaginario moderno, la idea del mando la noche del 20 de mayo de 1998. Fue allí, sobre el césped del Amsterdam Arena, cuando el 4 del Madrid escribió un tratado sobre el uso legítimo de la fuerza y el monopolio de la violencia: había nacido La Autoridad. Y lo escribió sobre la espalda de Del Piero, que entonces era el delantero de moda en Europa y que, a partir de aquel día, se redujo a un geniecillo menor, desterrado para siempre del Olimpo del fútbol por la mano de un Júpiter de Vélez-Málaga.
El 10, en el Madrid, lo puede llevar un delantero centro o un extremo diestro; el 5, del mismo modo, puede portarlo un mediapunta o un llegador, pero el 4 pertenece invariablemente a un defensa central. Al Defensa Central: al líder de la zaga, al Lord Protector del reino, cuyo papel no es sólo cerrar a cal y canto la portería propia sino, aún más, ejercer una influencia espiritual decisiva sobre sus compañeros. Debe tener, como los cónsules romanos, gravitas y auctoritas.
Hablar de historias de dorsales antes del comienzo de la década de los 90 del siglo pasado es, realmente, hablar por hablar. A excepción del 9 en el Madrid (Di Stéfano) o del 10 en Argentina y Brasil, no es hasta esa época cuando verdaderamente se fijan a un jugador determinado. Coincide con la obligatoriedad de serigrafiar los nombres. El auge del merchandising y la globalización del fútbol que siguió al Mundial de Estados Unidos dio lugar al surgimiento, en la memoria de los hinchas, de una tradición propiamente dicha en ese sentido. Antes de eso los dorsales solían pulular por varios jugadores de una misma línea. Por eso, el 4 del Madrid fue también de Gordillo, que era lateral, y de Stielike, que por ejemplo lo llevó en la final de la Copa de la UEFA de 1985, siendo como era, centrocampista. La historia del 4, así, nace con Hierro, que sentó el molde. ¡Y qué molde!
Hierro cuajó para siempre, en el imaginario moderno, la idea del mando la noche del 20 de mayo de 1998. Fue allí, sobre el césped del Amsterdam Arena, cuando el 4 del Madrid escribió un tratado sobre el uso legítimo de la fuerza y el monopolio de la violencia: había nacido La Autoridad
Después de Ramos, el 4 fue a pasar a David Alaba, quien lo mereció con honores en su primera campaña. Hay una imagen icónica de Alaba en esa Copa de Europa, la 14, y no es sujetando la famosa silla: con 1-1 en el marcador, en el partido de vuelta contra el PSG, en octavos de final, Mbappé está sólo ante Courtois y le queda la pelota botando, ideal para fusilar al portero belga. Entonces Alaba, como una propia emanación del mismo césped de Chamartín, se tira de espaldas, como un ninja, e impide con una acrobacia imposible el remate, dándole a su equipo un balón de oxígeno que a la postre resultó fundamental.
Esa campaña, Alaba fue lo que se espera de un 4 del Madrid.
Digo que Hierro sentó las bases de la tradición del 4 del Madrid, pero eso tampoco es del todo exacto. Hay un precedente con curiosas concomitancias. El 4 del Madrid debe ser, o bien andaluz, o por extensión, del sur de España, y tener el aire altivo de los toreros. Naturalmente, el futuro 4 debe ser Dean Huijsen, que es malagueño, alto, carismático y virtuoso. Laten un puñado de Copas de Europa en su sonrisa de gitano rubio de ojos azules, en el ceceo de su acento y en su marcado desparpajo. Su apellido es holandés pero podría tratarse de Cagancho o de Camarón. No es casualidad que la primera Copa de Europa que ganó el Madrid tuviera a un 4 meridional en el eje de su zaga. Era Rafael Lesmes, que por haber sido fichado por el Valladolid del Atlético de Tetuán junto a su hermano Paco, a la sazón algunos años mayor, y siguiendo el ejemplo de las sagas taurinas, le apodaron en su tiempo Lesmes II. Juntos conformaron lo que se llamó la «zaga mora» del Valladolid subcampeón de la Copa del año 50, derrotado ante el Athletic de Bilbao de Telmo Zarra. Los Lesmes eran de Ceuta. Poco después, Lesmes II fichó por el Madrid. Dicen las crónicas que tenía un carácter fuerte. De blanco jugó más de doscientos partidos y ganó 9 títulos. Fue titular en las tres primeras finales de la Copa de Europa. En todas llevó el número 4.
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Como imagino que sabrán, ya está disponible la tercera equipación del Real Madrid para la temporada 25/26. Una zamarra que en lo más visible recupera el azul, en esta ocasión inspirado en la grada del estadio, y se reserva lo más notable y revelador en su interior, nada menos que un pedazo de la historia del club.
Es allí donde se ha decidido serigrafiar la frase que mejor resume el ADN madridista, que no pasa por la pretensión de ganar, sino por algo más sutil y profundo: la negación a rendirse. Una filosofía que expresó como nadie Juanito, que además tuvo el detalle de verbalizarla con su “90 minuti en el Bernabéu son molto longo” que ahora se imprimirá en las camisetas.
La historia es sobradamente conocida. Tras caer en Milán por 2-0 en la Copa de la UEFA en el año 85, algunos jugadores del Inter no tuvieron mejor ocurrencia que pasar cerca del malagueño exhibiendo excesiva alegría y confianza. Error. Aquello les supuso llevarse puesta la premonición más cierta del fútbol, expresada por la boca de Juanito recién salida de su corazón.
Un buen puñado de clubes poseen y cuidan sus símbolos hasta el extremo. Piensen en la Bombonera de Boca, el Muro Amarillo del Dortmund o el mayestático You’ll never walk alone del Liverpool. La canción, escrita en 1945 por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein y originalmente dedicada a un musical de Broadway, no sólo convierte la previa de Anfield en un ritual casi místico, sino que su título está inserto en el escudo del club, así como en la verja de entrada de la puerta de Bill Shankly, la mayor leyenda red de la historia.
la frase que mejor resume el ADN madridista no pasa por la pretensión de ganar, sino por algo más sutil y profundo: la negación a rendirse. Una filosofía que expresó como nadie Juanito, que además tuvo el detalle de verbalizarla con su “90 minuti en el Bernabéu son molto longo” que ahora se imprimirá en las camisetas
Una exposición en la que no debemos descartar cierta motivación diferenciadora, pues no son pocos los equipos que también se han llevado la canción a su terreno. Hasta la fecha y sin contar los de tercera categoría, al menos 23 distribuidos por varios países (Inglaterra, Escocia, Japón, Alemania, Italia, España, Grecia, Bélgica, Países Bajos y Austria).
Por ello cobra todavía más sentido y relevancia haber recuperado los 90 minuti de Juanito. Primero por su exclusividad. Ningún otro equipo podría utilizarla jamás porque corresponde a un hecho espontáneo y de autor. Segundo, por su significado, inserto como pocos en la filosofía y carácter del Real Madrid. Tercero, por el hombre que la profirió, único jugador con minuto reservado en el Bernabéu. Cuarto, por su coherencia. No sólo respeta y representa la identidad del club, sino que también encarna la personalidad inimitable del malagueño: impulsiva, auténtica, genial. Y, quinto, por su vigencia eterna. El día que el Madrid renuncie a la certeza y el ideal que encierra el 90 minuti de Juanito comenzará a perder su identidad.
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Buenos días, estimados galernautas. El equipo cliente de Negreira jugó ayer muy bien en su pachanga veraniega del Hans Gamper ante un inexistente Como, al que barrió con un humillante 5-0. Que esta gente ha juntado un buen equipo, a las órdenes además de un excelente entrenador, es algo que ya sabíamos. Que todo apunta a que siguen teniendo atado y bien atado el sistema arbitral en su favor tampoco es algo que ofrezca la menor duda, lo que nos hace albergar los más oscuros presagios de cara a la temporada que enseguida principia.
Permitiréis que tomemos prestado el título de aquella serie de comedia. La que se avecina, amigos.
La prensa cataculé canta las glorias del buen juego blaugrana y pasa por encima del nuevo detalle de impunidad culé que nos regaló el juego, plasmado en el cuarto gol. Ya sabemos que es solo un gol entre muchos, pero no pierdan la ocasión de verlo.
Soberbio Ricard de Burgos Bengoexell. No iba él a presentarse en el Hans Gamper a molestar, sólo faltaba https://t.co/YgRP17ZBSk
— Paul Tenorio (@Paul_Tenorio) August 11, 2025
Como dice nuestro querido Paul Tenorio, tú a tu pachanga veraniega invitas al árbitro que estimas oportuno, y quién mejor que el plañidero De Burgos para que la fiesta sea redonda. Raphinha propina una salvaje, descarada, casi hilarante patada al defensa del Como para arrebatarle la pelota. Sigan, sigan. Todo OK, José Luis, o Ritxie. La jugada no tiene importancia porque es un tanto entre muchos en un torneo amistoso, pero como signo de los tiempos que se vienen (que serán idénticos o peores si es posible a los que se fueron) resulta estremecedor.
¿Qué cabe esperar, en todo caso? Bajo la batuta de un Tebas que ahora es el factótum del fútbol español, cargo que compagina con el de odiador máximo del Real Madrid, el Comité Técnico de Árbitros emprendió al fin la tan necesaria remodelación, postergada más de dos años desde el descubrimiento del mal llamado caso Negreira, que mejor debería denominarse BarçaGate. El problema es que la remodelación, en lugar de limpiar la institución, la ha emputecido todavía más. (Disculparéis el verbo, pero llega un punto en que uno ya no sabe cómo hacer algo de ruido en medio de lo consuetudinario del fraude).
Han puesto un CEO controlado por Tebas, un sujeto que además calificó el affaire Negreira como “algo casi puntual” (un punto de 17 años que se sepa es más bien una línea, y bastante larga, pero qué sabremos nosotros).
Han puesto de máximo responsable arbitral a Fernández Borbalán, famoso por haber sido nombrado colegiado “talismán” por parte de la prensa afín a los negreiros y hombre cuya carrera arbitral en Primera coincide casi al minuto con los 17 años de pagos al tal Enríquez.
Han puesto de responsable del VAR a Prieto Iglesias, trencilla de ínfimo nivel que fue ascendido directamente a Primera por el índice corruptor (el propio Tebas lo llama así) de Negreira pese a haber quedado ¡¡el 16!! en la clasificación de Segunda.
Para designar a los colegiados cada jornada, han colocado al propio CEO Fran Soto (reconocido culé), al exentrenador colchonero Gregorio Manzano y a un exábitro (Teixeira Vitienes) célebre por haber sacado en cierta ocasión dos tarjetas amarillas a Busquets sin por ello decidir expulsarle.
A fin de maquillar el expolio programado, habían nombrado también un irrelevante asesor de IA que se ha visto obligado a dimitir (en medio de un escándalo monumental, organizado por los medios que controla el propio Tebas) por sus inaceptables tendencias merengues.
Es brutal. Es devastador. El Madrid va a tener que hacer mil cuatrocientos puntos o así si quiere aspirar a ganar la liga. El único consuelo que nos queda es hacerles notar que nos damos cuenta, pero eso quizá no haga sino hacerles reír aún más, a mandíbula batiente.
La que se avecina.
Seguimos con las primeras planas de la jornada. Decíamos antes que Tebas controla la prensa, sin maliciar que a la vuelta de la esquina íbamos a hallar el primer ejemplo.
Marca, cada día más hoja parroquial de D. Javier, abraza el sensacionalismo más catastrofista a cuenta de la nueva lesión de Camavinga.
En realidad, es solo un esguince que apenas va a distraer diez días su puesta a punto, pero cualquier excusa es buena para hacer saltar todas las alarmas, propagar el derrotismo en las filas blancas y soliviantar a un madridismo cada vez más pusilánime y absurdamente acomplejado contra el propio jugador, contra los médicos, contra los fisios, contra Pintus (que ya no manda como antes), contra Ancelotti retrospectivamente, contra Xabi en adelante, contra Florentino siempre y contra todo el que se mueva. Bajo el recuento cruel de las lesiones de Camavinga que lleva a cabo Marca subyace la creencia de que el jugador se lesiona porque quiere, o de que es un irresponsable que no se cuida, o de que la escuadra está ya en fase galacticidio. Todo sea por abortar de entrada cualquier posibilidad de ilusión en las filas vikingas.
Para eso ha quedado Marca, cada día más el diario deportivo de todas las aficiones. Menos de una, claro.
En el faldoncillo inferior de Marca se nos informa del partido de liga que se jugará en Miami, el 20 de diciembre, entre el equipo cliente de Negreira y el Villarreal. En realidad es al revés. Es un Villarreal-Equipo Cliente de Negreira. El local es el Submarino, o sea, es quien renuncia a su condición de local. Una de las salidas más difíciles del año queda pues allanada para los culés, que jugarán esa salida difícil en Miami ante un público seguro que favorable. Posponer la primera jornada en atención al Mundial jugado por el Madrid era manipular la competición, pero esto no lo es. Fenomenal.
Se da la circunstancia además de que, entre ambos contendientes, el que virtualmente está sin estadio no es precisamente el club de Roig. Sabe Dios qué beneficios obtendrá el Villarreal por plegarse a esta nueva cacicada de Tebas, y nos perdonaréis la irreverencia de autonombrarnos Dios, dado que nosotros mismos sabemos a la perfección cuáles serán dichos beneficios. Estaremos atentos a los arbitrajes que goce el club de la Cerámica, en particular en dos de los partidos ligueros que tienen por delante en esta apasionante y cochambrosa nueva edición de la Liga Negreira.
¿Que se nos nota enfadados? No sabemos qué os hace pensar algo semejante.
Os dejamos con As. Pasad un buen día.
La Federación del presidente Louzán estudia hoy si acepta que su vicepresidente Tebas, que además preside la Liga y no es el seleccionador femenino porque no se le ha ocurrido, mande el partido Villarreal-Barcelona prenavideño a Miami Beach. O a Miami solo. Miami Vice vendría al pelo.
A todo esto, el Madrid será colista el próximo lunes. Es inevitable. Luego les cuento. Sí: el Barça, a Miami y el Madrid, a la cola.
Llevar un partido a la ciudad que cobija a Messi entre otros es una vieja ilusión de Tebas y Asociados, TyA en adelante. Lo intentó con un Girona-Barcelona pero no fue posible entre pitos, flautas y aquel Rubiales que se puso de culo. ¿Siempre el Barcelona? Normal: representa como nadie a su Liga, esta.
Como en aquella ocasión, se han levantado voces en contra de la ocurrencia. Que si eso es convertir un partido de visitante en local para los azulgrana, pues la grada será un 90-10 a su favor e igual me quedo corto. Que eso es adulterar la competición y tal. Que si los socios del Villarreal no verán a Lamine, lo que espero no anime a algunos a pedir la cicuta. No estoy de acuerdo, no es lo que parece y me explico.
La idea busca exactamente lo contrario: igualar la competición. Habría otras formas, pero por una hay que empezar. TyA maneja los datos: en La Cerámica se han jugado 25 partidos entre ambos clubes con un saldo a favor de 5 triunfos del Villarreal, 5 empates y 15 victorias azulgrana. Desde 2007 no se vive una alegría local, 3-1. El resto, empates o 2 en la quiniela, seis las últimas seis veces.
La RFEF estudia si acepta que su vicepresidente Tebas, que además preside la Liga y no es el seleccionador femenino porque no se le ha ocurrido, mande el partido Villarreal-Barcelona prenavideño a Miami Beach. O a Miami solo. Miami Vice vendría al pelo
TyA podría elegir otros 37 partidos del Barcelona, 37, y ha elegido este. El motivo no puede ser otro que intentar romper la racha, que el Villareal al menos rasque un punto, cosa que en La Cerámica miau, y el producto lo agradezca: cuanto más ajustado esté, mucho mejor para el interés de la cosa, la venta de derechos, de torcidos, todo eso.
Miami es producto. Como el Barça entiende de eso, firmará el empate pues eso es bueno para su Liga querida, su, sí, la suya. El Villarreal imagino que no pondrá inconveniente. ¿Qué os parece, 3-3, 4-4 como en 2019? ¡Anda que no quedará tiempo para 'ajustar' cosillas! Los 'ajustes' con otros se apañan aquí, sin necesidad de cruzar el charco.
TyA está en constante investigación, transformación. De ahí también lo de los 15 días de pretemporada del Madrid. Es un experimento interesante. Probar si los blancos salen como motos, ganan 14 partidos de Liga de un tirón y se marcan un 6 de 6 en la Champions, cosa así, con 15 días de trabajo. Y a lo sumo con un par de constipados y un tirón en el glúteo de cuando la época de Porlán Chendo como atentados a su salud. Eso está chungo: ya cayó Camavinga.
Si el plan TyA/15/RM, que así se llama, funciona habrá contribuido, además, a revolucionar la cosa físico-molicie en el fútbol. Con 21 días de vacaciones (molicie) y 15 de entrenamiento (físico) sería posible sobrevivir y bordarlo. Venga cuatro-ceros, cinco-unos, esas cosas. Un espectáculo.
¿Si eso le hubiera pasado a otro u otros? No lo sabemos, no molesten. Quedémonos en lo mollar. Se trata de testar si puede haber fútbol oficial once meses del año cada año. En Miami o Madrigal de las Altas Torres, selecciones inclusive.
UEFA y FIFA están de acuerdo, pues si eso sucede cabrían varias posibilidades. Ligas con más equipos. Mundiales de club y selección cada 18 meses, como era la mili en la Marina. Vuelta de la Copa de la Liga donde desapareció. Llegada de la Liga de la Copa. Liga de las Naciones mixta... Bien.
Se trata de testar si puede haber fútbol oficial once meses del año cada año. UEFA y FIFA están de acuerdo, pues si eso sucede cabrían varias posibilidades. Ligas con más equipos. Mundiales de club y selección cada 18 meses, como era la mili en la Marina. Vuelta de la Copa de la Liga donde desapareció. Llegada de la Liga de la Copa. Liga de las Naciones mixta... Bien
A todo esto, algo que ha pasado desapercibido menos aquí: el Madrid será colista el lunes próximo. Habrán jugado todos y la clasificación la cerrarán él y Osasuna. Y no habrá discusión ni juez único o acompañado a quien apelar: la O de Osasuna va antes que la R de Real Madrid, luego el puesto 19 será para los navarros y el 20 para los blancos.
Normalmente, cuando Barça y Villarreal se vayan de viaje, jornada 17, el Madrid habrá abandonado la cola, incluso la zona de descenso. O no. Vaya usted a saber. El gran gag de la Liga + TyA + Federación sería vivir el descenso del Madrid, el primero de la historia. El partido del descenso, hoy palman y bajan, también se jugaría en Miami, claro.
¿Cuántos habrá que guardarán e incluso enmarcarán esa tabla clasificatoria del 18-A? Algunos, ¿verdad? Lamentaría que les dure apenas un día tanto esfuerzo: debe ganar Osasuna.
¿Que no? ¿Pero ustedes creen en serio que el Madrid va a ganar ‘esto’? ¡Jaaaaja! Lamento que el calor les esté afectando hasta este punto. 0-1, Víctor, buen muchacho: en órsay. No se hable más. Nos pueden quitar todo menos el cachondeo.
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Un día como hoy, 10 de agosto, de 1938, en plena Guerra Civil, falleció en París Plácido Álvarez-Buylla Lozana. Uno de los pioneros del Real Madrid en los primeros años de vida de club, que posteriormente llegó a ser un reconocido diplomático y político español, ocupando el ministerio de Industria y Comercio en 1936.
Nacido el 5 de abril de 1885 en Oviedo, procedía de una familia representativa de la burguesía progresista y republicana de Asturias. Sus hermanos, Adolfo y Vicente, también figuraron en alguna alineación del conjunto madridista. El primero como guardameta y el segundo tanto de centrocampista como de delantero. Su primer contacto con el fútbol fue a través de un amigo que después de regresar de Inglaterra lo introdujo en el balompié, coincidiendo en alguna oportunidad con el ilustre catedrático de historia Rafael Altamira. Comenzó a jugar en Oviedo en 1900 a la vez que estudiaba, también en Avilés en el Stadium, y en Salinas, lugar en el que veraneaba con la familia y era tradición disputar partidos con sus hermanos en el equipo de Castrillón. Tras terminar la carrera de Derecho, se desplazó a Madrid para obtener un doctorado en la Universidad Central.
En la capital, y en los campus universitarios, entabló amistad con varios muchachos que eran socios del Madrid y que, una vez supieron sus gustos futbolísticos y su destreza, le invitaron a jugar un día con los blancos. Su etapa madridista dio inicio en la temporada de 1906 y duró algo menos de dos años. Plácido Álvarez Buylla era un futbolista muy alto para la época, con un 1,83cm de estatura, que destacaba por su contundencia, fortaleza y poderío en el aspecto físico. Jugó principalmente de defensa, aunque también en alguna ocasión como medio tanto por el perfil izquierdo como el derecho. En una oportunidad, además, debió de ponerse bajo los palos en un partido con el tercer equipo madridista. En declaraciones suyas a la publicación Estampa explicó que “actué con el Madrid en aquellos partidos donde el público era escaso y el entusiasmo extraordinario. Cuando, a veces, era gratis la entrada o, mejor dicho, cuando no había entrada, porque el campo estaba vallado”.
En el Campeonato Regional de 1906-07, disputó un partido con los reservas ante el Athletic de Madrid en el terreno de juego del Hipódromo capitalino. En aquel choque tuvo como compañeros en el once a reconocidos futbolistas de la época como Ruete, Chulilla y Aspiunza. El Madrid se hizo con el título que poco después fue anulado por la renacida Federación Madrileña, al constatarse varias irregularidades a lo largo del torneo por parte de todos los equipos participantes en la competición.
El debut de Plácido con los mayores tuvo que esperar hasta el mes de febrero de 1907. El Madrid participó en el Concurso de clasificación para la Copa del Rey luchando por un billete en una eliminatoria a doble partido contra el Hispania FC. El conjunto madridista venció en ambos con suma claridad por 5-0 y 4-1, y evitó el encuentro de desempate. En las crónicas, con el asturiano partiendo desde la línea media, se elogió al equipo blanco afirmando que “está muy entrenado y es muy fuerte”.
En el mes de marzo dio comienzo el torneo copero en el Hipódromo madrileño en una fase de liguilla, con Madrid FC, Vigo FC, Hamilton, CR Huelva y Club Vizcaya como clubes en liza. La competencia en los madridistas era grande y Buylla tenía que luchar por un puesto en la defensa con Joaquín Yarza y Berraondo, y en la media con el otro hermano Yarza, Henri Normand, Quirante y José Giralt. Por todo ello, solo actuó en un partido de la segunda jornada contra el Vigo FC. Aquella tarde Berraondo fue baja tras salir tocado del duelo previo contra el Vizcay,a y el zaguero asturiano formó pareja con Joaquín Yarza. El conjunto vigués, según contó la revista Los Deportes, desarrolló un bonito juego y lucharon con gran energía, pero se toparon con la mala fortuna y con un gran papel de Yarza y Álvarez Buylla en defensa, así como del portero merengue Manuel Alcalde.
Días más tarde, los blancos se impusieron en la gran final a los vizcaínos con un tanto de Prast, y consiguieron la tercera Copa consecutiva. Así, Álvarez Buylla sumaba al palmarés personal el trofeo más importante de su trayectoria deportiva. En el curso siguiente, disfrutó de minutos en algún amistoso como el celebrado en Toledo ante la Academia de Infantería el día 9 de febrero de 1908. Ese encuentro tuvo como curiosidad que compartió alineación con su hermano Vicente, que fue uno de los goleadores en la aplastante victoria blanca por 0-7 en el Campo de Tiro.
Su marcha de la entidad merengue se debió a la famosa escisión de varios de los campeones de Copa tras la marcha de la presidencia de Carlos Padrós. En el diario Estampa, el asturiano comentó que el cisma “capitaneado por los hermanos Giralt, que eran de los que destacaban en el Madrid, me llevó a abandonarle y formé parte del Español F.C., que se constituyó a base de los que se habían separado del club”. Entre otros de los que también salieron del cuadro blanco estaban los hermanos Manuel y Joaquín Yarza, y Antonio Neyra. En su nuevo equipo, Plácido Álvarez Buylla permaneció hasta 1911, y también disputó algunos encuentros con el Español de Barcelona y el Círculo Industrial de Sport de Avilés.
era un futbolista muy alto para la época, con un 1,83cm de estatura, que destacaba por su contundencia, fortaleza y poderío en el aspecto físico. Jugó principalmente de defensa, aunque también en alguna ocasión como medio tanto por el perfil izquierdo como el derecho
Mientras jugaba al fútbol lo seguía compaginando con sus estudios y en 1909 se doctoró en Derecho por la Universidad Central de Madrid. Unos años después ingresó en la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), lo que le permitió ampliar sus conocimientos de Derecho en las universidades centroeuropeas como la de Berlín, Múnich y Viena. Luego, en 1916, entró en la carrera consular hasta que le llegó ser agregado en la embajada de España en Berlín y estar al frente de viceconsulados de ciudades como Mons, Charleroi, Amberes, Stuttgart, Bremen, Tánger y Frankfurt. Su trayectoria giró después hacia la política. Sobre esta última faceta explicó que el fútbol le sirvió porque “formando parte de un equipo se adquiere un hábito de disciplina que en la política es absolutamente necesario”.
En el mes de octubre de 1933, el gobierno de Martínez Barrio le encomendó el cargo de Director General de Marruecos y Colonias, llegando a ejercer la subsecretaría de la Presidencia en el gobierno de Alejandro Lerroux al año siguiente. Además, en los siguientes tres años ocupó los cargos de Cónsul General en Lisboa (1933-1934); Cónsul General en Dublín (1934-1936) y Cónsul General en Gibraltar en 1936. Su entrada en el gobierno se produjo el 19 de febrero de 1936, al ser nombrado por Manuel Azaña ministro de Industria y Comercio, cartera ministerial que continuó ocupando en los gobiernos presididos por Santiago Casares Quiroga, Diego Martínez Barrio y José Giral hasta el mes de octubre del mismo año.
Durante la guerra civil fue cónsul de Uruguay hasta que la muerte le sorprendió a los 53 años de edad en París en 1938, cuando ostentaba el cargo de Cónsul General en la capital de Francia. No hubo demasiadas noticias sobre su fallecimiento, pero en la prensa francesa se publicó que fue a causa de una corta enfermedad.
EFE y Hemeroteca Alberto Cosín
Querido amigo:
Sí, amigo. Vaya eso por delante de todo. Hay pocas razones válidas para renunciar a una buena amistad. Ser de un equipo de fútbol distinto del mío no debería ser una de ellas aunque, como pronto adivinarás si sigues leyendo estas líneas, aquí no estamos hablando de fútbol. O no estrictamente.
Permite que te cuente algunas cosas. Quizá las desconozcas. Quizá las conozcas pero las niegues. Disculpa que sea taxativo en esto, que sea tan tajante como lo es la realidad. No importa que lo creas o no, y tampoco importan las fantasías (casi nunca respaldadas por hechos) con las que tus mayores o la propaganda te habrán emponzoñado, abortando en origen cualquier posibilidad de honestidad intelectual.
Vamos con la verdad cruda por delante. No soy maniqueo. En casi todos los antagonismos que conozco se me ocurren siempre mil matices que me sitúan en una zona de grises. Sin embargo, hay algo que es pura y claramente una historia de buenos y malos: la relación Madrid-Barça.
Me voy a remontar lejos en el tiempo. En 1936 estalla la Guerra. El alzamiento franquista sorprende a varios de los mejores jugadores del Real Madrid fuera de nuestras fronteras. Algunos ya no volverán. Los que quedan buscan una manera de seguir jugando al balompié en una España fracturada y futbolísticamente impracticable, en la cual los estadios han sido sustituidos por trincheras. Solicitan permiso a la Federación de Fútbol Catalana para unirse a la liga de dicha región. Para evitar susceptibilidades, se establece que, en caso de ganar el Madrid dicho campeonato, no habrá oficialidad de ese primer puesto. La Federación, respaldada por los clubes, apoyan la petición para garantizar que el mejor equipo del país pueda seguir jugando, aunque lo haga a título meramente amistoso.
No soy maniqueo. Sin embargo, hay algo que es pura y claramente una historia de buenos y malos: la relación Madrid-Barça
Todo el mundo había accedido. Mientras España ardía en la guerra y Madrid era asediada, una delegación madridista, encabezada por el entrenador Paco Bru, ya había alquilado un chalet en el Masnou, al cual ya se disponía a dirigirse el equipo al completo (o lo que quedaba de él por la diáspora del verano) cuando se produjo una negativa que abortó el plan. Esa negativa era la del FC Barcelona.
¿Lo sabías? Vamos a ver si lo interiorizas como corresponde. Un puñado de jugadores de fútbol, que solo aspiraba a continuar con el desarrollo de su pasión en medio de un conflicto bélico, fue privado de hacerlo cuando ya estaba todo arreglado gracias a la altura de miras del fútbol catalán en su conjunto. En su conjunto pero con una excepción: tu club, que prefirió condenar al nuestro a lo que habría podido ser su desaparición, permitiendo que la guerra lo consumiera, antes que abrirle las puertas de la noble tierra catalana. ¿Cabe mayor y más temprana muestra de vileza institucional?
¿Por qué? Solo podemos especular. ¿Razones políticas? Es posible, por cuanto Madrid era zona roja y es verdad histórica comprobada que había sido la alta burguesía catalana la que había financiado el golpe franquista. ¿Rencor por el trasvase Barça-Madrid de Samitier, el Figo de la época? Puede ser. ¿Miedo al soberbio equipo blanco, que ya había mojado la oreja culé en una final de Copa a pies de los extraordinarios Regueiro, Ciriaco, Quincoces, Zamora…? No cabe duda de que la posibilidad de condenar al infierno al mayor rival deportivo tuvo mucho que ver. Mientras duró la guerra, pareció que os salíais con la vuestra en el afán por exterminar al Madrid a manos de las tropas franquistas. El club blanco es incautado, el viejo Chamartín convertido en escenario de maniobras de tiro, los trofeos y estatutos cuidadosamente escondidos por los directivos supervivientes. Casi os salís con la vuestra, aunque no contabais con la determinación de Santiago Bernabéu, quien al término de la guerra, y sin ninguna ayuda de un régimen franquista volcado en su apoyo al Atlético Aviación, resucita al Madrid de sus cenizas y lo convierte, con el paso del tiempo, en el mejor equipo de la historia.
Decíamos que Bernabéu lo hace sin ayuda del llamado Generalísimo y decimos bien. Franco encarcela a Sánchez Guerra y fusila al coronel Ortega, presidentes madridistas durante la República, el segundo durante la incautación. Quizá como premio a vuestro pecado original (o sea, negar la ayuda durante la guerra al “nido de rojos” que era la escuadra blanca), Franco será en adelante un fiel aliado culé. Ya sé que la cabeza te da vueltas leyendo verdades así, pero ya eres mayorcito y va siendo hora de que sepas hasta qué punto pisas en vacío cuando te apoyas sobre leyendas negras. Lo de los fusilamientos y encarcelamientos fue así, por cierto, no como te lo han contado. Fueron los mandatarios madridistas los que perdieron la vida (o lo mejor de la misma) bajo el yugo del dictador. Al expresidente culé Josep Sunyol lo asesinaron miserablemente unos falangistas al comienzo de la guerra, pero probablemente Franco nunca supiera de su existencia.
La historia de ambos clubes durante la dictadura es también lo opuesto a lo que te han contado, y redunda con precisión en una distinción entre buenos y malos, entre afines al régimen y casi lo contrario, radicalmente diferente a lo que te crees.
El Madrid se limita a convivir con el franquismo, a pesar de la absoluta falta de sintonía entre D. Santiago y el dictador, a quien el gran mandatario enfurecerá a lo largo de los años con decisiones como viajar a Paris para participar en la creación de la Copa de Europa, organizar visitas a la familia real en el exilio, expulsar del Bernabéu a Millán Astray o condecorar a Moshe Dayan cuando España presumía de su gran amistad con el mundo árabe. A pesar del presunto madridismo de Franco, falsedad que sin duda te habrán inoculado tus mayores (o la simple omnipresente leyenda), el Madrid no gana una sola Liga entre el 39 y el 53, que es cuando ficha a Di Stéfano y otro puñado de estrellas para conquistar España y el mundo. Pensar que Franco tuvo algo que ver con las glorias europeas del Madrid constituye el punto álgido de la estulticia de la leyenda: Franco era un apestado en Europa, y solo a resultas del éxito blanco, que se labró no gracias sino a pesar del dictador, este se subió al carro ganador, usándolo como instrumento de propaganda.
Mientras tu club perdía el trasero otorgando melifluas distinciones al dictador, el Madrid navegaba una larga historia de fricciones con él
A Di Stéfano, por cierto, no os lo robó el Madrid, ni Franco, ni nadie. Os lo robasteis vosotros mismos por no querer desembolsar a Millonarios de Bogotá el importe de un rocambolesco fichaje a tres bandas, limitándoos a pagar a River Plate por la ficha federativa pero rehusando culminar la operación con su club de pertenencia “de hecho”, que era el colombiano. La proverbial cortedad de miras y escasa visión de futuro de vuestros dirigentes es, pese a que vuestra tendencia histórica sea echar la culpa al empedrado, la única causa de que D. Alfredo no recalara en vuestras filas. Dos años después tampoco quisisteis uniros a la Copa de Europa, no viendo un gran porvenir en la competición. No habría nada que objetar a vuestra proverbial inclinación a equivocaros si no fuese porque la acompañáis de otra más inconfundible aún: la de escudaros en el peor de los victimismos para sacudiros la responsabilidad de vuestra propia y tradicional inoperancia.
Tanto, tantísimo ayudó el Caudillo al Real Madrid que el tardofranquismo negó al gran patriarca blanco su gran sueño: construir un estadio nuevo en las afueras de la ciudad, para lo que se había diseñado un ambicioso proyecto. Mientras, el generalísimo os recalificaba sucesivamente vuestros terrenos para salvaros de la ruina, lo que resultó en la concesión al caudillo de la insignia de oro y brillantes (1951) y dos medallas de oro (1971 y 1974). Mientras tu club perdía el trasero otorgando melifluas distinciones al dictador, el Madrid navegaba una larga historia de fricciones con él, con personajes como Saporta y Muñoz Grandes tratando de limar asperezas desde sus desempeños en ambos lados del río, precisando para ello hacer uso de sus mejores dotes diplomáticas.
Me tendrás que perdonar, o no, pero el club de tus amores, confirmando el refrán, ha presumido siempre de aquello de lo cual más ha carecido. No fue más adalid en la lucha contra el franquismo de lo que a posteriori habéis querido que lo fuese, por el simple interés en cuadrar un relato de “valors” que nuevamente es pura presunción y marketing, sin verdadera sustancia detrás. La única oposición real al franquismo la ejercisteis cuando ya no había franquismo. Todas vuestras pretendidas heroicidades políticas han sido retrospectivas y vía posverdad. Jamás habéis dejado de estar con el poder, como tampoco habéis dejado nunca de adjudicaros el asombroso papel de rebeldes ante el mismo. Es posible que no exista una entidad en la historia del deporte en la que se observe una disparidad más escandalosa entre lo que dice ser y lo que es en realidad. Ninguna otra, por lo demás, y esto te lo tengo que conceder, ha cosechado mayor éxito en la misión de propagar una idea falsa (infinitamente más halagüeña, por supuesto) de sí misma.
Se me ocurre que quizá convenga dejar reposar todo esto, querido amigo. Estarás enfadado o aturdido, o una mezcla de todo ello, y los disgustos deben ser administrados en dosis soportables, cuánto más a los amigos. Insisto en que te tengo en alta estima y no quiero hacerte más daño del que inevitablemente acarrea el conocimiento de la verdad. Ya habrá tiempo de discutir todo esto con una cerveza. También lo habrá de continuar con esta correspondencia, que te prometo retomar lo antes que pueda. (Ya sé que no necesariamente ardes en deseos de que lo haga).
Un fuerte abrazo y hasta pronto.
Buenos días, galernautas. Sin que nos conste que haya tenido continuidad el intercambio dialéctico-epistemológico vía X entre Iturralde y Tebas, no podemos sino instaros a aprovecharlo, que no todos los días se tiene la oportunidad de disfrutar de las argumentaciones de dos titanes de la elocuencia y el silogismo como son los implicados. El caso es que el temita Negreira sigue sin consecuencias. Lamentablemente, ni las ha habido ni las habrá
Como sois insaciables y tenéis unas inquietudes rayanas en la parafilia, querréis ver las portadas de hoy, domingo 10 de agosto de 2025.
Marca se despacha con Julián Álvarez chocando las manos con Baena. Es, sin duda, una dupla ofensiva. El argentino es un grandísimo delantero. El otro, más bien un jugador que ofende. El titular “Muestra sus armas” está muy bien, pero lo consideramos extemporáneo, pues se nos ocurre que el momento de mostrar las armas es, quizá, hacia la primavera, no en agosto, pero qué sabremos nosotros. No lo podemos entender. Tampoco se especifica si el gol de Julián fue a uno o dos toques.
También se hace espacio en la portada sobre un hecho histórico. Esta noche, en el reestreno del estadio culé, habrá en él, contando con las plantillas de los contendientes, suficiente gente como para celebrar dos semifinales y una final de concursos de castellers. El vertiginoso ritmo de las obras del Camp Nou hace que ésas y no otras puedan ser las estructuras más elevadas en todo el distrito.
La humorada del día es para As. Su portada nos muestra a Griezmann haciendo la bromita de “tírame del dedo” a un interlocutor desconocido. No sabemos si su interlocutor es un compañero, Henry Cherry, al Cholo Simeone o Gonzalo Miró, eximio atlético. La chanza en cuestión consiste en instar a alguien a tirar del dedo índice para, al hacerlo, expeler una ventosidad, de manera que bien pareciera que dicho dígito es un interruptor que provoca tan poco edificante efecto. Desde la Galerna consideramos que este tipo de comportamientos denotan un sentido del humor poco o nada sofisticado y una palmaria falta de educación.
El titular es harina de otro costal. “Triunfo de Champions”. Nos permitimos corregir al abnegado periodista o proyecto de ello que ha elaborado la cabecera del Diario Anteriormente Dirigido por Relaño. Hasta donde sabemos, el Atlético de Madrid y “Triunfo de Champions” no deberían aparecer juntos por mor del rigor informativo. Como en el caso de Marca, este tipo de enunciados debería reservarse para instancias primaverales en la máxima competición continental, no desempolvarse tras un amistoso canicular. El agravante es que el de la foto es precisamente un jugador que mandó al larguero un penalti en una final de Champions durante los 90 minutos, y no, no la ganó su equipo.
Los cataculés, a lo suyo. Sport dice que toca Gamper. Al parecer, Gamper es el nombre del trío de sonrientes mozalbetes que conforman la cabecera. Por lo visto, actúan esta noche, y no sabemos si tocan cumbia, vallenato, merengue, death metal o folk lapón. A fuer de sinceros, tampoco es que nos importe lo más mínimo.
El Mundo Deportivo, diario del Conde de Godó, Grande de España, incluye la misma foto con los mismos tres muchachos pero dice “Gamper con morbo”. Hay cosas que a lo mejor no deberíamos preguntar, porque no queremos saberlas, y una de ellas es la causa de ese morbo.
Lo que sí sabemos es que Ter Stegen sucumbió. Como dirían Les Luthiers en su inmortal “Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus hazañas en tierras de Indias, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto y de cómo se desenvolvió”, firme ante las presiones. Firme ante las coacciones. Firme ante los métodos en absoluto dudosos del club cliente de Negreira… Y Marc André Ter Stegen acabó firmando su parte médico.
Lo mejor de la jornada por parte de Mundo Deportivo, con todo, no es su portada, sino este superfragilístico titular hallado en su versión online.
Como veis, durísima derrota del Madrid de tenis, tanto que podrían tener consecuencias y el entrenador podría no llegar a comenzar la temporada. Se afilan cuchillos en la planta noble. Rodarán cabezas.
Pasad un excelente día y tened mucho cuidado con el calor.
Buenos días, queridos veraneantes, y también a quienes no lo hagan siguiendo las recomendaciones de Feijóo. La canícula hace estragos. Los termómetros se disparan, la ola de calor es agobiante y no remite de momento, y no se nos ocurre otra que agarrarnos a esta excusa para justificar nuestra desidia ante este ejercicio diario de analizar las portadas de la prensa deportiva. Con buen criterio, habrá quien nos diga que el calor siempre ha sido sofocante en agosto y no es excusa, y nos veremos obligados a responder que es cierto, como todos los agostos desde que tenemos uso de razón, pero, por el contrario: ¿alguna vez fueron tan cansinas y agotadoras las portadas como en los tiempos actuales? Fichajes que se confirman, pero también fichajes fake, problemas en el club blanco, polémicas artificiales y polémicas reales que se camuflan o no aparecen en las portadas, y un clásico del verano que nunca falta: la búsqueda de la nueva trampa del Barça para poder inscribir a sus futbolistas.
Vamos con todo ello. Parece que no nos hemos ido de la temporada pasada y ya estamos aquí de nuevo, a punto para la siguiente. A la temporada más larga de la historia le ha sucedido la pretemporada más corta de todos los tiempos. Por obra y gracia del señor Tebas, su rechazo al Mundial de clubes y a todo aquello en lo que pueda intervenir el Real Madrid.
Nos alegra y mucho ver aparecer a Dani Carvajal sobre el terreno de juego, y más aún con el brazalete de capitán como en la foto del amistoso de ayer frente al Leganés, con victoria de los blancos por 4-1 según cuentan las fuentes más subrepticias, dado que el partido se jugó a puerta cerrada y rodeado del máximo secretismo (posible).
Y nos encanta ver a Carvajal así: “dientes, dientes, que es lo que les hode”, como decía aquella folklórica. El leganense siempre fue uno de los termómetros anímicos del equipo, el que ponía la tensión cuando el equipo se despistaba. Su ausencia toda la temporada pasada fue clave para la apatía que el equipo mostró en buena parte de los partidos, y su retorno, su “reconquista”, es una gran noticia, aunque suponemos que para Marca será un problema, pues, como indican, “luchará con Trent por la posición”. Carvajal o Trent, Gonzalo o Endrick, que se quedará con el 9, Vinícius o Mbappé, o quién sabe cuál será la próxima polémica artificial: Mastantuono o Güler, Rodrygo o Brahim, pizza con piña o tortilla sin cebolla.
En un tamaño minúsculo aparece un titular que debería preocupar al señor Tebas: “54 fichajes aún no están inscritos”. Sin embargo, el presidente de LaLiga parece más preocupado por pelearse en público con Iturralde González y dejar a las claras, por si alguien tenía alguna duda, que el campeonato ha estado décadas bajo sospecha. Manipulado. Corrompido. Porque hubo un club manipulador y corruptor todos esos años. Para el diario Marca todo forma parte de ese tótum revolutum con el que camuflar la caótica situación de ese club, y ayer mismo publicó uno de esos titulares tendenciosos junto a una foto que pudiera generar confusión:
Ya nos dirán qué tienen que ver Trent y el marrullero con las tropelías culés para poder inscribir a Joan García. Por su parte, el diario As hace un gran homenaje al periodista Manolete, fallecido ayer a los 68 años:
Manolete representaba otra manera de hacer periodismo deportivo. Sus rumores acerca de posibles fichajes darían para escribir varios libros, pero solo con los rumores. Con los fichajes acertados posiblemente se completaría poco más que un capítulo de ese libro, pero eso no quita para que sea un tipo recordado por su gracejo, su tono único, imparodiable. Era guasón por naturaleza y en La Galerna compartimos esa querencia por la guasa y el cachondeo sano, por encima de la rivalidad. El Real Madrid volvió a demostrar lo que significa el señorío con un comunicado perfecto en tiempo y forma, sin dejar de recordar la filiación futbolística del periodista. Tomás Guasch también se pronunció en redes acerca de la bonhomía del finado, y si Don Tomás dice que era un gran tipo, es que lo era, así que solo nos queda desearle un feliz descanso y enviar un fuerte abrazo a toda su familia. D.E.P.
En esa línea de homenaje a Manolete tenemos que enmarcar el supuesto interés del Real Madrid por un jugador en la treintena y recién salido de una grave lesión de rodilla. El fichaje que sí se confirma en los blancos es el de Izan Almansa por los de Scariolo, uno de los proyectos más ilusionantes de la cantera de nuestro baloncesto en los últimos años. Vuelve de Estados Unidos y anhelamos ver su evolución sobre las canchas. Ojalá sea un ejemplo que sigan muchos de los talentos más jóvenes del baloncesto español.
La prensa cataculé sigue a sus historias. Celebra los fichajes, las salidas, las palancas, las lesiones de larga duración, el acoso laboral, los culebrones y, a veces, las inscripciones.
Por ahí arriba, en letra muy pequeña, podemos leer que la UEFA sanciona a Hansi Flick con un partido por conducta indecente, pero es el Barça quien pide explicaciones, como dice el titular, no al revés.
Entendemos que sea el club quien manifieste su enfado con el organismo europeo, pues ellos siempre han sido muy de respetar a los árbitros, así como la integridad de todas las competiciones en las que participan:
Por otro lado, no vemos por ningún lado esa otra sanción (menor, todo hay que decirlo) impuesta por el mismo organismo:
Habrá sido un error, se les ha pasado mencionarlo, pero lo recordamos nosotros. Llegaron tarde a un control, pero es que estaban quitándose los vendajes, malpensados. Primer aviso.
Os dejamos con la portada del diario Sport, en la que vemos a Jan Laporta apretando el cuello de Ter Stegen del mismo modo que Joe Pesci en Goodfellas.
Que paséis un buen día.