Hace una semana, después de ganar en Barcelona y de que el Madrid de Mou cuajase definitivamente y a lo grande, estábamos enredados en una cominería, no sé si se acuerdan, que la fatal magnitud de lo que aconteció justo después dispersó como si fuera humo en el viento. Antes de que decenas de españoles volvieran a morir en las vías de un tren por segunda vez en nueve meses, la polémica que precedió al Balón de Oro tenía que ver con China: Mbappé, que como en el césped sólo acierta cuando se equivoca, comentó en tono jocoso que le había hecho gracia un meme donde lo comparaban con «un dictador chino», refiriéndose a Mao.
Enseguida, la República Popular China hizo de la tontería un casus belli contra la liga española, Mbappé y el Real Madrid. En el fondo, se trató de algo más sencillo: un tirón fuerte de la correa con la que el dinero chino mantiene bien sujeto a Tebas, que acudió raudo y perruno a inclinarse ante los grandes mandarines de la publicidad que sostienen su lucrativo tinglado al frente del campeonato. La corrupta liga española se emite en el mercado chino por una filial de China Mobile, la tele del politburó del —como es la naturaleza de todos los regímenes comunistas— corruptísimo Estado chino. Los ingresos por la venta internacional de los derechos de emisión del tebano patio de Monipodio son demasiado jugosos como para perderlos por un quítame allá esos memes, por lo que el antaño jefe de las juventudes de Fuerza Nueva en Aragón no perdió el tiempo insultando al Madrid y a Mbappé por tamaña metedura de pata e incluso fue a lamerle las botas al embajador chino en Madrid, con la mejor de las predisposiciones, que es siempre la del cipayo.
A Mbappé también le faltó el tiempo para publicar un comunicado en sus redes sociales, disculpándose «con el pueblo chino». Durante unos cuantos días albergué la esperanza de que el Madrid pasara de puntillas sobre este asunto pero, por desgracia, terminó llegando su comunicado, en el que también se reverenciaba «al pueblo chino» y se hablaba de «profundo respeto por China, su historia, su cultura y sus ciudadanos».
Y sin embargo, ¿acaso pueden llamarse «ciudadanos» los súbditos de un Estado totalitario?
Como suele pasar con las tiranías, sobre todo con las de color rojo, en la sinécdoque está el Diablo. Cuando se piden disculpas «al pueblo chino» en realidad se está queriendo decir «al partido comunista chino». Recordé de inmediato la célebre secuencia en la que Santiago Bernabéu, en un partido de baloncesto del Madrid en Tel Aviv, se arrancó la insignia del club de la solapa y se la regaló a Moshé Dayán, dando lugar casi a un conflicto diplomático entre la España de Franco, que no reconocía a Israel, y sus amigos árabes.
Desde luego que aquellas eran otras personas y era aquel otro mundo. Hoy, decir la verdad no es que no dé dinero, sino que, además, te hace perderlo. En el mundo de ahora Don Dinero es el Hijo del Cielo, que es como llamaban los chinos a sus emperadores. El capitalismo de Estado del Estado comunista chino es, por la fuerza aplastante de la demografía, tan jugoso que Occidente vendió su alma hace ya mucho tiempo con tal de que la rueda no pare de girar por nada del mundo. Tebas conduciría él mismo un tanque en Tiananmen con tal de no dejar de ganar un céntimo. El propio Real Madrid, cuando todavía se fabricaban coches en España y cosas en Europa, contribuyó a la apertura global de China hace más de veinte años, inaugurando las famosas giras a las que luego se apuntó aquí hasta el Tato.
Hoy, decir la verdad no es que no dé dinero, sino que, además, te hace perderlo
Llamar dictador a Mao, ciertamente, sabe a tan poco como aludir a Hitler como un joven y fracasado pintor austríaco. De hecho, si en la sala más chunga del infierno hubiera un reservado VIP, un Hall of Fame de hijos de puta, Mao tendría el privilegio de presidirla, un escalón por encima del Führer y mano a mano con El Padrecito Stalin. Entre los tres se puede decir que han matado a más seres humanos que Atila, Gengis Khan, Tamerlán y Napoleón juntos.
Naíf yo no soy y sé que el show del business debe continuar. El Madrid podía enfrentarse a Alfonso XIII y luego a Franco, desacatarlos, participar en la Copa de Europa aunque eso molestara en El Pardo o ir a jugar al otro lado del Telón de Acero sin permiso, pero ay como frunzan el ceño los chinos. No obstante, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o un meme de Tuiter y la Revolución Cultural, y el Gran Salto Adelante de la China de Mao causaron tanta ruina y mortandad al pueblo chino que el Holodomor, las Grandes Purgas y el Holocausto de soviéticos y nazis parecen, a la luz de la simple estadística, casi menores.
Si Mbappé, que tendrá un billón de euros metidos en el banco y digo yo que podía permitirse perder unos cuantos sponsors chinos, tuviera algo de pundonor y gracia, cambiaría de meme. Acudiría al gorrión. Al gorrión blanco. ¡Qué hermosa imagen de rebeldía podría ser! En pleno Gran Salto Adelante, Mao quiso liquidar la que llamó Cuatro Plagas que, según su delirante propaganda, causaban la destrucción de las cosechas. Las plagas eran la mosca, el mosquito, la rata y el gorrión. Se propuso exterminarlos de China. Estuvo cerca de conseguirlo. Las consecuencias no pudieron ser más comunistas, pues al fin y al cabo el comunismo es la reescritura de la naturaleza a sangre y fuego. Las resume el historiador holandés Frank Dikötter:
«Las plagas de insectos se dispararon a partir de 1958 y destruyeron buena parte de las cosechas. El principal desastre tenía lugar antes de las cosechas, porque nubes de langostas oscurecían el cielo, cubrían los campos bajo un agitado manto y devoraban los cultivos. En verano de 1961 aprovecharon la sequía en Hubei e infestaron 13.000 hectáreas sólo en la región de Xiaogan. Devastaron más de 50.000 hectáreas en la región de Jingzhou. Un 15% del arroz producido en la provincia fue víctima de los voraces insectos. La devastación no tenía límites: en la región de Yichang se perdió más de la mitad del algodón. En otoño de 1960, un 60% de los campos en torno a Nanjing —uno de los lugares donde la campaña contra los gorriones había sido especialmente feroz— padecieron las devastaciones provocadas por los insectos y hubo que hacer frente a una grave escasez de verduras. Toda suerte de especies dañinas medraban: en la provincia de Zhejiang, los pirálidos, las chicharritas, los gusanos rosados de los algodoneros y las arañas rojas, entre otras plagas, destruyeron entre 500.000 y 750.000 toneladas de cereales —aproximadamente el 10% de la cosecha— en 1960».
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Os recomiendo buscar y leer las declaraciones del Embajador Francés en China, complementan este artículo.
Para empezar Mbapé no es el autor de video. Lo que ha dicho es que le ha hecho gracia. Quizás lo que se le puede recriminar, o no, es que haya llamado dictador al mandatario.
Ya ha pedido disculpas. Que mas ha de hacer?? Si no se las aceptan, ya no se le puede culpar.
"Como suele pasar con las tiranías, sobre todo con las de color rojo, en la sinécdoque está el Diablo."
Sobra lo que está entre comas, Antonio; todas las tiranías son iguales, sean del color que sean.
Creía que el autor había reconsiderado su actitud contra Mabppe, después de sus decisivas actuaciones en Liga y Champions, pero veo que insiste: "solo acierta cuando se equivoca".
Que obsesión la de este hombre!
Sobre el artículo, parece que su objetivo es convencernos que unas tiranías son peores que otras. En fin!
Muy buen artículo. Es Usted un hombre instruido. Me ha gustado la cita de Dikötter, que parece que escuece a algunos.