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90 minuti en el Bernabéu son molto corti

90 minuti en el Bernabéu son molto corti

Escrito por: Jesús Bengoechea2 octubre, 2019
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El Madrid mostró tanta solidez ante Sevilla y Atleti, en un alarde esperanzador de recuperación de la solvencia, que afrontó al Brujas como si la estructura granítica estuviera en pie para los restos. No existe tal cosa en el fútbol. El mármol desparece con cada pitido final y hay que volver a erigir la estatua no bien comienza el siguiente partido. La falta de perdurabilidad de las reacciones positivas del equipo es desoladora. Se observa en el curso de la temporada y se observó en el propio partido de ayer, que vio desvanecerse un amago de remontada completa porque 90 minutos en el Bernabéu son ahora molto corti: no da tiempo más que a medio-remontar en el mejor de los casos, dejando el empate final, encima, como coartada para los jugadores. La coartada se ramifica después en otras que son emitidas, suponemos, con total y preocupante desconocimiento del grado de irritación que producen en el aficionado: “salimos sin concentración”, “dependemos de nosotros mismos”, “hay que quedarse con el espíritu del segundo tiempo”, mantras que merecen (uno por uno) la incisión de un bisturí que opere sin miramientos.

Los jugadores demuestran su absoluta desconexión con la realidad si creen que al aficionado le suena a atenuante lo de salir sin concentración, o sin su hermana aún más estereotipada: la famosa intensidad. La gente se pregunta cómo es posible que Ramos, Carvajal, Varane o Modric salgan sin concentración cuando el propio aficionado no se concentra en otra cosa que el partido una vez comienza, llegando a ladrar al niño o a la cuñada si se les ocurre pasar por delante de la tele. Como mínimo, ellos podrían ladrar igual a quien se le ocurra pasar por delante de Courtois, quien por cierto no se entiende que privara al equipo de la posibilidad de un cambio más (Jovic) retirándose del partido en el descanso. Y si en el transcurso del día había ya perdido un kilo por el virus, no se comprende que estuviera en el once inicial.

Igualmente, los jugadores prueban una palmaria falta de conocimiento sobre el sentir de la hinchada si consideran que el axioma “dependemos de nosotros mismos” suena reconfortante en el contexto de la Champions. Depender de estos (mismos) no es expectativa demasiado halagüeña para la generalidad de la parroquia, a menos que estos mismos muestren alguna solidez en el afán de la solidez (así con las crisis del Madrid: puro ditirambo). Depender de este Hazard desconocido, de este Lucas voluntarioso pero obtuso, de este Modric desdibujado, de este Carvajal agitado, de este Vinicius superado, de este Marcelo renqueante, de este Varane anegado, no es perspectiva precisamente alentadora. La posibilidad de que el desquicie se apodere definitivamente de la escena y afrontemos un horizonte de Europa League debe ser mirada a los ojos con seriedad para, a partir de este ejercicio, articular una reacción sostenible, no flor de uno o dos días.

Por último está lo de “hay que quedarse con el espíritu del segundo tiempo”. Espero que sean palabras huecas y nadie quiera seriamente quedarse con él. La reacción del Madrid fue espumosa y dejó de manar con el cese de la primera efervescencia. En esto el Madrid está menos reconocible que nunca, quedándose a medias en los arreones de casta que conforman su mapa genético. Tras embotellar al Brujas durante unos minutos y recortar distancias, el espíritu de remontada se diluyó, y solo la acción aislada de una falta rematada por Casemiro posibilitó el empate. Fue un amago de reacción, una reaccioncita impropia de la porfía legendaria del Real Madrid.

Tiempo para reaccionar hay. Mimbres también. Esperamos que tiempo y mimbres confabulen para evitar la ignominia de la Europa League. Para ello, es imprescindible que 90 minuti en el Bernabéu vuelvan a ser molto longi. Si confiar el éxito europeo en exclusiva al espíritu de Juanito resulta ingenuo, ignorar dicho espíritu resulta letal.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

12 comentarios en: 90 minuti en el Bernabéu son molto corti

  1. "La reacción del Madrid fue espumosa y dejó de manar con el cese de la primera efervescencia. En esto el Madrid está menos reconocible que nunca, quedándose a medias en los arreones de casta que conforman su mapa genético. Tras embotellar al Brujas durante unos minutos y recortar distancias, el espíritu de remontada se diluyó, y solo la acción aislada de una falta rematada por Casemiro posibilitó el empate. Fue un amago de reacción, una reaccioncita impropia de la porfía legendaria del Real Madrid."

    Amén. Mismo sentir. Así ha sido. Creí que volvía el Realmadrid que conocemos que se rebela ante un resultado negativo en su campo y que hemos visto tantas veces, tras el arranque del segundo tiempo y el primer tanto. Pero no. No sé si es una cuestión física, mental, anímica o de todo un poco pero con el tiempo que quedada tras el 1-2, el equipo decayó. La decepción es tremenda.

    "Tiempo para reaccionar hay. Mimbres también. Esperamos que tiempo y mimbres confabulen para evitar la ignominia de la Europa League. Para ello, es imprescindible que 90 minuti en el Bernabéu vuelvan a ser molto longi. Si confiar el éxito europeo en exclusiva al espíritu de Juanito resulta ingenuo, ignorar dicho espíritu resulta letal."
    Amén también.

  2. Si alguien sigue mis comentarios me habrá leído: lo primero cubrirse. Desde ahí, todo es más sencillo en futbol.
    Un grupo menor, con dos gacelas torpes arriba, no son suficientes para triturar al líder de la liga. Es necesario ayudarles. Eso hizo el Madrid. Y seguro que no fue sorpresa. Conociendo esa velocidad es un error no sacar a Militao. Si Hazard no está y Lucas tampoco, no hay que exponerlos en el espacio público. El artículo de Bengoechea es bastante oportunista, aunque en parte coincidamos. Dicho esto, de nuevo hay que decir que, un partido más, el Madrid mereció más. Hablar de unos minutos de reacción es injusto. Nadie se ha movido más que este equipo en los 30 minutos del segundo tiempo que hizo desaparecer al Brujas. Díganle a Vinicius que deje de protestar y que vea sus videos del año pasado. No debe esperar a tener gente delante para arrancar a driblar. Se espera para atraer contrarios y abrir espacios a los compañeros. Último apunte. Comprendo las ganas de Modric por marcar gol, pero alguien tiene que recordarle que, en su jugada,procedía el pase a Benzema. Un pase con poco riesgo que hubiera cerrado el partido.