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1-4: No es la Duodécima, es el amor

1-4: No es la Duodécima, es el amor

Escrito por: Mario De Las Heras3 junio, 2017
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Decía Rajoy antes del partido (mientras cantaban los Black Eyed Peas, qué locura) que Zidane lo había hecho muy bien y que Buffon tenía su edad (la de Rajoy), lo cual es como el fin del la retranca gallega o el subidón marianista: don Mariano cantando I gotta feeling (that tonight is gonna be a good night...).

El gesto de Alves saludando a Cristiano era ciertamente tenebroso: le brillaba un diente. Y luego Modric lo empieza a sacar todo, en defensa y en ataque, y todo es la Juventus. Higuaín por dos veces me recuerda a Puskas con su panzón. Tengo un escalofrío pero Keylor me conforta salvando el disparo de Pjanic. Es el inicio del Renacimiento. Hasta el momento sólo ha habido oscuridad, el medievo. La dureza turinesa se impone, casi es el analfabetismo que atesora el clero. Asusta el corte de Ramos que le habla en su idioma a Mandjukic.

Es el arte, la inspiración de los contraataques que se vislumbran entre el frío y la nieve. Corre, Luka, corre, y Carvajal y Cristiano. Es la luz en el minuto veinte. Cristiano, Cristiano, Cristiano. La contra es un paisaje y es el uno a cero. Los clérigos buscan el pecado de Casemiro, el pecado del madridismo, pero el pecado está en Mandjukic (al que se le ve la cola roja por detrás de la camiseta blanquinegra), que marca de chilena lasciva, demoníaca.

El Madrid crece a pesar de todo, pero la Juve no mengua. La Juve no es vecchia. El signo es la amarilla de Ramos donde esa signora ve el elixir de la juventud. El dialecto del árbitro parece piamontés. Esto se traduce en detalles que Mandjukic traduce en veneno puro. Allegri parece un lagarto al sol allí en la banda. Veo su lengua bífida entrar y salir mientras mueve la cabeza en reptilescos gestos. La mirada de Zidane es como una flecha que apunta a Isco al que persigue una jauría sin descanso.

Allegri le ha dado a oler a sus defensas una prenda robada al malagueño. La agresividad le gusta al árbitro, y también la puesta en escena de los italianos. El árbitro aplaude el histrionismo juventino que es de vodevil napolitano. Ninguna verdad madridista. Modric y Kroos sostienen el mundo que empieza a lucir al sol de un Madrid dominador. El Madrid hace trenzas. Empieza a hacerlas Marcelo que salta a la comba.

La decisión es de Casemiro que dispara en el rechace. Y es gol. Es gol. Toca la pelota en un defensa y se desvía el balón al filo del palo donde no puede llegar Buffon. El Madrid se está adelantando. Ahora sí la Juve parece vecchia. Y Cristiano es un efebo. Veo el maravilloso efecto de la rotación zidanesca en el último partido que parece el ultimo partido de la humanidad. La perfección es el Madrid que emana el vapor de su leyenda.

Modric roba al borde del área rival. Modric con alas en los pies, se desdobla, llega hasta la línea de fondo y centra y Cristiano, O Rei Cristiano, se adelanta y remata y marca, marca, marca. El Madrid es una fiesta y Karim baila en la frontal. Huele a gol, otro más, como a lluvia. A Isco lo aclama el mundo mientras Alves le persigue, burlado, sin éxito. El delirio es Zizú poniendo a Bale en el campo por Benzema. Isco y el galés pueden jugar juntos. Veo la sonrisa de Zinedine y lloro. Isco y Bale pueden jugar juntos.

Cristiano se estira por la banda en el minuto ochenta. En el minuto ochenta. En el minuto ochenta. En el minuto ochenta, En el minuto ochenta del último partido de la temporada. Cristiano. El hombre de mi vida. Los hombres de mi vida. En el último partido de la temporada. Qué belleza. Cuánta belleza. La Gran Belleza. Bale a punto de marcar asistido por el Balón de Oro. Isco se marcha mientras caen guirnaldas del cielo. Asensio sonríe al entrar en el campo como el madridismo al que Zidane canta.

Es Morata el último bendecido por ese señor francés, ese crooner del balompié. Y Kroos que hace el pasillo de la gloria. Ya sólo puede marcar goles el Madrid, no puede pasar nada más sobre la tierra. Marcelo hace equilibrios sobre la línea de fondo para que Asensio se abrace con su hermano que le espera en la banda. Todos esperamos en la banda. Todos lloramos en la banda. Qué bonito es el amor, queridos galernautas, porque esto no es fútbol. Esto sólo puede ser amor.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.