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Universo anti (3ª parte)

Universo anti (3ª parte)

Escrito por: Jorge Garcia Vela10 julio, 2015
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La memoria y el recuerdo son grandes armas contra la infamia, la injusticia y la prostitución intelectual, así como contra todo tipo de desmán. Valiosa arma, por tanto, contra el antimadridismo esto de la memoria.

Todo madridista debería haber asumido ya que hay que dar la batalla armados con la historia, los datos, los argumentos, la memoria y el recuerdo, pero no para ceder o regodearse en la nostalgia como personaje de Modiano, sino para imbuirse del ardor guerrero que siempre nos ha caracterizado.

Una de las primeras luchas que muchos hemos emprendido ha sido contra ese señorío que se nos quiere imponer hace décadas desde el antimadridismo, que simplemente busca nuestra inacción camuflada de caballerosidad sólo aplicable a nosotros. Ese falso señorío nos ha llevado a ridiculeces que el club ha aceptado y asumido de manera vergonzosa, convirtiéndonos en quintacolumnistas del antimadridismo.

¿Cómo si no cabe entender que se acepten pactos con rivales directos que solo les benefician a ellos? ¿Cómo si no se puede entender que se acepte la escalofriante doble vara de medir buscando la bonhomía en equipos que nos odian?

Ese malentendido señorío nos ha llevado a hacer extravagantes pactos, síntoma de un sentimiento de culpa nacido del complejo ajeno, algo asombroso. Así se decide un pacto de no agresión que sólo beneficia al Atlético de Madrid, porque en nada nos beneficia a nosotros. Un pacto para evitar que fichemos a sus jugadores, pero solo aplicable a nosotros, como acabamos de comprobar. Si queríamos a Agüero o Falcao nos teníamos que fastidiar, porque el Atlético no vende a un rival directo y nosotros aceptamos semejante estupidez. En aras del buenismo, el falso señorío y el buen rollo con los vecinos renunciamos a los buenos jugadores que nos puedan interesar, mientras vemos cómo se los ceden complacidamente al Barcelona, que se ve no es rival directo, sin que haya la más mínima polémica… Adiós Falcao, hola Turan…

Hemos llegado a situaciones surrealistas. Un equipo sobrevenido en antimadridista por un fichaje, el de Mijatovic, se niega a cualquier oferta por un jugador importante que podamos hacerle mientras los regala a cualquier otro. Con la salvedad de Albiol, el Valencia no ha tenido el más mínimo atisbo de sonrojo en hacer el ridículo con tal de perjudicarnos. Así, mientras intentaban reírse de Florentino Pérez en su propósito de fichar a Villa, que Marca dio por fichado de hecho, desdiciéndose de su palabra dada subiendo el precio del jugador, acabaron vendiéndolo por menos dinero al Barcelona… ¡Con dos narices!

Con el Valencia hay muchos ejemplos, desde Mendieta a Silva, vetados en exclusiva para nosotros. Las cosas del antimadridismo y los extraños complejos que nos han embargado…

Será por ejemplos… En contraposición, el club de la humildat y los valors no tuvo complejos ni problemas en fichar a Rivaldo a traición al Deportivo de la Coruña. No fue novedad. Ya en 1988, en vísperas de una final copera en una temporada desastrosa para el Barcelona, el club culé fichó, nada más y nada menos, que  a Bakero, Beguiristian y López Rekarte del tirón. Ni que decir tiene que la Real perdió esa final… Pues no verán odio en ninguno de los dos equipos, todo lo contrario… Cosas de las políticas, los nacionalismos y el antimadridismo, por supuesto.

Volviendo al tema de los fichajes y el Atlético de Madrid, tenemos un nuevo ejemplo de las múltiples derivaciones en las que se manifiesta el antimadridismo, en este caso el mediático, uno de mis preferidos.

Uno, que es puro e inocente, piensa que en dos situaciones idénticas la valoración debería ser la misma, pero el antimadridismo siempre inventa nuevas formas de ponerse en ridículo. Tenemos un jugador que ha explicitado vía twitter que su representante negociaba con varios equipos, que quería irse a un nuevo club porque estaba saturado por la exigencia física que imponía su entrenador y ha terminado fichando por uno de los rivales directos de su equipo por un precio bastante asequible a pesar de tener contrato hasta 2017. Luego tenemos a otro jugador que también tiene contrato hasta 2017, es capitán de su equipo y quiere que su actual club le dé más cariño, expresado concretamente en un contrato que le proporcione 10 millones de euros al año.

Hasta aquí las valoraciones deberían ser idénticas, más o menos, pero en cuanto se pone nombre a estos personajes, la coherencia se pierde como Bill Murray en Tokio… En cuanto dices que uno es Arda Turan, arrecian las críticas por la falta de respeto al club y a la afición, critican al jugador, sin incidir ni perder mucho tiempo en las tertulias televisivas, lo que resuelve el asunto con indiferencia, contentos algunos de que el Barcelona sea el beneficiado, elogiando la elección de Arda por lo bien que le irá a su juego. A nadie le extraña que el Atlético, que se niega a vender a sus estrellas al Real Madrid y se beneficia de un extraño pacto, venda a su mejor jugador al Barcelona, y que esto suceda sin apenas polémica…

En cambio, cuando bautizamos al otro jugador con el nombre de Sergio Ramos, a nadie le parece que falte al respeto a la afición del Real Madrid ni al club, transformando el argumentario sin el más mínimo rubor. Las críticas de la prensa pasan a dirigirse al club por defender lo suyo, se dispara sin descanso y venden una telenovela lacrimógena en la que su adorado Ramos es la víctima. Lo que en el caso de Arda era un comportamiento poco elegante con el club y la afición pasa a ser en el caso de Ramos una injusticia cometida por el Real Madrid hacia ese jugador que tanto “nos ha dado y tanto nos quiere”, que simplemente quiere cambiar lo que había firmado felizmente poco tiempo antes…

No sé a vosotros, pero a mí me da vergüenza hasta escribirlo, porque llevan la prostitución intelectual a un límite difícil de superar.

Y es que aquí depende de qué equipo seas para valorar las mismas circunstancias de forma diametralmente opuestas. Si te llamas Neymar y vas a fichar por el Real Madrid eres un irresponsable, un chulo y un macarra, pero si al día siguiente fichas por el Barcelona pasas a ser un ejemplar padre de familia y un chico modelo, que aunque se peine raro, tiene un alma pura… Si te llamas Ronaldo y te vas de fiesta en tus vacaciones te crucificarán, pero si te llamas Neymar y quizá te da por ponerte contentillo más veces de la cuenta con bebidas espirituosas, resulta simpático. Si además la alegría procede del cava catalán esto se convierte casi en un acto heroico.