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Una noche en la ópera

Una noche en la ópera

Escrito por: José Luis Heras4 septiembre, 2015
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“La parte contratante de la primera parte, será considerada como la primera parte de la parte contratante”.

Nunca un surrealista diálogo como el mantenido por Groucho y Harpo Marx en la hilarante comedia “Una noche en la ópera” ha venido tan anillo al dedo para ilustrar el desternillante gag que hemos vivido la noche del pasado 31 de agosto.

camarote marx

Estarán de acuerdo conmigo los asiduos lectores del Córner del Anti, al menos por esta vez y sin que sirva de precedente, en que hemos sido testigos de excepción de la más ridícula y bochornosa actuación de un club a la hora de realizar un fichaje.

El Presidente y el Director General del club que más camisetas vende en el mundo, haciendo muestra una vez más de su prepotencia y de su poder omnímodo para gestionar a su antojo el fichaje de jugadores apurando hasta el último minuto del último día del cierre del mercado, han protagonizado una “Real chapuza” que les ha convertido en portada de toda la prensa deportiva europea y, lo que es peor de cara a la imagen del club,  en el hazmerreír de las redes sociales donde los chistes y memes, algunos de ellos sencillamente geniales, han sido norma habitual en estos días para vergüenza y sonrojo de los socios madridistas, y que en los anti-madridistas eternos como yo han tenido un efecto de risa contagiosa que todavía nos dura.

Pero no hay problema. Como nosotros ni fallamos ni nos equivocamos nunca, ahora mismo sacamos un comunicado echando la culpa al maestro armero y quedamos como unos señores ante nuestra afición. Lo hemos intentado hasta el final pero la dejadez y la mala gestión de los tiempos “por la parte contratante de la segunda parte…” han frustrado un fichaje que empezamos a gestionar en la prensa hace ya dos meses y que sabíamos que con abordarlo como viene siendo costumbre, esto es, cinco minutos antes del cierre del mercado, nos bastaría porque si no lo saben aún, señores, nosotros somos el Madrid.

Pero el maestro armero, que también quería poner sus condiciones en este contrato, le salió respondón al Madrid y quiso hacer otro comunicado con su versión oficial de los hechos. Como era de suponer el guión no coincidía en nada con el escrito por el Real Madrid, así que ahora teníamos dos películas a cada cual más hilarante y divertida.

Por casualidades del destino, Casillas aterrizaba en Madrid el mismo día 31 para cumplir con un evento comercial. Su sonrisa feliz parecía ser el preludio premonitorio a lo que estaba por acaecer en la portería de la que fue desalojado como un okupa días atrás.

Esta patética historia deja dos víctimas pero también deja señalados a los colaboradores necesarios para que este desaguisado fuera lo que fue: un auténtico esperpento.

Por un lado, dos porteros. Uno que dijo que nunca ficharía por el Madrid ni aunque le pusieran un cheque en blanco, y otro que siempre dijo que había venido para triunfar en el Madrid.

Uno que era considerado como la mejor opción para la portería del Madrid por su juventud y su grandes actuaciones en el fútbol inglés, y otro que se fichó para ser un sustituto de garantías para Casillas.

Uno que siguiendo las pautas del Madrid se había enfrentado a su entrenador para dejarle claro que se iba, y otro que se limitaba a trabajar en silencio sin levantar la voz y a cumplir con creces cada vez que tenía la oportunidad de jugar.

Uno que esperaba a que el poder omnímodo del Madrid le llevara en volandas hasta el Bernabéu, y otro que era aclamado por la grada y que sin saberlo tenía las horas contadas en el Madrid como una vulgar moneda de cambio.

Uno que deberá conformarse con lo que decida su entrenador y apechugar con la posible repulsa de la grada, y otro que aprovechará para cumplir con su sueño y exigir que le suban el salario por tanto como le han hecho sufrir en silencio.

El final ya lo conocen.

Pero todo esto no hubiera podido ser posible sin la colaboración necesaria de otros actores que bordaron sus papeles: Benítez y Van Gaal.

Uno que miró para otro lado cuando sabía como iba a ser el guión de la película. El otro haciendo modificaciones continuamente para adaptarlo a los registros en los que mejor se desenvuelve.

Uno haciendo el papel de bueno y echando balones fuera cada vez que la prensa le preguntaba por su portero titular; el otro haciendo el papel de malo y cabreándose como una mona cada vez que le preguntaban por su portero titular … ahora en la grada.

Uno que comulgaba con carros y carretas porque para eso había sido contratado por su club, y el otro que se preocupaba por proteger los intereses del suyo y el de sus aficionados.

El final ya lo conocen.

Y por encima de todo esto, la hipocresía de un club que se tacha de señor y que sin embargo no tiene ningún pudor a la hora de exigir la cláusula a los jugadores que se quieran ir, pero que se permite el lujo de entrar en la casa de otros, como elefante en cacharrería, para coger lo que le gusta en el momento en que él lo decide.

Y, por supuesto, la hipocresía de una afición que silba a cualquier jugador que manifiesta su deseo de marcharse del club teniendo aún contrato en vigor, pero que aplaude denodadamente a su Presidente si decide fichar a otro en igual situación en otro club.

El final, a pesar de los pesares, sigue siendo el mismo.

¿Por qué no hacemos que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte?

Atlético y antimadridista. @jlheras

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