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Y sin embargo Karim

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Y sin embargo Karim

Escrito por: La Galerna28 enero, 2019
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De sobra sabes 
que eres la primera.
Que no miento si juro que daría
por ti la vida entera. 
Y sin embargo un rato cada día, 
ya ves,
te engañaría con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera. 

Buenos días. No es ningún secreto que, aunque le quieran, aunque darían por él la vida entera (o al menos una tarde domingo), son muchos los madridistas (tal vez tú mismo, lector, tal vez el autor de este portanálisis) que un rato cada día engañarían a Karim Benzema con cualquiera, y sobre todo lo cambiarían por cualquiera. Así ha sido no vamos a decir que desde antes de que Sabina alumbrara esa estrofa inmortal -porque las estrofas inmortales no sólo no mueren nunca sino que nunca nacen tampoco-, pero sí poco más o menos desde que Karim Benzema llegara al Madrid hace diez años. Sabina es del Atleti y sin embargo (que es el título de esa canción) sabe mucho de la vida.

Sabes mejor que yo 
que hasta los huesos 
sólo calan los besos que no has dado, 
los labios del pecado. 

Sea por algunos deméritos propios, sea porque Karim lleva toda la vida ahí y uno se cansa de ver siempre las mismas caras, que levante la mano quien no haya ponderado los besos que aún no ha dado y los labios del pecado por encima del beso de Karim. Puede que Karim no nos haya besado siempre con toda la pasión que cabe exigir al fundamental arte del ósculo (“Tan importante como hacer el amor, palabra de Kim Basinger), y puede que no nos haya besado con la frecuencia deseada. Nos parece, con todo, que el principal problema estriba en que Karim lleva mucho tiempo ahí, que era el principal rasgo distintivo de Dios según Bill Murray en su día de la marmota. Sucede que hasta de Dios se cansa uno.

Y sin embargo Karim.

Qué partido del francés, hermanos. Cuando haya que señalar una jugada concreta de las muchas con que nos ha deleitado, se escogerá seguramente la del  Calderón en semis de la XII. Cuando haya que escoger un partido concreto, se apuntará a éste, imaginamos. Palabras tan manoseadas como “antológica” o “histórica” se inventaron para exhibiciones así. Leed si no a Ramón Álvarez de Mon en su crónica.

Lo cierto es que no es sólo este partido. La temporada que lleva Karim es para enmarcar. Si esto sigue así, va a desterrar los besos que aún no hemos dado, por eróticos que se perfilen en nuestras imaginaciones calenturientas. Va a confinar al olvido los labios del pecado, porque todo el pecado estará en los suyos.

¿Alguna vez habéis hecho una escapada romántica de días, o incluso de horas, con vuestra pareja de hace largo tiempo? Sirve para comprobar, con una mezcla de alivio y rara sorpresa, que el otro sigue ahí. Sirve además para que el peso de la rutina caiga sepultado bajo el de los cuerpos. Y sirve, por último, para que comprendamos súbitamente, como en un trance incalculado, que los labios del pecado son nuestros, que ya nos pertenecían, que la fruta prohibida puede pender también del árbol de la rutina. Suspiramos por el polvo del siglo sin reparar en que tal vez no haya nadie como la persona de siempre para elevarnos a los cielos. El ala lasciva de la sorpresa puede ser la mano que se despide desde la puerta cada mañana, adiós, pierdo el bus.

El partido de ayer de Benzema (y, en el fondo, toda su temporada hasta la fecha) es una de esas huidas románticas más allá del ruido, más allá de la alienación (que no alineación) del cruel día a día donde las relaciones encallan. Benzema, que es la cara más vista de entre todas las caras vistas, que es esa pareja estable que a veces tememos no logrará volver a excitarnos, nos ha puesto mirando a Cuenca con la desenvoltura del affair esporádico más turbio y desprovisto de ataduras. Podemos estar hartos de ver esa cara al abrir los ojos cada mañana, pero nunca podremos hartarnos de cosas así. Diez años de matrimonio y aún es capaz de sorprendernos en la cama. La aventura puede latir bajo la epidermis de la costumbre.

Si este jugador estuviera en el mercado, y fuera del Madrid, no habría tuitero vikingo que no refunfuñara contra Florentino por no ser capaz de hacerse con él.

Por lo demás, os dejamos con la prensa culé. El Barça ganó gracias a un penalti condonado a Jordi Alba y una rigurosísima expulsión de un rival, pero cada mañana venimos aquí a contaros cosas que NO sepáis. El que esto sucediera y el que la prensa culé no lo refleje no son sucesos que pertenezcan a esta categoría.

Pasad un gran día.