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¿Por qué, por qué, por qué?

¿Por qué, por qué, por qué?

Escrito por: Antonio Hualde23 diciembre, 2015
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La célebre retahíla de preguntas formuladas en su día por Mourinho bien podría repetirse hoy, aunque con enunciados diferentes. ¿Qué tuerto cabrón nos ha mirado? ¿Dónde se ha visto que un equipo le meta diez goles a otro y el regusto que deje sea amargo? ¿Puede ser más sonrojante la eliminación de Copa? Vayamos por partes.

POR-QUE

En cuanto al asunto Copa, habrá quien piense que nada de esto habría pasado si tuviéramos una dirección deportiva, y posiblemente tenga razón. Esa es una de las críticas que se le hacen con más frecuencia a Florentino; crítica que hago mía. Dicho lo cual, a cada uno lo suyo. ¿Hizo bien el Madrid fichando a Gareth Bale o a Karim Benzema? Sin duda. El editor de La Galerna y un servidor hemos discutido mucho sobre la aportación del galés al juego del equipo pero, en honor a la verdad, cuando lo fichamos era quizá el jugador más prometedor del momento. Soy de los que cree que aún tiene mucho que demostrar y que sin duda alguna está sobrevalorado; así las cosas, traerle fue un acierto. Distinto es la morterada que costó y que luego pueda salir rana -rana que, por cierto, a ver cuándo empieza a croar en español-. Lo mismo de Benzema, un tipo que aúna calidad exquisita y facilidad para meter el cuezo fuera de terreno de juego.

¿Y Benítez? Ahora que vienen mal dadas es fácil atizarle, pero si se le trajo fue por lo que había hecho en Valencia, Liverpool y Nápoles, entre otros. Además, conocía la casa. Tienen razón los que critican que Mourinho, Ancelotti y el propio Benítez nada tienen que ver, y que sería deseable algo de coherencia con respecto a qué patrón de juego pedirle al primer equipo. Pero de ahí a decir que Benítez fue una mala incorporación va un abismo. Entonces, ¿qué pasa?

Quién sabe. Plantilla hay, de sobra; tema diferente es cómo están algunos. Una de las claves del último Balón de Oro que ganó Cristiano fue su cambio de actitud. Pasó de no soltar la pelota -lo que se dice un chupón-  a convertirse en un perfecto jugador de equipo, aunando solidaridad y un talento único. Además, ya no hacía declaraciones extemporáneas y se le veía reconciliado con el mundo. Desde el año pasado, en cambio, han vuelto los fantasmas. Malencarado con la prensa, jugando al despiste con su futuro y muy fallón, se echa de menos -y mucho- su mejor versión. No me vale que le meta cuatro chicharros al Malmö, al igual que tampoco me dicen nada los cuatro de Bale al Rayo. ¿Dónde estaban ante el Barça? ¿Y ante el Atleti o el Villarreal?

Tras la plaga de lesiones -también esto hay que hacérselo mirar- todos están en perfecto estado. Pero la media no carbura como debe y la defensa -sobre el papel, uno de los fuertes de Benítez en el plano táctico- es de todo menos segura. De los de adelante, además, cabe añadir que siguen ahí, muy adelante, sin bajar apenas. Es de cajón que un equipo que defiende con once es más sólido que si lo hace sólo con ocho. Si hay algo nefasto para un equipo es generar dudas, y hoy el Madrid es de todo menos fiable. ¿Habría que leerles la cartilla a los jugadores? Desde luego. Ahora bien, las matemáticas dicen que es más fácil cambiar al director que a toda la orquesta, máxime si hay músicos de probada maestría. O Benítez afina en breve, o la partitura se nos va al carajo.

 

 

Abogado,historiador en ciernes,investigador en Fund.Ortega y Gasset.Escribo en Diplomat in Spain,El Imparcial,Actuall,La Galerna. Radio Internacional.Scout

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