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Más vale pájaro en campo

Más vale pájaro en campo

Escrito por: Jesús Bengoechea8 diciembre, 2019
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Al término del partido ante el Espanyol, Zinedine Zidane se felicitaba por el gol marcado por Varane y se jactaba de manera llamativa sobre el hecho de que, pese a ser anotado por un central, éste no hubiera venido de una jugada de estrategia, sino con el balón en movimiento. Me parece que hay una revelación en esa satisfacción del técnico francés.

Con asiduidad vemos a Sergio Ramos (y con menos frecuencia a Varane) plantarse en el área rival en ataques estáticos o en contragolpe, y tendemos a pensar que son acciones que brotan espontáneamente del libre albedrío de los jugadores, tal vez incluso que actúan en contra de los deseos de su entrenador o al menos sin su explícito visto bueno. Tal vez no sea así. Tal vez, como la alegría de Zidane con el gol de Varane parece indicar, sea el propio Zidane quien les anime a irse al ataque cuando el equipo recupera el balón, avanzar más allá de la pelota, desmarcarse en busca del gol. Tal vez no debamos pues ponernos nerviosos (como con frecuencia hacemos) al ver esto suceder, o al menos no debamos ponernos nerviosos si tenemos en alta estima el criterio de Zidane. Porque todo parece indicar, tras escucharle en la rueda de prensa, que es él mismo quien les pide que lo hagan.

Se ha vuelto loco Zidane? Probablemente no, y la respuesta no viene tanto condicionada por el hecho de que la incursión en ataque de Varane acabase en gol cuanto por la razón que se intuye detrás. Y la razón que se intuye detrás es que nada (o poco) teme Zidane ante una subida al ataque de uno de sus centrales cuando quien les cubre las espaldas es, junto con el propio Casemiro, el mismísimo Fede Valverde.

Valverde es la razón por la que vemos a Ramos y Varane pisar área adversaria más allá de los córners o las faltas laterales. Valverde es la razón por la que jugadores como Carvajal aparecen tan absolutamente desinhibidos en su verticalidad, con un punto de aparente temeridad incluso, como si creyeran que nada tienen que temer cuando está el uruguayo para hacerles la cobertura. Lo creen porque es verdad. No hay más que volver al gol de Varane. Valverde es quien inicia la jugada desde la posición de Varane, la continúa Benzema para asistir a su compatriota para que éste marque... mientras Valverde se queda atrás para abortar un posible contragolpe del Espanyol en caso de que Varane no consiga convertir.

Valverde ha cambiado la forma de jugar de todos los demás. Les ha transmitido un arrojo que raya a veces con la inconsciencia, pero los números respaldan esa falta de miedo: el Madrid encaja muchos menos goles con el Pájaro sobre el campo

Valverde ha cambiado la forma de jugar de todos los demás. Les ha transmitido un arrojo que raya a veces con la inconsciencia, pero los números respaldan esa falta de miedo: el Madrid encaja muchos menos goles con el Pájaro sobre el campo, y no será porque Ramos, Varane, Carvajal, Marcelo o Mendy (defensas todos ellos, o eso dice su DNI futbolístico) no se pasen largos ratos más pendientes de la vanguardia que de defender. Saben que pueden subir tranquilos (y se ve que su entrenador tampoco teme exigírselo) porque sin desmerecer al extraordinario Casemiro, que le acompaña ejemplarmente en esto, hay un joven espigado y con mirada de niño que se va a sacrificar para que ellos puedan aportar un rendimiento ofensivo. En un equipo que no se distingue por tener delanteros especialmente rematadores, es casi una necesidad que sus defensas puedan incorporarse a rematar, y si ello es posible es solo porque otros, como Valverde, se sacrifican rellenando los huecos que dejan. La importancia táctica de Valverde sobre el campo es inconmensurable. Gracias a él hace el Madrid un fútbol que cada vez es más total, una fiesta donde lo mismo ves a Carvajal presionando el saque del portero rival que a Benzema despejando en el área propia. Esa aparente anarquía tiene sentido desde el momento en que hablamos de riesgos calculados (suficientemente calculados nunca se sabe), pero calculados al fin. El ábaco es Fede.

No hay palabras que expliquen la relevancia capital que la irrupción de este futbolista está ejerciendo en el equipo. Baste decir que existe un debate sobre la conveniencia o inconveniencia de fichar a Pogba, y que gran parte del debate se produce porque ya tenemos a Valverde, a quien hace un año pocos auguraban este papel protagónico. Ahora es un punto de inflexión que nos hace replantearnos adquisiciones galácticas porque contamos con él. Valverde (y su gran amigo Casemiro, insistimos) tienen al capitán de la selección de Alemania y al hasta hace poco vigente Balón de Oro compitiendo por el otro puesto del centro del campo. Nunca el Madrid tuvo un box tu box de tanta fiabilidad, entre otras cosas porque no ha cultivado demasiado, históricamente, este tipo de futbolista. Khedira es la referencia más reciente, pero el alemán se nos antoja peor dotado técnicamente que el uruguayo. Para encontrar a alguien de la magnitud que Valverde ya apunta, habría que remontarse a Pirri.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea