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Luca Zidane Coppola

Luca Zidane Coppola

Escrito por: Jesús Bengoechea10 julio, 2019
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He sido declarado persona non grata en múltiples círculos cinéfilos por defender acaloradamente que El Padrino III es la mejor de las entregas de la saga de Francis Ford Coppola. No me extrañaría que el ocasional lector de esta pieza fuera asimismo cinéfilo dada la transversalidad de La Galerna, siempre atenta a satisfacer la demanda del galernauta en más temas que los estrictamente futbolísticos. De ser así, no me sorprendería que abandonara la lectura antes de llegar al punto final de este párrafo. Si es así, fue grato conocernos.

El Padrino III, lo cuento para quien siga ahí, me parece la más redonda y arriesgada de la trilogía, y considero que son cuestiones extracinematográficas las que la han hecho caer por debajo de sus hermanas en la consideración general de los amantes del séptimo arte. La razón más común por la cual la gente suele opinar que El Padrino III es sustancialmente inferior a sus predecesoras tiene nombre y apellidos: Sofía Coppola.

La sospecha de nepotismo es el prejuicio de más raudos reflejos. Se activa en un pestañeo y al menor estímulo. El Padrino III estaba condenada ante el público desde el momento en que su director optó por dar un papel relevante en la película a su hija. Nadie esperó a verla en acción para condenar taxativamente su presencia en el reparto. Nadie estaba dispuesto a otorgar el beneficio de la duda, y nadie la vio con ojos libres de prejuicio. Hay algo muy oscuro y prevalente en la naturaleza humana que impide aceptar el mérito hipotético del "hijo de" más allá de su condición de "hijo de". Tomemos el caso de Enrique Iglesias para concluir que ni siquiera aquellas situaciones en que el prejuicio demuestra tener razón justifican su aplicación generalizada.

Sofía Coppola no es Enrique Iglesias. Su actuación en El Padrino III es muy convincente, pero existe demasiada ruindad en este mundo para que nadie lo reconozca.  Sofía tuvo que volar lejos de su padre para erradicar la mezquindad del juicio de la turba. Se convirtió en una directora extraordinaria que reinventó el cine romántico en Lost in translation y demostró la pertinencia artística del aburrimiento en obras maestras como María Antonieta. Su huida fue transversal (como La Galerna), porque no sólo dejó atrás al padre sino también la interpretación, decantándose con gran tino por desarrollar una carrera como film-maker. Huyó de su padre geográficamente, digamos. Pero en lo gremial siguió el camino contrario: se le acercó.

De igual modo que Sofía Coppola no es Enrique Iglesias, Luca Zidane no es Sofía Coppola. Su huida no es transversal ni gremial. No va a dejar de ser portero para pasar a ser centrocampista ofensivo, lo que supondría la aplicación estricta del patrón Coppola. Lo de Luca Zidane marchándose cedido al Racing, que ayer se hizo oficial, es como si Sofía hubiera seguido actuando en películas, solo que no ya en las dirigidas por su padre. Seguro que Francis Ford Coppola tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para dejar marchar a su propia carne solo porque unos críticos de mierda no fueron capaces de ir más allá de sus apriorismos (los críticos podrían tener razón aunque no la tengan pero eso no es lo fundamental, lo fundamental es que Francis Ford Coppola ve con ojos de cineasta -y no de padre- que no la tienen). Porque lo importante, sabedlo ya, no es si Sofía podría haber sido una gran actriz o si Luca podrá algún día ser un gran portero. Lo importante es que los de un padre son los de un entrenador (o los de un cineasta) cuando toca ver a tu descendencia con otros ojos. Son los mismos ojos eternamente amorosos y esclavos que quieren dar al hijo lo mejor no por nepotismo, sino porque uno siempre cree que con toda honestidad que el hijo lo merece. Lo cree equivocadamente o no, pero lo cree, no hay prevaricación ahí. Lorenzo Sanz estaba honestamente seguro de que Fernando era Beckenbauer y solo cabe recordar con ternura las presiones ejercidas en favor del vástago.

No solo uno quiere lo mejor para sus hijos siempre, sino que cuando llega el momento de dárselo no hay otra cosa que importe. Para tu hijo siempre lo mejor, cuánto más cuando invariablemente piensas que lo merece. Calculad la renuncia cuando ese "lo mejor" es el Real Madrid, es decir, lo mejor de verdad. La renuncia no es total aún (es cesión y no traspaso), pero ha de doler. A lo mejor estoy convirtiendo en hazaña el proverbial y presupuesto valor del soldado, pero yo lo valoro.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

9 comentarios en: Luca Zidane Coppola

  1. Sr. Bengoechea, por multiples razones puramente cinematograficas el Padrino III es la peor y en mi caso particular, la Sofia , me parece de lo mejor de la pelicula, al que no soporto es a Andy