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Ligas como Albelda

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ligas como Albelda

Escrito por: La Galerna19 agosto, 2016
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Buenos días. En la presentación del libro de Vicente Azpitarte y José Manuel Puertas sobre Luka Modric, que tuvo lugar hace algunos meses, se dio cita la crema del periodismo deportivo y/o político español, y esta vez lo decimos sin la menor ironía. Como suele suceder en las presentaciones de libros, se habló un poco del texto y del protagonista del mismo (el menudo y genial centrocampista croata), pero sobre todo un mucho de otras muchas cosas. Entre ellas, el viejo (o no tanto) dilema madridista sobre las preferencias entre Liga y Champions League.

Así, nuestro amigo Hughes defendió con cierto ardor (o con todo el ardor capaz de ponerle a un argumento un hombre que ha hecho de un elegante desapego su seña de identidad) la necesidad madridista de volver a ganar ligas. Jiménez Losantos, que también estaba allí, desató las risas de la concurrencia respondiendo muy serio:

-Qué cosas. Tú lo que quieres es ganar ligas como el Valencia de Albelda.

Esa competición que en su momento, en efecto, ganó el Valencia de Albelda, pero que a decir de muchos madridistas es lo que realmente urge volver a ganar (una de ocho, espetan a quien quiera oírles, y lo cierto es que el dato es sonoro cuanto menos) es lo que comienza este fin de semana.

as.750Aunque le dé su portada al nuevo oro olímpico en piragüismo, As encabeza su portada con un anuncio del arranque de la competición de la regularidad ("¡Ya está aquí la Liga!"). Se da la paradoja (y de esto hablaban en el fondo Hugues y Losantos en aquella agradable charla) de que el Madrid aspira a la máxima regularidad desde la máxima exigencia que demanda su Historia, aunque en el fondo la deplore desde su alma hechizada por la gesta. Sí, sabemos que la regularidad puede ser una gesta en sí misma, pero el espíritu quintaesencialmente vikingo es una cosa que tiene más que ver con perder estrepitosamente con el Wolfsburgo y remontar luego para que no se diga que la marca de la casa se ha diluido con el tiempo. Al Madrid la Liga se le queda pequeña y eso que en La Galerna la escribimos así, en mayúscula, acaso para convernernos o convencerles (o convencerla) de que la Liga nos colma no tanto pero sí casi tanto como la Champions, y que la regularidad es una cosa tan plausible como el beso en la frente a la madre de tus hijos, aunque lo que de verdad estremezca es la perspectiva de la conquista fugaz, enconada, imprevista y europea. "Sabes mejor que yo que hasta los huesos / solo calan los besos que no has dado / los labios del pecado". Es mentira que Sabina sea del Atleti, diga lo que diga.

Los besos que no has dado o el beso que has dado solo (?) once veces en más de un siglo. ¿Será posible que Zidane consiga por fin que el equipo apueste por el campeonato doméstico con el mismo ahínco, el mismo tesón y (en definitiva) la misma ilusión con la que se lanza cabeza abajo, con un ansia vehemente de posteridad, en pos del recurrente sueño continental? Pensamos que sí, y sobradas muestras de ello se dieron en el último tramo de la temporada pasada, cuando por primera vez en mucho tiempo -tanto que nos cuesta especificar cuánto- nuestros hombres pelearon por la Liga hasta el último momento y con la misma fe que le otorgaron a la Champions. Solo una de los dos se logró (de hecho, la que es con claridad más relevante que la otra) pero el gran triunfo en la sombra, o no tanto, consistió en haber apostado por ambos campeonatos con la misma esperanza incendiaria, por mucho que ambos -sobre todo la Liga- se antojaran prácticamente inalcanzables.

Esta Liga va a ser muy difícil, como todas las que no hemos ganado -y la que ganamos- en los últimos ocho. Va a ser muy difícil porque nos vamos a enfrentar a un rival que sigue siendo temible tanto por su calidad como por su envidiable acomodo institucional, que le brinda un trato privilegiado por parte de los estamentos. También andará por ahí el Atleti, que es digno de generar cierto temor desde sus métodos heterodoxos. Va a costar mucho pero que muy mucho, y es precisamente en esta idea donde debe encontrarse la máxima motivación, la misma que Zidane sabrá inculcar a sus pupilos. Al Madrid le excita el olor a hazaña. Pues bien: aunque tenga una engañoza apariencia de cotidianeidad, la Liga, por las razones expuestas, es un hazaña digna de nuestra Historia.

Toshack dijo que la Liga es el pan y la mantequilla, mientras la Copa de Europa es la nata, cuya dulzura nunca colmó el paladar del galés. Hoy contamos con otro galés que, en cambio, se ha deleitado dos veces con dicha dulzura sin haber pasado por el pan ni la mantequilla. Ahí está el reto, para el galés y para muchos como él. Albelda, una vez, lloró lo suficiente, jugó un poco al fútbol y dio las suficientes patadas impunes como para lograr hincarles el diente. Precisamente porque el Madrid nunca podrá parecerse a Albelda, podemos aspirar a lo que él ganó. Cualquier trofeo (y lo acabamos de ver en esa Supercopa de Europa de presunto perfil bajo) es grande cuando lo gana el Madrid.

Ganemos la Liga. Como el Valencia de Albelda.