Después de las victorias frente a la Roma y al Sevilla, el mundo parece un lugar un poco menos contaminado. Disfrutamos por fin del Bernabéu expresándose sobre el dúo Tebas/Negreira del fútbol español. Personajes ambos repugnantes, casposos, engreídos, corleónicos... Esta vez parece que sí, que el doomsday clock que marca el final del presidente de LaLiga está en marcha.
En el minuto 70 del partido de Roma, le dije a dos personas que lo vieron conmigo que ganaríamos. No fue un bluff. No sé qué vi. Pero vi algo. Y ahora ya creo ver un punto de inflexión. El tren del Real Madrid no espera. Si algún jugador se baja, le desearemos lo mejor, pero hay media docena de futbolistas deseando echar la puerta abajo. Ayer hubo actitud, pelea y ganas de darle la vuelta a la tristeza.
Valverde en la banda es un futbolista descomunal. La permuta de posición con Arnold ya está en marcha en la cabeza de Mourinho. Huijsen está de vuelta. Con cicatrices de las que dan experiencia. Sólo necesitamos una hora de Güler por partido. Es suficiente. Hasta Tchouameni mejora con menos compañeros alrededor. Cucurella estuvo notable. Endrick no brilló delante, pero no se quitó el mono de trabajo en todo el partido. Diomandé empieza a enseñarnos lo que tiene dentro. Qué jugador. Necesita menos metros que Vini para hacer lo mismo, pero como el primer Vini, tiene que mejorar la toma de decisiones. Golazo y partido redondo. Mbappé falló menos esta vez y facturó un golazo de nueve y un penalti. Regreso y ovación para Militao. Si nos da diez partidos a su nivel, lo celebraremos.
creo ver un punto de inflexión. El tren del Real Madrid no espera. Si algún jugador se baja, le desearemos lo mejor, pero hay media docena de futbolistas deseando echar la puerta abajo
El arbitraje fue discreto. El juez perdonó la reiteración de faltas. Se tragó algunas del Sevilla y sacó tarjetas de más para lo que fue el choque. No entró al trapo de la simulación de Peque, que después de hacer esquí acuático durante diez metros agarrado a Güler se encomendó al VAR reclamando un codazo inexistente desde la comodidad del césped. El turco se zafó con el antebrazo. No hubo agresión ni le tocó la cara, aunque los compañeros del sevillista pidieron un sacerdote para darle la extremaunción.
Decía Mateu en la COPE en febrero de 2025 que "los árbitros cada vez obedecen más". Reflexionaba sobre cómo el VAR ha cambiado para siempre el arbitraje. Añado de mi cosecha que lo ha pervertido. Insisto mucho en que estamos ante una herramienta de gran potencial pero con un gran riesgo por la deriva en la que se encuentra: el VAR rearbitra jugadas desde fuera del campo (nos dijeron que no ocurriría), interpreta el reglamento de forma distinta al tiempo real sobre el césped. Escruta imágenes con zoom y slow motion desde diez ángulos diferentes. La presunta neutralidad tecnológica no es tal. Lo neutral son las imágenes. Pero ya sabemos que si las emite RMTV es propaganda nazi y si las oculta el Óscar Lago de Mediapro o sucedáneos, es la verdad oficial. Recuerden la sentencia judicial sobre el mataleón a Vini en Valencia. Nada ha cambiado. Ahí siguen todos los corruptos, prevaricando desde el silbato, desde la conexión con la sala VAR, desde la cabina de narradores de DAZN, Movistar, COPE, SER o desde el joystick de la realización.
Sin embargo, lo más interesante de aquella entrevista vino después. Decía Mateu que "ningún niño de una familia acomodada quiere ser árbitro" y que "en el arbitraje te inicias sobre todo porque tienes ayuda económica". Porque ves un camino de ascenso social. Completó el panorama diciendo que la carrera de un árbitro se desarrolla en las federaciones territoriales, "pasando por el aro" hasta que llegas a ser alguien.
Traduzco: un árbitro llega a primera división porque, no vamos a negarlo, tiene unas mínimas condiciones. Pero, como pasa en casi todos los órdenes de la vida, también por un componente de azar o de espabile. No todos han recorrido el mismo camino ni han tenido las mismas dificultades. Un árbitro promociona porque ha entendido el camino del ascenso: con quién hay que llevarse bien y no tener que llamar a la policía cada domingo para que te saquen en el furgón, ir ensayando el oficio de la prevaricación…
Aprenden desde alevines cómo condicionar un partido, cómo mediatizar a un jugador. He jugado al fútbol. Lo he visto. También he visto cómo se dominan partidos complicados sin amenazar. He visto pedir perdón en vivo sobre errores y he visto árbitros entrar a disculparse con un vestuario entero. Buenos árbitros. Ninguno llegó a nada. Esos no son los que llegan. Los que llegan son De Burgos, Trujillo, Hernández, el admirador del bigote de Raphinha, el irreconocible Gil Manzano, Manolete, los Munuera…
Antes del VAR, el arbitraje era más limpio. El árbitro no podía refugiarse en las decisiones de sus jefes. Porque eso es el VAR, no es un auxiliar. Es la voz de tu jefe. Ay de ti si no haces caso. Antes era o no era penalti. Tenías cinco segundos. Y normalmente se acertaba. De hecho, cuando el piscinero conseguía engañar, aunque fuera Luis Suárez, lo entendíamos. Nosotros también nos habríamos equivocado. Sucede. Con el VAR el árbitro tiene miedo a la nevera y a llevarle la contraria a Tebas (que es quien ha puesto ahí la realización televisiva y quien, en definitiva, decide cuándo y para qué se llama).
La expulsión y posterior sanción de Vini frente al Villarreal nos lleva a otro tema peliagudo: la redacción de las actas. El lenguaje oficial, pretendidamente técnico, revela la pereza que les da explicarse. Se refugian en el reglamento. Hemos visto errores flagrantes. Contumaces. Se diría que en ocasiones llevan el acta escrita a falta de poner el minuto en el que expulsaron a Vini o a un rival cualquiera del Barcelona. ¿Se exige alguna formación en leyes a los árbitros? ¿Que sepan escribir? ¿Saben que la prevaricación es un delito? No se trata sólo de criticar. Empezaré a proponer soluciones.
Los árbitros profesionales deben serlo de verdad. Para llegar a la élite, deberían ser exigibles unos estudios superiores que les proporcionen conocimientos específicos y un contexto común, por supuesto desacoplado de un órgano corrupto, como queda probado que es el CTA, de donde sólo pueden aprender lo malo.
Propongo una formación superior entre el derecho y las ciencias del deporte que habilite a los árbitros amateurs para acceder a la élite del fútbol, con pruebas de acceso exigentes y lo más importante: como en el FBI, un perfil psicológico apto. El chuloplaya, el sobrado, el megalómano narcisista y el pasivo-agresivo nunca deberían lucir la escarapela RFEF. De la de FIFA ni hablamos.
Ellos se consideran parte del espectáculo. Eso les hacen creer. Pero no son estrellas. Les han vendido un protagonismo que jamás deberían haber comprado. Un juez no pertenece al mundo de los narcotraficantes rusos de Marbella. Los ven todos los días. Hablan con ellos. Pero son ellos. ¿Ustedes entienden que un juez de la Audiencia Nacional gane 120.000 euros y que un árbitro gane más de 300.000? Yo no. Y ese es parte del problema. Ese injustificable dinero, el salario arbitral más alto del mundo del deporte (al nivel de un árbitro jefe con trienios en la NFL), sirve para mucho más. Sirve para esclavizarlos. Sirve para que tengan miedo de caer en desgracia. ¿Se mantienen siendo buenos árbitros? Claro que no. Se mantienen porque son obedientes. Sicarios del silbato.
como en el FBI, haría falta un perfil psicológico apto. El chuloplaya, el sobrado, el megalómano narcisista y el pasivo-agresivo nunca deberían lucir la escarapela RFEF
El arbitraje profesional debe separarse del ámbito federativo. Deben organizarse en un gremio independiente. Y deben estar sometidos al escrutinio público. Los clubes deben votar, los jugadores deben votar, la prensa debe votar, los aficionados deben votar. El buen árbitro tendrá más puntos que el malo y podrá acceder a recompensas. El malo irá siendo digerido por el sistema.
Si queremos equidad y justicia, tenemos que dinamitar un sistema putrefacto y empezar desde cero: formación superior. Salarios de mercado acorde a la experiencia y a la evolución de tu carrera. Bonos por criterios objetivos. Eliminar el miedo: si tu profesión es el arbitraje y quieres ser de los mejores, pelea para conservar el empleo, como en cualquier otro trabajo. I
Hoy los árbitros están más preocupados en mantener sus ingresos acumulando patrimonio hasta su temprana retirada y en ser obedientes que en hacer su trabajo dignamente. Tras la retirada les espera la realidad: salarios medios en España o medrar para colocarse en el CTA o en la canallesca. Más combustible para perpetuar un sistema corrupto.
A Tebas le interesa enterrarles en dinero. Es lo que sabe hacer: comprar cualquier cosa que esté en venta, incluyendo la voluntad de personas. Planea hacerlos más dependientes de LaLiga. La irrupción de Tebas en la RFEF le ha dado el control total del fútbol. La federación es literalmente un guiñol, como sus ejecutivos.
El Debate ha publicado que los gastos de LaLiga por patrocinios, publicidad y servicios profesionales sin especificar aumentaron un ¡¡368%!! desde 2022 y siguen año a año en torno a los 100M de euros. En el mundo de la empresa un gasto semejante siempre va acompañado de un plan de negocio. De un retorno ¿Cuál es el plan de negocio de Tebas, cuál el retorno y porqué está quemando dinero para que no se hable de Negreira, con la ruina que tienen encima los clubes? El fútbol no es una empresa privada cualquiera que pueda quebrar y desaparecer. Pero Tebas es capaz de lograrlo.
Getty Images

















Bastante claro, Sr. Pogue. Hay que proseguir esta lucha desigual contra el Gran Jefe Orco, pir el bien del fútbol Aunque casi ningún club quiera darse por enterado. Por eso mismo no puede bajarse la intensidad en la denuncia de tanta putrefacción, de tamaño desafuero.
Aquí la única solución al arbitraje sería que llegaran árbitros honestos, cuyo único objetivo sería impartir justicia, cosa que no es el caso. Al que destacaba en este aspecto (en la honestidad) se lo cargaron