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La resaca

Escrito por: Antonio Escohotado25 febrero, 2019
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Me preguntaba cómo asimilaría el Real su desplome ante el Girona, y desde el primer minuto se puso de manifiesto que sería con desconfianza de cada cual ante sí mismo, jugando al trantrán para minimizar los errores y, por eso mismo, dando alas a un contrario que se hizo con el medio campo y surtió de balones constantes a delanteros lo bastante inspirados para plantarse ante Courtois una y otra vez, sacudiendo ambos palos cuando no tirando fuera por poco.

Los blancos fueron una sombra de ellos mismos en semanas previas a la debacle, como un cuerpo reducido a su esqueleto, y los contraataques propiciados por el entusiasmo del Levante, unidos a varios errores no forzados de su zaga, les expusieron a un correctivo severo. Pero Benzema recordó en algunos momentos al de las épocas mansas, Modric parecía cansado desde el primer minuto, y las sensacionales cualidades de Vinicius se esfumaron culminando mal o muy mal jugadas prodigiosas en sus comienzos. Con un Kroos lento, y blando en la única ocasión de disparar, la retaguardia del Real se sostenía únicamente gracias a Varane y algunos apoyos de Casemiro, porque Nacho no se ha recobrado aún.

Reguilón pagaba la resaca general con una comprensible inseguridad, y Carvajal reiteraba el aturullamiento nervioso que le embarga tras encadenar tres o cuatro pases y regates fallidos. Quedaba Lucas Vázquez, que volvió a mostrar sus limitaciones a la hora del último pase y el disparo, aunque esta noche demostrara –a mi juicio de modo incontrovertible- sus magníficas cualidades para retener el balón y sacarlo jugado, cosa equivalente a templar y mandar, rasgos dignos de añadirse a su generosidad proverbial para correr en ambas direcciones.

El penalti reanimó a Karim, que en el segundo tiempo destapó parte de su repertorio, el mozalbete brasileño siguió exhibiendo el ímpetu imparable de los elegidos –sin omitir detalles de inmadurez-, y cuando el Levante obtuvo su merecido gol Solari tomó la valiente decisión de incorporar a Valverde, Bale y por último a Asensio. Con el galés volvió la velocidad que solo Vinicius desplegara, contagiando a Reguilón en un par de ocasiones, y la serena maestría demostrada en la ejecución del segundo penalti –quizá un piscinazo de Casemiro, a falta de más tomas- los blancos volvieron a ser los que fueron en el último tramo del partido, aunque jugaran con 10.

Las espadas vuelven a estar en alto, si no para ganar la Liga sí para robustecer la propia estima y avanzar en la Copa, prometiendo algo quizá inolvidable la próxima semana.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

6 comentarios en: La resaca

  1. Partido para olvidar. Preocupación total ante los partidos que se avecinan y encima Kroos y Bale, haciendo "caritas y desaires".
    O mucho cambiamos, o me temo que habrá dolor.
    De toda formas, apostemos al blanco.

  2. Hay que dejar el gafazo y alejar el tedio por una liga adulterada. El miércoles llega lo serio. Llega el partido de la sangre en el ojo.

    Hay que despertar ya y calentar el partido a tope. Si existiesen los ultrassur habría que movilizarlos desde ya. Madrid tiene que ser la tumba de la Farsa. A muerte. Hay que ajusticiarlos a todos: Roures, Tebas, Farsa, árbitros y periodistas antis.