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La cuerda floja

La cuerda floja

Escrito por: Antonio Escohotado19 enero, 2018
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Fue positivo ver cómo Asensio –un jugador que desaparece durante medias horas- se las arregló para dar a Varane tres centros de medio gol al menos, y al final volvió a dejar otra exhibición de golpeo prodigioso, cuando al comienzo del segundo tiempo había tirado de modo infantil desde la corona del área. Positivo fue también comprobar que Modric e Isco pueden sacudir cualquier partido, y no tanto el resto de las cosas.

Casilla salvó un gol, demostrando una vez más que olvidó o nunca supo pasar el balón a distancias medias y largas; Lucas Vázquez incordió lo suyo, sin romper un anillo de mediocridad en controles y pases. Carvajal sigue siendo correoso, aunque se muestre aturullado para lo demás, y Ceballos dio algún centro prometedor sin evitar el contrapeso de errores no forzados, añadido a intrascendencia. Kovacic estuvo incalificable tras un meritorio robo de balón, y lleva tiempo sin vedarse conducciones temerarias, ni cortes terminados con entregas eventuales al contrario. Mayoral no logró un solo control eficaz -y en función de ello jamás la tuvo-, mientras Theo añadió a su inoperancia como centrador una manifiesta incapacidad para recibir, jugar de espaldas y salir victorioso del uno contra uno, pues por ahora decide en contra de lo razonable.

Alguna novedad –quizá cerrar los ojos antes de darla, o desconfianza visceral- ha convertido al ultra rápido y elegante Varane en una nulidad por alto, y tampoco Nacho sale de los balones divididos como de costumbre. La tónica sigue siendo sobar el balón, combinando la variante patrás con cambios de banda tanto más previsibles cuanto que la lentitud permite al contrario acabar encimando, y la pesantez genérica del juego termina periódicamente con algún pase impreciso, cuando no con cesión a un compañero peor situado, pues regatear o chutar da miedo.

Estos y quizá algunos otros factores determinan que el Real continúe intentando imitar lo conseguido otrora. No veo nada imposible que la imitación se acerque a su propio original, al tratarse en alta medida de los mismos protagonistas, y me aliviará saber que Bale no se perdió la cita por algún conato de avería, porque Butarque parecía el escenario más propicio para su velocidad. En todo caso el tiempo es largo, y lo verdadero termina aconteciendo.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado