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Keylor y el efecto dominó

Keylor y el efecto dominó

Escrito por: Jorge Garcia Vela3 septiembre, 2015
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El tema de la portería del Real Madrid lleva enquistado más de tres años. Muchos sacan estadísticas con el gasto que se ha hecho en ella en los últimos tiempos, pero la realidad es que ha salido tremendamente barata hasta hace muy poco.

Casillas ha sido el portero titular más de una década, sin discusión salvo aquellos meses donde César fue el preferido por Del Bosque, por lo que los porteros que venían eran canteranos que asumían su rol de suplente o veteranos encantados de ver desde el banquillo a “la leyenda” en su retiro dorado sin ser competencia.

El club, sabedor del estatus y las circunstancias de Casillas, no quiso tomar decisiones radicales, respetando la consideración de “leyenda” del club del portero madridista, pero sí que movió fichas para “facilitar” las decisiones de sus técnicos de poner al que considerasen mejor en la portería. Mourinho no tuvo problemas en meter presión al portero para que espabilara, lo que generó la Guerra Civil por todos conocida, pero Ancelotti “manseó” y se abrigó al resguardo de los capitanes, especialmente tras la consecución de la Décima.

Dominoes

El Real Madrid ha asumido un perjuicio y un desgaste a todos los niveles por mantener a Casillas en su puesto, teniendo en cuenta la que tenía montada en el vestuario, y por respetar su voluntad a la hora de su marcha en vez de coger ese toro por los cuernos. De aquellos polvos vienen estos lodos.

Florentino empezó a fichar porteros como si no costase, lanzando un mensaje evidente a los técnicos y al propio Casillas, pero ninguno se dio por aludido finalmente. Cuando Ancelotti, como hizo Mourinho, sentó a Casillas en Liga, tuvo un gesto condescendiente con el capitán de la Selección española al regalarle la titularidad en Champions, un hecho casi insólito, para mantener “la paz social”… Cuando ese año se ganaron, precisamente, los trofeos por eliminatorias, algo característico en los equipos de Ancelotti, donde Iker fue titular, quedó claro que el simpático técnico italiano no se iba a complicar la vida al año siguiente y convirtió al de Móstoles en uno de sus indiscutibles. Dieron igual las opiniones de su entrenador de porteros, los fichajes del club -que trajo a Keylor Navas- o las mediocres actuaciones de Casillas: el puesto en la portería estaba decidido.

Florentino actuó bien institucionalmente hablando, es evidente. A muchos de nosotros, seguramente a él también, la idea de largar a Casillas era la que más nos motivaba, pero Florentino no podía hacer eso porque el coste personal, institucional, social y de imagen sería excesivo, una bomba gigantesca. De hecho, incluso respetando la decisión de Casillas todo ha resultado traumático, ya que los medios han aprovechado cualquier circunstancia para mentir y lanzar a los fans de Casillas y a los críticos con el presidente contra la institución.

Por tanto, guste más o guste menos, la actuación y actitud de Florentino es, como mínimo, comprensible como presidente de una institución con infinitos puntos de vista distintos, muy difíciles de congraciar.

Califiqué de muy inteligente la actitud del club para presionar a Casillas y facilitar la decisión de los técnicos, fichando porteros y lanzando el mensaje de que no se estaba tranquilo ni contento con la portería, ya que con eso evitaba suspicacias y decisiones radicales por su parte. Pero Ancelotti se encamó con los capitanes anulando ese movimiento. Casillas se sintió fuerte, pero el club siguió en sus trece… Con Navas y Casillas en nómina, el club va a por De Gea. El mensaje es evidente: no estamos contentos con el nivel de la portería, en concreto con el de Casillas, por eso vamos a por el tercer portero en tres años, que además viene a ser titular… ¿Alguien hubiera imaginado ese movimiento con Casillas en plenitud y un portero como Navas de suplente?

Ni por esas. Casillas manifestó que quería seguir en el club, entre otras cosas porque no le llegaban ofertas, pero era consciente de que su situación era muy difícil, ya que con un nuevo entrenador, más duro, sus posibilidades de terminar en la grada subían enteros.

Estos movimientos que parecían inteligentes, alargaban una situación que podría haberse resuelto hace dos años de forma radical, pero ahora la pelota estaba en el tejado de Casillas, que viendo la situación decidió aceptar la primera oferta que llegó, por fin, aunque fuera tan lastimosa como la del Oporto, lo que, seguramente, supo al club a gloria. Vía libre para ir a por De Gea y finiquitar el asunto de la portería.

Pero todo se volvió a complicar y volvemos a ver actuaciones extrañas o difíciles de entender, pero que lejos de resultar estúpidas, como gusta de calificar a muchos, analizándolas con un poco más de detalle, vuelven a parecer comprensibles, aunque no gusten o hayan desembocado en un despropósito.

Y es que, con la repentina y respetada decisión de Casillas de irse al Oporto, el club más rico e importante del mundo iba a iniciar su pretemporada sin portero, ya que Keylor Navas se había lesionado en la Copa América.

Con la incertidumbre del fichaje de De Gea, con un Manchester que se negaba a negociar, con Keylor Navas con una lesión en el tendón de Aquiles que a priori iba para largo (aunque luego quedara en nada) y con Casillas camino de Oporto, el Real Madrid, que no tenía portero de garantías en ese momento, se cura en salud y firma a Kiko Casilla (otros además han interpretado esto como un farol hacia el Manchester, teoría plausible también). Decisión arriesgada, cuestionable… pero comprensible. Si no te sale De Gea, como no ha salido, tienes dos buenos porteros.

A nadie podía caberle duda de que el asunto Casillas iba a traer cola y consecuencias: un tema enquistado con muchos orgullos, egos, reticencias y cuentas pendientes, que iba a condenar al club a un desgaste… Así ha pasado hasta el cierre del mercado, aunque, en principio, lo peor ya ha pasado.

Con el fichaje de Casilla y la extraordinaria recuperación de Navas, la portería del Madrid parecía bien cubierta, pero faltaba el fleco del compromiso del club con De Gea, que de confirmarse crearía una nueva polémica por el posible maltrato a los dos porteros que en ese momento estaban en la plantilla. Los que despreciaron a Navas diciendo cosas como “éste que pinta aquí” cuando le disputaba la titularidad a Casillas, los que le miraban con displicencia, los que le humillaron, no tardarían en aliarse con el excelente guardameta “tico” para volver a atizar al club…

Así ha pasado, con un agravante: el segundo partido de Liga, en el cual Navas completó una sensacional actuación, ha recibido los vítores de un Bernabéu que antes le ignoraba, y ha demostrado a sus detractores que, efectivamente, es un extraordinario portero… ¿Qué necesidad había entonces de fichar a De Gea?

Pues ninguna. Es otro error del club el mantener una negociación aunque se tuviera un compromiso con el portero, un portero, De Gea, que desde luego quería venir, pero no más que el propio Navas, que es el portero actual del club.

De Gea es un fichaje estratégico, un gran guardameta, mediático y que será el titular de la Selección española con casi toda seguridad en los próximos años; pero es una falacia que el Madrid deje tirado a De Gea por la sencilla razón de que su fichaje no depende del club. A lo único a lo que el Madrid se puede comprometer es a ofertar e intentar su fichaje, pero que se lleve a cabo no depende del Madrid, sino de un acuerdo con el Manchester, y si el Manchester no quiere, no hay fichaje… No se deja tirado a nadie… En todo caso se desprecia a Navas, que sí lo ha puesto todo por jugar en el Santiago Bernabéu de titular.

En el punto dos de su comunicado, el Madrid pone negro sobre blanco su principal error, ese que dice que, a pesar de las dificultades provocadas porque el Manchester se había negado a negociar hasta la mañana del último día, se accedió a las conversaciones cuando los ingleses quisieron…

El Madrid toma una decisión innecesaria teniendo todos los ases en la manga, y más cuando el Manchester ya nos la había jugado en alguna otra ocasión, por ejemplo con el frustrado fichaje de Coentrão a última hora y cuando parecía todo hecho, lo que llevó al llanto al jugador portugués en 2013.

Los acuerdos previos que van suspendiendo acuerdos anteriores y que vinculan hasta el último día, motivo por el cual muchas negociaciones se dejan hasta ese momento, es algo que evidentemente se nos escapa y sobre lo que no podemos opinar, más allá de hipótesis. Esos acuerdos son habituales y existen, pero desconocemos sus términos. Es por ello que no puedo afear la actitud del club en esa negociación, cuando en el duelo de comunicados todo parece indicar que el Madrid tenía razón y el Manchester se la ha jugado. No puedo afearla porque es mucho lo que desconozco. El error del Madrid es de origen, un pecado original que se inicia con Casillas y la falta de decisión del club, de determinación, por un exceso de condescendencia, educación y buenas maneras. Que se mandara antes o después un contrato, las intenciones de unos y otros y lo que ocurrió en esas horas es algo que sólo saben ellos y, en realidad, es lo de menos.

Lo cierto es que el resultado ha sido satisfactorio para muchos madridistas. No así las formas. También es cierto que nuestra situación es perfecta, con Casillas por fin fuera del club y dos porteros de gran calidad, con la salvedad de cómo pueda afectar esto a Navas. El Manchester quizá haya quedado en peor situación.

Los otros errores son claros: la falta de c