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Isco, Isco, Isco

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Isco, Isco, Isco

Escrito por: La Galerna3 septiembre, 2017
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Buenos días. Antes de comenzar a hablar de Isco (¿de qué otra cosa podría tratar este Portanálisis?), permítasenos que sigamos el docto ejemplo del seleccionador nacional Julen Lopetegui, quien en la rueda de prensa posterior al espléndido España,3-Italia,0 de anoche emitió una suerte de dedicatoria del triunfo para Ángel María Villar. Nosotros también enviamos un fortísimo abrazo para Ángel Mari, desde lo más profundo del corazón 2.0 de este humilde portal (sí: lo de humilde portal suena a villancico y es precisamente ese espíritu navideño -todos los días deben ser Navidad- el que queremos transmitir al bueno de Ángel Mari, tan injustamente tratado por una Justicia ensañada contra su desempeño y profundamente apegada al palco del Bernabéu y sus croquetas).

No desfallezcas, Ángel Mari. Tuyo es el triunfo de ayer, gloriosa réplica de triunfos pretéritos que acontecieron gracias a ti y prácticamente solo a ti, adalid de la Roja, conseguidor oficial del fúpbol español. Gracias a ti marcó en Sudáfrica Iniesta y gracias a ti han visto a la Roja en Ceuta contra Azerbaiyán, pongamos por caso, para alegría de las correspondientes territoriales y de sus devotos votos, valga la redundancia. Salve, Ángel Mari, y salve Gorka también. El abrazo cálido y reparador de Julen es también el nuestro.

Ahora sí.

Sí, amigos: hasta el mismito Mundo Deportivo se rinde a la antológica exhibición de Isco. Cuando el Bernabéu gritaba enfervorizado "Isco Isco Isco" a los diez minutos de haber entrado por la puerta el malagueño, ¿sabía hasta qué punto tenía razón? Lo hacía a despecho de gente como el mismísimo Cristiano, que llevaba tres años en el equipo, que ya pulverizaba todos los récords y a quien sin embargo el Bernabéu no entregaba a cambio más que un lacónico silencio, en el mejor de los casos. ¿Por qué tanto embeleso con un recién llegado, y tanta frialdad con hombres cada día más consagrados?, nos preguntábamos muchos. No es que lamentáramos el buen recibimiento a Isco, pero sí el contraste.

Hoy solo cabe decir que el Bernabéu erraba en lo de la frialdad con Cristiano (y con otros), pero atinaba de pleno dándole su corazón a Francisco Alarcón. Qué descomunal jugador para marcar toda una época.

Sí, amigos. El Bernabéu (¿o sería más exacto decir el piperío?) tenía razón, aunque no es descartable que tuviera razón por las razones equivocadas. Aclamaba el piperío a Isco a los diez minutos de entrar por la puerta porque una apabullante lucidez le permitía augurar el porvenir, ¿o simplemente porque Manolo Lama le indicaba que lo hiciese? Manolo Lama, queridos amigos. ¿Cuánto se ha beneficiado el buen Manolo de que esta sección solo contemple prensa escrita? Nos cuentan que ayer se pasó la retransmisión del España-Italia metiéndose con Gareth Bale, que no es español que se sepa, no es italiano que se sepa, y jugaba (que se sepa) a miles de kilómetros de distancia. Hostias a Gareth Bale y abrazos a Villar: aun así nos alegramos de la victoria de la selección de ese país llamado España. ¿Es grave, doctor?

El único medio que no dedica su portada al descomunal encuentro del centrocampista andaluz es Sport, muy ocupado en hacemos creer que Dembélé produce una enorme ilusión porque para eso dice Sport que Dembélé produce una enorme ilusión. 150 millones de ilusiones para alborozo de la Iglesia catalana, de Sor Lucía al arzobispo, y para que todos los niños que pasan hambre en el mundo disfruten al menos con el fútbol y los valors. Hostias a Bale y abrazos para Villar y para los 150 millones de Dembélé.

Viva España, suponemos.