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Isco en el mercado de invierno

Isco en el mercado de invierno

Escrito por: Daniel Mateos24 octubre, 2019
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No recuerdo en qué partido fue, pero todavía visualizo aquella tarde en el Bernabéu en la que uno de nuestros defensas, tras un ataque del equipo rival, despejó un balón que cayó con nieve sobre el círculo central. Allí estaba Isco, que, majestuoso, con un control antológico al alcance de muy pocos, pinchaba el balón ante los “ohs” y aplausos del público. Parecía que se abría la posibilidad de una contra peligrosa para nuestro equipo, pero el malagueño hizo dos recortes, dio una vuelta sobre sí mismo y … ahí acabo el contraataque. Esa jugada retrata en mi opinión lo que es Isco desde hace tiempo, un jugador con una calidad individual superior, pero cuya aportación al equipo es más estética que efectiva.

Esta es la séptima temporada de Francisco Alarcón en la casa blanca y, aunque todos los años disputa entre 40 y 50 partidos (reconozco mi sorpresa al conocer la estadística), todos esperábamos mucho más de él. Pocas veces ha sido titular indiscutible de una manera continuada y todos nuestros entrenadores han terminado relegándole al banquillo. Sus picos de forma nunca han durado demasiado y con el paso de los años el jugador malagueño ha sido cada vez más prescindible. Ya ni siquiera pensamos en Isco como un revulsivo, como ese jugador capaz de cambiar el curso de un partido.

A Isco hay que agradecerle sus servicios prestados durante estos años y reconocer su buena aportación en algunas de las Champions League de nuestra vitrina, pero su etapa en la casa blanca no da para más. No dudo que la gran calidad que atesora le permita realizar algún buen encuentro de vez en cuando y sus defensores salgan de la cueva, pero probablemente antes o después volverán a meterse en ella. Seguramente el malagueño daría mejores prestaciones en una posición más adelantada en la que pudiera dar más rienda suelta a su creatividad y no ralentizara tanto el juego del equipo. Isco se ha convertido en la máxima expresión de ese tiki-taca tan poco efectivo y que tanto aburre al Bernabeu. Sin embargo, la realidad es que hay demasiados jugadores arriba como para que se pueda hacer un sitio. Al margen de alguna aparición esporádica, Isco no tiene sitio en este equipo.

Respeto a aquellos que tienen más paciencia que yo y todavía confían en él, pero todos los indicios apuntan a que va a ser complicado que vuelva su mejor versión.  Su rendimiento en el equipo ha tenido una clara línea descendente con el paso de los años, no justificable como un simple periodo de baja forma. Seguramente Isco necesite sentirse más importante y jugar en una posición más adelantada para dar lo mejor de sí y eso lo podrá conseguir en otro equipo, pero no en un Madrid que no espera a nadie.

La mejor salida para todos es que Isco abandone el club en el mercado de invierno. El malagueño es todavía un jugador por el que el club podrá ingresar no menos de 50 millones de euros, que podrían utilizarse para la adquisición de otro tipo de jugadores, un centrocampista más puro, que nos hacen mucha más falta y que puedan aportar más equilibrio y consistencia a una línea medular que es ahora mismo nuestro talón de Aquiles. Gracias por todo Isco, pero es momento de separar nuestros rumbos.

Cofundador del marketplace de apuestas deportivas http://Pyckio.com Twitter: @danielmateos