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French Connection

French Connection

Escrito por: Athos Dumas22 marzo, 2019
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Por mis orígenes franceses, por haber estudiado siempre en lengua francesa y por haber vivido bastante tiempo en Francia, creo tener bastante criterio sobre lo que se cuece o se opina tras la barrera pirenaica.

En Francia se admira mucho al Real Madrid, sobre todo desde los años 50, que es cuando se internacionaliza el fútbol de clubes con la creación de la Copa de Europa, auspiciada por varios periodistas franceses del diario L’Equipe, y con la participación activa del club merengue. Raymond Kopa fue parte activa del mítico equipo de las 5 copas de Europa consecutivas, ganando 3 y un balón de Oro arrebatado nada menos que al gran Di Stéfano en 1958.

En Francia, el Madrid siempre ha sido “le Réal”, y durante décadas era con diferencia, por ejemplo, el equipo favorito de la mayoría de los parisinos, que hasta hace bien poco no contaban con un club significativo hasta que despuntó el PSG con los dinerales del petróleo. Hasta entonces, el Red Star, el Paris FC y el intento fallido del Racing de Paris, eran los modestos representantes de la gran urbe francesa.

En otros lugares, como en Reims, antigua ciudad donde se coronaba a los reyes de Francia, desde los Capetos hasta los Borbones, pasando por la dinastía de los Valois, todos se rinden ante el Madrid, y eso que los nuestros les arrebataron - como al Atlético - no una sino dos copas de Europa en 1956, en el Parque de los Principes, y en 1959 en Stuttgart. El Stade de Reims está hermanado por muchos motivos con el Madrid.

Excepto en la zona de Marsella, donde hay una absoluta fidelidad al OM, único campeón de Copa de Europa francés, y en Saint Etienne, Burdeos o Nantes, cuyos equipos tuvieron un pasado brillante, o más recientemente en Lyon, en el resto del territorio francés, tanto en el sur, el este, el centro y el norte, siempre se ha admirado a “le Réal” pero también se le ha querido más que al resto de equipos foráneos. No cabe duda de que otros equipos también tienen simpatías dentro del heptagóno, el Barça de Cruyff ganó adeptos (lo mismo que ahora con Messi), también en su día la Juventus de Platini o el United de Cantona. O hasta el Atleti de Griezmann.

La conexión franco-merengue se fortaleció notablemente cuando llegó Zidane en 2001 al Madrid. Recordemos que, pese a que Platini llevó a su selección a conquistar la Eurocopa en 1984, Zidane llevó la gloria a todo un pueblo con aquella selección multirracial en 1998 y consiguió en 2000 que Francia fuese simultáneamente campeona del mundo y de Europa.

Zidane tiene un prestigio inmaculado en su país y dicho prestigio aumentó con las tres copas de Europa consecutivas que logró a los mandos del Real Madrid como entrenador.

Tras una temporada plena de sinsabores para los madridistas, el regreso de Zidane como primer entrenador del club parece que ha vuelto a multiplicar el efecto Real Madrid en el fútbol francés. L’Equipe publicó en portada el retorno del marsellés a Valdebebas y desde hace una semana no hay día que pase sin algún rumor asociado a jugadores de nacionalidad francesa, para bien o para mal, con el Real Madrid.

Saltó precisamente desde el rotativo especializado parisino la noticia de un posible descontento de nuestro central Raphaël Varane, que estaría buscando un cambio de aires. Varane, como bien comentaba en un vídeo mi estimado colega Ramón Álvarez de Món, a mi juicio no debería salir en ningún caso del club. Con 25 años, y con un palmarés único (Campeón del Mundo con su selección y 4 Copas de Europa, 3 de ellas jugando de titular en Lisboa, Cardiff y Kiev, además de 2 ligas y numerosas Copas y Supercopas), todavía nos quedan sus mejores años por delante, cerca de 10 más si las lesiones, como en los últimos tiempos, le siguen respetando. Se dice que su descontento viene de la poca repercusión que tuvo en el club el hecho de haber ganado en Rusia el Mundial ante los croatas de Modric, pero dicha razón parece bastante endeble. Con el regreso de Zidane, que no olvidemos fue quien recomendó su fichaje en 2011, procedente del Lens, no debería haber “caso Varane” este verano, y se debería arreglar todo con una subida de sueldo acorde con su palmarés y rendimiento excepcionales.

Zidane volvió a retomar las riendas del primer equipo, el pasado 11 de marzo, y ese mismo día ya adelantó que habría cambios para la temporada que viene. Ya que el club, aparentemente, va a tener más en cuenta sus peticiones, no sería de extrañar que los cambios previstos pasasen por reforzarse con jugadores de su misma nacionalidad o muy afines por razones idiomáticas.

Un caso claro es el del belga Eden Hazard, francófono de la Louvière (Valonia), por el que siempre suspiró Zidane. Parece claro, pese a la prohibición de fichar este verano que tiene el Chelsea, que el astro belga recalará en Concha Espina próximamente, máxime cuando sus declaraciones de amor por el Madrid son más poéticas que las que escribía Cyrano de Bergerac para su amada Roxane.

Paul Pogba, otro de los campeones del mundo (y goleador en la final), también se ha sumado a la lista de enamorados del club y de Zidane. Pogba tenía 5 años cuando Zidane le marcó 2 goles de cabeza, en la final de 1998, a Claudio Taffarel, arquero de Brasil. Imagínense que sería para él poder ser entrenado por su ídolo de infancia. Pogba es, además, uno de esos jugadores que encajarían perfectamente en el club blanco, por la potencia y velocidad que imprime en sus transiciones, un verdadero purasangre de 26 años de edad. Si por mi fuese, fíchese de forma inmediata. Además, mirando hacia un futuro cercano, no es baladí el hecho de que Pogba sea uno de los mejores amigos de Kylian Mbappé…Ahí lo dejo caer.

Mbappé es el sueño de todo madridista para los próximos 10 o 15 años y, pese a haber fichado hace 2 años por el PSG tras rechazar una buena oferta merengue, nunca le ha hecho ningún desdén a nuestro club. El efecto Zidane puede inclinar la balanza en el joven prodigio cuando decida acabar su etapa en el PSG, seguramente en busca de gloria a nivel internacional y no sólo en competiciones domésticas.

Hay más jugadores galos que están saltando a la palestra como futuribles, como por ejemplo el caso de Lucas Hernández, también campeón del mundo, un lateral polivalente que es un gran central zurdo, supuestamente atado por el Bayern de Múnich, pero que sería otro gran fichaje, si es que el Madrid se decide por fin obviar ese pacto absurdo de no agresión con los vecinos colchoneros (pacto que rompimos precisamente para fichar, no con demasiado acierto, al hermano de Lucas, Theo).

Otro defensa de indiscutible calidad es el defensa central de 20 años del RB Leipzig, Dayot Upamecano, que sin duda dará el salto en breve a uno de los grandes de Europa.

Se habla mucho del centrocampista Tanguy Ndombélé, 22 años, del Olympique de Lyon, cantera de la que salió uno de las favoritos de Zidane, Karim Benzema. Todo un talento en una zona en la que el Real Madrid, no obstante, rebosa de calidad, aunque esta temporada ha brillado por su ausencia.

No olvidemos al pequeño medio centro N’Golo Kanté, un Makelele en miniatura pero con mayor calidad y más gol. Seguro que se apuntaría al carro de nuestro marsellés, pero tras la sanción con la que se ha penalizado al Chelsea, difícilmente lo dejaría salir. Además, tenemos esa posición perfectamente cubierta con un Casemiro que debe volver por sus fueros y con un Marcos Llorente que convenció, a propios y a extraños, en los meses de noviembre y diciembre pasados.

Un jugador de indudable calidad es la figura del OL, Nabil Fékir, centrocampista ofensivo y en ocasiones delantero, con un buen ratio de asistencias y goles, y que, además, posee raíces argelinas como nuestro primer entrenador.

No quiero dejar en el tintero a Antoine Griezmann, antiguo objetivo madridista, que por su calidad sin duda aportaría mucho al equipo pero que sería toda una bomba de relojería en el vestuario por su altivez, su actitudes pueriles pero, sobre todo, por su sueldo faraónico, totalmente desproporcionado con relación a lo que ha aportado a su actual equipo.

Ya que la temporada a nivel deportivo está ya, desafortunadamente, más que amortizada, preparémonos para cargar nuestras baterías de ilusión con la vuelta de Zidane y con un proyecto que puede ser mucho más suyo que el que se encontró en enero de 2016 con una plantilla que no había confeccionado. Y no tengo dudas de que en esta nueva etapa vamos a tener gratas noticias procedentes de las Galias, acompañando a dos jugadores que han dado un rendimiento excepcional en el Madrid: Karim Benzema y Raphaël Varane.

Nota: las Galias comprendían un territorio ocupado hoy en día por Francia, Bélgica y parte de Suiza, así que bien podemos llamar galo a Hazard, como galo sería también Courtois. Por cierto que ambos, como en el caso de Pogba-Mbappé, también íntimos amigos.