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El último suspiro

El último suspiro

Escrito por: Antonio Escohotado16 diciembre, 2018
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Me mosqueó un poco no ver a Valverde entre los titulares, de tan hecho como ando a disfrutar su aclimatación, y sombríos pálpitos me sugirió también la ausencia de Vinicius, tras la exhibición del otro día. Medio enfurruñado seguía cuando Benzema hizo su excelente tanto, asistido por Lucas Vázquez, y poco a poco fui admitiendo que el Real volvía a jugar bien en su particular estilo, que entre cosas incluye salir de la presión con desplazamientos al primer toque, imitando en cierto modo al acordeón.

No llega a tener la paciencia inaudita del Barça en lances como el primer gol del último Clásico; pero a cambio le mete más puñal ofensivo, y si este sábado el bombazo de Kroos no topa de lleno con un poste, y Asensio no hubiese tirado dos veces al muñeco, tendría una cómoda renta que administrar. Tiempo lleva el Real sin que esto segundo ocurra, y quizá con Vinicius hubiese estado más cerca de lograrlo, aunque Vázquez jugó por fin de manera eficaz -cortando, fintando y asistiendo-, Benzema volvió a sobresalir, Asensio bregó con ganas y Kroos se multiplicó a despecho de no andar fino en su punto fuerte, que son las faltas y córneres. Modric deleitó con su gama de controles y amagos, por no decir que con su soberano tempo para frenar y acelerar el juego colectivo, y quizá un día de estos se sacuda el mal de ojo que le impide disparar con el tino o la fuerza debidos.

KARIM BENZEMA VOLVIÓ A SOBRESALIR

Carvajal, Varane y Ramos cumplieron con suficiencia, Llorente un pelín más, y Marcelo no estuvo tan bajo como en partidos recientes, aunque para nada a la altura sublime de otras veces. En efecto, quizá ni Modric dispone de su cintura e inventiva, que le aseguran un puesto sempiterno entre los técnicos de los técnicos. Sin embargo, fue Courtois quien se erigió en salvador cuando una flojera se apoderó de casi todos, la proporción de balones divididos ganados por el Rayo se tornó alarmante, y desembocó en dos ocasiones seguidas. No es la primera vez que ocurre esta temporada, y si fuese Solari aprovecharía los diez minutos finales para analizarlos segundo a segundo con sus protagonistas.

Con certeza, quien tiene boca se equivoca, y pretender otra cosa es insensato. Pero desenlace y actitud son cosas distintas, y cuidar lo segundo parece singularmente esencial al comienzo y al término, lo uno para encarrilar y lo otro para no descarrilar. El empate habría sido injusto a la vista de lo ocurrido desde el comienzo; pero de milagro no premió la falta concentración, que es sin duda un defecto de actitud.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

3 comentarios en: El último suspiro

  1. Muy de acuerdo en la descripción del partido, en cuanto a quién debió jugar, quizá tenga otra opinión, pero tampoco me parece que haya dicho ninguna tontería.

  2. Totalmente de acuerdo en la descripción de lo acontecido en el encuentro del sábado. Qué diferencia con el artículo de Quillo Barrios. Y que decepción que éste siga teniendo cancha en La Galerna