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El circo de verano

El circo de verano

Escrito por: Athos Dumas8 julio, 2019
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Aún existe hoy en día el célebre Cirque d’hiver (circo de invierno) de París, fundado a mediados del siglo XIX, hoy en día se le llama Cirque d’Hiver Bouglione, por el mítico apellido de una de las familias más ilustres del circo en Francia.

El circo es un espectáculo propio del invierno, muy ligado con las vacaciones navideñas, aunque ciertamente está en declive y ya no es, como si lo fue hasta las décadas de los 60 y de los 70, uno de los entretenimientos favoritos de los niños.

En verano da pereza ir al circo: el calor, las moscas, el olor a serrín y a fieras no invita a meterse casi tres horas bajo una carpa.

Pero hete aquí que este verano de 2019, verano sin Eurocopa ni Mundial, a nuestros queridos rivales/contrincantes del Barça y del Atlético les ha dado por inaugurar un excepcional Circo de Verano (como el ya desaparecido Cirque d’Été de los Campos Elíseos) que va a dar un verdadero contrapunto al Circo de Invierno Bouglione. Estamos a principio de julio y todo indica que va a ser lo más de este tórrido estío, ríanse ustedes del Circo del Sol o del de Barnum & Bailey o incluso del de los hermanos Ringling.

El espectáculo esperpéntico del caso Griezmann está a punto de superar cualquier número cómico de la historia, comparable a la escena del camarote de Una Noche en la Ópera de los Marx Brothers.

Ya nos viene bien a nosotros madridistas que apenas se recuerde nuestra infausta campaña pasada. La temporada acabó con una victoria en la Liga del FC Barcelona que ni siquiera celebraron, tan seguros estaban de llevarse el triplete más cómodo de sus vidas. Nos quedamos sin nuestra entrañable “Rúa”, y eso ya no tiene remedio. Pero a cambio tuvimos un número circense excepcional en el Circo de Primavera de Anfield, con interpretaciones asombrosas de nuestros ya héroes Alexander-Arnold y Origi ante el tancredismo de toda la zaga azulgrana, que se marcó lo que se llama en términos circenses un “Contraugusto”: acción de uno o varios payasos torpes que no entienden nada, lo olvidan todo, y cuyas acciones terminan siempre en un desastre.

Lo de “la decisión de Griezmann” del año pasado, con producción de Gerard Piqué, se está superando cada día: primero el “me voy” de mediados de mayo, luego la afirmación de Gil Marín en pleno callejón de las Ventas, para llegar al momento actual, cuando el Barça pretende negociar la cláusula como si fuese un traspaso de los de toda la vida.

El Atleti está actuando en este caso como el payaso “Carablanca”, personaje vestido con traje serio y brillante, aparentemente una persona digna y autoritaria, contrapeso de los “Augustos” y de los “Tonys” que le rodean en la pista central. Prueba de su dignidad fue el comunicado que lanzó el Atlético de Madrid el viernes 5 de julio por la tarde, en el que supuestamente se mostraba indignación mientras todos los espectadores se desternillan de la risa sabiendo que todo esto no es más que una farsa y que en realidad todo forma parte de un guion milimetrado.

Todos sabemos que el agua no llegará al río y que estos dos clubs acabarán por entenderse y seguirán siendo los adalides de la mayor concentración de fuerza al servicio de una de las religiones más potentes del universo: el antimadridismo.

Pero mientras tanto, “ridi pagliaccio”, el show continúa y ayer Griezmann contribuyó a proseguir las carcajadas al no presentarse a entrenar en los Ángeles de San Rafael. Tenemos risas para rato todavía.

En otro orden, el Cono Sur, Lionel Messi, incapaz de ser protagonista por su buen juego en la Copa América, ha querido ser portada de diarios. No por llevar a su selección a lo más alto - nunca lo consigue el pobre, y miren que ya lleva jugados 4 Mundiales y 5 Copas América - sino por desempolvar nada menos que algunas de las mejores actuaciones del gran Josep Andreu i Lasserre, conocido en el mundo entero como Charlie Rivel.

Rivel se hizo famosísimo entre otras cosas por su célebre número del llanto prolongado que acababa en un característico aullido que hacía felices a niños y a mayores. Messi nos deleitó no con una sino con dos actuaciones de este tipo, llorando amargamente por haber perdido ante Brasil en semifinales y aullando sin fin por la “corrupción” que a su juicio estaba larvando desde hace años en la Conmebol. En el partido por el tercer puesto ante Chile, fue expulsado tras una gran actuación mímica (tras soltar previamente el brazo al chileno Medel) de cuerpeo en artes marciales, “pechito con pechito”. Volvió a proferir aullidos amargos contra la corrupción - supuestamente brasileña en Conmebol -, y acabó su magistral número con un pataleo propio de niño mimado al negarse a recibir la medalla de bronce por el tercer puesto de su selección en la Copa América.

Cabría calificar de descomunal la forma de culminar la consecución de un no triplete histórico como Anfield-Benito Villamarín-“Mineirao maravillado”.

Y acabamos de empezar julio, queridos amigos lectores. El Circo de Verano teñido de rayas blancas y rojas y culminado por la indumentaria arlequinada grana y azul - propia de los mejores momentos del Teatro Chino de Manolita Chen - acaba de empezar sus funciones. Habrá más. Próximamente asistiremos al numerito único en el mundo del gran clown Neymar Jr. Atentos pues.

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