Las mejores firmas madridistas del planeta

Ángel Bahamonde (Madrid, 1949)  es una figura clave en el estudio de la historia contemporánea española, desde el análisis de la realidad y la evolución social del país en el siglo XIX hasta la Guerra Civil, el franquismo y más allá.

Es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Carlos III de Madrid, plaza que ocupa desde 2003, tras haber ejercido en la Universidad Complutense de Madrid desde 1992.

Desde su inmenso prestigio como experto en su campo de estudio, nunca ha ocultado su condición de hombre de izquierdas ni sus simpatías por el Real Madrid. Su obra “El Real Madrid en la historia de España” es una absoluta referencia. Al no haber sido reeditada hace tiempo, cualquier copia constituye objeto de deseo fervoroso por parte de coleccionistas, vendiéndose en la red por precios desorbitados. (Ojalá esta entrevista sea útil para que se reedite como merece. Ojalá sirva también como adelanto de dicha hipotética reedición). 

 

Mucha gente considera que el Barcelona es la máxima representación del nacionalismo catalán. Nos gustaría empezar por preguntarte si estás de acuerdo en esto.

Claro. Es el máximo vehículo de difusión de la causa nacionalista o independentista catalana. Todos hemos visto partidos que se han jugado en el Camp Nou bajo gigantescas pancartas que rezaban “Catalonia is not Spain” o acusaban a España de ser una dictadura. Pancartas gigantes, lo que nos hace pensar que no podían estar ahí sin el consentimiento del club, cuando no respondiendo a una iniciativa del mismo.

¿En qué más se le nota al Barcelona su condición de ariete nacionalista o independentista?

Tiene todos los rasgos del nacionalismo. Todo nacionalismo, incluido el español, necesita un enemigo exterior. También un proyecto de imperio. Sin la existencia de estas dos cosas, no funciona. Desde su invención en el siglo XIX, ha tenido siempre estos dos requisitos. En el caso del FC Barcelona, parece evidente que el enemigo exterior es el Real Madrid, y el proyecto de imperio ganar diez Copas de Europa en el mismo año. (Risas).

Aquí surge una pregunta que tiene su enjundia. Los jugadores que juegan bajo esas pancartas ¿están implícitamente apoyando esas causas?

Para decir eso habría que suponerles una formación de la que tal vez, en su mayoría, carezcan. Un Xavi, sí. Un Piqué, también. Un Iniesta que es manchego… Bueno, coyunturalmente Iniesta también lo ha apoyado, en realidad. Se ha dejado llevar por la corriente. Cobran mucho, todo el mundo tiene un precio. Los otros dos que he mencionado no son coyunturales, son estructurales.

Siempre ha existido la leyenda negra, pero el caso Negreira parece haber acrecentado la necesidad defensiva de seguir proclamando lo del Madrid como el equipo de Franco. Estamos hablando con uno de los mayores conocedores de la historia contemporánea de nuestro país. De una vez por todas, ¿qué hay de verdad en lo del madridismo de Franco, y viceversa?

No hay un solo documento que demuestre la vinculación del Real Madrid con el régimen franquista. Empecemos por ahí. Se puede argumentar que, evidentemente, es muy difícil que exista documentación de esta vinculación, o sea, que podría haberse dado aun no estando documentada, y sería verdad. Pero establezcamos dos épocas del franquismo. Primero está el franquismo duro, durísimo, que va del 39, tras ganar la Guerra, a principios de los 50. Es en esa década donde el franquismo empieza a reformarse a sí mismo, a reinventarse, y  es el que normalmente conocemos todos, es decir, el del desarrollismo de finales de los 50 y década de los 60. En todo caso, se podría establecer una vinculación entre el Madrid y el tardofranquismo, pero ni eso, porque si acaso fue el régimen el que se subió al caballo del éxito del Madrid, y no al contrario. Desde luego, entre 1939 y 1953 la cosecha de títulos de los blancos es demasiado ridícula como para establecer un nexo entre club y régimen.

Haciendo de abogados del diablo, se ha dicho que Bernabéu se alistó en el ejército franquista, y que lo hizo como voluntario.

Se ha dicho y es verdad. Pero vayamos a algo mucho más trascendente. Vayamos a quién financió el levantamiento militar de Franco, o de los autoproclamados nacionales, denominación que en términos de ciencias políticas se podría admitir, por cuanto nacional se llamaba a todo movimiento antiliberal y antidemocrático. Nacional sindicalista en España, nacional socialista en Alemania, nacional fascista en Italia y nacional católico en Austria.

Dinos quién los financió.

La burguesía catalana.

Vas a tener que decirlo otra vez, porque a nuestros lectores catalanes y culés, si los hubiere, les va a dar quinientas vueltas la cabeza.

La burguesía catalana financió el levantamiento franquista. El nacionalismo catalán conservador, en particular Juan March y Cambó, un nacionalismo conservador que es el antecedente de Puigdemont y que domina en Cataluña hasta 1931. En ese año se constituye Esquerra Republicana de Catalunya y cambian las tornas, convirtiéndose en la fuerza predominante en la región, pero hasta entonces dominan la política en la zona. Insisto: ellos financian a Franco. Son la principal fuente de ingresos. No solo eso, también crean todo el servicio exterior del régimen, con la constitución del famoso centro de espionaje de Biarritz y San Juan de Luz.

Explícalo, por favor, antes de que nuestros lectores, catalanes y no catalanes, se vuelvan locos.

Es muy sencillo. El nacionalismo conservador catalán estaba muerto de miedo ante el millón de anarquistas que había en Cataluña, y eso le condujo a apoyar la insurrección franquista. El factor anarquista en los años 20 en Cataluña es análogo al papel de Bildu en el País Vasco actual. ¿Por qué el PNV ha dejado de estar como loco por la idea de un referéndum de independencia? Porque sabe que, en una Euskadi independiente, ahora mismo no gobernaría, así que “dejemos la independencia para otro día”. De igual modo, Cambó y March, en la Cataluña de la época, entienden que ese anarquismo es un peligro para ellos, y para detenerlo financian a Franco. Todo esto está por ejemplo en la biografía de Francisco Cambó que escribió Borja de Riquer, un catedrático catalanista soberanista que no por ello deja de ver esta realidad indudable.

Los culés leerán esto y no lo creerán, e insistirán en lo de Bernabéu, voluntario franquista.

Si empezamos a buscar voluntarios de un lado y de otro, vamos a encontrar los que queramos. D. Santiago fue voluntario, es verdad, pero es interesante, porque solo llegó a cabo.  Ni siquiera a alférez provisional, o algo así. Era cabo oteador, es decir, de los que se sube a rocas y otea el horizonte para ver si atisba al enemigo. Probablemente no disparó ni un solo tiro.

Eso al menos cuenta su viuda, Doña María, en la biografía La Causa, de Martín Semprún. Que estuvo en la guerra pero nunca disparó.

Exacto. Y él era un señor conservador, pero si identificamos a todo señor conservador como franquista estamos cometiendo un error, muy típico por cierto en historiadores de izquierda. Yo soy de izquierda, pero tengo muy claro que no es lo mismo.

"Bernabéu, dimite; el socio no te admite"

Obviamente Bernabéu y el Real Madrid de la época convivieron con Franco. Pero convivir con Franco no te hace franquista, ¿o sí? Es un debate casi moral.

Es que no creo que se lo plantearan demasiado. Es decir, puestos a mal, ¿Bernabéu prefería a Franco antes que a la República del 31? No tengo ninguna duda. Eso es evidente. Una persona conservadora va a preferir una dictadura de derechas a un régimen reformista que está rompiendo privilegios reaccionando ante situaciones seculares. ¿Ser conservador qué es? Pues plantear que, cuantos menos cambios haya, tanto mejor. Claro. Y Bernabéu era conservador. No obstante, no hay ningún documento que nos demuestre que fuera miembro del Movimiento Nacional, que era el partido único de carácter franquista. Nunca quiso que hubiese camisas azules en la directiva, y de hecho expulsó a un compañero de junta al enterarse de que era falangista.

Estás más o menos diciendo que Bernabéu era monárquico pero en cierto modo franquista, que es una cosa difícil de conciliar.

Había monárquicos franquistas, al menos coyunturalmente, ya que depende de cómo entiendas la monarquía. Hubo muy pocas personas conocidas (cuatro familias nada más, Pedro Sainz Rodríguez, Gil Robles, el duque de Alba y alguno más) que fueron monárquicos y juanistas, por oposición a monárquicos y franquistas. Está el caso de Sainz Rodríguez, como digo, que fue el primer ministro de Cultura de Franco, en el gobierno del 38. En el año 39, Sainz le dice a Franco: "bueno, hemos ganado la guerra para restablecer la monarquía, ¿verdad?" Silencio. "Bueno, pues si no me dices nada yo me voy con don Juan, así de simple". "Ah, pues vas a perder la cátedra de Historia de la Literatura que tienes en la Universidad Central". Y la perdió. Y se exilió. Se exilió con don Juan.

De la condición monárquica (¿y juanista?) de Bernabéu habla la visita oficial del equipo a la familia real en el exilio, en Suiza, cuando fueron a jugar contra el Servette en la primera eliminatoria de Copa de Europa de la primera edición, ¿no es así?

Esa visita no gustó nada a Franco, aunque también es cierto que D. Santiago, siendo presidente de Real Madrid, se podía permitir casi cualquier lujo. Entre ellos estuvo ese primer viaje a Rusia, donde visitaron a los famosos niños republicanos de Moscú, o aquel primer viaje a Suiza para visitar a D. Juan del que hablas, al que siguió otro en Estoril.

¿Hubo dos visitas a la familia real en el exilio? Solo sabíamos de la de Suiza.

Sí, visitas a la familia real hubo varias, pero no puedo determinar cuándo. En la primera va con todo el equipo. Y luego hubo alguna otra, a lo mejor sin el equipo. Siempre es la relación personal. Él era donjuanista. Pero también aceptaba a Franco. Claro, muchas personas tenían en mente la Ley Fundamental, la del 47, la ley que convierte España en reino. Establece que España es una monarquía, pero una cuyo regente único va a ser el general Franco mientras viva. Bueno, es el mal menor, hemos restablecido la monarquía, pensaban, recemos para que este señor no viva mucho. Lo que sucede es que luego vive mucho. Pero había gente que encontraba cierto confort en la idea de esa ley. Sí, porque por lo menos aseguraba la continuación monárquica en España. Entonces hay que entender a Bernabéu como un personaje más de la España de aquella época, un monárquico que aguantaba a Franco hasta que volviera la prometida monarquía. Como hay que entender a muchos directivos del Barça de los años 40, que son perfectamente equiparables a lo que era Bernabéu en cuanto a aceptación del franquismo. Esa aceptación no debe escandalizarnos. ¿Va a renunciar el club catalán a los títulos ganados en los años 40, que fueron muchos? El Madrid en cambio, hasta el 53, solo gana dos Copas.

¿El favorito del régimen, en esa primera parte “dura” de la que hablabas, era el Barcelona?

Yo no sé si decir favoritos de ese régimen, pero está muy claro, seamos positivistas, que los que ganaban títulos eran ellos, junto al Atlético de Aviación, que era el equipo del ejército instaurado desde el propio régimen. El Atlético de Aviación tampoco gana tantas ligas. 39-40 y 40-41, tampoco más.

“El Madrid siempre ha huido de la política”

Pero sí es un hecho que Franco forma y da vuelo a lo que ahora es el Atleti, como el equipo oficial, el del ejército, como has dicho.

Claro, pero es que la cosa iba más lejos inicialmente. Habia un gran proyecto de desrrepublicanizar Madrid. Madrid había sido una ciudad, diríamos, de centro-izquierda. Una ciudad roja que no me gusta, pensaba Franco. Había sido de centro-izquierda, digamos, desde 1923 a 1939. La defensa de Madrid, frente a los militares sublevados, en gran medida entra dentro de ese contexto. Serrano Suñer hablaba de que había que quitar la “chuletería republicana” de Madrid. Recordemos que este hombre, el cuñadísimo, es el que manda realmente entre el 39 y el 42, hasta que Franco se lo carga. Y los discursos de Serrano  Suñer son taxativos. Querían hacer un equipo de fútbol que fuera el equipo de la ciudad, y que representara al ejército victorioso.

Es cuando se le propone a Atleti y Real Madrid que se fusionen para ser el equipo del ejército nacional, ¿no es así?

Así es, pero el Real Madrid se niega. El Real Madrid que todavía no es Real Madrid, cuidado, que tarda un año en volver a ser real. Porque el tema de la monarquía a la altura del año 39, mejor no tocarlo, que Franco cogía sus enfados. Madrid Fútbol Club. Así se llamaba.

Correcto. ¿Qué presidente del entonces Madrid Fútbol Club se niega a esa fusión?¿Es Parages?

Está Meléndez, pero Parages sigue siendo fuerte, Hernández Coronado también. Bernabéu es hombre fuerte, pero aún es uno más. Se les ofrece este plan de unirse al Atleti y formar el equipo nacional, pero no quieren. En realidad, es la reproducción de lo que había sucedido en el 23, no lo olvidemos. En el 23 es algo que plantea el rey, y sucede lo mismo. Alfonso XIII deseaba que se agruparan todos los equipos madrileños. Al final de Reina Victoria estaba el Metropolitano. ¿Para qué se construye el Metropolitano? Un campo de 30.000 espectadores, una audiencia bárbara para la época, destinado a ser el reciento deportivo de un equipo que sería la fusión de Madrid, Atleti, Racing de Madrid...

¿Y en el 23 también es el Madrid quien se niega a dicha fusión?

Sí, fundamentalmente es el Madrid.

Muy interesante, ¿no?

Lo es, porque representa, desde un momento tan temprano en la historia del club,  la defensa de una personalidad propia. No estamos hablando de política aquí. Hablamos de la personalidad del club. Somos lo que somos. Y no queremos un aglutinante con otros equipos ajenos.

"Franco ofrece al madrid este plan de unirse al Atleti y formar el equipo nacional, pero el madrid se niega. En realidad, es la reproducción de lo que había sucedido en el 23 con alfonso xiii"

¿A qué crees que se debe esta voluntad tan férrea de no mezclarse con otros y mantener la esencia del club?

El Madrid siempre miró hacia Inglaterra. Siempre miró al fútbol inglés, y en dichas islas la personalidad de los clubes es sagrada. El Manchester City no se unió (ni se habría unido jamás) al Manchester United para ser el Manchester. Es la esencia de los procesos identitarios, proceso en el que entran los clubes de fútbol. De tal manera que yo me identifico con un club, pero dejo de identificarme con ese club como de pronto desaparezca y se una a otros clubes. Y el Madrid, de una forma u otra, en esa época, va teniendo su clientela. Es decir, va teniendo la gente que se identifica con ese club. Y que lo identifica, además, como el club de la ciudad. Y tengamos en cuenta la importancia que tiene, diríamos, la patria chica. Nosotros en España hemos tenido un conflicto continuo tratando de construir la patria grande, desde el siglo XIX. Es verdad. La gente siempre se ha dicho: yo soy manchego, yo soy asturiano, yo soy tal, yo soy cual, yo soy lo otro, pero la patria grande ha sido otra cosa. Así que la gente empieza a identificar al Real Madrid con el equipo de la ciudad. Es una identificación con tu urbe. Tu patria chica. Y claro, si se pierde esa señal de identidad es terrible. Es decir, no solamente es un problema de la directiva. Es que seguramente los aficionados del Madrid, que no eran legión todavía, pero eran suficientes, se hubieran negado rotundamente a ese proceso de unificación, porque para ellos el equipo de su ciudad era el Madrid y solo el Madrid. Y es algo que no se tiene en cuenta pero que entra dentro de la historia social del fútbol.

¿Y no puede ser también que esa resistencia feroz a fusionarse con otros sea fruto de una especie de delirios de grandeza que luego, increíblemente, demuestran ser una especie de profecía autocumplida?  

¿Qué quieres decir?

A ver. En 1904, solo dos años después de su fundación, el Madrid ya está presente en la fundación de la FIFA, cuando el balompié en España era amateur, cuando ni siquiera existía ni por asomo algo parecido a una Federación de Fútbol. ¿No habla eso de un “pueblo” que se cree el elegido, que se cree (y luego resulta estarlo) llamado a formar parte de algo global y grandioso? Casi como si hubiera en el club una conciencia muy clara de ser una cosa única e intransferible destinada a conquistar el mundo, ¿no? Algo asombroso.

No. La FIFA en aquel momento no tiene la fuerza que después va a tener. Nada que ver. En 1904 lo que cuenta es el movimiento olímpico internacional. Porque los grandes torneos de fútbol son los olímpicos. Lo de no aceptar fusiones ni absorciones tiene que ver con lo de la patria chica en el proceso de identificación, ya está. Yo me identifico y mis señales de identidad van unidas a este club, no a otro. No hay más.

En todo caso, es muy interesante porque hay mucho idealismo en eso. Si esto no es algo platónico, no sé qué lo es.

Hay mucho idealismo. Pero sería exagerado decir que en 1904 estamos convencidos de que nuestro futuro va a ser esplendoroso, como tú decías. No. Pero sí hay algo cierto a la altura del 23: somos el principal equipo de Madrid. Y al ser el principal equipo de Madrid, bueno, pues que no nos toquen demasiado ¿eh? Es decir, el Racing no tiene futuro. Simplemente por la propia estructura de la ciudad.  Entonces, somos el equipo que representa a la propia ciudad. Eso hay que tenerlo en cuenta. El Atleti nunca ha representado a la ciudad. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. No. Es el Madrid. Y por eso aún lo denominamos, y se empezó a denominar en aquella época, como EL MADRID, para nosotros es EL MADRID.

Así lo llama todo el mundo dentro de nuestras fronteras, aunque no así fuera…

Los franceses, muy curiosamente, dicen Le Real de Madrid. Pero es el Madrid. Hala Madrid. No Hala Real. Es el equipo de Madrid. Se acabó. Pero ya lo era en aquella época. No porque ganara luego no sé cuántas copas de Europa, sino que ya lo era antes. Y claro, en el 23 ya existía ese precedente que estaba directamente concebido por los Otamendi y su Compañía Metropolitana de Madrid, que es un tinglado muy interesante. Es una gran empresa donde la Casa Real tiene muchos intereses. El hotelito, al final de Reina Victoria, que el rey Alfonso XIII regala a Carmen, a su gran amante, su gran amor, con la cual tuvo dos hijos. Uno de ellos nos dio mucho la lata por televisión, Leandro. Y es que estamos hablando de la Compañía Metropolitana. Es la que hace el metro. Una compañía privada pero muy poderosa. Actuaba casi como un monopolio. Con capitalismo vasco detrás. Hablando también de capitalismo vasco y de los Urquijo, para mí es muy importante en el salto que va a dar el Real Madrid a la profesionalización, a partir del año 28, el apoyo del Banco Urquijo de Madrid, que era uno de los grandes bancos de la época. En Inglaterra ya es lo que pasa. En Inglaterra está profesionalizado el fútbol a la altura del 23. Y los clubes de fútbol dejan unos excedentes enormes.

El Atleti nunca ha representado a la ciudad. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. No. Es el Madrid. Y por eso aún lo denominamos, y se empezó a denominar en aquella época, como EL MADRID, para nosotros es EL MADRID

¿Es el Madrid quien profesionaliza el fútbol en España?

Sí. Pero sin ninguna duda. Puede tener una lectura positiva o negativa. Depende también de la ideología de la persona que se acerque a la cuestión. Para mí es positiva. Aunque también es verdad que el gran salto al fútbol de masas lo va a dar antes el Barça que el Madrid. Porque Les Corts acoge cerca de 30.000 espectadores. Y también el Español.

¿Antes que el Madrid, incluso, se podría decir?

En los años 20, yo diría que un poquito antes que el Madrid. El salto de los años 20, que es el avance que se da en el país a todos los niveles. El gran nacimiento de la zarzuela. La expansión de la zarzuela, el teatro popular, la conquista de la sierra por parte de las clases proletarias, vamos a decir, madrileñas. Y también el fútbol. Es la época amateur en la que son los socios los que juegan al fútbol, se equiparan socios y deportistas. Señoritos de clases altas y de clases medias. Sobre todo de clases medias. Son los socios que juegan al fútbol y se divierten, no es nada más al principio. Y de pronto nace el fútbol masa, el fútbol espectáculo. Y eso nace en España después que en Inglaterra. Y por eso en el 23, los Otamendi, que son muy listos, los ingenieros Otamendi de la Compañía Metropolitana, se dan cuenta de que esto puede ser un negocio fabuloso, lo que junto al rey impulsa ese plan del gran equipo conjunto de la capital, que queda abortado por el ansia de independencia del Madrid.

¿Los Otamendia son los primeros en España que ven que esto puede ser un negocio?

Sí, un negocio fabuloso. Pero el club blanco lo tiene claro. Si esto, como parecen predecir todos los indicadores, se convierte en un enorme generador de ingresos, en una empresa de espectáculos, mejor solos que mal acompañados. Es que es lógico que se diga no a esa fusión. Y en el 39 es lo mismo. Dicen no, no. Además, hubiera sido un nivel de politización excesivo. Y yo diría que el Madrid siempre ha huido de la política.

Pero unirse a los demás equipos locales también era la salida más fácil, ¿no? Sobre todo en el 39, con el club destrozado tras la guerra y la incautación.

Quizás a corto plazo. Pero lo bonito del caso es precisamente lo que creo que distingue al Real Madrid del Barcelona, el Atlético de Madrid y cualquier otro. Es el cortoplacismo que han tenido casi todos los clubes españoles en momentos decisivos frente a la capacidad para hacer valer el largo plazo que ha tenido el Madrid. No sabéis hasta qué punto es fundamental. Es fundamental en el mundo económico.

Esa diferencia se ve todavía, diría yo, ¿no?

Claro, ahora mismo lo tenemos con Florentino. Necesitamos cambiar al Bernabéu y se cambia el que hay, de la manera más ambiciosa. Necesitamos esto, necesitamos lo otro, y se hace, siempre mirando el largo plazo. Necesitamos apostar por jugadores jóvenes, buenos. No importa si nos tiramos cuatro años sin ganar la Copa de Europa. Lo van a entender los socios. Él piensa esto. Y además, encima, acabamos ganando Copas de Europa. Es el colmo del éxito. En parte también  cuestión de suerte, ¿por qué no decirlo? Pero planificar siempre a largo plazo ayuda muchísimo. Y Bernabéu lo tuvo claro. Todo a largo plazo. El largo plazo es nuestro éxito. El Barça no mira nunca el largo plazo.

Son cortoplacistas natos, ¿no?

Pero ¿cómo es posible que no entendieran la Liga en su momento? No entendían la Liga. “¿Para qué queremos la Liga? El Campeonato de Cataluña. Con eso tenemos bastante”. Eso decían.

“Lo que distingue al Real Madrid del Barcelona, el Atlético de Madrid o cualquier otro es el cortoplacismo que han tenido casi todos los clubes españoles en momentos decisivos, frente a la capacidad para hacer valer el largo plazo que ha tenido el Madrid”

El año 28, hablamos.

Así es. Ya por entonces el Barça empieza a politizarse. El Barça para mí empieza a politizarse en torno al nacionalismo catalán a medida que la alta burguesía catalana deja de apoyar la dictadura de Primo de Rivera, cuyo alzamiento también financió, como haría con el de Franco más de una década después, como decíamos antes. Volvemos a lo mismo. Yo no sé por qué a veces quieren negar su propia historia, que por cierto yo entiendo. Yo soy un burgués catalán. Yo tengo una fábrica. O yo soy de una clase media. Joder, es que a derecha e izquierda veo un montón de anarquistas por todas partes. Es que hay un millón de anarquistas en Cataluña. Y quieren protegerse. En clase gasté una broma sobre Cambó. Por la mañana se despierta, se mira al espejo y exclama: ¡Visca Catalunya lliure! En catalán, claro. Llega a la fábrica, a su fábrica. ¡Hostias! Banderas de la CNT por todas partes. Y entonces dice: ¡Viva España y el ejército español! Que es el único remedio para evitar que estos anarquistas hagan la revolución. Vuelve a casa por la noche, se mira al espejo y vuelve a exclamar: ¡Visca Catalunya lliure! Y esa contradicción es tremenda en la Cataluña de aquel momento. El Barça, en este sentido, también es un equipo muy contradictorio, claro. Ellos alardean de que en el 25, en un partido de fútbol, la dictadura les prohíbe cantar El Segadors. Y a partir de ese momento, el Barcelona descubre cuál va a ser su proyección: la defensa de una Cataluña libre frente al estado español. Bueno, vale. Ellos se lo cuentan así, ellos lo aceptan así, pero todo ello ha significado otras cosas. El Madrid siempre estuvo lejos de la política, porque Bernabéu en esto fue muy inteligente: hay que alejar el Madrid de la política. Otra cosa es que pueda cumplir determinados servicios, como la medalla de oro a Dayán, y empezar el intercambio comercial con Israel. Eso es otra historia. Pero lejos de la política.

Esa medalla a Dayán, que Bernabéu se quitó de la propia solapa, tampoco gusta a Franco, o eso se dice.

Claro, cabreó a Franco, es lo bonito del Madrid de la época. Yo coincidí en el metro yendo al Bernabéu más de una vez con quien fuera secretario general de la UGT: Cándido Méndez. Muy de izquierdas y muy madridista. Eso es lo que le encantaba a Bernabéu, que en el Madrid todos tenían cabida, independientemente de su forma de pensar. Bueno, en el Barcelona parece ser que no. Por otro lado, creo que el Madrid y el Barcelona han jugado un mismo papel en algo. El Barça siempre farda mucho de una cosa. “Nosotros siempre hemos sido un equipo que ha permitido la incorporación de los murcianos, aragoneses, o andaluces, o extremeños que iban a Barcelona”. Creo que el Madrid también ha cumplido mucho esa función. Y es una cosa que no se ha estudiado suficientemente en la historia social. Es fundamental. Es decir, los equipos como mecanismo de integración. Madrid y Barcelona lo han hecho.

Pero ellos han presumido mucho de ello y nosotros, no. Una cosa más que ellos han sabido vender, a diferencia del Madrid.

Es que nosotros no hemos sabido vender nuestra historia, porque no nos ha interesado, por lo que sea.

La narrativa es la victoria, me decía Arcadi Espada. El relato del Madrid es ganar.

Pero eso es muy vulgar. Además de ganar, ha cumplido con otras misiones, y hay que contarlo. Por ejemplo, esta misión de integrar, pues el extremeñito que venía a Madrid, en los años 60, o se hacía del Madrid o se hacía del Atleti, y así se acoplaba a su comunidad. También el Atleti ha cumplido ese papel, pero era un instrumento de integración en la cultura madrileña. En la cultura urbana, porque ellos venían del campo. Es que los catalanes dicen: la cultura catalana… No, no, no. Nada de la cultura catalana. La cultura urbana de Barcelona y la cultura urbana de Madrid. Eso sí que era un instrumento de integración, por todo lo que significaba. Y yo creo que los equipos de fútbol en nuestro país han cumplido un papel muy interesante. Y sobre todo, en este caso, los madrileños, y por qué no decir, el Barça también, por supuesto. El Athletic de Bilbao, por ejemplo, siempre ha sido más exclusivista. Es más vasco. Vascos, jugadores vascos, pero también espectadores vascos. Más vascos. No me entiendas mal, el fútbol español debe mucho al Athletic de Bilbao, a la cantera vasca. Debemos tanto al Athletic de Bilbao que tiene que estar siempre en un pedestal. Eso no lo podemos olvidar nunca, si sabemos algo de historia. Pero la gran integración urbana la hacen Madrid, Barcelona y Atleti de Madrid.

“Si no hubiera habido Guerra Civil, el Real Madrid ya habría sido el gran superclub europeo a la altura de 1943-44”

Oye, Ángel, estalla la Guerra Civil, y se produce lo que tú llamas, de manera muy interesante, la autoincautación. No es tanto que el club sea incautado por la República como que el club se autoincauta, adelantándose a los acontecimientos.

Sí, la incautación es llevada a cabo por gente que está dentro del club y que también está vinculada al Frente Popular. En el Madrid había gente de derechas, de izquierdas, de centro, de todo, y son los de izquierdas de dentro del club las que la ejecutan. En mi libro dividí Chamartín gracias a muchos testimonios que encontré. En la tribuna, casi como hoy en día, gente de derechas y gente conservadora. En los fondos, gente de clase media, más bien baja, y elemento popular. Y en el lateral, gente de clase media. Y luego, en el tendido de los Sastres, el obrero que no tenía dinero para pagar. El tendido de los sastres era una pequeña colina donde hoy está el Paseo de la Habana y donde se sentaba a ver el partido, fuera del Viejo Chamartín, gente sin entrada. Parte de la colina se desmochó luego para urbanizar. Pero desde allí se seguía el juego a la perfección. No se acumulaban diez o veinte, no, sino gentíos que estaban ahí gritando y cantando, igual que si estuvieran dentro, desparramados a lo largo de la colina. Antes de la Guerra había en el seno del club gente de todas las ideologías y diferentes poderes adquisitivos.

Alguien te sacará el caso de José Antonio Primo de Rivera, que también era socio.

Estoy hasta la narices de que me lo saquen. Claro que lo era, y acudía con frecuencia en el gimnasio del Madrid ¿Y a partir de ahí digo que el Madrid es fascista? Si es que ningún club de fútbol se puede asegurar que sea de derechas o de izquierdas, es que es absurdo. Porque a la hora de la verdad, el fútbol es interclasista, porque cualquier aficionado al balompié, fuera del mismo, piensa como le da la gana. Así que el estadio estaba dividido en clases y, consecuentemente, en ideologías, y fueron los izquierdistas pertenecientes al club quienes propiciaron la autoincautación.

Hernández Coronado

¿Y cómo se produce esta autoincautación? Hemos leído que Hernández Coronado, que era más bien un hombre conservador, recibe la visita de unas milicias y le entra miedo, lo que favorece esa autoincautación. Por prudencia, entrega el club a dichas milicias.

Yo lo veo de otra manera, perdonadme, pero sí es Hernández Coronado el que lo plantea. A la vista de lo que está pasando en Madrid, claro. En Madrid el Estado se hunde. No nos olvidemos, el poder está en la calle, y las milicias es que quieren... las comunistas, sobre todo, ¿eh?, es que quieren Chamartín ¡Para ellos! Es que es tan fácil como “queremos Chamartín y Chamartín es propiedad del Real Madrid. Luego para tener Chamartín, tenemos que apoderarnos del Madrid”. Solución: autoincautación.

¿Hernández Coronado es el gran ideólogo de esa autoincautación?

Es el gran provocador, yo diría. “Socios madridistas del Frente Popular: que los vuestros, es decir, las milicias, se quieren quedar con el estadio. Venga, vamos a adelantarnos para conservar algo del control”. Si os dais cuenta, tampoco son nombres muy llamativos los que firman ese acta de autoincautación. Autoincauto para que no me incauten alocadamente y se me queden con todo, porque entonces sí la hemos fastidiado y el club desaparece. Y todavía no está claro en julio del 36 que la guerra va a llegar a Madrid. Ojo, no se tiene la más ligera idea. Cualquier madrileño de la época, lo último que puede pensar es que la guerra va a estar ahí, en el Manzanares. No puede ni pensarlo. Eso lo puedo asegurar.

El Madrid (o lo que queda de él, porque el alzamiento ha sorprendido a muchos de los jugadores fuera de España) intenta ir a jugar al campeonato catalán y ahí, cuando ya está todo decidido, cuando la Federación Catalana ha dado su visto bueno para que esos hombres puedan cumplir con su deseo de seguir jugando al fútbol, el Barça dice que no.

De eso no tengo ninguna duda. Pero tened en cuenta que el Barça también controlaba, en parte, la Federación Catalana. Con lo cual, estamos hablando del Barça, claro. Pero no nos adelantemos. En el acta de incaitación aparece el nombre de Vallejo, ¿habría que denominarle presidente del Real Madrid? ¿Qué opináis?

Según su hija Isabel, con la que tuvimos el gusto de hablar, sí.

Jurídicamente esto es un lío, de verdad. No sé qué decir. No me he aclarado. Porque en teoría es una incautación colectiva de los socios. Es decir, acéfala, sin cabeza. Pero seguramente necesitarían una cabeza, claro.

Pero ¿el acta no pone “nombramos presidente a Vallejo”?

Dudo mucho que el acta diga eso. Lo tendría que repasar. (Nota: lo hemos repasado nosotros y en efecto, como adelanta Bahamonde, el acta no nombra específicamente presidente al militar José Vallejo).

Al Coronel Ortega también en los periódicos le ponen como presidente. Con posterioridad a Vallejo.

Pero pensad que eso ya no, ¿eh? Eso ya lo siento en el alma, pero no. Y no es que el Madrid quiera ocultar que tuvo un presidente comunista. No es eso. Es que el club, en ese momento, ha desaparecido. No hay nada. Pero queda Chamartín todavía. Y el estadio es propiedad del Madrid. Eso no hay duda. Registro mercantil. Y con la autoincautación, con más razón. Es propiedad del Madrid y no se puede tocar. Toda empresa, si es autoincautada por los trabajadores de la empresa, no se puede tocar. Esto se hace en la zona republicana con todo. Mirad los tranvías CNT-UGT. Es decir, para evitar que tú te quedes con ellos, hay que llegar a acuerdos de incautación, y generalmente se suele hacer incautación ordenada, no incautación desordenada. Y yo, también esto es una opinión mía, creo que era el Partido Comunista el que quería tomar Chamartín, pero a lo mejor resulta que era el PSOE y no el PC. Yo no sé por qué creo que era el PC, porque comunistas en la junta directiva del Madrid o en la incautación del Madrid yo no veo. Sí veo socialistas y veo republicanos. Eso sí, republicanos hay. De los partidos republicanos nada más. De los partidos burgueses republicanos que están del lado republicano. Unión Republicana e Izquierda Republicana. El Frente Popular es Unión Republicana e Izquierda Republicana, el PSOE, el PC, con el apoyo de la UGT y el apoyo externo coyuntural de la CNT para sacar a los presos de Asturias de la cárcel. Los presos anarquistas nada más. Porque los anarquistas por definición no son un movimiento político, son un movimiento revolucionario.

La hija de Vallejo nos dijo que ella tenía a su padre como un humanista, no como un comunista.

Y lo sería. Es que a lo mejor no era comunista. Republicano, nada más. Es que yo creo que la mayor parte de los que incautan el Real Madrid (y también el Barcelona, por cierto) son, sobre todo, republicanos. Había republicanos de derechas. Unión Republicana es un partido de centro muy conservador, pero que está en el Frente Popular. Y está del lado republicano, que es Martínez Barrio. Yo creo que son republicanos los que incautan el club para evitar males mayores. Para evitar, de hecho, que el movimiento obrero, ya sean socialistas, ya sean comunistas, se queden con el campo. Pero lo que está claro es que jurídicamente, en aquella época, una vez que está autoincautado por los trabajadores no se puede tocar.

Pero ¿es autoincautado por los trabajadores o por los socios?

No, no, no, por los trabajadores. Realmente son los trabajadores. No sé cuántos trabajadores tendría el Real Madrid, pero debería tener su centena de trabajadores muy a gusto, porque ya es una sociedad importante a la altura del 36. No, podría haber socios también, pero no son los socios los que autoincautan. Pues esto lo decimos mal, y yo también lo digo mal. Todos los autoincautadores son empleados del club. Reaccionan con la autoincautación para impedir que la política se quede con el club. Y la incautación de cualquier empresa la tienen que hacer los trabajadores de esa empresa, no un agente externo. Y como digo, Hernández Coronado lo tiene muy claro. Incautación, ya. Pero incluso como instrumento, digamos, conservador frente a la masa obrera que está en la calle.  Es que Hernández Coronado es un personaje fascinante. Existe un Bernabéu porque Hernández Coronado tuvo un montón de ideas.  Hernández Coronado es el Bernabéu de los años 30. Y, si no hubiera habido Guerra Civil, el Real Madrid ya habría sido el gran superclub europeo a la altura de 1943-44.

Lo habría sido, ¿crees?

Sí, por el equipazo que tenía y también porque además ya hay antecedentes de la Copa de Europa, competiciones anteriores a dicha Copa que podrían haber acogido esa primera grandeza europea. Por entonces ya se ha inventado la Copa Mitropa. Mitropa, Mitteleuropa, en alemán, Centro Europa. Participaban clubes de ligas de países como Austria, Hungría, Checoslovaquia, Suiza…

Bernabéu también se inspiraría en la existencia de aquello.

Claro. Y Hernández Coronado, insisto. Porque en el Madrid de los años 30 ya se habla de la posibilidad de una Copa Latina como equivalente Mediterráneo a la Copa Mitteleuropa. Lo que pasa es que una Copa para toda Europa, por los sistemas de transporte de la época, era imposible. La aviación estaba en ciernes. Y ya me diréis. Para ir de Madrid a Berlín hubieran sido tres días. Imposible. Pero una Copa Latina sí era viable, y se hablaba de ello. Porque Madrid-Lisboa, por ejemplo, ya era una noche de viaje nada más.

Pero qué raro entonces que hubiera que esperar hasta el 53 para que a Bernabéu se le ocurriera, junto a France Football, volver a hacer competiciones europeas.

Coincide con el Tratado de Roma, amigo. La relación del mercado común europeo. Claro, esa relación hay que hacerla. La europeización. Y los fenómenos de europeísmo de los que en aquella época está todo dios hablando.

Y entonces Bernabéu ve el potencial de eso.

Eso es. Empieza el largoplacismo del que antes hablábamos.

Parece ser que Franco no quería que Bernabéu creara la Copa de Europa.

Eso tampoco es verdad.

¿Franco estaba a favor?

A Franco le habría encantado entrar en el mercado común, lo que pasa es que no nos iban a dejar. Una dictadura no cabía en la estructura política del mercado común.

Siempre he pensado que Franco se opuso a la creación de la Copa de Europa. Es más, el gerente Antonio Calderón contaba que el dictador trató de frenar a D. Santiado cuando viajaba a París.

No, no, no, al contrario. En España el franquismo sigue manteniendo la barrera de los Pirineos y quiere el país aislado. Eso es cierto.

Eso pienso yo, y ello encaja con que se opusiera a la Copa de Europa impulsada por D. Santiago, ¿no?

Bueno, vale. Pero, económicamente hablando, el franquismo se da cuenta de que necesita abrirse.

En concreto, Calderón hablaba de un telegrama, o una llamada del Pardo, cuando Franco se entera de la idea de Bernabéu de viajar a París para fundar la competición. “Si Bernabéu lanza esta iniciativa, que se atenga a las consecuencias”.

Mira, yo soy historiador, y si no tengo un documento me callo.

¿Más bien se abstuvo? ¿Qué piensas que hizo Franco cuando se enteró del trofeo en ciernes?

Yo creo que ni se enteró. Porque, en 1954, todavía el fútbol no tiene tanta importancia política como empieza a tener cuando se europeiza. Pero en toda Europa, no solamente aquí, que existe un libro sobre la democracia italiana y la utilización del fútbol. ¡Ojo! No solamente es que la dictadura utiliza el fútbol. El fútbol lo utiliza todo quien pueda utilizarlo. Claro. Porque es un fenómeno, queramos o no, de dispersión. Un tío que tiene muchos problemas, yo qué sé, problemas de salario, va al campo del fútbol, suelta todo lo que tiene que soltar, su equipo gana y llega a casa tranquilísimo. No va a hacer una huelga. Pero es verdad que son ambientes europeístas: el Tratado de Roma se firma en 1956, la primera Copa de Europa en1955.  Es que coincide plenamente. Son nuevos rumbos. Y luego, está el avance en los transportes. En el 53, por fin, la aviación puede.

Di Stéfano con la primera Copa de Europa 1956

Volvamos atrás, porque son temas tan apasionantes que van quedando cabos sueltos. ¿Qué motivó al Barça a negar el permiso al Madrid para finalmente jugar el campeonato catalán, y sobrevivir así a la guerra? A priori, parece una decisión de una vileza inenarrable.

Es por la incomprensión catalana de la realidad madrileña. Piensa en lo que escribió Josep Pla. Llega a Madrid, sale del tren. Y fijaos que es un nacionalista franquista, un nacionalista catalán que se queda con Franco. Pero tiene esta visión terrible de Madrid. Llega a una ciudad que ni siquiera tiene río, caso único en todas las capitales europeas. O son marítimas o tienen un gran río. Y esta ciudad no tiene ni lo uno ni lo otro, ¿por qué? El dice: es una ciudad de cortesanos y de burócratas. Es una ciudad que no produce nada, que es parasitaria y que gasta muchos recursos. La visión de un nacionalista catalán.

¿Por eso, por esa percepción de Madrid por parte de los catalanes, no se ayuda al Madrid a sobrevivir a la guerra? ¿Es por eso?

Yo creo que tiene mucho que ver.

Pero fue exclusivamente el Barça el que se niega a que el Madrid participe en el campeonato catalán, no fueron los clubes catalanes. La Federación Catalana estaba de acuerdo.

Pero es lo mismo. La Generalitat no movió un dedo.

¿Sugieres que esto de no permitir que el Madrid juegue en la liga catalana era un reflejo deportivo de la falta de apoyo real de la Generalitat a la resistencia a Franco?

No, eso tampoco. Hablo de esa idea de Madrid que aún hoy tienen muchísimos catalanes, ¿no? Siguen erre que erre, en Cataluña, diciendo lo mismo de Madrid. Y eso ahora no se corresponde con la realidad de la capital, pero entonces sí se correspondía: una ciudad de burócratas y de cortesanos y de pobres. Es el nacionalismo catalán: el mal de todos viene de Madrid, Madrid, Madrid. Madrid simboliza el mal.

¿Ya por entonces?

Claro. Madrid simboliza el dominio español.

¿Y la negativa última para que el Madrid no jugara en la Liga Catalana, y pudiera así soñar con sobrevivir a la Guerra, se produce por eso?

Yo diría que sí.

¿No entra en juego también una cuestión deportiva? Estaban picados por el fichaje de Samitier, el Figo de la época, y por haber perdido aquella final de Copa.

Eso no lo explica. Yo siempre voy a las cosas más profundas, de verdad, que son más explicativas. No, no, no, no. Es eso. Es la incomprensión hacia Madrid. Es la negación de Madrid. Madrid es el enemigo. Lo decíamos al principio: todo nacionalismo necesita un enemigo. Eso está muy claro. Para el nacionalismo extremo catalán España es ese enemigo, por supuesto. Y España está representada por la capital del Estado, que es Madrid, cuyo equipo era el Madrid, como también decíamos antes.

Si el Madrid hubiera jugado ese campeonato catalán, estaríamos hablando de otra historia. ¿Qué habría pasado?

La verdad, tampoco tenía sentido que el Madrid lo jugara.

Bueno, era una válvula de escape para que el club no desapareciera. La figura de un Bernabéu que después resucitaría al Madrid de sus cenizas era casi impensable, no sé.

La guerra, antes o después, terminaría. Las guerras no son infinitas, claro. Además, se tenía la impresión, a la altura de julio del 36 o septiembre incluso, de que era una guerra de muy poca duración. No de tres años. Nadie pensaba en julio del 36 que era una guerra de tres años. Esto es como en el 14. Del 14 al 18, la Primera Guerra Mundial. Todas las cancillerías decían: esto dura 15 días, y se resuelve por la diplomacia. Y aquí lo mismo. “Esto dura 15 días y se resuelve por un acuerdo”. Así de simple. Es la idea, a la altura del 36. Pero sí había una cosa en el Madrid que se tenía muy clara. “Si no funcionamos como club, si no seguimos jugando, desaparecemos. Y desaparece nuestro patrimonio. Y desaparece nuestra historia. ¿Dónde podemos jugar al fútbol? En Cataluña, que está muy lejos de los frentes de combate. A ver si nos aceptan allí”. Digamos que era un instrumento de supervivencia. El Madrid temía desaparecer en la guerra, pero quizá en Cataluña se inclinaban por esa versión de una guerra corta y que por tanto no condenaría necesariamente al Madrid a su desaparición.

El caso es que desaparece. Temporalmente. Tú lo has dicho antes.

Sí. Chamartín queda vacío. Y la gente asalta Chamartín por las gradas de madera. Es decir, se saquea Chamartín. Y se llevan los asientos. Porque en Madrid hay un problema de abastecimiento. Recibíamos el carbón de Asturias. El carbón ya no puede llegar a Madrid. Asturias es republicana, pero separado del núcleo central republicano. En medio está toda la zona nacional. Los asientos se utilizan para calentar las casas. El club ha desaparecido. La gente asalta Chamartín. Se hace algún festival de tarde en tarde, y a la altura del año 38 dicen los comunistas: “Esto tiene que ser nuestro. Vamos a hacer una ficción. Nombramos como presidente del club al Coronel Ortega”. Una ficción, insisto, porque jurídicamente el club sigue siendo de sus socios.

Antonio Ortega, el noveno presidente

Pero no sabemos exactamente cuándo ocurre esto, ¿o sí?

Sí, sería la primavera del 38, un poco después tal vez. Oficiosamente hay un comunista al frente del Madrid, porque Ortega sí es comunista, de eso no hay duda. La mayor parte de los militares profesionales que se quedan del lado republicano no son comunistas en absoluto, pero Ortega sí lo es. Y aparece Ortega, pero pensad una cosa desde el punto de vista jurídico. Los presidentes del Madrid los eligen los socios. No ha habido precisamente una asamblea de socios que elija a Ortega.

Bueno, lo que te dice la bisnieta de Ortega, a la cual conocemos, es que a Bernabéu tampoco lo eligieron los socios.

Pero ahí hablamos ya de los años 40. Ahí se imponía la llamada del Pardo, que fue lo que motivó el relevo presidencial tanto en Madrid como en Barcelona.

A raíz del famoso 11-1 y los incidentes que rodearon aquella eliminatoria de Copa, ¿verdad?

Sí, pero el 11-1, en realidad, no es tan significativo en las relaciones Real Madrid-Barcelona. Ya se habían estropeado mucho esas relaciones, a causa de lo que había pasado en la Guerra Civil, y antes de la propia guerra. No cuenta tanto el 11-1.

11-1 Copa del Rey, Real Madrid vs FC Barcelona

Desde el Barcelona se dijo que se exageró mucho lo del 3-0 de la ida, que el ambiente no había sido tan hostil y tan malo contra el Madrid como se dice.

No lo sabemos, pero ya el ambiente era malo entre el Madrid y el Barcelona. A partir del año 39, para los catalanes no partidarios de Franco, no digo la totalidad, pero sí para los no partidarios del caudillo, silbar al Madrid era silbar a Franco. O sea, que hubiera un clima malo en Barcelona con el 3-0, antes del 11-1 de la vuelta, pues seguramente lo hubo. Claro que lo hubo, en tanto en cuanto ser hostiles al equipo blanco era interpretado por los culés como ser hostiles con Franco. Eso es verdad.

Pero injustamente. Ya ha quedado claro que la identificación Real Madrid-Franco era absurda.

El Madrid hacía tiempo que era para muchos catalanes la plasmación del mal español, y a su vez el mal español era Franco. Antes, el mal español había sido el rey. El mal español también era la República. El mal español. El mal. Fíjate en la aleatoriedad de este pensamiento. O sea, Madrid es el malo, Franco está en Madrid; por tanto, el Madrid es franquista. Es un conjunto de silogismos que son absurdos, no tienen ninguna base, igual que en los años 30 el Madrid era el equipo del régimen también. Es decir, cualquier equipo que estuviera en la capital del estado, como en el caso del Madrid, era equipo del sistema. Del sistema español, independientemente del régimen político que tuviera. Eso lo tienen los catalanes muy claro desde principios de los años 30. Sin duda.

Hablando del 11-1, se habla de que bajó al vestuario un militar muy importante, y les dijo “tenéis que dejaros perder, porque si no...”

Eso nadie lo ha demostrado. Pero en todo caso es improbable porque el favorito sería el Atlético de Aviación en aquel momento, claro. No encaja el que un militar importante hiciera eso. El Madrid no importaba en el año 43, perdonad. Incluso en cuanto a masa. Tenía más socios el Atlético en aquel momento, por primera vez en la historia, que el Madrid. El Madrid luchaba contra muchos problemas. Para reconstruir el equipo hubo muchos conflictos. Y para reconstruir Chamartín. Porque Chamartín, entre unos y otros, está medio derruido. Y encima el campo había sido un campo de internamiento al acabar la guerra. Más machacado todavía. Había sido campo de internamiento por parte de los vencedores. Todos los campos de Madrid lo habían sido. Menos el del Atlético de Madrid, que estaba medio destruido porque era la segunda línea de frente. La guerra estaba en la Ciudad Universitaria y el viejo Metropolitano estaba muy cerquita, al final de Reina Victoria.

O sea, Franco tenía en el Viejo Chamartín miles de prisioneros de guerra.  

Ahí metieron 20.000 ó 25.000 personas. De ellos serían fusilados, quizá, unos mil; otros tantos mil fueron a la cárcel, y otros, al final, a casa. Chamartín fue maltratado por las milicias primero, como comentábamos, y por los vencedores después. Es que con estas cosas unos y otros manejan unas cifras alocadas, pero tanto de un bando como de otro. El millón de muertos de la Guerra Civil. En absoluto. 300.000 máximo. Sí, la mitad en retaguardia de ambos bandos. Eso es terrible. Porque en el frente murió bastante menos gente de lo que pensamos. Pero decíamos del estadio. Claro, el Viejo Chamartín queda hecho polvo. El Madrid no tiene medios. Fijaros qué bonito es que en el 39 sean capaces de reconstruir el cuerpo social. Menos mal que Hernández Coronado se había llevado a su casa mucha documentación. Él se lleva mucha documentación para salvarla. Y se lleva el listado de todos los socios para saber los que han muerto y demás. Y así, tras la Guerra, reconstruyen el club Bernabéu y él, entre otros.

¿Cuántos socios tendría el Madrid a la altura del 36?

Entre 12.000 y 15.000 socios.

¿Y cuántos recuperan después de la guerra?

No más allá de 6.000, 7.000 tal vez.

 

Entrevista: Alberto Cosín, Jesús Bengoechea

Solo se necesitaron treinta y una decisiones para inclinar la balanza en 6 ligas.  No es una teoría, no es especulación, son los datos puros y la estadística. La misma que mostraba una gigante anomalía con el saldo arbitral, que luego supimos que fue por obra y gracia de Negreira, ahora nos muestra otra enorme diferencia entre el Real Madrid y el Barça.

Se pueden interpretar también los datos y torcerlos hasta su manipulación. Se pueden edulcorar, ponerles contexto, incluso esconderlos entre parrafadas de modernidad bienintencionada. Pero ahí siguen. Esperando, como cadáver que flota, a que la corriente los saque a la superficie. Aquí tenéis el gráfico, directo, sin necesidad de decir mucho más.

Lo que ha hecho el VAR con el Real Madrid y el FC Barcelona en las últimas seis temporadas no necesita adjetivos. Solo necesita de periodistas que tengan el valor de decirlo. Y de aficionados que los analicen con la honradez necesaria. Como con el saldo arbitral y los pagos a Negreira,  sacarlo a la luz no va a agitar nada, pero al menos queda constancia de la anomalía delictiva. Porque los números, cuando no se manipulan, hablan por sí solos.

Desde la temporada 2019-2020 hasta la recién finalizada 2024-2025, el Real Madrid ha acumulado un saldo arbitral de -25 en intervenciones VAR. El FC Barcelona, en cambio, ha disfrutado de un +6. Entre ambos, una diferencia neta de 31 decisiones. Treinta y una. En seis ligas. Una cada siete jornadas. El Real Madrid es el equipo con más intervenciones y peor porcentaje a favor y peor en contra.

¿Y qué significa eso en términos prácticos? Significa que, en 25 ocasiones, el VAR corrigió una decisión arbitral que inicialmente no perjudicaba al Real Madrid para hacerlo. Y que, al mismo tiempo, en otras 6 ocasiones hizo lo contrario con el Barcelona: modificó decisiones que no le favorecían para beneficiar al club azulgrana. Un sesgo estadísticamente anómalo, por no decir imposible, si realmente estuviéramos ante un sistema neutral y objetivo.

Uno podría pensar que es simple azar, que la justicia tecnológica obra sin rostro ni intención. Pero si aceptamos ese argumento, ¿cómo explicamos que el Barcelona haya ganado solo cuando tuvo saldo VAR positivo, mientras que el Madrid ganó dos títulos con saldo negativo? Y no solo ganó. Lo hizo con autoridad, con 95 puntos con saldo neutral (+1) en 2023-24 y 86 puntos con un escandaloso -5 en 2021-22. El Madrid, para ser campeón, ha tenido que ser infinitamente superior.

Al Barcelona le bastó con que la balanza se inclinara ligeramente, como ocurrió en la 2022-23 (+1 VAR, 88 puntos) o directamente se volcara en su favor, como este año (+9 VAR, 88 puntos), en una liga decidida por apenas cuatro puntos. Qué casualidad.

 

Nuevo CTA

 

El nuevo Comité Técnico de Árbitros llega entre promesas de transparencia, vídeos explicativos y un presunto rearme ético tras los escándalos del Caso Negreira. No se han ofrecido disculpas públicas todavía por lo de Negreira (ni se hará) y se nos asegura que el “nuevo VAR” será más ágil, más claro y, sobre todo, más justo. Como el resto del sistema arbitral.

Algunos nombres han cambiado, pero la clave es saber si ha cambiado la estructura. La estadística en contra del Real Madrid no ha desaparecido. Porque no se trata solo de que el VAR haya intervenido más veces a favor del Barça. Se trata de cuándo, cómo y con qué consecuencias.

A lo largo de estas seis temporadas, se observa un patrón: cuando el saldo VAR favorece claramente al Barça y perjudica al Madrid, el título cambia de manos. O dicho de otro modo: cuando el sistema de justicia automática se desequilibra, también lo hace la clasificación.

Y no estamos hablando de un penalti dudoso o de una expulsión puntual. Hablamos de tendencias sostenidas. De una secuencia de decisiones que acumulan y condicionan.

 

¿Y ahora qué?

 

El nuevo VAR será mejor, nos dicen. Como el sistema arbitral. Más explicativo. Nos contarán por qué se toma cada decisión. ¿Habrá acceso a los audios? Todo eso está bien. Pero no bastará si no se aborda el fondo: la credibilidad está herida porque la estadística acusa. Porque el fútbol español ha estado durante años bajo sospecha —no por teorías, sino por números—. Y porque si el saldo oculto de la competición sigue inclinándose siempre hacia el mismo lado, ningún vídeo ni nota explicativa podrá sostener la ilusión de limpieza.

La pelota sigue rodando y el Real Madrid sigue compitiendo. Pero las cifras no mienten. Mientras el saldo arbitral y el saldo del VAR tengan esa imposible anomalía estadística estará toda la competición en entredicho.

 

Infografía: Carlos García de Sola

Buenos días, amigos. En este país el deporte nacional no es el fútbol, ni siquiera estar tumbado, sino atacar al Real Madrid con el objetivo último de destruirlo, y el primero de evitar que engrose su palmarés. Los ataques provienen desde todos los frentes: deportivos, institucionales, periodísticos e incluso quintacolumnistas. Bien sea por maldad, bien sea porque donde no hay mata no hay patata.

En este inicio de temporada que se ha solapado con el final de la anterior ha crecido la intensidad del hostigamiento. Y lo ha hecho de manera retorcida y premeditada: el sistema ha vendido una regeneración de sus estructuras arbitrales para extender la idea de que se pliegan a las peticiones blancas, mientras que realmente lo que han perpetrado es un recrudecimiento de las hostilidades mediante la colocación en puestos clave de individuos afines y el mantenimiento de todo lo que no funciona —incluidas muchas personas—. Mejor dicho, lo que funciona perfectamente, pero no en aras de la limpieza y la transparencia, sino en beneficio de ellos.

Apenas llevamos unos días de competición y ya hemos asistido a las habituales inscripciones culés, a la tradicional alfombra arbitral al club de Laporta y al bombardeo antimadridista.

Mastantuono lleva un cuarto de hora y ha sido objeto de todo tipo de insidias por parte de propios y extraños.

Dos de las buenas noticias del partido frente a Osasuna fueron la presión ejercida por los de Xabi y el estado de forma de Mbappé.

A la primera de ellas se ha encargado As de darle la vuelta:

La verdad es que le han echado imaginación para retorcer la cosa: la presión tras pérdida del Madrid lo único que hacía era amogollonar (sic) el partido frente al área osasunista; sin embargo, antes, el hecho —criticado hasta la saciedad durante años— de que no se presionase permitía partidos abiertos, contraataques y emoción. Sería más honesto escribir: todo lo que haga el Madrid está mal, sea lo que sea.

La segunda de ellas, el buen partido de Kylian, es utilizado por Sport para meter cizaña. Ved el recuadrito en la zona inferior izquierda.

Para el diario culé, Mbappé no jugó bien, sino que retrató a un Vinícius desaparecido. Para tratar esta afirmación es necesario atender a todas las interpretaciones. La interpretación literal puede parecer absurda, pero la presencia de Miguel Galán fuera de un programa de humor también lo es y sin embargo ahí está. De modo que tomemos la frase al pie de la letra: «Mbappé retrata a un Vinícius desaparecido»: los futbolistas no tienen permitido portar ni dispositivos electrónicos ni cámaras fotográficas, aunque sean analógicas o fotomatones —los fotomatones además pesan mucho—, durante la disputa de los partidos, por lo que Kylian no pudo retratar a Vini. Además, si el brasileño estaba desaparecido, aunque hubiese jugado el francés con la Nikon a cuestas tampoco habría podido retratarlo. Ni que decir tiene que para pintar un retrato al óleo no hay tiempo durante un partido.

Cubrimos la acepción de retratar que significa dejar en evidencia, y la de desaparecer no referida a ausencia real, sino a poca participación en el partido. Lo que ocurrió es que Mbappé está más en forma que Vinícius y jugó mejor que él, pero sembrar polémicas para minar al rival es más rentable.

En no pocas ocasiones, Vini ha jugado mejor que Kylian. Y en el futuro a veces estará más acertado uno; otras, el otro; otras, ambos; e incluso ninguno. Sin embargo, esto que parece de Perogrullo cuesta entenderlo, también a nosotros, los madridistas, que tras la disputa de una jornada de liga y un amistoso ya sabemos que Mbappé se va a salir y que Vini no va a hacer nada.

Hay quienes entienden que es más sensato predecir el futuro en base a dos partidos y un remolque de prejuicios que reconocer que no tienen ni idea de lo que va a pasar, que tanto puede suceder lo que afirman como lo contrario, o algo totalmente diferente. Prefieren ensañarse con quien está en peor forma (va variando a lo largo de la campaña).

Nosotros preferimos ser cautos y estamos contentos con la suerte que supone contar con dos jugadores como Vini y Mbappé en nuestro equipo.

Pasad un buen día.

El Madrid debutó en liga con victoria frente a Osasuna. Los amigos de fcQuiz regresan de vacaciones con ocho preguntas para saber si estuvisteis atentos al triunfo blanco.

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Comenzaremos respondiendo a la pregunta que encabeza este texto con una anécdota no sabemos si representativa, pero sí curiosa. Además de existir similitudes en sus formas en ruedas de prensa, estilo de lidiar con sus futbolistas e incluso desde el punto de vista táctico, sumemos este dato: tanto Mourinho como Xabi Alonso arrancaron su etapa en el Santiago Bernabéu venciendo al CA Osasuna por la mínima. Mourinho lo hizo el 11 de septiembre de 2010 con gol de Carvalho. Xabi lo acaba de hacer con gol de Kylian Mbappé.

Mou y Xabi tomaron las riendas de un equipo que venía de no conseguir ninguno de los tres grandes títulos de la temporada anterior (ni Liga, ni Champions ni Copa), y con su estrella como máximo goleador del equipo (Cristiano y Mbappé, respectivamente). Además, Xabi también llega a quitarle el trono a un Barça que se llevó el gato al agua en España el curso pasado. Similar (en títulos) a lo que había conseguido aquel Barça de Guardiola en 2009.

La otra gran similitud que veo es que, como hizo Mou con Cristiano, Xabi tiene entre ceja y ceja convertir a Mbappé en el mejor jugador del mundo (si no lo es ya).

El nuevo ‘10’ del Madrid ha demostrado tanto ante el Tirol como en el debut liguero que es el líder de este Real Madrid. Su movilidad entre las tres posiciones de ataque, su libertad para bajar a recibir cuando entiende que el equipo no está generando, y su calidad para fabricar jugadas como la del penalti, hacen de Mbappé el pilar sobre el que Xabi arma su equipo.

El martes no solo arrancó una nueva etapa. El martes vimos el inicio de una historia que los madridistas ya hemos visto antes

“Aquí nadie tiene asegurado un puesto en el once. Jugará el que lo merece”, dijo Xabi al acabar el encuentro ante Osasuna. Lo que me gusta del donostiarra es que sus decisiones reflejan lo que dice. No le tembló el pulso para sacar a Vinícius —que no había tenido su mejor noche— del partido, ni para dar entrada tanto a Gonzalo como a Mastantuono. Esa meritocracia es puro Mou.

La otra decisión importante y valiente es la de seguir dejando a Rodrygo sin jugar. El portugués habría hecho lo mismo en esa situación. Si bien Xabi evitó darle importancia, diciendo que “es solo un partido”, está claro que no se va a oponer a una posible venta del extremo brasileño del Real Madrid. Me parece imposible que tanto el club como Rodrygo aguanten esta tensión diez días más.

Xabi tiene carácter, ganas de ganar, honestidad, no le tiembla el pulso y muestra determinación en las decisiones que toma.

El martes no solo arrancó una nueva etapa. El martes vimos el inicio de una historia que los madridistas ya hemos visto antes.

 

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Acaba de empezar la temporada y ya no hay quien lo aguante. Normalmente esto pasa un poco después. Dos o tres partidos como mínimo. Cinco o seis como normal. Hasta el negreirismo necesita (o necesitaba) calentamiento. No se podía poner un Munuera de la vida enseguida a pitar con surrealismo, porque el surrealismo también exige poner los músculos a tono, sobre todo los del descaro necesarios.

Pero ya no. El negreirismo está metido en el tuétano y además deseando saltar a la vida. Es una costumbre saltarina. Tanto que no hay quien lo meta en una instrucción ni nada parecido. No entiende de instrucción judicial ni tampoco legal o normativa. La normativa es el mismo negreirismo. Era una trampa, pero lo han convertido en norma incluso habiéndose demostrado que era una trampa.

Y menuda. Con el negreirismo dando saltos no hay fútbol que valga, ni competición, ni deporte y, si uno se esfuerza un poco, tampoco gusto por la Liga negreirazada ya desde el primer momento. Un solo partido y ya lo han puesto todo perdido. Vaya año de fútbol que nos espera. Cada temporada peor porque la hostilidad mediática antimadridista no resiste ni un verano.

Llega finales de agosto y aparecen ansiosos, sin preámbulos, incluso sin los motivos que solo han necesitado inventar a placer, quienes viven de un relato y no de un deporte. El negreirismo es ya una de las condiciones humanas, asimilado a la existencia primero como si nunca hubiera existido, y segundo dejando que se vaya introduciendo en los usos y costumbres como se metía el rico del Titanic en la barca de las mujeres. Pero sin vergüenza ninguna.

Y así estamos. Así está el fútbol español. Sin sonrojo desde el comienzo. Es más, porque es como si se estuviese deseando mostrar el bochorno en periódicos, redes sociales, radios y televisiones. Debería dársele la espalda a este fútbol que no es fútbol, que es trampa y mentira, y a pesar de esto ahí seguimos. Y una confiesa que es solo por el Madrid: esa única blanca estela de dignidad y belleza.

Mi interés ya no es el fútbol, pisoteado, manejado, destruido, sino ver cómo se las arregla una vez más este Madrid dadaísta nuestro, siempre alejado del canon, para ganar con honor y gloria en medio de tanta vileza y vulgaridad.

 

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Primer partido liguero y primera victoria. Victoria de mérito, victoria trabajada. El Club Atlético Osasuna siempre es un rival complicado que nos pone en dificultades. Con la llegada de su flamante entrenador, un Alessio Lisci que hizo milagros en Segunda la temporada pasada en el humilde Club Deportivo Mirandés, se esperan grandes cosas. Sin embargo, anoche tuvimos más de lo mismo, en dosis multiplicadas por el bochorno veraniego.

Un Osasuna bien ordenado decidió salir al Santiago Bernabéu con una defensa de 5 y a rezar. El típico planteamiento de un equipo árido que sale con el autobús en defensa y el resto del equipo a hacer coberturas. Sin más. Es decir, el 80% del planteamiento que suelen hacer los equipos frente al Madrid en España. A sabiendas, el Real Madrid no perdió la paciencia y tocó y tocó hasta encontrar algún resquicio. La primera parte fue dinámica y en la segunda el equipo mostró síntomas de cansancio. Lógicamente, estamos físicamente en pañales. Es natural, e incluso recomendable que nos pesen las piernas en el primer tramo de la temporada.

Xabi Alonso es consciente de que en España tenemos que tener varios ases en la manga. Su estilo ambicioso y preciosista debe verse sustituido por otro más pragmático e incisivo. El nuevo técnico del Madrid es conocedor de esto, y a buen seguro que plantea muchos partidos de La Liga bajo esta premisa. A Alonso no le queda otra que poner en práctica buena parte del repertorio ganador que aprendió bajo las órdenes de José Mourinho. Porque el campeonato nacional no es lo que soñamos: es lo que padecemos. En España más nos vale cerrar los ojos y evitar contemplar la ignominia que lo envilece todo, o acabaremos desquiciados.

En Strawberry Fields Forever, John Lennon decía que vivir es fácil con los ojos cerrados, y no lo podemos negar. Es más, Lennon añadía que esos ojos cerrados nos ayudan a malinterpretar todo lo que vemos. Si bien la gran composición que contiene este verso no trata realmente de la interpretación de la realidad, Lennon nos legó una referencia conceptual para entender muchas veces una forma de estar en la vida como un refugio. Años más tarde, la película Matrix nos ofreció otra explicación simbólica mediante la elección de la pastilla roja o la azul.

para ver fútbol en España, todos tenemos que hacer un ejercicio de sincera ceguera. Es decir, parafraseando el verso de Strawberry Fields Forever, ver fútbol nacional es sencillo si lo haces mirando para otro lado

A lo largo de la historia, el ser humano se ha peleado con todo esto. Vivir exige pequeños sacrificios diarios. Las mentiras piadosas forman parte del juego de la vida. Artistas de todas las disciplinas han tratado esto de una manera u otra. Eyes Wide Shut fue la última película de Stanley Kubrick. En ella nos cuenta una historia confusa de posibles traiciones en el seno de un matrimonio de clase alta. No obstante, más allá de los sinsabores que experimentan los personajes de Tom Cruise y Nicole Kidman, la intrahistoria que narra Kubrick es más compleja y muchos analistas creen ver interpretaciones más complejas y jugosas sobre el ocultismo y el poder. En definitiva, la gran memoria es incómoda porque muchas veces la verdad es desagradable.

Todo esto me sirve de preámbulo para ilustrar la gran paradoja que padecemos los que vemos fútbol español. Como paradójico resulta que todos hayamos crecido sabiendo que "la justicia es ciega". La Justicia suele ser representada con los ojos vendados. Esta alegoría del vendaje representa su objetividad. Más allá de cualquier consideración, existe cierto consenso en admitir que esto es así. Sin embargo, podríamos ser también suspicaces y tirar de otro dicho popular: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.

Desde luego, para ver fútbol en España todos tenemos que hacer un ejercicio de ceguera. Es decir, parafraseando el verso de Strawberry Fields Forever, ver fútbol nacional es sencillo si lo haces mirando para otro lado. Para ello, es tan necesaria una venda en los ojos como tener entrenada la capacidad del olvido selectivo. Si quieres centrarte en la pelotita, has de olvidar ese infierno poblado de directivos de clubes inoperantes, dirigentes cerriles, organismos siniestros al servicio de intereses oscuros, periodistas de medio pelo y jugadores mediocres.

Y en realidad, más allá de los personajes esperpénticos que pueblan el callejón del Gato, la deformidad que nos asola ya trasciende nombres propios. El ejemplo de Raíllo y Maffeo se multiplica  en otros equipos. Que nos abucheen en los campos de siempre no es noticia. Pero tampoco lo es ya que nos abucheen en todos y cada uno. Que hayamos tenido vacaciones testimoniales y una pretemporada anecdótica es la última afrenta. Pero nadie entre nosotros duda de que en los próximos días tendremos un nuevo problema sobre la mesa. Cada día hay uno nuevo. Por ejemplo, la inscripción de Franco Mastantuono con el dorsal 30 y ficha del Castilla.

Y así no se puede vivir. El aficionado hace un poder y mira para otro lado. Con estoicismo, tirando de fuerza de voluntad, muchos pretenden centrarse en el juego. Esto estaría muy bien si realmente todo lo que rodea a la pelota fuera algo ajeno y no afectara directamente. Sé que es más agradable hablar de fútbol, pero ni usted ni yo elegimos la realidad en la que vivimos.

«¿A quién va a creer usted, a mí o a sus ojos?», preguntaba Groucho Marx. En España no nos queda otra que tomarnos las cosas con distancia. Sé que no es fácil pero es así. Por ejemplo, más allá de la victoria de anoche, me quedo con un Mbappé ágil y decisivo. También me gustaría subrayar a un Éder Militão que disputó todo el partido sin ningún contratiempo o la vuelta al Bernabéu de un Dani Carvajal que llevaba sin jugar en casa desde el pasado octubre. El fútbol también es eso, gozar con las pequeñas alegrías de nuestro Madrid.

Y mirar para otro lado.

 

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El Real Madrid comenzó la temporada como quien se despierta un lunes después de unas vacaciones largas y no recuerda si ha madrugado lo suficiente: con un 1-0 ante Osasuna en el Bernabéu, victoria medida, sin excesos de fuerza, y con un partido que más que un derroche de fútbol fue un recordatorio de que el verano existe, los cuerpos no siempre obedecen y el fútbol, a mediados de agosto, todavía se arrastra como resaca.

Desde el pitido inicial, quedó claro que aquello iba a ser un encuentro más de pretemporada formalizada que de competición intensa. Las piernas pesaban, las ideas tardaban en tomar forma y la sensación general era que la pelota avanzaba como si supiera que nadie quería correr demasiado detrás de ella, sobre todo cuando el entrenador contrario te planta un autobús delante de su área que ya quisiera cualquier línea regular para hacer la Ruta 66. Un partido de primeros compases de Liga: rutinario, discreto y lleno de promesas por cumplir, aunque aún teñidas de pereza.

En medio de la tibieza colectiva, dos nombres llamaron la atención con fuerza suficiente para no pasar desapercibidos: Carreras y Franco Mastantuono. Ambos hicieron su debut en partido oficial y, lejos de sentirse intimidados, dejaron sensaciones muy prometedoras. Ocupan desde ayer los puestos 877º y 878º de los que han vestido la elástica limpia y blanca que no empaña de la historia madridista. Además, según me cuenta nuestro amigo Javi, que se encuentra convaleciente de la intervención quirúrgica que le realizaron la semana pasada, aunque todo ha salido parece que bien, ayer nuestro Courtois cumplió 200 partidos en liga y se consiguió la victoria en competición española jugando como local nº 1500 de la historia blanca.

Para más INRI (la mejor marca de crucifijos, por cierto), los propios Carreras y Mastantuono, unidos a Trent Alexander-Arnold y Huijsen (por favor, fichen jugadores más fáciles de escribir, que ya está bien), debutaron en la liga española con los ordinales 637º, 638º, 639º y 640º del devenir merengue por dicha competición

Mastantuono trajo frescura y osadía. Su movilidad y atrevimiento en la salida de balón y su desparpajo demostraron que no teme al error

Carreras se movió con seguridad y, sorprendentemente, con una comprensión del espacio y de los tiempos que no es habitual en un debutante. Su estilo denotaba horas de estudio, un aprendizaje silencioso y constante que se traduce en decisiones precisas y en la rara habilidad de anticiparse a lo que sucede, en vez de reaccionar tarde. Incluso cuando el ritmo del partido parecía arrastrar al equipo hacia la mediocridad, Carreras mantenía una especie de firmeza, como si recordara a todos que el talento, a veces, solo necesita su momento para lucir.

Mastantuono, por su parte, trajo frescura y osadía. Su movilidad y atrevimiento en la salida de balón y su desparpajo demostraron que no teme al error, porque sabe que equivocarse también es una forma de aprender y de dejar huella. Se le notó cómodo, sin prisas, con la naturalidad de quien no necesita demostrar nada más que su capacidad de integrarse y aportar. Estos debuts, más que un simple trámite estadístico, como ya he señalado más arriba, fueron un soplo de aire fresco en un partido donde el ritmo apenas se levantó del suelo.

A pesar del bajo voltaje de la temporada, se pudieron observar indicios de lo que puede ser un equipo sólido cuando sus jugadores comiencen a encontrar ritmo: la presión tras pérdida, esa que permite recuperar la pelota de manera rápida y generar oportunidades, se vio en varios momentos del partido y dejó buenas sensaciones. Es una muestra de que hay trabajo detrás de la idea, y que no todo es improvisación.

Sin embargo, no conviene engañarse: queda mucho por pulir. La circulación de balón, la intensidad de los cambios de ritmo y la coordinación colectiva aún están en fase de ensayo. El Real Madrid necesita más rodaje, más chispa en las piernas y más memoria muscular para recordar que, aunque la pretemporada sirva para ponerse en forma, la Liga exige mucho más.

Carreras se movió con seguridad y, sorprendentemente, con una comprensión del espacio y de los tiempos que no es habitual en un debutante

En resumen, el partido contra Osasuna fue un debut más cercano a la pretemporada que al fútbol de alto nivel, con un resultado que deja contentos a los madridistas pero con sensación de que se podría haber visto mucho más. Lo importante, sin embargo, es que se atestiguaron señales de lo que puede ser un equipo competitivo: debuts prometedores, cierta intensidad en la presión, y, por qué no decirlo, un cambio positivo en la dinámica del equipo.

El camino es largo, y queda mucho trabajo por delante. Carreras y Mastantuono, junto a Trent y Huijsen, junto a la reaparición en liga de Carvajal, aportan esperanza; la plantilla aún necesita ajustar sus engranajes; y la Liga apenas comienza. Si algo nos enseñó este primer encuentro es que, en Madrid, incluso los estrenos tibios pueden contener las semillas de grandes temporadas. Solo hace falta que esas semillas crezcan, se afiancen y se traduzcan en fútbol, goles y victorias contundentes. Por cierto, Mbappé ya es mi Mbappé, si no lo fue desde el principio, que también.

Las notas del Real Madrid - Osasuna

Porque si algo caracteriza al Real Madrid, incluso cuando empieza con más pena que gloria, es que siempre deja entrever que lo mejor está por llegar. Y eso, al final, es lo que hace que merezca la pena seguir cada minuto, aunque el primer partido de Liga haya sido, con toda honestidad, más soporífero que electrizante.

Me despido con la frase de mi amigo Javi. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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Buenos días, amigos. Como todo madridista de bien sabe a estas horas, el equipo de Xabi Alonso se estrenó en el Bernabéu en partido liguero ante Osasuna, venciendo a los navarros con un solitario tanto de Mbappé de penalti, cometido sobre él mismo. Podéis leer la crónica de Paco Sánchez Palomares, así como las calificaciones de Genaro Desailly, todos aquellos que no sepáis exactamente cómo se produjo la victoria blanca, o que sí lo sepáis pero deseéis cotejar vuestras opiniones con las nuestras, o bien que simplemente queráis enriqueceros (modestia aparte) con la forma de contar las cosas que tiene La Galerna.

El Madrid dio muestras de falta de fuelle a estas alturas de una temporada que para ellos va acompañada extraoficialmente por el prefijo “pre”. Llegó sin apenas tiempo para descansar. Sin apenas tiempo para coger la forma. Ambas cosas cortesía del Mundial de Clubes y de Javier Tebas Medrano, que negó al club blanco la posibilidad de aplazar el encuentro, como es sabido por todos.

Teniendo esto en cuenta, el esfuerzo fue encomiable. El Madrid mostró una gran actitud sin balón, presionando y robando muchos balones en campo contrario, o forzando a Osasuna a perderlos. Con balón se mostró más espeso, evidenciando dificultades para encontrar vías en el entramado defensivo rojillo. Se intentó fundamentalmente a base de disparos lejanos, recurso que topó con la oposición del magnífico guardameta Herrera. Hizo falta que Mbappé, a quien se ve en gran forma, destapara el tarro de las esencias en una gran jugada puramente individual. Suya es la habilidosa y decidida incursión, suyo el recorte que produjo el penalti y suya la transformación.

As destaca al francés, aunque su portada omite destacar también a otros jugadores que estuvieron de notable, como el formidable Carreras o el cada día más confiable Huijsen, que no solo saca el balón de atrás como los ángeles sino que también se faja con un jabato a campo abierto. A otros, como Trent y Güler, se les vio más tímidos y menos diferenciales, pero estuvieron voluntariosos en todo caso.

Como también destaca la primera plana prisaica, tuvo lugar el esperado debut de Franco Mastantuono, quien dejó grandes detalles y se desfondó sobre el césped. El jugador fue recibido por el Bernabéu al grito de “Franco, Franco, Franco”. Es su nombre de pila, sí, pero reconocemos que las concomitancias políticas pseudosimpáticas que para muchos acarrea el cántico hace tiempo que dejaron de hacernos gracia, suponiendo que alguna vez lo hicieran. El Madrid es, desde su mismísima fundación, un club que ha huido de la política como de la peste, y el uso (aunque sea bromista) de este cántico abona el terreno para conclusiones sociológicas profundamente erradas. Ved si no cómo la anécdota puede llegar a favorecer delirios calumniosos como el del siguiente freak.

Aparte de poner este dislate a disposición de los servicios jurídicos de Carvajal y el club, sugerimos que sirva como acicate para la reflexión a quien corresponda. En Argentina, a Mastantuono lo llaman Mastan. “Mastan, Mastan, Mastan” es un cántico más apropiado, y que tiene la ventaja de no traer a la memoria al dictador que fue distinguido múltiples veces por el FC Barcelona a trueque de sus múltiples favores.

Mastantuono ha llegado para quedarse. Es un talento en bruto que apunta a lo más alto, y Xabi parece decidido a convertirlo en un icono del madridismo. No se merece ser presa de un chascarrillo con esas connotaciones.

El resto de portadas del día tienen que ver con la gala de Marca, diario de todas las aficiones menos de una y sobre todo diario de Javier Tebas, y con las inscripciones culés, siempre tan azarosas, emocionantes (?) y resueltas en el último minuto. Las inscripciones culés son sus remontadas de Champions.

Pasad un buen día.

Arbitró Adrián Cordero del comité cántabro. En el VAR estuvo Jesús Trujillo.

En lo disciplinario anduvo fallón y también tuvo algún error en la señalización de las faltas.

Las tarjetas llegaron al final del encuentro. Una para Mbappé por agarrar a Víctor en el 89' y la roja a Bretones por un golpe en la cara a Gonzalo en el descuento. La expulsión por las imágenes repetidas pareció muy rigurosa. Se fueron sin amarilla Boyomo por una clara falta a Vinicius en el 46' en un ataque prometedor, y Moncayola por sujetar a Carreras al principio del choque sin posibilidad de disputar el balón.

En las áreas se reclamaron tres penaltis y señaló uno. Mbappé se marchó de Cruz y el zaguero barrió al ir al suelo al francés. Pena máxima cristalina. Los blancos también lo pidieron en una pugna de Boyomo con Vini al filo del descanso. El central empuja al brasileño, pero no es suficiente para penalti. Tampoco lo era la disputa entre Torró y Militao en el 67'. El centrocampista rojillo se dejó caer.

Cordero, DISCRETO.

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