Buenas días. Estamos en el fin de semana de la última jornada de liga antes de un nuevo y apasionante parón de selecciones. Como hace mucho del último y puede que os hayáis olvidado de qué son, os lo recordamos: se para el fútbol de verdad y los jugadores se van a representar a sus países.
-¿A sus países? ¿Dónde? ¿Para qué? ¿Estamos en guerra?
Ya nos imaginábamos que iba a ser difícil de explicar. Mejor lo dejamos para otro día. Para hoy os bastará con saber que, después de jugar contra el Mallorca, esta noche a las 21:30 en el Santiago Bernabéu, el campeonato nacional se detendrá y nuestros futbolistas, los de blanco, serán reclutados para preservar el honor de cada una de sus naciones.
-Oigan, por favor, si ha estallado ya la III Guerra Mundial díganlo. Somos mayorcitos y estamos preparados para asumir la noticia y tomar las decisiones pertinentes.
No, de verdad, tranquilos, está todo bien (dentro de lo que cabe). Centrémonos de momento en lo de esta noche y ya el lunes, cuando empiece el parón, tratamos de explicároslo como Dios manda.
As anuncia el partido del que antes hablábamos con unos bellos iconos, aunque otorga el protagonismo a solo dos de los múltiples futbolistas que pisarán el césped en la Castellana. Se trata de Vinícius y Mbappé, que aparecen en claro ademán de odiarse mutuamente, como todo el mundo sugirió que ocurriría. Sí los dos se ríen es solo porque así lo ha orquestado el malvado brasileño, ese contraejemplo para los niños a diferencia del gran ejemplo que es Lamine Yamal y el inmejorable ejemplo que fueron otros como Luis Suárez y Stoichkov.
Vinícius, decimos, está montado en la grupa de Mbappé a fin de humillarle, y si el francés se ríe es solo porque ha sido previamente drogado con una buena dosis de burundanga inoculada secretamente por el brasileño en la bebida isotónica de Kylian. Así de malo-malísimo es Vini, un sujeto que merece todos los improperios que le dedican por esos campos de Dios aunque lo nieguen Bengoechea, Tenorio y todos esos oficialistas sin escrúpulos.
Qué horrorosa imagen. Ay, si D. Santiago Bernabéu levantara la cabeza, castigaría a Vini con un inmediato traspaso al Kairat Almaty, para que de este modo deje de denigrar la imagen del club. La institución está por encima de las incalificables mañas de un sujeto cuyas actuaciones escandalizan día a día a irreprochables guardianes de la moral, eximios opinadores e intelectuales de referencia como Manolo Lama, Juanma Castaño, Jota Jordi o Carme Barceló.
En letra pequeña especifica As que “Vinícius se somete al juicio del técnico y el Bernabéu tras su suplencia en Oviedo”. Nos parecía recordar que Vini fue quien básicamente sentenció el partido en dicha ciudad, por lo que extraña que ahora deba “someterse al juicio del técnico y del Bernabéu” más de lo que deba hacerlo cualquiera, pero qué sabremos nosotros. Vini es pérfido, malo, malo, malo, y debe someterse (qué bien elegido el verbo, ¿verdad?, SOMETERSE) al poder del Bernabéu, de Xabi Alonso, de la Ser, de la COPE, del Chiringuito, de Marca, de Pipi Estrada (si procediera), de gilipollas con balones de playa y de nazis de mierda que gritan consignan xenófobas y profieren gritos simiescos. Claro que sí. A todos ellos debe someterse.
Marca nos trae a Mbappé para recordarnos sus magníficos registros goleadores, que apuntan a cristianorronaldescos. Nosotros maliciamos que Kylian no se enfoca este año tanto a la cantidad de goles (aunque también) como a la importancia de los mismos. Seguro que cambia meter diez tantos menos si uno de los que entra es el que otorga a su equipo la victoria en la final de Budapest.
También hay espacio en la primera plana marquista para la convocatoria de Rodri y Carvajal con España.
-Pero ¿dónde es la guerra? ¿Es obligatorio alistarse?
Mañana os lo terminamos de explicar. Sabed también que Lucas Vàzquez ha fichado por el Leverkusen (toda la suerte, ídolo) y que el club cliente de Negreira anda a vueltas con un presunto interés del Chelsea en Fermín en este final de mercado. Os lo cuenta la prensa cataculé, con cuyas apasionantes portadas os dejamos por hoy, no sin antes recordaros lo importante, o sea, que a las 21:30 juegan los de Xabi.
Pasad un buen día.
1- Sistema de juego y posible once
Tercera jornada de la Liga 2025-26 y última antes del primer parón por las selecciones nacionales. Llega al Santiago Bernabéu un Real Mallorca con solo un punto tras dos jornadas. En su estreno fue esquilmado arbitralmente ante el Barça y en la segunda jornada, también en su feudo, empató a uno con el Celta. Con el mercado todavía abierto, los bermellones han fichado esta semana a Jan Virgili, joven jugador formado en el Barça.
Se une a los refuerzos de Mateo Joseph, Pablo Torre y Kumbulla. El técnico Arrasate cuenta con la baja segura de Pichu Cuellar por una lesión esta semana, y con las de Maffeo y Larin, que están fuera de la disciplina del equipo a la espera de encontrar un comprador en los días que quedan para cerrar el mercado de traspasos. Hay alguna duda en cuanto al sistema de juego porque se especula que salga con cuatro defensas de inicio como en los otros dos partidos o que cambie a una línea de tres centrales como ocurrió en la segunda parte frente al equipo gallego. Al ser un choque fuera de casa y en el coliseo merengue, apostamos por la segunda variante, que supone cuatro jugadores en el medio incluyendo los carrileros, un enganche y dos jugadores arriba. Un once probable sería el formado por Román; Valjent, Raíllo, Kumbulla; Morey, Morlanes, Darder, Mojica; Darder, Asano, Muriqi.
2- Presión
En función del rival y del escenario, el entrenador vizcaíno utiliza dos sistemas de presión. En casa aprietan arriba con entusiasmo y energía. Para eso lanza a los centrocampistas muy arriba con lo que, junto a los puntos y a los jugadores de banda, son media docena los futbolistas los que ejercen la zona press de forma muy intensa y muchas veces eficaz. A domicilio donde son más prudentes y prefieren esperar al rival replegado, juntos y con líneas muy compactas. A estas alturas de la temporada, en el Bernabéu y con el potencial ofensivo blanco, es muy probable que decidan no presionar tan alto y sí con un bloque medio-bajo. Si ocurre así, el Real Madrid deberá tener paciencia como el día de Osasuna, combinar con un ritmo de balón y juego rápido y buscar hasta encontrar el espacio Mbappé, la segunda línea o el desequilibrio por las bandas con Vinicius y Mastantuono como estiletes.
3- Salida de balón
Es un apartado donde Arrasate siempre primó la eficacia por delante del estilo preciosista o aseado. Una de las premisas es no perder balones en salida en las inmediaciones de su área porque eso conlleva la opción de recibir ocasiones de manera muy sencilla y con el equipo estirado y descolocado. Por abajo buscarán conectar con Pablo Torre y Darder, que pueden saltar las líneas de presión en conducción o con su buena visión de juego para el pase. En todo caso, si se ven muy apurados, no existen inconvenientes para buscar de forma directa y ágil a Muriqi en largo, de tal forma que sea él la persona encargada de pelear con los centrales y bajar los balones. El delantero kosovar es un especialista en estas labores por cuerpo y talla, y con él se pretende encontrar las segundas jugadas, ganar los balones divididos donde les hacen poca sombra el resto de equipos de la categoría y llevar el esférico a cualquiera de las bandas.
4- Aspecto defensivo
El técnico vizcaíno consolidó en Pamplona una zaga sólida, firme y contundente atrás. En el Bernabéu, y para amarrar algún punto, es probable que también incluya la acumulación de hombres para frenar a los blancos. Un equipo replegado, dejando pocos huecos, muy solidario, con constantes ayudas en bandas y granítico en la zona central con los zagueros y la ayuda en el pivote de carácter defensivo de los Samu o Mascarell, que abarcan una gran cantidad de campo. Raíllo continuará liderando la defensa con sus galones, jerarquía y dureza. Con Valjent, al que conoce de varias temporadas, no habrá problemas de conexión ni de adaptación. Ambos marcan territorio, son fuertes, expeditivos y por arriba verdaderos valladares. A ellos se les ha unido Kumbulla, que cumplió muy bien en el RCD Español la pasada temporada. Una de las noticias positivas es que Maffeo no tendrá su habitual tenso enfrentamiento con Vinicius y será Morey el que baile con el brasileño. El equipo de Xabi Alonso deberá armarse de paciencia o robar muy arriba, como viene haciendo habitualmente para desordenar al RCD Mallorca y generar peligro en pocos segundos.
5- Poderío ofensivo
Rapidez en las bandas, visión, capacidad asociativa y último pase en la zona del enganche, despliegue y llegada en el mediocampo y delanteros rematadores de área de los de antes. En esto basará su ataque el técnico Arrasate en la capital. Con el vasco, siempre es un equipo que generará bastantes más llegadas en su feudo que a domicilio. Las bandas será el principal caudal de peligro de los baleares. Desde ahí buscan superioridades con la subida y profundidad de los laterales para percutir por esa zona, y suministrar y abastecer de envíos por bajo o centros al delantero. Será frecuente verlos colgar muchos balones a las inmediaciones del área ya que Muriqi domina el juego de cabeza para rematar o descargar a sus compañeros. Futbolistas como Asano, Torre, Joseph o Darder se aprovecharán de esas dejadas, ya que llegan por sorpresa desde atrás y son buenos rematadores. También el Mallorca es un equipo sumamente peligroso a balón parado con Muriqi, los tres centrales y Omar Mascarell.
6- Estilo de juego
Intensidad, rigor táctico, trabajo, fuerza y dinamismo. Los equipos de Arrasate juegan habitualmente a un ritmo alto de balón, con pocos pases, bastante directos y verticales y siempre imprimiendo gran energía en todas sus acciones. Se espera a un Mallorca muy intenso y fuerte, aunque menos físico y al límite que cuando los blancos pisan la isla. El Real Madrid está avisado de lo que sufre con el Mallorca en las últimas temporadas y un claro ejemplo es el gol en la última jugada de Jacobo Ramón en el último enfrentamiento en el Santiago Bernabéu. Los madridistas tendrán saltar concentrados y preparados desde el primer minuto porque el Mallorca con Arrasate saldrá metido en el partido, vienen con intención de puntuar para no irse al parón con un solo punto y que tratará de castigar los errores y aprovechar cualquier momentos de desconexión merengues.
7- Hombre clave
Vedat Muriqi es el delantero referencia de los baleares. El kosovar regresa tras su expulsión contra el Barça el primer día de la Liga y después de haber estado ausente contra el Celta. Es un delantero tanque de los de antes que le está dando un resultado fantástico al RCD Mallorca, equipo que ha conseguido la salvación las dos últimas temporadas gracias al buen rendimiento de su delantero. Es un jugador muy fuerte, robusto y con una altura de 1,94cm. Un punta que hace mucho daño a los centrales porque los fija, pelea todos los balones, moverle es complicado por su tamaño y potencia. Por arriba las toca todas. En el choque contra los blancos tendrá una gran batalla aérea Huijsen y probablemente con Militao, que ya lo conoce de sobra. La pareja de centrales merengue deberá vigilarlo de cerca dentro área, porque si hay balones cruzados o centros va con todo con el martillo que tiene en la cabeza. Así, con la testa, ha sumado ya muchos de sus goles en España.
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Hola de nuevo:
En ocasiones, la vida encaja tanto que parece guionizada. Lo pensaba el otro día, al conocer la noticia del fallecimiento de Manuel de la Calva, justo en estas fechas, siempre un punto melancólicas, del final del verano. Ciertamente, Verano Azul es un producto mucho más cercano a tu generación que a la mía, pero hasta un millennial ignorante como yo ha escuchado alguna vez la letra de la canción del Dúo Dinámico, probablemente en alguna de las múltiples y fatigosas reposiciones de la serie. Debo decir que, en mi opinión, el tema se halla muy por encima del culebrón de Antonio Mercero —versión castiza y naif, avant la lettre, de bodrios actuales como ese de The summer I turned pretty—, y también afirmo que, pese a que los cuidados arreglos instrumentales del Dúo y su estilo declamador ahora se perciben un tanto pomposos, la canción es lo suficientemente pegadiza y natural para resistir el paso del tiempo con una solvente dignidad. Si pruebas a silbarla, seguro que no te la quitarás en toda la mañana. La prueba del tarareo es más certera que la del algodón.
Más allá de canciones, el final del verano es, a menudo, una época compleja de gestionar emocionalmente, debido a esa mezcla agridulce entre la nostalgia por lo vivido y la conciencia de que algo termina. La estación estival representa libertad, luz, tiempo sin prisas, encuentros, algún amorío efímero, y momentos suspendidos fuera de la rutina. Cuando acaba, no solo cambian el clima o la luz del día: varía el ánimo. Se impone el regreso a lo cotidiano, al trabajo, al estudio, a los horarios y responsabilidades. Esa transición suele estar cargada de una belleza suave y triste, como si el mundo se volviera un poco más silencioso y reflexivo. Se trata de un tiempo de balance, de recuerdos recientes que ya parecen lejanos, y de preparación para lo que vendrá.
Hay antídotos contra el exceso melancólico, por supuesto. Los últimos findes de agosto coinciden con el inicio de la liga; si bien, de un tiempo a esta parte y para muchos madridistas, este torneo constituye, más que un revulsivo, un suplicio. Hasta el punto de que un nada desdeñable sector de la afición está empeñado en desacreditar el campeonato, seguramente no sin falta de razón. Sin embargo, te confesaré que no puedo ser partícipe de esta corriente: para mí no es una opción la renuncia al consuelo del acompañamiento en cada fin de semana. Ya sabes que algunos seguiríamos al Madrid allá donde esté, incluso aunque jugase en el mismísimo infierno.
El final del verano es mejor tolerado porque conlleva el retorno del Madrid, con el que todos y cada uno de nosotros conformamos un dúo particular
Por otro lado, el final del verano también suele implicar la conclusión del vínculo de determinados jugadores con el club. Aunque, acaso por la especial dificultad de romper el lazo con el Bernabéu —y, no nos engañemos, con las condiciones que ofrece la entidad blanca—, a veces se produzcan salidas en falso, un tanto ridículas. Hace poco tuvimos que dejar la despedida de Rodrygo en el aire, y el circo de Ceballos probablemente termine de una manera similar a la trayectoria de su juego: pendular. Sobre el utrerano conviene reseñar que acumula una ingente cantidad de hastío por parte del mismo segmento merengue al que la liga se le queda corta; si Daniel me permitiera un consejo le diría que quizá, más que Amor de verano, debería elegir otro de los hits del Dúo que tu generación tanto aprecia. Hablo, habrás adivinado, de Perdóname. O, si lo prefiere, plantearse la posibilidad de entonar el tan manoseado Resistiré, que probablemente lo ayude a afrontar su rol bajo la dirección de Xabi Alonso. Si escoge esto último, podrá preguntarle a su compañero Vinícius, quien no me cabe duda de que la canta todas las mañanas frente al espejo desde que aterrizó en Chamartín.
En última instancia y para no extendernos más: para los hinchas, el final del verano es mejor tolerado porque conlleva el retorno del Madrid, con el que todos y cada uno de nosotros conformamos un dúo particular. Dinámico por lo que nos agita, y sereno por lo que nos ancla. En medio del ruido del mundo, una constancia que reconforta incluso cuando todo lo demás parece tambalearse.
Descanse en paz, Manuel de la Calva.
Cuídate. Volveré a escribirte pronto.
Pablo.
—¿Puedes venir ahora mismo?
Las palabras de Florentino Pérez no me sorprendieron, estaba acostumbrado a ser, además de su amigo, un apagafuegos. Me levanté (estaba tumbado en el sofá viendo pescar perlas a Sophia Loren), cogí la moto y en media hora estaba en el salón de su casa, delante de una taza de café y un brioche de Aguirre. Lo vi bien, delgado, con buen color.
—Escúchame atentamente —dijo soltando una voluta y dejando un sutil olor a humo en el aire—, he decidido comprar todo el fútbol español, enterito: árbitros, contables, presidentes, dirigentes, políticos, juntas directivas, comerciales de Rolex… TO-DO.
La taza de porcelana de Bidasoa resbaló entre mis dedos. Intenté atraparla al vuelo, bajando raudo mi brazo derecho, pero fue inútil: dio un pequeño bote y derramó su negro contenido sobre la alfombra. Con la frase de Florentino resonando en mi cabeza, me quedé mirando cómo un reguero de café dejaba su huella, moviéndose lentamente a derecha e izquierda, como si fuese una rúbrica.
—Pero, presi —dije recogiendo la taza—, usted no puede hacer eso, usted no.
—Estoy harto, lo he intentado de mil maneras, todas legales, y ha sido en vano. Es un estamento podrido, sin ninguna posibilidad de regeneración, lleva así décadas. Solo se puede competir contra ellos con las mismas reglas. Bueno, con las mismas no, lo haremos mejor, mucho mejor. ¿Pagos por informes que no existen? ¿Reintegros en ventanilla de 3000 euros? ¿Desgravar en Hacienda? Eso no es corrupción, es miseria. Somos el puto Real Madrid. Voy a comprarlo todo, les voy a enseñar cómo se hacen las cosas, ya va siendo hora de que los corruptos sepan quién es el Real Madrid.
—No haga eso, de verdad, me decepciona.
—No tengo otro remedio, nos han abocado a ello. Hacer trampas, corromperse, es duro, sí, pero es la única manera de salvar al Real Madrid. Y para hacerlo necesito tu ayuda. No será la primera vez que te lo pido y, si Dios quiere, tampoco la última.
Me costó digerirlo, pero supe que tenía razón. En mi fuero interno me alegré.
—Usted dirá, jefe, estoy a sus órdenes.
—Gracias, no esperaba menos de ti. Pasa a la biblioteca, te están esperando, él te dará todas las instrucciones.
—¿Quién es él?
—Mi mejor hombre, el más fiel: Coentrão.
Cuando abrí la puerta de la biblioteca me lo encontré ojeando Moby Dick. Me miró y sonrió. Iba vestido con un jersey de lana gruesa, un pantalón de goma —tipo peto, con tirantes—, unas botas katiuskas y un sombrero impermeable de ala ancha, alargado por detrás. En su boca colgaba un pitillo con la ceniza consumida.
—No me mires así, eu estava pescando e não tive tempo de me trocar, o presidente me llamó e aqui estou. Siéntate. Vamos a falar. ¿Quieres un cigarrillo?
—No, gracias.
—Bien, melhor ainda, imagino que Florentino já te ha puesto al tanto de nossa missão. Precisamos comprar todo el fútbol español. Lo haré yo en su nombre, yo contactaré con todos ellos y les ofreceré un acuerdo muy ventajoso para beneficiar al Real Madrid, para obtener, como ellos mismo la llaman, neutralidad. Estoy retirado y soy pescador, nadie dudará de mi palabra, y mucho menos cuando eu mostrar as maletas de dinheiro. Tu misión, atiende bien, es la siguiente…
El despacho estaba en el portal número 7D bis de la calle Neptuno, en un quinto piso sin ascensor, compartiendo espacio con una academia de confección de trajes de faralaes regentada por Margarita de Barbate y su nuevo novio, un vidente senegalés que se hacía llamar Budumán o Buduwoman según el sexo de sus clientes. Pegado a la puerta de la academia, un turgente maniquí lucía un traje gris mugre, otrora blanco, con volantes de lunares rojos. Una peluca lacia, la pintura del rostro descascarada y unas manos huesudas a las que les faltaban varios dedos completaban el aspecto del figurín.
El calor exterior, 41 grados en plena canícula, y la empinada escalera, que parecía crecer a cada escalón, hicieron que llegase a mi destino con la frente perlada de sudor y la respiración agitada, como un pez boqueando fuera del agua. Pasé al lado del maniquí, lo rocé y la falta de resuello y mi querencia natural por aquella lozanía hizo que me entretuviera más de la cuenta y tropezase con sus volantes precipitándonos los dos escaleras abajo. Afortunadamente, la distancia hasta el descansillo no era grande y salí prácticamente indemne. Mi flamenca no pudo decir lo mismo: su cabeza se golpeó contra un peldaño, rebotó en la pared y salió disparada por el hueco de la escalera. El resto de su cuerpo (excepto la cabeza, que se estrelló con estruendo cinco pisos más abajo y alertó a varios vecinos) quedó debajo de mí, en una postura cómica y comprometida.
—¿Qué hace usted ahí? ¿Se encuentra bien?
Budumán me miraba con ojos airados. Era alto, espigado, vestía una túnica holgada, de manga ancha, con varios colores de tonos brillantes.
—He tropezado.
—Sí, ya veo. Le importa quitarse de encima de Esmeralda.
—¿Esmeralda?
—Sí, mi maniquí.
—Perdone —dije azorado. He trastabillado y nos hemos venido abajo.
—Yo diría que se han venido arriba. ¿Qué se le ofrece?
—Vengo de parte de Coentrão.
Budomán me miró de arriba abajo. Sus ojos negros refulguraban bajo unas cejas muy finas, delicadas, perfiladas. Su rostro, alargado y huesudo, me recordó a una ilustración de un cuento infantil, el del genio de la Lámpara de Aladino. Solo le faltaba el turbante.
—Suba, llega tarde, le estábamos esperando —contestó después de unos segundos que se me hicieron eternos.
Me incorporé, sacudí mi ropa y levanté con cuidado a la maltrecha Esmeralda. La cogí del talle y subimos los escasos escalones que nos separaban de Budomán.
—Sígame, y deje de hacer el idiota. El maniquí le costará quinientos euros, le tenía mucho cariño.
Abandoné, no sin cierto cargo de conciencia, a Esmeralda en el descansillo y llegué a la puerta de entrada sin contratiempos. Esta lucía, como si fuesen las pulidas medallas de un militar, cuatro placas rectangulares, bien alineadas, con las letras hendidas, pintadas en color rojo y las leyendas:
—Cuarta puerta a la izquierda —dijo Budomán. Querubín le atenderá, nosotros iremos enseguida. Intente no llevarle la contraria, es un poco inestable.
—¿Inestable?
—Sí, inseguro, irregular, tiende a hacer cosas sin sentido, pero esté tranquilo, es completamente inofensivo.
El pasillo era largo y estrecho, mal iluminado, al fondo, atenuado por un cortinaje granate, se vislumbraba el resplandor de una ventana. Caminé los pasos que me separaban de mi objetivo con cierto nerviosismo. Mi sombra se alargaba por el suelo, bailaba, cambiaba de forma, subía y bajaba por la pared siguiendo la luz de los apliques. Al llegar, respiré hondo y toqué con los nudillos la puerta de Querubín. Esperé unos segundos y, al no contestar nadie, volví a llamar.
—Adelante —dijo una voz aguda y desagradable.
Abrí la puerta. Querubín estaba de espaldas, trabajando en una inclinada mesa de dibujo iluminada por un flexo. El resto de la habitación estaba casi a oscuras, igual que el pasillo.
—Usted dirá —dijo sin levantar la cabeza.
—Me envía Coentrão, necesito sus servicios.
Querubín giró la silla y me miró fijamente de pies a cabeza. Era estrábico, con la cara redonda, papada y unas gruesas gafas de culo de botella. El poco pelo que tenía lo extendía en vano para dar la impresión de no ser calvo, a lo Anasagasti, como si se lo hubiese lamido una vaca.
—Antes de nada quiero recordarle que somos una organización secreta, un grupo de apoyo incondicional al Real Madrid. Nada de lo que pase entre estas cuatro paredes saldrá de…
Querubín saltó de la silla, se aflojó el cinto y se bajó los pantalones de un tirón, agachándose y estirando los brazos con fuerza hasta las rodillas. Luego se quedó unos segundos pensativo y dijo:
—¿Hace calor, no?
—Sí —contesté sorprendido y sin saber dónde meterme—, estamos en plena ola, dicen que durará hasta el jueves.
—¿Le importa quitarme los zapatos?
—No, no, con mucho gusto —dije recordando la recomendación de Budomán—, siéntase como en su casa. ¿Prefiere que empiece por el derecho o el izquierdo? ¿Le apetece también que le quite los calcetines?
Querubín no me escuchó, miraba fijamente un punto del techo. Se volvió a subir el pantalón y continuó hablando como si nada hubiese sucedido.
—Esta reunión no se ha producido ni se va a producir. No sé si me explico.
—Perfectamente —contesté.
—Vale, entonces usted dirá.
—Iré al grano, han llevado al Real Madrid al límite de su paciencia. Llevamos más de tres décadas de corrupción y no hemos conseguido revertir la situación, todo son enjuagues, cambios de cromos y nuevos Rolex que pasan de muñeca en muñeca. Vamos a comprar todo el fútbol español. Necesito que se encarguen de unos asuntitos, pan comido, ya saben, que hagan lo que siempre hacen. Coentrão me ha dicho que son ustedes los mejores de Europa.
Querubín tragó saliva, se levantó y se tumbó boca abajo en el suelo.
—¿Le apetece tomar un café? —dijo mientras simulaba nadar.
—No, gracias, ¿está cómodo? ¿va usted muy lejos?
—Sí, comodísimo, ¿le importa que me duche?
En ese momento entraron Budomán, con su túnica brillando como un faro, y Margarita —guapísima— con un traje de faralaes morado, muy escotado, con lunares blancos, que destacaba entre la oscuridad y se ceñía a su cuerpo como una segunda piel. Los tacones de sus zapatos resonaron en el suelo.
—Levántate, Querubín —dijo Margarita arrodillándose con dificultad a su lado y dándole un beso en la calva—, estás incomodando a este señor.
—Perdónele, no tiene mala intención; simplemente, a veces se aturulla —dijo mirándome desde el suelo. Es un bendito, y el mejor hacker de España.
—Sí, eso me dijo Fabio. También me comentó que usted es la jefa del grupo y que funcionan como un reloj. Querubín es el ciber, Budomán lleva la logística e infiltraciones y tú, espero que no te moleste que te tutee, eres mediadora, haces tratos personales y extorsionas cuando la situación lo requiere. Sois, además de licenciados en Economía, Derecho y Filosofía, maestros del disfraz, expertos en artes marciales, escapismo, contorsionistas, fruteros y maestros cerrajeros. Y más madridistas que don Santiago Bernabéu.
—Sí, somos todo eso, y muchas cosas más. ¿Qué necesitas?
Les repetí lo que le había contado a Querubín. Escucharon atentamente. Me costó hacerlo porque los ojos color miel de Margarita se inmiscuían en el relato.
—Nos parece perfecto. Ya era hora de hacer algo —dijo Budomán.
—Sí, y vosotros vais a ser los encargados de llevarlo a cabo. Necesito que Querubín diseñe una estructura financiera limpia, completamente opaca, a prueba de cualquier auditoría. Quiero que abra 47 cuentas en algún paraíso offshore, me da igual que sea en Panamá, en las Islas Caimán o en Liechtenstein, lo fundamental es que no se pueda rastrear, que no haya ningún vínculo entre esas cuentas y el Real Madrid. Quiero que estén a nombre de las personas que figuran en este sobre —dije mientras se lo entregaba sin mirarlo—. Y quiero que transfiera de los fondos de la cuenta de Florentino Pérez cinco millones de euros a cada una de ellas. Naturalmente necesito que todos esos movimientos de entrada y salida queden camuflados, ocultos, como si nunca hubiesen existido.
—No se preocupe —dijo Querubín—, utilizaré sociedades pantalla, fundaciones, pagos a proveedores ficticios, sobrecostes. Nadie descubrirá nada. Puedo infiltrarme, modificar o destruir cualquier sistema informático del mundo. Solo es cuestión de tiempo.
Querubín se levantó, se quitó la camiseta y se marchó de la habitación. Sus compañeros no hicieron ningún ademán de detenerle. Continué hablando:
—Todos van a recibir un total de siete millones: dos en metálico, que entregará Coentrão, y otros cinco mediante las transferencias que efectuará Querubín. Quiero —dije mirando a Budomán y Margarita—que ustedes filmen, documenten, con la mayor claridad posible, cada entrega del dinero. Aquí tienen —dije ofreciéndoles otro sobre— dónde, cuándo y a quién se va a hacer cada reparto. Hay que dejar constancia de esas entregas, no quiero que a ninguno de estos tarados les dé por pedirnos más dinero o extorsionarnos. Será nuestro seguro particular. Les mandaremos una copia del video, así sabrán a qué atenerse.
Querubín volvió a entrar en la habitación. Venía empapado, con la ropa chorreando. No había tardado ni un minuto. Se estiró la lengua de pelo que le quedaba, la moldeó en su cabeza tapando la mayor parte posible de su calva y se sentó.
—¿Estás mejor, cariño? —le preguntó Margarita.
Querubín asintió.
—Muy bien, ha sido un placer —continué, retomando la conversación—. Cuando tengan todo listo quiero que hagan lo siguiente: lleven en propia mano un pendrive con todos los movimientos bancarios y todos los videos de las entregas a Florentino. Yo me pondré en contacto con ustedes si necesitamos algo más.
Seis días después de mi reunión se produjo la primera entrega de las 47 previstas. Coentrão las realizó en diferentes escenarios: el cine Bidasoa de Irun, donde estaban reponiendo Capitanes intrépidos, la cafetería del puerto de Barcelona, el Dragón Khan de Port Aventura, un local de tronío y la estafeta de correos de Matalascañas.
A) Arbitro N1. Entrega en el cine Bidasoa, película Capitanes intrépidos. La única complicación es que los dos terminaron llorando, él después de abrir el maletín y ver el millón de euros y Coentrão con la muerte de Manuel, el pescador portugués. “¡Ay, mi pescadito deja de llorar, ay, mi pescadito no llores ya más!”. Se le partió el corazón.
B) Arbitro N2. Entrega en la cafetería del Puerto de Barcelona. Llegó mamado, había celebrado la victoria del Barcelona en un amistoso. Tardé 5 horas y varios cafés con sal en conseguir que me reconociera. Le entregué el maletín, lo abrió e intentó darme un beso con lengua. Cuando salió se resbaló y cayó al agua. Llamó ayer exigiendo otro maletín, parece que el primero yace en el fondo del puerto.
C) Políticos. 19, uno de cada Comunidad Autónoma. Entrega en un reservado privado del pub Kung-Fu. Cuero rojo, espejos y muchas chicas de imagen. Abrieron sus maletines y contaron hasta el último céntimo. Al marcharse me pidieron 350 euros para dietas y 20 para un taxi.
D) Árbitros 4,5,6 y 7. Exigieron que la entrega fuese grupal. Deben de ser todos primos, tienen los mismos apellidos. Justo al hacerlo, se sumó a la fiesta un hombre que se identificó como directivo culé. Entró como una exhalación, dijo “¿Qué hay de lo mío?, cogió un maletín al azar y se marchó corriendo. Todos los árbitros están discutiendo para saber de quién es el maletín. El directivo me llama cada dos horas para saber cuándo es la siguiente entrega.
E) Dirigentes. Quieren, además de cobrar más, media docena de Rolex, un jamón 5 Jotas, un abono para la Maestranza y un piquito (o dos).
F) Resto de árbitros. Entregas sin novedad. Doce de ellos, al reconocer a Coentrão le sacaron tarjeta roja y luego, al ver el maletín, se disculparon. “Ya sabe, la costumbre” —gimotearon entre lágrimas.
Budomán (o Budowoman) y Margarita estaban presentes en todas las entregas. Su repertorio de disfraces, sumado a las diminutas cámaras provistas de la última tecnología, les permitió grabar sin problemas todas las transacciones. Una semana más tarde, el día 15, comenzó la Liga.
Dos días después de ganar la Liga, Florentino Pérez convocó una insólita rueda de prensa en el césped del Santiago Bernabéu. Era algo inusual, lo supimos porque no solo convocó a las autoridades y medios de comunicación, sino también a los aficionados, socios y todas las plantillas del Real Madrid. La noticia cogió por sorpresa a todas las redacciones, y en la mayoría, después del desconcierto inicial, se empezó a especular con su retirada. Era lógico, se había cumplido un ciclo, el estadio estaba terminado, la economía saneada y el legado, en forma de títulos, buen hacer y prestigio, era inmenso. Nadie tenía ninguna duda de que Florentino Pérez y Santiago Bernabéu habían sido los dos mejores presidentes de la historia del Real Madrid. El ambiente entre la afición era triste, como de despedida, en contraste con la alegría por los logros cosechados en una gran temporada: el Real Madrid había ganado Liga y Copa y la Champions estaba al alcance.
Ese día de primavera, que no olvidaré en mi vida, con el Santiago Bernabéu lleno y un sol radiante, yo estaba navegando con Coentrão cerca de la costa alicantina.
"Olá, querido amigo, estou em Santa Pola, precisava pescar nas mesmas águas que o senhor Santiago. Vem, comeremos churrasco, pescaremos e viveremos a vida”.
Había dejado el Atlántico por unos días, cogido vacaciones y abrazado el Mediterráneo. Estábamos en una pequeña chipironera, con los sedales en el agua, escuchando expectantes en la radio el discurso inicial de la rueda de prensa de Florentino:
—Bienvenidos al Santiago Bernabéu, a este histórico acto.
El estadio rugió, si aquello era una despedida tenía que ser inolvidable. Muchos empezaron a corear el nombre de Florentino, la emoción se desbordaba en el graderío.
El presidente hizo un gesto rogando silencio.
—Hace un par de días estábamos celebrando un nuevo título. Uno más en la inalcanzable historia del mejor club del mundo, pero este es muy especial, y no como ustedes piensan. Les ruego que presten atención:
Todos los focos del Bernabéu se apagaron.
En la pantalla gigante empezó la proyección. Querubín y Margarita habían hecho un excelente trabajo. En poco menos de cinco minutos desfilaron en un video todas las entregas de dinero. Las caras se veían perfectamente, el audio era incontestable. Un murmullo creció y empezó a recorrer las gradas.
La luz volvió al estadio.
El Bernabéu estaba mudo, paralizado.
Florentino volvió a subir al atril. Su voz sonó con firmeza:
—Hace 10 meses tracé un plan para comprar todo el fútbol español. Fue sencillo, lo conseguí sin apenas esfuerzo, simplemente con mi dinero, con una facilidad, como acabáis de ver en el vídeo, insultante. Hoy mismo, en cuanto termine este acto, enviaré un pendrive a todos los medios de comunicación del mundo. Contendrá el video que acabáis de ver, una lista con los nombres de todos los corruptos, los movimientos bancarios y las transferencias efectuadas a sus cuentas en paraísos fiscales. Así mismo, un especial de Real Madrid TV dará cuenta de todos los detalles de esta operación. Naturalmente me pongo a disposición de la justicia para asumir las consecuencias que hayan podido acarrear mis actos. Nadie más en el Real Madrid, ningún dirigente, conoce esta operación. La diseñé yo y la llevé a cabo con mi dinero.
Florentino detuvo su discurso y bebió agua. Los aficionados no reaccionaban, nadie se movía.
Continuó:
—El fútbol español lleva podrido décadas. He intentado regenerarlo de mil maneras, todas ellas, como no podía ser de otra manera, legales, haciendo honor a nuestra inmaculada historia. Los dos títulos ganados esta temporada, la Copa y la Liga, no tienen ningún valor, renegamos de ellos, espero que nos sean retirados lo antes posible. El Real Madrid aceptará el castigo que le imponga la nueva estructura del fútbol español, que espero y deseo parta de cero, alejada de estas décadas de mala praxis y corrupción. Ojalá a partir de ahora todo cambie, ojalá, Dios así lo quiera, que esto sea el inicio de una nueva época. Lamento sinceramente el sufrimiento causado a los jugadores, socios y aficionados.
En el barco, Coentrão me miró con los ojos húmedos. Abría y cerraba las manos espasmódicamente.
—No me lo puedo creer —murmuró.
Las más de ochenta mil personas que estaban en el Santiago Bernabéu se pusieron poco a poco en pie, en silencio, luego sonaron unos aplausos tímidos. Después una atronadora ovación que duró varios minutos. Gritos de “¡Florentino, Florentino!” se escucharon en Madrid, extendiéndose por España y el mundo. Muchos lloraban.
El orgullo se apoderó de todos los aficionados.
Aquel era el mejor título de la historia.
Fabio se frotó los ojos. Las lágrimas le resbalaban en cascada por las mejillas. Intentó hablarme y se le trabó la lengua un par de veces. Yo también empecé a llorar.
—Este es mi club, rapaz, este es el puto Real Madrid, el mejor club del mundo.
Imágenes generadas con IA, excepto la de D. Santiago Bernabéu
Buenos días. El algoritmo de Ceferin (también conocido como el Ceferitmo, si bien hay una corriente de pensamiento que lo denomina el Algorín) le ha jugado al Real Madrid una pasada que ni su peor enemigo, valga la redundancia. La culpa fue del algoritmo como en veranos pasados lo fue del cha-cha-cha según la canción de Gabinete Caligari.
Decimos que fue el algoritmo porque ya ni hay sorteo ni hay nada, aunque curiosamente lo sigan llamando así, sorteo.
El Ceferitmo es un sistema informático avanzado, con IA suponemos, a través del cual y con el simple accionar de un botón quedan definidos los partidos de la llamada fase de liga de la ya no tan nueva Champions League de Ceferin. Superado el atractivo de la novedad, si es que alguna vez lo tuvo, solo queda un engendro que pretende hacer la competencia a una Superliga todavía no existente y se queda a medio camino entre lo que había antes y lo que quiere combatir.
En virtud de dicho engendro, el Madrid tendrá que enfrentarse a una colección de miuras de mucho cuidado, City y Liverpool incluidos, mientras el club cliente de Negreira tiene alfombra roja vía encuentros ante equipos de ursulinas centroeuropeas y demás marías.
El Ceferitmo es muy suyo, y conociendo al sujeto que da nombre al algoritmo cualquiera sabe si lo que hay detrás es de verdad una IA objetiva y legítima o un mero chanchullo para que del bombo salga lo que Ceferin quiere. Siendo, como somos, conscientes de que el jefe de todo esto no nos tiene ningún amor, y no habiendo ya bolas (calientes o no) que de verdad den al menos una apariencia de aleatoriedad, quién sabe si detrás de esta sucesión de tourmalets nada más empezar el tour no estará la secreta intención de humillar al Madrid dejándolo fuera en la liguilla inicial.
El recorrido del Madrid es de aúpa porque así lo ha querido el Ceferitmo, que es el algoritmo que más se parece a su creador de cuantos ha parido el ingenio humano. En casa: City, Juventus, Olympique de Marsella y Mónaco. Fuera: Liverpool, Benfica, Olympiakos y Kairat. Este último es un equipo kazajo que a priori debería ser el escollo más asequible del grupo si no fuera por el pequeño inconveniente logístico de que está donde Zaratustra perdió su iPod y Borat no ha logrado encontrarlo aún.
No os perdáis la disección de todos estos rivales que ha llevado a cabo Alberto Cosín. Empezad a leerle con una sonrisa y acabad con escalofríos hasta en las pestañas.
La cosa resulta particularmente estremecedora cuando uno piensa que el calendario resultante del algoritmo de Ceferin aún debe ensamblarse con el calendario resultante del algoritmo de Tebas, también conocido como Teboritmo o Algorebas.
La acción ¿coordinada? del Ceferitmo y el Algorebas es perspectiva que nos pone a temblar preventivamente. Ni cotiza que el Algorebas nos va colocar el mal llamado clásico y el derbi contra el Atleti en modo sándwich con el viaje al extremo oriental de Kazajistán (casi en China) a poco que la combinación se le ponga a tiro. Por lo que sea, y de igual manera que el Ceferitmo se parece un huevo (o cigoto) a Ceferin, hasta el punto en que se diría que son la misma cosa, sucede que el Algorebas es calvorota y de mandíbula potente. Qué curioso cómo ambos algoritmos designan siempre aquello que a los hombres que les dan nombre les apetece que sea designado, lo cual coincide indefectiblemente con lo que más pueda entorpecer la marcha del Madrid. Si no fuera porque somos unos firmes creyentes en los sofisticados mecanismos internos tanto del Ceferitmo como del Algorebas, diríamos que son los propios Ceferin y Tebas en persona quienes putean al club de Concha Espina como si no hubiera un mañana.
Menos mal que tal cosa es impensable, y solo está el alcance de mentes conspiranoicas el considerar que puedan ser posibles cosas tan groseras. Fijaos que esas mentes conspiranoicas han llegado a alumbrar ideas tan ridículas como que se descubriera que un equipo en liza en la competición doméstica pagara durante 17 años (mínimo) al sistema arbitral y aquí no pasara nada. Hay que estar loco para creer una cosa semejante.
Por cierto, a las terminales mediáticas del club que hizo tal cosa (siempre según esas mentes conspiranoicas) se les nota satisfechas con el resultado del ¿sorteo? Lógico. Es un paseo militar para ellos, como también lo es en parte para el Atleti. Es inevitable volver a acordarse de aquella estrafalaria reunión entre Ceferin, Laporta y creemos recordar que un narcotraficante moldavo, a resultas de la cual no solo el club cliente de Negreira no fue sancionado sin jugar la Champions. Vete a saber cuántos otros compromisos surgirían de aquel mítico encuentro, y hasta qué punto Laporta tendrá agarrado por los dídimos al Ceferitmo (que hace lo propio con el Algorebas no nos ofrece la menor duda).
Fuera de programa, Mundo Deportivo nos informa de que “Fermín aguanta la presión del Chelsea”, a lo que agrega lo siguiente: “El club no quiere que salga, sube su precio a 90 kilos y el jugador se resiste a marchar”. La pregunta es clara y concluyente: si el club (azulgrana) no quiere que salga y el jugador tampoco quiere irse, ¿contra qué o contra quién ejerce Fermín esa “resistencia”? Más bien se diría que el club cliente de Negreira está como loco por trincar la pasta, y pretende hacer colar la idea de que no lo está como si aquí nos chupáramos el dedo.
En fin. Que vienen curvas nada más empezar la campaña, y que los poderes fácticos se sonríen malévolamente pensando que podrán con el Madrid.
Se verá.
Pasad un gran día.
Llegó uno de los momentos del verano con el sorteo de la Champions. Segundo año del nuevo formato de la gran competición europea con el sistema de ocho rivales, cuatro en casa y cuatro a domicilio. Todo ello en un sorteo que depende de un botón y no lo que ven tus ojos con las bolas. Cuestión de fe.
El Real Madrid tendrá un conjunto de rivales de nivel medio alto. El sorteo ha sido durísimo. Del bombo uno se medirá a Liverpool y Manchester City, del dos a Juventus y Benfica, del tres a OM y Olympiacos, y del cuatro a Mónaco y el Kairat kazajo. Los blancos no se podrán despistar ni relajar ni un segundo para conseguir las victorias. Ninguna perita en dulce, porque el Kairat por nivel lo es, pero teniendo que realizar un viaje de más de 10 horas en avión cambia el panorama de manera sustancial.
Por quinta campaña consecutiva se volverán a ver las caras madridistas y citizens. Tras un pequeño fin de ciclo de los ingleses el año pasado, el Manchester City ha cambiado parte de la estructura del equipo y se está renovando con caras nuevas. Se han marchado los De Bruyne, Walker, Grealish y en breve parece que Ederson. Por su parte, han llegado Reijnders, Ait-Noury, Cherki, Trafford y en unos días se espera a Donnarumma, para un coste total alrededor de los 200 millones de euros. No han empezado bien la Premier League, pero falta saber el calendario del enfrentamiento porque puede que Guardiola haya encajado las piezas y el nivel del equipo crezca hasta ese día. La calidad individual de figuras mundiales en muchos de sus jugadores la tienen y siempre serán peligrosos, aunque lo positivo es que el duelo será en el Bernabéu.
Déjà vu. Otra visita a Anfield después de la del curso pasado en la Champions. Este Liverpool ya es el vigente campeón de la Premier y se ha reforzado en cantidad y calidad para lanzarse a por la conquista europea. Al fantástico equipo con el que contaban la temporada pasada se han unido una estrella como Wirtz, el delantero Ekitiké, el lateral magiar Kerkez, el neerlandés Frimpong y un central joven como Leoni. Los reds siguen en el mercado y no se descarta el fichaje de Isak, por el que llevan peleando todo el verano, y el del central inglés Guehi. Como anécdota, Trent volverá a ver a su antigua afición y no se espera un recibimiento caluroso. Es una salida muy dura para los blancos, que si consiguen la victoria en Liverpool darán un golpe encima de la mesa en claro aviso a todos sus rivales.
Si la edición anterior el que visitó el Bernabéu fue el AC Milan, este curso será otro italiano: la Juve. El choque ante los bianconeri tiene un reciente precedente en el Mundial de clubes donde el Real Madrid acabó venciendo a los italianos. El equipo dirigido por Tudor no ha cambiado en demasía en ese mes, y solo ha sumado los fichajes del defensa Joao Mario y el delantero Jonathan David. El canadiense parece que será la referencia ofensiva en ataque y se estrenó con gol en el calcio. A falta de unos días para el cierre del mercado no se descarta la marcha de Vlahovic y Nico González, lo que podría conllevar algún movimiento de entrada. Mucho mejor que el duelo sea en casa donde el Madrid estará obligado a ganar los tres puntos. En su estadio, la Juve en Europa ha tenido mejores actuaciones, como la temporada pasada, cuando derrotaron al Manchester City. No es la Juve de los 90 ni de principio de siglo, pero con Tudor esperan ser más competitivos.
Salida complicada. El Benfica en su feudo es un equipo duro y rocoso que se lo pone difícil a los grandes del fútbol continental, como ya han sufrido varios conjuntos en los últimos años. Ayer se clasificaron para la fase final al derrotar al Fenerbahce de Mourinho. Con Bruno Lage son equipo muy dinámico, con jugadores rápidos y habilidosos en ataque. Mucha atención a su dúo Pavlidis-Arkturkoglu. El mediocampo es novedoso, con dos sudamericanos a los mandos: el argentino ex del Valencia Barrenechea y el colombiano Ríos que tanto gustó con el Palmeiras en el Mundial de clubes. Al igual que Trent, el gallego Carreras se verá con sus ex. La visita a Da Luz será un instante clave para conocer si el Real Madrid entra dentro de los 8 mejores clasificados, porque la victoria en Lisboa serían tres puntos vitales.
A primera vista puede ser el partido más sencillo en el Bernabéu, pero hablamos de un nivel medio y para nada de un choque fácil que se gane por inercia. Los marselleses tienen en su principal estrella al técnico De Zerbi, que garantiza un estilo de juego de mucho balón, posesión, dominio y una salida limpia desde atrás. El Real Madrid ya lo conoce de cuando se enfrentaron al Shahktar. El equipo francés, que ha estado a punto de hacerse con Ceballos, parece que dejará salir a una de sus caras conocidas, el internacional Rabiot. En su plantilla cuentan con otros futbolistas con pasado en el fútbol español, como el meta Rulli, el inglés Greenwood y el delantero Aubameyang. La defensa es su línea más floja, pero de mediocampo hacia adelante reúnen calidad individual y mucha velocidad con el ex del Getafe y el ex del Barça, más el hijo de Weah, Gouiri y el doble pivote formado por Angel Gomes y el danés Hojbjerg. Una victoria imprescindible para el objetivo.
Los griegos te retrotraen a aquellos partidos de finales de los 90 y principios de los 2000, cuando el Madrid caía en la misma liguilla que los rojiblancos. Lo peor del duelo es que es en el Georgios Karaiskakis, un campo con un gran ambiente, que aprieta mucho y que dará sin duda un impulso a los jugadores locales. El entrenador es muy conocido y lleva varios años dando alegrías al club: el vasco José Luis Mendilibar. La distancia entre el nivel de las plantillas es sideral, pero Mendilibar conoce muy bien al Real Madrid y seguro que lo pone en dificultades con su planteamiento. En el medio juega el ex del Athletic Dani García y arriba lo fían casi todo al brasileño Rodinei, al portugués Chiquinho y al marroquí El Kaabi, que la temporada pasada cumplió muy bien en la Europa League. Si el Madrid supera la presión de los aficionados y lo que le espera dentro del estadio ateniense el triunfo es un deber.
Los monegascos eran uno de los equipos más difíciles del bombo 4 y eso hace que incremente el nivel general de los contrincantes merengues. Un equipo con muchos jugadores jóvenes, atrevidos, con desparpajo, que tienen poco que perder y eso les hace ser peligrosos. La temporada pasada empezaron como un tiro en la Champions. También es positivo que el choque sea en el Bernabéu y no una salida dura al Louis II. Su gran estrella es Akliouche, recién llamado por Deschamps para la selección francesa. Comparte ataque con el japonés Minamino y el estadounidense Balogun. El rendimiento del fichaje Ansu Fati es una incógnita total. En el mediocampo poseen talento con Golovin, a un jugador interesante como Camara y al suizo en el ancla Zakaria. También ha aterrizado Pogba tras su sanción y resta ver su estado de forma tras un largo tiempo parado. En defensa y la portería han llegado otros dos de sus fichajes veraniegos, el inglés Dier y el finlandés. Hradecky, respectivamente.
Un cuadro el kazajo que hasta hace poco era más conocido por su sección del fútbol sala que es élite mundial. Es el equipo más débil, pero el hecho de que el partido sea a domicilio es una malísima noticia para el Real Madrid. Almaty está a más de 10 horas de avión de Madrid y el viaje será una pesada losa. Algo que también puede influir en la Liga dependiendo del momento en que quede incrustado en el calendario. Un choque que seguramente se juegue entre las 15 h y las 18 h, horario español, al haber tres horas de diferencia. Para acceder al sorteo han tenido que apear previamente al Olimpia de Ljubljana, el KuPS finlandés, el Slovan de Bratislava y el Celtic en la última ronda. Frente a los escoceses, el héroe en los penaltis fue el guardameta suplente Anarbekov, que detuvo tres lanzamientos. Respecto a la plantilla, tienen al delantero portugués Jorginho como jugador básico en sus esquemas y al joven kazajo Satpayev de 16 años que ya ha firmado por el Chelsea. A pesar de la dificultad y el cansancio del viaje, todo lo que no sea una victoria blanca sería una sorpresa y una horrible noticia de cara al puesto de la clasificación.
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1995 fue un año movido dentro y fuera de los estadios. España lloraba la muerte de Lola Flores y, poco después, la de su hijo Antonio; ETA atentaba contra José María Aznar en Madrid; y en Oriente Próximo, el asesinato de Isaac Rabin apagaba las esperanzas abiertas tras los acuerdos de paz con Arafat. En la televisión, Pepe Navarro estrenaba Esta noche cruzamos el Mississippi y un joven Florentino Fernández empezaba a convertirse en referente del humor de toda una generación. Ese era el clima en el que arrancaba la temporada futbolística 95-96, marcada por el descenso administrativo de Sevilla y Celta, que fue abortado a última hora tras la presión de miles de aficionados concentrados en la sede de la Liga. El resultado fue una chapuza histórica: la primera Liga con veintidós equipos.
Yo tenía 15 años y mi locura era el fútbol, en especial el Real Madrid. Ya había vivido dos noches inolvidables en el Bernabéu: el 5-0 al Barcelona que consagró al equipo de Valdano, y aquella tarde de junio en la que el gol de Zamorano al Deportivo entregó la Liga cuando parecía escaparse en el último suspiro. Con esos recuerdos frescos inicié la temporada convencido de que se abría una nueva era blanca, que al fin quedaban atrás las dos ligas perdidas en Tenerife y la tristeza de la Copa de Europa nunca alcanzada por la Quinta del Buitre.
El fútbol europeo se agitaba. En mayo del 95, el joven Patrick Kluivert había derrumbado al Milan con un gol seco en Viena, devolviendo al Ajax al trono continental veintidós años después. Van Gaal y su generación de oro prometían marcar época. En Italia, la Juventus de Lippi levantaba el Scudetto y empezaba a transformarse en un monstruo competitivo.
Mientras tanto, en España, el Madrid de Valdano había logrado romper el dominio de Cruyff y su Dream Team. Parecía el inicio de un ciclo, pero el verano trajo dudas, fichajes frustrados y una pretemporada desastrosa. El resultado: la peor campaña en décadas, un octavo puesto en Liga y el drama de quedarse fuera de Europa.
Los fichajes no ayudaron. Freddy Rincón, fuera de sitio desde el inicio; Juan Eduardo Esnáider, que no logró complementar a Zamorano; o Miquel Soler, cuya profesionalidad nunca encontró encaje real. Valdano había pedido nombres de peso como Cafú o Zola, y no llegó ninguno.
Aun así, la afición seguía creyendo. La vuelta de Míchel tras su grave lesión, la irrupción de Raúl, la confianza en la cantera… parecían razones suficientes para mantener viva la esperanza. Pero el contraste con la élite europea fue brutal: el Ajax derrotó al Madrid 1-0 en la jornada inaugural y lo arrasó en el Bernabéu por 0-2, un resultado incluso corto para lo que se vio. La diferencia era abismal.
El 95-96 quedaba como uno de los peores en 80 años de historia, pero también como el prólogo necesario a la resurrección
La ilusión se fue desmoronando jornada a jornada. La derrota contra el Rayo en enero de 1996 puso fin a la etapa de Valdano. El club se tambaleaba: Ramón Mendoza había dimitido meses antes tras no aprobarse las cuentas en la Asamblea, y Lorenzo Sanz asumía el mando en mitad de la tormenta. La temporada acabó en ruina: octavos en Liga, fuera de Europa y con un vestuario en llamas. La suplencia de Soler cuando estaba a un partido de renovar, la despedida amarga de Míchel, el choque entre Raúl y García Remón, el ambiente tóxico alrededor de Luis Enrique… todo se mezclaba en un cóctel irrespirable.
Arsenio Iglesias, “O Bruxo de Arteixo”, llegó como apagafuegos, pero ni su sabiduría gallega pudo revertir el desastre. Solo la eliminatoria de cuartos de Champions contra la Juventus ofreció un espejismo de esperanza, antes de caer con claridad en Turín.
Para mí, aquel chico de 15 años, la temporada 95-96 fue un torbellino de emociones: la ilusión rota, la aparición de canteranos como Guti, Álvaro o Fernando Sanz, y la certeza de que nada podía sostener un proyecto mal apuntalado.
Y, sin embargo, lo que nadie imaginaba entonces es que de aquella ruina surgió un nuevo Madrid. La entrada de dinero de las televisiones, la Ley Bosman y la astucia de Lorenzo Sanz sentaron las bases de un renacer. Con Capello en el banquillo y fichajes como Mijatovic, Suker, Roberto Carlos o Panucci, el club volvió a ganar la Liga. Y apenas dos años después, el 20 de mayo de 1998, el Real Madrid levantaba la Séptima en Ámsterdam frente a la Juventus de Zidane.
Ese día, para el madridismo, marcó un antes y un después. El 95-96 quedaba como uno de los peores en 80 años de historia, pero también como el prólogo necesario a la resurrección. Y esa, claro, ya es otra historia.
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Buenos días. ¿Os imagináis ser Vinícius? No, no nos referimos a ser la estrella del Real Madrid. Tampoco a ser el mejor jugador del mundo varios años con independencia de los galardones. Ni siquiera a ser determinante marcando gol en dos finales de Champions a pesar de su juventud. No. Nos referimos a ser el objeto de descarga de las frustraciones padecidas por el gañanismo, el saco de boxeo golpeado una y otra vez por multitud de gentes que piensan que de ese modo verán reducido el dolor que les producen sus mezquinas vidas, la diana perfecta asaetada día tras día por las ondas, las letras y los bytes de medios insostenibles que necesitan prostituirse para sobrevivir.
Llama la atención que en una sociedad tendente en los últimos tiempos al buenismo, que cada vez combate más los abusos, el acoso, la conculcación de los derechos fundamentales, donde cada vez está peor visto —afortunadamente— ser un faltón, un maleducado, un Torrente de la vida, una sociedad en la que si arrancas un ramillete de tomillo paseando por el campo puede caerte una multa de órdago, en la que una opinión divergente o que simplemente ponga en duda cualquier dogma de las nuevas «religiones laicas» supone la cancelación pública de alguien, en un mundo así, está permitido —y tiene buena prensa— insultar, acosar, agredir, deshumanizar, atacar de modo racista a Vinícius continuamente. Todos los días del año. ¿Os habéis parado a pensar lo que eso supone para la salud de la víctima? ¿Os habéis puesto en su pellejo?
Cuando uno viaja y se encuentra con gentes de otros lugares de España, inopinadamente les falta tiempo para dejar claro lo que odian a Vinícius, sin que la situación hubiese dado pie a ello. Porque esta ralea está convencida de, primero, estar en posesión de la verdad y, segundo, que pueden decirle a otro adulto cómo ha de comportarse. Por su bien.
A pesar de las toneladas de grabaciones que demuestran que a Vini le han llamado, entre otras lindezas, «mono», este tipo de homo cazurrus afirma que él estuvo en tal o cual estadio y puede asegurar que la turba no gritó «mono», sino tonto. Además de ser mentira, a la vista de las pruebas, esta sandez demuestra que ellos ven normal acudir en masa a un lugar a insultar a alguien que está ejerciendo su trabajo. ¿Cómo acabarían estos homos cazurrus si llevasen años siendo insultados, acosados y agredidos por millones de personas todos los días?
Entre otros motivos, Vinícius molesta porque desnuda a la sociedad y la muestra tal cual es. Y nuestra sociedad es más zafia de lo que nos gustaría. La densidad de cafres es superior a lo que creemos.
Si sonríe, molesta; si reclama lo suyo, es un bocazas; si celebra un gol, es un provocador; si se defiende, un maleducado. ¿Os imagináis vivir en esa ratonera?
Lo que sucede con Vinícius es el espejo más descarnado del balompié patrio. Se disfraza de «ambiente de fútbol» lo que no es sino racismo, violencia y mala educación. Aquí no merece horas y horas de radio el que insulta desde la grada, el que arroja un mechero, el que tira una botella al campo, el que acude ataviado de neonazi a realizar todo esto y más, no, aquí merece horas y horas de tratamiento mediático quien recibe los insultos, quien es el objetivo de la botella o el mechero, quien se ha convertido en obsesión para grupos neonazis que organizan campañas contra él con la connivencia de su club.
Hay que tener desfachatez para culpabilizar a la víctima para responder con «él se lo ha buscado» o «tiene que cambiar» después de cada ataque racista, personal o físico que sufre. Es la misma coartada que han usado los abusadores de toda la vida: desplazar la culpa hacia la víctima, que, además, se atreve a alzar la voz.
Vinícius tiene que aprender a comportarse porque aquí la agresión es pedagogía y la defensa es insolencia.
El asunto trasciende lo deportivo. Lo que está en juego es el derecho básico a no ser insultado por tus habilidades, por tu equipo o por tu color de piel. A que tu talento no sea criminalizado. A que tu sonrisa no sea interpretada como una provocación. A que ser tú mismo no se convierta en pecado. Los responsables son los acosadores, los que relativizan, los que no condenan, los que callan para no incomodar y ver perjudicados los intereses de aquellos a quienes rinden pleitesía.
Con todo ello, Vinícius resiste. Si juega mal, sigue peleando. Si es suplente, sale, asiste y marca gol. Es el mayor acto de rebeldía, no pedir perdón por existir. Ser Vinícius es ser, en definitiva, un ejemplo de dignidad.
El homo cazurrus solo ve un futbolista millonario, alguien quien debido al dinero que gana debe soportar todo tipo de vejaciones, no a un chaval que con todo en contra se atreve a vivir a su manera. Vinícius es un reflejo incómodo de nuestras miserias colectivas, un recordatorio de que no hemos resuelto todavía nuestra relación con el diferente.
¿Se imaginará esta gente ser Vinícius? Seguramente no. Porque para serlo tendrían que tener su talento, su resistencia y su coraje.
Antes de despedirnos, os recordamos que esta tarde a las 18 tendrá lugar el sorteo de Champions. Los objetivos de cada equipo los ha recogido de maravilla @_Benito___ en X:
Hoy es el sorteo d Champions recordemos los objetivos d cada equipo este año:
RM- Ganar la 16
Bayern- Superar a Gento
FCB- Igualar a Modric y superar a Lucas Vázquez
Inter- Superar a Ceballos
City y PSG- Igualar a Vinicius
Atleti - Igualar al Steaua y superar al Castilla— Benito (@_Benito___) August 28, 2025
Os dejamos con las portadas. Pasad un buen día.
Convivimos con una moda peligrosa: convertir a cualquiera en meme. Si cincuenta tuiteros de dudosa calaña se unen para señalar a alguien, acabarán por capitalizar la agenda pública. Esto atraerá a los medios de comunicación, ávidos de clics, visitas, visualizaciones, dinero de la publicidad. De nuevo, y como siempre ocurrió, el escrache siendo combustible de un capitalismo homicida.
Hay quienes, desde hace tiempo, quieren matar a Vinícius Jr. Mediáticamente la mayoría, aunque otros vayan más allá y le amenacen colgando un muñeco con su camiseta de un puente. Curiosamente, a estos no se les señala tanto, a estos delincuentes no se les ponen doscientas cámaras todo el día. Sin embargo, sí se colocan focos alrededor de la víctima para poder escudriñar cada uno de sus gestos, aunque sean de innecesaria venganza, como decir ‘a Segunda’ a un club señor como el Real Oviedo y a la mayoría de sus maravillosos aficionados, que no deben ser representados por quienes se pasaron horas llamando a Vinícius, entre otras lindezas, puto mono y puto negro.
Con el fuego encendido y con un jugador del Madrid quemándose, todos hacen negocio: de nuevo más clics, más visitas, más visualizaciones, más dinero de la publicidad para medios y tuiteros de, repito, dudosa calaña y procedencia.
El incendio se ha propagado. El antimadridismo ha contagiado a cierto madridismo que afirma estar cansado de Vinícius Jr. Ese madridismo, ligeramente acomplejado, por qué no decirlo, le ha colocado al brasileño ya no sólo el cartel de transferible, entendible tras una temporada floja, sino también de prescindible, que no es lo mismo.
Hay motivos para estar cruzados con él. Pero todos son deportivos: escaso esfuerzo sin balón, poca involucración en el apartado defensivo, mal estado de forma, pérdida de chispa, desacierto en el último pase… El brasileño arrastra unos meses complicados sobre el césped, momento ideal para que las garrapatas azucen la hoguera: si Vinícius Jr. no está bien, si se siente presionado, dañado, dolido, descentrado, peor para el Madrid.
El incendio se ha propagado. El antimadridismo ha contagiado a cierto madridismo que afirma estar cansado de Vinícius Jr
Hasta cierto punto, se entiende al antimadridismo. Si los de Xabi Alonso no carburan al cien por cien, mejor para el resto. Pero no comprendo a los madridistas alineados con la salida a cualquier precio de un Vinícius que ha sido santo y seña, emblema de una época exitosa del club tras la marcha de Cristiano Ronaldo, perseguido desde que el Madrid pagó 45 millones para colocarlo en el Castilla y desde que se hicieron virales algunos vídeos con sus errores de finalización frente a la portería.
El meme estaba hecho: mal el Madrid si firma a un chaval de 18 años y si no es diferencial de inmediato. Su color de piel fue lo siguiente en incorporarse al chiste, y cuando se quejó el problema ya fue definitivo. La persecución que sufre desde hace muchos años es intolerable y me apena que los tentáculos hayan traspasado la frontera. Quizá tengamos al antimadridismo en nuestra propia casa.
Hace un tiempo, Vinícius Jr. dijo en una entrevista que en España teníamos que replantearnos la gravedad de un insulto racista en un campo de fútbol si optábamos a acoger el Mundial 2030. La conversación social a partir de entonces no fue en qué debíamos mejorar, sino en silenciar y en atacar al jugador.
Hubo quienes, torticeramente, le colocaron entrecomillados falsos como “España es racista”. Vaya. ¿Quién podría imaginarlo en un país que acumula centenares de denuncias por insultos y cánticos racistas en estadios de LaLiga desde que hay registros, en el que más de veinte están dirigidos al propio brasileño, y en el que la noticia principal postpartido en muchos medios de comunicación es que “Vinícius responde” y “Vinícius provoca”, pero no que “a Vinícius le llaman puto negro” o “a Vinícius le llaman puto mono”?
Será entonces que lo primero se vende mejor que lo segundo.
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Probá cuánto sabes del pibe Mastantuono en este test que prepararon los amigos de fcQuiz.
¿Tenés lo que hay que tener para acertar todas?
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