El Real Madrid cerró su pretemporada con una convincente victoria ante un Chelsea algo desangelado. Lo hizo merced a un fútbol alegre, vistoso y obsesivamente vertical, probablemente condicionado por los jugadores de los que dispuso. No es lo mismo tener sobre el campo a Brahim que a Bellingham, a Vinícius que a Güler. Hay en la vida (y en el fútbol) profetas del vértigo, gente que se afana en vivir peligrosamente, y no puedes (ni debes) cambiarlos. A los que paladean el detalle y cotejan con los compañeros de viaje tal vez sí puedas modificarlos, pero no te vale la pena, porque en ellos reside la sabiduría.
Este comienzo algo bíblico viene a cuento (o no) porque el Madrid salió enchufadísimo desde el principio, y en ello tuvo mucho que ver la titularidad de Vini. Era un partido de pretemporada, el último de la gira USA, pero Vini vive cada cosa que le pasa como la puñetera final de la Champions. Sembró el pánico desde el minuto uno, bien secundado por Brahim, que ha decidido aprovechar la oportunidad de la ausencia canicular de algunos compañeros para agarrar por los cuernos el toro de la titularidad. Lo mismo puede decirse de Güler, ausente ayer por unas molestias. Y de Endrick, que lo ha intentado todo, ha dado detalles y no merece las ansias que cierta prensa quiere endiñarle.
Estuvo a punto de marcar el malagueño, siempre bullicioso, al borde del cuarto de hora de partido, pero el balón se fue fuera con todos los pronunciamientos a favor. Fue una melé propiciada por la porfía constante de Lucas Vázquez, el mejor jugador de la pretemporada junto a Güler, que se echó el equipo a la espalda en el terreno ofensivo y además se lució en una serie de quites defensivos de mucha clase.
Tras esta intentona, el gol no tardaría en llegar. Un sensacional pase en profundidad de Rodrygo (la profundidad como fijación) lo gestionó Brahim con sabiduría. Esperó a que llegara Lucas, porque Lucas siempre llega. El remate mordido del gallego lo empujó en boca de gol Ceballos, a quien la organización no quiso dar el gol al no estar segura de que la hubiese tocado. Lo hizo. Quizá se haya infravalorado la aportación de Ceballos en estos partidos. Un par de minutos después del gol, se preparó con eficiencia un gran disparo desde fuera del área que rozó la cruceta.
El Real Madrid cerró su pretemporada con una convincente victoria ante un Chelsea algo desangelado. Lo hizo merced a un fútbol alegre, vistoso y obsesivamente vertical
El Madrid dominaba de forma fulgurante, sin concesiones a una posesión morosa, y los tímidos intentos londinenses eran fenomenalmente abortados por Militao, que ha cerrado todas las dudas tras su lesión entre Copa América y estos primeros compases: está de vuelta, como demostró abortando una buena ocasión de Sterling tras pase de Nkunku.
La pujanza blanca no tardaría en ser retribuida con un segundo tanto. Vini vio el desmarque de Brahim y le metió un caramelo que no habría podido rechazar ni el diabético más recalcitrante. Díaz regateó a Jorgensen y marcó casi sin ángulo. Cabe preguntarse por qué no pugnó por sacarla de la línea un indolente Badiashile, que quizá habría llegado de lanzarse en plancha. La celebración de Brahim es ya un pequeño clásico y hay que ponderársela: ese encogimiento de hombros, ese “qué le voy a hacer si soy bastante bueno”, debería patentarlo. 2-0, y pudieron ser tres de haber buscado Rodrygo el desmarque adecuado en otro contragolpe comandado por Brahim.
Era un partido de ida y vuelta, grato al ojo, despojado de precauciones defensivas, un correcalles gentil cuya falta general de cuidados propició el recorte de ventaja del Chelsea. Un balón llovido fue incomprensiblemente mal gestionado por Courtois, que no salió. Madueke agradeció el detalle con un sencillo remate de cabeza. Vimos a Courtois fallar. Podemos pedir un deseo porque es como un trébol de cuatro hojas, trébol que siempre será preferible encontrar en las verdes praderas de los partidos amistosos.
Lunin, en cambio, no falló a los pies de Nkunku en la reanudación. Sería una pena que se marchase el ucraniano, héroe improbable de Leipzig y el Etihad, pero sería la pena más lógica del mundo. En el segundo tiempo de este partido de agradecible laxitud táctica vimos al propio Lunin y a gente como Nico Paz o Latasa. La temporada se cierra con una victoria, tan anecdótica como las dos derrotas anteriores, y las espadas, como decían los clásicos, están ya en todo lo alto para la final de la Supercopa europea, donde tal vez veamos el debut de cierto jugador francés.
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Ya estamos por fin en agosto, que es el mes en el que vuelve la competición de clubes, a Dios gracias. Sin embargo, hasta que empieza lo bueno hay que aguantar todavía gran cantidad de purria. En particular, los partidos amistosos, sobre todo los primeros, sólo sirven, además de naturalmente para ganar dinero, para generar un espurio debate en la prensa y entre los aficionados. Yo, por supuesto, dejé hace mucho tiempo de ver estos pseudopartidos, simulacro de competición o mejor dicho entrenamientos con público cuya única gracia es ver cómo les queda a los chavales, en vivo, las nuevas equipaciones que se estrenan cada temporada. La otra noche, como no podía dormir, estuve tentado de hacer clic en algún enlace pirata y ver el Madrid-Milan que se jugaba en los Estados Unidos de América. En el último minuto decidí que intentar dormir sobre las brasas encendidas de mi cama cual faquir indio era más entretenido que prestarme a aquella farsa.
Recuerdo todavía, como si fuera ayer, la primera vez que el Madrid jugó en los Estados Unidos durante la pretemporada. Fue en el verano de 2002, contra la Roma de Capello en el fabuloso estadio de los Giants de Nueva York, acondicionado al efecto para albergar a ochenta mil espectadores, la mayoría italoamericanos. A aquella Roma la entrenaba Capello y en ella, con Totti, Montella, Batistuta, Panucci o Cassano, jugaba también Guardiola. Fue el primer gran espectáculo del soccer europeo en el país de los deportes de palomitas, una década después del Mundial del 94. El Madrid, como hoy, era el campeón de Europa y los debates posteriores al partido, me acuerdo, eran los comentarios de algunos yanquis ante aquel extraño juego tan diferente a su foot-ball que se intentaba popularizar sin éxito en la primera potencia del mundo: que era muy aburrido, que habría que quitar las porterías y que aquello necesitaba más dinamismo. La verdad es que el 0-0 con el que terminó el partido no ayudó mucho a la causa. Veinte años después el fútbol se ve en una tesitura que puede resumirse con argumentos parecidos a los que los americanos de entonces utilizaban para mostrar su escepticismo ante el soccer. Lo que es la vida.
disminuye la capacidad de procesamiento en el medio campo con la ausencia de Toni Kroos. He aquí donde está el quid de la temporada que comenzará a mitad de este mes en Varsovia. Sin “el algoritmo hecho para no fallar”, como lo describe Ángel del Riego en su último artículo, Ancelotti se enfrenta a un reto superior
Aunque parezca mentira, el fútbol no se terminó la medianoche del sábado 1 de junio con la victoria del Real en Wembley. A veces pienso que debería haber sucedido así. No obstante, pensé lo mismo el 24 de mayo de 2014, con la Décima, y si hubiera pasado de ese modo nos habríamos perdido las cosas grandes y terribles que hemos visto, sufrido y disfrutado en los últimos años. Como fuere, la vida sigue. La plantilla del Madrid, con Mbappé, da impresión. Esto es una cosa que no se puede negar. Tampoco puede obviarse que con el francés, más Endrick, más el progreso continuo de Güler, la potencia ofensiva del, por decirlo en términos modernos, frente de ataque del equipo de Ancelotti aumenta exponencialmente, casi tanto como disminuye no tanto la potencia sino la capacidad de procesamiento en el medio campo con la ausencia de Toni Kroos. He aquí verdaderamente donde está el quid de la temporada que comenzará a mitad de este mes en Varsovia. Sin “el algoritmo hecho para no fallar”, como lo describe Ángel del Riego en su último artículo, Ancelotti se enfrenta a un reto superior precisamente en el momento de su carrera deportiva en el que, alcanzado el último nivel de sabiduría y humanismo, el italiano se alza ante los ojos del mundo con el título indiscutible del gran maestro de los banquillos de la historia del fútbol.
Que no esté Kroos implica que el Madrid debe encontrar un nuevo camino en su concepción del juego. Para la Liga, probablemente, no hará falta: la superioridad física y técnica de Camavinga, Valverde y Tchouaméni es de tal calibre que, por puro aplastamiento, pueden ganar el 99% de los partidos de un campeonato devaluado en donde la única competencia clara son dos equipos llenos de incertidumbre.
Güler reúne, a priori, todas las condiciones para convertirse en ese futbolista clarividente que, en los pasillos interiores del juego, gobierne los partidos y controle el diapasón del Madrid
Pero en la Copa de Europa será otra cosa. Parece claro que, otro año más, el título se dilucidará en el duelo con el Manchester City. Hasta que Guardiola permanezca a los mandos del club-Estado de Abu Dhabi, y con el equipo de supertalentos jóvenes-pero-ya-consagrados que ha montado Florentino, esta rivalidad, que va cogiendo hechuras históricas, gobernará la gran competición del fútbol de clubes. Guardiola es un genio que cada año, con la complicidad de los organismos reguladores del fútbol, da una vuelta de tuerca más para afinar su impresionante maquinaria futbolística. Cada vez que pierde con el Madrid, se tira meses procesándolo todo hasta dar con un nuevo y diabólico invento. Pasó tras la gloriosa remontada del año 2022 y es de prever que pase tras la apocalíptica eliminatoria de este año. Así que la Liga y la Copa, para el Madrid, deben ser un útil sparring donde ensayar la manera de sortear las embestidas imprevisibles del gran leviatán catalán.
Como Ancelotti ha dicho que la plantilla está cerrada, cabe suponer que la solución vendrá de resignificar algunas de sus actuales piezas. El gran candidato, yo creo, es Güler. El príncipe otomano reúne, a priori, todas las condiciones para convertirse en ese futbolista clarividente que, en los pasillos interiores del juego, gobierne los partidos y controle el diapasón del Madrid. Kroos era el Gran Relojero y, huelga decirlo, no habrá otro como él. Güler es distinto y ha nacido con proyección de delantero. Sin embargo, a pesar de su apariencia de aristócrata arruinado inclinado al opio, su físico es sorprendentemente resistente. También tiene la personalidad. Es uno de esos falsos fríos, como Benzema, cuya gestualidad es poética y queda expresada con movimientos y hechos sobre el campo. Kroos también era de este linaje. El Madrid, habida cuenta de que Bellingham es la ventana abierta al gol de los grandes depredadores con los que contará el equipo arriba este año, no tiene a ningún jugador con mejores características que el turco para transicionar desde el modelo de orden kroosiano hacia otra cosa, lo nuevo que necesariamente ha de venir.
Imagino que el Madrid del año cero será inevitablemente más rápido, en cierto modo semejante al Madrid de Mourinho del año 2012. El rock´n roll hará que lluevan los goles a cascoporro y probablemente se batan aquellos récords. Pero para ganar la Copa de Europa la velocidad futurista no basta. El control del tiempo es imprescindible. Hay otras cosas. El Madrid está alarmantemente corto de centrales. Como no venga nadie, y no pinta a que vaya a venir, Tchouaméni tendrá que jugar muchas veces junto a Rüdiger o Militao para que los dos pretorianos titulares no lleguen a abril cargados de piernas. Eso dejará un hueco interesante en la medular a través del cual se ventilará la temporada. No será un camino de rosas y probablemente en algún bautismo de fuego el equipo termine quemándose, aunque la magnitud irreal que ha cogido ya la renovatio imperii de Florentino Pérez obligue a ser prudentes en este aspecto: a veces, los cuentos de hadas ocurren de verdad.
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Buenos días. Menudo marrón, colega. Resulta que el sindicato de portanalistas ha conseguido tres días y dos horas de vacaciones al año por convenio, y van y se las cogen (las vacaciones), y luego dirán los tíos que trabajan. Así que este portanálisis le ha tocado hacerlo al becario. O sea, al menda. Vaya papelón, tronco. Pues nada, aquí tienen a este portanalista en traje de baño, un poco como los jugadores del Madrid en la gira americana. Luego no se quejen de que salga lo que salga, que uno hace lo que puede, y además son prácticas no remuneradas.
Uno tenía pensado hacer una faena de aliño, un portanálisis del ferragosto madrileño, seco y de asfalto, como de canción de Sabina, aunque con suerte no tan casposo como el club de Sabina, ése cuyo equipo dirige el Cholo encebollado en cincuenta sombras de negro. Que digo yo que ya son ganas, que vaya calor con la que está cayendo. O sea, no un portanálisis al uso. Ni al ugt, que ya digo que contento me tienen los sindicatos.
Ya se sabe que un portanálisis comme il faut (esto se lo he copiado a Bengoechea para dármelas de cultureta) comenta las portadas de los cuatro mosqueteros de la prensa deportiva, y que me perdone don Athos Dumas, descendiente de los alejandros, si me he venido demasiado arriba con la metáfora mosquetera (todavía me van a echar por ponerme en plan poeta). Pero es que si los cuatro mosqueteros ya resultan de ordinario más bien cuatro tortugas ninja famélicas y sin caparazón, en agosto son cuatro caracolillos que no dan ni para colarlos en una sopa.
Así que en ésas estaba, con el portanálisis ya casi escrito antes de ver las portadas (no se lo digan a Bengoechea, que ese negrero, digo, caballero sí que me echa), cuando ayer se publica por la prensa generalista (a ver si consigo una beca de verdad ahí, y no esta broma de La Galerna, que mucho jijiji, mucho jajaja, pero la guita no la huelo ni en sueños) un informe de la UCO, que no sé qué es pero es algo de la Guardia Civil y eso, en el que se constata que la mujer de Negreira tiene por ahí, nada, tres milloncejos de euros cuya procedencia no puede justificar. Y que Valverde afirmó que jamás supo de ningún informe arbitral negreril durante el tiempo en que entrenaba al Barça.
Pues nada -me dije a mí mismo- ya la hemos cagao (y ustedes disculpen la expresión, pero es que yo me tengo confianza y utilizo un lenguaje informal cuando hablo conmigo mismo). Mañana todas las portadas hablando de esto, y yo a comentarlas como si supiera de qué hablo.
Ya estaba viendo cómo las portadas vendrían hoy en grandes titulares a toda página sobre el nuevo escándalo del caso Barçagate. “Los Negreira multiplicaron su patrimonio en la época en que recibían pagos del Barça”, “La mujer de Negreira también cobraba por los informes arbitrales”, “Valverde: jamás supe de ningún informe arbitral”, “Entrevista exclusiva: Guardiola habla sobre los informes arbitrales en su etapa como entrenador blaugrana”, “Hablamos con Messi: `No sé lo que es un informe arbitral; bueno, no sé lo que es un informe´” etc, etc.
Así que me he lanzado ansioso a abrir las portadas de la prensa deportiva, empezando por el Marca. Un titular que dice “Una plata que vale por tres” sobre una foto de cuatro deportistas con cuatro medallas (bueno, los periodistas son de letras, no les vamos a exigir que sepan contar hasta cuatro), la remontada de la selección de fútbol frente a la potentísima Marruecos, y las cositas de los JJ.OO.
¿Y de Negreira? ¡¿Nada?! Bueno, nada, tampoco. Un tímido faldoncito Evax en la esquina inferior izquierda (no se nota, no se mueve, no traspasa) con una foto de Negreira y su señora y enriquecida esposa con el siguiente sorprendente titular: “La Guardia Civil concluye que el Barça pagó a Negreira”. Hombre, a estas alturas y con lo que ya sabemos, eso es un poco como titular “La Guardia Civil concluye que Fofó ha fallecido”. Nada de los tres milloncetes, nada de las declaraciones de Valverde. El Barça pagó a Negreira por unos informes que nunca han aparecido y Colón descubrió América.
Bueno, me digo con ese inagotable entusiasmo (más o menos) que me caracteriza en mi condición de becario, si el Marca ha salido rana, seguro que el As le da al asunto la importancia que le corresponde. Y allá me voy, inasequible al desaliento. Pues ná. Ná de ná. Nos informan de que España es un equipazo sobre la foto de tres jóvenes a los que no tengo el gusto, y que parecen bastante eufóricos pese a ir vestidos de amarillo limón, nos dicen que siguen esperando a Endrick pero que es posible que vuelva a perder el tren (estos brasileiros no son nada serios), hacen referencia al recordazo de Duplantis, y después entremeses variados de Julián Alvarez, Gündogan, y esas cositas de relleno barato que les son tan caras.
¿Y de Negreira? Pues eso, rien de rien. Que, para los que no sabéis francés pero intentáis practicarlo, se traduce como que se ríen que se ríen de sus lectores.
Bueno, pues nada, tal vez con la prensa catalana. A fin de cuentas, a ellos les toca más de cerca la corrupción deportiva instaurada por el Barcelona, así que son los primeros interesados en castigar dicha corrupción y poder presumir de un club limpio como la patena.
Me voy en primer lugar a Mundo Deportivo. Ninguna referencia al informe de la UCO en la portada, pero sospecho que no es por mala intención. Ellos habrían querido, pero necesitaban toda la portada para dar la relevancia que se merece al ingeniosísimo hallazgo con que abren a toda plana: Ferminator, sobre una foto del quincuagésimo futuro Balón de Oro que habita la plantilla culé, celebrando su gol a Marruecos. Abajo, de postre (nunca mejor dicho), un titular que sería pelín arrogante si el entorno barcelonista no fuera el hábitat natural de la humiltat: “De postre, el Milan”. O sea, poco menos que el menú del bar Rambo de Riki (que no Ricky) López: De primero, sopa de…/ de segundo, patatas con…/ y de postre, fruta del tiempo/ pan, gaseosa y vino peleón.
Vamos, pues, al Sport, última esperanza de la humanidad. Pues agua. Otra vez. La final de fútbol, que ellos llaman la final de Fermín (faltaría más), y la plata del 3x3 (¡enhorabuena a nuestras baloncestistas por la muy meritoria medalla!). De Negreira y el Barçagate, silencio absoluto. Una vez más. Yo me imagino la conversación en la mesa de redacción del Sport, ayer sobre las 10 y cuarto de la noche.
Pasad un buen día (creo que así acaban los portanálisis, ¿no?).
Carlo Ancelotti ha declarado que los ganadores de la Champions deben ser los titulares en la final de la Supercopa de Europa el próximo día 14 en Varsovia. Se entiende que se refiere a que sean titulares los mismos que lo fueron en Wembley, con las dos obligadas excepciones de Nacho y Kroos, que ya no están entre nosotros (afortunadamente, sólo en el sentido madridista del pronombre). Lo ha dicho, se ha quedado tan campante y a mí el tema me ha rechinado, no lo puedo evitar.
La Supercopa de Europa no es el título más prestigioso de los siete (¡siete!) que el equipo tiene por delante en la temporada que ya se nos echa encima. Pero es el primer título oficial de la campaña, y como tal debe tomarse muy en serio. Sucede que es además un título donde hay poco que ganar pero bastante que perder en términos de imagen. Los contendientes son, como ya conocerá el lector, el ganador de la Champions League y el ganador de la Europa League. No hay comparación posible entre la importancia y prestigio de ambas competiciones. Es como si se jugara un título a partido único entre el campeón de la liga de Primera División y el campeón de la liga de Segunda. Lógicamente, el campeón de Primera sufriría un ridículo bastante considerable si no ganara ese título, es decir, si fuera derrotado por el campeón de Segunda. Los riesgos en términos de imagen son de ese porte en lo que respecta a lo que se juega el día 14. Más allá de estos partidos de pretemporada donde nada puede concluirse, esta ante Atalanta es pues la primera gran prueba del año, no exenta de cierto drama potencial en caso de no superarla.
La conclusión es clara: hay que tomar en serio la Supercopa, y se nos antoja que proclamar la titularidad de los que fueron titulares en la final de Champions, simplemente porque gracias a ellos estamos jugándonos ahora este otro título, es un error. ¿Desde cuándo titularidades pasadas garantizan en el Madrid titularidades presentes, sea cual sea la correlación entre dos trofeos diferentes? En el Madrid debe primar siempre la más estricta meritocracia, y si hay jugadores que no disputaron la final de Wembley (o no como titulares) y sin embargo están en mejores condiciones que otros que sí lo hicieron pero acaban de volver de vacaciones, deben jugar los que mejor estén.
Siempre deben jugar los que mejor estén.
proclamar la titularidad de los que fueron titulares en la final de Champions, simplemente porque gracias a ellos estamos jugándonos ahora este otro título, es un error. ¿Desde cuándo titularidades pasadas garantizan en el Madrid titularidades presentes, sea cual sea la correlación entre dos trofeos diferentes?
A menos que se haya cuidado de fábula en sus bien ganadas vacaciones, gestionando autónomamente entrenamientos propios de Pintus, no se adivinan razones por las que un recién llegado Carvajal deba quitar el puesto a un Lucas Vázquez pletórico que se la ha ganado con creces en la pretemporada. Lo mismo podríamos decir con Güler y Bellingham, por poner el caso del futbolista más deslumbrante del equipo en este momento. Jude es Top5 mundial sin duda, pero partir de la base de que un Bellingham recién bajado del avión y todavía en chanclas tenga que jugar por narices en perjuicio del turco, sólo porque Bellingham fue titular en Londres, suena a desconsideración hacia la Supercopa, que es un torneo al que cada cual dará el valor que quiera, pero cuyos riesgos inherentes ya han quedado explicados.
El día 14 que juegue el mejor once posible, con independencia de los que jugaran en Wembley.
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Anda el Madrid por América y la otra noche jugó con el Barça. Perdió (2-1) lo que confirma la regularidad estacional de unos y otros; el Barça gana en verano y el Madrid en primavera.
"La Masía avisa al Madrid", tituló mi querido diario AS su crónica, reflexión muy acertada y de fina sensibilidad madridista. Madrid prevenido vale por dos. Esto está arrancando, ya. Pero la Cátedra coincide que este Barça es otro, muchísimo mejor, y conviene recordar que hasta el rabo todo es toro y cuando es joven, el toro o bicho cualquiera, su rabo merece respeto. Normalmente, impone. Tenga dos o cuatro patas.
Hay que suponer, además, que cuando incorpore a sus esperados fichajes y se añadan ilustres ausentes tipo Lamine, Pedri, Fermín, Koundé, Gundogan, Cubarsí, Ferran Torres y el casi recuperado Gavi, el equipo será eso, mucho más fuerte. Noventa minutos han bastado para avisar al Madrid y me parece bien: cada año no se gana la Liga en enero. La Copa de Europa es otra cosa: la gana entre mayo y junio, antes le resulta imposible. Le sugieren atención, trabajo, cero confianza. Es un magnífico consejo.
La Masía, además de una afamada fábrica de futbolistas, es tan integradora que el chico de moda, el goleador Pau Víctor, es su última estrella, nos cuentan. Por lo visto se fue formando en el Junior, Sabadell y Girona, y llegó al universo azulgrana en agosto de 2023, el día 17 dicen los papeles.
No lleva pues un año de culé. ¿Y qué más da? Si lo de Negreira fue en defensa propia, 17 años defendiendo -ni el mejor ‘calcio’ de la historia- para que el Madrid y asociados no les impidieran ganar, como para discutir a un chaval su procedencia y esas cosas.
Además, pinta muy bien y le deseamos muchísima suerte. Como a todo joven que trata de abrirse paso en este mundo. Sí, también, entre otros, a Joan Martínez, que pese a andar por Valdebebas tiene cosas. Parece. Es probable que de jugar en otro lado ya sería campeón de Europa. De selecciones, digo.
Total, que hubo Clásico y hombre, si Ancelotti y Flick dicen que conclusiones pocas, no seré yo quien les de la tabarra con tácticas, técnicas, estratégicas, todo eso. Sí conviene pararse en un detalle que considero interesante: Arda Güler metió un golazo y lo anularon por fuera de juego.
He preguntado y al juez de línea se le conoce en América como Ojo de Lince, algo así como ‘Eagle eye’ en lengua inglesa. El tío levantó la bandera cuando no hubo persona, animal o cosa que lo advirtiera. En el estadio y en su casa. Pasó eso, marcó el Madrid, se hubiera puesto 1-0… y banderazo.
¿Si pudo ser orsay? Pudo. Milimétrico si acaso. El señor no dudó. No tiene mayor importancia, claro. Indica nada más que la Liga está llegando, que en nada… ñaka. ‘Quicir’: id poniendo el culito en pompa. El aviso sobre el Barça es interesante, Carletto y los muchachos lo habrán agradecido, segurísimo. Pero el recordatorio importante fue el del orsay. Vayan preparándose, la tranquilidad se acaba.
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Buenos días, queridos amigos. Domingo intenso, domingo repleto de competiciones, de triunfos, derrotas, medallas, diplomas olímpicos y frustraciones. Es lo que tiene el deporte en general y los Juegos Olímpicos, como su máxima expresión, en particular. Se acumulan las pruebas, los partidos, las carreras, los combates, los ejercicios coreografiados y las puntuaciones de unos jueces a los que los profanos nunca entenderemos (y eso que venimos de tiempos negreiros, por lo que ya nos vale todo).
Muchas disciplinas y resultados dispares, lo que no cambia nunca es la euforia culé en agosto. ¡A Canaletas, amics!
Pero vayamos por partes, de menos euforia a más. El diario Marca centra su portada en la dolorosa imagen de una Carolina Marín desolada tras su lesión de ayer en las semifinales del torneo de bádminton, un partido que, para colmo de desgracias, dominaba con cierta facilidad.
Desde esta redacción en bañador y chanclas, enviamos un mensaje de ánimo para Carolina, mucha fuerza en su recuperación. La onubense es una grande del deporte y siempre lo será, aunque se venga de vacío de París. “Se nos rompió el alma” de buena mañana, desde luego, si bien el día ya había comenzado mal con la derrota en la Finalísima del campeonato del mundo de fútbol oficioso de Nueva York frente al Fútbol Club Barcelona, un partido que el diario madrileño oculta en un lugar casi invisible para el lector: “Pau Víctor brilla con dos goles en medio de la tormenta”.
Repitamos de nuevo: ¡A Canaletas! Y además con goles del nuevo canterano que será figura mundial, Pau Víctor. Canterano, por cierto, aunque haya llegado al club con 21 años procedente del Girona, pero ya sabemos que allí se “masianiza” rápidamente a todo el que llega. Pau Víctor, el nuevo crack mundial, se une a Pau Cubarsí como en su día a Pau-Linho, aquel fichaje brasileño de ida y vuelta que trataron de vender como la reencarnación de Zico y Sócrates.
Nos fastidia la mención a “El Clásico” por cuanto no puede haber un partido con ese aroma entre el equipo más laureado de la historia del fútbol y otro que en alguna medida debe lo mejor de su palmarés a ayudas externas ilegales, pero mucho nos tememos que no vamos a ser capaces de cambiarlo desde nuestro modesto púlpito en La Galerna.
El diario Marca regala su portada casi íntegramente a la foto de Alcaraz y Djokovic, quienes ofrecieron ayer un partido monumental e igualadísimo que solo pudo resolverse en dos tie-breaks. Ni una sola rotura de saque entre los dos tenistas, lo que demuestra la igualdad y la concentración que mostraron ambos jugadores. Grandes golpes, pocos errores, emoción… Se impuso la veteranía del serbio frente a nuestro joven Carlitos, que se tuvo que conformar con la plata. Algún sector del antimadridismo celebró la derrota de uno de los nuestros, así que animamos a esa parte de los aficionados a que se unan a la rúa que comenzará en Canaletas en breve.
“El oro debe esperar”. Pena de titular perdido para Marca y sus habituales (y horripilantes) juegos de palabras: “No-le dejaron llevarse el oro”. La plata de Alcaraz se une a los dos bronces obtenidos en el día de ayer por la delegación española: Sara Sorribes y Cristina Bucsá en el dobles femenino de tenis y el boxeador Reyes Pla.
El faldón inferior de la portada queda para el primer título de fútbol de la temporada:
“Dos goles de Pau Víctor dan otro Clásico americano a un Barça más intenso”. Vosotros sí que sois intensos… Pues nada, que unan este trofeo del “Clásico americano” a sus vitrinas, como las cuasi-Champions a las del Atleti y que el Real Madrid añada por mayo otra Champions a las suyas y todos contentos. Y de momento, ¡a Canaletas, collons!
Mundo Deportivo hace un resumen de todo lo mencionado con un llamativo “Plata, bronce y lágrimas”, y no hace demasiada ostentación del triunfo de la madrugada del sábado al domingo. Lo deja con un “Triunfo Clásico” que se queda algo corto para nuestro gusto. Así que sugerimos que lo completen entre las distintas opciones que sugerimos:
Dejamos para el final al diario Sport. En un día en el que se jugó uno de los mejores partidos de tenis de los últimos años, en el que se dilucidaba quién era el hombre más rápido del mundo (Noah Lyles) o en el que se obtuvieron varias medallas, aparte de otros triunfos importantes como el de las selecciones de balonmano o hockey hierba, la noticia del día es “Gran Barça”. Con una foto que ocupa casi toda la portada. “El equipo blaugrana ofrece una imagen ilusionante y se lleva el clásico con un doblete de Pau Víctor, la revelación del verano”. Están justo donde queríamos tenerlos: ilusionados. Esperanzados. Confiantesh. Las frases son clavadas a las de hace un año en el que la revelación era Oriol Romeu, el nuevo Busquets, aunque sin pelo ni desvanecimientos. Hoy sabemos que vuelve al Girona. La historia se repite.
Lástima que Hansi Flick sea de la escuela alemana y “exige a sus jugadores que no se dejen llevar por euforias”. No queremos que salgan de su estado de ánimo, así que les animamos nuevamente a que acudan en masa a Canaletas.
Que paséis un buen día.
Buenos días. Este es un portanálisis preventivo. El Real Madrid y el club cliente de Negreira jugaron ayer un amistoso en suelo estadounidense, del cual salió vencedor el equipo de Flick. Fue un 1-2 cimentado sobre la buena actuación de los jovencísimos canteranos culés, en especial del bigoleador Pau Víctor, así como sobre la ignorancia de un penalti catedralicio de uno de esos jóvenes sobre Endrick. Podéis leer la crónica de Genaro Desailly, que se chupó el partido entero a las tantas de la madrugada, pausa de tormenta eléctrica incluida. Fue el partido más largo del mundo desde aquel en dos fases contra la Real Sociedad con aviso de bomba en medio. Gloria eterna a la abnegación de Genaro.
Hoy las portadas del día no hablan de esto, porque los cuatro diarios principales no tienen el mismo espíritu de sacrificio que nuestro cronista y tenían que cerrar rotativas a una hora razonable, dedicando la práctica totalidad del espacio de sus portadas a los Juegos Olímpicos, sin mención al mal llamado clásico veraniego. Por eso decimos que el portanálisis de hoy es preventivo: nos adelantamos a la turra que van a dar mañana todos ellos (no sólo los diarios barceloneses) con la cantera culé y su presunta superioridad moral, deportiva y política sobre la estrategia florentinesca. De manera que aprovechamos el portanálisis de hoy para ir mandándoles a Canaletas, en el entendido de que mañana, cuando nos cuenten del partido a toro pasadísimo, se desharán en ese tipo de comentarios vergonzantes.
Mañana lo veremos.
Entretanto, ¡a Canaletas!
Pasad un buen día.
¿Por qué tenemos que seguir jugando contra esta gente?, se preguntaba en Twitter Jesús Bengoechea. Parece que los elementos meteorológicos se hacían la misma pregunta.
El Madrid salió con los mismos once que dispuso inicialmente Ancelotti ante el Milan, con la salvedad de Militao por Vallejo, mientras Flick alineaba a un montón de jóvenes de la Masía, físicamente intercambiables, rodeados por Ter Stegen, Íñigo Martínez, Christensen, Balde y Lewandowski. Había expectación por ver a esos jóvenes tras su buen rendimiento ante el City, así como ganas de ver si Güler seguía en la misma línea de brujería del encuentro inaugural de la pretemporada. Spoiler: ambos extremos se confirmarían.
Los imberbes culés comenzaron ejerciendo el proverbial mando en la posesión, como resultado del cual un córner rematado por Pau Víctor obligó a Courtois a llevar a cabo una parada muy meritoria. El Madrid esperaba atrás, confiado en hacer valer su velocidad al contragolpe, con Brahim como estilete. En el minuto 12, el colegiado aplicó el protocolo y, ante la amenaza de tormenta eléctrica, mandó a los vestuarios al personal, por tiempo indefinido. Lo que nos faltaba a los que cada vez tenemos menos edad para el trasnoche, y a los que cada vez queremos que duren menos los mal llamados clásicos. No es que nos preocupe el resultado. Es que nos supera el que ese club siga compitiendo por ahí como si tal cosa.
En Movistar pusieron, para amenizar el corte, a Leo Harlem, que no tiene tanta gracia como las ofertas del Barça al Leipzig por Dani Olmo, pero tampoco está mal.
Para no dejar mal al protocolo, pronto empezó a diluviar, acrecentando las posibilidades de que esto no se reanudara ni un minuto antes de que se haga justicia con el caso Negreira. Sí llevamos más de un año esperando esto último, no veo por qué no deberíamos tener algo de paciencia con el partido.
Tras Leo Harlem, Movistar pasó a poner a Broncano, que ahora dicen que es de todos, como el propio Barça, sin quien el sistema por lo visto no puede continuar y por tanto hay que consentir todos sus desmanes. A las 2:30, escandalosa hora española, se reanudó el asunto, con el campo bastante encharcado por las bandas.
Seguían animosos, pese a la interrupción, los cachorros de Can Barça, pero sus intentos morían a los pies de un Militao cuya lesión parece afortunadamente superada. Presionaban arriba, con mucho vigor, los jóvenes blaugranas, pero las ocasiones fueron blancas. Güler marcó, pero en fuera de juego, tras un control espectacular a pase de Brahim, y el propio Brahim obligó a intervenir a Ter Stegen en un gran tiro desde fuera tras una gran jugada de equipo. Estaba solidario el Madrid, con estimables intervenciones de Mario Martín y Modric. Güler aparecía por todas partes, siempre con plasticidad y criterio, deslumbrando en cada jugada, y Endrick dejaba para los fotógrafos un caño canónico a Íñigo Martínez.
¿Por qué tenemos que seguir jugando contra esta gente? Parece que los elementos meteorológicos se hacían la misma pregunta
El Madrid iba imponiendo poco a poco su mayor calidad, con Brahim y Fran haciendo buena pareja por la izquierda y un Endrick muy implicado en todos los aspectos del juego, aunque no siempre acertado. Casi marca desde la frontal del área al recibir un gran balón interior de Modric, pero salió fuera por poco. Es un espectáculo cómo arma la pierna para el disparo el brasileño.
Al borde del descanso, el Barça tuvo la suerte inconcebible de que un fallo escandaloso de Lewandowski en boca de gol se convirtiera en la asistencia más afortunada que se recuerda. Pau Víctor marcó a puerta vacía y mandó al Barça al descanso con ventaja.
Rezábamos, dadas las circunstancias, por que se diera la anomalía de que se acortara el descanso, y algo así debió pasar porque fuimos a prepararnos un whisky para sobrellevar la modorra y a la vuelta vimos que nos habíamos perdido cinco minutos y que Pau Víctor había obligado a intervenir a Courtois. Al minuto fue peor: centró Álex Valle y volvió a marcar Pau Víctor, jugador que tiene buena pinta. Merecería jugar en un grande.
Para que nos vayamos acostumbrando, el arbitro se comió a renglón seguido un penalti de libro sobre Endrick. Es importante irse haciendo a la idea de lo que va a ser la temporada. Entraron Joan Martínez y Vini por Brahim y Militao. Convencían los chicos de la Masía, que también merecería ser la cantera de un club grande.
Vinícius casi marca en el segundo palo, pero en el control se le echó encima Ter Stegen. En Vini, recién retornado de sus vacaciones, cifraba sus esperanzas el Madrid, pero los obligados cambios, dada la altura de la pretemporada, afianzaban por contra el escepticismo. El Madrid lo intentaba, pero no prosperaba por la falta de piernas de los veteranos y la bisoñez de los jóvenes. Vinícius, eso sí, sembraba una y otra vez el pánico a pesar de llevar medio entrenamiento desde la vuelta del verano.
En un córner lanzado (cómo no) por Güler, Nico Paz remató de cabeza para acortar distancias. El turco siguió impartiendo magisterio hasta el final.
Con gritos de olé, olé por parte de la afición yankee del cliente de Negreira, llegamos al final del partido. Yo creo que procede ir a Canaletas.
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Buenos días, amigos galernautas. Aquí seguimos aguantando como podemos del verano los rigores, mortis, incluso, en algún caso, máxime cuando nuestro síndrome de abstinencia merengue galopa en nuestras venas. Hay quien proclama y enarbola ahora la bandera del olimpisimo y se afana en demostrar sus conocimientos acerca de doma, tiro y hockey ¿hierba? ante quien pacíficamente quiere pasar olímpicamente de las Olimpiadas.
No se puede. Hay que pasar por el aro. Olímpico, claro, pero no sólo eso.
Lo decíamos en líneas precedentes. Como es difícil luchar contra el mono celebrando puntos de Badminton de Carolina Marín o goles de Fermín (el del Barça, no el del banderín -ni siquiera el becario de Pedrerol-), esta gente, desalmados capitalistas gringos, se aprovechan de que eres un yonqui. Ya nos han colado otro clasicazo en la madrugá del 4 de agosto, nada menos que en el Metlife Stadium de New Jersey, hogar de los Jets y de los Giants, y en el marco del Soccer Champions Tour 2024. Al final, podrán ustedes comprobar con comodidad, amigos galernautas, no leemos furgol por ningún lado, que diría nuestro ínclito Ángel María Villar. Mundo Deportivo dedica a este (mal llamado) Clásico canicular un faldón, mientras Sport reserva para él media portada, junto a los éxitos olímpicos.
Puf. "Clásico veraniego". Pereza. La pela es la pela y dólares, por el contrario, habrá unos cuantos. Como siempre el sucedáneo yanqui del verano suscitará más pasión e interés en Castellfollit de la Roca que en Morata de Tajuña (en fuera de juego). No sé si fue en Chicago, Minnesota o Massachussets, pero recuerdo otro clásico de estos born in the USA donde Gavi y compañía practicaron el noble arte del tajo de tibia y peroné merengue y cuasi fueron a las Canaletas de Iowa a celebrar que nos endosaron un 3-0 en un amistoso. Poco después, Carvajal les pondría las pilas.
Además, dado que al parecer hay una invasión de camisetas truchas del Barça por la Ciudad Condal, quizás es buen momento para que el aficionado blaugrana se compre la raqueta de Novak Djokovic y así hacer de la final olímpica de tenis contra esa bestia murciana llamada Carlos Alcaraz otro Madrid-Barça, el enésimo, cansino y soporífero, dicho sea de paso, con David Bernabéu contando jugadores formados en la masía desde la sub-15 a la absoluta pasando por dobles mixtos de petanca.
El madridismo, canino como está, trasnochará, es evidente, pero con mayor fervor lo vivirá el soçi, sabedor de que aquí tiene más oportunidades que nunca de echarse un cacahuete a la boca. Así son y así lo refleja su prensa deportiva a la que hay que reconocer el valor de no haber caído en la tentación de titular el fastuoso y relumbrante oro olímpico de Diego Botín y Florian Trittel con un recurrente y manoseado “A toda vela”.
No todos pueden decir lo mismo.
A pesar de haber caído en la trampa, porque últimamente a la hora de confeccionar titulares andan a dos velas, la primera plana de As es la que más nos gusta porque al menos recoge con cierta distinción -no un breve, no un pie de foto- la honrosa derrota de la selección española de baloncesto en París 2024, que supone la retirada de las canchas, seis juegos olímpicos después, seis, de uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos, nuestro Rodolfo, Rudy Fernández. Honor a esta España que siempre deja un halo de orgullo (y casi siempre de “real” satisfacción) tiro a tiro, falta a falta, partido a partido.
Uno podría preguntarse por qué este combinado nacional (La Familia, no un Dyc cola) detenta el respeto y cariño masivo del madridismo frente a cierta desafección y/o tibieza de ciertos sectores merengues respecto de La Roja.
En un equipo donde han brillado leyendas como Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio o La Bomba Navarro no parece que la presencia de azulgranas fuera nunca un problema.
¿Será que La Familia es libre de torticeras manipulaciones e insidias practicadas desde la RFEF y sus trompeteros varios como ariete del antimadridismo?
Sería una buena pregunta, pero como diría Conan Rey sentado en su trono de calaveras…
“But that, it's another story….”
Casi tanto como la de Marca, a quien el sueño olímpico ha pillado de siesta y se ha fumado el "Clásico" al otro lado del Atlántico, dejándonos sin rastro de él Andan deslumbrados con el oro en vela. Ya lo cantaba Spandau Ballet: Gold, always believe in your soul.
Lo que sí coinciden en alabar todas las primeras planas del día es la enormidad de Alcaraz, que ya se ha plantado en la final olímpica, donde se las verá con Djokovic. La plata está asegurada por parte de este grandioso tenista de filiación blanca. Pasión por Alcaraz. ¡Vamos, Carlitos!
Pasad un buen día.
Buenos días, amigos. Se acaban los adjetivos para definir a Arda Güler, en vista de lo cual hemos decidido tratar de innovar con los verbos. La RAE no reconoce el verbo suliveyar, delicioso americanismo que sin embargo no encontramos recogido por la Academia. Sí lo encontramos, por contra, en el libérrimo Wiccionario (el diccionario de Wikipedia), donde hallamos la siguiente definición: "Suliveyar(se): Encontrar deleite, goce o placer en algo, especialmente en términos intelectuales o estéticos. Relacionados: maravillar, gustar".
No nos importa lo que diga la RAE, institución cuajada de culés, todos ellos deseosos de sabotear los intentos de La Galerna por unir madridismo y cosas bellas (por ejemplo, verbos bellos). No recordamos ahora si fue el sillón J o el Q, pero hace poco pasamos por allí a tomar un café y, de manera extraoficial, espontánea, se nos dijo: "Negreira no pintaba nada. Era un florero. Lo dicen los que saben: pasaba por allí, se comía unas gambas y ya. Yo creo que esto era una cosa de ida y vuelta, yo te doy el dinero y tú me lo devuelves. El Barça habría ganado igual sin haber pagado a Negreira, igual que Armstrong habría ganado sus Tours de Francia sin doparse. Viva la posesión. Viva Armstrong".
De manera que entenderéis que nos rebelemos contra la RAE. No nos importa lo que diga el sillón Q, ni el J, como también nos da igual lo que recoja o no recoja su diccionario, extraoficialmente conocido como "Tot el camp semàntic". Güler suliveya. Lo sabe todo el mundo.