Buenos días, amigos. Hay días en que la llamada Caverna mediática, aka La Central Lechera (Pep Guardiola dixit), parece de pronto una Caverna de verdad, una Central Lechera verídica.
Sucede cuando el Madrid juega y vence de manera tan incontestable que los medios deportivos capitalinos no tienen más remedio que reconocerlo y, muy a su pesar, facturar portadas que alaban al equipo de Ancelotti en lugar de enmendarle la plana o buscar arduamente recovecos de insatisfacción por los que transitar, contagiando de desánimo a la afición.
Hoy querrían pero no pueden. La ola de entusiasmo que ha despertado el logro de la Supercopa -título de no excesiva importancia, pero engrandecido por el gran fútbol practicado por el campeón- no permite a nadie quedar de perfil, para rabia y consternación de algunos, y no hay otra que ponderar el juego y las expectativas del mismo.
Lo sentimos mucho, en particular, por Gonzalo Miró, aka Tertuliator por su capacidad para multilocarse y estar presente siempre en todas las tertulias de todos los medios, que ya se indignó ante la noticia de la megaoferta saudí por Vinícius, fuego de artificio orquestado, según él, para que no se hable del fichaje de Julián Álvarez por el Atlético de Madrid.
Considera Miró, hincha cholista convicto y confeso, que lo del ofertón por el brasileño, procedente del Golfo, era una pantalla de humo diseñada para quitar brillo al fichaje de Julián Álvarez por su amado Malaquito, y nos consta que piensa exactamente lo mismo del logro de la Supercopa por parte de los blancos. El Madrid solamente ha ganado este titulo para que no se hable de Julián Álvarez, y poco importa si, en el desarrollo de la añagaza, le ha dado también por jugar como los ángeles.
Eso es secundario. Lo importante era distraer la atención sobre la contratación por parte de Cerezo y Gil del suplente de Haaland en el City. El truco salió bien. La triquiñuela funcionó, como puede verse hoy en la prensa madrileña, donde sigue hablándose de la admiración y los sueños que despiertan Bellingham, Mbappé y Vinícius (la BMV, se les llama ahora, no sin cierto horterismo) más que de los goles que a buen seguro anotará Julián.
Es intolerable. Tiene toda la razón el bueno de Miró. Es un auténtico contubernio judeomasónico que sólo busca correr un tupido velo sobre el fichaje del joven jugador argentino por las huestes del Cholo. El Madrid gana títulos para eclipsar al Atleti, todo el mundo lo sabe.
El Real Madrid se ha dado cuenta de los daños colaterales de este nuevo título (su sexta Supercopa, más que nadie), en particular sobre la atribulada psique de Gonzalo Miró. Sensible como es siempre la planta noble de Valdebebas con los conflictos internos de la afición de nuestro vecino capitalino, club amigo donde los haya, ha presentado ante Miró sus disculpas por el daño causado ganando este torneo.
La Galerna ha tenido acceso, en exclusiva, al texto de la carta enviada a Miró.
"Estimado Gonzalo, acepta por favor nuestras excusas. Reconocemos haber ganado la Supercopa de Europa únicamente para ensombrecer el fichaje de Julián Álvarez por tu club, pero no calculamos las devastadoras consecuencias psicológicas que este modesto logro tendría para ti. Además no es justo, hay que hablar de Julián Álvarez y sólo de Julián Álvarez. El martes emitiremos en RMTV un especial sobre sus capacidades futbolísticas, preñado de sus mejores highlights. No deberíamos haber perdido jamás de vista la fragilidad del alma colchonera. Viva Álvarez, carajo, aúpa Atleti y viva tú. Mucho ánimo".
Por lo demás, la prensa barcelonesa sigue animando a Lamine Yamal ante el brutal altercado sufrido por su padre, que permanece en el hospital. Dejando ya de lado el menor rastro de ironía, nos sumamos a esa corriente de solidaridad.
Pasad un buen día.
Es muy posible que, a la hora a la que estés leyendo este artículo, haya dos o tres periodistas preparando un nuevo libro sobre Pep Guardiola. Se narraron epopeyas durante su etapa en un Barcelona envuelto por el mayor escándalo de la historia del deporte. Después, las narrativas pusieron su ego a la altura del que manejan en el Bayern Munich para hacernos creer que ‘Herr Pep’ había revolucionado el fútbol allí, y que nada de lo visto anteriormente importaba. En Inglaterra, a base de talonario, chorros ingentes de dinero y una serie de irregularidades que harían palidecer a los guionistas de Succession, fue amarrando Premiers una tras otra y levantó una Champions League la noche en la que Lukaku cerró los ojos cada vez que remató a puerta. Si a eso le sumamos que convirtió a un central como John Stones en un centrocampista aseado e interesante, apaga y vámonos. Trilogía al canto: un libro por su manejo del inglés, otro sobre cómo ganar una Copa de Europa casi en austeridad y el último acerca de una permuta táctica nunca antes vista en el noble arte del balompié. No hay decisión de Guardiola que no vaya acompañada de una enciclopedia que la explique sin que nadie la haya pedido.
A kilómetros de distancia, un tal Carlo Ancelotti, padre de Davide y alineador en sus ratos libres, sigue engordando su palmarés mientras masca chicles y riega el jardín -primero fue flor, pero el exceso de suerte hizo que se ampliara la parcela- sin que nadie llame a su puerta para escribirle un soneto. A las obras de Ancelotti les falta música, literatura. En definitiva, relato. No mea colonia y tampoco se la echa, lo cual me parece extraño porque siempre se asocia un buen perfume a un hombre elegante, y Carlo lo es. Vaya si lo es.
Acaba de ganar la Supercopa de Europa después de pasarse el verano saboreando una Champions, una Liga y una Supercopa de España. Pese a él, por supuesto. Se da por hecho que con el Real Madrid hay que ganar y que quince Champions son pocas y que deberían ser veintisiete. Todavía nos acordamos de aquel Kroos-Modric en el Metropolitano como si esa herida no vaya a cicatrizar hasta que Ancelotti pida perdón en sala de prensa o presente su dimisión por creer en una fórmula que parecía caduca. Lo malo es que nos acordamos menos de su nuevo libro táctico -Davide ha tenido mucho que ver en esto- o de su indiscutible capacidad de hacer mejores a los mejores. Y esto último es lo más complicado del fútbol. Hay muchos futbolistas muy buenos y no tantos que son TOP. En el caso de los TOP, unos cuantos necesitan encontrarse por el camino a un entrenador que maneje el mismo idioma que el suyo. Ancelotti es políglota, y el dialecto de la pelota lo traduce a la perfección.
No ha convertido a un central en centrocampista como Guardiola, pero sí ha convertido a un agitador como Vinicius en la máquina mejor engrasada del fútbol mundial. También se inventó un Bellingham goleador cuando Karim Benzema dejó un socavón difícil de tapar, y media hora más tarde un Jude todocampista que deja la etiqueta de ‘box to box’ en un anglicismo que bien merece un par de vueltas. Con Valverde, por poner otro ejemplo, nos enseñó un cañón desde media distancia y poco a poco lo fue convirtiendo en capitán general. Ahora, ese pajarito que volaba anárquico y enérgico se ha asentado como eje de la medular y ha heredado un dorsal que no suele tener mucha historia salvo si lo coges en el Real Madrid.
Obviamente, hablamos de futbolistas que tenían la materia prima y estaban en el club más exigente de la historia por ser buenísimos, pero que seguramente no habrían abierto las puertas del cielo. A falta de un par de libros que subrayen su trabajo y una colonia que haga de maridaje con su americana y corbata, de Ancelotti se puede decir que le sienta mucho mejor el silencio que el relato. Como al Real Madrid.
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Como es lógico, el foco durante los partidos del Real Madrid estará siempre puesto en Mbappé y Vinícius Jr., los futbolistas llamados a marcar la diferencia. En Varsovia lo hicieron: Vinícius desatascó el partido haciendo una de las suyas, con ese quiebro de cintura al defensa que lo marcaba para dejarle el gol a Valverde. Kylian cerró su gran segundo tiempo con un golazo a la escuadra. Lo que destaca de su gol no es solo la definición, sino también el desmarque al espacio.
Los que también participaron en ambos goles fueron Bellingham y Valverde, para mí la clave de este Real Madrid. El Jude que vimos en la Supercopa es el jugador por el cual el Real Madrid pagó 103 millones de euros. Con tres delanteros delante de él, Jude es capaz de demostrar todo su arsenal. Despliegue físico, poderío defensivo, buena conducción, regate, pase y técnica para asistir. Al partido de Bellingham solo le faltó el gol, que tuvo en sus pies tras un rechace en un córner. Bellingham dio una asistencia, completó 44 pases, ganó 12 duelos, regateó con éxito en 5 ocasiones, y corrió 10,28 kilómetros.
A diferencia del Bellingham del año pasado, esta temporada tiene más espacio para llevar la pelota al último tercio del campo, y más tiempo para pensar. El miércoles vimos cómo se movía siempre por zonas donde podía marcar la diferencia. Esta en una posición ideal para él, ya que tiene a Tchouameni y a Valverde detrás de él y a Vinícius, Mbappé y Rodrygo por delante. Así, el inglés es totalmente libre.
Bellingham dio una asistencia, completó 44 pases, ganó 12 duelos, regateó con éxito en 5 ocasiones, y corrió 10,28 kilómetros
Dentro del desorden del primer tiempo del Madrid, no había una salida de balón clara. Fede Valverde encontraba siempre la solución. Con su zancada larga, era capaz de adelantar líneas y trasladar el balón hacia la zona de ataque. Además, combinaba permanentemente por derecha para buscar el centro o alguna jugada de peligro. Creo que el problema del Madrid esta ahí, en la salida de balón. Es el primer partido de la temporada y tan solo llevan cinco entrenamientos juntos, pero creo que el Madrid tiene que ser más vertical. Y con eso me refiero a llevar la pelota a campo contrario lo más rápido posible. Ante el Atalanta en el primer tiempo se llegó a ver a Vinícius en la posición de pivote, intentando sacar el balón, algo que no puede volver a pasar.
Es normal que en el primer partido sin la persona que sacaba el balón los últimos diez años el equipo se sintiera algo desconcertado. En algún momento del primer tiempo, todos nos acordamos de Toni Kroos. La poca fluidez del equipo y los problemas en la construcción del juego impidieron que el equipo generara peligro. Con el 4-3-3, siendo dueño del balón, como lo suele ser el Madrid, Bellingham y Valverde tienen que encargarse de que el juego pase por ellos, ya que con este esquema la prioridad está en la zona de ataque.
El Real Madrid arrancó con buen pie una temporada prometedora. Ya consiguió el primero de los siete títulos que tiene en juego. Para conseguirlos todos, Bellingham y Valverde tendrán que estar como en Varsovia, en su mejor nivel.
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Después de un verano convulso por asuntos personales y profesionales -entre otros, avanzar (mucho) en mi próximo libro-, comenzamos la temporada galernauta con el título de campeones de la Supercopa de Europa. Con todo lo que nos ha dado que hablar, pensar y disfrutar dentro de la indignación el asunto de marras del FC Negreilona, hoy no es momento de meterme con ellos (tranquilos, lo seguiré haciendo desde mañana porque no cejaré en mi empeño hasta verlos hundidos en la miseria).
Hoy es momento de celebrar que nuestro Real Madrid ha ganado su segundo título en dos partidos oficiales. A este paso, el museo madridista deberá exponerse en edificio anexo al estadio (por cierto, estuve esta semana y, ejem….). Propongo que adquiramos en propiedad (pintura de Miró incluida) el Palacio de Congresos y Exposiciones de la Avenida del General Perón sólo para que albergue la inmensidad de trofeos blancos, sea centro de solaz y disfrute del madridismo en el centro de Madrid y sirva de lugar de conferencias, charlas, debates, presentaciones de libros de madridistas y otras actividades que se me ocurren.
Tenía que ser él, si. Llevo bastantes artículos acabándolos, además de con el consabido ¡Hala Madrid!, con un “faltan 6”, “faltan 4”, “faltan 2”, etc. Es cierto que el 0-0 ante el Betis de liga en Chamartín me descorazonó un poco, ya que quería y deseaba que la circunstancia se diera en la final de la Copa de Europa.
Pero no, el destino ha querido que se produjera en la Supercopa de Europa y que fuera ÉL quien lo consiguiera. Ayer en Varsovia, Kylian Mbappé Lottin marcó el gol en partido oficial nº 10.000 de la historia del Real Madrid.
Este hito, que para algunos puede parecer baladí, para un estudioso de las estadísticas y para quien lleva más de 12 años dedicándose de modo semiprofesional a ellas es algo histórico. Realmente daba igual quien metiera ese gol, aunque, no les voy a engañar, uno siempre quiere que sea su jugador favorito, o uno de los más importantes de la plantilla, el que lo consiga. Habría sido ideal que lo metiera Modric, Vinicius, Carvajal, Fede Valverde, Bellingham, Lucas Vázquez o Rodrygo, pero no, ha tenido que ser Mbappé.
El fichaje más mediático de la historia del Real Madrid, el jugador que cuando coge la pelota sabes que algo bueno va a pasar, el que ayer, en el primer gol, se lleva a toda la defensa al primer palo para que Fede sólo tenga que empujar la pelota en el segundo (que de eso no se habla, claro). Además, Kylian ha marcado el gol en su debut. Mbappé ha sido el jugador nº 865 en debutar en partido oficial como madridista, el nº 87 de la historia del Real Madrid que marca en su debut con la camiseta blanca si éste se produce en partido oficial, y el nº 179 dando igual si debuta en partido oficial o amistoso.
Ayer en Varsovia, Kylian Mbappé marcó el gol en partido oficial nº 10.000 de la historia del Real Madrid
Este francesito que habla español como los ángeles está tocado por los dioses del fútbol con la varita mágica de la grandeza. Vino a Madrid después de aguantar lo inaguantable en la cárcel de oro francesa-catarí (que te ví) donde estaba metido y, después de verlo disfrutar como un niño pequeño en su presentación de Chamartín, después de verle con la misma cara de embobamiento general que tengo yo cuando veo a mi nieta en cada imagen que sacan de él en entrenamientos y convivencias con sus compañeros, estoy convencido que va ser una de las piezas más importantes del Madrid de la próxima década. Es más, me atrevo augurar que será un jugador de la trascendencia de Di Stéfano, Gento, Cristiano, Zidane, Benzema, Modric, Kroos, Raúl o Vinicius. Los viejos hablamos del Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento como la quintaesencia del fútbol blanco. Los más jóvenes (y nosotros, que conste) hablamos del Madrid de Cristiano, Benzema, Bale (BBC), Modric, Casemiro y Kroos (CKM), etc. Pero es que la generación de mi hijo hablará del Madrid de Vinicius, Rodrigo, Bellingham y Mbappé (y más que vengan), y lo harán con la misma devoción con la que nosotros hablamos de las pretéritas estrellas de la camiseta limpia y blanca que no empaña.
Porque el Real Madrid actual, a diferencia del que hemos vivido los que ya vemos la jubilación como un objetivo cercano (por favor, ven ya, que te voy a tratar bien, tonta…), no ha tenido un período de transición claro entre una etapa de máxima grandeza y otra. El Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, que tuvo su continuación en los ye-yés de Amancio, Pirri, Velázquez y Betancort, tuvo una transición dura, de más de quince años hasta llegar a la Quinta del Buitre, época grandiosa de juego y resultados que no se vio premiada con una Copa de Europa. Cuando se acabó la Quinta, hubo otra pequeña travesía del desierto de 8 años hasta la Séptima, culminada con el Madrid de los galácticos. Después de los Zidane, Raúl, Roberto Carlos, Beckham, Figo, Ronaldo Nazario y compañía tuvieron que pasar otros doce años para llegar a la Décima de Lisboa y, por ende, comenzar este período glorioso en el que nos encontramos. Se fue Cristiano Ronaldo, se pensó en la debacle, en la apertura de las aguas de Moisés, en el Diluvio Universal y en la peste negra y, sólo cuatro temporadas después, estábamos en París metiendo mano al todopoderoso Liverpool. No, no ha habido período de transición, estamos en una feliz continuidad, en el gozo sinfín, en la emoción diaria. En una palabra, en la grandeza absoluta, la grandeza de lo más grande, Y, desde luego, tiene pinta de que va a durar muchos años si atendemos a los carnés de identidad de la columna vertebral de la plantilla.
Además, mención especial para nuestro queridísimo Luka Modric, el jugador por el que el Real Madrid pagó 40 millones de euros para tapar vergüenzas (carrera llevas, tío..), que, además de levantar por primera vez un trofeo como primer capitán de la plantilla, se ha convertido en el jugador con más títulos oficiales conseguidos de la historia del Real Madrid: 27. Pero es que faltan cuatro días (lo iré poniendo, venga) para convertirse en el jugador más veterano en jugar y en marcar gol en partido oficial en el club blanco desbancando, nada más y nada menos, que a un tal Pancho Puskas, del que decía, supongo que un ascendiente del de antes, que era un gordo que había fichado Bernabéu…
No, no ha habido período de transición, estamos en una feliz continuidad, en el gozo sinfín, en la emoción diaria. En una palabra, en la grandeza absoluta
Ahora, como siempre, y feliz por la consecución de la Sexta Supercopa de Europa, pensando en lo que viene y deseando que empiece la liga el domingo, les dejo unos datos que generó el partido y como siempre… ¡Hala Madrid!
Real Madrid y Atalanta sólo se han enfrentado en 3 partidos, la eliminatoria de octavos de final de la Copa de Europa 2020/21 y la Supercopa de Europa de 2024. Balance de 3 victorias, con 6 goles a favor y 1 en contra.
El Real Madrid ha jugado 5 partidos oficiales en Polonia, con un balance de 3 victorias y 2 empates, con 9 goles a favor y 5 en contra.
El Real Madrid ha jugado 85 partidos de competición europea contra equipos italianos, con una balance de 47 victorias, 11 empates y 26 derrotas, con 143 goles a favor y 99 en contra.
El Real Madrid ha jugado 6 finales de Competición europea contra equipos italianos, todas en Copa de Europa, con un balance de 5 victorias y 1 derrota, con 13 goles a favor y 6 en contra.
El Real Madrid ha jugado 9 finales de Supercopa de Europa, todas a partido único, ganando 6 y perdiendo 3 (frente a Chelsea, Galatasaray y At. Madrid).
El Real Madrid ha jugado 36 partidos de Final de Competición Europea, con un balance de 24 partidos ganados, 2 empatados y 10 perdidos, con 75 goles a favor y 43 en contra.
El R. Madrid ha jugado 130 partidos de FINAL en Competición oficial, con un balance de 70 victorias, 11 empates y 49 derrotas, con 242 goles a favor y 174 en contra.
El R. Madrid ha jugado 597 partidos en Competición europea, con un balance de 353 victorias, 104 empates y 140 derrotas, con 1270 goles a favor y 647 en contra.
Mayores goleadores en Competición Europea: CRISTIANO RONALDO (107) Benzema (79) Raúl (67) Di Stéfano (51) Santillana (47) Puskas (35) Gento (34) Butragueño (28) Hugo Sànchez (23) Amancio y Pirri (22) Vinicius (21) Michel, Morientes, Vinicius (20)
Goleadores en Competición Europea de la ACTUAL PLANTILLA: Vinicius (21) Rodrygo (20) Modric (7) Bellingham, Fede Valverde (4) Lucas Vázquez, Carvajal (3) Brahim (2) Mendy, Alaba, Mbappé.
10 ÚLTIMOS PARTIDOS OFICIALES EN CAMPO NEUTRAL: 7 victorias, 1 empates y 2 derrotas, 23 goles a favor (2,3 goles por partido) y 12 en contra.
Goleadores en dichos partidos: MODRIC, BENZEMA (4) Modric, Vinicius, Sergio Ramos, Fede Valverde (2) Marcos Llorente, Kroos, Isco, Nader (p.p.), Carvajal, Mbappé (1)
Gol más tempranero: Modric (minuto 14)
Gol postrero: Fede Valverde (minuto 98)
Mayor goleada: 22 de diciembre de 2018, Mundial de Clubes, Final, R. Madrid-Al Ain, 4-1, goles de Modric, Marcos Llorente, Sergio Ramos y Nader (p.p.)
1 gol de penalti marcado y 2 recibidos
1 Hat Trick (Bale)
2 dobletes o más (Bale)
Partido con más goles (6) 15 de agosto de 2018, Supercopa de Europa, R. Madrid-At. Madrid, 2-4, goles de Benzema y Sergio Ramos.
El R. Madrid ha marcado en 9 de los 10 últimos partidos oficiales jugados en campo neutral.
10 ÚLTIMOS PARTIDOS OFICIALES CONTRA EQUIPOS ITALIANOS
10 victorias, 23 goles a favor (2,3 goles por partido) y 8 en contra.
Goleadores: Benzema, Rodrygo (3) Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Bellingham (2) Marco Asensio, Bale, Lucas Vázquez, Hazard, Achraf (p.p.), Mendy, Kroos, Vinicius, Meret (p.p.), Nico Paz, Joselu, Fede Valverde, Mbappé (1)
Gol más tempranero: Cristiano Ronaldo (minuto 3)
Gol postrero: Joselu (minuto 94)
Mayores Goleadas: a) 27 de noviembre de 2018, Copa de Europa, Roma-R. Madrid, 0-2, goles de Bale, Lucas Vázquez; b) 25 de noviembre de 2020, Copa de Europa, Inter Milan-R. Madrid, 0-2, goles de Harazd, Achraf (p.p.); c) 16 de marzo de 2021, Copa de Europa, R. Madrid-Atalanta, 3-1, goles de Benzema, Sergio Ramos, Marco Asensio; d) 5 de diciembre de 2021, Copa de Europa, R. Madrid-Inter Milan, 2-0, goles de Kroos, Marco Asensio; e) 29 de noviembre de 2023, Copa de Europa, R. Madrid-Napoles, 4-2, goles de Rodrygo, Bellingham, Nico Paz, Joselu; f) 14 de agosto de 2024, Supercopa de Europa, R. Madrid-Atalanta, 2-0, goles de Fede Valverde, Mbappé.
COURTOIS ha jugado su partido nº 50 de competición europea con el Real Madrid
El R. Madrid ha ganado 13 de las 14 últimas finales de Competición Europea que ha disputado
El R. Madrid ha ganado 18 de las últimas 19 finales de Competición Internacional que ha disputado
El R. Madrid ha jugado 33 finales de Competición Europea, consiguiendo 25 títulos (15 de Copa de Europa, 2 de Copa de la UEFA, 6 de Supercopa de Europa y 2 de Copa Latina) y perdiendo 8 (3 de Copa de Europa, 2 de Recopa de Europa y 3 de Supercopa de Europa)
El Real Madrid se ha convertido en el equipo que más Supercopas de Europa ha ganado, con 6.
El Real Madrid lleva 27 partidos oficiales sin conocer la derrota.
El Real Madrid lleva 14 partidos de competición europea sin conocer la derrota.
El Real Madrid nunca ha perdido en 14 de agosto en partido oficial
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Como es natural (estreno, primer gol y primer título), Mbappé ha acaparado gran parte de los titulares de prensa y de la atención de las redes en la victoria supercopera de los de Ancelotti. No obstante, la exhibición ha sido bastante coral, se ha mostrado en todo su esplendor ante los ojos de toda Europa y, pese a la modestia del título cosechado, ha servido de carta de presentación de un proyecto que hace soñar.
En realidad, sólo hacía falta presentarlo a medias, pues el Madrid ha ganado 6 de las últimas 10 Champions y 2 de las últimas 3, pero la guinda de Kylian bien amerita una puesta de largo. Tuvo lugar ayer, y el planeta contiene el aliento. Con la salvedad del astro francés, sólo hay un puñado de personas que conoce el proyecto mejor que el resto del planeta: los propios jugadores, cuyos automatismos están tan rodados que, en combinación con su calidad innata y el obstinado dinamismo que les exige Ancelotti, producen en el rival una sensación de zafarrancho. "Puede que no perdamos ningún partido nunca más", decía un familiar en WhatsApp. Es algo parecido a la perspectiva de vivir para siempre, pero hasta la muerte tiene un valor puramente estadístico. Así que por qué no.
Es posible que sólo Mbappé justificara la introducción de un elemento extraño en la perfecta composición de virguería y solidaridad que encarna este Madrid. Por eso tiene ecos del Madrid legendario de los cincuenta, y por eso gana tanto como aquel, incluso más que aquel. Es como si tomáramos aquellos galácticos de principios de siglo, les quitáramos diez años y les pusiéramos a trabajar a destajo, con la diferencia de que entonces había zidanes y pavones y ahora sólo hay meritorios de lujo comandados por un Zidane distefanizado. A pesar de la llegada de Mbappé y de la jubilación extemporánea de Kroos, yo era escéptico respecto a la necesidad de atrasar la posición de Bellingham, pero ayer perdí todas las dudas de un plumazo. Jude, que es el Zidane distefanizado del que hablamos, va a alcanzar su plenitud como volante. Será un centrocampista diferente, más vertical, quizá menos sabio pero más dúctil, a quien habrá que enviar un comando de marines para quitarle el balón, y que se multilocará en cuestión de segundos, de un área a otra, de un quite a un regate, de un remate a un temple. Potencialmente, es el futbolista más completo que habrán visto todos los nacidos más allá de 1960.
La continuidad de Modric, ejemplar, y la eclosión de Arda Güler garantizan junto a Bellingham que la tarea de armar el juego está en buenas manos, aunque todavía costará un tiempo aclimatarse a la ausencia de Kroos. La abundancia de variantes arriba aconseja la introducción de rotaciones en esa línea, sobre todo cuando nos encaminamos a una temporada que durará prácticamente un año y acerca de cuyos peligros ya alertó Carvajal en la rueda de prensa previa a la final de Varsovia. En su línea, la defensa, y en el propio centro del campo hay una abundancia menor de efectivos y rotar costará más. Carletto tendrá que inventar, a menos que caiga algún fichaje más para alguna de esas líneas.
bellingham va a alcanzar su plenitud como volante. Potencialmente, es el futbolista más completo que habrán visto todos los nacidos más allá de 1960
El Madrid se ha alzado ya con el primero de los 7 títulos que, por primera vez, se le ofrecen a lo largo de una campaña. Probablemente no logre los 7, ni falta que hace el obstinarse en conseguirlo. Importan sobre todo la Champions y, como siempre en mucha menor medida, la liga. Para esta última debería bastar con una actuación general razonable, a menos que el CTA, verdadero enemigo en la competición local, actúe con mayor desvergüenza aún de la habitual, convertido en auténtica palanca arbitral. La Champions es siempre muy difícil, si bien no es presuntuoso concluir que ahora mismo nadie, ni siquiera el City con su arsenal financiado por hidrocarburos inagotables, puede hacer sombra a esta constelación de estrellas.
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Buenos días, amigos. La Supercopa, con ser importante, es lo de menos. El debut -con primer gol de blanco y primer título europeo de su carrera- de Kylian Mbappé es lo de menos. Nos revelaba el querido Javi Datos que el marcado por la estrella francesa es además el gol oficial número 10.000 en la historia del Real Madrid, pero esto, con ser histórico, con ser una hermosa coincidencia, es también lo de menos, como lo es hasta cierto punto el título número 27 de Luka Modric, que le sitúa en solitario en la cúspide de los héroes más laureados en la gloriosa historia del club.
Todas estas cosas son importantes, pero no son la más importante.
Lo más importante es el desbordante caudal de juego, el brillo de un equipo tan virtuoso como solidario, la mandíbula caída del mundo al contemplarlo y la consternación callada de los enemigos, que se mesan el pelo y musitan una letanía enternecedora que viene a resumirse en "¿Qué vamos a hacer contra esto?"
En As no se han roto la cabeza pensando el titular, pero no tenemos ni fuerzas para reprochárselo. ¿A quién le podemos reprochar nada cuando el Madrid juega así? Inevitablemente, se relajan los mecanismos reprochadores. El Madrid es una sinfonía perfecta donde las notas, vivaces, se mueven por el pentagrama con un dinamismo inusitado. Nadie ocupa un lugar fijo, y ello siembra la confusión hasta en un rival tan digno y concienzudo como Atalanta.
Militao está de vuelta, firme y elástico. Courtois hace su milagrosa aportación cuando se le requiere. Mendy es una fortaleza inexpugnable. Valverde está en todas partes, a la vez medio centro y estilete. Vinícius siembra el pavor, y pone su talento desbordante (nunca mejor dicho) al servicio del colectivo, regalando goles a sus compañeros.
Y luego está lo de Bellingham. Ajustado a su "nueva" posición de volante, es capaz de sacar un balón comprometido en área propia para armar un contragolpe y, segundos después, estar en área ajena rematando. Es el jugador más completo que han visto nuestros ojos. Qué manera de jugar, caracoleando, pugnando, combinando, manteniendo la pelota en su poder aunque le asalten una legión de jíbaros con cerbatanas. Las comparaciones con Zidane volvieron a florecer. Otros apuntan a Di Stéfano: el mismísimo Andrés Amorós ya dejó dicho aquí que no es ninguna herejía.
Es imposible no emocionarse con este equipo. Es imposible no soñar. Es imposible no meter prisa al reloj para que llegue ya el próximo partido.
Marca personifica el asunto en Mbappé, y no es de extrañar. Ha tenido que jugar sus primeros minutos con el Madrid para obtener el primer título europeo de su carrera. Su gol, a pase de Bellingham, es puro Kylian. Está radiante, y la afición lo está con él. Dice Marca que "Empieza la fiesta", y esa es exactamente la sensación. Con el añadido del astro francés, algo único se está fraguando. La maquina de ganar ha añadido a la receta un toque inigualable.
Disfrutad, amigos, y soñad con que seguiréis disfrutando.
La prensa catalana recoge el terrible incidente del apuñalamiento del padre de Lamine Yamal. Afortunadamente, está fuera de peligro. Condenamos, como no podía ser de otro modo, esta espantosa acción, enviamos un abrazo a Lamine y su familia y deseamos que su padre se reponga pronto.
Pasad un buen día.
Arbitró el suizo Sandro Schärer.
El partido empezó con muchas faltas de los italianos. En total cinco en los primeros ocho minutos. Se le acabó la paciencia pronto al helvético que mostró amarilla a Ederson en el 9'. Hizo bien. Los otros dos amonestados del primer acto fueron merengues. Primero Bellingham por llegar tarde en una disputa con el arquero Musso en el 34' y luego Vinicius por un leve pisotón a De Roon en el 41'.
En la segunda mitad el colegiado se dejó un par de amarillas en el tintero. A Godfrey por una dura entrada a Mbappé y a Lookman por un pisotón a Carvajal. Sí la vio Djimsiti por una acción ante Bellingham en el 63'
Schärer, BIEN. En líneas generales fue un partido sencillo y lo llevó correctamente.
Courtois: 7. Hizo una parada decisiva.
Carvajal: 6. Se le notó la falta de entrenamiento en alguna acción que no midió tan bien como siempre, pero siempre sabe competir.
Militao: 6. Se le ve mejor físicamente.
Rudiger: 6. Sólido y valiente.
Mendy: 5. Algo despistado.
Tchouameni: 5. Comenzó muy mal, pero su segunda parte fue buena.
Valverde: 7,5. De los más entonados y además marcó el 1-0.
Bellingham: 9,5. Exhibición jugando de todocampista. Lo hizo todo bien.
Rodrygo: 6. Seguramente fue el que menos lució del ataque, pero su robo en el 2-0 fue muy relevante.
Vinicius: 8,5. Sin estar al 100%, dejó la mejor acción del partido y produjo varias ocasiones más.
Mbappe: 6,5. Debut con gol y algunos detalles muy buenos, pero dará mucho más.
Modric: 5. Entró para dormir el partido.
Brahim: sin tiempo.
Ceballos: sin tiempo.
Guler: sin tiempo.
Lucas: sin tiempo.
Ancelotti: 7. Le supo dar la vuelta al partido en el descanso.
El Madrid ha ganado 2-0 al Atalanta y conquistó la Supercopa en un partido en el que Mbappé estrenó su casillero.
Ancelotti no especuló en absoluto en su primera alineación de la temporada 24/25. Tras la baja de Camavinga, Tchouameni era el elegido para acompañar a Valverde, Bellingham, Rodrygo, Vinicius y, sí, Mbappé.
El Atalanta es un equipo especialmente poco propicio para un inicio de temporada en el que la mayoría de jugadores apenas ha disfrutado de cinco entrenamientos. El marcaje individual a todo el campo supone un reto para un equipo poco conjuntado aún.
Estas dificultades se pudieron comprobar fácilmente en la primera parte. Tras un buen comienzo con balón, el Madrid comenzó a sortearlo cayendo en la trampa italiana. El duelo individual siempre te ofrece la tentación de buscar el error defensivo, pudiendo caer en cierta precipitación.
Lo único rescatable de este primer tiempo fue un disparo bloqueado a Mbappé y el intento de Rodrygo que acabó en el larguero. También el Atalanta tuvo la suya gracias a un rechace de cabeza de Militao a su propio larguero.
La segunda parte comenzó de una forma muy diferente, aunque Courtois, con un paradón, salvó el 0-1. El Madrid parecía con más tensión y precisión. El conjunto madridista ganaba duelos y atacaba repetidamente. El gol parecía cuestión de tiempo a ese ritmo y llegó tras una jugada increíble de Vinicius que le regaló el gol a Valverde. Jugada de estrella mundial absoluta. El Madrid se gustaba y fascinaba al aficionado, en particular gracias a un Bellingham superlativo.
En los minutos siguientes pudieron llegar un par de goles más. Bellingham asistió a Vinicius, pero el brasileño se encontró con el portero del Atalanta. Justo después Bellingham también estuvo cerca tras el rechace a un córner.
Bellingham se estaba saliendo y dirigía absolutamente todo. El inglés pudo marcar otro gol con la izquierda, pero de nuevo Nusso se hizo valer.
En el 68, Rodrygo robó un balón y, tras varias combinaciones, Bellingham encontró a Mbappé que hizo un gol histórico, ya que será el primero de muchos.
Bellingham estaba volviendo a asombrar a todos tras un final de temporada algo más gris. Combinaba, desbordada, asistía y robaba sin descanso. Rodrygo estuvo a punto de marcar tras un pase de Mbappé, que iba de menos a más y estaba comenzando a disfrutar.
En el 75 Modric sustituyó a Rodrygo. El cambio buscaba ir gestionando el final del partido con algo más de control. En el 82 salió Brahim por Mbappé. En el 87 se fueron Vinicius, Bellingham y Carvajal por Guler, Ceballos y Lucas. Realmente eran los minutos de la basura del partido que supuso el primer título del Real Madrid esta temporada, es decir, el primer título de Mbappe con el Madrid.
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Por supuesto, la ocasión que esta noche nos congregará en torno a la televisión (o en Varsovia para quienes tienen la suerte de estar allí) es también la del debut de Mbappé, oficial o no en este caso, ya que el gran fichaje vikingo para esta temporada aún no ha disputado un solo minuto con su nuevo equipo, ni siquiera en un amistoso al no haber acompañado a sus compañeros en la gira estadounidense de comienzos de mes.
Llevamos siete años esperándole y, como es natural, la expectación se dispara alrededor de Kylian.
Todo apunta a que Mbappé será titular, y no podemos esperar el momento. Le acompañarán otros diez compañeros entre los que se hallarán varios que, como él, acaban de volver de vacaciones, así como algunos otros ya más trabajados como los brasileños o Thibaut Courtois. Quien seguro no estará en el once, ni tampoco en el banquillo, es Camavinga, que sufrió un percance en el entrenamiento de ayer. Lo pudimos ver en directo en RMTV, y su grito de dolor nos heló la sangre en las venas.
Descartándose gravedad máxima, ayer se apuntaba que podría tratarse de una lesión de rodilla que le mantendría alejado uno o dos meses del fútbol. Lamentamos la mala estrella que nos acompaña con las lesiones, y deseamos a Eduardo una pronta recuperación.
Una cosa que nos ha llamado mucho la atención, dentro del escrutinio mediático que llevamos a cabo en esta sección, es el siguiente párrafo, hallado en la versión online del propio diario As.
No, amigos de As. No. Lo decimos antes de que se juegue el partido: el partido de esta noche no corona al mejor equipo de Europa. El mejor equipo de Europa llega ya coronado, y es el campeón de la Champions League, cosa que seguirá siendo hasta que haya un campeón de la Champions League allá por mayo de 2025.
Este partido se juega porque así lo ha querido la UEFA, y enfrenta al mejor equipo de Europa, que es el campeón de la Champions, con el mejor de entre todos los quintos y sextos de cada país con el añadido de varios descartes de la propia Champions, que es el campeón de la Europa League. La Supercopa de Europa no dilucida un carajo (con perdón) respecto a quién es el mejor equipo de Europa. La Supercopa de Europa sólo corona (por utilizar el pomposo verbo de As) al propio campeón de la Supercopa, es decir, la Supercopa sólo se dilucida a sí misma. Bien está que exista (o no, sobre eso hay división de opiniones), pero no nos volvamos locos con ella, la gane quien la gane.
Sí la gana el Madrid, la celebrará someramente, con comedimiento, como corresponde a un título menor. No se organizará ningún dispositivo para que la gente vaya a Cibeles, entre otras cosas porque Madrid está medio vacío a esta altura del año, pero sobre todo porque la ocasión no lo amerita.
Sí la gana la Atalanta, se desatará la euforia en sus filas, porque habrán ganado al mejor equipo de Europa. Pero atención: eso no les convierte en el mejor equipo de Europa, cosa que seguirá siendo el Real Madrid, como mínimo hasta que se juegue la próxima final de la competición reina de Europa en Munich, y quién sabe si más allá caso de ser capaz de revalidar dicho título.
Considerar que quien gana la Supercopa europa se convierte de inmediato en el mejor ha producido en el pasado verdaderos delirios (¿cuasi?)etílicos que convendría evitar, como cuando el Madrid de Lopetegi dejó escapar el título ante el Atleti en aquella negra noche de Marcelo.
Ni el Atleti pasó a ser en ese momento en mejor de Europa, en contra de la (¿cuasi?)beoda opinión de Cerezo, ni pasará a serlo Atalanta caso de ganar en Varsovia, hoy, a partir de las nueve. Tampoco el Real Madrid pasará a ser el mejor de Europa si vence, por la sencilla razón de que ya lo es.
¿Ha quedado claro? Confiemos en que sí, y confiemos además en que la ganemos y pasemos a otra cosa, con un sencillo ademán de serena alegría.
Por lo demás, la prensa cataculé hoy despide a Sergi Roberto. Buena suerte.
Pasad un buen día.