Las mejores firmas madridistas del planeta

El Madrid ganó al Valencia remontando el partido cuando más difícil parecía.

Ancelotti solo hizo un cambio con respecto al último encuentro. Entró Mendy y salió Camavinga, que ni siquiera ocupó su puesto habitual en el centro del campo.

Lo cierto es que el Madrid notó mucho la ausencia del francés desde el principio. Apenas lograba cortar balones y los valencianistas llegaban en volandas ante una defensa tremendamente débil. Solo Courtois detenía las acometidas.

Había una evidente pasividad en esta primera parte de partido. Solo Bellingham y Valverde parecían rebelarse. Antes del gol del Valencia, el Madrid dispuso de una buena ocasión para Valverde, pero el control después fue local y, tras varias ocasiones, Hugo Duro aprovechó un rechace de Courtois. Lucas y Mendy estaban especialmente mal y perdían duelos continuamente.

Tras el 1-0, el Madrid se aplicó algo más y tuvo varios acercamientos peligrosos. La mejor ocasión fue para Vinícius, pero se encontró con las piernas del portero local. Tocaba mejorar mucho para ganar un partido importante.

Recién comenzada la segunda parte, Vinícius recuperó un balón y Mbappé al encarar recibió penalti. La desgracia del Madrid continuó con el fallo de Bellingham, que golpeó el palo.

Muy poco después el VAR anuló un gol de Mbappé realmente bueno, pero en fuera de juego. El Madrid ya dominaba claramente y sometía al Valencia. La ocasión de Rodrygo en el 66’ fue una buena muestra de ello, ya que vino tras una posesión muy larga.

En el minuto 67, Camavinga sustituyó como lateral a Mendy y Brahim a Rodrygo.

El partido entró en una fase de interrupciones continuadas que tuvieron su colofón con la roja a Vinícius avisada por el VAR. Le sobró el gesto a Vinícius, pero no parecía una agresión. La reacción de Ancelotti fue meter a Modric por Ceballos.

El Madrid empezó a poner corazón ante la cantidad de circunstancias que le estaba siendo adversas, y en el 84 Brahim conectó con Bellingham, que a su vez asistió a Modric, quien hizo el 1-1.

El descuento de nueve minutos prometía ser emocionante dada la necesidad de ambos equipos de ganar y la inferioridad numérica del Madrid. En el 95’, el Madrid presionó bien arriba y recuperó un balón que le llegó a Bellingham para hacer el 1-2. Entre Foulquier y Guillamón liaron una buena traca.

El inglés se marchó y entró Asencio para defender los últimos minutos. En el minuto 99 la suerte sonrió al Madrid con un disparo de Rioja al palo.

 

Getty Images.

En el mundo del fútbol, pocos equipos despiertan tanta pasión y un seguimiento tan global como el Real Madrid. Desde el épico 'shush' de Raúl en el Camp Nou hasta las inolvidables remontadas de 2022 contra PSG y Manchester City, los momentos icónicos son moneda corriente para los aficionados del club merengue. Hoy, tenemos el placer de hablar con el creador de uno de mis podcasts de cabecera, un espacio donde la pasión y el análisis sobre el Real Madrid se entrelazan de manera extraordinaria.

Nuestro entrevistado, cuyo fervor por el club comenzó en una sala de estar donde su padre celebraba victorias históricas, ha convertido esta pasión en una carrera al frente de un podcast exitoso. Sin embargo, este no es solo un relato de amor por el fútbol, sino también de cómo el Real Madrid se ha convertido en un fenómeno mediático capaz de arrastrar audiencias internacionales con la misma facilidad con la que Toni Kroos lanza un pase milimétrico. Basta ver cómo Kiyan Sobhani reorganizó su vida académica para seguir las transmisiones de la Champions League (una estrategia no recomendada por los profesionales de la educación, claro está).

Y es que ser un podcast especializado en "los blancos" no solo implica hablar de goles y tácticas; también se trata de crear vínculos con oyentes de todo el mundo, de reconocer y filtrar las críticas constructivas, y de disfrutar el privilegio —quizás rivalizando con el de visitar el Santiago Bernabéu— de formar parte de una comunidad vibrante y apasionada. Así que, aunque no te recomendemos cambiar tus horarios de clase por un partido, sí que te animamos a unirte a esta celebración global del club más laureado del mundo. Con nosotros, Kiyan Sobhani:

Kiyan Sobhani

¿Cuáles son algunos de tus primeros recuerdos como fan del Real Madrid?

 

La final de la Liga de Campeones de 1998, aunque no la vi. En ese momento tenía 11 años, y mi padre era un fan acérrimo del Real Madrid, aunque no tuve verdadero interés hasta un año después. Mi padre vio ese partido y celebró el título. Pensé que estaba loco.

Pero al año siguiente me convertí en un verdadero fan, así que supongo que la respuesta oficial a tu pregunta es el icónico gesto de silencio de Raúl en el Camp Nou en 1999. Es un recuerdo que tendré para siempre. Incluso tengo una camiseta de la celebración.

 

¿Qué te inspiró a iniciar un podcast sobre el Real Madrid? ¿Puedes compartir un poco sobre tu experiencia y recorrido para convertirte en podcaster?

 

Soy un gran fan del Real Madrid. En la universidad, planificaba mis cursos alrededor de los partidos del Real Madrid, especialmente del calendario de la Liga de Campeones. Si había una clase que coincidía con un partido, simplemente no iba y, además, me encontraba escribiendo y hablando sobre el Real Madrid más que estudiando realmente.

Eso suena radical. No recomiendo no estudiar solo para ver fútbol. Pero encontrarme en esa posición fue liberador porque me dejó claro que quería hacer una carrera hablando sobre el Real Madrid, ya que era algo en lo que destacaba. El podcasting y el periodismo fueron mis siguientes pasos naturales, dados mis intereses. Una vez que comencé, no hubo marcha atrás.

Kiyan Sobhani

¿Cómo ha evolucionado el podcast desde sus inicios?

 

Cuando empecé a hacer podcasts, lo hacía fatal. Grabábamos una vez por semana, normalmente los domingos por la noche. Escribía un guion y lo leía literalmente en el programa. Era muy robótico y monótono.

Eso fue en 2015. Ahora hemos evolucionado desde un programa de audio semanal a un programa de video diario. Discutimos los temas de tendencia diaria, las previas, resúmenes de partidos, hacemos correos exclusivos y llamadas en vivo por Zoom para los miembros, y lo tratamos como una conversación natural que tienes con tus amigos en un bar, en lugar de algo formal y guionizado.

 

¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste al empezar?

 

Salir de mi caparazón. Soy naturalmente introvertido. En esta industria, y específicamente en la sociedad de hoy, eres recompensado por ser extrovertido. Tuve que trabajar en mi tonalidad vocal, improvisación y carisma. Creo que la capacidad de estar socialmente equilibrado es un aspecto muy subestimado del periodismo. Necesitas ser bueno frente a una cámara, con una voz fuerte y seguro de ti mismo.

Necesitas ser bueno creando una red de contactos y hacer conexiones profesionales importantes. No era bueno en ninguna de esas cosas al principio. Estoy orgulloso de decir que he podido desarrollar este aspecto de mí mismo, y todas las personas a las que solía admirar ahora son compañeros. Ha sido muy divertido descubrirlo, por desafiante que fuera.

Butragueño con Kiyan Sobhani

¿Cómo te relacionas con tu audiencia e incorporas sus comentarios? ¿Puedes compartir algunas de las respuestas o preguntas más sorprendentes que has recibido de tus oyentes?

 

Una cosa que he aprendido es que debes ser muy selectivo con las personas de quienes aceptas comentarios. La gente es muy locuaz y obstinada, pero a menudo se equivocan. A veces, una minoría ruidosa puede darte una percepción distorsionada de lo que realmente está sucediendo. Escuchar comentarios de las personas equivocadas puede tener malas consecuencias.

Ahora solo aceptamos comentarios de personas que están por delante de nosotros, o mentores, que pueden ayudarnos a guiar nuestro crecimiento correctamente.

En última instancia, los mejores comentarios son los datos analíticos. ¿Está creciendo tu podcast? Sigue haciendo lo que estás haciendo. El programa es quienes somos. No nos disculpamos por eso, y a lo largo del camino atraemos a las personas adecuadas para unirse a nuestra familia.

Kiyan Sobhani

¿Quién es tu jugador favorito de todos los tiempos del Real Madrid y por qué?

 

¡Raúl, sin lugar a dudas! Era mi ídolo de infancia. Era la estrella cuando comencé a ver al Real Madrid. Tenía sus pósteres por todos lados.

 

¿Cuál es tu partido favorito del Real Madrid que has discutido en tu podcast?

 

Puedo destacar dos: La remontada contra el PSG en 2022, y la remontada contra el Manchester City esa misma temporada. La pura incredulidad después de esos dos partidos fue inolvidable. Incluso las finales de la Liga de Campeones no fueron tan divertidas, probablemente porque fueron más anticlimáticas.

Florentino con Kiyan Sobhani

¿Cómo equilibras ser seguidor del Real Madrid con el lado analítico del podcast?

 

No lo hago. Creo que eso es lo que lo hace tan divertido. Siempre he sido un fanático y siempre he sido un “nerd” al que le gusta analizar tácticas y mirar datos. Así que simplemente seguí haciendo eso. No hay un "equilibrio", es lo que es. También soy un poco afortunado de dirigir un podcast del Real Madrid y no trabajar para nadie más, así que no tengo que ser neutral, o al menos fingir serlo.

 

¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante que has tenido como podcaster?

 

Conocer gente y viajar. Hacemos shows en vivo en las ciudades a las que viaja el Real Madrid ya que estamos allí cubriendo la actualidad del equipo, y podemos conocer a las personas que escuchan el programa, y eso es muy especial. El hecho de que podamos hablar frente a un micrófono y tener una gran plataforma es un gran privilegio. Estamos muy agradecidos por eso.

Kiyan Sobhani

 

Versión original de Kiyan Sobhani

 

What are some of your earliest memories as a Real Madrid fan?

 

The 1998 Champions League Final, even though I didn’t watch it. At that time, I was 11, and my father was a die-hard Real Madrid fan – though I never took any interest until a year later. My father watched that game and celebrated. I thought he was nuts.

But the following year, I became a true fan, so I guess the official answer to your question is Raul’s iconic ‘shush’ in the Camp Nou in 1999. That’s a memory I’ll have forever. I even have a t-shirt of the celebration.

 

What inspired you to start a podcast about Real Madrid?  Can you share a bit about your background and your journey to becoming a podcaster?

 

I’m a massive Real Madrid fan. In university, I would plan my courses around Real Madrid games – particularly the Champions League schedule. If there was a class during that time, I simply wouldn’t take it, and on top of that, I found myself writing about Real Madrid and talking about it more than actually studying.

That sounds radical. I don’t recommend not studying just to watch football. But that I found myself in that position was liberating because it made it clear to me that I wanted to make a career out of talking about Real Madrid since that’s what I was good at. Podcasting and journalism was a natural direction given my interests. Once I started, I never looked back.

 

How has the podcast evolved since its inception?   

 

When I first started podcasting, I was terrible at it. We would record once per week, typically Sunday night. I would write a script, and read it verbatim on the show. It was very robotic and monotone.

That was 2015. Now we’ve evolved from a weekly audio show to a daily video show. We discuss the daily trending topics, preview games, review games, do exclusive mailbags and live Zoom calls for Members, and treat it as a natural conversation you have with you friends at a bar, rather than having it formal and scripted.

 

What was the biggest challenge you faced when you were first starting out?

 

Getting out of my shell. I am naturally introverted. In this industry, and specifically in today’s society, you are rewarded for being extroverted. I had to work on my vocal tonality, improvisation, and charisma. I think the ability to be socially calibrated is a heavily underrated aspect of journalism. You need to be good in front of a camera – loud and confident. You need to be good at networking and making important connections. I wasn’t good at any of those things early on. I am proud to say that I’ve been able to develop this side of myself, and everyone I used to look up to are now peers. That’s been really fun to figure out, as challenging as it was.

 

How do you engage with your audience and incorporate their feedback?    Can you share  some of the most surprising feedback or questions you’ve received from your listeners?

 

One thing I’ve learned is that you need to be very selective of who you accept feedback from. People are loud and opinionated – but they are often wrong. Sometimes a loud minority can give you a warped perception of what is actually happening. Listening to feedback from the wrong people can have bad consequences.

Now we only accept feedback from people who are ahead of us, or mentors, that can help us navigate growth correctly.

Ultimately the best feedback is analytics. Is your podcast growing? Keep doing what you’re doing. The show is who we are. We are unapologetic about that, and throughout the way, we attract the right people to join our family.

 

Who is your all-time favorite Real Madrid player and why?

 

Raul, no question! He was my idol growing up. He was the star when I first started watching Real Madrid. I had his posters everywhere.

 

What is your favorite Real Madrid match that you’ve discussed on your podcast?

 

Two stood out: The comeback vs PSG in 2022, and the comeback vs Manchester City that same season. The sheer disbelief after those two matches was unforgettable. Even the Champions League Finals weren’t as fun – probably because they were more anticlimatic.

 

How do you balance being a fan with the analytical side of podcasting?

 

I don’t. I think that’s what makes it so fun. I’ve always been a fan and I’ve always been a nerd who likes to analyze tactics and look at data. So I just continued doing that. There is no ‘balance’ – it is what it is. I’m also a bit lucky that I run a Real Madrid podcast and don’t work for anyone else, so I don’t have to be neutral, or at least claim to be neutral.

 

What’s the most rewarding experience you've had as a podcaster?

 

Meeting people and travelling. We do live shows in the cities Real Madrid travel to since we’ll be there already covering the team, and we get to actually meet the people who listen to the shows, and that is super special.

The fact that we get to speak into a microphone and have a huge platform is a big privilege. We are very grateful for that.

 

Fotografías: Kiyan Sobhani

Buenos días, amigos, y bienvenidos todos al portanálisis más falsamente hitchcockiano del nuevo año. Estamos todos haciendo como que no sabemos si va a estallar la bomba Dani Olmo o no, cuando todos sabemos (al menos, La Galerna lo sabe y así os lo comunica) que al final se le va a inscribir, sin que se descarte que finalmente no se le pueda inscribir pero ello no le impida jugar.

Esta última posibilidad la hemos expresado ya varias veces medio en broma. “En broma” porque es imposible, y “medio” porque los caminos del oprobio producen monstruos, como le pasaba a Goya con el sueño de la razón, y no hay nadie más oprobioso que el club cliente de Negreira y el sistema putrefacto que lo ampara.

Mundo Deportivo

“Tensión Olmo”, titula Mundo Deportivo, en el alarde hitchcockiano mencionado. ¿Estallará la bomba o no? A todo esto, la bomba ya ha estallado, que es lo más gracioso de todo. Era una bomba de relojería que explotó a las doce de la noche del 31 de diciembre, tal y como había sido programada, pero este país, con su prensa deportiva a la cabeza, está abrazando la ficción de que no lo ha hecho, como si los plazos fueran una cosa flexible. Bueno, qué cosas decimos. Lo son por definición para el club cliente de Negreira, como lo son las normas.

Los plazos deben ser flexibles, de acuerdo a la doctrina dictada por Laporta a sus escribidores más cercanos, porque en la presentación de las pruebas de que se ha ingresado el dinero proveniente de Oriente Medio para la inscripción de Olmo (y Pau Víctor) ha habido retrasos producidos por “fuerza mayor”.

¿Y cuál es esa “fuerza mayor”?, se preguntará el lector sobrecogido. ¿Un fenómeno atmosférico de consecuencias devastadoras? ¿Una hecatombe informática que ha paralizado el sistema?

No exactamente, ya veis, sino una catástrofe tan imprevista como demoledora, a saber, que los días 25 y 26 de diciembre “son festivos en España” (mentira en lo relativo al 26, que lo es solo en Cataluña, pero ese es el menor de los problemas aquí), mientras el 24 y el 31 solo son laborables hasta las 14 horas. Por eso no ha llegado a tiempo el dinero procedente de Catar a lomos —imaginamos— de exhaustos camellos desérticos, y a ver quién es el guapo que manda sus naves a combatir contra semejantes elementos logísticos.

La presencia de esta causa de indudable “fuerza mayor” debe, cómo no, ampliar el plazo para esta gente, a semejanza de aquel día en que se retrasó el autobús y llegaron tarde a aquel partido en Pamplona. A ver si dejamos de ser centralistas y sociológicamente madridistas para entender ya de una vez por todas que aquí los partidos empiezan cuando se le pone en las narices al equipo cliente de Negreira, y que los plazos para lo que sea vencen cuando dicho equipo lo estima oportuno, máxime cuando se han cruzado por medio eventualidades tan impredecibles como el día de Navidad y el de año nuevo.

¿Os habéis reído, amigos? Pero hombres (y mujeres) de cántaro, ¡si la cosa no ha hecho más que empezar! Ved las justificaciones que da Laporta por parte de otro de sus medios de cabecera. Tened en cuenta antes de hacerlo que estamos más allá del terreno de lo imparodiable. Monty Python nunca habría podido concebir un sketch más delirante que el que estamos viviendo.

Ya lo veis. Hay que ampliar el plazo para la inscripción no solamente porque Navidad y Año Nuevo cayeron como sendas desgracias imprevistas sobre el planeta, sino también porque todo estaba ya presentado en tiempo y forma excepto el pequeño, ínfimo, insignificante detalle del pago. Los palcos VIP de un estadio que a día de hoy no existe ya habían sido vendidos por ene millones a unos señores con turbante muy amables, pero aún no se había producido el depósito del dinero. Existiendo los precedentes de la venta de Barça Studios, prácticamente a tocateja, y cuyos ingresos previstos entraron en caja en su integridad y virtualmente en tiempo real, hay que ser desconfiados para dudar de esta operación. Pero, ya que os ponéis así de pesados y franquistas, vamos a aportar pruebas del ingreso. Eso sí, faltaría más: las aportaremos cuando nuestras autodeterminadas gónadas así lo dictaminen, no en función de plazos aviesamente marcados en oscuras oficinas de la capital.

Sport

Sport, que ayer se mostraba crítico con el bueno de Jan, parece haber recapacitado. Menos mal. Hoy opta por preparar el terreno para la aclamación de Jan, el salvador. Hay que ir dejando caer que el logro de la inscripción es una hazaña poco menos que impensable, a fin de que el perfil del prohombre quede aún más realzado (es un decir) sobre el fondo rancio del odio mesetario. Sí, amics: “Laporta cree en el MILAGRO”.

“It’s a miracle we need”, que cantaba Freddie Mercury. “Superpowers always fighting, but Mona Lisa just keeps on smiling”. Tranquilos, culers. Laporta obrará el milagro que separará en dos el Mar Rojo y conducirá a nuestro pueblo sojuzgado a la Tierra Prometida, allá donde no habrá más normas que las que libérrimamente abracemos como pueblo, lejos del yugo opresor del Estado colonizador. Tranquilos. ¡Tened fe en el hombre que tanto y tan divinamente nos ha defendido de las acechanzas del pérfido Florentino, culpable en la sombra de este aciago sinvivir (junto a Francisco Franco y Carrero Blanco)!

Esa será (La Galerna anda últimamente en una onda profética que no se puede aguantar, pero ya veréis como acertamos), la última vuelta de tuerca del advenimiento de los nuevos tiempos: Laporta, el Joker, siendo venerado por las hordas blaugranas por haber obrado el milagro (sic) de la inscripción.

A la espera del cumplimiento de las escrituras, que son las recién transcritas, os dejamos con las portadas de As y Marca, que no se sabe si descontando dicho cumplimiento, o tan solo ventilando el tema con un mínimo apunte porque no saben qué demonios va a ocurrir, están ya en el partido de esta noche en Mestalla, donde esperamos que los de Ancelotti den un buen golpe a esta liga, también conocida en círculos venéreos de la piel de toro como el Coño de la Bernarda o el Castillo de Mete y Saca.

Pasad un buen día.

As Marca

El Madrid que conocemos ahora mismo, el Mejor Club del Mundo con mucha diferencia, a años luz de cualquier otra institución a nivel planetario, lo es gracias a los jugadores que han vestido su camiseta a lo largo de más de un siglo; lo es también gracias a sus dirigentes, que han sabido gestionar un gigante con pies de acero que comenzó siendo apenas un club de barrio hace ya 122 años; lo es también gracias a su estadio y su dimensión planetaria. Y lo es por los más de cien títulos que ha conseguido con precisión de reloj suizo, los cuales ha ido sumando a sus vitrinas año tras año.

Pero también lo es, y no en su menor parte, por el hilo conductor que han supuesto generaciones y generaciones de madridistas anónimos. Ellos han sido el sostén moral y la razón de ser esta entidad, desde que empezó a jugar en el legendario estadio de O´Donnell hasta el gran Bernabéu, que hoy en día es el buque insignia de la entidad.

73-71: Regalito de Navidad

Ese sostén moral del Madrid lo han formado y lo forman personas como Luis Maroto. Luis falleció esta Nochevieja y apenas dos días antes, el domingo, cuando el agotamiento apenas había empezado a asomar, había disfrutado una última vez de su Madrid con la victoria en el Clásico de la ACB ante el FC Barcelona. Hasta el último momento, tuvo al Madrid presente en su día a día.

Entró a trabajar como acomodador en el estadio en tiempos de Santiago Bernabéu y abandonó el Club en los de Florentino Pérez. Era un acomodador de los de antes, de los de gorra de plato. En su retina se acumulaban las imágenes de las primeras Copas de Europa, desde el ‘todocampismo’ de Alfredo Di Stéfano a las carreras ‘galernautas’ de Gento; de los saltos sin pértiga de Santillana a los vuelos del ‘Gato de Odessa’; de la irrupción sin complejos de la Quinta del Buitre al glamour de la primera generación de Galácticos.

Los Galácticos

Vivió el Madrid desde el grito en las gradas de ‘cerveza, cocacola y copita de coñac’ a los tornos electrónicos y los palcos VIP, y mantuvo siempre una fidelidad de base sin límites a su Madrid, al de ayer y al de ahora, hasta el punto de llevar en su último viaje, ligero de equipaje, que escribiera Antonio Machado, la gorra del Madrid y el pin del Club en la solapa.

Luis, como muchos otros, representa la esencia verdadera del Real Madrid. Ha sido la base sobre la que se ha cimentado la grandeza de este Club desde tiempos inmemoriales. Honor para todos esos aficionados que ya no están y que son la razón de ser del Real Madrid de siempre.

¡Hala Madrid!

 

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Buenos días, amigos, y muy feliz año nuevo.Las últimas horas de 2024 fueron un sainete de suspense, como un hijo secreto de Arniches y Alfred Hitchcock. El club cliente de Negreira se quedó sin inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor, entre la rechifla del planeta entero y la pasmosa pasividad de la masa social blaugrana, el limite de cuya paciencia es desconocido. Su presidente, un personaje del hampa sospechoso de lucrarse con comisiones de fichajes, los tiene avergonzados (?) ante la dimensión del caso Negreira, arruinados hasta las trancas y asidos a la vana esperanza de un nuevo estadio que empresas constructoras de chichinabo jamás terminarán. Deportivamente, no cuentan con más cosecha que una liga fraudulenta y poco más, encadenando ridículos europeos año tras año.

Pero ya sabéis: la culpa es del Real Madrid y de Franco, no necesariamente en este orden.

Parafraseando el título en castellano de aquella excelente comedia con Tom Hanks, The Money Pit, Marca denuncia la miseria administrativa y moral del universo culé. Ya era hora. “Si el Barça no logra finalmente inscribir a Dani Olmo, se enfrenta a un enorme daño económico, reputacional, institucional y deportivo”.

Nótese el condicional. “Si el Barça no logra…” Pero lo cierto es que el Barça no lo logró. El plazo acababa con el año, y la inscripción quedó en el aire. La liga, de hecho, ya ha borrado a Dani Olmo y Pau Víctor como jugadores del Barça en su web oficial y, como sintetizaba en su vídeo de ayer Ramón Álvarez de Mon, SI SE CUMPLE LA NORMATIVA ninguno de los dos futbolistas podrá jugar ni un minuto más, esta temporada, en el club cliente de Negreira.

La pregunta es: ¿se cumplirá la normativa? De cumplirse, el Barça habrá caído en el oprobio histórico de fichar por 40 millones un futbolista que de pronto queda libre a mitad de temporada, pero en La Galerna tenemos serias dudas respecto a que la normativa se cumpla. Esto puede acabar perfectamente como aquel partido en el que Busquets siguió jugando pese a tener dos tarjetas amarillas. Esta gente no cree en las normativas y, en consecuencia, el sistema no se las aplica. Juegan con otras normas, que básicamente son las que se les antojan a ellos, sobre la marcha, sin que aparentemente nadie rechiste. Aunque parece que ahora sí hay alguna resistencia, y algunos clubes en el interior de la liga se han plantado ante la secular desfachatez, teñida encima de victimismo, de los clientes de Negreira.

Nuestro pronóstico es el siguiente: Olmo va a jugar. Aquí ha quedado escrito. Pasará lo que tenga que pasar, y si no pasa eso que tenía que pasar pasará otra cosa que sea conveniente, o simplemente se argüirá que la legalidad no les viene bien. Como decía airadamente Tony Leblanc en Los Tramposos, cuando le detenían a él y a Ozores por no pagar en un restaurante, “¡El que no tengamos dinero no quiere decir que no tengamos hambre!”

Al no haber podido inscribir a Olmo (“Al Olmo viejo, hendido por el rayo”) ni Víctor, el hilarante y a la vez indignante club tramposo ha alegado que pedirá una nueva licencia a la Federación, pero la artimaña no cuela ni para prototípicos exponentes de propaganda del régimen como Isaac Fouto. Todo el mundo coincide en indicar que el Barcelona no puede, con la ley en la mano, ni pedir una nueva licencia ni ceder a Olmo, como se ha insinuado que hará. No, no cuela.

Pero vamos, que da igual que cuele o no. Esta gente viene haciendo lo que quiere desde el umbral del siglo pasado, aunque casi nunca cuele, y encima se las dan de que tienen todo en contra. Aunque consiguieran una nueva licencia, no se puede inscribir dos veces a un jugador en el mismo equipo la misma temporada, pero ya han filtrado a su prensa afín que esta norma no les viene bien y les parece desfasada.

Repetimos, no les viene bien y les parece desfasada. "Esta norma me parece que está desfasada, no seas vintage, no me la apliques". Son de lo que no hay, amigos. Baten todos los récords de ignominia que podamos imaginar. Parece que hay parte de su prensa adscrita que se da cuenta y reacciona con alguna independencia, como muestra hoy la iracunda portada de Sport. Hasta ellos están hartos.

Portada que a su vez contrasta fuertemente con la que se saca de la manga Mundo Deportivo, que trata infructuosamente de cubrir el oprobio con un retratito a lápiz de Lamine Yamal, al que nombra personaje del año, como si fuera la revista Time, mientras en sus bajos, en un faldoncillo denigrante, despacha el asunto Olmo con un lacónico “Olmo, límite mañana. El Barça aún confía en solucionar la inscripción de Dani y Víctor”.

Qué bochorno. Qué cosa. Qué gente.

No os dejéis llevar por la falsa sensación de incertidumbre. Os lo decimos con total seguridad: Olmo y Víctor jugarán lo que queda de temporada en el Barça.

Os dejamos con la decepcionante portada de As.

Pasad un buen día.

 

 

 

 

 

 

 

De esta primera mitad de temporada no me ha irritado la crisis de Mbappé ni las primeras sustituciones del minuto 88 de Ancelotti. No me desespera Valverde de lateral o Endrick calentando asiento. Tampoco me voy a quejar de los vinagres, les quiero como a hermanos. A mí lo que me sulfura de manera descontrolada es esa comparación facilona de Jude Belllingham con Zidane. Parece salida de la redacción de MARCA tras un atracón de polvorones y vermú en la cena de Navidad: dos becarios y el redactor jefe soltando un brainstorming con palillo en boca. Que sí, que hace algún control, giro o toque al balón similar al marsellés. Que sí, que todos los jugones sonríen igual. Pero, para este no tan humilde escritor, se está errando enormemente y hay que solucionarlo lo antes posible.

Jude Bellingham recorre todo el campo manchándose de barro, le gusta defender duro, el contacto, dejar su marca en las piernas de los rivales. Le gusta influir a lo largo de todo el verde, comenzar la jugada y terminarla. Es un todo terreno, puede jugarte de interior, mediapunta, doble pivote o segundo delantero. Tiene mucho gol. ¿A quién se os parece? Se me parece más a un jugador histórico que hablaba castellano con acento rioplatense, que vino desde el otro lado del océano previa parada en Colombia, que ganó cinco Copas de Europa y que es considerado uno de los cinco mejores jugadores de la Historia.

A la Saeta, en otro fútbol muy diferente al actual, le gustaba jugar de todo menos de extremo. Cambió el fútbol porque fue el primero en conseguir mandar en todo el canal central del campo. Le gustaba llegar al área y marcar. Llevaba el 9 y al principio le acusaron de dispersarse demasiado pero, a base de goles, las crónicas empezaron a ceder. Era contundente como Casemiro, elegante en la conducción como Zidane y letal en el área como los Ronaldos. Tres en uno. “El omnipresente”. Un todocampista… como Jude.

Puedo tolerar una duda, ya que las piernas largas del inglés y las zancadas pueden simular al genio francés, y que la sonrisa de ambos solo la dibujan las leyendas. Pero a Zinedine no le gustaba el choque salvo con el pecho de Materazzi. Flotaba sobre el campo, fluía. Era más Mozart que Bach. Controlaba con un toque lo que muy pocos han conseguido domar y marcaba algún gol, sí, pero le gustaba influir en otra parte del campo. Le gustaba transitar. No pisaba el área con la contundencia de Bellingham, ni practicaba los tackles que lleva en los genes como herencia de un padre curtido en las Ligas amateurs inglesas. Sí, comparten ese dichoso número, pero deberían llevar o haber llevado el 10.

Di Stéfao era contundente como Casemiro, elegante en la conducción como Zidane y letal en el área como los Ronaldos. Tres en uno. “El omnipresente”. Un todocampista… como Jude Bellingham

Jude Bellingham es otro omnipresente más como don Alfredo. Se le puede tachar de poco concreto como, de manera errática, lo hicieron los periódicos de la época con Di Stéfano. He escuchado sobre el de Birmingham lo mismo, que corre demasiado, que no puede estar en todos los lados porque acaba los partidos muerto. Vamos, que está poseído por La Saeta. Poseído también en liderazgo. Jude tiene unas entrañas latinas. Gesticula, grita, insulta, abraza, consuela, apoya y tira del carro, en cualquier situación, por muy pequeño que sea el partido. Es increíble haber forjado ese carácter debajo de la fría lluvia inglesa. Parece que su tutor haya sido… un tipo de Buenos Aires. Zidane hablaba poco, lideraba con la mirada, no te levantaba del suelo ni daba muchos aplausos. Vamos, que el francés y el inglés pueden ser primos lejanos, mientras que con el argentino hay una relación paterno-filial.

De la Gloria al abismo hay muy poquito

Lo tengo tan claro que, si no se me hace caso, crearé una plataforma de afectados llamada JUDEBELLINGHAMNOESZIDANEESALFREDODISTÉFANO (JBNZAD), al estilo de RuidoBernabéu. Hablaré con los Giles y los Cerezos para conseguir financiación e influencia en el Ayuntamiento de Madrid. A Tebas me lo ganaré y seré un fiel súbdito y me publicarán en la portada de MARCA por delante de cualquier noticia de Negreira, por supuesto. Conseguiré que no se hagan más eventos en el Nuevo Bernabéu e impediré que Jude Bellingham juegue hasta que no se le considere el nuevo Di Stéfano.

Por último, conseguiré que se censure La Galerna y que cambie su nombre por Revista Alfredo Bellingham Spotify. Sabéis que esto es muy fácil en este país, solo hay que hacer unas llamadas y tendré alfombra roja. Que sirva de amenaza para el 2025. Os vigilo a todos.

 

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Acaba 2024, un año coronado con 5 títulos oficiales para el Real Madrid Club de Fútbol. Una de las mejores cosechas (junto a la de 2017) en los 122 años de historia del club más grande. Tres de dichos títulos, la 15ª Copa de Europa, la 6ª Supercopa de Europa y la 4ª Intercontinental (o 9º galardón de Campeón del Mundo), nunca hubieran llegado de no ser por la intervención fabulosa de varios jugadores que no tienen el reconocimiento de grandes estrellas, incluso muchos de ellos pasaron gran parte de su carrera madridista como habituales suplentes.

Bien es sabido en el cine, y, en particular en el cine clásico del Hollywood de los años 40 y 50, la importancia de las interpretaciones de actores secundarios, que en numerosas ocasiones eclipsaban con su buen hacer a auténticas estrellas del celuloide mundial. Nombres ya casi olvidados como Walter Brennan, Victor McLaglen, Dan Duryea, Edmond O’Brien, Thomas Mitchell, Barry Fitzgerald, Sidney Greenstreet, Peter Lorre, John Carradine, Eugene Pallette, Edward Everett Horton, Woody Strode, Arthur O’Connell y tantos otros (por no hablar de magníficas actrices secundarias también, como Thelma Ritter, Jane Darwell, Margaret Dumont, Hattie McDaniel o Mildred Natwick) eran para los maestros Ford, Hawks, Capra, Wyler o Huston tan importantes —o más todavía— que los Bogart, Robinson, Cagney, Wayne o Stewart, protagonistas tantas veces.

¿Quién recuerda hoy en día a Ward Bond, el actor de la historia que ha participado en mayor número de obras maestras del cine? Les hablo de “Sucedió una noche”, “El delator”, “El joven Lincoln”, “Lo que el viento se llevó”, “Las uvas de la ira”, “El sargento York”, “El halcón maltés”, “Pasión de los fuertes”, “Qué bello es vivir”, “Fort Apache”, “El hombre tranquilo”, “Johnny Guitar”, “Centauros del desierto”, “Escrito bajo el sol” o “Río Bravo”, por poner unos ejemplos. Bond actuó nada menos que 24 veces a las órdenes del gran maestro John Ford, o sea, del más grande director de todos los tiempos. Que no quede en el olvido.

Ward Bond

Ward Bond

En 2024 tuvimos al menos en nuestro equipo 5 actores secundarios sin los cuales no habría podido el Real Madrid obtener su Decimoquinta Copa de Europa, y, por lo tanto, no habría tenido acceso a los otros dos títulos internacionales que finalmente conquistó. Que nadie olvide sus gestas, por favor.

Actuación inolvidable de 4 de ellos fue el miércoles 17 de abril de 2024, en el estadio del Manchester City. Aquella noche, Andriy Lunin, que ya llevaba unas actuaciones en Europa más que destacables (no hay más que recordar su exhibición en Leipzig en los octavos de final), se convirtió en un titán bajo palos, con sus notables atajadas desde el punto de penalti a los disparos de Bernardo Silva y de Mateo Kovacic.

La tanda de penaltis vio cómo otros tres jugadores de la plantilla se convirtieron en héroes inesperados: Lucas Vázquez, con su habitual sangre fría, rememoró su primer penalti en San Siro, allá por 2016, el capitán Nacho Fernández clavó su disparo al meta Ederson y, en el último lanzamiento, Antonio Rüdiger ajustó al palo derecho del meta brasileño de los Citizens el gol definitivo, que daba el pase a las semifinales a los merengues y dejaba en la estacada al que todavía era campeón vigente de la Champions, el City de Guardiola.

Tres de esos mismos héroes repitieron hazaña ante el Bayern de Múnich, en la vuelta de semifinales, con un par de intervenciones prodigiosas del ucraniano a disparos bávaros, más el milagro que protagonizaron Nacho y Rüdiger en la jugada que supuso el 2-1 y el pase a la final de Wembley.

Dicha jugada es puro Real Madrid por lo inesperado de la actuación de sus protagonistas, Nacho Fernández, en el minuto 88, jugando como ariete tras un córner botado por Brahim (otro secundario de oro), y logrando dar un pase decisivo a Rüdiger, que nada menos que estaba situado en esos momentos como fortuito y accidental extremo izquierdo del equipo blanco. Todo ello era sobrenatural, los pájaros disparando a las escopetas, como diría Jorge Valdano.

Faltaba otro héroe, que ya había hecho una aparición milagrosa unos minutos antes, adelantándose a De Ligt y a Manuel Neuer en una acción de cazagoles del estilo Torpedo Müller: Joselu Mato, en una noche en la que Neuer iba camino de ser el salvador de su equipo tras evitar media docena de goles, Joselu, decimos, ya había logrado evitar la derrota y la eliminación de su equipo logrando el empate a uno momentáneo.

Primer gol de Joselu ante el Bayern

Y Joselu volvió a aparecer aquel 8 de mayo en Madrid, poco antes de las 11 de la noche. Una jugada completamente surrealista, con Nacho de ariete y Rüdiger como reencarnación del 11 de Paco Gento, no podía tener otro desenlace que el remate a bocajarro del gallego Mato, con el añadido hitchcockiano del minuto en el que el VAR avisó al polaco Marciniak de que todo estaba en orden y que el tanto debía subir al marcador.

La tanda de penaltis del Etihad Stadium debió de durar menos de 10 minutos. La remontada fabulosa capitaneada por los dos goles de Joselu duró menos de 10 minutos.

En ese corto lapso de tiempo, menos de 20 minutos en total, se gestó lo que al fin y a la postre supuso para el Real Madrid y para todos los madridistas del mundo un fabuloso triplete de títulos internacionales. Nada habría sido posible sin las actuaciones estelares de Lunin, Lucas, Nacho, Rüdiger (recordemos que había empezado la temporada 23-24 como tercer central, tras Militao y Alaba) y Joselu, 5 hombres predestinados, todos ellos merecedores del Oscar al elenco secundario del año.

Honor a quien honor merece, gracias a estos cinco héroes que normalmente no ocupan portadas. Gran parte del botín fabuloso conseguido por el club se lo debe a estos cinco magníficos.

 

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Buenos días, amigos. Bienvenidos a este último portanálisis del año, coincidente, curiosamente, con el último día de 2024. No deja de tener un matiz cursi o pueril la realización de un resumen de estos últimos 366 días —año bisiesto, que quizá significa que se gana Liga y Champions— y la elaboración de unos propósitos para los próximos doce meses, pero en el Madrid es más sencillo y conciso. Resumen de 2024: se ha ganado casi todo. Propósito para 2025: ganarlo todo.

No obstante, la vida es así (ya os hemos metido esta canción en la cabeza, o esta) y no viene mal recordar algunas de las pinceladas blancas que han coloreado este año saliente.

Con los Reyes aún calentitos llegó la 13ª Supercopa arábica de España. Victoria en semis contra el Atleti y paliza a un apalancado Barça en la final con triplete de Vini. En mayo se produjo el alzamiento de la liga número 36 frente al sistema corrupto imperante desde tiempo ha, situación que amerita el logro.

El Madrid dio la bienvenida a junio con otra Champions, la 15. No perdió ni un partido en toda la edición, por cierto. Además de por el golazo de cabeza de Carvajal sobre los alemanes más altos del mundo en la final, esa Copa de Europa se recordará por las (nuevas) gestas ante City y Bayern.

En la segunda parte del año, los de Ancelotti ganaron otros dos títulos que los antis se empeñan en minimizar: Supercopa de Europa y Copa Intercontinental. Nunca viene mal recordar que para disputar ambos torneos es necesario haber sido campeón de Europa. Como curiosidad, en sendas finales marcó Mbappé, cuya llegada fue otra de las noticias del año.

En el terreno sentimental, lo que más nos afectó fue la retirada de uno de los mejores futbolistas de la historia: Toni Kroos. Con su marcha, no cayó una lágrima en la arena, sino un océano de llanto.

Los chicos del baloncesto ganaron la Liga y la Copa del Rey, y el equipo femenino sigue su progresión.

Con todos los logros conseguidos por el Real Madrid en 2024, seguramente la prensa deportiva, sobre todo la madrileña, los pondere y les dedique el espacio que merecen. Vamos a ver Marca.

Marca

Vaya, la portada es para el Atleti y su presidente Enrique Cerezo. ¿Cuántas Champions habrá ganado para merecerla? Dice el diario de Juancho que «El presidente de un Atlético líder cierra el años tras sus doce campanadas». Primera campanada: apropiación indebida; segunda campanada: albergar un grupo neonazi; tercera campanada: acoso racista a Vinícius, etc. Ah, no, que de eso no habla Marca nunca.

Bueno, si en Nochevieja la primera plana no es para el mejor equipo del año, será porque tal vez en Nochebuena sí lo fue.

Marca Nochebuena

Nochevieja para el Atleti y Nochebuena para el Barça. Money talks.

As

As tampoco considera necesario destacar este año madridista trufado con 5 títulos. Solo habla del club de Concha Espina para resaltar que Vinícius tendrá que cobrar aquello que firmó en su contrato después de haber conseguido el objetivo de ganar el premio The Best. Quizá les parezca noticia porque hay otros clubes que no suelen cumplir lo que rubrican.

Mundo Deportivo

En Mundo Deportivo han buscado el mejor momento del Barça en este 2024 y han colocado de portada una foto de Pogacar.

Sport

Sport titula «Tres deseos y… ¡una urgencia!» sobre el abdomen de un Laporta que brinda con una copa de vino blanco espumoso. El presidente que cuadruplicó el sueldo a Negreira nos hace creer que está trabajando por que admitan la inscripción ilegal de Olmo, pero no es cierto, ese asunto ya lo tendrá hablado con el omnipotente Tebas. Los verdaderos deseos y la urgencia de Laporta es continuar al frente del Barça para poder seguir ganándose la vida como se la gana.

Esperamos que en 2025, además de todos los triunfos para el Real Madrid, nos traiga Justicia, con mayúsculas. Que quienes cometieron —y cometen— delitos sean condenados como merecen y dejen de manejar clubes, organismos e instituciones. Se sienten impunes, pero este año es buen momento para que dejen de serlo.

Desde La Galerna, os deseamos que paséis una Nochevieja estupenda y todo lo mejor para el Año Nuevo.

La primera Copa tras la guerra

 

Leyenda blanca en el terreno de juego, Jacinto Quincoces empezó su carrera como técnico poco después de colgar las botas. Unos años más tarde, tras dirigir al Real Zaragoza y a la selección española, regresó a casa para entrenar al Real Madrid después de la marcha de Ramón Encinas. Se unía así a la lista de antiguos jugadores del cuadro merengue que también habían entrenado al primer equipo, junto a Juanito Cárcer, Pepe Berraondo y los interinos Bernabéu, Pedro Peris y Hernández Coronado.

El vasco había nacido en Baracaldo el 17 de julio de 1905. Su bagaje como jugador madridista había sido extraordinario consiguiendo en ocho temporadas un total de nueve títulos: las Ligas del 32 y 33, las Copas del 34 y el 36 y cinco torneos Mancomunados. En cuanto a estadísticas individuales, militó durante ocho temporadas en las que jugó 208 encuentros oficiales, 47 amistosos y anotó dos goles, uno en Copa frente al Deportivo en 1932 y otro en un Mancomunado contra el Atlético de Madrid en 1933.

Jacinto Quincoces

Jacinto Quincoces

Quincoces regresó a la casa blanca a principios del mes de julio de 1945 para sustituir a Moncho Encinas. Dejó su cargo en la selección española, declinó otras ofertas y se embarcó en el club de su vida firmando para la temporada 1945-46. Su retorno a la capital fue un secreto bien guardado por parte de la junta directiva y el presidente Santiago Bernabéu que anunciaron al entrenador por sorpresa.

Llegada de Quincoces en 1945

Llegada de Quincoces en 1945

Así lo contó MARCA: “El aceptar el Madrid los servicios de Jacinto Quincoces lleva consigo indudables ventajas para ambos. El Madrid precisaba de un hombre que sintiera cariño por los colores del histórico conjunto madrileño y nadie como el antiguo jugador, que tanta gloria consiguió en la zaga blanca para trabajar con mayor afán por el engrandecimiento del su club. En esto aventajaba al resto de los ofrecimientos, y el Madrid, conocedor de los deseos expuestos por Quincoces, le ofreció el cargo. El contrato lleva un año de validez y las ventajas dadas por el entrenador han de ser en cuenta por los dirigentes blancos para futuras temporadas, en que el nuevo terreno y los éxitos que logre en su cometido, influirán para recompensarle como merezca a su debido tiempo. Este es el pensamiento de entrenador y directiva que han de laborar por el engrandecimiento del Madrid resolviendo conjuntamente cuantas dificultades se presenten en la temporada”.

Jacinto Quincoces

Jacinto Quincoces

El entrenador vasco, todavía en Vitoria, habló para el periódico deportivo manifestando que “el Real Madrid me presentó la oportunidad y ya he aceptado con satisfacción. Estoy encantado. El entrenar al Real Madrid puede entusiasmar a cualquiera, y más a mí, que siento por el club de Chamartín un gran afecto y mis mejores simpatías”. Respecto a los objetivos de la temporada explicó que “con los elementos que sean, procuraré conjuntar el mejor once posible y trabajaré con gran entusiasmo para conseguir para el Real Madrid los mayores éxitos, conquistando algún campeonato. Claro que lo peor es que todos piensan igual. Ahí está el problema. Sin embargo, procuraré solucionarlo satisfactoriamente”.

Junto al técnico se refuerza al equipo con calma y sin apuestas por fichajes caros. Se producen, entre otras, las llegadas del portero Marín y Juanete del Real Murcia, Simonet del RCD Mallorca, Terán del Córdoba y Pont del Atlético Baleares. Además, vuelve Belmar tras una cesión en el Sabadell. Las bajas más destacadas son las de Azcárate, que se marcha al Real Zaragoza; Cuca, al Ceuta y Roig, Francisco Muñoz y Pelayo Martín, al Córdoba.

Quincoces y su táctica

Quincoces y su táctica

Quincoces con Ipiña

Quincoces con Ipiña

“Se espera mucho y bueno de Quincoces como entrenador, porque tiene fama de hombre activo e infatigable en la difícil tarea diaria de preparación, siendo igualmente afable en el trato con los elementos a sus órdenes”, afirma el Libro de Oro del Real Madrid. Con la plantilla vigente el vasco tiene claro su plan y construye el conjunto desde la zaga. Forma un tridente defensivo con Bañón, Clemente y Corona, y sujeta al equipo con la gran línea de medios formada por Moleiro, Ipiña y Huete. En la zona ofensiva tiene dudas y ese hándicap se verá aumentado durante la temporada, lo que hace que el equipo no llegue a competir completamente la Liga en el tramo final. Muchas pruebas y dudas con Elices y Alsúa por la banda diestra y en la zona de los interiores con Canal, Barinaga, Rafa, Elzo, Belmar y el mexicano Borbolla, que fue un fichaje mediático e inesperado que no cuajó. Con el paso de las jornadas, la delantera se acabó por concretar principalmente con Elices, Barinaga, Pruden, Belmar y Vidal.

Quincoces y Barinaga

Quincoces y Barinaga

Quincoces junto a Zamora en un Atlético Aviación-Real Madrid

Quincoces junto a Zamora en un Atlético Aviación-Real Madrid

La pretemporada dejó un buen sabor de boca, sobre todo por el triunfo en la Copa José Luis del Valle ante el eterno rival madrileño, el Atlético Aviación. En la primera vuelta liguera el equipo funcionó debido a la gran solidez y eficacia defensiva. No encajaban muchos goles y eso daba la oportunidad de puntuar en los partidos. Sin embargo, la falta de pólvora arriba y las continuas lesiones hicieron perder algunos puntos previstos, sobre todo en casa. El juego del equipo mostraba homogeneidad en sus hombres, compenetración entre línea y línea, preparación física y juego de altura en determinados encuentros. El mejor tramo del curso fue el ecuador, cuando terminaron en lo alto de la tabla empatados a puntos con el Barça. Pero a partir de ese momento el cuadro madridista se cayó y perdió todas las opciones de hacerse con la Liga.

Quincoces con Querejeta en el banquillo

Quincoces con Querejeta en el banquillo

Quincoces tuvo que recomponer muchas veces el once por las ausencias debido a problemas físicos de sus hombres. Una sola victoria en las siguientes diez jornadas provocó que el Real Madrid se fuese hasta el quinto puesto de la clasificación. La derrota en Barcelona frente a los azulgranas en la jornada 22 confirmó que las opciones ligueras se esfumaban, pese a que se terminó con tres triunfos en los últimos cuatro partidos. En la jornada 26, el Real Madrid se midió al Celta de Vigo en el que fue el último choque de la historia del viejo Chamartín en la competición doméstica. Pruden, que aquella noche hizo un triplete, logró el último gol liguero para los blancos. Finalizada la Liga, los merengues terminaron cuartos a cinco puntos del Sevilla, que se hizo con el título. El meta Bañón fue uno de los mejores de la temporada y con 30 goles encajados se convirtió en el arquero menos goleado.

Pruden contra el Celta en el último partido de Liga

Pruden contra el Celta en el último partido de Liga

La Copa se presentaba como la opción para salvar la temporada. El título continuaba gozando del mayor prestigio en el panorama futbolístico y en el club lo valoraban de forma especial porque se cumplían diez años desde la última conquista tras aquella famosa final de Mestalla en 1936 ante el F.C. Barcelona. Las dos primeras rondas fueron un paseo donde los blancos se deshicieron de gran facilidad en primer lugar del Racing de Ferrol y luego del Ceuta. En cuartos, el Alcoyano opuso más resistencia, sobre todo en feudo, donde sacó un empate. En la vuelta, los tantos de Barinaga y Pruden dieron el pase al Real Madrid en lo que sería el último partido oficial de los blancos en su vetusto estadio. Al igual que en la Liga, el delantero Pruden fue el encargado de perforar por última vez las mallas. En semifinales, el equipo de Quincoces tuvo enfrente al Oviedo de Meana. La línea del cuadro merengue era ascendente y se mostraron superiores en toda la eliminatoria. En la ciudad asturiana obtuvieron una victoria por la mínima que refrendaron en el Metropolitano ante 55.000 espectadores con un triunfo por 3-1.

Quincoces salta al campo en la final de Montjuic

Quincoces salta al campo en la final de Montjuic

En la final, el Real Madrid se midió al Valencia en Montjuic el 9 de junio. Un cuadro che repleto de enormes jugadores, con Cubells como técnico y en el ataque con figuras como Epi, Asensi, Mundo, Igoa y Gorostiza. Algunos analistas y personajes del fútbol daban como favoritos a los valencianistas, pero en la capital se tenía claro que, si paraban a los extremos che, el Real Madrid ganaría en opciones de llevarse la final. El Valencia llegaba con rabia y revancha porque los dos años anteriores habían sido derrotados en la final por el Athletic Club.

En la previa, Quincoces declaró en MARCA: “Partido feo. Es difícil de pronosticar. Pero no pierdo la confianza en ellos. Físicamente terminan la temporada en inmejorables condiciones, lo que me da base para sentir esperanzas. Ya se sabe que una final está a merced de la fortuna. Las posibilidades del Madrid son inmensas. Hoy ha logrado alcanzar la forma que mantuvo en la primera vuelta de la Liga. La línea media, por veteranía y juego, supera a la valenciana, y Clemente, en su mejor momento, es otro gran factor influyente en nuestras aspiraciones. Si el Madrid juega como es norma en él, los noventa minutos, los de Mestalla habrán de trabajar mucho para conquistar el título”.

Real Madrid campeón de Copa 1946

En las gradas, los blancos estuvieron apoyados por numerosos aficionados y simpatizantes que viajaron a Barcelona por carretera, vía férrea y aire. Los valencianistas eran mayoría y recibieron a su equipo con la correspondiente pólvora y una gran ovación. El técnico vasco apostó por su equipo de gala formado por Bañón; Clemente, Corona; Moleiro, Ipiña, Huete; Alsúa, Barinaga, Pruden, Belmar y Elices. El plan de juego merengue pasaba por sus interiores Barinaga y Belmar, que se encontraban en su plenitud. Ellos tomaron la iniciativa y el Real Madrid se fue imponiendo. Barinaga hizo un soberbio tanto y el equipo de Quincoces comenzó a sentar cátedra con su buen juego. Fruto del dominio el ariete Pruden de cabeza a la salida de un córner firmó el segundo. Nada más comenzar el segundo tiempo el delantero salmantino en una brillante jugada individual logró el tercero, el segundo de su cuenta, y finiquitó la final. Quincoces, entonces, replegó sus líneas y especuló con el resultado. Gorostiza, de penalti, marcó el gol del honor che y el Real Madrid con la victoria por 3-1 volvió a ser campeón copero una década más tarde.

Celebración de los jugadores tras ganar la final de Copa de 1946

Celebración de los jugadores tras ganar la final de Copa de 1946

Quincoces aupado a hombros en la final de Valencia

En los vestuarios el técnico madridista se mostró muy feliz: “Este momento de ahora compensa todas las amarguras de la temporada. Afortunadamente en la Copa no ha habida tanta desgracia ni tantas lesiones. Desde luego hemos merecido la victoria. Lo mismo por juego, que por entusiasmo, que por decisión. Yo siempre tuve fe en ella”. A continuación, comparó la sensación de ganar como jugador y como entrenador: “Indiscutiblemente, como jugador. Se sufre menos, porque la intervención personal en el juego distrae los nervios. De entrenador se juega un poco por todos y se sufre mucho por todos”.

Jacinto Quincoces en el banquillo

Jacinto Quincoces en el banquillo

El viaje de vuelta lo hizo el equipo en el tren acompañados con cientos de entusiastas aficionados. En la capital, el recibimiento en los andenes de la estación del Mediodía fue realmente apoteósico. Ovaciones, vítores, gritos y los jugadores, como los toreros, haciendo su salida a hombros. Muchos minutos los llevó conseguir llegar al autobús con destino la sede social del club en el frontón Fiesta Alegre. Allí los discursos y la exhibición del relumbrante trofeo pusieron el fin de fiesta. Unos días más tarde, se produjo la recepción en el Ayuntamiento de Madrid con el alcalde, el Sr. José Moreno Torres, recibiendo la copa de manos del capitán merengue Ipiña. El trofeo se quedó en depósito en las vitrinas municipales con la esperanza de que continuase en las mismas en años posteriores.

Mural Real Madrid campeón Copa 1946

Mural Real Madrid campeón Copa 1946

Pese al éxito de la Copa, el presidente Santiago Bernabéu decidió prescindir para la siguiente campaña de los servicios de Quincoces como entrenador y lo desplazó a la secretaría técnica. En un primer momento se pensó en Antonio Bonet, pero finalmente el que aterrizó para el banquillo fue Baltasar Albéniz. La principal razón del presidente blanco para apartar a Quincoces fue que creía que todavía existían en la plantilla muchos jugadores que habían sido compañeros del vasco en su etapa como futbolista y eso le restaba autoridad ante el grupo. El baracaldés ejerció como ojeador y secretario técnico entre 1946 y 1947 y fue en este periodo cuando culminó el fichaje de Luis Molowny con aquel famoso viaje en avión a Las Palmas mientras que su homólogo culé, Ricardo Cabot, lo realizó en barco.

Quincoces tuvo poco después una breve segunda etapa como DT merengue. De cara a la temporada 1947-48, en un giro de los acontecimientos dentro del club blanco, volvió a tomar los mandos. Albéniz figuraba como entrenador, pero el vasco con su cargo de delegado de fútbol estaba por encima y era la persona que decidía los equipos y orientaba y dirigía a los jugadores. El experimento no salió demasiado bien y solo duró cuatro meses. El comienzo en la Liga fue horrible, con solo una victoria en los primeros seis partidos. En las siguientes jornadas el panorama no resultó más alentador con tres triunfos y cinco derrotas. A principios del mes de enero de 1948, el Nástic de Tarragona asaltó Chamartín ganando por 1-3 y fue el golpe final para Quincoces. El malestar entre los aficionados y los socios y un ambiente enrarecido dentro del club precipitó la decisión. Le sustituyó de forma interina Albéniz hasta que llegase unas semanas más tarde el inglés Mr. Keeping.

Marcha de Quincoces del Real Madrid en 1948

Marcha de Quincoces del Real Madrid en 1948

Después de dejar definitivamente el conjunto merengue, Quincoces prosiguió su carrera como técnico, que desarrolló principalmente en el Valencia en dos etapas, una que duró seis campañas y otra con dos temporadas a finales de los 50. En la capital del Turia volvió a saborear las mieles del éxito y conquistó dos Copas y una Copa Eva Duarte. También pasó brevemente un curso en el Atlético de Madrid y otros dos en el Real Zaragoza tras su experiencia por la ciudad maña a comienzos de los años 40.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

 

Capítulos anteriores:

 

1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth

2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké

3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo

Del tiempo luminoso de antes, cuando éramos niños y creíamos en los Reyes Magos de Oriente, sólo nos queda el Madrid. Por eso cada vez que el Real juega vuelve a ser, de alguna manera, esa noche especial del año, la del 5 al 6 de enero, en que todos los adultos suspendemos voluntariamente nuestra incredulidad. El Madrid embellece nuestra vida y nos hace mejores personas. Durante un tiempo, una hora y media, somos capaces de algo mejor. Por eso en mi carta de este año solamente le pido a los hombres mágicos de Oriente todo eso que no necesitamos pero sin lo cual no podemos vivir: el oro, la mirra y el incienso de volver a ser un niño cada vez que juegue el Real Madrid.

De todas las maneras posibles en las que uno lo piense, ser adulto es una mierda. Se acaba uno aburriendo de todo, hasta del fútbol. Que, huelga decirlo, está mutando en otra cosa, propia del tiempo, de este en que vivimos y no del tiempo en el que fue creado. La evolución de la industria balompédica está siendo a todas luces de todo menos navideña, es decir, infantil: el negocio se concibe como un espectáculo sin solución de continuidad para niños grandes con dinero que han olvidado las verdades fundamentales del mundo de ayer. Y lo que antes era la práctica ritual de la guerra por medios pacíficos con un trasfondo absolutamente identitario hoy es puro entertainment sin virtud ni raíz y yo me permito añadir: sin futuro.

en mi carta de este, año solamente le pido a los hombres mágicos de Oriente todo eso que no necesitamos pero sin lo cual no podemos vivir: el oro, la mirra y el incienso de volver a ser un niño cada vez que juegue el Real Madrid

Esto del futuro es una, por supuesto, opinión personal y por tanto subjetiva basada en la evidencia empírica de mi íntima percepción de las cosas. Sin embargo, sí que me parece obvio que si el fútbol entra del todo en la categoría del ocio tiene poco que esperar de esta sociedad global y líquida que se nos ha quedado en el siglo XXI, en la que todo es ocio. El turbocapitalismo de la era postindustrial y postnacional ha hecho de Occidente un mero parque temático del ocio y en este paisaje, si el fútbol es una alternativa más de entretenimiento para generaciones que no saben ubicar Hungría en un mapa y encima les da igual quién fuera Puskas y los Mágicos Magiares, entonces está muerto y mil veces muerto. Sin identidad ni arraigo emocional el balompié se queda en el más aburrido de los deportes.

Puskas

Por ello, todo no puede ser marketing. El marketing es una extraordinaria herramienta pero nunca puede ser el sistema. Detrás del marketing debe haber sustancia. El Madrid siempre fue sustancia, por más que se empeñen en mentir sus enemigos antimadridistas: está hecho de la misma materia de los sueños de los niños y tiene una continuidad histórica y humana fundamentada en la hidalguía. Cualquier proyecto de futuro del club debe partir de estas dos premisas, que es verdad que cotizan muy bajo en un mundo en el que todo lo compra el oro negro de los árabes y la mayor virtud de todas es ser un tramposo con galones al estilo del Fútbol Club Barcelona y su linaje de dirigentes.

El Madrid es la única organización que en el fútbol actual intenta anticiparse al curso de las cosas y que apela a cambiarlo

En 2025 se van a dirimir cuestiones clave para el porvenir del Madrid. Las más importantes son la del estadio y su integración en el pulso de la vida en Chamartín; la del modelo jurídico de propiedad y la de la Superliga. Las tres, en último término, hablan de una cosmovisión: una idea propia, madridista, del futuro. Uno puede o no estar de acuerdo con todo, con algunas partes o con nada, pero lo cierto es que el Madrid es la única organización que en el fútbol actual intenta anticiparse al curso de las cosas y que apela a cambiarlo. Esto también revela una de las grandes fuentes internas que han fortalecido siempre al Madrid, la crítica, que no por ser disidente ha de ser destructiva. La crítica, es verdad, es algo consustancial al modelo asambleario y democratizante de club que hoy, por el panorama general de las cosas, está en tela de juicio. No se puede soslayar la crítica cuando viene desde el amor y la razón, y eso le pediría este año a los Reyes Magos. Que el Madrid siga siendo de los hombres libres.

 

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