Arbitró Francisco José Hernández Maeso del colegio extremeño. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Partido con tres penaltis acertando en dos y errando en uno. También dejó un par de tarjetas sin sacar y alguna falta que se fue al limbo.
En el 19' Huijsen derribó claramente a Yangel en una pena máxima cristalina. Además, el defensa merengue fue amonestado. Apenas cinco minutos después, en el otro área, Aramburu barrió a Vini. Sin mucha intensidad, pero la suficiente para el derribo. El tercer penalti no fue. En otro duelo entre Vinicius y Aramburu, el delantero brasileño se está cayendo al suelo sin que la acción sea punible. El VAR debió intervenir, pero como la consigna del CTA es intervenir lo menos posible pues se inhibió.
El otro tarjeteado del choque fue Turrientes, con una entrada a destiempo en el descuento a Ceballos. En la primera mitad pudo verla Camavinga por alguno de sus dos pisotones, y en la segunda Zubeldia en una entrada por detrás a Gonzalo en la que ni siquiera señaló falta.
Por último, apuntar que hubo dos goles anulados por fuera de juego en los últimos diez minutos del encuentro. El primero muy claro del realista Oskarsson y el segundo de Vini en una falta lateral que pareció mucho más ajustado por la posición de un defensa txuri-urdin.
Hernández Maeso, CORRECTO.
Aupado por una espectacular reaparición de Trent, un brillante Vinícius y un trabajo sólido de todos los demás, el Madrid se impuso con claridad a la Real Sociedad y dio muestras de firmeza en vísperas del crucial choque ante el Benfica.
Con Mbappé en el banquillo por problemas físicos, el prepartido prometía por la rara coincidencia sobre el césped del mejor centrador del equipo (Trent, que estrenaba titularidad tras su lesión) y del mejor especialista en el remate (Gonzalo), dupla que presagiaba un remake de la dueña sociedad que ambos futbolistas apuntaron en el Mundial de Clubes. No bien acababa el cronista de escribir estas palabras, el inglés metía un balón prodigioso al área y el canterano lo embocaba en dirección a portería con un toque sutil que cruzaba hasta el palo opuesto, lo tocaba gentilmente y se iba para adentro con la sutileza de un guiño a mí, al cronista. En casa solo me quieren mis perros, por lo que todo chute de autoestima es bienvenido.
Pese a ello, en esos minutos iniciales, el dominio correspondía a la Real, que dominaba y atacaba con sentido ante un Madrid que parecía conforme escudándose con un bloque medio y buscando balones largos del propio Trent o Rüdiger a las escapadas de Vinicius. Güler se tenía que venir muy atrás para ayudar a construir el juego, dada la presión donostiarra, y ya sabemos cuántos enteros baja el turco lejos del área rival. A la hora de lanzar un córner, Arda y Trent ensayaron una danza de indecisión que pareció un minué de despiste propio y/o ajeno. Los dos los lanzan muy bien, pero parece dudoso que el lanzarlos al alimón incremente sustancialmente las posibilidades de éxito.
Al filo de los 20 minutos, un buen balón de Soler desembocó en una entrada intempestiva, absurda, de Huijsen en el área. Penalti inobjetable e innecesario, pues ni siquiera era tan clara la ocasión visitante. Huijsen tiene la técnica de un defensa de época y la candidez de un infantil impresionable. O mucho ha cambiado el Real Madrid desde que lo conocemos, o parece improbable que tenga la paciencia suficiente para dejarlo triunfar. Pero bueno, cosas más raras se han visto. La tuvo con Marcelo o con Benzema, que también eran el paradigma de la bisoñez al principio, y también irritaban al personal con su lenguaje corporal. Y valió la pena tenerla.
Sin embargo, no pasaría mucho tiempo antes de que un nuevo penalti volviese a adelantar a los locales. Vinícius se lo guisó, Vinicius se lo comió, y ese pícaro gordo lo protestó. Muy poco faltará si el Barça no emite un comunicado oficial poniendo el grito en el cielo, pero el penalti fue tan claro como soberana fue la ejecución del propio Vini, engañando a Remiro.
La Real tocaba con criterio, pero no creaba ningún peligro. De hecho, Courtois fue un mero espectador hasta que el colegiado pitó el final del primer periodo. Como premio a los buenos minutos blancos, Valverde culminó con un pase a la escuadra una preciosa jugada colectiva, dejando a los donostiarras boquiabiertos ante tanto arte y precisión en los pases.
El Madrid defendía con mucha solidaridad y, gracias sobre todo al guante de seda de TAA, sacaba con mucha pulcritud la pelota desde su guarida. Apenas pasaron más cosas destacables excepto en el último minuto de la primera parte, en el que tras, un centro de lujo de Valverde, Gonzalo marró una oportunidad de oro al elegir mal la pierna con la que finalmente remató. Trent, de nuevo en la jugada habilitando en largo a Valverde.
Tras el descanso, Vinicius le hizo un traje de gala a Aramburu y logró un nuevo penalti a favor. El carioca volvió a batir a Ramiro lanzando a su derecha, casi lamiendo el poste. Era el 4-1 y transcurría tan solo el minuto 48. El Madrid se sentía muy cómodo sobre el terreno de juego y la Real jugaba de forma preciosista, pero sin crear absolutamente nada de peligro.
Era el minuto 60 y ya pensaba Arbeloa en Lisboa. Alaba y Carvajal entraban para dar descanso a Trent, soberbio durante toda la noche, así como a Rüdiger.
Courtois paró un cabezazo a bocajarro de Jon Martín tras lanzamiento lateral de una falta. Era la primera intervención del belga en todo el encuentro, corría ya el minuto 62. Al minuto, erró Carvajal en una dejada y tuvo de nuevo que intervenir Courtois. Mientras tanto, Valverde era el guardián absoluto del centro del.campo impidiendo todos los contraataques de la Real Sociedad, que seguía mimando el balón y haciéndose con el control del partido, gracias sobre todo a las intervenciones de Guedes.
Cada vez que Vinicius se hacia con el balón, el pánico cundia entre los guipuzcoanos, vestidos en esta ocasion con uniforme naranja. Gonzalo tuvo el quinto en sus botas en una gran cabalgada, pero Jon Martín sacó el gol bajo palos, con Ramiro ya batido.
Ceballos y Brahim daban respiro a Camavinga y a Valverde, ambos tras una actuación más que notable. Era el minuto 73 y apenas unos segundos después Vinicius volvía a inquietar a sus rivales, aunque no acabó de rematar su ocasión. Era un partido de guante blanco, con dos equipos preocupados tan solo por jugar al fútbol, sin asperezas y sin defensas férreas. Matarazzo sin duda ha cambiado la cara de su equipo, y desde hace un mes es una de las escuadras que más gusto da ver para un espectador neutral.
Hubo un quinto cambio, también para dar algo de descanso a Tchouaméni, y Cestero pudo tener de nuevo unos minutos para completar su Erasmus en el Bernabéu. Mbappé ya no iba a poder ampliar sus magníficos registros de esta temporada. Todos en el Bernabéu estábamos ya pensando en el martes 17 de febrero y en Da Luz.
Hubo tiempo para anular a Oskarsson un gol por un claro fuera de juego. Todos los jugadores blancos estaban ya pensando en descansar y quizás poder celebrar los últimos minutos de la noche de San Valentín de forma privada. Aún hubo tiempo para anular por un fuera de juego milimetrico un gol marcado por Vinicius con remate de hombro.
Noche plácida y redonda, con una victoria contundente, con la que se recupera el liderato, al menos hasta el lunes por la noche, en el que habrá duelo de equipos que juegan la liga pero que no creen mucho en el estado español, dueño de dicha liga de fútbol.
Asistimos a magníficas prestaciones sobre todo por parte de Vinicius, que provocó y anotó dos penaltis, de Trent, de Gonzalo y de Valverde. En definitiva, una actuación coral notable. Los de Arbeloa completan con esta victoria nada menos que 8 seguidas en el campeonato (Alavés, Sevilla, Betis, Levante, Villarreal, Rayo, Valencia y Real Sociedad).
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-Courtois: NOTABLE. Solo fue exigido cuando el partido ya estaba decidido, pero ahí despuntó como acostumbra.
-Trent: SOBRESALIENTE. Un hombre que pone el balón donde quiere desde donde quiere debe ser un puntal del equipo a poco que las lesiones (ay) le respeten. Asistencia en un gol, presencia en otro y recital de balones largos. La mejor noticia del partido.
-Carreras: APROBADO. Partido solvente. El objetivo es que se convierta en tan buen compañero de banda para Vini como lo fue Mendy, pero aportando más en ataque.
-Hujjsen: APROBADO. Imperdonable el ingenuo penalti, pero justo es decir que creció en el partido.
-Rüdiger: APROBADO. Muy justo en lo físico. Alegra que vuelva Antonio pero preocupa que ya no vuelva Rüdiger.
-Tchouaméni: APROBADO. Cemento puro, combinado con algún quite de mucho fuste.
-Camavinga: APROBADO. Muy sobrio, tan lejano de la brillantez como de la creación de problemas propios.
-Valverde: NOTABLE. Golazo en un remate de lujo y despliegue enorme, cubriendo las ausencias defensivas de Trent. Hasta cuando no es lateral juega muy bien de lateral.
-Güler: APROBADO ALTO. Baja mucho su rendimiento lejos del área, pero tácticamente suma mucho tener un centrocampista más. Mejor en el segundo tiempo, con el partido roto.
-Vinícius: NOTABLE. Volvió absolutamente loco a Aramburu, y convirtió sendos penaltis en acciones personales de enorme brillantez, sobre todo la segunda, túnel incluido. Erró en algunos contragolpes en el segundo tiempo.
-Gonzalo: NOTABLE. Salvo fallar un gol cantado que le aleja del sobresaliente, lo hizo todo bien. Marco un golazo con un movimiento de nueve prototípico, estuvo a punto de anotar otro en una maniobra suprema y se desfondó ayudando al equipo.
-Carvajal: APROBADO. Salió del banquillo y se estrenó con una cesión temeraria a Courtois, pero después mejoró.
-Alaba: APROBADO. No fue exigido.
-Ceballos: APROBADO. Somero criterio en sus escasos minutos.
-Brahim: APROBADO. Intentó agitar, sin gran éxito.
-Cestero: APROBADO. Tuvo tiempo para alguna meritoria acción defensiva.
-Arbeloa: NOTABLE. El equipo está creciendo en torno a una solidez propicia a tiempos de zozobra. El movimiento de dar verticalidad a Trent y cubrir sus subidas con Valverde suena a solución sostenible a largo plazo.
La velocidad con la que el ecosistema mediático afín a ese club del que usted me habla ha salido a proclamar la derrota estratégica del Real Madrid tras el acuerdo de principios entre la UEFA y la European Club Association —con la bendición estructural de la FIFA— merece estudio antropológico. No deportivo. Antropológico.
En menos de un suspiro ya estaban los tertulianos de cámara certificando tres axiomas con entusiasmo parroquial: Florentino ha perdido, la UEFA le ha dado una salida digna y la Superliga ha sido enterrada con misa cantada y órgano desafinado. La insistencia era tan vehemente que uno sospechaba que no estaban describiendo una victoria, sino conjurando un miedo. Porque cuando alguien proclama tan deprisa que el enemigo está muerto, suele ser porque teme que todavía respire.
Si el Real Madrid estaba aislado, si la Superliga era un cadáver y si su presidente era poco menos que un conspirador derrotado, ¿para qué diablos había que firmar nada con él? ¿Desde cuándo las instituciones continentales negocian acuerdos estratégicos con actores irrelevantes? Las paces no se firman con fantasmas. Se firman con quienes siguen siendo estructurales. Y ese detalle, que parece menor, es la grieta por la que entra la luz.
El acuerdo no es una capitulación blanca. Es una normalización institucional. El Real Madrid vuelve al marco del consenso europeo. El club cliente de Negreira, por decisión propia, no está en la foto. No porque lo hayan expulsado, sino porque prefirió mantenerse en la épica del desafío.
Y aquí empieza lo interesante. En política continental no estar en la mesa nunca es una posición cómoda cuando se discuten asuntos de poder real. Puedes ganar titulares durante semanas, pero si no estás dentro cuando se fijan los criterios, el relato deja de ser un arma y se convierte en consuelo.
La normalización no es un detalle administrativo. Es un reequilibrio de fuerzas. Y cuando las fuerzas se reequilibran, los expedientes pendientes se miran con otra serenidad.
Mientras los altavoces celebraban la supuesta humillación blanca, en los despachos disciplinarios de la UEFA sigue vivo el procedimiento abierto en 2023 en relación con los pagos realizados durante años al entonces vicepresidente del CTA español. Ese expediente no depende de la justicia ordinaria. No necesita sentencia penal firme para avanzar. Se rige por estándares deportivos propios y, llegado el caso, sería revisable ante el Tribunal Arbitral Deportivo.
Nadie serio puede afirmar que la exclusión europea sea inminente. Eso sería irresponsable. Pero sí es legítimo sostener que el contexto institucional para adoptar decisiones relevantes hoy es distinto al de hace unos meses. Antes, cualquier sanción fuerte habría sido interpretada como represalia en plena guerra Superliga. Ahora, con el ecosistema alineado y la paz escenificada, el coste político de actuar es menor.
Y en las estructuras de poder, cuando baja el coste, sube la probabilidad. No la certeza. La probabilidad.
Quedarse fuera del consenso europeo puede sonar épico en rueda de prensa, pero es estratégicamente delicado. Se pierde capacidad de influencia, se pierden aliados tácticos y se reduce el margen de presión. Eso no convierte automáticamente a nadie en culpable de nada. Pero sí altera el equilibrio de fuerzas si llega el momento de tomar decisiones incómodas.
En el fútbol continental, los grandes movimientos rara vez se producen en mitad de tormentas institucionales. Se producen cuando el sistema está estabilizado. Y hoy el sistema lo está más que hace dos años.
La ironía es deliciosa: mientras se proclama que Florentino Pérez y, por ende, el Real Madrid, se han bajado los pantalones, lo que realmente ha ocurrido es que ha vuelto a estar dentro del marco institucional europeo. El supuesto derrotado regresa al consenso. El supuesto vencedor se queda fuera.
Hay además una variable que hasta ahora se comentaba en voz baja y con media sonrisa torcida. Desde las reuniones entre Aleksander Čeferin y el presidente azulgrana, y desde que el club catalán comenzó a marcar distancias públicas con el proyecto Superliga, parte del madridismo percibió que el viento arbitral europeo soplaba con distinta intensidad según el color de la camiseta. Nada demostrable, por supuesto. Sólo esa acumulación de decisiones grises que parecían caer sistemáticamente en la misma dirección. Esa acumulación de “cositas” que empezaban a recordar la más negra época de Şenes Erzik, que coincidió con el patrocinio “gratuito” de UNICEF en la camiseta del club ponzoñoso negreiril y sus “épicas” Copas de Europa, Stamford Bridge, Nou Camp, Santiago Bernabéu y demás desmanes mediante.
El episodio de Lisboa ante el Benfica, con el gol anulado a Mbappé en una nebulosa reglamentaria todavía no aclarada y varias interpretaciones quirúrgicamente adversas, no hizo sino alimentar la sensación de que competir en Europa llevaba mochila adicional. ¿Pruebas de trato de favor hacia otros? Ninguna. ¿Casualidades acumuladas? Las suficientes como para que la sospecha se instalara en la conversación pública, bueno, para el relato institucional no había nada que sospechar, como siempre.
Y aquí el acuerdo introduce una hipótesis incómoda: si la paz institucional diluye la narrativa de enfrentamiento y el Real Madrid deja de ser el club incómodo, también podría evaporarse esa atmósfera de tensión que parecía acompañar ciertas decisiones. En el fútbol europeo la neutralidad es más rentable cuando no hay guerra declarada. Si a partir de ahora cambian las inercias, algunos lo llamarán estadística. Otros lo llamarán clima. Pero el clima, como todos sabemos, influye en cómo se mueven las nubes.
Lo verdaderamente revelador no es el acuerdo. Es la reacción. La necesidad casi terapéutica de repetir que Florentino ha perdido, que la UEFA le ha ofrecido una salida, que todo esto es una claudicación blanca. Demasiada urgencia para quien supuestamente ha ganado.
Si realmente nada va a pasar con el expediente, si todo es humo, si la investigación no tiene recorrido, ¿por qué tanta prisa en enterrar al adversario? Quien está tranquilo no necesita escribir el obituario del otro antes de que amanezca.
Hay algo profundamente revelador en esa ansiedad por fijar el relato antes de que se mueva ninguna ficha disciplinaria. Es la intuición de que el contexto ha cambiado. Y cuando el contexto cambia, las posibilidades se reordenan.
En plena guerra institucional cualquier sanción fuerte habría sido interpretada como ajuste de cuentas. Con la guerra cerrada, cualquier decisión puede presentarse como defensa de la integridad competitiva. La diferencia es enorme.
Nadie necesita conspiraciones para entenderlo. Basta con comprender cómo funcionan las estructuras de poder. Las instituciones no actúan sólo con códigos; actúan con cálculo. Y el cálculo hoy es más favorable a decisiones firmes que cuando el continente estaba dividido.
Eso no significa que la exclusión europea sea inevitable. Significa que es más real que antes. Más plausible. Más asumible desde el punto de vista sistémico.
Mientras los portavoces oficiosos celebran la supuesta humillación blanca, el tablero muestra otra cosa: el Madrid dentro del consenso, ese club del que usted me habla fuera de la foto y un expediente disciplinario que sigue respirando en silencio.
Quizá todo quede en multa. Quizá en advertencia. Quizá en nada. Pero lo que resulta evidente es que la posibilidad objetiva de una decisión relevante es hoy mayor que cuando el sistema estaba fracturado.
Y eso explica la prisa. Porque cuando el enemigo que dabas por muerto vuelve a la mesa y tú decides no sentarte, el orden del día deja de depender de ti. Y en el fútbol europeo, cuando no controlas el orden del día, lo prudente no es cantar victoria. Es esperar en silencio.
Pero el silencio nunca ha sido la especialidad de quienes necesitan convencerse de que todo sigue bajo control.
Me despido como siempre: ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!
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Buenos días, queridos amigos. Tanto si se os ha pasado ya el cabreo tras escuchar la bochornosa declaración de Joan Gaspart por el caso Negreira como si seguís indignados ante la desfachatez del sujeto, os animamos a cambiar de tercio y a leer este portanálisis dedicado a glosar las figuras de los entrenadores del Real Madrid y el Barcelona, muy distintos en sus formas, por suerte.

El diario Marca centra su portada en la polémica creada a lo largo de toda la semana por diversos medios y de manera totalmente artificial. Puesto que el Madrid ganó con solvencia y sin polémicas inventadas en Valencia, y puesto que no hubo partido entre semana ni lecturas de labios de Vini, había que inventar algo, así que se dedicaron desde diversos flancos, en opinión sincronizada, a crear controversia acerca del lateral derecho del Real Madrid, con Carvajal como principal protagonista. Ya lo hicieron con Fede Valverde y su supuesta actitud reacia, con las lesiones de Trent o ahora, con la vuelta de David Jiménez al Castilla, que es el equipo en el que juega, por cierto. Pero nada como utilizar a una leyenda como Carvajal, uno de los escasos jugadores con seis Champions a sus espaldas y el único, junto a quien da nombre a esta página, en hacerlo como titular en todas ellas.
“El técnico apaga la polémica”, afirman que sucedió “tras la charla” y lo rematan con el titular más extraño que recordamos desde aquel “Felicirondo” culé: “Del sofá gris al once”, en referencia a la probable alineación de Dani en el partido de esta noche frente a la Real Sociedad en el Bernabéu. Suena a charla de diván, a un Sigmund Arbeloa Freud que recibe a sus jugadores, los anima a recostarse en el sofá gris y que suelten sus miedos y dudas con franqueza:
—He hecho muchos esfuerzos para recuperar esta rodilla y ahora no tengo minutos —podría decir Carvajal.
—No he bajado del autobús —diría otro—, y ya me están insultando. ¡Dicen que provocou, caralho!
—Que cierro todos los bares de Madrid, míster, y que por eso no corro, ¡pero si según mis estadísticas soy el que más lo hace!
—Leo a gente que dice que le quite el acceso a las redes sociales a mi mujer… ¡se nota que no la conocen!
—¿Has escuchado lo último de Burna Boy, colega? —diría otro tras dejar reposar sus rastas sobre el respaldo del diván—. ¿Y de Duki? ¡Me flipan, tío!
La portada de Marca no zanjará la polémica si los periolistos creen haber encontrado un filón que explorar. Tampoco lo pretende. No en vano se trata de un habitual de la selección española en año de Mundial y eso siempre ayuda a llenar portadas y horas de tertulia. Si Dani sale titular hoy, en los próximos días leeremos que “Carvajal dobla el brazo a Arbeloa” o “gana el pulso”. O que “el Madrid no apuesta por la cantera y manda al chaval Jiménez al Castilla mientras mantiene a un veterano con la rodilla destrozada en el once titular”. O bien: “Caso Trent: las claves de un fichaje fallido”.
Si, por el contrario, Carvajal no está hoy en el once elegido por Arbeloa, decenas de cámaras seguirán cada gesto de Dani en el banquillo, sesudos analistas de muecas analizarán cada tic del veterano lateral y los polemistas habituales llenarán horas de radio con “Menudo globo tenía Carva anoche”, “La relación con Arbeloa está rota” o “Peligra el Mundial para el mejor lateral derecho de la historia del Madrid”. No os confiéis, estos calificativos solo se emplean cuando sirven para hacer daño, para mantener la polémica.
Álvaro Arbeloa se limitó a mandar un mensaje a la prensa, uno más, concreto, directo. Miren, señores, hablo con mis jugadores, comparto sus preocupaciones y les dejo que se expresen, tengo un sofá gris estupendo para estas charlas. De ahí a este titular tan extraño, las interpretaciones de la prensa.

El diario As se viene un poco arriba con el titular escogido para el partido de esta noche: “El partido del año” suena un poco inflado. Es un partido más de la MLN, no tan trascendente para la resolución del título como podría serlo en otro momento del curso o contra otro rival, así que el titular nos resulta algo sensacionalista. En la letra pequeña leemos que se refiere a que ambos equipos son los que mejores resultados han cosechado en 2026. Cualquiera lo diría, viendo los palos que reciben los nuestros y los encendidos elogios que reciben otros, incluso cuando pierden 4-0. Será un partido complicado, sin duda. El buen momento de los donostiarras desde el cambio de entrenador por Matarazzo es evidente, así que esperamos que los nuestros, con Vini de vuelta, salgan desde el inicio a por el partido y mejoren las prestaciones de las últimas semanas, por mucho que los resultados en liga hayan acompañado.

Es nuestra obligación pasar a la prensa cataculé, no lo hacemos por placer. El entrenador culé muestra otra cara, con una jeta y una hipocresía que son seña de identidad del club que le paga.
“Indignado” por “decisiones arbitrales incomprensibles”, leemos en la portada del diario Sport. Es alucinante la caradura de esta gente. Flick no se ha criado en Barcelona ni bajo los pechos culés, pero se ha empapado de la idiosincrasia del club con una celeridad que recordamos en pocas leyendas de la entidad: Luis Suárez, Dani Alves, Gavi… El alemán siempre tiene cara de amante a la fuga. Es decir, tiene esa cara no lavada de haber dormido en casa de su amante, que el marido ha llegado antes de lo esperado y que ha tenido que escapar por piernas por la ventana y sin darse un agua. Peor es la portada de Mundo Deportivo:
No solo rescatan el “VARgüenza” que precederá en breve al “BarVARidad”, sino que muestran a Flick con cara de cabreo, una pose que recuerda al meme de Novak Djokovic echando las muelas.
Vamos a hacer el ejercicio de usar a Flick enojado:

—¡Que hemos pagado 8,4 millones de euros para que no se tomen decisiones en nuestra contra!
Bien, encaja a la perfección.
—¡Que quedamos en que podían ayudarnos con el VAR!!!!
—¡Que hablar de los árbitros es de perdedores… cuando lo hacen otros!
—¡Si pago millones por un servicio, quiero que se cumpla!
—¡Que no me sale el zurullo!

Poned lo que queráis, es el entrenador perfecto para la entidad más sinvergüenza de la historia del deporte.
Os dejamos ya, amics, no sin antes mencionar la victoria del Real Madrid de baloncesto en Belgrado. No fue un buen partido pero, ya que no se menciona en ningún lado, tendremos que hacerlo nosotros. Que tengáis un feliz día de los enamorados, en el Bernabéu, en una cena romántinca, o en el sofá gris. O…
—¿Cómo que viene tu marido? ¿Pero no estaba de viaje???
Redacto este artículo después de que Joan Gaspart haya declarado en el juzgado. Quien fuera presidente del Barça entre 2000 y 2003, y vicepresidente, bajo la presidencia de José Luis Núñez, entre 1978 y 2000. Escribiré sobre su declaración ante la jueza, ya filtrada, próximamente. Sin embargo, no haré mención a sus respuestas, completamente ridículas, dadas a la salida del juzgado a las preguntas de la prensa.
Más adelante escribiré un capítulo exclusivo con la importancia que ha tenido en este caso Laporta como presidente del Barça, mientras Gaspart, que fue quien le pasó el testigo de la presidencia en el club, era vicepresidente de la RFEF. Con este dúo en sus respectivos puestos se profesionalizaron los pagos a Negreira, por decirlo de alguna manera.
Se sabe, porque lo airearon ellos, que los que han sido presidentes del Barça (Gaspart, Laporta, Rosell y Bartomeu) quedaron a cenar para reconciliarse (no todos se llevan bien entre ellos) y hablar de este caso. Está claro que lo que hicieron fue acordar una estrategia conjunta ante la jueza, para mostrar cierta coherencia en el relato.
El plan establecido fue que todos dirían que los informes los hizo Javier Enríquez Romero (JER), hijo de José María Enríquez Negreira (JMEN). A ellos debió parecerles muy astuto el plan, porque JER es el único que ha hecho informes por escrito al F.C. Barcelona. Su padre JMEN jamás hizo ninguno, así que era mejor decir que desde el principio los informes los hacía él.
Con las declaraciones que hemos visto, el primero que dinamita dicha versión es el propio JER, porque explica ante la Jueza que él es el único que ha hecho informes pero, y esto es lo importante, desde el año 2013 (en mis anteriores artículos yo he escrito desde 2014, error mío) y que se facturaron, aparte, a su empresa, no a las de su padre.
Se están juzgando los pagos que se hicieron a JMEN entre 2001 y 2018. Por tanto, esos pagos no incluyen los trabajos que realizó JER, facturados independientemente. Además, quedarían 12 años sin acreditarse.
Es importante que hagamos una parada aquí para echar un vistazo a la biografía de JER, y entender lo ridículo de la estrategia del Barça en hacer ver que fue él quien realizaba los informes desde 2001. Esta es la trayectoria profesional y societaria de JER en este periodo:
Trayectoria Deportiva y Profesional
* Paso de jugador al Cuerpo Técnico: Tras retirarse como jugador en el año 2000, en 2001 comenzó a trabajar como técnico audiovisual y analista.
- Selección Española (2004–2006): Formó parte del staff técnico de la Selección Absoluta bajo las órdenes de Luis Aragonés.
- Fenerbahçe (2008–2009): Acompañó a Luis Aragonés en su etapa en el club turco como asistente técnico.
- Otros Clubes: Manifestó haber prestado servicios de asesoramiento y coaching para entidades como el Valencia CF, el Rayo Vallecano, el Atlético de Madrid y el Girona CF.
* Colaboraciones con el CTA: A partir de 2011, se integró en los stages de pretemporada del Comité Técnico de Árbitros (CTA) para impartir ponencias sobre coaching deportivo y psicología aplicada al arbitraje. Previamente, elaboraba vídeos didácticos de jugadas para el director técnico Manuel Díaz Vega.
Actividad Societaria y Relación con el FC Barcelona
JER ocupó diversos cargos en las empresas familiares, aunque él sostiene que su gestión fue mayoritariamente ficticia o administrativa por orden de su padre:
* DASNIL 95 SL: Fue nombrado administrador de esta sociedad en varias etapas (enero de 2000 a agosto de 2002, y nuevamente desde octubre de 2004 hasta 2019). Según la investigación, la administración real la ejercía su padre.
* SOCCERCAM SL (2002–2006): Constituyó esta sociedad el 25 de junio de 2002 junto a su esposa, Nieves Ester Serra Jordan. A través de esta mercantil, el FC Barcelona realizó pagos directos entre 2003 y 2006 por supuestos servicios de asesoramiento arbitral que JER afirma desconocer, alegando que su padre gestionaba esa facturación.
* NILSAD SCP (2005): Fue socio minoritario (5%) desde su constitución en diciembre de 2005, aunque no tuvo funciones de gestión.
* ESTUDIO ATD SCP (2012): Fundó esta sociedad civil privada en noviembre de 2012, participando con un 40%.
Volviendo a sus declaraciones ante la jueza, destruyó por completo la línea de defensa del F.C. Barcelona y de todos los presidentes, tanto los investigados como los que no lo están por haber prescrito el delito bajo su mandato. Después de todo lo expuesto, en conocimiento de la instructora de este procedimiento, es ridículo y fuera de lugar decir que los informes entre 2001 y 2013 los pudo hacer él.
Aun así, él fue el primero en declarar de todos los investigados, tal y como expliqué en la parte II de la presente serie de artículos, y Rosell y Bartomeu, que lo iban a hacer después de él, pudieron cambiar su versión, pero era tarde para improvisar. Tenían que ceñirse al plan.
Pero dicho plan, cuando estás nervioso y en un juzgado, puede irse al garete en cualquier momento, y así pasó con la declaración de Sandro Rosell, que reventó por completo la estrategia de los demás presidentes, por si fuera poco lo que había hecho previamente JER.
Le pregunta Pau Molins, su abogado, que quién hacía los informes y él le responde que los hacía JMEN. Entonces Molins vuelve a preguntar, después de un sonido gutural de sorpresa, que si sólo JMEN hacía los informes y Rosell le responde que no sabe si alguien le ayudó o no, pero que los hacía él. Acababa de tirar a la basura, él solito, la estrategia defensiva acordada por todos. Se notó en la repregunta de Molins, y ni con esas se dio cuenta Rosell de lo que había acordado declarar con su abogado. Esto indica, entre otras cosas, cómo han mentido en las declaraciones, porque, una de dos: o miente él, o lo hace el resto, pero no pueden ser ciertas las dos versiones a la vez.
Cómo será la cosa que, si os fijáis con detalle en las grabaciones del resto de declaraciones del día, no se ve a Molins sentado en su silla. Todo indica que salió de la sala tras la comparecencia de su cliente. Por dos motivos: el primero, probablemente echarle la bronca por haber tirado por tierra la estrategia de todos; y el segundo, para hablar con los que venían a continuación a declarar (Soler, Bartomeu y Óscar Grau) y asegurarse de que ellos si seguirían la estrategia acordada. Pero el desastre ya se había consumado y no tenía arreglo.
Sobre las declaraciones de Albert Soler, ya lo expliqué en la segunda entrega de esta serie, miente descaradamente. Él sabía lo que se pagaba a las empresas de JMEN y lo que se pagaba a la de JER, a través de Tresep 2014 S.L., empresa de Contreras. Y sabe que había una investigación abierta en la AEAT, ya que fue él, junto al CEO Óscar Grau, quien acudió a la AEAT cuando les llamaron en la investigación abierta por las facturas presentadas por el Barça, con deducción del IVA, el cual no aparecía en las declaraciones de impuestos presentadas por JMEN.
Soler, en ningún momento dice en la AEAT que los pagos a JMEN fueron por informes, porque también han llamado a JER para pedir explicaciones, y ellos saben lo que facturó su empresa, Soccercam SL, al Barça a través de Tresep 2014 SL. Así que Soler no podía contarles a ellos esa mentira, simplemente dejan pasar el tiempo haciendo ver que buscan documentación en el club para ver si se llega a la fecha frontera en que el delito prescribe a nivel deportivo. Es decir, el Barça contaba una cosa a la AEAT, y a la prensa cuando salta el escándalo les cuenta otra: que pagaban por informes, sabiendo que el dinero pagado a JMEN no era por ningún informe.
Soler, como ya expliqué, se va del Barça en marzo de 2021, y el 6 de mayo de dicho año es nombrado director general del Consejo Superior de Deportes. Si hubiera dicho, tal y como sabía, que el Barça había pagado al vicepresidente del CTA antes del 17 de julio de 2021, el Barça habría sido descendido automáticamente por la ley del Deporte. Pero calló y prescribió en dicha fecha la irregularidad administrativa, y ante la jueza se hizo el loco.
Las declaraciones de Laporta son un cúmulo de mentiras, aunque no creo que la Jueza abra un procedimiento contra él por haber faltado a su obligación de decir la verdad.
La primera mentira es decir que no conocía a JMEN, cuando hay un vídeo en el que se les ve saludándose amistosamente al principio de su mandato en la presidencia del F.C. Barcelona, allá por 2003. Esta mentira no es algo flagrante por la que preocuparse, aunque sí que es ridícula.
La segunda de las mentiras es decir que los informes los hacía JER desde el 2000. En el juicio, Olga Vázquez Moreiras, abogada de JER, le pregunta que como sabía que los informes los hacía JER desde ese año, a lo que él responde “me lo dijo el tesorero del club”, y ella le dice “luego usted no lo sabe y habla de oídas”. Recordemos ese famoso vídeo que han presentado al juzgado como prueba el equipo de Ricardo Ramos Neira y Juan Luis Martín de Pozuelo, en el que en una entrevista a Perrín (directivo de Laporta y vicepresidente del F.C. Barcelona) y Freixa en el programa Què t'hi jugues! de la cadena SER, que podéis ver en mi anterior artículo de esta serie. Perrín dice exactamente lo mismo cuando habla de los pagos a Negreira, que se les informa por parte de la tesorería del club de los mismos, y que estiman que es oportuno seguir haciéndolos. Ojo, porque estas declaraciones de Perrín ponen de manifiesto que la directiva se enteró de todo, y ellos hacen ver en sus declaraciones que la Directiva jamás supo nada de estos pagos. Falso.
La tercera mentira es cuando dice que es falso que el club hubiera aceptado en la AEAT que los pagos a las empresas de Negreira fueran una mera liberalidad, ya que, en julio de 2021, el Barça cerró un acuerdo "global" con la AEAT para poner fin a todas las inspecciones abiertas, incluida la que afectaba a los pagos a agentes de futbolistas.
El Barça firmó, por un lado que los pagos a las empresas de Negreira eran una mera liberalidad, y por otro lo de los pagos a agentes a futbolistas, no hizo ningún trato global de forma conjunta con todo.
Para los legos en la materia, aceptar que los pagos son una mera liberalidad significa que la AEAT dice que esos pagos no se corresponden con ninguna actividad real, y por tanto no se pueden deducir de gastos de la entidad. El Barça firma la conformidad, y la prueba de ello es que tuvo que pagar una multa porque en su día se había deducido los gastos. Y este es el doble discurso del que hablé antes: allí afirman una cosa, a la prensa cuentan otra.
Y lo más surrealista, que una vez hecho esto, vaya al juzgado a declarar por este caso y trate de vender que es falso, y que firmó un pacto global con la propia AEAT para poner fin a todas las inspecciones abiertas. La que afectaba a los agentes de los futbolistas va por un lado y este caso va por otro. El señor Laporta se cree tan listo que por mentir delante de una jueza van a figurar como verdad sus mentiras, y no lo que hizo realmente ante la AEAT. A veces me pregunto si es cierto que Joan Laporta estudió Derecho, porque el nivel que exhibe hace pensar que no.
Está tan acostumbrado a mentir ante sus aficionados y que le aclamen, que va a un juzgado ante una jueza y hace lo mismo pensando que puede convencer a todos con su verborrea siempre.
La última mentira de Laporta fue decir que los pagos pasaban por los filtros de Compliance del club. Pero es falso, y lo explicaré con detalle en mi siguiente artículo para poder cerrar este sin complicarlo mucho.
Las declaraciones de Laporta motivaron, entre otras, que los abogados del Real Madrid presentaran ciertas diligencias ante la Jueza, y esta ha dictado un auto a finales de enero, desestimando casi todas las peticiones realizadas por el club blanco.
El Real Madrid solicitó auditorías, informes económicos y cuentas detalladas del F.C. Barcelona entre 2010 y 2021.
Josep María Bartomeu calificó la petición del club blanco como "desproporcionada", argumentando que provenía de un rival directo cuyo objetivo era conocer información financiera interna, no necesariamente relacionada con los pagos al exárbitro Negreira. La instructora le ha dado la razón, dictaminando que la citada documentación excede los límites de lo que se está investigando y negando al Madrid que se le facilite, agregando además que ya se conoce que pagaron a las empresas de JMEN, existen facturas que lo corroboran, y no es necesario profundizar más.
El club blanco argumentó en su petición que, dado que Laporta dijo que había solicitado informes forensic para determinar en qué se gastaron el dinero las juntas directivas anteriores, sería interesante ver si en dichos informes se incluían referencias a dichos pagos y cómo aparecían definidos, pero la jueza no lo ha visto pertinente.
El Real Madrid también ha incluido enlaces a vídeos en las que exdirectivos del club azulgrana explicaban los pagos a Enríquez Negreira y otras declaraciones importantes pidiendo a la instructora que se tengan en cuenta. Aunque ella no admite lo que pide el Real Madrid sobre los vídeos, todos estos enlaces a los vídeos quedan incorporados a la causa. Lo que la jueza dice es que dichos vídeos no están certificados por los medios de comunicación en que fueron emitidos, y en caso de que alguna defensa los impugnara, se vería obligada a aceptar las peticiones de pruebas dirigidas a los medios. Los vídeos están aportados a la causa, y pueden usarse en el juicio si se estima oportuno.
Recordemos que esto es simplemente la instrucción, y que el Real Madrid quiere apuntalar pruebas para su escrito de Acusación. La jueza tiene indicios suficientes para dictaminar vista oral, lo que no quiere es seguir incorporando más y más pruebas videográficas, por ser la Instrucción, y habrá muchas pruebas que no se practicarán en la misma para no eternizarla. Pero si dictamina vista oral, en el juicio se llamará a declarar a más gente: los árbitros que ya entrevistó la UCO y tienen declaraciones relevantes, así como Freixa, Perrín, la secretaria de Negreira,etc. También estarán disponibles las pruebas audiovisuales antes mencionadas.
Uno de los citados vídeos que pedía el Madrid tener en cuenta es sobre unas declaraciones de Laporta, de 30 de septiembre de 2009, tras conocerse la contratación del exárbitro Carlos Megía Dávila como delegado arbitral por parte del Real Madrid. Dijo: "Nosotros respetamos la institución arbitral. No haremos ningún fichaje de este tipo y, además, tampoco conocemos este mercado".
En estas palabras hay dos cosas que matizar: según ha declarado el propio Laporta ante la instructora, ellos tenían contratado, “al hijo de un exárbitro” haciendo dichas labores, por lo que ya tenían a alguien haciendo esa tarea, y mintió al decir que no conocían ese mercado, cuando precisamente tenían ya contratada a una persona. ¿Por qué dijo aquello en 2009? Porque no era público que pagaban por ello, a pesar de que ahora dicen que era público y transparente que abonaban dinero por informes (al hijo) desde 2001 (que ya hemos visto que es falso). Es muy importante para demostrar el doble discurso que lleva el Barça cuando habla de esto, y que mienten.
La jueza sí ha admitido la solicitud para que testifique el delegado del primer equipo del Barcelona, Carlos Naval, ya que indica que “puede ser relevante para concretar dónde estaban, qué se hacía y qué destino, uso o aplicación se le daba a los informes, así como el modo en el que se aprobaban los pagos de las facturas”.
Con el auto de la instructora, nuevamente Laporta ha salido a hacer declaraciones victoriosas tergiversando todo, como es habitual en él, haciendo ver que la jueza no quiere saber nada de lo que pide el Real Madrid y se lo niega (eso es falso) y que el único interés que tiene el club de Concha Espina en este caso es extraer información confidencial del Barça para saber cómo hacen las cosas, ya que ellos nunca alteraron la competición, el Madrid lo sabe, y ha pedido a la Jueza que cierre el caso por no haber pruebas.
Desde el entorno mediático culé se vuelve a vender euforia, trasladando la sensación de que el juicio ha acabado y no hay nada de cierto en las acusaciones. Muchos culés compran el relato, como es típico en ellos, sin darse cuenta de que fue la AEAT quien pasó informe a la Fiscalía, y que el caso se abre por esto, no porque el Real Madrid denunciara nada, tal y como dicen constantemente. Esto no es un Madrid-Barça, es una cosa muy seria, y ellos lo saben, porque conocen perfectamente que lo que han hecho es tremendamente grave, quieren quitarle hierro al asunto y alargarlo lo máximo posible para que la gente se canse y se olvide, o los justifique pensando que es una invención del Real Madrid. Pero el procedimiento sigue su curso y lo normal es que al concluir la instrucción la Jueza determine que se va a una vista oral. Otra cosa sería bastante extraña.
Dejamos el resto de las consideraciones a tratar para la siguiente entrega de esta serie.
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Entregas anteriores:
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte I
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte II
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte III
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte IV
En las páginas de El arte de la negociación, publicado en 1987, Donald Trump desglosa una táctica tan vieja como el comercio y tan agresiva como la guerra moderna: la creación artificial de una crisis para obtener una mejor posición en la mesa. He detallado el año de publicación porque, a pesar del tiempo, al presidente de Estados Unidos le sigue funcionando lo mismo una y otra vez. Por cuestiones de actualidad, mencionaré la última jugada. Cuando Trump amenazó con imponer aranceles devastadores a Europa, gran parte de la «prensa» y el mundo diplomático se llevaron las manos a la cabeza, catalogando los movimientos como delirios de grandeza o desconocimiento de la ley internacional. Sin embargo, Trump tan solo estaba aplicando su propio manual: al pedir lo imposible, lograba que lo previamente «inaceptable» pareciera, para su oponente, un alivio razonable. Y ahora, a cambio de unos aranceles inventados por él mismo, obtiene un futuro acuerdo sobre Groenlandia. Una amenaza inventada para forzar una negociación sobre un activo real.
Hoy, la prensa deportiva y la opinión pública, embriagadas por la superficie de los titulares, celebran la «capitulación» de Florentino ante la UEFA; una «bajada de pantalones». Nada más lejos de la realidad. Quienes leen este acuerdo como una derrota del Real Madrid están confundiendo el señuelo con la presa. Para quien sepa leer la arquitectura del poder, lo ocurrido no es una rendición, sino la culminación de un gambito magistral. Lo que la crítica llama «fracaso» es, en Realpolitik, una victoria aplastante. Al disolver la amenaza existencial de la Superliga, Florentino ha conseguido lo que la Superliga prometía, pero sin los costes logísticos, legales y reputacionales de crear una competición desde cero.
La Superliga nunca fue solo una competición; fue el «arancel» de Florentino. Al crear una estructura legal paralela, respaldada por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que declaraba el monopolio de la UEFA como ilegal, Pérez colocó a Aleksander Čeferin ante un abismo existencial. No se trataba solo de que el Real Madrid se fuera; sino de que, tras los últimos fallos judiciales, la UEFA se enfrentaba a demandas de indemnización por valor de 4.500 millones de euros por daños y perjuicios. En términos contables, el Real Madrid no estaba negociando desde la necesidad, sino desde la propiedad de un cheque al portador que, con seguridad, quebraría al organismo europeo.
Al disolver la amenaza existencial de la Superliga, Florentino ha conseguido lo que la Superliga prometía, pero sin los costes logísticos, legales y reputacionales de crear una competición desde cero
En la cultura de la inmediatez, el silencio se interpreta como ausencia y la discreción como debilidad. Vivimos en una era donde el titular de cinco palabras pesa más que el contrato de quinientas páginas, y donde la opinión pública, siempre hambrienta de sangre y de gloria, necesita catalogar los eventos en términos binarios de «ganadores» y «perdedores» apenas unos minutos después de un comunicado. Sin embargo, en las altas esferas del poder financiero y deportivo, la realidad suele ser un animal mucho más complejo y silencioso. Que ambas partes hayan anunciado un acuerdo y el fin de la batalla judicial, por pura lógica de negociación, indica que Florentino ha obtenido lo que buscaba por la vía más eficiente. La gente habla de derrota porque solo ve que la Superliga se disuelve, pero ignoran que el genio de esta maniobra reside en el silencio de los detalles. La paciencia es hoy la herramienta de análisis más escasa y, por tanto, la más valiosa. El hecho de que la Superliga se disuelva como marca no significa que sus objetivos —la justicia financiera frente a los clubes-estado, la sostenibilidad y el control de la gobernanza— no hayan sido integrados en el nuevo pacto. Florentino Pérez no es un idealista romántico; es un ejecutor que sabe que, para salvar el fútbol, a veces, hay que quemar el mapa antiguo para que el nuevo se dibuje bajo tus propias coordenadas.
Aquellos que hoy celebran la derrota son los mismos que no entendieron que la Copa de Europa, en los años 50, también fue tildada de delirio antes de convertir al Real Madrid en el eje del mundo. Florentino Pérez no ha dado un paso atrás; ha recogido el sedal tras haber pescado exactamente lo que quería. Igual que en la negociación por Groenlandia, el éxito no está en quedarse con la isla, sino en redefinir quién manda en el océano.
Aquellos que hoy celebran la derrota son los mismos que no entendieron que la Copa de Europa, en los años 50, también fue tildada de delirio antes de convertir al Real Madrid en el eje del mundo
Llegar a un acuerdo cuando tienes al regulador contra las cuerdas no es perder; es elegir la paz del vencedor por encima de la destrucción. La verdadera erudición en este caso consiste en esperar, en observar el vacío de los detalles y comprender que, en la alta negociación, quien se ríe el último no es quien más grita el día del anuncio, sino quien ha logrado que el oponente firme algo que hace apenas dos años era un imposible jurídico. El tiempo, ese juez implacable al que Florentino siempre ha sabido esperar, pondrá los nombres reales a esta «derrota» que tiene toda la caligrafía de un cambio de era.
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Veo a youtubers madridistas de referencia con opiniones tibias sobre si el acuerdo con la UEFA ha sido un éxito o un fracaso. Estoy realmente sorprendido. El comunicado es escueto y claro, anuncia un principio de acuerdo en pie de igualdad entre la UEFA y el Real Madrid para el futuro del fútbol. Sin embargo, termina insinuando que una de las instituciones, la de blanco, concretamente, está blandiendo el as de bastos ante el mundo del fútbol por si no se llega a firmar un acuerdo definitivo. ¿No les parece suficiente para entender quién ha ganado?
Miren, me considero una persona con estrella, no sólo afortunado, sino protegido por los astros como si gozara del manto protector del doctor Strange. Quienes se me han acercado a hacerme daño no han salido bien parados y quienes me han ayudado siempre han sido beneficiados de alguna manera. Cuando he necesitado un empujón para tomar decisiones difíciles siempre han aparecido señales. Creo en el karma hasta tal punto que he llegado a ser capaz de soportar estoicamente situaciones muy adversas con la certeza de que se resolverían favorablemente. Ha ocurrido más veces de las que puedo recordar.
En 2021 creé un grupo de WhatsApp con personas muy queridas y muy madridistas al que llamé "Florentino's Superleague" que sigue activo. Una corazonada. Un convencimiento de que llegábamos a un fin de ciclo. Desde el principio, y a pesar de la horrible puesta en escena de la iniciativa en el Chiringuito, nunca dejé de tener fe. Siempre estuve convencido de que, más tarde o más temprano, con pocas, muchas o infinitas dificultades, la propuesta llegaría a buen puerto. No podía ser de otra manera. Era una cuestión de justicia, de equilibrio. Estar en el lado correcto de la historia. ¿Por qué creen que firmaron todos los clubes que lo hicieron? ¿Porque era mala idea?
El comunicado termina insinuando que el Madrid está blandiendo el as de bastos ante el mundo del fútbol por si no se llega a firmar un acuerdo definitivo. ¿No les parece suficiente para entender quién ha ganado?
Cuando Florentino compareció con Pedrerol aquella infausta noche, lo hizo convencido, con decenas de contratos firmados con A22, con el banco más grande de Estados Unidos dispuesto a poner un río de dinero y con su plan A: una competición nueva y un buen acuerdo con la UEFA. El plan B siempre fueron los tribunales. El plan A fue acribillado por la UEFA, las ligas regidas por corruptos, por paletos aborregados y por el fútbol inglés, valga la redundancia. El plan B tardó un poco más, pero la sentencia condenatoria sobre el monopolio del fútbol europeo de la UEFA dejó un camino abierto. El que tenemos delante.
Nos han llovido insultos, descalificaciones, burlas, faltas inconcebibles de respeto tanto a Florentino como a sus leales. Ha llegado la hora de ajustar cuentas.
Díganme por favor si ven suficientemente cualificado a un tuitero random de X, a alguno de los influencers con cientos de miles de seguidores, incluso a muchos de los periodistas paniaguados por Tebas, para opinar sobre la estrategia o el resultado de la negociación de Florentino Pérez con la UEFA. Uno de los más recientes y dotados archienemigos del presidente (malvado, pero de todo menos tonto) como Nasser Al-Khelaifi, acaba de ponderarlo con unas cuantas frases como:
"Si alguien dice que hoy Florentino Pérez ha perdido, es un estúpido".
"Quiero dar las gracias a (...) y, por supuesto, a Florentino Pérez, un hombre muy elegante e inteligente, un visionario".
"Creo que hoy el presidente Pérez es una persona aún más grande y mejor, ya que ha llevado al Real Madrid a hacer lo que más beneficia al fútbol europeo. Muchas gracias, de verdad, y le agradezco que haya confiado en mí".
Traducción: se va a llegar a un acuerdo para una nueva competición europea y el Real Madrid entonces retirará su demanda de 4.500 millones contra la UEFA. Ceferin debe estar supercontento. Ha tenido que publicar un comunicado que le dice al mundo que se equivocó y que fue soberbio, terco y estúpido, además de un mediocre acosador. Hizo firmar contratos ilegales a los clubes fundadores de la Superliga, renunciando a sus derechos y aceptando sanciones bajo amenazas... castigó al Real Madrid donde más daño pudo hacerle, preparando una turbia emboscada en la gala del Balón de Oro de 2024. Ya saben. Pero infravaloró al enemigo como solo los dictadores suelen hacer desde la aparente seguridad de su palacio.
Cuando Florentino compareció con Pedrerol aquella infausta noche, lo hizo convencido, con decenas de contratos firmados con A22, con el banco más grande de Estados Unidos dispuesto a poner un río de dinero y con su plan A: una competición nueva y un buen acuerdo con la UEFA. El plan B siempre fueron los tribunales
¿Qué es lo que puede pedir la UEFA en el acuerdo definitivo? Que el Madrid retire la demanda. Hasta ahí llega su poder de negociación.
Toda la purria del fútbol europeo sigue ahí, pero acaban de ver el destello del oro que tienen a su alcance. Florentino ha traído un camión de dinero para todos. Fíjense en los titulares de la prensa: "La UEFA, la ECF, A22 y el Real Madrid han llegado a un acuerdo". A22 es la empresa que Florentino ha cargado de millones y un plan de negocio para reinventar el futuro del fútbol. El Real Madrid, erigiéndose en agente de cambio que huye de la mediocridad, que no soporta la corrupción. Una vez más.
¿Qué puede pedir el Real Madrid?
Lo primero, una competición nueva. Llamémosle como queramos. Yo la llamaré Superliga. No se conocen más detalles y se habla de meritocracia, pero no me extrañaría que hubiera un club muy reducido de clubes fundadores con una plaza permanente por su legado histórico. Uno de cada una de las grandes ligas. ¿No les llama la atención que Al-Khelaifi esté tan contento? El PSG sería uno de ellos, Juventus, Liverpool, Bayern, Real Madrid... no se me ocurre ninguno más que pueda considerarse élite del fútbol. El resto, por sus méritos deportivos.
Estaría bien, para compensarnos a los madridistas por estos años de plomo, excluir por un tiempo al Barcelona y al City de la nueva competición. El primero, hasta que pida perdón por corromper el fútbol, hasta que devuelva los 23 títulos manchados y hasta que consiga reducir su deuda sin hacer trampas (necesitarán un trasplante de ADN). El segundo, hasta que sea propiedad de un accionista no gubernamental y cumpla con las reglas de fair play financiero. No negociable. Culés y asimilados: aprieten esfínteres. Lo que no haga la bizarra justicia española lo puede hacer una UEFA luchando por la supervivencia y deseando echarle mano a la talega de los dineros.
Laporta, oficializando su abandono de la Superliga 24 horas antes de la publicación del acuerdo entre UEFA y Real Madrid, personifica el ridículo, la estulticia, la estupidez de un bufón de pueblo incapaz de entender su propia irrelevancia en los grandes escenarios del fútbol. Fiel reflejo de su club, de su afición. Incapaz de comprender algo más complejo que el método de aproximación a una bandeja de canapés, capacitado a duras penas para hacerle el tocomocho a un inversor incauto.
Yo también pediría, como condición irrenunciable para la firma del acuerdo definitivo, que se restituya el Balón de Oro de 2024 robado a Vinícius José Paixão de Oliveira Júnior en el primer año decente que haga, que podría ser 2026 si rascamos metal o si termina la temporada en alto. Si Florentino quiere recrearse en la suerte, conseguirá entregárselo él mismo o hacer que se lo entregue quien se lo robó. Aquí lo dejo escrito.
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Buenos días. El Atleti vuelve a ganar la Champions y un Barça sublime sufre un nuevo atraco arbitral, víctima de la corrupción sistémica que corroe el fútbol español a causa de la compra del estamento arbitral durante décadas por parte de otro club. La culpa de todo es de Florentino, quien suma otro fracaso después de este 4-0 endosado por los de Simeone a los de Flick.
Esta delirante entradilla es el resumen de la idea que transmiten los medios de comunicación. Un mensaje interesado cuyo único inconveniente es su falsedad. Pero ¿cuándo diantres ha importado ese pequeño detalle?
Sport titula «Desastre total» porque no tienen más remedio, pero la lisergia no se puede ocultar y se les ve la patita en la letra pequeña: la nueva cantada de Eric García se debió al mal estado del césped y dejan caer que el árbitro anuló el que habría sido el 4-1, aunque olvidan la minucia de la invalidación correcta del gol por fuera de juego.
Es patente que los terrenos de juego están ahora en peores condiciones que hace, pongamos, 30 o 40 años. En aquella, época los verdes —o marrones— eran alfombras sobre las cuales los balones rodaban como una bola de billar sobre un tapete. Debido a ello, apenas se daban tantos como el de ayer. Ahora, sin embargo, el césped es un desastre en la mayoría de los campos. ¿Qué podía hacer Joan García?
Otro detalle, aunque el balón traspasase claramente la línea de meta, no había entrado. Lo gritó como un poseso Carlos Martínez, locutor que siguen con devoción en el VAR. ¿A quién vais a creer, a Carlos Martínez o a la realidad?
Además, ya lo sabemos de tiempos pretéritos, el Barça no es responsable de nada cuando pierde. Por el gran Xavi conocimos que el ángulo de incidencia de los rayos del Sol durante el equinoccio en el conjunto religioso de Tebas perjudicaba a los futbolistas azulgranas en Getafe, y que siempre que caían por goleada eran ellos quienes dominaban el partido.
Mundo Deportivo se tapa un poco con lo de Joan García, pero afirma que se anuló un gol con polémica a Cubarsí y Eric García acabó expulsado. Vamos por partes.
El gol de Cubarsí se produjo en posición antirreglamentaria, no hay discusión posible. El fuera de juego existe porque Lewandowski toca el balón, no en el disparo de Fermín. Pese a ello, profesionales como De Jong, bien no conocen el reglamento, bien no ven o bien intenta engañarnos.
«Si la imagen no es Inteligencia Artificial, es un escándalo». Lo que es un escándalo es la cantidad de inteligencia artificial que ha colonizado tantos y tantos cerebros.
El VAR tardó toda una pausa publicitaria de Antena 3 en discernir si era o no gol. Al parecer falló el semiautomático y tuvieron que hacerlo a mano. A simple vista era obvio, pero cuando se le anula un gol a quien ha contribuido económicamente de manera tan generosa a uno de los máximos responsables del estamento arbitral hay que asegurarse mucho de no meter la pata.
Polémica real no hay, el problema reside en que el fútbol español no quiere implementar un sistema completamente automático que disminuiría drásticamente el porcentaje de error. Si lo hiciese, perdería poder. Elegir un frame u otro equivale a decenas de centímetros adelante o atrás en la posición de los jugadores, lo que supone de facto tener el control de los resultados de los encuentros.
Siguiendo con declaraciones lisérgicas culés, tenemos al otro gran García, a Eric.
Eric García raja del árbitro: "La entrada de Giuliano Simeone a Balde es una roja muy clara. Baena también me pega a mí en mi expulsión".
"Parece que es muy fácil pitarnos cosas en nuestra contra". pic.twitter.com/RRVSTxn1bv
— Albert Ortega (@AlbertOrtegaES1) February 12, 2026
Sostiene que Baena también le da a él en su expulsión. Veamos.
En fin.
También reclama que la entrada de Simeone a Balde debió ser roja. Aunque solo sea por mera probabilidad, cuando no se para de hablar alguna vez se acierta. Sí, era expulsión, si bien el choque se encontraba ya con 4-0, por lo que a acción no parece decisiva.
«Parece que es muy fácil pitarnos cosas en nuestra contra» declara la criatura. Por ese motivo el VAR tardó varios minutos en anular un gol al Barça por fuera de juego cristalino.
Por otro lado, según la exaltación de medios y aficionados —¿existe línea divisoria entre ambos grupos?— el Atleti poco menos que ya es candidato a ganar la Champions. Sí, habéis leído bien. Estamos en condiciones de confirmar que se ven campeones.
Si los rojiblancos se alzasen con la Copa del Rey, proponemos que le dupliquen el sueldo al Cholo, que al final se va a quedar calvo de tanto pensar en cómo llegar a fin de mes con lo que le pagan Cerezo y Gil Marín.
No obstante, no descartéis que en la vuelta el Atleti decida dejarse remontar porque piense que al Madrid le va a sentar peor la clasificación del Barça. Todos sabemos que los colchoneros son más antimadridistas que aficionados a su equipo. Lo sabe hasta Fernando Torres.
Y si todo falla...
Como decíamos al comienzo, el responsable de todo lo malo que sucede es el Madrid, principalmente Florentino Pérez, presidente «fracasado» que ha conseguido que la UEFA se avenga a negociar para salvar el fútbol y ayudar a la viabilidad de los clubes sin dinero infinito, incluidos también aquellos que quieren destruirlo.
Se nos olvidaba, Florentino también tiene la culpa de que Flick critique a los árbitros cuando él mismo afirmó que no lo haría; y de que Lamine Yamal ni marque ni asista ni sea decisivo pese a ser el mejor del mundo según los expertos.
Pasad un buen día.
Durante estos días, la jauría digital —esa mezcla de analista financiero autodidacta y hooligan con WiFi— ha decretado que Florentino Pérez “se ha bajado los pantalones” ante la UEFA. El diagnóstico es rotundo, viral y, como casi todo lo viral, intelectualmente perezoso.
Conviene respirar, porque si algo no ha hecho el Real Madrid en esta historia es arrodillarse.
Empecemos por el supuesto aislamiento. Se nos ha repetido hasta la náusea que el Real Madrid estaba “solo contra todos”: contra la UEFA, contra la ECA, contra los grandes clubes, contra el orden establecido y, si me apuran, contra la gravedad.
Muy bien.
Si realmente estaba solo, irrelevante y derrotado, ¿por qué hay acuerdo? ¿Por qué negociar con quien ya está vencido? ¿Por qué sentarse con quien no tiene cartas?
La política —también la deportiva— tiene una regla elemental: las mayorías aplastantes no pactan. Imponen. Cuando alguien firma un “acuerdo de principios” no lo hace desde la comodidad del monopolio incontestable. Lo hace porque enfrente hay capacidad de daño, de influencia o de transformación.
Y eso nos lleva al primer punto incómodo para el relato fácil.
El Real Madrid no estaba solo; estaba adelantado
Que no hubiera clubes alineados públicamente no significa que el diagnóstico fuera minoritario. Muchos comparten en privado lo que no pueden defender en público. Porque depender de la UEFA para tu supervivencia financiera no es exactamente un contexto que invite a la rebeldía.
El Real Madrid no estaba aislado; estaba adelantado. Y el adelantado siempre parece solo hasta que los demás llegan.
Durante estos años, el club blanco sostuvo algo más que un capricho: sostuvo una batalla jurídica de calado europeo. Y aquí entramos en el terreno que suele incomodar a los comentaristas de barra virtual.
La cuestión no era simplemente crear una liga cerrada. La cuestión era discutir el monopolio. Discutir si la UEFA puede ser organizador, regulador y juez al mismo tiempo. Discutir si la autorización previa para competir es compatible con el derecho de competencia europeo. Eso no es una pataleta. Es una discusión estructural.
Y cuando una discusión estructural se judicializa, ya no estamos en el terreno del berrinche; estamos en el de la arquitectura institucional.
Los 4.500 millones que nadie quiere perder.
Se habla con frivolidad de la demanda multimillonaria. Cuatro mil quinientos millones no son una amenaza retórica. Son una bomba contable.
Pero lo verdaderamente peligroso no era la cifra. Era el precedente.
Porque si un tribunal consolida que el modelo restrictivo vulnera normas de competencia, el problema ya no es indemnizatorio. Es sistémico. Se abre la puerta a que otros operadores entren en el mercado. Se debilita el monopolio de facto.
Si realmente estaba solo, irrelevante y derrotado, ¿por qué hay acuerdo? ¿Por qué negociar con quien ya está vencido?
¿De verdad alguien cree que la UEFA, si estuviera blindada jurídicamente, se sentaría a negociar? ¿Alguien con “la sartén por el mango” ofrece acuerdos de principios por cortesía?
Cuando hay pacto es porque hay riesgo. Y cuando hay riesgo es porque el contrario no es irrelevante.
La UEFA no negocia por compasión.
El relato sentimental habla de “reconciliación”. La realidad habla de equilibrio.
La UEFA no es una ONG. Es una estructura de poder. Y el poder no concede nada sin cálculo.
Si hoy se sienta con el Real Madrid es porque el modelo económico del fútbol europeo está tensionado, porque la Premier crece como un mercado financiero y el resto intenta no quedarse atrás, porque los grandes clubes exigen más participación en la gobernanza y en el reparto.
Y porque, guste o no, el Real Madrid representa una parte esencial del producto global. No una parte simpática, una parte imprescindible, es más…. La parte.
Quien quiera entender esto que lo traduzca a números: audiencias, contratos, mercados internacionales, marca global. Nadie se negocia con irrelevantes.
La Superliga no ha muerto; ha mutado
Muchos celebran el “entierro” de la Superliga. Lo celebran con la misma euforia con la que se celebró su supuesta muerte en 2021. Y sin embargo aquí estamos, cinco años después, hablando de reformas estructurales.
La Superliga como formato cerrado era una propuesta concreta. Pero el concepto que la sustentaba —reordenar el modelo económico del fútbol europeo— no ha desaparecido. Lo que ha ocurrido es más sofisticado: el conflicto externo se ha transformado en negociación interna.
Si el debate pasa de “romper el sistema” a “reformar el sistema desde dentro”, el Madrid no pierde influencia; la consolida.
En medio de todo este ajedrez de adultos aparece, cómo no, el club cliente de Negreira —ése del que usted me habla— anunciando con solemnidad su salida del proyecto para, cuarenta y ocho horas después, descubrir que el tablero se había movido sin avisarles. No es que quedaran descolocados. Es que quedaron desnudos.
Declararon que se iban… y el sistema entero se sienta a negociar. Proclamaron ruptura… y al día siguiente hay principio de acuerdo. Anunciaron dignidad institucional… y lo que se percibe es precipitación, ansiedad y necesidad de quedar bien con quien manda esta semana y con el electorado borrego que va a consolidar al trilero Jan en el poder. El problema de vivir pendiente del titular inmediato es que cuando la política real se mueve bajo tierra.
Mientras unos hacían comunicados para salvar el relato, otros estaban negociando el poder. Mientras unos buscaban aplauso coyuntural, otros gestionaban correlaciones de fuerza. Mientras unos corrían a desmarcarse, el Real Madrid sostenía el pulso sin aspavientos.
Eso es lo que duele. Duele porque revela profundidad frente a superficialidad, estrategia frente a nerviosismo,paciencia frente a oportunismo. El Real Madrid no da volantazos. No emite comunicados impulsivos para apagar incendios reputacionales, no se mueve por pánico mediático. Diseña a largo plazo, soporta la presión, asume el desgaste.. y espera. Esa espera, para quien vive de la urgencia y del aplauso inmediato, es insoportable, porque el poder de verdad no grita, maniobra. Lo demás es relato barato y “carnaza p’al pueblo”.
Una bajada de pantalones sería:
– Retirada unilateral de demandas.
– Reconocimiento de error.
– Regreso sumiso al redil sin contraprestaciones.
Lo que hay es:
– Acuerdo de principios.
– Resolución pactada de litigios.
– Reconocimiento mutuo como interlocutores necesarios.
Eso no es rendición. Es negociación entre actores con capacidad real.
Y aquí entra el personaje central de esta historia.
A Florentino se le puede discutir casi todo menos una cosa: la visión estratégica. Cuando lanzó la Superliga sabía que no se ganaba en 48 horas, sabía que el primer formato no sería el definitivo, sabía que el verdadero terreno era jurídico y político, no mediático. Quien piense que el presidente del Real Madrid ha atravesado este proceso durante años para terminar arrodillado subestima no solo al dirigente, sino a la institución que representa. El Real Madrid no actúa por pulsiones. Actúa por cálculo.
Y el cálculo, hoy, indica que el sistema se mueve. Que la UEFA ya no puede ignorar ciertas demandas. Que el debate sobre gobernanza y reparto ha dejado de ser tabú… y eso, amigos míos, eso es un principio de victoria.
Hay una constante histórica que conviene recordar. El Real Madrid suele ir por delante del ecosistema. Lo hizo en la profesionalización, en la explotación comercial, en la internacionalización, en la modernización del estadio, en la concepción global de la marca.
Ser el primero tiene un coste: parecer arrogante, parecer aislado, parecer incómodo, pero el tiempo suele colocar las cosas. Hoy el club blanco no aparece como rebelde antisistema, sino como actor central en la redefinición del sistema. Y eso es poder.
El Real Madrid suele ir por delante del ecosistema. Lo hizo en la profesionalización, en la explotación comercial, en la internacionalización, en la modernización del estadio, en la concepción global de la marca
Nada de esto significa que la partida esté cerrada. Al contrario: empieza otra y no menos dura.
Quedan cuestiones de gobernanza, quedan repartos económicos, queda el equilibrio entre mérito deportivo y atractivo comercial, queda la tensión permanente entre tradición y mercado, pero el Real Madrid no entra en esta fase como derrotado. Entra como interlocutor imprescindible y eso cambia todo.
Porque si algo ha demostrado este episodio es que no basta con tener la estructura formal del poder. Hace falta tener la legitimidad del mercado, la fortaleza jurídica y la capacidad de presión suficiente para sentarse en igualdad, y el Real Madrid la tiene. En X se analizan estrategias geopolíticas con el mismo rigor con el que se comenta un fuera de juego dudoso. Se necesita un héroe o un traidor cada cuarenta y ocho horas.
Pero la política real es más lenta, más gris y más compleja. No sabemos cómo terminará la negociación. No sabemos cuánto del modelo original sobrevivirá. No sabemos si el sistema cambiará poco o mucho.
Lo que sí sabemos es esto: si el Real Madrid hubiera estado realmente aislado, irrelevante y derrotado, no habría acuerdo. Habría sentencia…y no la hay.
Así que no, Florentino Pérez no se ha bajado los pantalones. Ha cambiado el terreno de juego, ha obligado al sistema a sentarse y ha demostrado que el club más grande del mundo no necesita mayorías ruidosas para influir. A veces basta con tener razón jurídica, músculo económico y paciencia estratégica.
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