En 1942, el poeta del tango Reinaldo Yiso hizo una letra para una música de Juan Puey que sin ellos saberlo se haría inmortal de la forma más insospechada. El tango en cuestión es El sueño del pibe y, a estas alturas, más que un tango es un estado mental. Reinaldo Yiso narra en su canción cómo un chaval ha sido convocado para realizar unas pruebas en el club de sus sueños. Si resulta apto, podría llegar a profesional y con un poco de suerte, a estrella.
Desde su publicación hasta el día de hoy, El sueño del pibe se ha convertido en una expresión cotidiana para describir los deseos buscados con más ahínco, especialmente entre los jóvenes. Irremediablemente, la canción de Reinaldo Yiso y Juan Puey está unida al mundo del fútbol. En buena lid, muchos chicos anhelan convertirse en ídolos y mejorar su condición de base. Hasta el propio Diego Armando Maradona la cantó en su día en uno de esos espectáculos televisivos que se le brindaron a lo largo de su legendaria existencia pública.
No creo errar si digo que Maradona personifica ese tango como nadie nunca antes. Con él se nos fue parte del sueño de todos los pibes cuando el fútbol, parafraseando al poeta, era soñar con los pies. Esos excesos, esos ademanes imposibles de justificar también estaban dentro del mundo de ayer. De alguna manera, el inconsciente colectivo de la tribu todavía necesita amuletos a los que aferrarse.
Dioses de barro si quieren, pero dioses al fin. Durante mi breve etapa vital en Glasgow, además de ver camisetas de los Rangers y Celtic, me llamaba la atención la cantidad de camisetas de la Argentina de Maradona. Un día intrigado pregunté a un escocés y me respondió que, desde México ‘86, Maradona era un ídolo entre el pueblo escocés por destrozar a Inglaterra en aquel memorable partido. La fuerza del fútbol es así.
más de ochenta años después del tango, otro chaval representa el sueño del pibe. Este chico es Franco Mastantuono. Un elegido por los dioses del deporte
Ahora, muchos años después, un nuevo ídolo ha nacido en el país de Borges y Gardel. Ahora, más de ochenta años después del tango, otro chaval representa el sueño del pibe. Este chico es Franco Mastantuono. Natural de Azul, canterano de River Plate y de 17 años. Un elegido por los dioses del deporte. Porque con Franco hablamos de un superdotado. Hasta hace literalmente unos meses, Mastantuono compatibilizaba el fútbol con el tenis, en ambas disciplinas se mostraba tan habilidoso que nadie dudaba que pudiera convertirse en un profesional de élite en cualquiera de ellas.
Cuando las cosas se pusieron serias, Mastantuono optó por decantarse por el fútbol. Y parece ser que su olfato no le falló, pues hoy estamos usted y yo esperando con ansiedad su presentación con la camiseta blanca. A pesar de su corta edad, Franco es la sensación de Argentina. Ya es ídolo de River y ha debutado con la albiceleste. Para Lionel Scaloni es un serio candidato a estar en la lista final de convocados para el Mundial del 2026. Un seleccionador que aprobaba su llegada a Europa de la mano del Real Madrid y que no escatima elogios para la perla de River: “Si sigue así con esa cabeza y esas ganas de aprender, seguramente le vaya bien. Necesitamos que todo el mundo que esté alrededor de él, tanto su club como la selección y su gente, sepa que está con un chico de 17 años que tendrá su camino y tendremos que ayudarle entre todos a que sea mejor”.
Y a estas sensatas palabras del seleccionador campeón del mundo se suma un entorno mediático sorprendido con la madurez del chico. Basta con ver sus redes sociales y escucharle en las entrevistas para ver que estamos ante un jugador especial. Su capacidad de expresión y su comportamiento dentro y fuera de la cancha hablan bastante bien de él. Si algún lector todavía no ha tenido la oportunidad de conocerlo, recomiendo la entrevista que le hizo el periodista deportivo Gastón Edul en su espacio. Edul hizo una nota en su hogar y charló con él de forma distendida. Es un caramelito de conversación.
El Real Madrid ha comunicado que Franco Mastantuono será presentado con los 18 años cumplidos. Se comprende entonces que en algún punto entre el día 14 y el 19 de agosto, Florentino Pérez dará la bienvenida al argentino y dirá aquello de “Mastantuono, has nacido para jugar en el Real Madrid” o la no menos célebre “en el Real Madrid la exigencia es máxima”. Ambas frases ya son tan protocolarias e insignes para el madridismo como el escudo o el estadio. Necesitamos escucharlas cada tanto como necesitamos abrazar a nuestros padres por Navidad. Y el acto de presentación será emocionante y veremos en los ojos del joven Mastantuono el brillo del que al fin cumple un sueño, el sueño del pibe.
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Buenos días, amigos. Qué bien lo calcula todo el antimadridismo para seguir chapoteando en su permanente charco de bilis, creyendo darse la razón a sí mismo, sumido en la posverdad que cree alimentar perennemente, haciendo proselitismo de sus incesantes manipulaciones.
Y todo ello con un descaro, una falta de decencia intelectual y una desfachatez que les retrata como el frente ideológico más desvergonzado de la historia contemporánea del mundo. En el planeta ocurren cosas infinitamente más graves que el antimadridismo. Más tramposas y desvergonzadas, en cambio, pocas.
Resulta que han inventado un nuevo escándalo, por supuesto plenamente artificial, a cuenta de un par de nombramientos absolutamente irrelevantes en el seno de la RFEF. Uno es Yolanda Parga, responsable de fútbol femenino, que está casada con un empleado del Real Madrid. Ante este hecho, con nula relación con los arbitrajes del fútbol, o al menos del fútbol masculino, se rasgan las vestiduras los mismos que apenas han condenado el que un club pagara durante 17 años al vicepresidente de los árbitros. Pero es que no hace falta ni irse hasta Negreira. Se rasgan las vestiduras los mismos que durante lustros aceptaron como una cosa natural el que el vicepresidente de la RFEF, Joan Gaspart, jurara que haría todo lo posible para perjudicar desde su puesto al Real Madrid. Un somero repaso de videos de actuaciones arbitrales de la época demuestra, además, que tuvo bastante éxito en su declarada ambición. Ni Gaspart ni Negreira hicieron arquear una ceja a quienes hoy se llevan las manos a la cabeza por el inane nombramiento de Parga, persona que junto a su marido constituye, a lo sumo, un evitable escollo en la lucha cultural madridista ante tantísimo ceporro malintencionado.
El otro foco de polémica artificial es Chema Alonso, a quien le ha sido asignado un cargo relacionado con Inteligencia Artificial dentro de la RFEF. Chema Alonso es un declarado simpatizante del Madrid, aunque también ha añadido que bebe los vientos por el Atleti, equipo de su hija. Pues nada. Se lió parda, o mejor dicho: la liaron, con tanto ridículo como alevosía.
El propio Chema Alonso ha salido a la palestra en las últimas horas para aclarar pormenorizadamente que sus responsabilidades no tienen relación alguna con el arbitraje ni con el VAR.
Va a dar igual lo que aclare. La semilla de la infamia ya está sembrada por los mismos, por cierto, a quienes les parece fenomenal que la nueva cumbre de la organización arbitral está conformada por Fernández Borbalán (árbitro nombrado “talismán” del club cliente de Negreira por su prensa afín, y cuya carrera en Primera se desarrolló casi de manera matemática a la vez que los pagos al susodicho) y Prieto Iglesias (árbitro ascendido a Primera merced al Índice Corrector -o Corruptor- del propio Negreira a pesar de haber quedado clasificado en el número 16 según el ranking de actuaciones arbitrales).
Siguen teniendo el negreirismo en lo más alto del Comité Técnico de Árbitros, y montan el pollo por nombramientos absolutamente secundarios en el organigrama. ¿De verdad no pueden tener un mínimo de decoro, un atisbo de vergüenza?
Porque esto que habéis visto no es una reacción visceral. Es un movimiento calculado al milímetro por Tebas, que es el jefe en la sombra de todo este cotarro, para agitar un revuelo mediático de presunto favor al Madrid cuando lo que se está montando es un aquelarre en sentido contrario, comandado por Borbalán y Prieto, los auténticos responsables del cotarro arbitral y orgullosos epígonos de José María Enríquez Negreira.
Y esto es lo que está pasando. Las portadas del día nada tienen que ver con esto, pero os las dejaremos ver porque de eso va esta sección. Corregimos: esta sección, como muchas otras cosas con cabida en La Galerna, va de defender al Real Madrid de tanta vileza institucionalizada. Estamos hartos, lo que no significa que no pensemos continuar. De sobra sabemos que seguiremos haciendo falta.
Pasad un buen día.
PD: Ánimos a la Selección Española en su semifinal ante Alemania, en el Europeo de fútbol femenino.
Se habla de Rodri para el Madrid como si fuera un Rodri cualquiera. Un Rodri que es un Rodrigo, pero le llaman Rodri, como a Pedro le llaman Pedri: detalles reveladores. Pero este Rodri Balón de Oro tan merecido como tantos otros no es un simple Rodri. Es el Rodri que se mofó de quien era (es) el auténtico Balón de Oro.
Se mofó de a quien le habían robado el trofeo que le pertenecía usándole a él, a Rodri, como instrumento de la canallada. Así que Rodri no es más que una llave más del manojo del conserje o de los conserjes que manejan el edificio del fútbol: ese “deporte” que es El retrato de Dorian Gray donde la nostalgia es el espejo de la triste realidad.
Como mujer a la que le gustan los hombres, Rodri no es, además, ni siquiera medianamente atractivo. Y no hablo de atracción física o sensual, que no viene al caso, sino de conformación como tal hombre. Modric, por ejemplo, es un hombre en el sentido al que me refiero, y no es precisamente Paul Newman.
A Rodri, pobre, le define su nombrecillo (Rodri no es para el Real Madrid como las bicicletas sí no eran para el verano), que acompaña a su mirar de Mundo Feliz donde sus individuos tienen la sangre de otro color, donde el madridismo no se impregna, donde la camiseta blanca no se mancha.
Rodri se mofó del futbolista (del Real Madrid) de quien él sabía que era el trofeo que le dieron a él por ser un fulano del sistema. Podría haberlo aceptado y celebrado sin más, pero lo hizo mofándose de quien todos se mofan no se sabe muy bien por qué, o sí.
Lo cual es aterrador por la nada, por el odio sin razón. Tanto como aterrador no es que Rodri fiche algún día por el Real Madrid, pero con él vestido de blanco se perdería la futura nostalgia de los héroes verdaderos que han construido el más íntimo Madrid de cada uno.
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El CTA acaba de presentar su alineación completa para la temporada 2025/26. Un batiburrillo de capacidades y habilidades de difícil ligadura. Un equipo directivo que no contentará a tirios ni troyanos, pero que es probablemente la mejor jugada de Louzán desde que está en el cargo. Ha conseguido componer un staff que no gusta a nadie, lleno de villanos reales (los herederos de Negreira) y virtuales (teóricos, futuribles, espejismos en el cerebro culé), que será criticado por todos. Ha conseguido liarla parda. Si todos critican al CTA es porque el CTA está en el buen camino. La crítica de RMTV, tangible, y la imaginaria del ejército de amebas de las redes culés quedarán neutralizadas entre sí como si pesaran lo mismo las facturas que las calumnias. Desde hoy, Louzán es digno de entrar en el bestiario de los supervillanos Lex Luthor, Goldfinger, Le Chiffre, capaz de un refinamiento en la maldad muy superior a la zafiedad cotidiana de Tebas.
Puede que se trate de una regeneración en dos pasos. Primero nombras a los secuaces del negreirato para observar la reacción en El Estamento (arbitral, se entiende) con un presidente anónimo, inofensivo, a la cabeza. Todo tranquilo... no hay rumores, ni protesta, no hay incomodidad interna. Cualquiera con una sagacidad promedio llegaría fácilmente a la siguiente conclusión: "todo está podrido" y tendría entonces la certeza de que hay que fumigar el arbitraje con una Karcher con depósito XL lleno de lejía. ¿Es eso, señor Louzán? ¿Necesitaba esta prueba para saber que no le sirve ni uno?
Sorprendentemente, con la edad me estoy convirtiendo en una persona más optimista en algunos aspectos de la vida. En otros sigo siendo el pesimista antropológico que debe ser un buen central, como decía el bueno de Ancelotti: no esperar que llegue el error del delantero rival, sino forzarlo tú mismo o detenerlo por velocidad, por anticipación, por superioridad física y si no queda más remedio, por testosterona, en esa secuencia correlativa. No me veo capaz de hacer de central esta vez.
Tengo una teoría y un vaticinio sobre el recorrido de Chema Alonso en el CTA. Conozco superficialmente al personaje y a la persona, muchos testimonios, algunos cercanos, desde múltiples ángulos y dimensiones. Lo que es seguro es que no se va a librar de la crítica unicelular de ese club del que usted me habla. Por una vez acertarán: Chema es Madridista. Así, con mayúsculas. Pero van a alucinar. Les esperan emociones fuertes.
La misión de Chema no puede ser otra que la de objetivar las decisiones VAR y acabar con la discrecionalidad. La tecnología democratiza por definición. Si el algoritmo funciona, un penalti siempre será penalti, a favor y en contra de cualquier equipo. Una inteligencia artificial bien entrenada puede identificar jugadas idénticas o con un grado de afinidad muy alto en fracciones de segundo, a efectos de aplicación del reglamento. Los denostados vídeos de RMTV han dado resultado. Alguien parece haber caído en la cuenta de que el "error humano" venía estando demasiado cerca de la prevaricación y probablemente ha reconocido que la tecnología puede cometer errores, pero siempre serán los mismos para todos hasta una nueva versión en la que ya no los cometerá. El factor de equilibrio de las decisiones que puede proporcionar la IA es definitivo, ajeno por completo al brutal y delictivo sesgo que hemos estado padeciendo durante décadas.
La misión de Chema no puede ser otra que la de objetivar las decisiones VAR y acabar con la discrecionalidad. La tecnología democratiza por definición
Mi lado pesimista, en cambio, me advierte de que Tebas necesitaba esto. Una coartada. Lo intentó con Nacho Tellado, que se atrevió a decir que el VAR era lo que es. En sus propias palabras, "una mierda". La respuesta larga fue todavía peor: un sistema no fiable, técnicamente muy deficiente y manipulable desde su erróneo diseño. Clos Gómez lo ratificó un tiempo después sin el menor atisbo de vergüenza, desprovisto de cualquier empatía, delante de las cámaras de televisión. Ahí quedó el testimonio, indeleble en nuestra memoria y multiplicado en las redes sociales para siempre, como prueba de los rasgos psicóticos del CTA: el árbitro elige el frame; el árbitro tira las líneas; el árbitro, probablemente repetidor de matemáticas en secundaria, jugándose millones de euros de los clubes, manipula las imágenes desconociendo la geometría e ignorando el huidizo "punto de fuga" que popularizó Tellado, para escarnio permanente de Rafa Guerrero.
Respecto a Mediapro y su capacidad manipuladora... ojo: Alonso es un "techy". Entiende el lenguaje de la tecnología, el negocio que genera, la responsabilidad social que conlleva. Tiene los conocimientos y la capacidad para detectar un algoritmo prevaricador, una realización tóxica, una preparación torticera del entrenamiento de la IA del fútbol (ya estaba tardando) para crear un VAR democrático. La velocidad a la que sucede la transformación de los procesos por una IA en cualquier actividad es vertiginosa. Podemos tener un VAR totalmente desatendido y deshumanizado (gracias a Dios) en unas pocas jornadas.
Chema Alonso es una apuesta arriesgada si tu finalidad es seguir prevaricando y blanqueando un sistema corrupto. Se daría cuenta ipso facto. No es la primera vez que un político le utiliza y sabe exactamente a qué huele una trampa. Sobrevivir en Telefónica a ciertos niveles está al alcance de muy pocos. Ni Alierta ni Pallete lo consiguieron. Mi optimismo, de nuevo, me hace ver este fichaje como un gesto de buena voluntad de Louzán para arreglar las cosas del fútbol en poco tiempo. O eso, o no sabe en el lío que se está metiendo.
Alonso es Madridista, sí, pero no saben lo que han hecho. Les cuento una leyenda urbana sobre el personaje: un poco por esnobismo y sobre todo por ideología, consiguió cambiar las normas internas de Telefónica para los coches asignados a los consejeros, que tenían que ser berlinas de lujo. Chema tuvo un superdeportivo eléctrico, para lo que hubo que cambiar el reglamento interno en una compañía que, pese a tener y ofrecer a sus clientes lo último de la tecnología, aún conserva costumbres atávicas y su nombre familiar en los pasillos de Distrito C, La Telefonica.
Chema es mediático, no dejará a nadie indiferente. Hace muchos años fue un reputado hacker, pero lo que es Chema hoy es lo que Umberto Eco llamaría un "integrado" en la cultura de masas. Es una persona con un conocimiento profundo de la tecnología y del negocio tecnológico, que le sirve para asesorar en estrategias a grandes empresas y mantener una reputación más allá de lo extravagante que pueda resultar su aspecto y el hecho de presentarse con su gorro de lana en agosto en cualquier parte. Pase lo que pase, un giro de guion a lo Christopher Nolan en el fútbol español. Atentos.
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Buenos días. El tipo que ha colocado Tebas al frente del CTA, un tal… Fran Soto —disculpad, emana tanto carisma que en ocasiones nos ciega y olvidamos su nombre—, ha presentado a su nuevo equipo. Si atendemos al nombre del órgano, Comité Técnico de Árbitros, no cuesta deducir que lo mollar es el tema arbitral, sobre todo, el referido al fútbol de élite masculino, por seguimiento y repercusión social, no por filias y fobias.
En dicho ámbito, destacan Fernández Borbalán y Prieto Iglesias, director técnico del CTA y responsable del VAR, respectivamente.
El principal mérito de Borbalán, como sabéis, fue ser el talismán del Barça, Sport dixit. Bueno, Sport y las estadísticas, que no habrían sido más favorables al FC Barcelona si hubiese arbitrado Joan Gaspart y Jota Jordi hubiera estado a cargo del VAR.
Por su parte, Prieto, además de pagar al hijo de Negreira, se dedicó a descender cada vez que le subían a Primera. Como recuerda Estrada Fernández, según los informes del sumario, Prieto concluyó la campaña 2017/18 en el puesto 16 de 22 del ranking de mejores árbitros de Segunda. Y le ascendieron.
‼️ Aquí tenéis la clasificación de 2ª división de la temporada Negreira 17/18
🔎 Según los informes del sumario, Sagués Oscoz debería haber sido 1º y Pérez Pallas 3º. Pero ascendieron Cordero (2º), Cuadra (7º) y Prieto (16º).
⚠️ Los descensos: Valdés (21º) y Figueroa (22º).… pic.twitter.com/Fg3R7GiSlV
— Xavi Estrada Fernàndez (@XavierEstradaF1) January 14, 2025
Si pones a un melón a trabajar de albañil, pronto se hace patente que no está capacitado para desempeñar el oficio, sobre todo porque los melones no tienen brazos ni manos y no pueden colocar ladrillos. Sin embargo, si tu intención es que el melón ejerza una función meramente estética —ya sabemos quién maneja el VAR—, es una buena elección, pues se trata de una fruta apetecible.
Es decir, los hechos demuestran que las dos principales personas del CTA no son las idóneas para ejercer sus responsabilidades. Por capacidad y por decoro, canta mucho designar como domador de árbitros al colegiado con estadísticas más favorables al Barça (y a su vez pésimas para el Madrid); y como encargado del VAR a un trencilla mediocre que pagó al hijo de Negreira.
Sin embargo, para los culés —y antimadridistas en general— lo escandaloso es que hayan nombrado Asesor de Innovación Tecnológica e IA a un madridista, Chema Alonso. El Madrid es el club con más seguidores, aunque solo sea por probabilidad, no es raro. El principal sostén, o sujetador, de las cosas de Laporta es otro madridista: Tebas. Es irrelevante jactarse de tal o cual cosa si luego tus actos demuestran lo contrario.
Chema Alonso, una suerte de Wally grunge con la enjundia y la autenticidad de un decorado de cine, es una excelente elección para trabajar en el órgano federativo dependiente de la RFEF. Se va a integrar a la perfección en el ecosistema del fútbol español. El hacker —otra licencia— fue el fichaje estrella de Telefónica. Su periplo en la teleco fue de fracaso en fracaso hasta el triunfo final: una buena cuenta corriente y un ego bien hinchadito. No se conoce ningún proyecto suyo exitoso en la operadora. Fachada, megalomanía y afición por el parné. El CTA es su lugar.
También han puesto el grito en el cielo los antimadridistas por que se mantenga en el equipo a la responsable del arbitraje femenino, Yolanda Parga, esposa de Mejía Dávila, delegado del Madrid.
En este sentido, mirad las declaraciones de Iturralde, colaborador necesario del sistema que presume de récord de derrotas del Madrid en el Bernabéu con él al silbato (el anterior pertenecía a su abuelo):
💣💥 @itu_edu reacciona a la REESTRUCTURACIÓN arbitral
😳‼️ "Solamente ha quedado una persona que es YOLANDA PARGA, que por casualidad es mujer del delegado arbitral del Real Madrid..."
🫵🚨 "O se regenera o no se regenera"
🔴 DIRECTO: https://t.co/0Eq1l9c4cQ pic.twitter.com/UkUmudtUnp
— El Larguero (@ellarguero) July 21, 2025
Itu, no es cierto que solo haya quedado Yolanda Parga, ahí siguen todos los hijos del Negreirato: los Munueras, Alberola, Sánchez Martínez, Cuadra, etc., con Borbalán y Prieto como guindas del pastel. Y sigue tal cual el andamiaje y el funcionamiento de la maquinaria. Una vez más, mientes.
La realidad demuestra la tremendísima influencia de Yolanda Parga en el fútbol femenino: el Barça arrasa en esta disciplina y el Madrid no ha ganado absolutamente nada. Igual que ocurrió con el Barça y Negreira, ¿verdad?. Las portadas también dejan patente el poder madridista de Yolanda Parga:
Como veis, las dos portadas madrileñas y la Sporting World, copadas de jugadoras del Real Madrid. La de Sport coge el relevo del diario de Godó y dedica su frontispicio a la presencia photoshópica de Rashford, pero aparece Cata Coll en una ventana inferior.
Los culés están buscando un Negreira desesperadamente en el Madrid, pero solo consiguen montarse películas en la cabeza.
Pasad un buen día.
Hay un cuento de Borges, El otro, en el que él mismo, de anciano, se encuentra con su yo adolescente. Ambos, el Borges viejo y el Borges joven, viven, cada uno en su propia dimensión temporal, junto a un río: uno, el primero, en Boston, al lado del Charles; el segundo, en Ginebra, junto al Ródano. El río, en este cuento, hace las veces de espejo, recurso que a Borges gustaba tanto. Con respecto a Vinícius y a Mbappé, podríamos decir que el espejo, en este caso, es el Real Madrid, trasunto del curso eterno e infinito de la historia del mundo. Aunque no son la misma persona, los dos futbolistas personifican un mismo destino: Vinícius ha sido, de blanco, lo que Mbappé podría de haber fichado —en el verano de 2017, o en el de 2018— por el Madrid; y el francés, lo que el brasileño de no haberse cruzado el Real en su camino cuando era un pipiolo del Flamengo.
Como en el relato de Borges, uno no existiría sin el otro.
Es decir, la incompatibilidad entre ambos, manifiesta sobre todo en el tercio decisivo de la pasada temporada, es tan extraña como, al cabo, previsible. Pues, como si se tratara de dos encarnaciones de las posibilidades de la vida de un mismo hombre, tanto Vinícius como Mbappé se empeñan en jugar el uno contra el otro, en el campo, antes de compenetrarse para conformar un tándem letal para los rivales. Son El Horla del cuento de Maupassant: una imagen deformada que a cada uno le devuelve el espejo, con la cara del otro, y contra la cual compiten, como si su afirmación en el mundo implicara la negación del compañero. Con lo cual se anulan entre sí los dos y, aún peor, dejan a su equipo, a menudo, con dos menos en el cacareado balance defensivo. Con las consecuencias ya observadas en los sucesivos partidos contra el Barcelona, el Arsenal o el PSG.
El problema es gordo para Xabi Alonso pues, al fin y al cabo, estamos hablando de los dos mejores jugadores del mundo. A priori, pensar que semejantes dos fuoriclasse no pueden jugar juntos parece una tontería, un absurdo elemental, algo que no tiene sentido. Sin embargo, en este año que llevan conviviendo con la camiseta blanca no hemos visto demasiados ejemplos de buena cohabitación, para nuestra desgracia. Más bien el equipo ha funcionado mejor cuando alguno de los dos no era de la partida, caso por ejemplo del reciente Mundial, que por hache o por be se jodió cuando, en el once inicial, formó el Vinipé por primera vez, junto a Gonzalo. Ya reconoció Alonso que jugar con tres arriba fue un error, y yo espero que, más que por política, recurriera a ello por necesidad: acuciado por la baja de Trent y, pensando en el largo plazo, urgido a mostrarle a la dirigencia, por la vía de los hechos, la obligatoriedad de cambiar de esquema.
Vinícius ha sido, de blanco, lo que Mbappé podría de haber fichado —en el verano de 2017, o en el de 2018— por el Madrid; y el francés, lo que el brasileño de no haberse cruzado el Real en su camino cuando era un pipiolo del Flamengo
Mbappé, con dieciocho años, ganó la Copa del Mundo siendo la bandera de Francia. Fue una irrupción histórica, comparable a la de Maradona o Ronaldo Nazario, en su momento. Entonces, su techo parecía estar tan lejos como Saturno. Luego fichó por el PSG en lugar de aterrizar en el Madrid del threepeat. ¿Quién sabe qué jugador sería hoy, de haber pasado un lustro creciendo junto a los jerarcas, aún en plena posesión de sus facultades? Nadie nunca lo sabrá, pero sí sabemos que cuando la estrella de Cristiano Ronaldo se extinguió en el Madrid, un chico brasileño, que era más pasión y corazón que técnica y precisión, creció a la sombra de Benzema. En la vida, como en la Historia, no existen vacíos, siempre alguien ocupa el lugar de otro. En un parpadeo, Vinícius desplegó unas condiciones extraordinarias, que en su debut eran más un deseo que una verdadera proyección. Todo lo contrario que Mbappé, que pareció nacer ya viejo, es decir, maduro, cuajado como un coloso del fútbol.
Desde entonces, el francés pareció ir gradualmente haciéndose peor, o más simple, a medida que Vinícius no paraba de crecer, de ensanchar su repertorio físico, técnico e imaginativo. Vinícius es una selva amazónica y Mbappé, una autovía de dos carriles. Ambas trayectorias, la declinante y la ascendente, coincidieron en agosto de 2024, por fin, en un mismo punto. Algunas veces, contadas, pareció que parpadease un imperio: se atisbó, quizá, una posibilidad. Pero “el hombre de ayer no es el hombre de hoy, sentenció algún griego”, escribió Borges en El otro. Y ni Vinícius mejoró a Mbappé ni Mbappé hizo que Vinícius picara aún más alto. El Borges anciano le confiesa a su alter ego que jamás escribirá una frase como l'hydre- univers tordant son corps écaillé d'astres de Victor Hugo y puede que Vini jamás realice un Mundial como el de Mbappé en Rusia. También cuesta imaginar a Kiki cargando sobre sus hombros, como un Atlas por chicuelinas, al Madrid en dos Copas de Europa, pero el elemento del Real es el milagro y los milagros, ya lo creo, existen.
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Siempre me gustó la canción My House, de Lou Reed. La primera vez que la escuché alcancé a intuir, bajo la dignidad reflexiva de una guitarra, un bajo y una percusión lentos y gentiles, la historia de un hombre que cuenta a su amigo muerto la sencillez afable y afortunada de su existencia. “I really got a lucky life / My writing, my motorcycle and my wife”, le detalla, dando a entender que estas tres cosas son todo lo que precisa en la vida. Yo no tengo motocicleta y necesito unas cuantas cosas más para sentirme afortunado, pero no por ello dejó de seducirme e intrigarme, desde las primeras escuchas, este casi desconcertante recuento de alicientes vitales, enumerados al amigo ausente con el fraseo tan característico del bardo neoyorquino.
Por alguna razón, el protagonista de la balada, tan extrañamente acogedora como enigmática, está convencido de que el amigo muerto está allí, con ellos. En la casa que da título a la canción. Con el tiempo me es dado saber que el narrador de la historia es el propio Reed, sin artificio alguno. Es un tema enteramente autobiográfico, y el amigo al que se dirige Reed es Delmore Schwartz, poeta y profesor de crítica literaria en la Universidad de Siracusa, amén de mentor personal del genio. “Delmore, I missed all your funny ways / I missed your jokes and the brilliant things you said”.
No sé cuánto tiempo tuvo que pasar, ni cuántas escuchas fueron necesarias, para que el interés me llevara a atender a la letra en su integridad. Para comprenderla de verdad, tuve de hecho que leerla, porque Reed pronuncia de una manera indescrifrable la palabra “ouija”. Nunca la habría reconocido sin verla en negro sobre blanco.
Lo han adivinado. La razón por la que Reed está tan convencido de que el espíritu de Delmore habita con ellos, en la casa donde él vive con su mujer, su escritura y su moto, es porque hicieron una ouija y Delmore se manifestó presente. Fue ahí cuando Reed, tan emocionado como su voz átona puede llegar a dar a entender, le explicó su vida allí, en la casa, formulando la sencilla trinidad, el secreto nada rebuscado de una existencia tranquila y sosegada. Y le expresó hasta qué punto añoraba sus comentarios y la risa que estos le provocaban.
Yo no tengo necesidad de hacer ninguna ouija para saber que Luis, que es mi Delmore, está con nosotros en la casa en la cual estoy pasando el verano, por la sencilla razón de que era la casa del propio Luis. Como Reed con su amigo, pero sin recurrir a formas extravagantes y sensacionalistas de contactos extrasensoriales, me solazo en la certeza pausada, casi rutinaria, de su presencia allí, y como no podía ser menos lo hago con una sonrisa, porque Luis era (es) un espíritu perennmente jocundo, dotado de una vis cómica inimitable. Al igual que le sucede al bueno de Lou en la canción, también echo de menos sus bromas y las cosas brillantes que decía. Hay, con todo, una plenitud confortadora en el modo en que esas bromas, esos dichos, esas expresiones tan propias de mi mentor y amigo, que en este caso era además mi primo, permean las paredes de la vivienda, como una aluminosis benigna.
Fue (es) un mentor en la vida y sobre todo en el madridismo, claro. Ya lo he contado otras veces. Único hermano madridista en una familia de atléticos, la de mi tío Luis, transmitió su fervor vikingo a su primo pequeño, mi hermano Ignacio, que a su vez me lo transmitió a mí. Los veranos eran territorio abonado para debatir sobre el equipo de nuestros sueños, y más aún: las pretemporadas yanquis de los de Toshack (o de los de Valdano, o de los de Zidane) nos hacían quedar de madrugada para asistir en directo, a través de la televisión, a partidos que tenían lugar allende los mares. En el mismo cuarto de estar donde ahora se sientan mis hijos a ver la tele y zanganear, Luis y yo veíamos jugar a los nuestros y charlábamos hasta que el día clareaba en el jardín, más allá de los pinos.
Este verano no ha habido casi partidos de madrugada, pero la casa es la misma, y las psicofonías imperceptibles de Luis y yo hablando de la falta de un defensa central solvente para la temporada que empieza, o discrepando en filias y fobias hacia los componentes del plantel, conforman el escenario inadvertido. La casa sigue siendo de Luis, lo será siempre, como lo será de su viuda, la maravillosa Isa, una persona excepcional, y de sus hijos, los inimitables Luis y Gonzalo. También es contractualmente nuestra desde hace unos días, pero nada en esta historia es ajeno a un peculiar sentido de la continuidad. Si miras hacia delante, concluyes que sigue y seguirá siendo la casa de esa familia queridísima, la de Luis. Si miras en el retrovisor, accedes a la certeza desconcertante de que siempre la sentí y por tanto fue un poco mía también, desde antes de tener a mi familia, a la cual me parece convocar desde el pasado, entre esas mismas cuatro paredes, para que se hagan presentes en mi porvenir, como si la casa hubiese sido entonces una ouija al revés, un mecanismo para contactar no con los muertos sino con los aún no nacidos, con mis Gonzalo, Jaime, Almudena y Guillermo, además de con Cristina, por supuesto. Es como si la casa nos convocara a todos y nos uniera desde siempre y para siempre, dos familias condenadas a quererse porque así lo manda El Rubio, que es como llamábamos a Luis y como se llamará la casa. Una placa con esas dos palabras y un escudo del Real Madrid va a presidir la fachada. Un día descorreremos una cortinilla y comeremos y beberemos, como al Rubio le hubiese gustado y como si la casa fuese una calle, que lo es: una calle que une lo pretérito y lo que ningún futuro podrá destruir.
Gracias, Delmore.
Buenos días, amigos. Mundo Deportivo lleva unos días toledanos. Hay quien culpa a los becarios veraniegos, pero los becarios no son responsables de ser unos borricos. Habrá que culpar a quienes permiten que lleguen allí, o a la LOGSE, o en este caso a las leyes educativas catalanas, del monumental pifostio que en dos días seguidos está asolando las portadas del rotativo del Conde de Godó, grande de España.
Ayer fue un photoshop inenarrable, un hito negativo del diseño gráfico, un pegote sideral. Dimos buena cuenta del desastre en el portanálisis de ayer, como hoy nos vemos en la obligación de reseñar la cagada mayestática de la jornada que nos ocupa.
Parece que, además de estarlo el que pone ahí al becario, también está de vacaciones la coma del vocativo. Dudamos que quede mucha gente en Mundo Deportivo (hoy Sporting World, que para eso se dirigen a Rashford en su lengua materna) que conozca la existencia de la coma del vocativo, o que al menos albergue el afán de observar su uso EN PORTADA (no pedimos ni siquiera que se ponga atención al contenido interior, nos basta con que se haga bien en la primera plana, ya es fácil conformar).
En el caso (dudoso) de que en la redacción de Sporting World conozcan la existencia de la coma del vocativo, cabe la posibilidad de que piensen que en inglés, en cambio, no existe tal cosa, y que por tanto, en la lengua de Yeats, uno puede fumársela y escribir “Welcome Rashford” sin la inevitable coma entre las dos palabras.
Sí es así, lamentamos sacarles de su error. En inglés también es preceptiva la coma del vocativo. Obligatoria, vamos. En dicha lengua se llama “vocative comma”, pero es lo mismo. Veamos lo que dice sobre ella The Oxford Dictionary.
Para quien no domine esta lengua (cosa que, a diferencia de lo que sucede con la coma del vocativo, no es obligatoria), traduciremos grosso modo. La coma del vocativo debe usarse para separar el mensaje, sea cual sea, de la persona a la cual va dirigido. Debe usarse, primero, porque sí. Segundo, porque tiene todo el sentido separar lo que se dice de aquel a quien se le dice. Tercero, como dice el apunte de The Oxford Dictionary, para evitar equívocos. El equívoco que utilizan como ejemplo ellos no es traducible al castellano, pero podemos indicar otros muchos. “Es hora de comer, niños” no es lo mismo que “Es hora de comer niños”.
Aunque la coma del vocativo está por desgracia en desuso, nos parece que su observancia en la primera plana de un periódico no supone una demanda excesiva. Rashford se va a sentir mucho mejor recibido si le ponen en portada “Welcome, Rashford” que si le ponen “Welcome Rashford”. Aquí además no cabe la infame excusa tipográfica del cambio de color para separar el mensaje de su receptor. Ambas cosas aparecen en el mismo tono de blanco (ejem) impoluto. Falta la coma. Nuestros ojos arden y nuestras manos se crispan ante la animalada de Sporting World.
“El crack inglés ya está en Barcelona”, añade la portada del diario catalán. Habrá algún espíritu malévolo que sugiera que, más grave aún que la omisión de la coma, duele a los ojos la definición de Rashford como “crack”. Se trata de uno de esos futbolistas con un estatus intermedio entre la eterna joven promesa (pero ya no es tan joven) y el bluff certificado. Les puede salir bien, mal o regular. El tiempo lo dirá. Y, cuando lo diga, si es por escrito, no cabe duda de que el tiempo utilizará la necesaria coma del vocativo. “Os ha salido como el culo, club cliente de Negreira”. Es bien fácil, insistimos. En el entorno del fútbol español la hemos usado mucho. “Todo OK, José Luis” o “Sandro, ¿qué más quieres que te dé?” constituyen ejemplos pintiparados.
Os dejamos con el resto de portadas. Pasad un buen día.
Sí, sí. ¿A todo esto, cuándo debutará el Madrid? Es que tengo a unos amigos como locos. Los tíos quieren entradas para el Espanyol-Atleti del 17 de agosto y saber cuándo deben plantarse en el Bernabéu para el debut madridista con Osasuna.
¿Unos ansiosos? No: creyentes. Tipos que siguen creyendo en la Liga y, sobre todo, viajan en tren. Para cosas así, lo mejor es salir un par de días antes. Empezar el curso comiéndote cinco entradas…
¿Será el 19 como exige Tebas, la Patronal? Acabe como acabe, el hombre debe inspirarse en el gran slogan del no menos grande diario deportivo Sport: ‘Sempre amb el Barça’, siempre con el Barça. Y añadirlo a su bonita imagen: LFP, sempre amb el Madrid. Sempre con o Madrid. Beti Madridekin. Siempre con el Madrid. Para la LFP y La Galerna son todos idiomas oficiales. Muy.
Y sí, naturalmente también en inglés, francés, alemán, italiano, búlgaro, japonés, camerunés, idioma que está por entrar en el Barça, y todos los posibles, que nuestro fútbol otra cosa no, pero internacional…
¿Se jugará el 19 o atenderá la Federación, su Juez Único de Competición, por concretar, la petición madridista, respaldada por el rival navarro, de atrasar la fecha del partido? Que se solidarice pues no sé, quizá sus jugadores saben algo de esto.
O son todos más madridistas que Toñín el Torero. Bueno, si así fuera lo tienen más fácil: negarse al aplazamiento, salir y dejarse meter tres goles. El Bernabéu lo agradecería.
La decisión no es cosa menor. Indicará, y tampoco es que haga mucha falta, por dónde van a ir los tiros. Ah. El advenimiento de Borbalán a la cima arbitral ya nos da una idea de que los tiros no serán de fogueo.
La AFE y fuerzas afines consideran que lo mínimo y presentable son tres semanas de vacaciones y otras tres de pretemporada. Mínimo, no ideal. El tiempo de playa/montaña lo cumplirán los blancos. Lo empezaron el 11 de julio y lo terminarán el 3 de agosto. 24 días.
El de entrenamiento veraniego, considerado vital para el resto del curso, no. Desde el 4 al 18, pues el 19 estará jugando si gana la LFP, van 15 días.
La decisión no es cosa menor. Indicará, y tampoco es que haga mucha falta, por dónde van a ir los tiros. Ah. El advenimiento de Borbalán a la cima arbitral ya nos da una idea de que los tiros no serán de fogueo
De no atender a sus razones, el Madrid será el equipo español con menos días de pretemporada y estará en el podio de los europeos en esa curiosa competición. Cuentan que ni a Chelsea, pinturero campeón del Mundial, ni PSG, meritorio subcampeón, les atrasarán sus partidos.
Al PSG le da igual: pone a Al Khelaifi de 9 y le sobra. Como si los 11 titulares se incorporan el 14 de septiembre. Su afamada Liga sólo tiene un misterio por arriba: por cuántos puntos la ganarán los parisinos.
Lo del Chelsea es una broma pesadísima, de ahí que hable del Madrid y el podio europeo de damnificados. 14 días de pretemporada. OK.
La verdad es que esto me excita más que los otros debates madridistas de estos días. Uno, el de la plantilla. Tiene 25 fichas, ninguna pendiente del CSD, Hacienda o la Guardia Civil. 25. O sea, hay una salida o no puede haber entrada. 21 de julio hoy, ¡no queda ná! El baile no ha empezado, los músicos están llegando. Hay que escribir y lo entiendo, quizá no tanto…
Otra, Vinícius. Tiene dos años más de contrato. No sé a qué viene tanto lío. Y un acuerdo de renovación alcanzado por abril pendiente de rúbrica. ¿Que se lo está pensando? Pues bueno.
Bueno-bueno, no tanto: si diste tu OK hace tres meses, no sería de recibo no verlo claro ahora. Veremos. Igual vuelve de Brasil y firma. O no y seguiremos con la burra a cuestas.
O reaparece Arabia, la de los 350 kilos para el Madrid y 1.000 para él. De momento no han piado desde allí. Micic, el jugador de baloncesto, nos ha recordado la realidad: si un súper millonario, jeque o no, se mete en harina, los clubes normales, por mejor gestionado y de salud que estén, caso del Madrid, no pueden competir. Ni deben ni quieren.
Cosa parecida le está pasando al querido Liverpool con Isak, el chico que trajo la Real ahora en el Newcastle: lo tenía hecho o casi y ha aparecido el Al-Hilal dispuesto a poner más de 100 kilos por el buen delantero sueco. Al-Hilal, sí, el de aquella madrugada tan cachonda con el City.
Se lo vengo diciendo hace tiempo: eso de ganar se va a poner cada vez peor.
Ah. El Barça no trajo a Nico ni a Díaz y sí a Rashford. Un tío que contó haber pasado hambre de pequeño y estar presente en mil movidas a favor de la pobreza infantil en su tierra y otras partes del mundo merece respeto y suerte.
Cosas del Barça le chocarán, claro. Incluso un día puede plantearse salir corriendo. Pero lo dicho, curado de espantos está. Otra experiencia en su caso con fecha de salida: 16 de agosto, Palma de Mallorca. Donde arrancó el Madrid hace un año y ya vimos cosas raras.
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La participación del Real Madrid en la primera edición del mundial de clubes ha servido para poder extraer diferentes conclusiones y noticias: algunas muy positivas y otras no tanto.
Una de estas noticias muy positivas ha sido la irrupción de Gonzalo García. El canterano madridista ha aprovechado al máximo cada oportunidad que le ha brindado Xabi Alonso, respondiendo con goles en prácticamente todos los partidos del mundial. Ha terminado el torneo siendo el máximo goleador de este, empatando a 4 goles con Di María, Marcos Leonardo y Guirassy.
Sus goles han vuelto a recordar a ese perfil de delantero de área que tanto ha echado de menos el Real Madrid durante la 24/25. Gonzalo es ese tipo de atacante que fija a los centrales rivales, poseedor de un gran remate de cabeza, y con una muy buena intuición a la hora de posicionarse en el área. No en vano ha logrado el récord de goles en la tercera división española, agitando las redes hasta en 25 ocasiones.
Su relación con el gol es algo evidente y que le convierte en un perfil de jugador muy interesante para la plantilla actual, ya que el Madrid no cuenta hoy en día con un rematador como él. Su presencia en área rival y sucapacidad para estar continuamente amenazando la espalda obliga a los centrales rivales a no perderle de vista. Y eso genera ventajas para los que llegan en segunda línea, entre otras cosas.
Sus goles han vuelto a recordar a ese perfil de delantero de área que tanto ha echado de menos el Real Madrid durante la 24/25. Gonzalo es ese tipo de atacante que fija a los centrales rivales, poseedor de un gran remate de cabeza, y con una muy buena intuición a la hora de posicionarse en el área
Pero lo que más ha convencido a Xabi, más incluso que los goles o esa inteligencia dentro del área, es su compromiso y su trabajo sin balón. No negocia un esfuerzo. Durante el mundial, ha registrado un total de 155 presiones en fase defensiva a lo largo de los seis partidos que ha disputado. Ha sido el líder del Real Madrid en este departamento, seguido de Jude Bellingham, quien ha realizado 136, y Arda Güler, con 132.
La presión es algo innegociable para Xabi Alonso, además de ser una de sus mejores herramientas para poder atacar, ya que, si se recupera el balón con premura y en campo contrario, normalmente se tienen mejores situaciones para poder atacar y encontrar huecos en la defensa rival. La mejor defensa es un buen ataque.
Gonzalo, además de presionar de manera efectiva y continuada, provoca una especie de “efecto llamada” sobre el compañero que tiene en el ataque, ya que le contagia ese esfuerzo en recuperar el balón. Ese compañero ha sido Vinicius, al que hemos visto muy comprometido en esta faceta del juego durante los partidos en los que coincidió con Gonzalo.
Este compromiso que ha ejercido el canterano madridista debería ser el camino a seguir por sus compañeros en el ataque. No solo por recuperar el balón cerca del área rival, sino también por lo comprometido que se puede ver el equilibrio del equipo si hay uno o dos jugadores que no presionan.
Yo todavía no me atrevo a realizar un pronóstico sobre el potencial de Gonzalo, porque considero que aún es demasiado pronto para opinar. Pero, con lo que ha mostrado en estos partidos, ha demostrado que, como mínimo, está listo para sumar en esta plantilla como delantero de rotación, simplemente por la necesidad que tiene que cubrir el Real Madrid con un rematador.
Con Gonzalo me surge una duda que también me ha sobrevolado este año con Endrick. El Real Madrid es un equipo que, por lo general, es capaz de abastecer a sus atacantes de un volumen de ocasiones suficiente para lograr unas cifras muy considerables. El problema este año con Endrick ha sido el pobre minutaje del que ha dispuesto para aprovechar estas oportunidades. Y aun así se las ha arreglado para dejar su huella en Copa del Rey.
A Gonzalo le ha ocurrido algo similar, ya que solo apareció para rescatar al Madrid en la eliminatoria de Copa del Rey ante el Leganés, y Ancelotti únicamente le volvió a utilizar cuando la liga estaba matemáticamente perdida.
Aquí viene mi duda: ¿cuántos goles serían capaces de anotar estos dos jugadores, que aportan en diferentes facetas como la presión o la presencia en área, si dispusieran de un minutaje suficiente como para tener impacto?
Creo que más de uno se sorprendería.
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