El Real Madrid publicó ayer un comunicado oficial tajante en el que se oponía a la celebración del partido de la jornada 17 del campeonato de Liga entre el Villarreal y el club cliente de Negreira en Miami. El escrito es contundente, como no podía ser de otro modo ante la nueva tropelía de Tebas y Jan, y aplaudo la rápida reacción de la directiva, del mismo modo que aplaudí a rabiar aquel vídeo de respuesta a las memeces de Laporta sobre el franquismo, el club-estado y toda su sarta de mentiras. 150 millones de visualizaciones en todo el mundo y un aviso en toda regla al populista presidente del Barça: “no vaya Vd. por ahí, tío jeta”.
Sin embargo, no querría yo que se me tachara de “oficialista” y es por ello que afirmo abiertamente y sin tapujos que echo de menos que el club se exprese en estos términos con mayor asiduidad. De hecho, no hay más que utilizar este mismo comunicado de ayer para denunciar cualquiera de las tropelías habituales.
A modo de ejemplo:
“El Real Madrid C. F. quiere manifestar a sus socios, simpatizantes y aficionados al fútbol en general su más firme rechazo a…”:
“La medida, impulsada sin información ni consulta previa a los clubes participantes en dicha competición”, sino por imposición directa del presidente de LaLiga tras alcanzar un acuerdo con el presidente del club que corrompe la competición, “vulnera el principio esencial de reciprocidad territorial que rige en las competiciones de liga a doble vuelta (un partido en casa y el otro en la del equipo contrario), alterando el equilibrio competitivo y otorgando una ventaja deportiva indebida a los clubes solicitantes”. También se otorga una ventaja deportiva indebida cuando se acortan las pretemporadas de los clubes rivales, cuando se permite a un club llegar tarde a un partido como visitante y no se le da por perdido, o cuando se le cierra el estadio por el comportamiento incívico y delictivo de sus aficionados y directivos y hace caso omiso de la sanción, alterando una vez más el equilibrio competitivo.
“La integridad de la competición exige que todos los partidos se celebren bajo las mismas condiciones para todos los equipos”. Por eso, no es admisible que las imágenes del videoarbitraje estén controladas por una empresa que permanece como socio de un club que participa en la competición.
“Modificar unilateralmente este régimen rompe la igualdad entre contendientes, compromete la legitimidad de los resultados y sienta un precedente inaceptable que abre la puerta a excepciones basadas en intereses ajenos a lo estrictamente deportivo”, como poner un partido a las 00.05 horas para poder contar con los jugadores internacionales, permitir que se salten convocatorias con las selecciones nacionales, pero luego jueguen con sus clubes en contra de lo indicado por la normativa, “con clara afección a la integridad deportiva y riesgo de adulteración de la competición. De llevarse a cabo esta propuesta, sus consecuencias serían de tal gravedad, que supondrían un antes y un después para el mundo del fútbol”. Un antes y un después similar al que hubo cuando se toleró que el capitán de un equipo en activo negociara con el presidente de la RFEF y acordara un bonus para la Federación por la participación de su propio equipo en un torneo a celebrar en una de las dictaduras más retrógradas del mundo.
“Cualquier modificación de esta naturaleza debe contar, en todo caso, con el acuerdo expreso y unánime de todos los clubes participantes en la competición”, una unanimidad de todos los clubes menos el nuestro que solo se ha logrado para criticar los vídeos de un canal de televisión privado y no, por ejemplo, la compra del sistema arbitral durante al menos 17 años, “además de respetar estrictamente las normas nacionales e internacionales que regulan la organización de las competiciones oficiales”. Esas normas nacionales e internacionales que impiden, por ejemplo, cualquier tipo de negocio, pago o contraprestación a uno de los responsables del arbitraje, ya sea nacional o internacional, con capacidad para influir en ascensos, descensos o designaciones para partidos.
“En defensa de este principio, el Real Madrid ya ha llevado a cabo tres actuaciones concretas:”
“1. Solicitud a la FIFA para que, como garante de las reglas internacionales del fútbol,” meta mano de una vez en este sindiós que padecemos en las competiciones españolas. no autorice la celebración del encuentro sin el consentimiento previo de todos los clubes participantes en la competición.
“2. Solicitud a la UEFA para que, como garante de la integridad de las competiciones europeas y de la coherencia normativa con FIFA, inste a la RFEF a retirar o denegar la solicitud,” así como al estricto cumplimiento de unas normas que en España, por desgracia, no se cumplen. reafirmando el criterio establecido en 2018 que impide disputar fuera del territorio nacional partidos oficiales de competiciones domésticas, salvo circunstancias excepcionales debidamente justificadas, que aquí no concurren.
“3. Solicitud al Consejo Superior de Deportes para que” ejerza de una puñetera vez su labor de garante de la pureza del deporte y la igualdad de las competiciones. no conceda la autorización administrativa necesaria sin dicho consentimiento unánime.
Si todo esto resulta demasiado extenso para un comunicado oficial, también podría bastar con añadir una coletilla al párrafo clave de todo el escrito:
“El Real Madrid reafirma su compromiso con el respeto a las reglas nacionales e internacionales que garantizan la equidad y el buen funcionamiento de las competiciones oficiales, y defenderá su cumplimiento ante todas las instancias competentes” y anima a hacer lo mismo al resto de clubes de LaLiga española, en especial, a aquellos que de manera sistemática y carente de toda ética vulneran todas y cada una de las normas establecidas.
Ya está bien de transigir, collons.
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Hace escasos meses avistamos con ilusión un hermoso oasis: parecía que se avecinaba un cambio de paradigma en el arbitraje español e, inocentes de nosotros, se antojaba ciertamente benigno para el Real Madrid. Benigno porque difícilmente cualquier cambio que se produjera en ese lodazal pudiera ir a peor, especialmente cuando se trataba de lo que parecía ser una renovación de arriba a abajo del arbitraje español. De nuevo: inocentes de nosotros.
El cambio —que desde muchos medios se ha tratado de vender que estaba principalmente impulsado por el club blanco y, en mayor medida, por nuestro presidente, Florentino Pérez, en una muestra más de su eterna batalla contra los podridos estamentos del fútbol patrio— ha resultado no ser sino un sucedáneo de aquel dicho que reza “salir de Guatemala y entrar en Guatepeor”.
Por mucho que la mayoría de medios trataran de hacer creer al aficionado español que el acercamiento entre Louzán —madridista de toda la vida, ya saben, del mismo madridismo que pregona Javier Tebas en concreto— y Florentino Pérez iba a fructificar en un arbitraje “madridista”, la realidad ha caído como sólo una piedra de media tonelada puede hacerlo en pleno mar: generando una lodosa ola gigantesca que amenaza con arrasar más aún el fútbol español mientras el siempre solícito periodismo español ha acudido raudo a tratar de maquillar señalando el dedo en lugar de la ola.
el cambio en el cta ha resultado no ser sino un sucedáneo de aquel dicho que reza “salir de Guatemala y entrar en Guatepeor”
Porque sí, por increíble que parezca, de lo que más se ha hablado en la prensa española no es de quién es el nuevo CEO del CTA (Fran Soto), ni el nuevo responsable del mismo (Fernández Borbalán), ni tan siquiera de quién gobernará ese VAR (y su célebre sala secreta) del que tanto les gusta rajar. No, del único que han querido montar un escándalo puramente artificial es de Chema Alonso, un mero asesor de inteligencia artificial cuyo único rol, como él mismo se apresuró a aclarar ante la oleada de críticas que recibió por el grave crimen que supone en este país ser madridista, era el de “resolver dudas de tecnología en general y de Inteligencia Artificial en particular”.
Reto al lector de este artículo a tratar de hallar cuántos de los medios que han difamado acerca del papel de Chema Alonso en el nuevo organigrama del CTA, entrevistado a miembros del entramado culé o pasado por encima de la presunción de profesionalidad de una persona que todavía no ha tenido ni tiempo de demostrar la misma ni, por tanto, ha dado razón para dudar de ella simplemente por ser aficionado del Real Madrid, han tenido también a bien hacer lo propio con el nuevo CEO del CTA, culé declarado; con Fernández Borbalán, culegiado talismán del equipo negreiro y de infame recuerdo para el madridismo; o Prieto Iglesias, nuevo encargado del VAR y cuyo mérito para ascender de categoría fue caer en gracia a Enríquez Negreira, ya que su labor arbitral no le valía apenas para ser el decimosexto clasificado entre sus compañeros.
No digamos ya nada sobre quién forma parte del comité de designación arbitral (Teixeira Vitienes, célebre por mostrar dos amarillas a Busquets sin expulsarlo; Gregorio Manzano, entrenador colchonero; y el propio Fran Soto, culé reconocido). Bueno, sí, digámoslo nosotros, pues el resto de prensa deportiva no lo va a mencionar siquiera. Desde luego no van a montar el mismo espectáculo grotesco que con Chema Alonso.
No pongo en duda la honestidad del nuevo CEO del CTA, que perfectamente puede ser culé y desempeñar su flamante cargo con la mayor de las pulcritudes, como sí lo hago con Fernández Borbalán y Prieto Iglesias, por la sencilla razón de que a estos últimos he tenido la desgracia de verlos en acción. Sin embargo, estas designaciones y, sobre todo, el linchamiento público a Chema Alonso —quien por cierto ya ha dimitido de su cargo— sólo han servido para que, mientras los medios de comunicación señalan el dedo y nos tienen a unos atacando y a otros defendiendo al hacker de turno, hayamos pasado por alto el verdadero elefante que ocupa la habitación: no ha habido regeneración alguna del CTA.
ocultar las designaciones arbitrales hasta el día anterior no es sino una muestra más de la obsesión real del CTA, que invierte más tiempo en tratar de pensar en una forma de acabar con los vídeos realizados por RmTV que en intentar mejorar el paupérrimo nivel del arbitraje español
Han realizado una serie de cambios de cromos en el organigrama general quitando a un negreiro por aquí y sustituyéndolo por otro de la misma índole. Clos Gómez ya no prevaricará desde la sala ectópica. Ahora lo hará Prieto Iglesias. ¿El ignífugo andaluz? Ahora es más delgado y almeriense en lugar de sevillano. Esa es toda la metamorfosis que ofrece un organismo que, lejos de brindar la transparencia que tanto se le exige para poder volver a confiar en ellos, ha tenido como última ocurrencia la de ocultar las designaciones arbitrales hasta el día anterior al del partido.
Esta medida no es sino una muestra más de la obsesión real del CTA, que invierte más tiempo en tratar de pensar en una forma de acabar con los vídeos realizados por Real Madrid TV que en intentar mejorar el paupérrimo nivel del arbitraje español, ya que entendemos que limpiarlo de la corrupción que ha salido a la luz con el caso Negreiro es una opción totalmente descartada por parte de los mandamases del fútbol español.
No parecen percatarse siquiera de que si desaparecen los vídeos de Real Madrid TV tendrán que buscar otra alternativa para atacar al club blanco y justificar públicamente la aversión que le profesan.
Mientras tanto, el verdadero germen persiste: los colegiados siguen siendo los mismos que eran informados de sus posiciones por Enríquez Negreira, vicepresidente sobornado por el Fútbol Club Barcelona; los mismos que contrataron los servicios de “coaching” de su hijo, Javier Enríquez, y que eran acompañados por él hasta el Camp Nou; los mismos a los que Negreira invitaba a La torrada para “charlar amistosamente” de arbitraje durante la temporada y a los que se llevaba de karaoke, uno de mis eufemismos favoritos, para reforzar lazos de unión dentro del CTA, suponemos.
En definitiva, que mientras tanto el aficionado español sigue esperando algún día poder ver una competición totalmente limpia que muchos, yo entre ellos, todavía no hemos tenido la suerte de presenciar. Porque tras toda esta prestidigitación que ha supuesto la presentación del nuevo organigrama, este nuevo CTA sigue siendo el de toda la vida, el mismo que conocemos y sufrimos desde que tenemos uso de razón.
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Buenos días, amigos. Es pronto para soñar. Los sueños, académicamente hablando, solo pueden tener lugar en la fase REM del descanso nocturno, y esta solo se alcanza transcurridos unos minutos desde el inicio del mismo, o sea, a una altura de la temporada donde las cosas han cobrado cierto cuerpo. Es pretemporada, acabamos de cerrar los ojos. Los sueños no computan aún como tales. Les falta consistencia, entidad. Pero no podemos evitar ilusionarnos ante algunas de las cosas que se vieron ayer en el amistoso veraniego en Austria, donde el Real Madrid ganó 0-4 al Tirol. No es un gran rival pero sí uno que merece respeto, como líder del campeonato en el que milita.
Marca y As lo relatan haciendo uso de dos fotos que son consecutivas en el tiempo, pero claro, cabrían más fotogramas entre ambas. Sí metes dos fotos intermedias entre uno y otro momento, las pones en un libro y pasas las páginas muy rápido, te sale una película casera del abrazo entre Mbappé y Güler, que fueron los más destacados del partido como detallan tanto la crónica de Genaro Desailly como este texto de Daniel Vila con los que podéis entreteneros hoy.
Kylian descerrajó un doblete de soberbia ejecución en ambas instancias. En el primero, recibió un pase pleno de sabiduría por parte del turco y definió en una media vuelta de bailarina. En el segundo, se desmarcó para hacer valer un gran balón de Tchouaméni, regatear al portero y hacer el 0-3. El 0-1 lo anotó Militao (qué gran noticia su retorno) en un gran remate de cabeza, y el 0-4 sería obra de Rodrygo, que jugó media hora en medio de los rumores sobre su futuro.
El equipo mostró ambición, así como un afán indesmayable por robar el balón en campo contrario, cosa que logró no pocas veces. Es una señal que nos encanta. Güler brilló de manera que nos entusiasma (dos balones al larguero, gestos técnicos deslumbrantes, una asistencia, trabajo a destajo), y no quedaron muy atrás hombres como Tchouaméni o Huijsen. El joven central español está revolucionando el modo de jugar del equipo, constituyéndose en ocasiones como el centrocampista añorado por tantos.
En cualquier caso, la actualidad madridista de la jornada de ayer no está tan centrada en este encuentro amistoso cuanto en el comunicado que el club emitió para señalar su repulsa (y su intención de llevar su protesta a las más altas instancias) ante la estrambótica idea de Tebas de llevar un Villarreal-Barcelona a Miami. Sport lo considera, con buen criterio, la noticia primordial del día.
Como bien señala la primera plana sportivista, el Madrid amenaza con llevar el asunto a UEFA, FIFA y CSD.
Nuestro club.
El comunicado del Real Madrid es lo suficientemente explícito y claro como para que nosotros intentemos parafrasearlo. Os lo transmitimos, a continuación, en su integridad.
El Real Madrid C. F. quiere manifestar a sus socios, simpatizantes y aficionados al fútbol en general su más firme rechazo a la propuesta de disputar fuera de España el encuentro correspondiente a la jornada 17 del Campeonato Nacional de Liga de Primera División entre el Villarreal C. F. y el F. C. Barcelona.
La medida, impulsada sin información ni consulta previa a los clubes participantes en dicha competición, vulnera el principio esencial de reciprocidad territorial que rige en las competiciones de liga a doble vuelta (un partido en casa y el otro en la del equipo contrario), alterando el equilibrio competitivo y otorgando una ventaja deportiva indebida a los clubes solicitantes.
La integridad de la competición exige que todos los partidos se celebren bajo las mismas condiciones para todos los equipos. Modificar unilateralmente este régimen rompe la igualdad entre contendientes, compromete la legitimidad de los resultados y sienta un precedente inaceptable que abre la puerta a excepciones basadas en intereses ajenos a lo estrictamente deportivo, con clara afección a la integridad deportiva y riesgo de adulteración de la competición. De llevarse a cabo esta propuesta, sus consecuencias serían de tal gravedad, que supondrían un antes y un después para el mundo del fútbol.
Cualquier modificación de esta naturaleza debe contar, en todo caso, con el acuerdo expreso y unánime de todos los clubes participantes en la competición, además de respetar estrictamente las normas nacionales e internacionales que regulan la organización de las competiciones oficiales.
En defensa de este principio, el Real Madrid ya ha llevado a cabo tres actuaciones concretas:
El Real Madrid reafirma su compromiso con el respeto a las reglas nacionales e internacionales que garantizan la equidad y el buen funcionamiento de las competiciones oficiales, y defenderá su cumplimiento ante todas las instancias competentes.
Nuevamente, el Madrid se constituye en la única oposición real al mandato autoritario del irresponsable y lenguaraz Tebas, ahora verdadero factótum del fútbol español merced a su control no solo de la Liga, sino también ahora de la Federación. La pretensión unilateral del patibulario dirigente constituye una manipulación en toda regla de la competición.
Lo normal ahora sería que el resto de clubes (excepto Villarreal y club cliente de Negreira) siguieran el ejemplo blanco y se opusieran públicamente a las aviesas intenciones tebianas. Sin embargo, esperad sentados. Tebas tiene a todos esos mandatarios agarrados por donde más les duele, vía CVC y otros asuntos invariablemente truchos.
Un día más para estar orgullosos de ser madridistas, pese a estar rabiosamente solos en nuestra oposición al omnímodo poder tebiano. Las consecuencias de nuestra posición no tardarán en hacerse notar, vía arbitrajes. Pero la dignidad, amigos, no es negociable.
Os dejamos con la otra portada cataculé.
Pasad un buen día.
Paco Gento y Manolín Bueno coincidieron un total de doce temporadas en el Real Madrid. El cántabro cerró la puerta de la titularidad al sevillano, pero este nunca se ha arrepentido y se mostró orgulloso de haber podido pertenecer tanto tiempo a la disciplina del Real Madrid. Por ejemplo, en una entrevista en Pueblo en 1965 declaró que “Gento no ha hundido mi carrera. Solo me ha aburrido”. Bueno habría sido titular y con un gran estatus en muchos equipos del fútbol español y europeo, y prefirió un periplo deportivo en la casa blanca. Además, en unas cuantas ocasiones llegaron a jugar juntos. Una situación extraña en la época, no como en la actualidad, porque lo habitual es que los extremos jugasen a pierna natural y no a banda cambiada.
Tanto Gento como Bueno tenían algunas cualidades similares. Ambos eran livianos, ágiles y desequilibrantes en el extremo izquierdo. La Galerna del Cantábrico era más veloz, tenía una parada en seco única y un excepcional disparo, mientras que el puntero andaluz brillaba también por su calidad técnica individual y su habilidad para el regate. Miguel Muñoz los probó en alguna oportunidad a los dos sobre el césped para comprobar si eran compatibles. La solución fue casi siempre alinear a Manolín Bueno en el extremo diestro, un recurso que con los años en el fútbol se ha convertido en lo normal. Una situación parecida ocurrió en la selección española con la convivencia entre Gento y otro gran extremo izquierdo como el atlético Enrique Collar. En ese caso también fue el sanjuanero el zurdo que cambió su posición lógica y se desenvolvió durante unos cuantos partidos en la banda derecha.
En una veintena de encuentros en un intervalo de diez años coincidieron sobre el césped los dos extremos. Fueron tanto partidos oficiales como diferentes amistosos y choques típicos de pretemporada en los que se disputaban torneos veraniegos.
Al final de la temporada 1960-61 Muñoz no estaba plenamente satisfecho del rendimiento de Canario como extremo diestro. Además, se vislumbraba pronto el inicio de la Copa en la que el brasileño por ser extranjero no podría jugar y todo ello desembocó en la probatura de Bueno como wing por la banda diestra.
El 2 de marzo de 1961 el Real Madrid se midió en el Bernabéu en un amistoso al Aarhus danés. Gento salió por la banda izquierda y Manolín Bueno por la derecha. Su primer partido ahí gustó. Asistió a Antonio Gento en el primer tanto y para Matías Prats en Pueblo estuvo “hábil, alegre y veloz, con mucho crédito en las tribunas, demostró que sabe correr la línea, que tiene dos piernas para golpear el cuero y que sus centros pasados, magníficos, llevan la firma de un buen exterior”. Respecto a su nueva posición, escribió que “uno salió del campo pensando que Bueno puede ser extremo titular del equipo pentacampeón, pero que también para conseguirlo le hace falta jugar partidos de compromiso y no de ensayo”.
La semana siguiente el Madrid tenía concertado un viaje a Egipto para un amistoso ante el Zamalek en El Cairo. Los blancos vencieron con claridad por 1-4 y en esta ocasión Bueno y Gento coincidieron en la segunda mitad cuando el sevillano sustituyó en el descanso a Canario. Con el retorno de la Liga, el brasileño volvió a coger el puesto hasta el mes de abril en el que se produjo la sorpresa de cara a la visita a Valladolid. En medios como Marca, se hacían eco del “cambio de mayor resonancia” en el equipo con la inclusión del andaluz por Canario, porque de qué manera debe “seguir renunciando el Madrid al concurso del flamante internacional” y más cuando se aproxima la Copa. El cuadro blanco cayó, aunque Bueno asistió a Puskas, pero para Andrés Sanz en Marca el Madrid “dejó desamparado a Bueno en su banda”.
Sin embargo, Muñoz insistió para la siguiente jornada de Liga ante el Real Betis. Iba a ser su debut oficial en casa en ese puesto. Lo justificó así Muñoz en Marca: “Estoy intentando que este chico pueda jugar en la derecha de manera aproximada a como lo hace en el extremo contrario. Y vienen bien estos encuentros, sin agobios previos por sacar adelante los puntos para que Bueno se ejercite, porque nos interesa que esté en condiciones para la Copa”. Los blancos apabullaron por cuatro goles a los verdiblancos con dos puñales por banda. Gento estuvo en su nivel habitual y Bueno volvió a dejar un buen sabor de boca provocando un penalti. El sevillano empezaba a estar a gusto en su nuevo puesto: “Creo que se da muy bien el extremo derecha; Canario me felicitó”. Tres días después, el Madrid aterrizó en Marsella para un amistoso ante un viejo conocido: el Stade de Reims. La exhibición merengue terminó con un rotundo 0-5. Gento marcó un gol extraordinario y Bueno de nuevo estuvo en un alto nivel. En la prensa se podían leer titulares sobre la revelación del sevillano como extremo derecho y opiniones de aficionados que decían que había que darle más oportunidades en ese costado.
La temporada concluyó con otros dos choques con Gento y Bueno por las bandas. Uno fue en la última jornada de Liga con la vuelta de la Galerna del Cantábrico a Santander. El Real Madrid empató a uno y para Paulino Martín en Marca Gento estuvo “bien, siguiéndole en méritos Bueno”. El otro duelo fue el debut copero en Alicante ante el Hércules. Para eso le había dado tantas oportunidades Muñoz, aunque finalmente una lesión dio al traste con todo lo ensayado. Bueno duró solo quince minutos en el La Viña. En La Hoja del Lunes se destacaba la “mala suerte de la esperanza del Madrid en el ala derecha, y hasta la esperanza nacional para Chile, en un taconazo, incomprensiblemente, sintió un fuerte tirón muscular en una pierna. Se quedó clavado sobre el terreno. Y continuó, pero ya absolutamente estático”. Este problema físico le apartó de los terrenos de juego unas cuantas semanas y solo volvió para sustituir a Gento en un partido de semifinales, por lo que los dos no volvieron a juntarse en el césped.
El fichaje del extremo diestro Justo Tejada en verano provocó que la temporada siguiente no volviese Bueno a esa posición, por lo que no coincidió con Gento. Los minutos que dejó libres Tejada fueron para un Canario enfrentado con Muñoz y con su futuro negro en la entidad merengue. Para volver a ver a Gento y Bueno formando en una alineación madridista hay que viajar hasta septiembre de 1962, en la ida de los dieciseisavos de la Copa de Europa 1962-63. Fue el gran y único momento de los dos extremos actuando en la competición continental. El Anderlecht visitaba la capital española y Muñoz decidió cambiar a Bueno a la derecha y lo explicó en Marca de esta manera: “Bueno tiene unas condiciones magníficas, y aprovechamos la vuelta de Gento restablecido de su lesión, para utilizarle en un puesto que tampoco le es extraño porque Bueno jugó en el pasado varios partidos en la derecha”.
El resultado fue malo para el Madrid porque los belgas sacaron un valioso empate del coliseo madridista. Gento cuajó un gran partido, y Bueno, que llevaba tiempo sin ocupar el extremo derecho, dio una asistencia a la salida del córner, pero no terminó de convencer a Nemesio F. Cuesta en Marca: “cubrió un puesto que no es el suyo con blandura y sin oportunismo en el disparo, y, lo que es peor, sin decisión”. Solo cinco días más tarde, Muñoz repitió con los dos zurdos en un amistoso en Glasgow contra el Celtic. Bueno fue titular, aunque en la segunda mitad Felo entró por él. Los blancos ganaron por 1-3 y la delantera “convenció y se mostró peligrosa”, según la crónica de Pueblo.
En los años posteriores, la incorporación de Serena y el acople de Amancio a jugar en la banda hizo que los dos extremos jugasen juntos en contadas ocasiones. Una de ellas fue el trofeo Carranza de 1964, en el que el Real Madrid terminó en tercer lugar tras caer con el Benfica y derrotar en la final de consolación a Boca Juniors. En ambos choques estuvieron en el césped ocupando las bandas durante cuarenta y cinco minutos, al entrar Bueno por Amancio en la segunda mitad contra los portugueses y Gento ser cambiado por Puskas en el descanso ante los argentinos.
Un año y medio después, Muñoz volvió a echar mano de ambos en dos partidos ligueros. En la jornada 20, el cuadro blanco visitaba El Arcángel y Serena era baja al haber sufrido un tirón una semana antes contra el Valencia. Pero la gran novedad para este duelo es que por primera vez jugando el cántabro y el andaluz juntos el que cambió de costado para actuar por la derecha fue Gento. El Madrid ganó por 1-2 y según las crónicas en varios tramos del partido fueron intercambiando las posiciones. Bueno, desde su extremo natural, participó en los dos goles de su equipo y la Galerna del Cantábrico no desentonó, pese al nuevo puesto y al barrizal que era el campo cordobés. Para el diario Marca, los dos y Amancio fueron los tres atacantes blancos que más peligro llevaron. Una voz discordante fue la de Pedro Escartín en Pueblo, que en su habitual columna escribió que “la combinación de Gento a la derecha y Bueno a la izquierda no nos gusta. Es un criterio”. Un mes más tarde, los merengues visitaban Altabix y Muñoz volvió a sacar a los dos zurdos en el once. De inicio Gento partió por la izquierda y Bueno por la derecha, pero a la media hora de cada tiempo el técnico merengue les mandó cambiar de banda para ver si el juego del equipo fluía mejor. Ninguna permuta tuvo el efecto deseado y el Real Madrid cayó tras nueve jornadas.
Dos años y medio después se tuvo que esperar para otra coincidencia de Gento y Bueno sobre el terreno de juego. Y fue apenas unos minutos en el primer partido de la pretemporada blanca en el Trofeo Costa del Sol. El equipo madridista se medía al Anderlecht que le derrotó, y Bueno entró al campo por Miguel Pérez en el 86’, cuando Gento llevaba desde el comienzo. Esa misma campaña coexistieron en otras cuatro oportunidades, una en un duelo amistoso y tres en jornadas ligueras. El 19 de enero de 1969, en un campo donde ya habían jugado juntos como El Arcángel, volvieron a concurrir en la formación. En la plantilla se encontraban Peinado, Veloso y Miguel Pérez, que eran los dueños habituales del extremo diestro. Aquella tarde Muñoz se decidió por el andaluz, dejando al gallego fuera. El resultado fue de 2-2 y, a pesar de que Gento marcó y que Bueno asistió tras un córner, no fue el partido más brillante de ambos, según la crónica de Luis Prados de la Plaza en Marca, que apuntaba a que Ponce y Paredes fueron “bastante para Bueno y Gento”. Además, el sevillano terminó el partido cojeando y debió ser atendido en tres ocasiones por los masajistas debido a problemas físicos.
En el mes de abril los blancos se vieron las caras en un amistoso atípico contra la selección francesa en París. La alineación confirmada en la previa por Muñoz iba a ser la misma que el partido anterior contra el Zaragoza, con la salvedad de que Bueno entraría por José Luis Peinado. La actuación individual de los zurdos fue la más completa desde que jugaron juntos. El sevillano marcó un doblete, uno de ellos directo de córner, y Gento hizo el otro tanto merengue en la derrota por 5-3 ante los bleus. El cántabro brilló con sus “galopadas”, según se pudo leer en Marca, y Manolín Bueno fue el “mejor” para Sarmiento Birba de AS. El buen hacer del sevillano convenció a Muñoz, que le dio confianza alineándole en dos partidos de Liga consecutivos. El primero fue en Altabix, donde el Elche derrotó por la mínima a los blancos, y el segundo en casa contra el Málaga, en la tarde en la que los blancos celebraron con su afición el alirón conseguido unas fechas antes. Gento anotó el segundo tanto, pero la gran estrella del choque fue Bueno, que “destiló calidad” para Rienzi del diario AS. El cronista se explayó en la crónica afirmando no entender “cómo al cabo de los años se ha descubierto en Manolín Bueno el extremo derecho que le faltaba al Madrid, cuando jugador y club llevan ligados toda una vida de futbolista en activo. Porque Bueno fue el jugador más inquieto del ataque local y el que obligó a la defensa malagueña al agarrón, con la rotura de la zamarra del siete blanco como signo externo de su peligrosidad”.
El buen rendimiento final de Bueno en la temporada 1968-69 y las críticas positivas no tuvieron efecto a corto plazo para que se afianzarse en el puesto. Solo dos veces más concurrieron Gento y Bueno en los extremos del equipo blanco, y ambas fueron ya en los 70 y apenas unos minutos. En Castalia, en la ida de la primera eliminatoria blanca de la Copa en mayo, Bueno jugó los últimos diez minutos al sustituir Grosso, mientras que un Gento ya veterano seguía siendo indiscutible por la banda siniestra. La última oportunidad para verlos sobre un terreno de juego a la vez se produjo en la vuelta de las semifinales de la Recopa del año 71. En la ida PSV y Real Madrid habían firmado tablas y en la vuelta, con 2-1 en el marcador a favor de los blancos, Manolín Bueno saltó al campo en el minuto 74 por Sanchís, solo dos minutos después del gol decisivo de Pirri. Gento intervino en el primer tanto al ejecutar un córner que mandaría a la red Zoco tras rechace del meta, y para Rienzi solo el cántabro “destilaba algunas esencias de fútbol caro”. Por su parte, el sevillano, aunque estuvo pocos minutos tras su “salida furiosa” al césped, fue útil tras la expulsión de Van Tilburg y resultó ser un “cambio mágico que puso en marcha la reserva de corazón y arrojo de los blancos” para el cronista del diario AS.
Fotografías: archivo Alberto Cosín
Test superado. Ayer por la tarde tuvimos en Innsbruck frente al WSG Tirol nuestro primer y único partido amistoso oficial de la pretemporada. Ante todo, es importante el rodaje y todos los minutos disputados son oro. Igual de valiosos fueron los del amistoso privado frente al Leganés que tuvo lugar en Valdebebas. El Madrid se llevó por 4-1 el partido de entrenamiento ante el equipo pepinero y dejó buenas sensaciones según nos trasladan los afortunados que acudieron.
En ambos encuentros, Éder Militao fue de la partida titular. Más allá de la grata sorpresa y la alegría que experimentamos todos los aficionados cuando el central brasileño va sumando minutos, Militao además anotó dos golazos. El de ayer en Austria lo pudimos ver por Real Madrid Televisión y fue realmente un cabezazo precioso a pase de Brahim. El segundo fue de Kylian Mbappé a pase de Arda Güler. La asistencia del turco fue una delicatessen que el delantero francés resolvió con un movimiento eléctrico.
¡Un remate de 🔟! pic.twitter.com/1K6bGBDg7b
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) August 12, 2025
Ya en la segunda mitad, Aurélien Tchouaméni le dio un pase al hueco que el máximo goleador de la temporada pasada supo convertir. El cuarto y último nació de una jugada inteligentísima entre Mbappé y Rodrygo que el brasileño convirtió a placer. Durante la segunda parte, Xabi Alonso completó todos los cambios e hizo algunas pruebas. Entre todos los ajustes destaco el desempeño de David Alaba en el puesto de Tchouaméni. De cara al futuro, Alonso dio minutos a los canteranos Yáñez, Thiago Pitarch y Roberto Martín.
Y como quien no quiere la cosa, ya estamos otra vez sumergidos en una nueva temporada. Como regalo de bienvenida, los dirigentes del fútbol español, con el singular Javier Tebas a la cabeza, han decidido que el Real Madrid tiene suficiente con tres semanas de preparación y menos de un mes de vacaciones. Con 24 días de asueto, menos da una piedra, los intelectuales al mando del deporte profesional más seguido de nuestro país ven que nuestros jugadores van sobrados. Y, por supuesto, la prensa nacional respalda en su mayoría esta observación. De hecho, en los últimos días han circulado facultativos de toda ralea atestiguando que no se vulnera ningún derecho.
En cambio, la FIFA no estipula esta alarmante imposición. Es insultante querer convencernos de lo contrario. La pretemporada, por llamarla de algún modo, que ha tenido que preparar Xabi Alonso con su staff técnico está más enfocada a un rodaje testimonial que a una preparación normativa. ¿En qué cabeza cabe este arresto del sentido común? Entendemos que Alonso busca que sus jugadores adquieran los fundamentos tácticos y estratégicos que persigue el donostiarra. Sin embargo, en el plano físico la orden es conservar los efectivos y evitar lesiones.
En menos de un suspiro, los nuestros vuelven a competir. Solamente 40 días median entre el último partido contra el PSG en el Mundial de Clubes y el debut en Liga ante Osasuna el próximo 19 de agosto. Y con una temporada como un suspiro, 15 días y únicamente dos partidos amistosos con el Leganés y el Tirol. Dos encuentros que sirven de simulacros para sumar minutos y reajustar cosas a nivel táctico.
Si bien es cierto que a todos nos puede apetecer ver a los nuestros en el Bernabéu, no es menos cierto que la pereza y la desidia por disputar el trofeo nacional nos restan ganas de paladear el fútbol exquisito que Xabi Alonso nos tiene preparado
Una de las gratas sorpresas que dejan estos días es el interés sincero que muestra Xabi Alonso por la cantera. El entrenador guipuzcoano apuesta por los canteranos para sumar al primer equipo. Este gesto tan simple alienta al aficionado más cañí que siempre está a expensas de descubrir nuevas perlas patrias para el equipo de sus entrañas. Además, el Madrid cada tanto necesita surtirse de canteranos para el primer equipo. Y si te nutres por el camino de una camada capaz de parir algún titular, pues mejor. Por ahora, tienen pintaza canteranos como Thiago Pitarch, Manuel Ángel, Diego Aguado o Daniel Yáñez.
Así pues, nos presentaremos ante el Osasuna sin pena ni gloria. Si bien es cierto que a todos nos puede apetecer ver a los nuestros en el Bernabéu, no es menos cierto que la pereza y la desidia por disputar el trofeo nacional nos restan ganas de paladear el fútbol exquisito que Xabi Alonso nos tiene preparado. Volver a asistir a los juegos taimados de las competiciones españolas se nos antoja una pena demasiado cruel. Pero hasta nuevo orden, no nos queda otra que llegar vivos y bien vestidos al próximo martes. Como diría Vini, que Dios nos bendiga y nos proteja.
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En un amistoso que será recordado por las buenas sensaciones y la magia de Güler, cuya conexión con Mbappé es sumamente prometedora, el nuevo Madrid de Xabi Alonso goleó por 0-4 al Tirol en tierra austriaca.
Xabi planteó un teórico 4-3-3 con Militao como titular (magnífica noticia), Mbappé luciendo el 10 por primera vez, Vini como capitán y Brahim sustituyendo a Bellingham en la primera ausencia posoperatoria del inglés. Todas las cábalas acerca de ese reemplazo venían apuntando a Güler (que formó por detrás, como interior) o Mastantuono (aún por desprecintar y hasta presentar), como si por galones y rendimiento no correspondiera acordarse al menos del malagueño, que también está ahí.
Como era de esperar, el Madrid inició el partido dominando al actual líder de la liga austriaca, con Ceballos o Huijsen intentando infructuosos pases en profundidad a Vinícius como arma ofensiva más patente. Carreras le acompañaba por la izquierda haciendo gala de su gran calidad técnica, pero fueron primero Mbappé (con una gran centro chut) y luego Güler (al larguero en un espectacular remate marca de la casa desde la esquina del área) los que sembraron los primeros peligros.
Un amistoso que será recordado por las buenas sensaciones y la magia de Güler, cuya conexión con Mbappé es sumamente prometedora
No tardaría en llegar el primer gol, no sin antes darnos el animoso comienzo blanco otra doble ocasión, primero con el trallazo de Tchouaméni y luego con otra parada al rechace capturado por Mbappé. Fue sin embargo un centro de Brahim, con un gran cabezazo de Militao, la jugada que inauguró el marcador, sin que tardara demasiado en llegar el segundo. Güler y Mbappé constituyen una sociedad incipiente que todos esperamos ver brillar, y nos otorgaron una buena muestra de su potencial con un fabuloso balón filtrado del turco. Kylian selló el 0-2 en una media vuelta de una suavidad que habría matado a Roberta Flack.
La realización de RMTV nos permitía escuchar a Xabi desgañitándose reclamando que no aflojara la presión arriba, una de las señas representativas de lo que quiere construir. Brahim la mandó rozando la cepa del poste y rozando también el minuto 20. El Madrid robaba multitud de balones en campo contrario y los gestionaba con diligencia merced al magisterio de Güler.
Los blancos se relajaron tras el explosivo comienzo, y seguramente agradecieron la pausa de hidratación. Jugando desde la derecha, Güler dirigía la orquesta con suficiencia, y un nuevo pase de gol del turco por poco lo concreta un Brahim muy dinámico. El descanso llegó dejando una sensación de más a menos satisfactoria, pero estimable en todo caso.
Decidió el técnico tolosarra no hacer cambios a la salida del vestuario, y el comienzo del segundo tiempo pareció avalar su determinación, con un nuevo larguero de Güler, al saque magistral de una falta, y un chut del propio atacante otomano que se fue fuera por poco.
Huijsen continuaba impartiendo lecciones. Juega tan bien que, si colocas las líneas tan altas como pretende Xabi, hace de hecho las funciones del centrocampista que tanto se reclama (sin perjuicio de que también vendría bien reforzar ese puesto en la plantilla. Como para quitar la razón al paréntesis del cronista, un soberbio pase en profundidad de un Tchouaméni imperial lo aprovechó Mbappé para regatear al guardameta austriaco y sellar el tercero).
Quedaba media hora de partido y Xabi introdujo de golpe la batería de cambios habitual en estos amistosos, dejando solo sobre el campo a Güler, Brahim, Huijsen y Mbappé. Entre los recién ingresados estaba Rodrygo para dar morbo a la situación (bueno, seguramente no era para eso, el morbo está siempre en los ojos del espectador), y Alaba para ser probado en su (no tan) nuevo puesto de centrocampista.
No fueron malos minutos, pese al carrusel de sustituciones. El rival tuvo la suya a pies de Anselm, pero Lunin le aguantó bien y arruinó su contragolpe, y Güler se siguió gustando con un nuevo pase de ensueño a Mbappé. Esta vez no acertó el francés, a quien pareció dar corte volver a regatear al arquero. Se desquitó al poco con un pase a lo Laudrup hacia Alaba, cuyo centro pifió Gonzalo en boca de gol. A su vez, el madrileño se reivindicó con una gran dejada a Mbappé, cuyo tiro seco rechazó el portero. Y turno, a su vez, para resarcirse del 10: asociación entre Kylian y Rodrygo, de enorme sutileza, para que el brasileño marcara con un bellísimo pase a la red.
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Hay maniobras que no necesitan análisis complejo para calificarse: basta con leerlas y oler el tufo. La decisión de la Junta Directiva de la RFEF, presidida por el violinista de las complacencias Rafael Louzán y orquestada al compás del incombustible Javier Tebas, de dar vía libre a la tramitación de un Villarreal-Barcelona en Miami no es solo un disparate jurídico: es una puñalada a la integridad de la competición y a la inteligencia de cualquiera que ame este deporte.
No se informó a los clubes. No se debatió en la LNFP. No se consultó a futbolistas, entrenadores, árbitros o aficionados. Se hurtó la discusión y se disfrazó la omisión con un barniz de normalidad administrativa. Y todo para abrir la puerta a una adulteración total de la Liga que ha generado el rechazo frontal de los capitanes de los clubes de Primera División, que se niegan siquiera a valorar un “plan Miami” sin información completa, y de FASFE, la federación de aficionados, que ya ha anunciado que irá a los tribunales si esta aberración sigue adelante.
El Villarreal demuestra que le importa poco sacrificar a los suyos: el factor campo se cambia gustoso por los beneficios económicos que LaLiga —con dinero del resto de clubes— seguramente pondrá sobre la mesa
El Reglamento General de la RFEF, artículo 222, lo dice con la contundencia de la lógica: en una liga a doble vuelta, los equipos juegan los mismos partidos en casa y fuera. Traducido: el factor campo cuenta, y cuenta para todos por igual. Cambiarlo por capricho o por interés comercial es manipular la competición. Alterar unilateralmente este equilibrio es dar una ventaja competitiva indebida a dos clubes en perjuicio de los demás.
¿Y por qué cuando toca en casa del Villarreal y no en el Camp Nou? La respuesta es tan evidente como incómoda: el Barcelona jamás lo permitiría. Sabe que perdería una ventaja a domicilio que sus aficionados no tolerarían, como tampoco tolerarían perder su derecho a acudir a su campo. El Villarreal, por su parte, demuestra que le importa poco sacrificar a los suyos: el factor campo se cambia gustoso por los beneficios económicos que LaLiga —con dinero del resto de clubes— seguramente pondrá sobre la mesa.
¿A quién perjudica? A quienes pelean por la Liga: en teoría Real Madrid y Atlético de Madrid… pero el Atlético de Madrid lleva tiempo dimitiendo del tema deportivo. Se han vendido a Tebas, y luego, cuando termina la temporada, se justifican con el penalti de Julián Álvarez, cuando pudieron actuar y no lo hicieron. Es su excusa perfecta: dimiten de lo deportivo y luego se excusan. Aquí pasará lo mismo: se quedarán de brazos cruzados mientras un Barcelona puede acabar primero o segundo gracias a los puntos que sacará en un campo neutral que debería ser el estadio del Villarreal, donde es muy difícil puntuar. Pero a Miguel Ángel Gil le da exactamente lo mismo el tema deportivo: se vende al mejor postor, y como dicen los que conocieron tanto al padre como el hijo, “vale más una mentira del padre que una verdad del hijo”.
Ganarán unos pocos que ven en el fútbol una mercancía itinerante —Javier Tebas el primero—, olvidando que la esencia del campeonato es la igualdad de armas, no el espectáculo de exportación
¿Y a quién beneficia? A todos los que compiten por puestos europeos junto con el Villarreal. Porque si el Villarreal pierde el factor campo, se debilita, y eso es oro para sus rivales directos en la tabla.
¿Quién gana con esto? No el aficionado, que pierde el derecho básico a ver a su equipo en igualdad de condiciones. No la competición, que queda adulterada. Ganarán unos pocos que ven en el fútbol una mercancía itinerante —Javier Tebas el primero—, olvidando que la esencia del campeonato es la igualdad de armas, no el espectáculo de exportación.
¿Y la RFEF? Cierra filas con la Liga en una alianza que desprecia el marco normativo vigente y desprecia el precedente negativo que dejará. Porque una vez se rompe el principio de reciprocidad, se abre la veda: hoy Miami, mañana Pekín, pasado Dubái… hasta vaciar la competición de su sentido y su arraigo.
Esto no es innovación. No es internacionalización. Es manipulación pura, la adulteración total de la competición. Y lo es salvo que todos y cada uno de los clubes den su autorización individual, porque si un solo equipo se niega, la decisión de Tebas y de su marioneta Louzán no es otra cosa que una operación para amañar el tablero.
Y si esto sale adelante, no será un partido lo que se juegue en Miami: será el entierro de la Liga tal y como la conocemos. Un funeral con el ataúd llevado por Tebas y Louzán, y la pala final la pondrán todos los que, pudiendo pararlo, callen.
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Buenos días, amigos. La realidad ni es realidad ni es nada. Es una pantomima en la que cada cual trata de obtener el mayor beneficio económico propio (lícito) mientras intenta vender a la opinión pública que trabaja en favor del interés general (cínico). Aplica desde el deporte a la política, pasando por cualquier ámbito que imaginéis. El fútbol no es una excepción, pero por encontrarse en el terreno de los sentimientos es más sencillo embaucar a las masas: solo es necesario apelar a cuatro bobadas infantiloides para que tal o cual afición asienta como borregos autómatas.
Este ecosistema fomenta el ascenso de líderes como Tebas, Laporta, Louzán y quienes dirigen los designios deportivos desde la administración pública. Amoralidad pura y dura acompañada de una habilidad pasmosa para sortear normativas y leyes y, llegado el caso, desparpajo para modificarlas o retorcerlas. La seguridad jurídica es una utopía que no casa con el “Enríquez-imiento” personal.
Lo de menos es lo importante, ya que, para esta gente, lo importante es un mal necesario que han de soportar por interés crematístico. Lo importante, claro está, es el fútbol, los jugadores, las reglas, el deporte, la competición. A menudo, una fuente de problemas porque hay quienes no se pliegan y exigen cosas tan locas como respeto a la legalidad, a los derechos laborales, a la salud de los deportistas, etc.
Los periódicos, como son insostenibles, dependen de quienes los mantienen y no van a criticar los enjuagues diarios de nuestro fútbol. Su labor es hacernos creer que el Show de Truman que padecemos es maravilloso, sacando el hacha solo contra quien plantea desmantelar la farsa e instaurar un sistema limpio. Debido a ello, no hay atisbo alguno de crítica al proyecto de disputar el Villarreal-Barça de la Liga española en Miami.

La hoja parroquial de Tebas se refiere al asunto con un «Luz verde al partido de Miami». Aún no hay luz verde definitiva, pero la verdad es lo de menos, porque el trabajo de los medios es fabricar una realidad acorde a los intereses de quien la paga. Así hasta que suceda.
La distracción es el hueco que, según el diario de Gallardo, hace Pep a Rodrygo.

Curiosamente, AS habla del tema en unos términos prácticamente iguales: «Luz verde al plan Miami», como si alguien les hubiese dictado lo que tienen que decir. Qué cosas, ¿verdad? El periódico de PRISA dedica la portada al amistoso que disputa esta tarde el Madrid contra el Tirol, a una semana del comienzo de la adulterada Liga de Tebas.
Porque Tebas ahora controla de facto la Federación, es decir, los árbitros, y la Liga, es decir, partidos, horarios, descansos, etc. Y posicionarse en contra de quien detenta el poder es peligroso. Los clubes lo saben, del mismo modo que conocen que, si son dóciles, podrán comerse las migajas del pastel que caigan al suelo desde la barriga del amo. Se las podrán comer de rodillas y con grilletes, pero se las podrán comer al fin y al cabo. La otra opción ya sabemos cuál es.
No se espera que se lleve la decisión a los tribunales por adulterar la competición. El Barça va a disputar un partido que, en principio, tendría que ser en La Cerámica como visitante, en Miami virtualmente como local, con el apoyo de todos los fans del jugador que se ha quitado un peto con más arte.
Los futbolistas, protagonistas de este deporte, no habían sido consultados sobre este asunto. ¿Para qué, verdad, si esto va de ganar pasta y no de fútbol? Según Ramón Fuentes en Mundo Deportivo, se trata de «un pequeño inconveniente». Vaya por Dios. Los jugadores no saben los detalles, los criterios por los que se ha elegido ese encuentro y no otro, si se disputarán más partidos en el extranjero, qué protocolos se aplicarán, con qué seguros y coberturas médicas contarán en EEUU, cómo se elegirá el colegiado, de qué modo se repartirán los ingresos extra… En fin, minucias, ¿no?
La disputa de la Supercopa de España en Arabia no fue para que Piqué y Rubiales se lucraran, sino para fomentar los derechos humanos y los valores deportivos en aquella zona. Siguiendo el mismo razonamiento, probablemente este Villarreal-Barça sirva para mejorar el ecosistema de Miami y la conservación de sus caimanes, manatíes, aves playeras y tortugas marinas.
Lo que sería una absoluta locura es sugerir que el encuentro en Miami entre Villarreal y Barça es la crónica de un acuerdo anunciado, que se debe a un plan urdido desde tiempo ha. El Barça se porta bien con Tebas: le aprueba sus subidas de sueldo, retira la denuncia a CVC, no presenta la denuncia que podría inhabilitarle, se presta a jugar en Miami… y Tebas, por su parte… mejor escuchemos a Lluís Carrasco, el ideólogo de la lona de Laporta:
🚨 ESCANDALO MUNDIAL 🚨
Lluis Carrasco (Periodista y Publicista de Laporta:
"A 14 de agosto no tenemos el FPF mas alla de el compromiso de Javier Tebas""Sabemos que Javier Tebas tiene la intención de mirar de forma muy amable los numeros del FC Barcelona"
📽@JijantesFC pic.twitter.com/CtxnhZTMLd
— MRmariano🐐 (@marianoferzz) August 14, 2024
«Aún no tenemos el Fair Play Financiero garantizado, más allá del compromiso de Javier Tebas de que, evidentemente, los números se pueden mirar de una forma muy crítica o de una forma muy amable. Sabemos que Javier Tebas tiene la intención de mirar de forma amable los números del Barça».
Los números, sin embargo, son unívocos: un 5 no es un 6 y un 7 no es un 8, por lo que no pueden mirarse de forma amable o crítica. O se cumple la norma o no se cumple. Pero hay intereses superiores al del respeto por las reglas.
No es nuevo: Tebas siempre le ha puesto ojitos a la corrupción. De hecho, fue de los primeros en salir a la palestra para decir que comprarse al estamento arbitral vía Negreira estaba muy feo, pero que el asunto había —lo habían— prescrito y el Barça no sufriría consecuencias deportivas.

De la prensa del régimen culé, lo más destacado es la nueva ocurrencia que refleja Sport: el plan para fichar es incorporar un defensa sub-23 y proporcionarle dorsal del filial para «sortear el lío de las inscripciones». No se descarta que contraten a la próxima estrella del fútbol mundial y la den de alta como asistente personal para cortar los puros y proveer de torreznos a Laporta mientras les hace ganar campeonatos de Liga adulterada.
Pasad un buen día.
Reconozco que nunca he sabido exactamente qué hacer con Rodrygo. En qué cajón guardarlo exactamente. Esta última temporada me vi obligado a confesar a tumba abierta las dudas que quise mantener piadosamente ocultas desde el día de su llegada: había jornadas en que lo veía como un diamante brasileño y otras en que sospechaba que la joya no era más que bisutería aparente comprada en un mercadillo de verano, entre un puesto de gafas de espejo y un vendedor de sombreros panameños falsos. Su innegable talento siempre me inclinó hacia la indulgencia y el apoyo: bastaba un mes bueno para perdonarle la cara de indolente cuando, el desesperante resto del año, salía despedido tras cada cuerpeo con un defensa. Hasta que mi crédito, tan generoso al principio, finalizaba enterrado en pura desidia. Y, de repente, un par de golazos por la escuadra y vuelta a empezar.
No es que uno se considere detentador de un inclemente criterio futbolístico, pero Rodrygo ha sido el jugador que, con diferencia, ha provocado más vaivenes a mi anhelante espíritu de hincha. Y que más ha complicado esa imposible pretensión del columnista, que persigue la coherencia y la rotundidad en el ámbito de sus textos de la misma forma que lo hace con la respetabilidad en su vida social —fracasando, a menudo, en ambos desempeños—. Rodrygo me obligaba a los jugueteos literarios menos honrados, aquellos en los que se esquiva a Orwell, sacrificando la claridad. Porque, sinceramente y para qué engañarnos: ni siquiera yo sabía del todo qué pensar del delantero.
Considero que ha sido el primer curso donde Rodrygo ha estado tan lejos del aprobado que ni siquiera hemos podido concedérselo aquellos que estábamos deseando hacerlo
De ahí que las metáforas empleadas para halagarlo compartieran un patrón común, vinculado al sí pero no: que si C. Tangana —“yo era ateo, pero ahora creo”—, que si Oliver Sacks y la afición de nuestra mente a engañarnos con recuerdos falsos que encajen en los relatos construidos a posteriori… Todas eran, en realidad, coartadas y justificaciones que pretendían excusar mi impulsiva y exagerada ausencia de titubeos cada vez que Rodrygo hacía uno de esos goles en Champions que parecen escritos por un guionista con contrato vitalicio en el Bernabéu. Titubeos que acababan regresando al cabo de diez o doce encuentros de liga. En definitiva, una relación abocada a mantenerse en el estricto campo de la fe, la cual fue puesta a prueba de manera decisiva en este último annus horribilis, en el que no ha habido apenas trufas que llevarse a la boca. Considero que ha sido el primer curso donde Rodrygo ha estado tan lejos del aprobado que ni siquiera hemos podido concedérselo aquellos que estábamos deseando hacerlo.
Y así hemos vivido, Rodrygo y yo, en un romance intermitente y tóxico. Un eterno péndulo que me enseñaba que uno puede amar y desconfiar al mismo tiempo. Hasta que ahora se oye ese rumor en este tórrido agosto, según el cual parece que podría irse a Inglaterra. Otra camiseta, otros himnos. Y yo, que este último año juré haberlo dado —¡esta vez sí!— por amortizado, descubro que me inquieta y escuece la idea. Acaso porque Rodrygo no sea solo un jugador, sino una suerte de proyección de mi montaña rusa personal. Una prueba de que el fútbol es, sobre todo, una sucesión de reconciliaciones. Una esperanza perpetua y ridícula de que todo se arreglará. Esa expectativa que nace todos los inicios de verano, y que nunca termina de cumplirse.
Su marcha supone dejar atrás un lugar donde los recelos queman, pero también donde se sueña con lo imposible. Implica despedirse de un pulso constante con la grandeza y con la incertidumbre. No sé si está preparado para cortar la cuerda. Irse del Madrid es, en cierto modo, irse de la vida; o, como mínimo, apartarse del epicentro de la vida que uno decidió abrazar, con sus heridas y sus alegrías, sus tormentas y sus milagros. Quizá, en esta hora del posible adiós, por una vez las dudas las tenga él, y no nosotros. Solo nos queda desearle suerte y el mayor de los aciertos.
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Desde luego que, de todos los números históricos, por así decirlo, insertos en la psique colectiva del madridismo, el 4 es el que tiene más valor. Cuando digo valor y no peso me refiero literalmente a que es el dorsal de los quilates, que es la medida que señala el oro que contiene una joya: en árabe, la palabra sirve para nombrar a la semilla de la algarroba, y fue tomada directamente del griego kerátion, que significa «el peso de cuatro granos». Precisamente cuatro. Todas estas cuestiones etimológicas quizá no le digan nada a mucha gente, pero para otros resultan importantes. Todo, en el Universo, está unido por hilos tenues, casi invisibles, pero muy resistentes. En la cábala madridista las palabras, que bautizan realidades, también sellan el destino de los hombres. El número 4 debe tener, en su corazón, la pureza del oro, que es desde antiguo el atributo de los emperadores. Si el 10 es El Genio y el 5, El Mago, el 4 del Real Madrid es El Jefe.
Si pensamos en un jefe, es evidente que de la penumbra de nuestra imaginación surge la imagen a caballo de Sergio Ramos blandiendo una espada.
Ramos encarnó aquello que él mismo puso por escrito en una canción de rap: el número 1 / el 4. Es decir que sin sus dotes de mando ni su autoridad natural puede que el Madrid de las seis Copas de Europa en diez años no hubiera existido. De hecho, la Décima, que rompió el maleficio y abrió la gran puerta, es prácticamente suya. Derribó el muro a cabezazos y configuró, en la cabeza de los adversarios, la imagen de un Madrid que se levantaba a pulso desde sus cojones. Esa fantasmagoría, más que los goles de Cristiano Ronaldo o la sangre fría de Kroos y Modric, destruyó la moral de los más grandes rivales a los que se enfrentó el Madrid a lo largo de su increíble periplo europeo.
El Madrid de los Jerarcas tenía un capo dei tutti capi, un tipo que guardaba el sueño de los hijos sentado en una butaca, en el porche, auscultando la noche con una escopeta recortada. No en vano en el mundo todavía le llaman, con admiración, Il Capitano, herencia de Cannavaro, a cuyo lado Ramos aprendió verdaderamente a ser central, bajo la dirección de Fabio Capello, en aquella liga número 30 que fue todo un Big Bang.
Si pensamos en un jefe, es evidente que de la penumbra de nuestra imaginación surge la imagen a caballo de Sergio Ramos blandiendo una espada
En realidad, esa idea de jerarquía y carisma nace con Fernando Ruiz Hierro, el hombre a cuya espalda el 4 de la camiseta blanca cristalizó en mármol y en látigo.
Hierro cuajó para siempre, en el imaginario moderno, la idea del mando la noche del 20 de mayo de 1998. Fue allí, sobre el césped del Amsterdam Arena, cuando el 4 del Madrid escribió un tratado sobre el uso legítimo de la fuerza y el monopolio de la violencia: había nacido La Autoridad. Y lo escribió sobre la espalda de Del Piero, que entonces era el delantero de moda en Europa y que, a partir de aquel día, se redujo a un geniecillo menor, desterrado para siempre del Olimpo del fútbol por la mano de un Júpiter de Vélez-Málaga.
El 10, en el Madrid, lo puede llevar un delantero centro o un extremo diestro; el 5, del mismo modo, puede portarlo un mediapunta o un llegador, pero el 4 pertenece invariablemente a un defensa central. Al Defensa Central: al líder de la zaga, al Lord Protector del reino, cuyo papel no es sólo cerrar a cal y canto la portería propia sino, aún más, ejercer una influencia espiritual decisiva sobre sus compañeros. Debe tener, como los cónsules romanos, gravitas y auctoritas.
Hablar de historias de dorsales antes del comienzo de la década de los 90 del siglo pasado es, realmente, hablar por hablar. A excepción del 9 en el Madrid (Di Stéfano) o del 10 en Argentina y Brasil, no es hasta esa época cuando verdaderamente se fijan a un jugador determinado. Coincide con la obligatoriedad de serigrafiar los nombres. El auge del merchandising y la globalización del fútbol que siguió al Mundial de Estados Unidos dio lugar al surgimiento, en la memoria de los hinchas, de una tradición propiamente dicha en ese sentido. Antes de eso los dorsales solían pulular por varios jugadores de una misma línea. Por eso, el 4 del Madrid fue también de Gordillo, que era lateral, y de Stielike, que por ejemplo lo llevó en la final de la Copa de la UEFA de 1985, siendo como era, centrocampista. La historia del 4, así, nace con Hierro, que sentó el molde. ¡Y qué molde!
Hierro cuajó para siempre, en el imaginario moderno, la idea del mando la noche del 20 de mayo de 1998. Fue allí, sobre el césped del Amsterdam Arena, cuando el 4 del Madrid escribió un tratado sobre el uso legítimo de la fuerza y el monopolio de la violencia: había nacido La Autoridad
Después de Ramos, el 4 fue a pasar a David Alaba, quien lo mereció con honores en su primera campaña. Hay una imagen icónica de Alaba en esa Copa de Europa, la 14, y no es sujetando la famosa silla: con 1-1 en el marcador, en el partido de vuelta contra el PSG, en octavos de final, Mbappé está sólo ante Courtois y le queda la pelota botando, ideal para fusilar al portero belga. Entonces Alaba, como una propia emanación del mismo césped de Chamartín, se tira de espaldas, como un ninja, e impide con una acrobacia imposible el remate, dándole a su equipo un balón de oxígeno que a la postre resultó fundamental.
Esa campaña, Alaba fue lo que se espera de un 4 del Madrid.
Digo que Hierro sentó las bases de la tradición del 4 del Madrid, pero eso tampoco es del todo exacto. Hay un precedente con curiosas concomitancias. El 4 del Madrid debe ser, o bien andaluz, o por extensión, del sur de España, y tener el aire altivo de los toreros. Naturalmente, el futuro 4 debe ser Dean Huijsen, que es malagueño, alto, carismático y virtuoso. Laten un puñado de Copas de Europa en su sonrisa de gitano rubio de ojos azules, en el ceceo de su acento y en su marcado desparpajo. Su apellido es holandés pero podría tratarse de Cagancho o de Camarón. No es casualidad que la primera Copa de Europa que ganó el Madrid tuviera a un 4 meridional en el eje de su zaga. Era Rafael Lesmes, que por haber sido fichado por el Valladolid del Atlético de Tetuán junto a su hermano Paco, a la sazón algunos años mayor, y siguiendo el ejemplo de las sagas taurinas, le apodaron en su tiempo Lesmes II. Juntos conformaron lo que se llamó la «zaga mora» del Valladolid subcampeón de la Copa del año 50, derrotado ante el Athletic de Bilbao de Telmo Zarra. Los Lesmes eran de Ceuta. Poco después, Lesmes II fichó por el Madrid. Dicen las crónicas que tenía un carácter fuerte. De blanco jugó más de doscientos partidos y ganó 9 títulos. Fue titular en las tres primeras finales de la Copa de Europa. En todas llevó el número 4.
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