Las mejores firmas madridistas del planeta

Un verano cualquiera

 

Un verano cualquiera, el magnetismo de un enclave salvaje —casi ajeno a la voluntad del hombre— giró el rumbo de los hábitos veraniegos de Paco Gento. Una playa solitaria y recogida fraguada por el oleaje del volcánico Cantábrico. El lugar donde la frágil costa cedió ante su ímpetu auxiliado por la corriente mínima, en comparación, de la desembocadura de la ría La Canal. Entre ambas, la ría y la mar, desmenuzaron cualquier obstáculo hasta convertirlo en arena suave y mullida. Un lugar perfecto para camuflarse con el paisaje, un embudo que se abría en la marea baja invitando al paseante a caminar sobre las fértiles rocas que servían de hogar a nécoras, percebes y pulpos y cimentaban el acantilado que las sobrevolaba.

Junto a la fijeza de otras, ninguna tan duradera como el fútbol, Paco también fue hombre de pasiones pasajeras. Un ánimo propicio a los cambios bruscos de costumbres y aficiones, quizás siguiendo la pulsión interna de vivir la vida a su aire y alejado de los tumultos obligados del fútbol. Así, la playa de Galizano se convirtió en la de la familia, siempre dispuesta a seguir los quiebros del patriarca, afortunados que podíamos. En ella volvió Paco a uno de sus pasatiempos, la pesca, y los Llorente encontramos un centro de entrenamiento extraordinario. Aunque con franqueza, entonces éramos capaces de convertir cualquier elemento natural o artificial en una pista de atletismo, en un gimnasio, en una cancha de casi cualquier deporte.

Junto a la fijeza de otras, ninguna tan duradera como el fútbol, Paco también fue hombre de pasiones pasajeras. Un ánimo propicio a los cambios bruscos de costumbres y aficiones, quizás siguiendo la pulsión interna de vivir la vida a su aire y alejado de los tumultos obligados del fútbol

Ya corría por nuestras venas el veneno del deporte por el influjo de Paco, directo en las conversaciones, sensorial en los partidillos y competiciones que compartíamos aquellos veranos cantábricos.  Más allá del fútbol, las carreras a pie y en bicicleta, las partidas de bolos y hasta las de naipes mostraron una persona volcada en el instante, con determinación de vencedor, que disfrutaba las victorias con risas sonoras, joviales, y comentarios prolongados durante minutos; a veces, durante horas, días y años. No contaba su trascendencia ni la longitud del proceso o del esfuerzo, sino el placer del suceso, el mero pero decisivo hecho de ganar.

Así que, mientras Paco acopiaba los aparejos tomando provecho de las mareas bajas, nosotros quedábamos en la playa dejando las pisadas más profundas en la arena: las huellas del salto y la carrera, del empeño en fortalecer nuestros cuerpos. En ocasiones, cuando consideraba que la situación no tenía peligro para un niño, acompañábamos al tío, siempre a la caza del percebe —o su plural, en ocasiones de fortuna— de cierto tamaño.

Percebes

Mañana o tarde, conforme al ir y venir de la mar, sólo o con nuestra compañía, Paco se acercaba en busca del crustáceo preciado, más por ser el hecho de la captura, el objeto del empeño, que por su valor de mercado o por nuestro placer.

Esta pequeña historia podría haber tenido otro final o haberse detenido en unas líneas, de no haberme acompañado la fortuna, que me citó con un madridista de pro, un seguidor entre los millones de aficionados en el planeta que admiran el club y sus protagonistas. Humanos anónimos cuya individualidad es necesaria y su colectividad milagrosa para el telón de fondo del asunto que nos ocupa, pues sin ellos no hubiera sido posible la Historia centenaria del Real Madrid.

Más allá del fútbol, las carreras a pie y en bicicleta, las partidas de bolos y hasta las de naipes mostraron una persona volcada en el instante, con determinación de vencedor, que disfrutaba las victorias con risas sonoras, joviales, y comentarios prolongados durante minutos; a veces, durante horas, días y años

Sentados a la sombra de una cafetería en Astillero (Cantabria), hablaba con tono tranquilo y vivaz contándome sus recuerdos de infancia y juventud ligados a la figura de un vecino que marchó siendo casi un niño después de patear todos los prados y balones que existían en la comarca en los años 40 del siglo pasado. Palabras de veneración de quien veía, cuando era un chaval, a un semidiós, en esos años en los que la realidad se cruza con las leyendas en la exuberante imaginación infantil. Paco, ya figura mundial, seguía asomándose a la tierra de sus raíces para jugar partidillos en el estadio local que lo vio crecer, para jugar al bolo cántabro o para animar a la trainera de Astillero. Y José Manuel González, el buen delator de las andanzas del extremo observaba y absorbía con la pasión de las visiones puras.

Resultó, además, que nuestro amable relator, tenía primos pescadores a los que de vez en cuando visitaba en… ¡la playa de Galizano! Sin ser consciente de que lo hacía, me reveló detalles de quien contempla el escenario desde fuera que nunca percibí o que escaparon de mi mente. Mientras desgranaba sus recuerdos, los míos se presentaban más vivos que nunca, pintados por una visión ajena que me dibujó una sonrisa de emoción contenida: Paco también pescaba pulpos y se detenía a conversar con campechanía y buen humor con los pescadores que deambulaban en busca de alguna captura. En otro lado de la playa, los Llorente no parábamos de correr y jugar, según el testimonio desvelador de José Manuel, protegido por su anonimato.

Playa Galizano

Nuestro fanático pacífico me descubrió una nueva faceta, simple, sin trascendencia, pero una faceta desconocida de Paco. Recibí la novedad con una sonrisa que acentuó la memoria de unos años felices, protegidos por la inocencia de los pocos años y la voluntad de movernos sin cesar porque nos lo pedían las hormonas y la historia familiar.

Hoy, José Manuel despliega su madridismo con elegante artesanía en la que vuelca su sentimiento madridista y su homenaje íntimo a quienes durante tantos años le hicieron felices. Y lo siguen haciendo, porque el Real Madrid, hipocrático, nunca deja de fluir. Gracias, José Manuel, muchas gracias.

 

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ANTERIORES ENTREGAS DE HISTORIAS DE PACO GENTO (TEOGONÍA MADRIDISTA)

  1. El niño que soñaba con un balón de reglamento
  2. El hombre tranquilo
  3. Kopa-Paco, el equilibrio de un equipo que vislumbró la perfección
  4. Cuando la playa de El Sardinero se convirtió en el Bernabéu
  5. Alfredo. Maestro, sargento, general, compadre
  6. ¡Corre, Paco, corre!
  7. Un elogio sin medida para el Real Madrid yé-yé

Buenos días, amigos. Palanca es la palabra de moda, y palanquismo la tendencia del momento. Si lo escribes antecediendo la cosa con una almohadilla, lo petas en Twitter. #palanquismo y en ese plan.

¿Qué es palanquismo?,

dices mientras clavas tu pupila

en mi vena aorta.

¿Qué es palanquismo?

¿Y tú me lo preguntas?

Palanquismo es Laporta.

Portada Mundo Deportivo

 

Esta era la portada de Mundo Deportivo de ayer. “Apalancados” es el participio de apalancarse, que a su vez es la voz verbal del palanquismo. Consiste en hipotecar tu futuro a cambio de una liquidez inmediata a fin de continuar con la eterna patada hacia adelante, gastando lo que no tienes. No deja de tener su gracia que el club del tiki taka por antonomasia utilice, financieramente hablando, estrategias propias del más conspicuo Javier Clemente: patapum p’arriba, la hostia y tal. Vendo mis derechos de televisión y las joyas de la abuela para poder comprar el pan (que en este caso se llama Lewandowski) y parece que me enriquezco mientras mi patrimonio se va a la mierda.

Ya lo veis, amics. “Ofensiva final por Lewandowski”. Se diría por el titular que es un asunto que está a punto de resolverse. “Ofensiva final”. Como diría un castizo cockney, final my arse. Lo del polaco tiene trazas de convertirse en el culebrón del verano. Para que se concrete, primero tiene Laporta que activar las palancas -se rumorea que a tal efecto utilizará el vídeo viral de Dua Lipa que ha dado la vuelta al mundo-, y luego convencer a los del Bayern de que venda. Los del Bayern son gente como Oliver Kahn, que no se ha bajado de una moto desde que con quince años iba en vespino por la selva negra. Son muy cabezotas estos alemanes, ya lo dice el tópico y los tópicos suelen ser verdad. Son tan testarudos que no se apean de la excéntrica intención de cobrar por el futbolista.

“Con las palancas el Barça podrá fichar”, asegura el mismísimo Tebas en la propia portada de Sport. Y dale con la palanca. Palanca fue un jugador del Castilla de efímera presencia en el primer equipo a principios de siglo. Jugó, de hecho, en el Camp Nou con Juande Ramos de entrenador, y estuvo a punto de marcar. Todo muy random, como los asuntos del Barça con el dinero.

Con todo, la sentencia definitiva sobre las palancas la pronunció ayer Pepe Herrero en la tertulia del canal de Ramón Álvarez de Mon, junto a Jesús Bengoechea. Lo podéis escuchar aquí sobre el minuto 11. “Si el Barça quiere palancas, que se pase este año por el vestuario del Real Madrid y verá palancas como Dios manda”.

Parece ser que, mientras el Barça activa una palanca detrás de otra en busca de insignes veteranos que exhalen su último aliento futbolístico en el Camp Nou, el Madrid sigue apostando por la juventud y por Brasil. Ya anunciaba en estas mismas páginas Pepe Kollins, hace escasas fechas, que el Madrid andaba detrás de la joven perla Matheus Nascimento, y As se hace hoy eco de lo anunciado por el ilustre Kollins. Leedlo, buscad sus vídeos en YouTube y flipad, como aconseja la jerga de nuestro tiempo.

Ayer quedó marcado el calendario de la Liga, y Marca se marca (valga la redundancia) una de esas portadas feísimas y burocráticas, como las del día siguiente a la lotería de Navidad, meras listas en blanco y negro. Un verdadero coñazo, por más que los de Juancho anuncien diversión. El Madrid abre el fuego en Almería el 14 de agosto, así que imaginaos si lo del fuego no será literal (esperemos se juegue por la noche), y cierra el año en Pucela, 31 de diciembre contra el Valladolid. Los elementos climatológicos, de momento, ya se intuyen adversos, ¿y qué, si somos el recontraputísimo campeón de España y de Europa? Al contrario que Felipe II, estamos acostumbradísimos a mandar nuestras naves a luchar contra todo tipo de elementos, y a superar dichas adversidades.

Para adversidades, las que tendrá que afrontar quien vaya al mundial de Catar y quiera aprovechar la lejanía geográfica con casa para echar una cana al aire. Leed aquí.

Sí, amigos. En el mundialazo de Catar, ese que hay quien seguirá, te pedirán el libro de familia si quieres registrarte en un hotel con una señora, y se te penalizará con siete años de cárcel si te da por yacer con una fémina que no sea aquella a la que te ha unido el Supremo Hacedor en santo matrimonio. Cuidado con las palancas, esta vez muy en serio.

Vamos a ver si de estas el periodismo deportivo patrio denuncia de una vez ese mundial ominoso. Ojalá. Habrá periodistas capaces de pasar por encima de la muerte de 6000 trabajadores en régimen de semiesclavitud durante la construcción de los estadios, pero que no les toquen sus posibilidades de aprovechar su temporal destierro geográfico para un poquito de hanky-panky. Eso sí que no.

En todo caso, véase el tipo de país al cual se está rindiendo el planeta en esa oprobiosa y desértica copa del mundo.

Lo más edificante del día viene, quién Pomona a decir, de Mundo Deportivo, que resalta el gesto de Andrea Fuentes salvando de una muerte segura a la nadadora Anita Álvarez. El ser humano, a pesar de muchos pesares, vale la pena.

Pasad un buen día.

 

La final de Champions disputada el 28 de mayo en París no solo pasará a la historia por el retraso de más de media hora en el inicio del partido, o por la flagrante imagen de aficionados saltando los muros del Stade de France que captó nuestra cámara de Televisión Española. La final entre Real Madrid y Liverpool nunca morirá en el recuerdo de quienes vimos a Federico Valverde invadir el área rival por el flanco derecho y con un centro-chut, asistir sin querer queriendo a un compañero, Vinicius, cuestionado desde que llegó por su escasa precisión en la definición. Ironías del destino: fue el brasileño quien adivinó que el visceral golpeo de Fede saldría desviado. Atacó el segundo palo y cambió la trayectoria de un balón que, de no ser por su redentora demostración de olfato, se habría perdido por la línea de fondo. Premio a la fe: el carioca de tan solo veintiún años se consagraba a todas luces como el irónico goleador de la decimocuarta.

¿Qué has aprendido esta semana, Vinícius Junior?

La primera parte de la final no solo pasará a la historia por las decisivas intervenciones del portero del Real Madrid, indiscutiblemente mejor futbolista del partido. Tras quedarse sin el Premio Zamora en liga (se lo arrebató el sevillista Bono en la recta final del campeonato), Thibaut Courtois conquistó su primera orejona con una actuación a la que el adjetivo inmenso le queda francamente minúsculo. La manopla con la que detuvo el tenso disparo desde dentro del área de Mané en el 20’ fue, además de una parada brillante en reflejos y agilidad, también un golpe moral para el sistema ofensivo Red. El senegalés, Salah y compañía, incrédulos ante la superioridad del guardameta belga, cada embestida parecían tener menos confianza en sus opciones de perforar la portería blanca. No obstante la memorable exhibición de Courtois, la primera parte del partido será recordada, además, por haber dado lugar a un lance rocambolesco que describe perfectamente la trayectoria del Real Madrid en esta Copa de Europa.

La voluntad del balón fue que esta Champions, quizá una de las últimas disputadas en el formato actual, la ganara un equipo de leyenda que ya suma cinco en los últimos ocho años

Envío largo de Alaba a la espalda de los defensas: cuando un ariete cualquiera hubiera intentado rematar, Karim Benzema la controla, la mima en la esquina del área pequeña… hasta que, perdiendo el equilibrio, la entrega atrás con el exterior de su bota derecha e hincando la rodilla izquierda en el césped. El pase es muy débil y no llega al destinatario, suponiendo que fuera Valverde (el que estuvo en todas) pero “Pajarito” aprovecha la falta de entendimiento entre Alisson y Konaté para picotear el balón y conseguir que vuelva a Karim, que no desbarata la segunda oportunidad. Sin embargo, el gol es dudosamente anulado por fuera de juego del franco-argelino en el momento que la pelota emprende el camino de vuelta, es decir, cuando Valverde colisiona con el defensa del Liverpool. Detrás del uruguayo, Fabinho trata de impedir el contacto de ‘Pajarito’ con el balón. Parece que quien toca primero es el madridista, justo después rebota en Konaté y después en el muslo de Fabinho. Los tres sucumben ante la voluntad del esférico y acaban caídos en el césped, mientras Benzema se levanta para anotar un tanto a puerta vacía, seguido de una polémica decisión arbitral que, gracias al gol de Vini en la segunda parte, después del partido no hubo que lamentar.

Benzema gol anulado Liverpool

La voluntad del balón fue que esta Champions, quizá una de las últimas disputadas en el formato actual, la ganara un equipo de leyenda que ya suma cinco en los últimos ocho años. El Real Madrid, paradójicamente club paladín del proyecto que amenaza con derrocar esta competición que domina y de la que una vez más, salió victorioso. Siempre que los de Ancelotti estuvieron contra las cuerdas, siempre que el pase fuera demasiado débil y no llegara al destinatario, los vaivenes del destino quisieron que tres colosos como PSG, Chelsea y Manchester City sucumbieran ante su voluntad, igual que Alisson, Konaté y Fabinho fueron incapaces de atajar el peligro y contemplaron atónitos cómo la pelota sonreía a los intereses de un jugador blanco, decantándose caprichosamente por un nuevo triunfo madridista. “La pelota no entra por azar”, se titula un libro del directivo citizen, Ferran Soriano. En esta ocasión tampoco fue azar: el Liverpool, último escollo en el épico camino hacia la Decimocuarta, tampoco pudo alterar la implacable voluntad del esférico.

 

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Por muy merengue que uno sea, cuando eres padre de familia numerosa es imposible predecir según qué cosas. Resulta que aproximadamente tres meses antes de la final de la Champions, que hubo de celebrarse en la imperial San Petersburgo y acabó disputándose en determinado estercolero cercano a París, mi señora me planteó un particular viaje a tierras helvéticas, que tenía precisamente de particular que yo me quedaba en tierra con mis niñas: Clarita, 7 años, y Leire, tres; ambas acusadas de terrorismo. Ella volaba a Ginebra a ver a una vieja amiga suya con nuestro bebé de 9 meses, Andresín, un angelito, y no lo digo porque sea tocayo mío.

Recuerdo perfectamente el momento, sentados ambos cónyuges bajo la brisa nocturna capitalina de nuestra terraza a la sombra del Pirulí. “Vete, claro, te lo mereces, así descansas y ves a tu amiga, cómo no, tienes que salir más”. Y claro, la muchacha se sacó los billetes a Switzerland para el próximo 28 de mayo de 2022.

Sí, la final de la Champions.

Gorra Clarita Real Madrid Pirulí

Sin comerlo ni beberlo, y descartando toda opción de poder pescar una entrada para el Stade De France, cambiaba el tradicional evento  de las finales de Champions de mi vida, auspiciado por el gran Choflas (no es la primera vez que aparece en las páginas de La Galerna) y siempre regado con generosos caldos y bebidas espirituosas, acompañado de múltiples aperitivos, chiles con carne, carrilleras y numerosos forofos merengones; por una velada en la quietud de mi hogar acompañado, cual padre responsable, de dos niñas que hasta el momento habían mostrado por el fútbol el mismo interés que comparte un servidor por la fotosíntesis del nabo en general. Tal fue mi desazón, que incluso pedí a Bengoechea hacer la crónica galernauta de la final. Total, qué más daba. La previa de la final iba a pasar por comentar con Leire la temporada 8 de la Patrulla Canina, y con Clarita las últimas andanzas de Isadora Moon, la niña friki cuyos padres son un hada y un vampiro. Tiene bemoles.

Para el Día D y la Hora H diseñé un plan sin fisuras: una proyección privada a las 21 horas de Frozen 2, un spinoff de Campanilla o cualquier producto animado para niñas buenas. Pobre de mí. Confiaba en el efecto narcótico de Walt Disney después de todo un sábado pateando Madrid bajo el sol para cansar a mis pequeñas salvajes. Fracasé, aunque no del todo.

Clara se dispuso a contemplar la 14ª. pescó un taco de cromos de la Liga  y diseñó un altar madridista con cromos sobre el sofá. Fede Valverde y Vinicius por duplicado, y Courtois, incluso por triplicado

Leire, la pequeña, cayó, sí; pero Clarita, la mayor, beneficiada por el retraso de la final gracias al delirante caos organizativo de la France al alimón con UEFA, del que se benefició una horda de delincuentes, vagos y maleantes locales, e impulsada por mi propio forofismo merengue a lo largo de la semana decisiva, apareció sobre el minuto 20 de partido en el salón con la firme intención de papearse hasta la txustarra de la primera finalísima madridista de su vida.

Y yo, impotente, tecleando la crónica galernauta, no tuve otra opción que ceder, eso sí, bajo una estricta condición: no taladrar cerebros ajenos, la especialidad de Clarita, máxime en una situación proclive a los meneos cardiacos.

A pesar de sufrir algún que otro warning, Clara se dispuso a contemplar la 14ª. Fue un momento al cuarto de los juguetes y pescó un taco de cromos de la Liga que había mangado en un descuido a su primo Jaimechu y diseñó un altar madridista sobre el sofá formado por las efigies de Lucas Vázquez, Gareth Bale, Carlos Henrique Casemiro, Marcelo, Mendy, Jovic, Toni Kroos, y Benzema entre otros. ¿Qué otros?

Fede Valverde y Vinicius, con cromos por duplicado, y Courtois, incluso por triplicado.

Altar cromos Clarita

¿Casualidad visto lo visto durante los 90 minutos? No lo creo.

Los santos de Clarita nos ayudaron.

No en un principio, cuando, como papá con todas las respuestas que doy, no atiné a explicar a mi primogénita por qué el árbitro francés nos había anulado un gol al filo del descanso. Peor todavía: se me escapó un desabrido chorizo para referirme al trencilla, que Clarita, valiéndose del ejemplo de su progenitor, se encargaría de explotar hasta la saciedad durante el resto del encuentro.

Instantes antes de la polémica, entre teclas de la crónica galernauta, observé de refilón a mi acompañante, estirada a lo largo del sofá en posiciones imposibles de gimnasia rítmica.

Algo me escamó.

—¡Clarita!

La niña se sobresaltó.

—¿Qué pasa, papá?

—Si quieres ver la final conmigo tienes que llevar puesto algo madridista encima. El altar de los cromos no es suficiente. Tienes que entender que aquí estamos invocando a los dioses del madridismo.

Proclamé tajante, solemne, delirante, enajenado.

Clarita se encogió de hombros como cuando escuchas la diatriba de un loco o un borracho. Acto seguido me despojé de mi impoluta gorra blanca del Real Madrid y la arrojé a sus pies.

—¡Póntela!

Ordené. Y la niña, obediente para variar, así lo hizo.

—¡Clarita! ¡Ponte la gorra ahora mismo! ¡Los dioses del madridismo! —De refilón observé el tiempo de juego en el marcador de la tele: Minuto 58. Sesenta segundos después marcó Vinicius.

Con la gorra puesta llegamos a la jugada polémica y al descanso, hiperventilamos un rato y arrancamos el segundo tiempo; la niña con la gorra y el papá con la camiseta blanca pegada al corazón.

Sin embargo, a los pocos minutos de la reanudación sucedió algo.

Volví a levantar un ojo del teclado y a desviar el otro de la pantalla de televisión para observar por el rabillo a Clarita, metida en el encuentro, llamando recurrentemente chorizo al árbitro, pero, no puede ser, sin la gorra del Real Madrid puesta. Intolerable.

—¡Clarita! ¡Ponte la gorra ahora mismo! ¡Los dioses del madridismo!

Escupí con los ojos inyectados en sangre hasta el punto de que la pequeña no dudó ni un instante en volver a colocar la gorra sobre sus preciosos rizos. De refilón observé el tiempo de juego en el marcador de la tele: Minuto 58.

Sesenta segundos después marcó Vinicius.

Los dioses habían escuchado nuestras plegarias.

La gorra de Clarita los había convocado, yo no daba crédito y la niña tampoco.

Así se ganó la 14ª en mi casa.

Por la gorra.

La gorra de Clarita

Epílogo

Al día siguiente, aún exhaustos de la emoción de lo vivido en la noche de Champions, quise tener un bonito detalle con mi primogénita regalándole una gorra que previamente había sido obsequio de mis cuñados. Se emocionó tanto que durante semanas no se separó de ella ni para ir al cole. Tanto es así que la bendita gorra acabó en un taller escolar de acuarela.

Ahora tiene pintitas de colores rodeando el escudo del Real por todas las partes.

“Así es más chula, papi”.

Sólo espero que no haya perdido su magia.

Seguro que a los dioses del madridismo les ha hecho gracia.

 

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Buenos días, amigos. Tal día como hoy de hace medio siglo nació en Marsella D. Zinedine Yazid Zidane, junto al jabón homónimo, la mayor aportación al mundo de la ciudad francesa. Felicidades, Zidane. El aroma elegante y victorioso que ha aportado al fútbol es absolutamente inimitable. Verdugo como jugador de los más grandes, entre ellos el Brasil de Ronaldo, y verdugo como entrenador de absolutamente todo el que se le puso por delante. Hay quien comenta que la propia Marsellesa se compuso en honor de Zidane con dos siglos de antelación. Y hay quien sigue perdiendo la cabeza por Zizou.

L'Équipe le dedica su portada y publica un fantástica entrevista con motivo del quincuagésimo cumpleaños del francés.

Portada L'Équipe

Zidane hace un repaso a toda su carrera. Vuelve a la conocida anécdota de la servilleta en Mónaco, donde se gestó su fichaje por el Real Madrid. Aunque bien podría decirse que se gestó y casi alumbró, porque Zinedine asegura que se hizo todo allí, un aquí te pillo y aquí te mato de manual: “No hubo una segunda o tercera reunión para hacer las cosas. La primera fue la correcta. Dijimos que sí. Florentino Pérez es un hombre que no bromea, cuando dice vamos a hacerlo, lo hace”.

Como es habitual, de Benzema habla con especial cariño, afirma que es como el hermano pequeño que nunca tuvo. Cuánta gloria nos han proporcionado estos dos gabachos. Remata su palabras sobre Karim diciendo que no solo él pide que le den el Balón de Oro, sino que lo solicita todo el mundo. Así es, Zizou, tal vez este sea de los años en los que hay un candidato más claro. Aunque ya sabemos cómo funciona y no se descarta que termine ganándolo tu tía Rosario.

Quizá el tema más candente es el de los rumores sobre su posible fichaje por el PSG. Una vez más, Zidane es sincero: “Nunca digas nunca. Especialmente cuando se es entrenador hoy en día. Cuando era jugador, podía elegir, casi todos los clubes. Como entrenador, no hay cincuenta clubes a los que pueda ir. Hay dos o tres posibilidades”. Y lo dice por un motivo que es puro madridismo: “Si vuelvo a un club, es para ganar. Lo digo con toda modestia. Por eso no puedo ir a cualquier parte”.

Por eso viniste al Madrid, Zidane, para ganar y para hacer historia. Fuiste el verdugo en la Novena, ejecutando uno de los goles más bellos que hayamos visto, y fuiste el verdugo jefe en las tres Champions seguidas, con ese único objetivo que siempre te marcas: ganar.

Sí, sabemos que los de siempre dicen que tienes flor, que eras un mero gestor de egos, pero ser verdugo en tantas finales no es fácil, si no, que se lo pregunten a Nino Manfredi, yerno ficticio de Pepe Isbert en El verdugo, de Berlanga.

El Verdugo de Berlanga

Para ser verdugo hay que tener un instinto que no todos poseen y que a Zidane le vino de serie.

Tampoco son todos los verdugos iguales. Si no, observad la noticia que ayer apareció en la web de As:

As verdugo Sheriff Madrid

Por favor, señores de As, un respeto a la inteligencia, entendemos que es verano y hay que lograr clics, pero referirse al Sheriff Tiraspol como “El verdugo del Madrid en Champions” es bochornoso. Alipori. Un verdugo, por definición, se encarga de acabar con la vida de alguien (aunque sea metafóricamente), y a pesar de la derrota ante el Sheriff, el Madrid siguió vivo en Champions, tan vivo que acabó ganándola.

Este titular nos recuerda nuevamente a El Verdugo, en concreto a aquella maravillosa escena en la que José Luis López Vázquez, sastre en el film, sostiene un niño y se pone a medirle el perímetro craneal con una cinta métrica. Su mujer en la película, María Luisa Ponte, le espeta: “¡Que es normal!”. Pues leyendo estas noticias ponemos en duda la normalidad de muchas cosas.

Como curiosidad, Rafael Azcona, coguionista de la obra maestra de Berlanga, contó que la escena surgió de la improvisación genial de López Vázquez, ya que en principio no estaba en el guion.

Portada Marca Portada As

Sobre las portadas patrias, Marca y As hoy vienen con entrevistas. A Van Nistelrooy y a Carvajal, respectivamente. Curiosamente ambos le dedican elogios a Ancelotti, otro técnico que, al igual que Zidane, es un ganador nato, pero al parecer no porque sea bueno, sino por las mil tonterías que repiten una y otra vez los acéfalos antimadridistas.

A nosotros nos da igual, el modelo es ganar, como escribió ayer Alejandro de León en La Galerna.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Los diarios de la ciudad del Espanyol siguen con sus cosas. Sport asegura que la junta del Barça tiene un plan para volver a llenar el Camp Nou de socios. A nosotros se nos ocurre uno: caer pronto en Champions, jugar la Europa League, enfrentarse a un equipo de un país fuerte y revenderle a sus aficionados los abonos de los socios culés. Si visten de blanco, mil sobre hojuelas.

Mundo Deportivo publica la tontería del día: “La cantera blanca no existe para el primer equipo”. Que José Luis López Vázquez le mida la cabeza a quien ha escrito semejante estupidez.

Pasad un buen día.

A un tío que se llama Marco Verratti, o Verratti a secas, hay que ficharle. Sin duda alguna.

Tiene nombre de jefe de clan de tribu celtíbera y ya sabemos lo que dicen los clásicos: todo equipo que se precie debe tener en su línea del centro del campo o en el eje de su defensa un guerrero curtido en mil batallas. Llamándote Verratti, ya tienes parte de ese camino recorrido. El valor y el carácter de pedernal se te supone.

Lo cierto es que el jugador del Paris Saint-Germain, formando en otro equipo de nombre pintoresco como es el Delfino Pescara 1936, es mucho más que un futbolista rocoso, que un guardia de corps o un lugarteniente sin miedo al enemigo. Verratti tiene talento. Mucho talento.

Yo rescataría a Verratti del parque de atracciones que es el Paris Saint-Germain y le traería al Bernabéu. Un futbolista de nombre celtíbero bien se merece jugar en un club que tiene como lema ‘Hasta el final, vamos, Real’

TransferMarkt le da un valor de 50 millones de euros. Poco me parece para un futbolista que juega en el Paris Saint-Germain, el club de los ‘petroeuros’ y los fondos Estado sin fin. Con la camiseta de los parisinos ha ganado 27 títulos desde que firmara en el Parque de los Príncipes en julio de 2012. Claro está que le falta la Copa de Europa y eso, los parisinos, no se lo han podido dar a pesar de los cientos de millones de euros gastados y de haber montado año tras año una plantilla con aires de ‘globettoter’ pero con muy poco fondo, estructura y carácter de equipo.

Precisamente, es Don Marco de los pocos futbolistas que visten la camiseta azul ‘parisien’ dotados de sentido de equipo y visión colectiva. Desde el centro del campo, comanda las operaciones, aporta equilibrio y es, en la mayoría de las ocasiones, el único jugador, junto quizá Rodrigo Paredes, con la voluntad de sumar para el conjunto y no de engordar las estadísticas individuales. Es esa capacidad de ver el fútbol como una cosa de once lo que le hace un futbolista más que aprovechable para el Real Madrid.

Verratti y Militao

Además, no tengo duda alguna de que la infausta noche —para el Paris Saint-Germain— del Santiago Bernabéu en esta edición de la Champions League supuso un refuerzo en las convicciones del italiano. Seguro que, en la soledad del vestuario, el azzurri reflexionó sobre muchas cosas y entre ellas sobre cómo un equipo puede pasar por encima de un conjunto de estrellas tirando de calidad y compromiso. Y en esa introspección, Verratti se vio a sí mismo compartiendo un centro del campo de gladiadores y estilistas vistiendo la camiseta blanca del Real Madrid, el club que tiene las catorce Copas de Europa que el Paris Saint-Germain de Qatar no podrá nunca tener al paso que va.

Por todo ello, yo ficharía a Verratti. Mejor dicho, yo rescataría a Verratti del parque de atracciones que es el Paris Saint-Germain y le traería al Bernabéu. Un futbolista de nombre celtíbero bien se merece jugar en un club que tiene como lema ‘Hasta el final, vamos, Real’. A Verratti le veo alma madridista. Solo hace falta que él también se dé cuenta de ello.

 

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Capítulos anteriores:

  1. Gavi: fichar
  2. Reece James: fichar
  3. Guti: fichar
  4. Lewandowski: fichar
  5. Matheus Nascimento: fichar

Florentino llegó un día de verano y vino a decir aquello que todavía hoy recordamos: he fichado a Figo y conmigo en el Madrid jugarán los mejores del mundo. Pero además de esto, dijo que el complemento a esos mejores del mundo serían los jugadores de la cantera. Unos cuantos meses después el modelo se pasó a llamar “Zidanes y pavones”. Si el titular era Roberto Carlos, el suplente sería Raúl Bravo; si el titular era Raúl, el suplente Portillo. Y así sucesivamente, esperando a que de todos los “pavones” saliera algún Zidane pero, sin necesitar sacarlo de la cantera necesariamente. El orgullo es meter un gol más que el rival, no cuántos canteranos hay en el once inicial.

Raúl

El tiempo demostró que el modelo era más efectista que efectivo y al Madrid de hoy solo le queda la mejora sustancial de la marca Real Madrid que eso supuso. Hoy nadie se plantea que el modelo vuelva a ser ese que tanto “sentido” tenía. Mirando hacia atrás, que Figo no cuajara realmente, que Ronaldo no trajera la Champions, que Beckham fuera un semi-error porque la alternativa era Ronaldinho y que Queiroz no valiera para el Madrid, solo engrandece la figura de Florentino. No debería ser recordado por haber tenido una visión preclara de qué Madrid quería, sino por haber sabido entender qué Madrid se necesitaba.

Pues bien, enterrar el “Zidanes y pavones” sin mirar atrás, eso es el Real Madrid. De esto escribió Schumpeter cuando habló de la destrucción creativa, definido así por él mismo “proceso de mutación industrial que incesantemente revoluciona la estructura económica desde adentro, destruyendo incesantemente la antigua, creando incesantemente una nueva" (1).

El Madrid no maneja ningún dogma preestablecido más allá de ganar, no tiene verdades reveladas, no necesita saber si van a presionar alto o bajo. El Madrid analiza las cosas que no salieron para intentar que la siguiente vez salgan. Por eso comparan al Real Madrid con Rafael Nadal, porque Nadal dijo una vez “si algo funciona sigo, si algo no funciona cambio” (2). Lo curioso de todo esto es que el esfuerzo viene luego, el esfuerzo viene cuando sabes que todo el club está centrado en ganar, en un objetivo, ser los mejores cada año. Desde el utillero a Benzema, como dijo Marcelo el otro día. Al jugador del Madrid le explican según llega a su primer entrenamiento que aquí se viene a ganar y que la Champions es más importante que la Liga. Decirle a tu jugador que es igual de importante ganar que jugar bien o que la Liga son 38 partidos y la Champions 7 es mentirle y marearle.

El Madrid no maneja ningún dogma preestablecido más allá de ganar, no tiene verdades reveladas, no necesita saber si van a presionar alto o bajo. El Madrid analiza las cosas que no salieron para intentar que la siguiente vez salgan

Después del “Zidanes y pavones” pasaron sin despeinarse a un “vamos a fichar en un año lo que ficharíamos en 3” (3). Y el Real Madrid, aprovecharon que no había “fair play financiero” para cambiar el modelo y volver a ganar, con Cristiano a la cabeza.

¿Qué pasó cuando vieron que venía el “fair play” y que Abu Dabi, Qatar, Arabia Saudí e incluso Rusia lo iban a poder sortear vía patrocinios inflados? Que empezó a cambiar el estadio con la reflexión de: si lo spónsors son limitados, hagamos dinero por otra parte.

Y sin un modelo “preclaro” construyen cada año buscando las mejores posibilidades para que la pelotita entre, que diría Di Stefano. En plan A era Mbappe, no hay duda, al que ofrecieron en los siguientes 3 años solo 360 millones de euros brutos (180+60+60+60) a lo que el PSG respondió con, aparentemente, 660 millones de euros brutos también (300+180+180+180) y lo retuvo. Normal. Y así la idea de empezar un proyecto en torno a Mbappe y crecer hacia abajo, top down, pasó a hacerse desde abajo hacia arriba, bottom-up. Primero llegó Rudiger y luego Tchouameni. Eso es adaptarse al cambio y encajar los golpes.

Hay muchas cosas que debemos agradecer a Florentino pero una por encima del resto, haber entendido que el modelo es ganar o como diría Elon Musk “the factory is the product” (4)

 

[1] Schumpeter, Joseph A. (1994) [1942]. Capitalism, Socialism and Democracy. London: Routledge. pp. 82-83. ISBN 978-0-415-10762-4. Consultado el 23 de noviembre de 2011.

 

(2) https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/el-metodo-nadal-si-funciona-no-lo-cambies-si-no-cambialo-de-inmediato-188302#:~:text=%22Si%20funciona%2C%20no%20lo%20cambies,funciona%2C%20c%C3%A1mbialo%20de%20inmediato%22.

 

(3) https://memoriasdelfutbol.com/florentino-perez-fichajes-2009/

 

(4) https://twitter.com/elonmusk/status/1348716679774265344?s=21&t=7TZhkjqhqr4pZJYrFqgCFw

Hola a todos, galernautas. Un día más, venimos a esta sección no tanto a criticar lo que trae a sus portadas la prensa patria, o el enfoque que otorga a lo que trae, sino lo que se deja fuera. La prensa deportiva española, la mejor del mundo como ha dicho alguna vez sin remilgos alguno de sus más eximios representantes, ignora hoy por completo lo que la prensa francesa y británica trae a sus medios con profusión de detalles en relación a los graves incidentes de Saint Denis el día de la Final de Champions.

Nuestro Emilio Dumas, nuestro querido Athos, socio y colaborador de La Galerna, intervino ayer telemáticamente en el senado francés para explicar su versión de los hechos. Emilio es francoespañol, además de socio del Madrid y asistente al evento. Nos satisface enormemente que un madridista de a pie (pero vaya madridista) como Emilio fuese quien contase a sus señorías, en primerísima persona, el grado de descontrol, caos y vejación que sufrieron en los alrededores del estadio parisino (¡e incluso en su interior, donde se produjeron atracos!) tanto los hinchas madridistas como los británicos, injustamente acusados estos últimos del desastre por parte de alguna autoridad francesa.

Tanto la sesión del senado como la intervención del propio Emilio han tenido inmensa repercusión en medios franceses e ingleses, como veréis a continuación.

Lógicamente, la prensa francesa se hace eco por el desastre organizativo perpetrado por la UEFA al alimón con las autoridades galas. La prensa inglesa también se hace eco por haber sido humillados, golpeados y robados allí los seguidores del Liverpool. ¿Echáis de menos a alguien comentando la noticia? ¿No os parece que aquí falta la prensa de un tercer país? Que se sepa, de momento, la inmensa mayoría de los y las madridistas igualmente humillados, golpeados y robados por hordas de jóvenes robados en París son españoles, ¿no? ¿Cuánta atención dedica a esto la prensa española, no decimos ya que en portada, pero dedicando lo que se dice algún espacio (el que sea) a esta fundamental sesión en el senado francés?

Os lo decimos: hasta el momento, absolutamente ninguna.

Una vergüenza absoluta. Shame on you, guys. Este humilde portanalista lo pondría también en francés si hablara la lengua de Moliere. Aquellos de vosotros que la dominen podrán ver la intervención de Emilio en este enlace del canal de YouTube de La Galerna:

Y no será porque estemos en fechas en las que abunden las noticias y no hubiera hueco para esto. Os dejamos con las faenas de aliño que en sus portadas confeccionan los medios escritos españoles. No os quepa duda de que tampoco las radios y televisiones españolas, en sus programaciones de ayer, dedicaron un solo minuto al tema.

Esto es lo que hay.

Pasad un buen día.

El baloncesto es un juego que desborda la pasión, eleva la belleza, educa, forma personas y enamora a gran parte de la Humanidad. Regala instantes inimaginables que, muchas veces, quedan a sangre y fuego en los corazones, en los sueños y en los anhelos. Juntar algo tan maravilloso con ciertos ingredientes supera cualquier paladar.

Eso es lo que ha ocurrido en la Final de la ACB. Se han mezclado muchos de los mejores rasgos del alma que define este deporte y, como resultado, se ha vuelto a demostrar que nada es imposible. Y mucho menos cuando de por medio andan las canastas y el Real Madrid. Desde luego, sin olvidar a un oponente de un planeta cercano: el Barcelona.

Un adversario lleno de talento y buen juego que, al cabo de todo, como a otros muchos, le ha roto los versos un poeta eterno. Con la plantilla más costosa de Europa, preñado de calidad en todos los rincones de la cancha y un entrenador al frente curtido en los aros de medio mundo, después de someter a la tropa de Pablo Laso a un suplicio de victorias consecutivas en los duelos directos durante los peores momentos del curso, el cuadro azulgrana ha capitulado sin paliativos. Cosa del Real Madrid, una especie de caldero atávico del que brota una poción mágica que nadie más conoce.

Tavares

Al margen de conjuras y embrujamientos es difícil explicar que, literalmente, sin bases, por mor de las lesiones y otros avatares, el Real Madrid, haya despachado al Barca de esta forma en la lucha por el título. No se circunscribe a lo ocurrido en la Final. Abarca un espacio mucho más amplio. Desde fatalidades indeseables como la lesión de Randolph hasta algún desliz disciplinario puntual, el récord de partidos perdidos por cuestiones físicas (277 encuentros de baja en total, récord histórico del club), o asuntos tan serios como los problemas cardíacos que han sacado a Pablo Laso del banquillo en el arreón hacia la meta. Un sinfín de cornalones de doble trayectoria para cualquier equipo.

El Barcelona, un adversario lleno de talento y buen juego que, al cabo de todo, como a otros muchos, le ha roto los versos un poeta eterno. Cosa del Real Madrid, una especie de caldero atávico del que brota una poción mágica que nadie más conoce

Y, en ese punto, es cuando surge lo que hace del Real Madrid un ser mitológico. Ocurre en el fútbol, pero también en el baloncesto. La Liga de Campeones conquistada tras dejar en la cuneta a los mejores de la Premier y al PSG corre de la mano de lo que Laso y su gente han conseguido. Solo un punto separó a los blancos de la Euroliga, agria decepción en tiempos también adversos dentro de la gresca liguera nacional. Partieron con desventaja de campo en el asalto al trono contra el Barcelona, cayó Randolph (cuya camiseta colgó del aro nada más levantar la copa de la 36 Liga), Chus Mateo, IMPRESIONANTE, ocupó el timón y, después de un revés tras otro, la conclusión se ha repetido: campeón el Real Madrid.

Chus Mateo

Un título al menos por año desde que Laso llegó a la banda, 33 finales de las 44 a las que podían llegar. Y, sin olvidar, desde luego, que el baloncesto blanco no funciona por arte de birlibirloque. En la cancha brilla lo que se ve; por detrás lo que nadie suele pensar. Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros no hacen ruido ni en la ducha. Trabajan y trabajan. Por encima, el club les respalda sin más preguntas de las necesarias. Cumplen su obligación con sobresaliente.

Luego bajas a la cancha y se hace de noche cuando Edy Tavares, el caboverdiano MVP, despliega sus inabarcables 2,34 metros de envergadura y se pone a imitar al inolvidable Sabonis. Y entre tanto, el Barcelona, un equipo de lujo, diluyéndose en el caldo de cultivo que empezó a hervir en las semifinales de la Euroliga en Belgrado. Hundido el perímetro en el choque de trenes contra los blancos y desbordado, absolutamente desbordado, por dentro, en especial debajo de su propio aro, campo de vuelo de los interiores madridistas.

Los datos estadísticos están disponibles para quien quiera consultarlos. Lo inescrutable es la cuestión que subyace en el fondo: de dónde surge el espíritu que hace campeones a quienes visten camisetas blancas, ya sea en fútbol o en baloncesto. Nunca es bastante. Ganar es obligado. El que pisa esa casa se convierte en un ser insaciable de victorias, atribulado en la derrota, escrutado por todo y por todos cada segundo del día, educado en unos códigos que desatan la admiración de cualquiera que ame el Deporte.

Buenos días, el solsticio de verano ha tenido lugar hoy en el hemisferio norte a las 9:14 UTC y ha sido niña. Sí, a pesar de que en las últimas ecografías (o coreografías, como las llamaba Antonio Carmona) del Meteosat las imágenes hacían sospechar que sería niño —debido a que se apreciaba un pico en las isobaras— el clima ha alumbrado una niña. Ha nacido muy hermosa y la han llamado Calorina, como la canción de M-Clan.

Y con el verano ha llegado al Madrid Rüdiger, un tipo con las ideas claras como el cielo de Madrid una mañana despejada de junio. Ayer fue presentado entre flores, fandanguillos y alegrías. Tanto As como Marca dedican sus portadas al Alemán de nombre Antonio. Difícil molar más.

Portada As

As se centra en el referente de Rüdiger, que no es otro que Képler Laverán Lima Ferreira, Pepe, que además de un brillante astrónomo y matemático alemán fue gran central del Real Madrid, de los mejores que han vestido la camiseta blanca. De él dijeron que si costó mucho dinero, que si era duro, etc., pero lo cierto es que era buenísimo. Y lo sigue siendo, porque aún está en activo. No tiene mal gusto Rüdiger a la hora de elegir referentes.

No dudamos que, al igual que a Pepe, a Rüdiger en seguida le van a poner pegas o le van a criticar por cualquier cosa. Es el precio por jugar en el mejor club del mundo, el Real Madrid. La presión es mayor que en ningún otro lugar, pero Antonio sabe a dónde viene, ayer afirmó: “Al fin y al cabo, este es un club enorme. Sé que estoy dando un paso importantísimo y soy una persona que intenta disfrutar de la presión. Hago lo que amo y me considero un afortunado. Esta presión es una presión que me gusta".

As también destaca que Rüdiger decidió venir al Madrid cuando en abril habló con Ancelotti, que le dijo que le quería (para el equipo, ojo) y que confiaba en él. Las palabras textuales de Antonio en rueda de prensa fueron: “¡A mi edad, eso ya es suficiente! ¡Estamos hablando de Mr. Ancelotti!”. Cuánta grandeza.

Portada Marca

Marca titula que Rüdiger es un escudo para el Madrid y lo hace sobre una imagen en la cual Antonio se señala el propio escudo del club. Un titular a la antigua usanza.

Ambos diarios madrileños destacan lo más jugoso de la presentación, cuando Rüdiger confirmó que el Barcelona se interesó por él, pero sin embargo él le dijo a su hermano —y representante— que o el Madrid o nada. A lo Pablo Abraira: “O tú o nada”.

Si queréis saber más acerca de la presentación de Rüdiger, podéis leer el artículo que publicamos ayer de Paco Sánchez Palomares.

El diario de Gallardo reserva su esquina superior derecha para hablar de un gandul, uno que prefirió enriquecerse por la vía rápida en lugar de trabajando con honestidad, el árbitro que dirigió (nunca mejor dicho) aquel Corea del Sur-España. Mañana se cumplen 20 años de aquel robo. Reconozcámoslo, aquella selección española nos interesaba bastante más que esta de Luis Enrique & friends. Para que luego digan que 20 años no es nada.

Vamos con la prensa culé.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Lo primero que queremos hacer es felicitar al Barça y al City por la iniciativa de celebrar un encuentro el 24 de agosto en el Camp Nou con el fin de obtener fondos para luchar contra la ELA. El partido lo han presentado Laporta, Guardiola y Unzué, que padece la enfermedad.

Aparte de este asunto, llama la atención que los titulares sean dos frases aparentemente sin ninguna relación entre sí: “Guardiola abre la puerta y Bernardo Silva”. ¿Abre la puerta para oír el silbido? ¿Oye el silbido y por eso abre la puerta? Ellos sabrán.

Lo que no aparece en los diarios es que el Barça aún debe 126 millones a 19 equipos en concepto de fichajes. Eso afirma @Af_Deportiva.

tuit-afición-deportiva Fichajes-debe-dinero-Barça

Al Burdeos le debe casi 10 millones de euros. Ya puede ser bueno el vino ese llamado Malcom que compraron. Al Valencia 6,5 millones por Neto, está caro el kilo de naranjas. Por Coutinho aún deben al Liverpool más de 29 millones, negocio redondo, lo más destacable que ha hecho el brasileño ha sido ganar 8-2 al equipo que le paga. Al Atleti le debe 5 millones por “derechos preferentes”, entendemos que se refiere al derecho de pernada que tiene el Barça sobre el Atleti cuando el club azulgrana necesita ganar y se enfrenta a los rojiblancos. Y así hasta 126 millones. Debe hasta 9 millones por unas bragas que ha trincao, o algo parecido, ya nos liamos con tanta deuda.

Esperamos que a vosotros no os deba nada el Barça y que paséis un buen día.

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