Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Valdano escribió el sábado en El País que el Madrid “no es que gane de cualquier manera, es que gana de todas las maneras”. Esta máxima —que pareciera tener décadas pese a haber sido alumbrada hace un par de días— ayer volvió a corroborarse, porque el Real Madrid Club de FÚTBOL ganó la Supercopa de BALONCESTO.

Se trata de la quinta Supercopa consecutiva de los blancos y el primer título para el palmarés de Chus Mateo como primer técnico madridista. El encuentro fue trepidante, con el Barcelona un paso por delante en la primera fase del mismo hasta que Llull encadenó tres triples seguidos que sacudieron al Madrid como un café con electroshock y cambiaron el rumbo del choque, que terminó con un Tavares de récord, 40 de valoración. Destacables también los 22 de Deck o los 20 de Musa, el más determinante de los fichajes. Precisamente sobre Musa versa este artículo que hemos publicado hoy. Pero para comprender bien la final lo mejor es leer la crónica de José Luis Llorente Gento para La Galerna.

Como escribíamos antes, la de anoche fue la quinta Supercopa seguida que gana el Madrid, otro día más en la oficina visto desde fuera y un trabajo ciclópeo observado desde dentro. Los de siempre aducen que es un trofeo menor, imaginamos que ignoran los requisitos necesarios para disputarlo y que se ha obtenido frente a un Barça dopado económicamente con una plantilla tremenda.

Más allá de una respuesta racional a la frustración connatural del anti, basta con echar un vistazo a los números; durante la presidencia de Florentino Pérez se han ganado (por el momento) 54 títulos entre fútbol y baloncesto. Bueno,  titulitos, perdonadnos, como bien tuiteo anoche Richard Dees. A saber:

Fútbol (30 titulitos):

- 6 Championcitas

- 5 Mundialitos de Clubes

- 5 Supercopitas de Europa

- 6 Liguitas

- 2 Copitas del Rey

- 6 Supercopitas de España

 

Baloncesto (24 titulitos):

- 2 Euroliguitas

- 1 Intercontinentalcita

- 7 Liguitas

- 6 Copitas del Rey

- 8 Supercopitas de Españita

 

Se han ganado sin proponer, por supuesto, sin jugar a nada, sin dirección deportiva y, además, siendo el Madrid responsable de la caída de Lehman Brothers, de la invasión rusa de Ucrania y, lo que es peor, del divorcio de Lolita y Guillermo Furiase, por no hablar de la reciente separación de Risto Mejide y Laura Escanes o de la ruptura del engagement entre Tamara Falcó e Íñigo Onieva. Se han ganado jugando mal adrede, con entrenadores incompetentes mantenidos o no en su puesto de una manera irresponsable, con jugadores dañinos que tendrían que haber sido vendidos pero con la mala costumbre de aparecer en todos los momentos clave y en cada una de las fotos de la memoria victoriosa del Madrid. Una cosa sin pies ni cabeza, oigan, cuya única explicación es la casualidad, no vayan a pensarse que detrás de estos 54 titulitos hay un ápice de trabajo y/o de buen hacer. Nada, todo suerte. O regalado.

Las portadas madrileñas dedican su espacio principal al Madrid de Baloncesto.

El titular es el mismo, pero As lo ha escrito correctamente. La fotografía destacada y la estructura también es similar: foto de los campeones y un espacio a la derecha para el récord de Kipchoge en la maratón. En la foto que ha elegido Marca, el atleta parece haberse sorprendido a sí mismo: “¡cáspita, la que he liado!”.

Portada Mundo Deportivo

La portada de Mundo Deportivo podría ser una portada de Sport de un verano cualquiera. El titular es “Bernardo Silva sí o sí”, impreso sobre un Bernardo no menos cariacontecido que el maratoniano Kipchoge, que ilustra la parte superior del diario. Dicen los chicos de Godó que el Barça está decidido a conseguir que el centrocampista del City sea su gran fichaje el próximo verano. Hoy es 26 de septiembre.

Se ve que andaban con estas cosas tan urgentes en la redacción de Mundo Deportivo cuando alguien se ha acordado de los donuts y ha dicho: “¡que no hemos puesto en la portada que el Madrid ganó la Supercopa de baloncesto!”. Y a regañadientes hicieron un hueco entre la publicidad y el ciclismo con la esperanza de que no lo leyera nadie.

Portada Sport

En Sport la victoria blanca tampoco es la noticia principal, pero al menos no hay que buscarla con denuedo para encontrarla en su portada, que está dedicad a Ansu: “Toda la verdad”. Por suerte para el Barça se ciñen al asunto de su delantero, porque si escribiesen toda la verdad que se acumula debajo de las alfombras del club tendrían que publicarlo en formato serial con más entregas que el Telediario.

Pasad un buen día.

Eran los últimos segundos, con un empate cardíaco en todo lo alto del marcador, y alguien tenía que jugársela. La tradición, la falta de peso en el vestuario al ser nuevo, las indicaciones de Chus Mateo o la simple aleatoriedad explican el que no fuese Dzanan Musa el elegido. En su lugar lanzó Deck, que erró, y con el fallo la Supercopa se fue a la prórroga que el Madrid ganó brillantemente, con un inconmensurable Tavares sustituyendo al niño de Indiana Jones en el inconsciente colectivo como la imagen del Tapón y reinando homéricamente en la pintura. Allí se impuso el factor Edy, de igual forma que en el tercer cuarto se impuso el rigor de la mandarina, un implacable Llull que hizo del triple su triple clave cuando paradójicamente el equipo estaba negado en esas lides.

De manera que Tavares prevaleció en la prórroga y en el último cuarto, y Llull en el tercero. Fueron nombres propios de fases decisivas del choque, pero la fase de Musa abarcó todo el partido, o al menos aquellos minutos que le vieron sobre el parqué. No tiene sentido que no sea él quien se la juegue cuando el balón quema, porque es el hombre para ese momento y ese lugar, aunque acabe de llegar. Para la próxima, porque esta vez todo salió bien a pesar de todo.

Musa Supercopa Barcelona

La musaraña tuvo en tiempos trazas de animal diabólico. Se atribuía a su veneno (¿?) cualidades más arteras que al de la serpiente, cuando lo cierto es que no es sino una suerte de ratón con el hocico más puntiagudo y dotado de pelos sensoriales. Pero la leyenda aseguraba que al mero contacto con cualquier parte de su cuerpecillo seguía la muerte entre estertores. Nada más lejos de la realidad, pero qué es el Madrid sino leyenda. El bosnio ha nacido para conformarla, para auparse donde están los grandes de los canastos blancos antes de la que NBA, ante la que seguimos inermes, reconsidere el mal trato que le ha dado y vuelva a llevárselo. Hay que apurar toda la gloria que nos dé (esperemos que sea mucha porque haya dado tiempo) con avidez rayana en la desesperación.

El Madrid es campeón de la Supercopa por quinta vez consecutiva, se ha cargado al Barça y Musa araña

El Madrid se quedó ensimismado, pensando en las musarañas durante buena parte del segundo y tercer cuarto, y allí lo sostuvo Dzanan. Allí, antes y también después. Brilló todo el tiempo. Es el metepuntos que nos arrebataron los tentáculos de Salt Lake City, pero también es un jugador mucho más completo. La sube, asiste, penetra, rebotea, defiende. Tiene personalidad a paladas y cultiva una imagen de individualismo al servicio del grupo, un extraño equilibrio entre ambos extremos. Está destinado a ser el hombre de este año. De momento, ayer fue uno de los mejores en la conquista de un título que sabe a espaldarazo para la gestión del equipo.

El Madrid es campeón de la Supercopa por quinta vez consecutiva, se ha cargado al Barça y Musa araña. Son todo buenas noticias en una sección que necesitaba esta alegría después de las convulsiones del controvertido adiós de Laso. Los otros fichajes aún no han lucido, pero todo se andará. Hay plantillón y tiempo para engrasar la máquina. De momento, ayer se pudo con un Barça muy convincente, apoyado en las artes de estrellas como Laprovittola, Sanli o Kuric. El pulso eterno está ya en lo más alto, y el primer asalto es blanco.

 

Getty Images.

Instalado en las esencias de la temporada pasada, que coinciden con las que destila la historia del Real Madrid, el nuevo equipo de baloncesto consiguió una reñida Supercopa. Es nuevo en algunos ámbitos notables, como la confirmación de Mateo en el banquillo y el fichaje de Musa, el más decisivo de los recién fichados. El resto es bien conocido, con la tripleta ofensiva-defensiva más poderosa de Europa: Yabusele, Deck y Tavares.

El encuentro sufrió los vaivenes propios de la pretemporada, de la desconexión momentánea. También la voluntad está intacta, sin los jirones desprendidos por las decepciones del curso y con la ilusión de nuevos desafíos que comienzan. Con estas premisas y las nuevas normas de juego, que han aportado dinamismo, el partido fue frenético, con aciertos monumentales y errores excesivos para el mejor partido que se puede ver en Europa entre clubes.

Salto inicial Supercopa

Los vaivenes lanzaron y paralizaron al Madrid a veces, enfrascado en sus errores; con más frecuencia, ligando jugadas de calidad. Aun así, estuvimos sufriendo por el empeño defensivo del Barcelona, bien conocido en la era de Jasikevicius. Para superarla tuvieron que ir acumulando granitos de arena, uno tras otro cuando aparecieron de forma sucesiva todos los que intervinieron.

Sin embargo, el Real Madrid sólo dominó el partido con el quinteto Llull, Musa y el trío citado, con el menorquín consiguiendo tres triples consecutivos que lanzaron al equipo cuando el atasco era notable. A partir de esta secuencia, el equipo se rearmó en una defensa que flojeó relativamente ante la movilidad de Laprovittola.

Llull Musa

Por eso, el encuentro llegó a la prórroga, ante cierta inconsistencia y una precipitación inadecuada. Sin embargo, las carencias se diluyeron por una mayor concentración en los últimos cinco minutos. Se acabaron los despistes, la solidez fue dominante con Tavares como pieza clave y sus lugartenientes Deck y Yabusele. El Madrid añadía, por fin, criterio a su corazón, al carácter que nunca le faltó a pesar de minutos erráticos.

La conclusión principal engarza con la tradición. El equipo mantiene, en la bisoñez de su urdimbre, el corazón de ganador y el conocimiento del baloncesto. Faltan muchos detalles por ordenar y que los nuevos se adhieran al proyecto con todo su potencial. Pero para eso hay temporada, mucha temporada por delante, en la que, por añadidura, Chus Mateo tendrá unos meses de tranquilidad. De nuevo, batió a Jasikevicius y van 4-1 en los duelos cara a cara.

 

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Había que acercarse, por primera vez esta temporada, al estadio Alfredo Di Stéfano, para ver al nuevo Castilla de Raúl.

Mañana ideal para ello, ya empezado de verdad el otoño, con las gradas bien repletas, y con presencia de aficionados del Badajoz, bulliciosos al principio y casi mudos a la media hora, tras el 3-0.

Tiene muy buena pinta el Castilla de este año, y eso que esto no ha hecho más que empezar, en un grupo primero de la 1a RFEF, con muchos “cocos”, equipos gallegos y andaluces incluidos.

Raúl entrenador

La defensa quedó un tanto inédita. Su líder es Rafa Marín, no se echa de menos a Gila ni a Miguel Gutiérrez por ahora. Los laterales parecieron algo flojos, en particular Vinicius Tobías, que se vio desbordado varias veces por el mejor de los pacenses, su extremo izquierdo Mendes, habilidoso en el regate y muy rápido. Marvel, como lateral, demostró defender bien, pero en sus incursiones ofensivas no logró centrar adecuadamente con su zurda ninguna vez, aunque fue mejorando en la segunda parte. Hay que lamentar la lesión de Carrillo, lateral y central, que fue sustituido por Edgar.

Lo mejor fue del centro del campo hacia delante. Carlos Dotor, capitán, cada vez es mejor jugador. Y también llegador, abrió el marcador a los 20 minutos. Calidad y entrega absoluta a raudales. Buen trabajo de Javi Villar en el medio centro, un jugador de unas hechuras formidables.

Carlos Dotor

Y de Arribas qué decir, dos goles que derribaron al Badajoz en el primer tiempo, una calidad infinita en su zurda, está llamando cada vez más en serio a la puerta del primer equipo, donde yo aventuro que podría ocupar perfectamente el puesto de Asensio sin deslucir. Ya lleva varias exhibiciones este año, tras la del 0-5 en Matapiñoneras la semana pasada.

Delante, Peter Federico (enorme asistencia a Arribas en el 2-0), Noel López demostrando muy buenas maneras, abriendo siempre espacios, y por la izquierda un Álvaro que pone buenos centros como en el 1-0.

Peter Federico

Nadie se acordó ni de Antonio Blanco en la medular, ni de Latasa en la punta. En la portería, el joven De Luis quedó casi inédito ante la falta de puntería de los extremeños.

No olvidemos que, además de los que jugaron, tenemos en la recámara a Pablo Ramón y al prometedor Iker Bravo, que no estuvo en la convocatoria por unas molestias.

En los últimos minutos, con el partido ya bien encauzado, vimos también a Bruno en la punta izquierda y a Theo Zidane, que dio descanso a Dotor. Oportunidad también para ver al final a chavales como Nakai y Gonzalo.

Hay cantera, no lo duden

Hubo tiempo para que incluso Raúl González echara una pequeña bronca a los suyos, que en la segunda parte sestearon, por la gran diferencia en el marcador y ante la inoperancia del equipo visitante en ataque.

En el minuto 89, penalti dudoso marcado por Zelu, que maquilló el resultado para un Badajoz claramente superado. 3-1, resultado final.

Hay cantera, no lo duden. Por lo pronto, 10 puntos en 5 partidos (no olvidemos que en Ferrol al menos teníamos que haber logrado un empate, tras dos goles anulados más que dudosos, y que ante la Balompédica Linense se pudo ganar también) en un grupo en el que Córdoba, Depor, Linares y el propio Racing de Ferrol serán los principales candidatos a los puestos de privilegio.

 

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Cuando sabes que va a jugar el Real Madrid, te levantas de otra manera. Hasta el cielo más negro te parece primaveral, el más tonto de la oficina puede resultarte simpático, y organizas todo el día sabiendo la hora exacta a la que empezará la gran emoción. Si el partido es grande, si son nuestras noches de Champions, evocas en la mañana la memoria de las glorias de ayer y de camino al trabajo eres capaz de recordar los goles desde Gento hasta Rodrygo pasando por Cristiano Ronaldo, Raúl y Butragueño. Cuando sabes que va a jugar el Real Madrid, tal vez no podrías explicar por qué, pero el mundo te parece un lugar mejor.

Lo pienso en estas horas de parón liguero, meditando sobre la infinita indiferencia que me provoca saber que en un rato juega el Fútbol Club Luis Enrique, que este tipo ha logrado desactivar toda mi afición por la Selección en tiempo récord; que no es algo premeditado, que claro que voy con España, pero las cosas son como son. Qué diferente a cuando se nos vienen encima las noches blancas.

Grada Champions

Si algo me entusiasma de mi madridismo es que, de un modo u otro, al final siempre me conecta con el niño que fui. Con ocho años, los días de partido me levantaba ya haciendo cábalas sobre la alineación, por más que casi siempre fuera la misma. Nunca faltaban Buyo, Chendo, Sanchís, Hierro, Míchel, Martín Vázquez, Gordillo, Schuster, Hugo Sánchez y el Buitre. Hoy hago lo mismo, aunque no hay que esperar a que salten al campo para saber quién juega, que ahora el Twitter oficial del Madrid te lo canta unas horas antes.

Los días que juega el Madrid, va creciendo la ilusión a lo largo de la jornada. Si estoy lejos, como casi siempre, el ritual pasa por reservar sitio en el bar una hora antes, para sentirse en el campo, en esa primera fila, y dejarse traspasar por la gran comunión del madridismo que nos acompaña estos años, sin grieta alguna entre aficionados y jugadores, con la magia del momento tendida a los pies del deporte y del escudo que un día nos robó el corazón.

Que no es miedo, que el madridista desconoce el pánico escénico, sino la emoción que desboca el ansia cuando se acerca el primer pitido del árbitro

Y en el café del mediodía, te enzarzas en pronósticos con los amigos, lees y relees La Galerna y toda la prensa deportiva, y escuchas hasta las tertulias de radio más cutres, porque cualquier análisis es bueno para calmar el nervio en la espera, que al final el madridismo de otros es bálsamo para las dudas propias. Si el partido es importante, si nos jugamos mucho, el otro ritual: discutir por WhatsApp con los amigos madridistas sobre la suerte que correremos. Y si la incertidumbre acecha y aparece algo similar al temor en la espera, un mensaje a Jesús siempre consuela en las horas previas; que no es miedo, que el madridista desconoce el pánico escénico, sino la emoción que desboca el ansia cuando se acerca el primer pitido del árbitro, a menudo el único que no será en nuestra contra.

Sanchis Butragueño

Los días que juega y gana el Madrid -ocurre con frecuencia-, te largas después a la cama con la sensación del trabajo bien hecho, con la sonrisa del deber cumplido, como si toda la vibración que has puesto desde la mañana hasta el final del partido hubiera servido también para empujar el balón hasta el fondo de la red. Y ya en la mañana siguiente no lo puedes evitar, te mueres de ganas de cruzarte con los amigos y compañeros del Barcelona para preguntarles qué tal han pasado la noche y palmearles un poco el hombro, si no darles directamente el pésame, que a mí al menos me divierte mucho toda esa chanza futbolera.

Los días, en fin, que juega el Madrid me lanzan a aquel niño de los ocho años, con el póster de Paco Buyo y el de Emilio Butragueño en la habitación, con el empeño por emular sus goles y jugadas en cada partido del recreo en el colegio, y con la alegría de comprobar que, hoy como ayer, estos tipos de blanco siguen siendo una fuente inagotable de alegrías, de lecciones y de muchas, muchas emociones.

 

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Buenos días, amigos. La Selección se jugará su futuro en la Nations League (sea lo que sea eso) frente a Portugal y, según cuentan los papeles, lo hará en Braga, que es justo lo que pareció ayer su defensa cada vez que los suizos lanzaban un córner. Brilla por su ausencia la contundencia defensiva en este equipo de Lucho, con papel destacado en este punto para Eric García, central del Barcelona y parece que por lo tanto central de la Selección. La cosa en el área contraria no pinta mejor, y fue nuestro muy estimado Jordi Alba quien logró el provisional empate tras buena jugada de Marco Asensio, acaso el mejor ayer en el ataque español.

Todo lo demás fue plano y aburrido, si bien lleno de posesión de balón, como le gusta a la gente que le gusta algo parecido al fútbol. Debutaron con La Roja el pequeño de los Williams, voluntarioso y chispeante, y el bético Borja Iglesias, lo que viene siendo un delantero centro, cosa loca en estos tiempos de falsos nueves. Jugar con un delantero debe de ser algo así como colocar a estas alturas de siglo la gitana y el toro encima del televisor, o los pequeños pañuelos bordados en los brazos del sofá: algo tan anticuado que el ADN Barça que el bueno de Lucho quiere imponer en la Selección no se puede permitir, salvo que -oh, sorpresa- fichemos a Lewandowski y entonces el ADN Barça sea lo que queramos que sea, a Rolex y a setas, según las doctas enseñanzas de Xavi Hernández, continuador de la saga espacial que hace las delicias de los niños del mundo.

Portada Marca 25-09-22Portada As 25-09-22

Así trata el asunto la prensa madrileña. En Marca vemos al bueno de Unai Simón mirando el balón que ha entrado en su portería y pensando, tal vez, si no habrá por ahí algún defensa central que defienda un poco, más allá de eso tan cursi de asociarse bien con la pelota. Pero se ve que defender es cosa de cobardes. Se ve que lo que se estila en el manual de Lucho es que un defensa no sea un defensa, nombre indigno, sino acaso un centrocampista de toque que, por casualidad, suele estar más cerca del portero, sin que eso signifique, vade retro, que deba tener más cualidades expeditivas que una hermanita de la Caridad.

Por su parte, el diario As opta por una instantánea -como el café que necesitamos ayer para aguantar todo el partido- en la que Luis Enrique abre los brazos en aparente inmolación, que sin embargo no casa con su gesto de "oye, ¿qué más quiere que haga yo si ya he puesto a seis del Barça como titulares?". No parece entender lo que pasa nuestro seleccionador. Ha hecho lo indecible para que la cosa funcione y viene Suiza a Zaragoza y nos clava dos goles de córner mientras nuestro tiki-taka aburre hasta a las vacas de Setién y nuestras ocasiones de gol se cuentan con los dedos de la mano con la que, indefectiblemente, se tapa la cara Busquets cada vez que lo rozan.

Ni Pedri fue Pedri, amics, y eso sí que ya nos resulta del todo inexplicable, porque ya se sabe que Pedri es como Zidane pero de aquí, o mejor dicho, del Barcelona, cosa que le da el plus de ser como Zidane, como Buzz Lightyear o como nos salga de los valors.

Portada Mundo Deportivo 25-09-22Portada Sport 25-09-22

La prensa culé opta por esa cosa tan elegante (ejem) de dividir sus portadas para dedicarse, por un lado, a la derrota de los de Lucho y, por otro, a sus jugadores lesionados en este infame parón de selecciones. Parece haber culebrón especialmente con Araújo, a la sazón un defensa defensa, si nos permiten la redundancia, y no uno de esos que simplemente juegan cerca del portero. El jugador uruguayo teme perderse el Mundial, también infame, y por eso parece no querer operarse de una lesión que recomienda intervención.

Veremos cómo queda el asunto finalmente y si las lesiones de los citados Koundé y Araújo son largas o no tanto, pero reiteremos aquí que estos parones suponen un indignante perjuicio para los clubes, que corren el constante riesgo de recibir lesionados a jugadores que cedieron sanos, y para los aficionados, que ven cómo se le escamotean sus respectivos partidos de Liga para fumarse tabacos tan lisérgicos como el España-Suiza de Eric García y amics.

En fin. Ganemos hoy la final de la Supercopa de baloncesto contra el Barcelona y empecemos en alto la temporada. El partido de ayer contra el Betis, saldado con victoria muy abultada y con estupendas actuaciones de Deck, Poirier, Yabusele y Musa nos hace augurar lo mejor. Que sea un feliz domingo mientras tanto, durante y después.

 

El maravilloso texto escrito por Antonio Vázquez recientemente en estos lares me hizo reflexionar acerca de algo que ocurrió la semana pasada. Me encontraba viendo el derbi del pasado domingo con mi familia cuando, llegados al descanso del mismo, escuché a uno de los comentaristas lamentarse del resultado, pues según su criterio ese 0-2 que se llevó el Madrid al vestuario era inmerecido, ya que el Atlético “había jugado mucho mejor”. Si no levanté mi cabeza y mis cejas en señal de extrañeza fue meramente por la fuerza de la costumbre, que ya ha echado raíces en el fondo de mi mente a base de no sorprenderme semana tras semana de las barbaridades que tenemos que escuchar por parte de algunos de los que están detrás del micro. No lo critico. Entiendo que es una profesión difícil en la que uno tiene que comentar y opinar en el momento sobre todo lo que ve o cree ver en el campo, independientemente de si se está intentando o no ocultar la bufanda de cada uno (también lícitas ambas posturas, en mi humilde opinión). Sin embargo, esta cuestión en concreto me retrotrajo a otros comentarios referidos al partido que tuvo lugar en el Santiago Bernabéu frente al RB Leipzig el pasado miércoles, el cual tuve la fortuna de presenciar en el estadio. También en esa ocasión se dijo que el Madrid no jugó bien y hasta que recibió un baño del equipo alemán. Y en ese momento surgió en mi cerebro esa pregunta que nos trae al texto que están leyendo: ¿Qué diantres es jugar bien entonces si no es lo que hace el Madrid?

Rodrygo Atleti

Antes de exponer mis argumentos, debo puntualizar que, con la bufanda fuera, disfruté enormemente del Real Madrid – RB Leipzig. Lejos de ver aquel baño que se nos impone desde la prensa, yo vi un partido muy igualado en el que los dos equipos se notaban muy bien trabajados. Imagino que esa sensación de superioridad alemana que se nos vende se debe a que la buena presión del Leipzig dificultaba e impedía en no pocas ocasiones una salida de balón limpia de los nuestros. Pero tampoco el Leipzig salía fácilmente de su zona de confort. Los dos equipos se encontraron frente a otro al que le costaba hincar el diente para gozar de ocasiones de gol. A pesar de la buena movilidad en ataque de ambos, la solidez y el trabajo (y talento) defensivo se imponían jugada tras jugada (mención especial a la capacidad de anticipación de Nacho en este partido). Esto hizo que el partido fuera tosco y las ocasiones poco claras hasta que llegaron los tardíos goles, pero de ahí a poder aseverar de manera categórica que alguno de los dos equipos jugara mal hay un océano o dos de distancia.

Madrid Leipzig

Porque, ¿qué es jugar bien? Durante unos años, desde la prensa española se instauró la idea de que la excelencia del juego iba ligada de manera directamente proporcional al número de pases dados por un equipo o a su porcentaje de posesión de balón. Si atendemos a este dogma, el baño del Leipzig al Madrid no pudo haber sido tal, ya que el Real Madrid superó al equipo alemán con un 53% de posesión. Sólo un deporte tan precioso y complejo como el fútbol puede, en tan sólo unos años, hacer cambiar de opinión acerca de sus cánones de belleza a una prensa tan vehemente y segura de sí misma como la española.

Si no es la posesión lo que permite dictaminar el buen juego de un equipo, quizá lo haga el número de tiros por partido. Si un equipo realiza más disparos que su rival, es presumible pensar que está más cerca de conseguir el objetivo de este deporte: marcar gol. De nuevo, vemos que esta estadística también favoreció al Madrid: 12 tiros por 9 del RB Leipzig. Sin embargo, esta estadística no habla de si esos tiros estuvieron cerca de ser gol o vinieron precedidos de una buena jugada colectiva del equipo. Se contabiliza de igual manera un mano a mano frente al portero que un tiro realizado desde 40 metros o uno realizado en una posición o ángulo que hace improbable que vaya siquiera a puerta.

Campo flechas

Por suerte, también existe la estadística referida a ocasiones clara creadas, que sí que puede ayudar a dilucidar el anterior punto. En este caso, fueron dos las ocasiones claras creadas por ambos equipos, dato que sí que denota la igualdad de la que comencé hablando sobre este encuentro. Sin embargo, aunque creo que el big data y su tropelía de estadísticas puede acercarnos a comprobar si el funcionamiento de un equipo está siendo bueno, malo u óptimo en un partido, poco puede decir sobre el juego en sí mismo de un equipo.

Repito la pregunta: ¿qué es jugar bien?, ¿existe una sola forma de hacerlo o varias?, ¿juega mejor un equipo que da más de 1.000 pases en un partido frente a otro que apenas da 100 pero le gana el encuentro?, ¿juega mejor un equipo que domina un estilo o aquel que es capaz de adaptarse al que más le conviene en cualquier tipo de partido o contexto?

Un equipo juega bien cuando sobre el campo pasa lo que al equipo le interesA que pase. Tan simple como eso

Uno de los primeros axiomas que se suelen enseñar en los cursos de entrenador es que el mejor entrenador no es el que consigue hacer que su equipo juegue mejor, sino el que es capaz de conocer las cualidades de sus jugadores y actuar en consecuencia para explotar las virtudes de los mismos. A partir de estos dos últimos puntos he creado mi propia y humilde definición de lo que considero que es jugar bien. Y ahí va: un equipo juega bien cuando sobre el campo pasa lo que al equipo le interesa que pase. Tan simple como eso. Y está relacionado tanto con el estilo que se quiera utilizar como con las cualidades de los jugadores del equipo y la forma de aprovecharlas. Y es aquí donde enlazo con lo que escribió mi estimado Antonio, porque resulta que Carlo Ancelotti de esto sabe un rato.

El Real Madrid del entrenador italiano es un equipo que efectivamente merece ser comparado en términos de versatilidad con la actriz Tilda Swinton, porque ya no es que sea capaz de adaptarse a cualquier contexto o sobrevivir a él, sino que es capaz de dominar en casi cualquiera de ellos y encontrar la forma de darle, si no a todos sus jugadores, sí a los más importantes contextos favorables para que puedan brillar. Al Madrid le da igual defender en bloque bajo o medio y 10 minutos después salir a presionar alto al rival. Igual domina con la posesión del balón que espera al rival para matarle a la contra con la velocidad de los Valverde, Rodrygo o Vinicius. De la misma forma que es capaz de gobernar con templanza un encuentro a través del criterio, la precisión y el orden de Kroos y Modric, puede reinar en el caos y la locura de las transiciones rápidas abriendo el campo y dejando que sean Valverde o Camavinga los que lancen a los de arriba cuando recuperan el balón. Este equipo domina una inmensa cantidad de contextos y quizá sea este y no la casualidad o la suerte el motivo por el que hasta el momento cuenta sus partidos por victorias (aprovecho esta línea para tocar madera y no ser el gafe que rompa esta racha inmediatamente después del parón).

Ancelotti chicle

Pero es que además de aunar esta amplia variedad de registros, el trabajo del cuerpo técnico está siendo magistral a la hora de tratar de aprovechar las cualidades de nuestras estrellas. Tomemos el ejemplo de un jugador para poder ser más específicos: Vinicius. Si el Madrid defiende en bloque bajo, los atacantes preparan el terreno para esperar el pase largo (especialmente de Alaba) buscando la velocidad y lo potencia de Vinicius. Si el ataque es posicional, se mueve el balón hasta que se busca y encuentra un “aclarado” para que Vinicius pueda encarar y nosotros disfrutar de su mejor virtud: el regate. En los últimos partidos, hemos podido ver como muchas veces Rodrygo se aleja de su compatriota para quitarle defensores y dotarle de espacio. Además, ante defensas cerradas también se nota la mano del cuerpo técnico a la hora de buscar automatismos en forma de combinaciones rápidas y a un solo toque para tratar de desarbolar las intricadas defensas de varios jugadores plantados en el área rival. Son triangulaciones difíciles, pero cuando empiecen a salir nos van a hacer disfrutar muchísimo a los aficionados merengues.

No sé si el Madrid es el equipo a batir en Europa, pero sí que aparenta ser uno de esos equipos que va a obligar al rival a hacer una verdadera proeza para poder derrotarlo

Y este tipo de explicaciones las podríamos contemplar con prácticamente cada jugador que entra en la rotación de Carletto. No es casualidad sino causalidad, por tanto, que este Real Madrid sea un equipo tan coral en el que Ancelotti se puede permitir el lujo de rotar tanto y seguir ganando; como tampoco lo es que mientras que en el Barcelona, por ejemplo, Lewandowski lleve la mayoría de los goles blaugranas, en el equipo blanco los goles y asistencias estén repartidos de una forma casi equitativa, lo cual ha acabado siendo una ventaja para un equipo que no está adoleciendo apenas la baja de nada menos que el próximo Balón de Oro. Todo esto está convirtiendo al equipo vikingo en una suerte de hidra de cien cabezas a la que si le cortas una, le aparecen tres más. Como ya escribí hace un tiempo, no sé si el Madrid es el equipo a batir en Europa, pero sí que aparenta ser uno de esos equipos que va a obligar al rival a hacer una verdadera proeza para poder derrotarlo (de nuevo vuelvo a tocar madera para alejar los males que yo mismo estoy generando).

No se dejen engañar por lo que puedan leer o escuchar en otros medios. Un equipo que es capaz tanto de marcar un gol tras casi dos minutos de juego posicional (Hazard vs Celtic) como de hacerlo en una transición rápida usando apenas 10 pases (Valverde vs Atlético) o mediante una combinación como la de Tchouaméni y Rodrygo ante una defensa cerrada como la del Atleti quizá no sepa jugar bien al fútbol según los eruditos de este deporte, pero yo personalmente les puedo asegurar que sabe perfectamente lo que hace.

 

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ADN: Junto con “Lo que te hace diferente también te hace especial” y “Usted es mi momento favorito”, unidad tercera y fundacional de la complejísima psicología barkelonita que les llevó, en un rapto de demencia colectiva sin parangón en la historia, a creerse elegidos pese a no haber sido ni siquiera llamados. 2. Polución nocturna.

Atleti: En edades pre-florentínicas, falsa divinidad popular y populachera, cuyo culto se basaba fundamentalmente en el efecto mágico, apenas colapso de la mente, que producía en sus fieles la imposibilidad de acomodar sus órganos fónicos al objeto de su culto durante la oración dominical (Epigrammata Vicentii Calderoniensis: EVC. I. “A-leti”, EVC. II. “Al-leti”, EVC. III. “Akleti”, EVC. IV. “Arleti”, EVC. V. “At-eleti”).

Contragolpe: (del Ant. Cat. “Cont-Rag-Olps”>Impensapla>Impensable) Vacuidad del espíritu. Flojera de la voluntad. Oquedad del Ser. 2. Epistem. Catalan., condenación eterna: “Oh, padre, por qué me has contragolpeado (Hch. Guardiól. 6.5)”.

Fútbol femenino: Oxímoron. 2. Med. Potentísimo anestésico, propio del ganado caballar, cuya muy riesgosa formulación química (30 minutos>1 Ton. Cúb. Cloroformo) aconseja restringir su empleo única y exclusivamente a las Unidades de Cuidados Paliativos. 3. En religiones inclusivo-diversas, penitencia de profeta: “Y se aquietó cuarenta soles y cuarenta lunas viendo fútbol femenino. Y quiso que los ojos se le fuesen de las cuencas arrancados. Y sobrevivió. ¡Alabade sea Elle! (Cartas Irénico-Montéricas)”.

Mbappé: Transmadridista. 2. Según el Pap. Woke 3.1, nombre de uno de los pecadores proverbiales que, llevados por su incontenible afición al pescado, renunciaron a la gloria eterna. 3. Perjuro.

Mendes: (Del Ant. Kélt. “Men-deth”>Andróctono>Mendaz) Según aparece consignado en la abundante papirología recuperada de las excavaciones de Betania, último de los cambistas en abandonar el Templo a pesar de las furiosas admoniciones florentinas y que, en castigo, purgó su rebeldía con la expresa prohibición de hacer negocios en Tierra Santa hasta aquel día en que, de la remota y triste Portugalia, surgiera un Mesías capaz de hacer reír al menos a uno solo de sus conciudadanos; que se conozca, dicha maldición no ha sido, aún hoy, revocada por la Providencia: *Nec Christianum nec Absentium nec Te, Mendem, hic volemus. Vade! (*piénsase único testimonio directo que de la Ira del Señor se conserva). 2. Golfo apandador.

Pelota: En el Civitas Metropolitano, amiga sin derecho a roce.

Roures: Que aborrece del piolet. 2. Epístola a los Conchaespinos, vers. 3 ss.: Demon vagamente antropomorfo que, en los albores del primer eón florentino, tentará a los janes de Bar-Kelo-Na, los colmará de lujuria y, una vez derrotados estos, juzgados, y pasados a espada por el arcángel Santiago (el llamado “Bernabéu”), desaparecerá entre la niebla de la isla de Man o algún otro paraíso fiscal innominado en Las Escrituras.

Sambádromo: Como atestiguan los numerosos casos de exorcismo recogidos en el Códice Padredamiánico, vocablo de incierto significado que los reos de posesión atlética balbuceaban extáticos una vez que el frenesí espirituoso del demon se había manifestado en ellos, principalmente en horas vígiles. 2. De bajona, sambódromo.

Tarjeta roja: (Antol. PadrMany. 8-2: “-Oh, mi Señor, dadme solaz y respondedme: ¿alguna vez me dañará ella, la Tarjeta Roja?. -Nunca, mi culé, porque bendito tú eres”). 2. En fabla barkelonita, imposibilidad ontológica. 3. ¿Tarje… qué?

UEFA: Orden monástica de muy notorio ascetismo, radicada en los dickensianos arrabales de Ginebra, y que, desde tiempos inmemoriales, se haya ocupada en acoger, asistir y velar por la familia real qatarí, considerado el más depauperado, desvalido y vulnerable de cuantos colectivos hayan tenido la desgracia de poblar este valle de lágrimas nuestro, que no suyo.

Youtuber de fútbol: Individuo enajenado, tenido por santo en ciertas subculturas de oscura adscripción onanista, cuya asunción de divino le venía otorgada por la hipérbole dinamitera que escapaba sin cesar del cerco de sus dientes: “¡¡¡Bomba!!! ¡¡¡Estallo!!! ¡¡¡Reviento!!! ¡¡¡Exploto!!!” (Man. YT. Vers. 6 ss.). 2. Reacción sin acción.

 

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Estimado Jesús:

Mi nombre es Marcos Segura Sevilla, 48 años, nacido y criado en Madrid, y aunque llevo media vida en Granada (a la que amo profundamente) me considero madrileño y madridista; madridista por principios, que me parece importante recalcarlo porque este escrito va de eso, de principios (y de su ausencia).

Tengo estudios universitarios en Física e Informática, soy técnico en energías renovables y formador titulado por la Junta de Andalucía, y si muestro parte de mi currículum no es para dejar demostrada mi sabiduría o mi buen juicio, cosas ambas que he aprendido en mi vida que no van en absoluto ligadas a los estudios. Si menciono mi formación es precisamente porque voy a hablar sobre mi ignorancia.

Aparte de estudiar, desde muy temprana edad he estado habituado a ver telediarios y leer prensa variada, siempre buscando distintas fuentes para no caer en el sectarismo del que mis padres desde pequeño me previnieron, de manera que se puede decir que llevo integrado en el sistema social en el que vivo de forma activa.

Medios

Bueno, pues con todo ese esfuerzo por comprender la realidad de mi tiempo y espacio, para mi sorpresa y vergüenza, de la manera más inesperada, a los 47 años (hace uno) descubrí que lo que siempre había pensado que les sucedía a otros me estaba pasando a mí. Matrix había puesto ante mis ojos una realidad que tenía completamente aceptada.

A través de una página web de baloncesto establecí relación con varios compañeros madridistas con los que formamos un grupo WhatsApp para, en principio, debatir en privado sobre basket, pero gracias a la intimidad y confianza que da estar en un grupo reducido y de la misma cuerda, con el tiempo dio pie a múltiples asuntos con los que me he enriquecido y espero haber aportado.

En particular, y entrando al trapo del asunto que me mueve a escribir estas líneas, del Real Madrid de fútbol y su historia y, como no podía ser de otra manera, de su némesis, el Fútbol Club Barcelona, cosa que después descubriría que en realidad es una hidra con varias cabezas, como el equipo derivado del Atlético Aviación y buena parte de la prensa patria.

Fake

Para organizar la información voy a enumerar de forma esquemática algunos mantras en los que yo creía a pies juntillas, como cosas demostradas e indiscutibles:

Cuando mis amigos de WhatsApp empezaron a soltar puntualmente información sobre determinados temas, mi primera reacción fue la normal, la negación, y asumí que debería convivir con unos radicales madridistas de cerebro lavado en pro de sostener nuestras interesantísimas charlas sobre baloncesto. Pero claro, soy un hombre de ciencias y llevo implementada la costumbre de utilizar el proceso analítico deductivo, así como el principio de renunciar y/o sustituir y/o modificar mis creencias si los hechos obligan a ello, ya que la ciencia ha avanzado a lo largo de los siglos siguiendo esa capacidad de renunciar a sí misma en pro del avance del conocimiento.

Así que analicé la información y tuve que abordar eso que tanto cuesta de adulto: un replanteamiento de mis esquemas.

Roures Tebas

La cuestión no es sencilla porque no estamos hablando exclusivamente de fútbol, sino que se trataba de asumir que el sistema había inculcado ideas equivocadas en mí de forma profunda y eficaz, lo que conlleva replantearte hasta qué punto conoces la historia de tu país, del mundo, de la política y de todo. Bueno, pues obviamente a lo último que uno debe renunciar es a sí mismo, y mis principios más arraigados me obligaron a comenzar el proceso.

Aparecieron en mi vida Futbolgate, El Hechicero, La Galerna, Maketo Lari… Gente que, en su mayor parte, se expresaba sin fanatismo y documentando de forma extensa con datos, recortes de prensa, facsímiles, documentos oficiales y/o sentencias las cosas que afirmaban.

También accedí a algún que otro gurú de los que me he tenido que alejar porque intoxican e inducen a falsedades que llevan a error, e incluso a hacer el ridículo en cualquier debate.

No le voy a repasar a usted aquello que sabe mejor que yo. El motivo de que le escriba es preguntarle ¿cómo es posible esto? Llevamos 50 años en democracia, la censura fue eliminada, hemos tenido gobiernos de UCD, PSOE, PP y ahora uno de coalición PSOE/Unidas podemos. Vamos, variadito.

Las sutiles (y no tan sutiles) invitaciones al espectador a percibir todo con una misma orientación, la utilización (y omisión) de imágenes y su combinación con los comentarios (o su ausencia)...

La diversidad de medios de comunicación es enorme, tanto periódicos como cadenas de televisión de todos los palos para que cada cual se fanatice con lo que más le guste, y sin embargo, he tenido que recibir de rebote, casi de forma clandestina o de estraperlo, como si fuera delictiva,  una información que debería ser de conocimiento público en el mundo del deporte para cualquiera que no haya vivido en una cueva.

Como diría Mourinho: ¿Pog qué?

A partir de ese momento comencé a ver las retransmisiones de Movistar+ con otros ojos, e igual que Neo cuando vio por primera vez la realidad que Matrix le había estado ocultando, flipé. Las sutiles (y no tan sutiles) invitaciones al espectador a percibir todo con una misma orientación, la utilización (y omisión) de imágenes y su combinación con los comentarios (o su ausencia), unido al conocimiento de quien maneja esas imágenes y quienes son los comentaristas.

Reportajes y tertulias en prime time, la supuesta prensa madridista, las actitudes sistemáticas calificables de modus operandi… ¿Cómo no lo había visto antes? Pues no, sin ser tonto del todo, ni ignorante del todo y siendo una persona que se ha esforzado en estar al día no tenía ni puta idea.

Mourinho ¿por qué?

No es necesario que me extienda más. Termino recordándole algo que le escribí en el correo de Twitter. Hace un mes le conté a mi padre todo esto (otro que siempre ha leído mucho y variado y se ha mantenido conectado a su sociedad por diversos medios) y a sus 86 años se le pusieron los ojos como a mí, primero mirándome con cara de no creerme para después ir tornando a esa cara de gilipollas que puse yo.

Ahora empiezo a saber algo de que si A3 Media, que si Mediapro, que si Ferreras, Florentino, Roures, Tebas, DAZN, Pedrerol… aunque me temo que no sé de la misa la mitad. Es más, creo que incluso de los que dicen saber, la mayoría no sabe tampoco y/o miente, y de los que de verdad saben el 90% también mienten porque les pilla algún tipo de interés.

Ya está, esta es mi experiencia. Si le apetece contarme alguna cosa que crea que es bueno que sepa, se agradece. Mientras tanto, seguiré intentando seguir las miguitas de pan y encontrar alguna pieza más de este enorme y pervertido puzle.

Me despido felicitándole por su línea personal y editorial y animándole a que no pare de dar caña.

Saludos y un abrazo.

 

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Buenos días, amigos.

Estamos tristes, para qué negarlo. Todo aquel que ame el deporte, sea de balón, raqueta, palos o lanzamiento de objetos random, estará sin duda apenado. El tenista suizo Roger Federer jugó ayer el último partido de su larga carrera profesional en el O2 de Londres, en la Rod Laver Cup que se celebra estos días en la capital británica, ciudad famosa en el mundo entero por celebrar los entierros más largos del planeta y parte de la galaxia.

Se despide el jugador más elegante que presenciaron nuestros ojos sobre una cancha de tenis. Talento puro, finura, plasticidad. Lo recordamos al acabar finales de Wimbledon tras cuatro o cinco horas sin apenas sudar, sin ducharse, le bastaba ponerse una chaquetilla de punto, unos pantalones blancos, y adquiría ante nuestros ojos un aspecto de dandy que resultaba hiriente para sus rivales, que más bien recordaban a Aragorn volviendo de una batalla contra miles de orcos. Qué porte, qué elegancia tenía el suizo. El Zidane de la raqueta, el Delibasic del saque y volea. Se despidió del deporte profesional jugando un partido de dobles junto a su rival y amigo Rafa Nadal, una maravillosa conexión hispano-suiza que nos deparó innumerables horas de buen juego, brega, puntazos, emociones y admiración durante las últimas dos décadas.

Ha sido tanto y tan hermoso lo regalado por Roger Federer en este tiempo, que merecía ocupar todas las portadas.

Portada Marca 24-09-22

Sabemos que la composición de la portada dificultaba poner la coma del vocativo (“Gracias, maestro”) en un ángulo de noventa grados que habría quedado extraño, pero estamos convencidos de que esa era la idea de los portadistas de Marca y nos parece conveniente mencionarlo antes de que al jefe, el Sr. Jesús Bengoechea, se le vuelva a activar ese tic en el párpado que se prolonga hasta el pómulo, un tic que se le activa muy rara vez y siempre por temas relevantes como el que nos ocupa: “¡li filti li quimi dil viquitivi!”.

La portada no recoge el resultado del partido, pero les adelantamos que la pareja hispano-suiza cayó finalmente derrotada. Una pena, porque el tenis había deparado al suizo una oportunidad única de despedirse del modo soñado: bola de partido a favor con su saque. ¿Qué más quieres que te dé, Roger? La pareja formada por Francis Tiafoe (quien acababa de nacer cuando Federer se incorporó al circuito profesional) y por el señor Calcetín (Sock) logró dar la vuelta al marcador en un ajustado match tie-break final. Es el signo de los tiempos, sin duda; hace años Federer o Nadal remontaban bolas de partido en contra y ayer dejaron que se lo hicieran a ellos.

Portada As 24-09-22

La portada de As reparte el protagonismo del suizo con nuestro Rafa Nadal, lo cual nos parece poco oportuno. Roger es el más grande y era su despedida, ese era el hecho noticiable, no la emotiva amistad que comparte con Rafa desde que ambos batallan en las pistas. Y sí, sabemos que habrá quien nos lo discuta, Roger es el más grande, entre otras cosas porque tiene 20 Grand Slams. Y aun así, Rafa tiene 22, lo que da una idea de la magnitud de su carrera, de la enormidad de todo lo conseguido por el manacorí. 14 Roland Garros tan inigualables como 14 Champions.

Tampoco nos satisface demasiado el titular escogido, un “Amigos para siempre” que nos retrotrae a la rumba contagiosa de Los Manolos, y somos conscientes de que en el mundo del periodismo deportivo Los Manolos son sinónimo de sectarismo y mala praxis. Mas si hablamos de música, toca mencionar la que anoche se escuchó con fuerza en el valle de lágrimas en que se convirtió el O2 londinense: el Viva la vida de Coldplay.

I used to roll the dice

Feel the fear in my enemy’s eyes

Listen as the crowd would sing

“Now the old king is dead! Long live the king!”

Qué letra tan oportuna, una “maravilla” que (ahora sí) activará el tic muscular de don Jesús.

Las portadas se centran tanto en el tenista suizo, que apenas hay espacio para la Supercopa de baloncesto, que comienza esta tarde en Sevilla. Será una gran oportunidad para presenciar el primer partido de los nuestros en una nueva etapa que comienza, con Chus Mateo al frente del equipo y varias caras nuevas. Estamos expectantes.

Mientras tanto, la prensa cataculé va a lo suyo.

Portada Sport 24-09-22

Poco hueco para Federer y mucho para el extraño virus FIFA que ha hecho que cuatro de los internacionales del Palancas Club de Fútbol hayan regresado a Barcelona por lesiones de diversa consideración. Nuestros lectores saben que en La Galerna lamentamos las lesiones de cualquier jugador, sea del club que sea, y esperamos que se mejoren pronto y puedan regresar a la competición cuanto antes. Si se da el milagro de que puedan jugar el próximo partido de Liga, recordaremos sucesos sobrenaturales no muy lejanos acaecidos en la misma ciudad, en ese mismo equipo que, curiosamente, fue fundado por un suizo, en otra de las conexiones que hoy mencionamos en el portanálisis. Lo mejor para el final.

Portada Mundo Deportivo 24-09-22

Estos días se han comentado profusamente las condiciones de renovación por el Barcelona que Leo Messi exigía a sus amados amics, unas condiciones imposibles para un club prácticamente en quiebra, y sin embargo, ya está aquí de nuevo el “Proyecto Messi”. Inconcebible, acojonantemente inverosímil. Nadie sabe de dónde salen los billetes, salvo que haya una fortuna oculta en algún sitio del Camp Nou, entre las guaridas de las ratas y el palco, quizás, y eso sí que nos recuerda a otra conexión hispano-suiza, o más concretamente catalano-suiza, la de los millones escondidos por el patriarca de los Pujol desde finales de los setenta, pues de no ser así, no logramos entender este afán por traer de vuelta al que los llevó a la ruina.

Por cierto, esta noche juega la selección de amigos de Luis Enrique contra Suiza, pero como habrán visto, esta pachanga hispano-suiza nos importa entre poco y nada, siendo “poco” la Nations League y “nada” el Mundial de la infamia catarí.

Que pasen un gran día.

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