Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. No merece la pena discutir ciertas verdades que hay en la vida. El agua moja, el cielo es azul, el fútbol femenino español sigue cosechando éxitos (a despecho de polémicas) y Superdeporte es un vertedero moral. Ayer nos tocó felicitar a Sport por la crudeza de su imagen, centrada en el agresor sexual Dani Alves, y hoy, en cambio, nos toca señalarlo por su portada, que llama la atención sobre el resto.

Portadas 24-02-24

Aunque no destaca por lo que creéis, pero ya llegaremos a ello. Las portadas se centran en el éxito de las jugadoras de la selección española de fútbol, las cuales, tras la goleada a Países Bajos, han logrado la hazaña de la clasificación de España para los Juegos Olímpicos por primera vez en nuestra corta historia de éxitos. Una historia recién comenzada con el pasado Mundial y que podría aumentar la próxima semana en la final de la Nations League.

Algo tiene el fútbol femenino español, cuando es capaz incluso de sobrevolar polémicas tan agrias como paralizantes. Quieren que sea un nido de controversias (con el caso Rubiales/Hermoso copando titulares y causas judiciales), pero ni aun así logran que siga constituyendo una genuina fuente de goce deportivo para el aficionado, y una que además está al alza. Cuentan que G.K. Chesterton, agnóstico por entonces, acudió a una misa católica y se convirtió a dicha religión, con el siguiente argumento: si este culto se ha mantenido durante 2000 años con gente como esta hablando en sus púlpitos, sólo puede ser porque es la verdadera.

Sí aún no te has convertido a la causa del fútbol femenino, después de ver cómo siguen ganando a pesar de tantas y tantas ramitas en las ruedas, es que no te gusta G.K. Chesterton.

Los diarios se centran hoy en el fútbol femenino y nos parece acertado, como As, con una foto de la propia Jenni Hermoso mirando hacia esas gradas.

Portada As 24-02-24

La vista se nos va hacia el faldón inferior, porque nuestros ojos han leído eso de “el Barça no saca bandera blanca”, lo cual es más que entendible, dada su alergia a esos colores, mas el titular no va por ahí, sino por el doble objetivo firme de Xavi: La Liga y llorar. “Insiste en que el equipo peleará por la Liga”, de lo cual no nos cabía ninguna duda, habida cuenta de los millones de euros en juego para la Federación, y “se queja por jugar el sábado”. Acostumbrado a los favores "negreiriles”, “VARiados”, “calendáricos” y sistémicos, le molesta cuando no todo es cuesta abajo y sin rival.

El diario madrileño Marca muestra el gesto de rabia de Jenni Hermoso tras anotar uno de los goles.

Portada Marca 24-02-24

El éxito de las jugadoras contrasta con el faldón superior, que nos recuerda el “luto de toda España” por la tragedia ocurrida en Valencia, una desgracia con la que se solidariza toda La Liga, como nos recuerda el titular. Hay otros medios de comunicación como Superdeporte (aunque estos no son ni medios, ni tercios, ni cuartos, son como mucho “millonésimos de comunicación”) que prefieren seguir expandiendo su hedor y su odio, incluso en estos momentos de dolor para los habitantes de la ciudad que no se merece esta publicación. A media mañana de ayer publicaron este mensaje en sus redes sociales.

Superdeporte captura

“Olvidaron” al Real Madrid, que fue uno de los primeros en sumarse a la consternación general y a la emisión de un comunicado de apoyo a las víctimas y familiares de la tragedia. Para disimular, dejaron fuera de su mensaje a otros, como su rival de este fin de semana, el Granada, o el Almería. Es lo normal en ellos; saben que el odio vende y por eso llevan un mes vomitando portadas bochornosas sobre Vinícius. Luego se extrañarán si un nutrido grupo de aficionados se acerca a la llegada de los futbolistas del Real Madrid al estadio para proferir insultos que nos negamos a reproducir en estas páginas. Una buena muestra de que el odio vende, y no así los mensajes conciliadores, está en el impacto que tuvieron el lamentable tuit y su posterior rectificación (a medias) un par de horas más tarde.

Superdeporte rectificación

Mundo Deportivo reparte su portada entre el “baño olímpico” de las futbolistas, con las culés Aitana Bonmatí y Salma Paralluelo, y esa “otra batalla” consistente en colocar al Barça en segunda posición. En puestos de Supercopa, por decirlo de otra manera.

Portada Mundo Deportivo 24-02-24

Y os dejamos ya con la portada discordante, la del diario Sport, no solo porque no lleva al lugar principal el éxito de la selección femenina de fútbol para mostrarnos en su lugar el rostro radiante y eufórico de Frenkie de Jong…

Portada Sport 24-02-24

… sino por las declaraciones de José Bordalás: “Soy cruyffista, ha sido mi ídolo”. Una aseveración que sin duda ha provocado varios infartos en la ciudad de los puretas del estilo y la impostura del tiki-taka. O kiti-atraka con los secuaces de Negreira y Medina Cantalejo.

Pasad un buen día.

Me aburre mucho Mbappé. Muchísimo. Me recuerda a una charla que el filósofo John Cook Wilson impartió en Oxford en 1889. Llevaba por título “Sobre una teoría evolucionista de los axiomas”, que suena a juerga loquísima. Wilson se explayó a gusto durante más de dos horas seguidas de disertación, al final de las cuales carraspeó un poco y, sin levantar los ojos de sus notas, dijo: “Después de estas observaciones preliminares…” y comenzó a dar la conferencia.

Al lado del entorno de Mbappé, Wilson es un principiante. El “Mbappeverso” lleva cerca de un lustro torturándonos con observaciones preliminares y ahora acaba de empezar la conferencia, que vaya usted a saber lo que durará. Supongo que, como comprometido colaborador La Galerna, debería manifestar una opinión al respecto si no quiero perder mis privilegios secretos de galernauta, como el politono de Sergio Ramos felicitando la Nochevieja en cantonés o mi carnet personalizado del Club Carrefour con la foto de Prosinecki. Pero si les soy sincero, sobre el tema Mbappé no tengo una opinión mucho más formada que la tengo sobre la teoría evolucionista de los axiomas.

Marilyn

Billy Wilder trabajó con Marilyn Monroe en Con faldas a lo loco y la actriz convirtió el rodaje en un suplicio. A pesar de las quejas de Wilder, Arthur Miller, que estaba casado con la actriz, no perdía la oportunidad de defender la profesionalidad de su esposa: “Marilyn es un tesoro, un privilegio; es la sal de la tierra”, escribió en un telegrama para Wilder. “Ayer la sal de la tierra mandó a todo el equipo de rodaje a tomar por el culo”, respondió el cineasta. Me pregunto si meter a Mbappé en el Madrid no será como fichar a Marilyn Monroe con Faiza Lamari en modo Arthur Miller. Yo qué sé. También es verdad que cuando Billy Wilder veía las pruebas de cámara de Marilyn se olvidaba por completo de sus berrinches y salidas de tono, porque Marilyn era pura magia en la pantalla, igual que Mbappé es pura magia en el césped.

El tiempo dirá si al Madrid le merece la pena el esfuerzo. En este momento a mí la saga Mbappé me atrae poco. Por más que me esfuerzo, no encuentro interés en analizar si su juego es conveniente para el Madrid, en su valor estratégico de mercado o en si cuando fiche, si es que ficha, será un problemón gordísimo para Ancelotti; porque todo el mundo sabe que lo que más odian y temen los entrenadores de fútbol es tener a demasiados jugadores buenos en su plantilla.

Enorme bostezo. Nada de eso me importa.

Lunin Leipzig

Me interesa mucho más Andriy Lunin, por ejemplo, quien se está convirtiendo en un portero de élite justo delante de nuestras narices. Frente al Leipzig, el ucraniano igualó el récord de paradas en una eliminatoria de Champions que ostentaba Courtois, así que vamos a dejarnos de tonterías y vamos a empezar a hablar en serio de una vez de Andriy Oleksiyovych Lunin.

Yo creo que hay que estar un poco mal de la cabeza para ser un buen portero. Las pocas veces en mi vida que he jugado al fútbol siempre lo he hecho de guardameta, así que sé de lo que hablo. No hay soledad en el mundo que pueda compararse a la que existe en el espacio conformado por tres palos y una red. Todos los buenos porteros tienen algo de personaje lovecraftiano, que de tanto contemplar el vacío acaban perdiendo la cabeza. "Miro el abismo/ El abismo me mira/ Somos lo mismo", escribió José Bergamín. El abismo es lo que está bajo los palos.

Ser portero exige la fortaleza mental de un bloque de feldespato. Quizá por eso a lo largo de la Historia las porterías siempre han parido genios. Karol Wojtyla jugaba de arquero en las categorías inferiores del MKS Cracovia antes de recibir la llamada divina y ser coronado Papa como Juan Pablo II. Y estoy seguro de que la inmensidad de los misterios de la fe le parecía una maceta al lado de la distancia que tenía que cubrir entre poste y poste cuando se le acercaba un delantero rival. También fue portero, y muy bueno según dicen, Arthur Conan Doyle; concretamente en el Portsmouth Association FC, y acabó en su vejez creyendo en hadas y en fantasmas. También como portero solía jugar Salvador Dalí, lo que demuestra que cada vez que uno se enfunda los guantes de arquero da un paso más en el camino hacia el surrealismo. Que se lo digan si no al Mono Burgos.

Dalí portero

No sé cuál es el destino que le depara a Andriy Lunin cuando deje los terrenos de juego, si se dedicará a pintar relojes derretidos, a escribir novelas de detectives o a ser romano pontífice. De todo parece capaz el ucraniano salvo de una cosa: sonreír.

Lunin es un tipo que apenas sonríe, mide casi dos metros y sus ojos son heridas de cuchillo que manan sangre azul eléctrico. Lunin no es un portero, es una esfinge; por eso es tan bueno. En la mitología griega, la Esfinge plantea a Edipo un acertijo con la amenaza de devorarlo si no lo resuelve. Cuando un delantero rival se planta con el balón ante la mirada de Andriy Lunin entonces escucha su voz en su cabeza plantando un acertijo: “Tú, insignificante mortal, ¿cómo pretendes meterme un gol?”; y ese infeliz delantero de pronto siente (de pronto sabe) que si no lo resuelve en una décima de segundo, Lunin se lo comerá vivo. Se pone nervioso y falla, claro. Lunin es un portero apotropaico: mantiene el mal lejos de sus dominios infundiendo pavor.

Guardando la portería, con esos ojos entornados y esa total, completa, profunda y absoluta incapacidad para esbozar una sonrisa en condiciones, se me asemeja Lunin al soldado veterano de una guerra perdida, parapetado en la trinchera y sujetando con los dientes el hilo de bramante con el que se está suturando él mismo la herida de bala en el estómago. Lunin es, probablemente, en lo que se reencarna alguien que en la otra vida la palmó arrojándose sobre una granada a punto de estallar para salvar a los niños de un orfanato.

Lunin mirada

Hay algo misterioso en la forma que tienen los ojos de Lunin de mirar el mundo, en esa expresión que no se altera nunca, como si además de porterías custodiase un secreto que solo él conoce y que los demás ignoramos por nuestro bien. Una verdad espantosa que a cualquier otro mortal le volaría la cabeza en pedazos, pero no a Lunin, cuya mente está hecha de roca fundida. Es como el poema que William Blake le dedicó a un tigre:

¿Qué martillo, qué cadena,

en qué horno fue tu mente?

¿En qué yunque? ¿Qué medrada opresión

osa estrechar el terror más implacable?

¿Qué mano inmortal, qué ojo

osó forjar tu terrible simetría?

El misterio que oculta la “terrible simetría” del rostro de Andriy Lunin me recuerda cierto artista igualmente enigmático. Es probable que muchos de ustedes que, a diferencia del que aquí suscribe, han empleado su tiempo en cosas más productivas que estudiar Historia del Arte no hayan oído nunca hablar de Carlo Crivelli. Crivelli fue un pintor veneciano del siglo XV de gran talento, pero que tuvo la mala suerte de vivir en la misma época que otros grandes genios más populares como Leonardo da Vinci, Rafael o Tiziano; de igual modo que Lunin pasó mucho tiempo oculto por la sombra de Courtois.

Crivelli, que era un grandísimo pintor, tenía la costumbre de incluir un elemento en todas sus obras, como una especie de firma: un pepino. Siempre el mismo pepino. Daba igual lo que representara el lienzo: ya fuera una Madonna, una Anunciación, un retablo lleno de santos, una Crucifixión… En todos ellos, y en un lugar bien visible, Crivelli pintaba un pepino. Incluso en la Última Cena que hizo para el monasterio de Santo Domingo de Camerino, Crivelli representó a Cristo y a los apóstoles comiendo (¿adivinan qué?) pepinos.

Crivelli Madonna

A día de hoy ningún experto tiene ni la más remota idea de por qué Crivelli firmaba todas sus obras con esa hortaliza. Nadie sabe qué significado tiene o qué demonios quería decirnos Crivelli con sus pepinos. Es uno de los misterios más extraños y peculiares de la Historia del Arte.

“Solo el misterio nos hace vivir. Solo el misterio”, dijo García Lorca. El Real Madrid tiene sus propios enigmas irresolubles. Uno de ellos es el secreto que oculta su portero que nunca sonríe. El pepino de Andriy Lunin. Un personaje sin duda mucho más interesante que la turra interminable sobre Kylian Mbappé.

 

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Medina Cantalejo

 

—¡En pie! —el alguacil calló a los asistentes con su ya conocido torrente de voz—. Preside la sesión el honorable juez Aguilar.

El juez miró al frente. “Dios Santo, otra vez lleno completo, lo que no he tenido en mi vida, parezco una de esas niñatas de Operación Triunfo”. Frente al juez, a su derecha, se sentaban los nueve miembros del jurado popular. Enfrente tenía el pasillo que separaba las filas del público asistente, a la derecha del cual estaban los abogados de la defensa, representados por Jorge Carlos Scotto, y a la izquierda según miraba, el fiscal general, Jaime Estuardo, y Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid. Detrás de los equipos de abogados, unas quince filas repletas de periodistas, curiosos y familiares de los acusados. Incluso había gente de pie, porque no había espacio suficiente en el amplio salón de juicios. A la izquierda de la mesa del juez y los oficiales asistentes, junto a un ventanal por el que entraba un sol radiante, se situaba el banquillo de los acusados. Había dos sillas vacías: la de Joan Laporta, quien, como en la primera sesión, había decidido sentarse junto al abogado principal de la defensa, y la de Enríquez Negreira, del que nada se sabía. Varios periodistas coincidían en que lo habían visto llegar al juzgado, pero nadie sabía dónde se había metido tras pasar el umbral de entrada, lo que provocó un cierto murmullo entre ellos.

—Con la venia, señoría —pronunció Scotto—, la defensa llama a declarar a don Luis Medina Cantalejo.

Se abrieron las puertas y apareció el presidente del Comité Técnico de Árbitros. Lucía una media melena plateada bien arreglada, como recién salida de la peluquería sin el “como”, y vestía un pantalón claro, americana gris de cuadros y un grueso jersey granate de cuello vuelto que le ocultaba la papada. Antes de sentarse, el oficial del juzgado le tomó juramento:

—¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

—Por favor, qué pregunta. Soy hijo, nieto y padre de árbitros, es una vergüenza que lo dude, pues la verdad está en mí desde que nací —respondió antes de sentarse.

Medina Cantalejo

El oficial retiró la Biblia y se sentó cerca del juez, tras la mesa. El juez apenas levantaba la vista de los papeles, pero con un leve ademán de la mano, indicó al abogado defensor que podía proceder.

—No ha jurado —dijo Luisa Ramírez al fiscal por lo bajinis.

—¿Cómo? —respondió Estuardo.

—Que no ha jurado decir la verdad, que este viene dispuesto a mentir como un bellaco.

Jaime Estuardo estaba repasando sus preguntas, por lo que no se había percatado de tal detalle, pero las palabras de su compañera de mesa le sirvieron para aguzar los sentidos, para permanecer atento a las respuestas del testigo de la defensa.

Jorge Carlos Scotto se acercó al testigo y comenzó su interrogatorio:

—Don Luis Medina Cantalejo, ¿podría explicarnos brevemente su carrera profesional en el mundo del arbitraje?

—Por supuesto, señor. Llevo cuatro décadas dedicado al arbitraje, que lo mamé desde chiquitito en casa. He sido árbitro profesional de Primera División desde 1998 hasta 2009, once temporadas en total, con 155 partidos oficiales pitados, y alcancé la internacionalidad en 2002, con solo 37 años. Llegué a pitar una veintena de partidos internacionales, e incluso fui cuarto árbitro en la final de un Mundial, en Alemania 2006.

—Un currículum admirable, sin duda, y dígame, ¿cuál es su actual cargo?

—Desde el año 2021 soy el presidente del Comité Técnico de Árbitros, es decir, la máxima autoridad del mejor equipo de árbitros del mundo.

En ese momento, el juez Aguilar interrumpió el interrogatorio:

—Discúlpeme, estamos juzgando hechos acaecidos entre 2003 y 2018, ¿no sería conveniente traer al presidente del Comité durante los años de los pagos a las empresas de su vicepresidente, el señor Negreira?

—Me temo que tal cosa no es posible, señoría, el presidente de los árbitros durante esos años, el ilustre Victoriano Sánchez Arminio, falleció en diciembre de 2023, Dios lo acoja en su seno —pronunció con solemnidad y mirando hacia lo que él quiso representar como el cielo, mas sobre su cabeza solo había un lamparón enorme de color marrón amarillento, producto de unas goteras y de la acumulación de óxido y cagadas de paloma sobre el techo del juzgado.

—Vaya, qué lástima —se lamentó Aguilar—, y qué poco conveniente para entender lo sucedido.

—Así es —respondió Scotto—, una verdadera lástima. Pero si me permite… con la presencia del testigo pretendemos explicar el funcionamiento del Comité de Árbitros, su enorme profesionalidad, así como poner de manifiesto las funciones casi nulas del señor Negreira en el mismo durante el período investigado. Don Luis —continuó, dirigiéndose a Medina Cantalejo—, ¿podría indicarnos cuáles eran las responsabilidades de José María Enríquez Negreira en el CTA?

Medina Cantalejo

—Por supuesto, señor. Eran prácticamente inexistentes. Enríquez Negreira estaba prácticamente en la sombra y no sabemos qué competencias tenía. Pese a que el señor Negreira perteneció a la dirección ejecutiva del comité durante más de veinte años, lo suyo era poco más que un cargo representativo. No intervenía en las decisiones relevantes, no designaba colegiados para los partidos, ni actuaba sobre los ascensos y descensos, no tenía poder ejecutivo alguno. De hecho, durante mis veinte años en el mundo del arbitraje, apenas lo vi un par de veces, cuando nos reuníamos en Santander para hablar de los cambios en el Reglamento y poco más. Era un absoluto desconocido para todos nosotros.

En ese momento se abrió una puerta a la derecha del banco donde testificaba Medina Cantalejo y muy cerca del banquillo de los acusados, por donde apareció José María Enríquez Negreira con un paso lento y despistado. Carraspeó un par de veces, como quien intenta expulsar un gargajo. Debía venir del baño porque llevaba la bragueta bajada, por donde le asomaba el faldón de la camisa. Negreira se sorprendió al toparse de frente con todas esas miradas sobre él. Se dirigía hacia su asiento en el banquillo de los acusados cuando vio a Medina Cantalejo sentado frente al micrófono.

—¡Hombre, Luisito, ¿tú por aquí?! ¡Cuánto tiempo sin verte! Anda, ven, dame un abrazo, hombre, ¿cómo está tu hija, cómo está María?

Medina Cantalejo trató de zafarse del abrazo de Negreira con evidentes signos de incomodidad.

—Quite, señor, yo no le conozco de nada.

Se provocó un cierto revuelo en la sala, con risas y exclamaciones de sorpresa entre los asistentes que el juez trató de acallar con el mazo. Javier Enríquez Romero se acercó a su padre, le tomó por el hombro y se lo llevó a su sitio, junto a él, “ven, papá, es por aquí”.

—Pero si no me ha querido ni saludar —se le oyó decir al anciano.

Medina Cantalejo recompuso su jersey con ademanes algo amanerados y al mesarse el cabello mostró un Rolex enorme con esfera verde.

—Prosigo —continuó Scotto una vez que los Enríquez se sentaron—. Entonces, ¿por qué cree usted que el Fútbol Club Barcelona pudo pagar aquellas facturas a las empresas del señor Negreira?

—Supongo que serían por asesoramiento en materia arbitral, una tarea que todos los clubes tienen encomendadas, algunos a empresas externas, y otras, a excolegiados. Cómo interpretar las circulares, los cambios en el Reglamento, pequeñas modificaciones que la IFAB incorpora cada año. Supongo que serían los honorarios por esa tarea, pero eso se podrá ver en los contratos o tendrá que preguntárselo a esos señores de ahí (dijo mientras señalaba con cierto desdén al banquillo con los presidentes del Barça).

—La Fiscalía afirma que no puede ser por ese tipo de asesoramiento porque los honorarios habituales por esa función son sensiblemente inferiores, ¿qué tiene que decir a eso?

—Pues lo mismo que antes. Serían pagos por asesoramiento, quizás alguien en el Barça pensó que esos pagos podían ayudarles a mejorar, o quizás… (balbuceó)… el señor Negreira quiso convencer al Barça de que podían obtener algo más con sus servicios, lo cual es absurdo porque, como he dicho y repetido varias veces, el señor Negreira no pintaba nada en el estamento arbitral. (Se le empezaba a hinchar una vena en la frente) De hecho, si estoy aquí es para salvar el buen nombre de los árbitros españoles y estoy bastante indignado con todo lo que se ha dicho de nosotros, porque… después de todo, ¿qué pinta el CTA en toda esta trama?

—Eso mismo piensa la defensa. Muchas gracias. Señoría, no haré más preguntas.

Medina Cantalejo se levantó para salir escopetado, pero, en ese preciso instante, Jaime Estuardo se levantó y soltó un sonoro:

—¡Disculpe, no corra tanto, señor Medina! Es el turno de la acusación.

Medina Cantalejo miró suplicante al juez, el cual le conminó a que se sentara de nuevo con un gesto.

—Me resulta curioso verle escapar de ese modo, señor Medina Cantalejo —arrancó el fiscal en su interrogatorio.

—¿Escapar? En absoluto, creí que habíamos terminado —respondió indignado—. Tengo el máximo interés en esclarecer todo lo sucedido, porque es una infamia todo lo que se ha dicho de nosotros.

—Tranquilícese, señor Cantalejo, no tengo ninguna duda de que es así. Ya vimos su enorme ayuda cuando la Guardia Civil procedió con el registro de la sede del Comité Técnico de Árbitros en la Federación, ¿podría indicarnos dónde estaba usted aquel 28 de septiembre de 2023?

—Entienda usted que no lo recuerde ahora mismo —Medina Cantalejo se llevó la mano al cuello del jersey y lo estiró ligeramente hacia su pecho.

—Vamos, piénselo un poco, ¿dónde estaba usted mientras la Guardia Civil registraba la sede del CTA? Le refresco la memoria, aquel día usted no estaba en Sevilla, había venido de viaje a Madrid.

—Ah, creo recordar. Sí, estaba en un hotel de Madrid porque teníamos unas jornadas en la Federación.

—¿Y no consideró conveniente acudir a la sede del Comité para colaborar con la investigación? ¿Qué podía haber más importante para su trabajo en ese momento? —le inquirió el fiscal.

—Tenía que revisar… eeeeh, unos informes con uno de mis colaboradores y… eeeh, creímos conveniente verlos en el propio hotel, porque de ese modo evitábamos el follón que había en la sede de la Federación.

Medina Cantalejo

—Ya. Claro, claro. ¿De verdad que esos supuestos informes, ese día concreto, eran más importantes para usted que colaborar con la justicia en las investigaciones?

—¡Protesto, señoría! —se escuchó por parte del abogado de la defensa—. Está tratando de desacreditar al testigo con juicios de valor.

—Se admite —asintió el juez.

—Lo entiendo, la retiro —aceptó Estuardo—. Hablemos pues del arbitraje y de su colectivo tan brillante, tan honesto, como usted mismo los ha definido. Señor Cantalejo, ¿podría decirnos cuánto cobra un árbitro de Primera División?

—A veces pienso que poco para lo que tienen que aguantar. Un colegiado de Primera División viene a cobrar unos 12.500 euros mensuales, más un fijo por partido en función de si pita en el campo, unos 4.000 euros, o en la sala VOR, en cuyo caso se le paga la mitad. Es un salario que puede parecer elevado, pero que a nosotros nos parece justo y equilibrado, dada la importancia de su trabajo.

—Bien, eso significa —Estuardo tecleó en la pantalla de su móvil, como si efectuara un cálculo—… que si un árbitro pita unos veinte partidos al año, quizás alguno más, se puede levantar entre 210.000—250.000 euros. ¿Y si asciende a internacional?

—Dependerá del número de partidos que pite y de la importancia de estos, pero un partido de Champions se puede ir a unos 7.000 euros, y uno de selecciones, entre 5.000 y 10.000 por partido, dependiendo del torneo.

—Entre unas cosas y otras, pueden llegar a los 300.000 euros anuales —concluyó—. ¿Y un árbitro de Segunda División?

—Pues las cifras, obviamente, son más bajas, como también lo son los presupuestos de los equipos y los salarios de sus jug…

—¿Pero, cuánto? —le apremió Estuardo.

—Entre salario y sueldos por partido, unos 100.000 euros anuales.

—Luego es un punto clave para la salud, digamos, económica, de los árbitros, permanecer en Primera, promocionar a internacional, o descender a Segunda. ¿Recuerda usted en esas reuniones de Santander que su predecesor en el cargo, Victoriano Sánchez Arminio, dijera que el Real Madrid no caía bien en el estamento, que instara a perjudicarlo deportivamente?

—Mmmmhhh… no recuerdo, no me consta. Pero le corrijo, él no era mi predecesor, era Velasco Carballo.

—Es cierto, lo contrastaremos también. Entonces tampoco recordará que en esas jornadas con todo el colectivo, el señor Negreira siempre permanecía junto a Sánchez Arminio, era su brazo derecho.

Enríquez Negreira y Sánchez Arminio

—Pues… no lo recuerdo. Solo lo recuerdo cuando parábamos para comer, que le encantaban las sardinas.

—En fin, una pena esas lagunas en su memoria. Por lo menos, podría indicarnos, si lo recuerda, de qué manera se decide quiénes ascienden en el arbitraje, cuáles bajan cada año, o cómo se accede a la categoría de internacional.

—Cómo no. Los árbitros son evaluados en cada partido por unos observadores y en función de las puntuaciones que reciben, se los promociona o desciende. Todo muy transparente.

—¿Y podría suceder que el señor Negreira influyese en esos informes arbitrales o en esas puntuaciones? Por aquello de que unos caían “mal” y otros lo retribuían todos los meses y eran mejor tratados.

Medina Cantalejo estaba visiblemente molesto con el tono del interrogatorio, pero trató de recuperar la compostura:

—Yo no lo vi nunca, me cuesta creer…

—Pero han aparecido documentos con puntuaciones —interrumpió de nuevo Estuardo, mostrando un documento al público de forma bastante teatral—, con la firma del señor Negreira.

—¡Protesto! —intervino Scotto, que vio que Medina Cantalejo empezaba a ponerse nervioso—. El fiscal está intentando acusar a mi testigo de unos hechos en los que no intervino y que desconoce.

—Se admite —contestó el juez.

—Tienen razón —respondió Estuardo, ya ha quedado claro que el señor Medina estuvo escondido, perdón, reunido en un hotel cuando aparecieron esos documentos. Reformularé la pregunta: ¿usted ha oído hablar alguna vez del “índice corrector”? ¿Concretamente del “dedo índice corrector” o del “índice corruptor”?

—Eso son insidias, una patraña inventada por los medios sensacionalistas que quieren cuestionar la honestidad del arbitraje de este país y no lo voy a consentir.

El exárbitro estaba visiblemente incómodo. Se le veía sofocado. Sacó un pañuelo del bolsillo de su americana, con el escudo del Sevilla, y se enjugó el sudor de la frente.

—¿Cómo explica que el Barcelona estuviera 78 jornadas seguidas sin que se pitara un penalti en su contra?

—Si no se pitaron, es porque no los hubo.

Se oyeron varias carcajadas en la sala.

—Señores del jurado, incorporamos como prueba número 123/02 este vídeo con imágenes irrefutables de los penaltis cometidos durante ese período, fundamentalmente por los señores Javier Mascherano y Gerar Piqué Bernabéu, con artículos en los medios sobre los, llamémoslos, errores de los colegiados al no señalarlos.

—¡Protesto! —gritó Laporta visiblemente acalorado—, ¡son medios controlados por el madridismo sociológico!

Laporta Madrid ens roba

—Señoría, trato de demostrar que los errores a favor del Fútbol Club Barcelona tuvieron influencia en las puntuaciones que recibían los árbitros evaluados por Negreira, y estas, en sus ascensos y promociones —contestó Estuardo.

—No se admite la protesta, continúe.

—Gracias, señoría. Miembros del jurado —dio la espalda intencionadamente a Medina y se dirigió a la parte contraria de la sala—, en este documento pueden encontrar las declaraciones de los árbitros sobre el dedo índice corrector, que todos señalan que era el de… —y se giró hacia el banquillo de los acusados—… José María Enríquez Negreira.

—¡Protesto! —gritaron al unísono Scotto y Laporta.

—Señor juez, trato de demostrar que el testigo ha cometido perjurio en su declaración, que ha faltado a la verdad en varias de sus manifestaciones, y que los informes del señor Negreira, que no eran precisamente de asesoramiento, pudieron tener influencia en los arbitrajes.

El juez Aguilar se había quitado las gafas y, tras dejar de chupar el extremo de una de las patillas, anunció:

—No se admite. Puede continuar.

Se escuchó un “intolerapla” en la mesa de Laporta. Estuardo se acercó al testigo, redujo el espacio físico con Medina Cantalejo todo lo que la barrera le permitía y prosiguió:

— El testigo nos ha dicho que el señor Negreira no pintaba nada y que el colectivo arbitral es un grupo de gente honesta. Bien, pues aquí tengo las declaraciones de veinte de ellos en los que afirman ¡que lo dicho por el señor Medina canta de lejos que es falso! Antonio Mateu Lahoz afirmó que “era como un general en el ejército”, Jaime Latre declaró a la Guardia Civil que el hijo de Negreira los llevaba al Camp Nou cuando arbitraban al Barcelona y les daba indicaciones sobr…

—¡No se lo consiento! —Medina Cantalejo trató de interrumpir al fiscal—. Todo eso son mentiras de árbitros que…

—No me interrumpa, por favor —le recriminó Estuardo de manera rotunda—, González González afirmó que los pagos eran para obtener beneficio deportivo, Sergi Albert explicó a la Guardia Civil que Negreira y Sánchez Arminio decidían sobre los ascensos y descensos de los colegiados, o sobre las promociones a internacional. (Mientras pronunciaba el alegato, Medina Cantalejo juntó sus manos y miró al techo como si orara en misa de doce) Podría seguir un largo rato, pero en el sumario tienen las declaraciones de veintiuno de ellos. Allí podrán consultarlas y constatar que lo que ha dicho el testigo ¡es falso!

Medina Cantalejo

Hubo un murmullo en la sala, al principio leve, luego más sonoro, y el juez tuvo que golpear nuevamente el mazo.

—Pero no quiero insistir con este tema, porque las pruebas están ahí, fácilmente accesibles. Preferiría volver a otro aspecto de su carrera. Usted pitó dos veces en el Camp Nou el partido estrella de la temporada, el Barcelona-Real Madrid.

—Sí, así es —respondió Medina tras beber el vaso de agua que un ordenanza le había acercado—. El primero fue en el año 2000.

—Lo recordamos perfectamente. El del cochinillo, cuando no tuvo el coraje de suspender el partido pese al lanzamiento de objetos.

—¡Fue una situación que se desbordó!, tuve que parar el juego en varias ocasiones y creo que habría sido peor suspenderlo.

—Ya, pero no tuvo el valor de suspenderlo ni después del lanzamiento del cochinillo o de la botella de JB. Pero yo quería preguntarle por la segunda ocasión, en 2006. En su designación para el partido intervino ese señor de quien usted afirma que no tenía atribución alguna.

Estuardo enseñó a los asistentes un recorte de prensa.

—Señorías, el testigo fue designado directamente por Enríquez Negreira y convenientemente puntuado tras pitar un penalti a favor de los locales, expulsar a Roberto Carlos a los veinte minutos y comerse otro penalti, pero esta vez en el área del Barça.

—¡Protesto! —se escuchó desde el banco de la defensa—. Eso son valoraciones totalmente subjetivas.

—Se admite —dijo el juez.

—Tienen razón. Sobra la segunda parte de mi aseveración, mas no la primera: el señor Negreira tenía competencias importantes en el Comité Técnico de Árbitros y el testigo era conocedor de primera mano de las mismas, luego mantenemos nuestra acusación de perjurio. No haré más preguntas.

—Es usted un… —Medina se calló a tiempo.

Se levantó para marcharse, pero en ese mismo instante se levantó Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid, y con su voz tenue, pero enormemente clara, pidió un turno más:

—Señoría, me gustaría plantear dos cuestiones más al testigo.

El juez Aguilar estaba visiblemente agotado, y tras finalizar su bostezo, hizo un gesto con la mano para que la abogada pudiera proceder.

—Gracias. Seré breve. Señor Medina, ¿tiene usted constancia de que el señor Negreira fuera contratado por la Federación Catalana de Fútbol para realizar labores de seguimiento arbitral tras cesar los pagos por parte del Fútbol Club Barcelona?

—Eso tengo entendido —respondió el sevillano.

—El testigo ha sido demandado por el desvío o el uso fraudulento de cerca de dos millones de euros de la Federación Catalana, un dinero que debía ir destinado al arbitraje.

—Esa es una demanda que proviene de una rata y yo no me rebajo a hablar de ratas.

—Le llamo a usted al orden —prorrumpió el juez Aguilar con un ademán muy serio—. No puede insultar al demandante de otro caso que aún no sabemos qué relación tiene con este.

—Disculpe, señoría. Lleva razón, además, porque denominar rata a ese sujeto sería elevar su condición a algo que no es.

En la sala se oyeron varias exclamaciones de asombro: “hala, lo que ha dicho”, “joer, qué cabrón”, “voy a comprar palomitas”, dijo un famoso tuitero.

— Le llamo al orden por última vez. Prosiga, por favor.

—Gracias —continuó la señorita Ramírez—. ¿Es usted conocedor de que en la dependencia de la Federación Catalana había documentación sobre los informes arbitrales realizados por el señor Negreira?

—No lo sé, no me consta —respondió un descolocado Medina.

—¡Protesto! —reiteró Scotto—. Es una suposición, no tiene ninguna prueba.

—Señoría —se adelantó la abogada—, tiene razón, no tengo pruebas. La sede de la Federación fue asaltada recientemente por…

—Lo supongo —terminó la frase el propio juez—, por una banda de delincuentes seguramente venidos del Este.

—Así es. No haré más preguntas, señoría.

—Siendo así, se levanta la sesión.

Medina Cantalejo salió corriendo por el lado contrario al que se encontraba el banquillo de los acusados. Ni siquiera escuchó las palabras de Negreira: “¡Luisito, Luisito”, ni las que dirigió posteriormente a su hijo:

—Solo quería que nos pusiéramos al día. Como antaño.

 

(Próximamente capítulo 3: Luis Rubiales)

 

Capítulos anteriores: Anatomía de un negreirato (Prólogo) 

Capítulos anteriores: Capítulo 1 (Los alegatos previos)

 

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Hola a todos, galernautas. No es habitual  que en esta sección tengamos que alabar sin reparos el posicionamiento de alguno de los medios estudiados sobre algún tema en concreto. Cuánto menos si el alabado es Sport, publicación con la que tenemos nuestros más y nuestros menos (más menos que más) con harta frecuencia, como sabe cualquier asiduo a La Galerna.

Sin embargo, es principio innegociable del portanálisis el evitar la crítica ad hominem y fijarse siempre no en el quién, sino en el qué. Hoy hay que aplaudir sin reservas a Sport por la honestidad de una primera plana que comporta valor y sabiduría.

Pues sí, amigos. Mientras el resto de los cuatro jinetes del Apocalipsis pasa de puntillas sobre la gran conmoción para el mundo del fútbol que supone la sentencia de culpabilidad de Dani Alves, resulta que el más culé de todos los rotativos a examen otorga sin miramientos la portada completa a quien otrora fue un gran icono blaugrana y uno de los mejores laterales derechos de la historia del fútbol. Dar la portada a esta noticia no les resta un ápice de sentimiento culé y sí les brinda -aunque por culpa de otros extremos la tengan muy deteriorada- buenas dosis de credibilidad.

Sport se limita a enunciar lo sucedido, y nos parece que eso es exactamente lo que cabe hacer. Dani Alves ha sido encontrado culpable del delito de violación y condenado a cuatro años de cárcel. Esta inmundicia personal del exfutbolista, que pagará así por la aberración de un acto incalificable que ha dejado de ser presunto, es tan grave, y su responsabilidad es tan intransferible, tan individual, que no debe ser extrapolada al ámbito de la rivalidad Madrid-Barça. La Galerna, que por supuesto ha seguido el caso de cerca, nunca lo ha hecho. Hemos sido y seguiremos siendo durísimos, porque es de ley que lo seamos, con los múltiples delitos de ámbito institucional que ha llevado a cabo el FC Barcelona, con la compra del sistema arbitral (vía Negreira) durante un mínimo de 17 años al frente. En este asunto, no obstante, no toca hacer guerra contra el Barça, como no tocaba hacerla contra el Madrid por Robinho o Metzelder. Si alguien nos espera ahí, que nos espere sentados.

Este es un asunto muy serio cuyo alcance, ahora mismo, se circunscribe al ámbito de la conciencia de un delincuente, autor de uno de los crímenes mas repugnantes en que puede incurrir un ser humano y que ahora tiene por delante casi un lustro para rumiar su propia miseria humana mirando a la misma pared.

En el resto de noticias del día destaca la vuelta de Toni Kroos a su selección. Sí a Toni le hace feliz, a nosotros también.

Pasad un buen día.

 

El bikini es una prenda de baño que sirve para ocultar, normalmente para bien, ciertas partes de la anatomía de una persona al resto de seres humanos que comparten espacio con ella tomando el sol, practicando deportes acuáticos o comiendo filetes empanados en la playa o piscina. ¿Cómo puede saberse a posteriori si alguien ha utilizado o no un bikini? Muy sencillo, solo es necesario observar la piel del mortal en cuestión y comprobar si hay partes más pálidas, la famosa marca del bikini que produce el traje de baño al impedir que los rayos del sol alcancen la epidermis y estimulen la producción de melanina del sujeto o sujeta.

Ayer, Alejandro Entrambasaguas publicó en El Debate una nueva exclusiva acerca del caso Barça-Negreira. El periodista afirma haber tenido acceso al informe que la Guardia Civil entregó a comienzos de la semana pasada a Joaquín Aguirre, juez encargado de la instrucción, en el que se concluye que la cúpula arbitral protegió a Negreira mientras influía para beneficiar al Barça.

El informe recoge las conclusiones del instituto armado tras tomar declaración a más de veinte colegiados y registrar las oficinas del CTA. Recordemos que a finales de septiembre agentes del Grupo de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Unidad de Policía Judicial de Barcelona se desplazaron hasta la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y pasaron doce horas inspeccionando la sede de los árbitros. En el registro incautaron multitud de documentación, alguna se encontraba escondida en el garaje, pero lo más llamativo no fue lo que hallaron, sino lo que no.

Sede RFEF

El juez sabía por las pesquisas que había llevado a cabo que Negreira ejercía una influencia fundamental en el Comité, por ejemplo, Mateu Lahoz ante la benemérita había definido al ex vicepresidente de los colegiados como el «coronel de Medina Cantalejo», por no mencionar aquello de «no nos podíamos negar, era el hijo del jefe», en relación a Javier Enríquez. Los agentes de la Policía Judicial buscaban actas donde tenía que aparecer Enríquez Negreira en virtud de su estatus de vicepresidente arbitral, pero al abrir las carpetas que debían contenerlas las encontraron vacías.

La ausencia de moreno en la piel denota que esta ha sido ocultada con un bikini. La falta de documentos en las carpetas del CTA evidencia ocultación de pruebas

¿Por qué estaban vacías esas carpetas? Por dos motivos. Primero, a causa de uno de forma, porque se demoró en exceso la medida judicial del registro, siete meses y medio, tiempo suficiente para la gestación y nacimiento de una criatura viable. Cuando ni desde el Gobierno ni desde ninguna institución se fomenta la investigación del caso Barça-Negreira y mucho menos se busca que el delito tenga consecuencias, pretender una mayor diligencia es un pensamiento iluso. Segundo y aún más obvio, a causa de un motivo de fondo, porque al CTA no le interesaba que la Guardia Civil encontrara los documentos que contenían. Gracias a la dilación injustificada en ordenarse la batida, los pupilos de Medina Cantalejo tuvieron todo el tiempo del mundo para hacer lo que consideraran más oportuno para sus intereses.

Medina Cantalejo

No es necesario descender de Sherlock Holmes para deducir con bastante probabilidad de acierto que Medina Cantalejo, debido a su condición de presidente de los árbitros cuando sucedieron los hechos, es el principal sospechoso de haber ordenado la desaparición de estos documentos. Un Medina Cantalejo que desde que se conoció que el Barça pagó millones de euros al número dos de los colegiados durante lustros lo único que ha hecho ha sido negar que Negreira —vicepresidente, recordemos— tuviese ninguna responsabilidad e influencia en el Comité, postura increíble para cualquiera que sepa el significado de la palabra jerarquía y desacreditada por el juez Aguirre en autos anteriores. Tampoco ha promovido ningún tipo de investigación para aclarar los hechos ni ha depurado responsabilidad alguna, siguen los mismos, incluido él. Su reacción ha sido siempre la de atacar a quien ha intentado conocer la verdad. Bastante revelador.

La ausencia de moreno en la piel denota que esta ha sido ocultada con un bikini. La falta de documentos en las carpetas del CTA evidencia ocultación de pruebas.

El bikini de Negreira lo lleva puesto Medina Cantalejo.

 

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Salvo giro insospechado, todo indica que Mbappé firmará por fin, este verano, con el Real Madrid.

Para la Real Academia Española, “grandeza” tiene como sinónimo “majestad”, “dignidad”, “esplendor” y/o “honor”… Para la Real Academia Madridista, “grandeza” es sinónimo de Florentino Pérez. Un hecho que hasta el culé más tenaz reafirmaría. Una vez más, Florentino Pérez va a mostrar toda su majestad, dignidad, esplendor y honor en las próximas semanas. ¿Por qué? Porque “grandeza” es saber convertir un “este no es mi Mbappé” en un “este es mi Mbappé”.

“Grandeza” es saber convertir un “este no es mi Mbappé” en un “este es mi Mbappé”

“Ahora no sueño con ver a Mbappé vestido de blanco, porque este Mbappé no es mi Mbappé. Uno puede cambiar en la vida, ya que esta da mil vueltas. Pero este Mbappé, que se niega a hacer un acto publicitario, de patrocinio, con su selección...  Yo eso no lo quiero. Yo lo que creo es que le han confundido, de verdad. Y él es muy joven. Yo me creía lo del sueño. Y eso era verdad. Pero, a veces, los sueños no se pueden convertir en realidad por causas externas”.

Mbappé Cristiano Ronaldo

 

Seguimos citando al Presidente. "Su sueño de niño era venir al Real Madrid, sin ninguna duda. Ningún jugador, a lo largo de la historia de nuestro club, ha estado por encima de los demás. Puedes ser mejor, puedes ser peor, pero esto es un juego colectivo, y es todos para uno y uno para todos. No vamos a hacer ninguna excepción que ponga en riesgo la gestión del colectivo”.

No hace falta recordar cuándo y dónde hizo ese discurso el presidente del Real Madrid. Casi dos años más tarde, la historia ha cambiado —y mira que era complicado tras lo ocurrido. Aunque el camino a la gloria eterna parecía cerrado tras su sonrisa ante el público perturbado del Parque de los Príncipes, había un factor determinante que podía cambiarlo todo: la grandeza de Florentino.

En el otoño de 2022, Florentino Pérez recibió una llamada… Era el objeto de su deseo. Quería ser él, esta vez, quien diera el primer paso tras lo ocurrido. Esa conversación, secreta, lo cambió todo

Esa grandeza le permitió siempre ser una persona sensata, cauta, mesurada y razonable. El enojo podía existir pero, aun así, Florentino Pérez sabía cuáles eran las circunstancias que habían hecho cambiar de voluntad a Kylian Mbappé. Es por eso que siempre existió la llave de la inteligencia. Escondida por el ‘presi’, permitiría algún día al jugador, que había escogido el camino hacia la deshonra, abrir de nuevo la senda a la gloria eterna.

Fuentes cercanas al club cuentan que Kylian Mbappé encontró esa llave en el otoño de 2022. Según esas fuentes un día, por sorpresa, Florentino Pérez recibió una llamada… Era el objeto de su deseo. Quería ser él, esta vez, quien diera el primer paso tras lo ocurrido. Esa conversación, secreta, lo cambió todo. Y el presidente, más sensato, cauto, mesurado y razonable que nunca, apreció la llamada y tomó nota. Inteligencia, otro sinónimo de Florentino Pérez.

Ahí, el enojo se disipó. El presidente del Real Madrid recordó a “su” Mbappé. Aquel del sueño que le contaba, por privado, hasta finales de 2021, cuántas ganas tenía de vestir algún día la camiseta del Real Madrid. Y en ese momento el camino a la gloria eterna volvió a abrirse, aunque faltaban muchas condiciones para poder llegar a ella.

Mbappé ha tenido que esperar al final de su contrato para poder hacer de su sueño una realidad, ya que el Real Madrid consideró que 2023 no era un buen momento para ficharle. El club blanco esperaba una declaración pública, considerando que la famosa carta del jugador diciendo que no iba a activar la opción hasta 2025 no era suficiente. El jugador se fue al desván, siguió afirmando que quería seguir en el PSG hasta 2024 —aunque, off the record, la historia era otra—, y tuvo que pactar una vez más con el diablo para poder jugar bajo las órdenes de Luis Enrique.

Mbappé y Lamari

Ahora bien. Su decisión, firme en junio de 2023, de no ampliar con el PSG, no ha cambiado. Y, tras lo ocurrido la semana pasada, con el jugador diciendo a su presidente y al vestuario que su decisión era irse del PSG a final de temporada, Florentino puede afirmarlo de nuevo: “Este Mbappé sí que se parece a mi Mbappé”. Además, el francés habría dado orden a su madre, Fayza Lamari, de encontrar un acuerdo con el Real Madrid, el equipo en el que siempre ha soñado con jugar, sí o sí. Esa es la orden dada. Ya no hay vuelta atrás. La historia es distinta a 2022. Están condenados a entenderse. Kylian Mbappé se ha posicionado a favor del Real Madrid, y, todo eso, siempre gracias a la grandeza de Florentino Pérez, que ha conseguido poner al club blanco en posición de fuerza.

Kylian Mbappé se ha posicionado a favor del Real Madrid gracias a la grandeza de Florentino Pérez, que ha conseguido poner al club blanco en posición de fuerza

Ahora, parece que ganar dinero no es lo más importante para Kylian. Adiós al pesetero que conocimos en 2022. Ha vuelto el Kylian Mbappé del sueño. Un sueño en el que sigue pensando desde su partido con el Cadete B en la temporada 2012-2013. Todo apunta a que la peonza, ese tótem que le dejó Florentino Pérez cuando era adolescente, dejará de girar en junio de 2024, cuando llegará la hora de distinguir la realidad del sueño. Con humildad.

“Grandeza” es saber pasar de “este no es mi Mbappé” a “este es mi Mbappé”. También es saber fichar al mejor jugador del mundo gratis, quedarse el juguete favorito de los jeques, y decir a Ceferin que su producto está todavía más obsoleto con Kylian Mbappé en el Real Madrid. Cómo debe molestar no entender la grandeza Del Real Madrid.

 

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Buenos días. El FC Barcelona empató (1-1) en Nápoles, y lo mejor de todo es que se cree que jugó bien. El resultado no es malo, por cuanto parece improbable que el actual Nápoles, que ayer fue incapaz de hilvanar una sola jugada digna de llamarse tal excepto la cosa trompicada de su gol, tenga fútbol suficiente para ganar en Montjuic. A pesar de la empalagosa autoindulgencia de Xavi, sin embargo, el Barça tiene poco, poquísimo de lo que presumir.

Portada Mundo Deportivo

"Poco premio", se lamenta Mundo Deportivo, en la línea plañidera del entrenador de la institución por la que bebe los vientos. Xavi declaró al final del partido que habían jugado divinamente, como siempre, pero que "el marcador no estaba de acuerdo". Hay una larga historia de acritud entre Xavi y el marcador, una que no vamos a descubrir ahora. De todos modos, ¿para qué quiere Xavi que el marcador le dé la razón? A los hombres que se visten por los pies les basta con la satisfacción interior de saberse en lo cierto. No necesitan el refrendo veleidoso de los acontecimientos. Mal, muy mal el marcador no dando la razón a Xavi, pero no es esta la variable que debe incumbirnos. Tanto el Big Data como el Equipo de Opinión Deportiva Sincronizada consideran que el Barça brilló. Pues de eso se trata, hombre, de eso se trata. Poco importa si has mostrado la robustez de un hilillo de moco de alergia a las gramíneas y te ha reventado Osimhen en una ocasión que no era ni ocasión. Cualquiera, absolutamente cualquiera puede hacer daño a un equipo tan radicalmente desprovisto de alma como este Barça. Aunque, en nuestra modestísima opinión, este concepto también entra dentro de lo que se tiene (o debería tenerse) por jugar bien o mal, habrá que asumir qué poquísimo importa nuestra modestísima opinión. ¿Cómo va a importar, si hasta la mismísima Central Lechera (jajajaja) se rinde ante el majestuoso empate culé frente a un equipo que, tal y como jugó ayer, a duras penas se mantendría en la Primera División española?

Marca

¿Veis? Dice Marca (¡Marca!) que el Barça fue "muy superior" a los italianos, y que le faltó "colmillo". Si bien en efecto no les vendría mal una visita el cementerio de elefantes de Rupert Sheldrake, para arramblar con lo que pillaran, les falta muchísimo más.

¿Queremos con esto decir que el Barça jugara mal? No exactamente. No hizo mal a nadie, como no lo hace el muzak que suena en el hilo del ascensor de unos grandes almacenes cuando vas a la planta de menaje. No por no tener espíritu ni entidad alguna vas a denunciar a según quién al Tribunal de la Haya. Hace falta más enjundia, más peso específico del que tiene este Barça para jugar mal, para jugar feo. La maldad comporta unas ciertas dosis de importancia, como la fealdad. No hay sustancia suficiente en el Barça para que pueda jugar feo, para que pueda jugar mal.

De manera que los pupilos de Xavi no jugaron exactamente mal porque no existen lo suficiente como para hacerlo, no son ni están en grado suficiente como para siquiera meter el pie en el vano de la puerta de los que juegan mal. Hace falta ser alguien para jugar mal. Este Barça no "es", en el sentido riguroso del término, de igual manera que no llega a ser la versión chill de un clásico del rock que te han puesto en el lobby del hotel. ¿Te molesta? No, porque para molestar hace falta alguna esencia, alguna talla. Alguna magnitud. Eso, o la falta de todo eso, fue el Barça de anoche.

Sport

Sport habla de "paso adelante", y pone como ejemplo de lo bien que estuvo el Barça el hecho de que el disparo certero de Osimhen fuese "el único tiro a puerta". ¿No comprenden que precisamente es este hecho el que mejor ejemplifica lo inanemente mal que jugó el Barça? Hablamos de esa manera de jugar mal tan fútil y ligera que no llega casi, como explicamos, ni a poder llamarse jugar mal, pero que en todo caso no sirve absolutamente para nada. El Barça es, sobre el terreno de juego, manierismo vacuo, María Antonieta deslizándose sin afán por los pasillos de palacio sin saber que la revolución ha puesto precio a su cabeza, o hasta puede que ya se la haya seccionado y lo que pulula sin propósito ni sentido por Versalles es el ánima de la lagartija, decapitada en orgullo, en prestigio, en relevancia. El Barça no es nada.

Y ¿cómo va a ser algo, cuando se compró el sistema durante un mínimo de dos décadas y el sistema ni siquiera le castiga? Eso sí que es no existir, y quien no existe institucionalmente, por mor de la laxitud que se le aplica a sus crímenes, ¿cómo va a existir sobre el campo? El Barça no volverá a existir sobre la cancha hasta que no haya pagado por sus delitos, y todo lo demás, hasta ese momento, es farfolla, hojarasca, hache sin aspirar. El sistema y el Barça se han creído que en el no pagar por sus culpas está su salvación, cuando el no hacerlo no hace sino sumirles más y más en la falta de entidad. Sobre la cabeza de los jugadores del Barça —de estos y de todos los que vendrán— pende una maldición moral. Sus jugadores saben que deberían estar en Segunda B, y aunque hacen como si esto no les influyera arrastran el mal karma de un pecado original que jamás será redimido.

Así, no juegan ni bien ni mal, sino que languidecen en su propia iniquidad no castigada. Así lo harán hasta el fin de los tiempos.

Os dejamos con As y Mbappé.

Pasad un buen día.

As

Con frecuencia escucho —y hasta leo— listas de los mejores jugadores de fútbol de toda la historia. Es lógico: a todos nos suelen gustar las listas, con el inevitable componente sentimental que suponen.

En el fútbol, esto sucede de modo muy especial, porque esos recuerdos van muy unidos a nuestra biografía; a nuestra infancia y adolescencia; a cuándo y cómo los vimos jugar;  a quién nos acompañaba, esa tarde; a nuestros álbumes de cromos;  a las retransmisiones de la radio…

Quede claro que respeto absolutamente todas esas listas pero me permito plantear un reparo, en su formulación. Por mucho fútbol que creamos haber visto, me parece demasiado tajante hablar de los mejores jugadores “de la historia”. Sobre todo, porque el riesgo de error es muy grande.

Ramos y Messi

Me sigue sorprendiendo, por ejemplo, la seguridad con que, ahora mismo, algunos presuntos expertos proclaman que Messi es indiscutiblemente el mejor jugador de toda la historia del fútbol o que Sergio Ramos es, sin duda, el mejor defensa que ha tenido nunca el Real Madrid. En los dos casos, acuden a mi recuerdo otros nombres: ¿los habrá visto jugar el que así pontifica?

Mi propuesta es más humilde. Deberíamos hablar, creo, de los mejores jugadores QUE UNO HA VISTO, sin que eso suponga, por nuestra parte, mérito alguno: depende de la edad y de otras muchas circunstancias.

Deberíamos hablar, creo, de los mejores jugadores QUE UNO HA VISTO, sin que eso suponga, por nuestra parte, mérito alguno: depende de la edad y de otras muchas circunstancias

Con esa modestia, me atrevo a mencionar algunos nombres que para mí son inolvidables, aunque algunos de ellos puedan resultar sorprendentes, para el que no los vio jugar.

En la portería, el sobrio madridista Juanito Alonso; el inglés Gordon Banks (el de “la parada del siglo”, en Guadalajara), junto a los italianos Buffon y Zoff. (No vi al “divino” Ricardo Zamora).

Como defensas centrales, sacando el balón jugado, mandando desde atrás, el “kaiser” Beckenbauer y su claro precursor, nuestro Santamaría.

Otros defensas: el italiano Maldini; Gordillo, galopando por la banda con las medias caídas; los brasileños Sócrates y Roberto Carlos, el de los temibles disparos.

Los partidos se ganan en el centro del campo, decía don Pedro Escartín. Por eso, han sido decisivos jugadores como, el uruguayo Obdulio Varela, que arrebató el Mundial a los brasileños en Maracaná; los ingleses Bobby Charlton y Bobby Moore; Bozsik, el jefe del Honved y de la selección húngara;   el italiano Pirlo, con sus pases magistrales; nuestro querido Modric.

Como extremos, no tengo la menor duda: los más geniales han sido, Garrincha, a la derecha, y Gento, a la izquierda (seguido por el desconcertante Czibor).

Gento

Por su elegancia al conducir la pelota, debo mencionar a Luis Suárez (el nuestro, el español), a Paolo Rossi y a Zidane, que nos dejó a todos con la boca abierta, con su inolvidable volea.

Por su inteligencia, recuerdo a Héctor Rial (el “culpable”, en buena medida, de la explosión de Gento) junto a los holandeses Johann Cruyff, de gran talento, —a pesar de lo que le gustaba epatar con sus teorías—; Ruud  Gullitt, el director de orquesta de aquel Milan,  y la exquisita técnica de Van Basten.

Por su facilidad para el regate, nadie puede discutir a Maradona y Messi.

Como artista espectacular, todos recuerdan a Pelé. No deben olvidar a “la Perla Negra”, Larbi Ben Barek, ni a Luis Molowny, “el Mangas”.

Como rematadores de cabeza, Zarra, el del mítico gol a “la pérfida Albión”, y Santillana, con sus espectaculares saltos.

Santillana Raúl Cancio

Goleadores difíciles de superar han sido Puskas (“Cañoncito pum”),  Romario, Ronaldo Nazario y Cristiano Ronaldo .

El final es lo más fácil: el jugador más completo que yo he conocido ha sido, sin duda alguna, don Alfredo Di Stéfano. No digo “el mejor”, eso es más subjetivo. Un dato indiscutible: ninguno que yo haya visto podía jugar admirablemente, como él, en cualquier puesto. (¿Se imaginan, por ejemplo, a Maradona o a Messi como defensas centrales?).

El jugador más completo que yo he conocido ha sido, sin duda alguna, don Alfredo Di Stéfano. No digo “el mejor”, eso es más subjetivo

Ninguno como don Alfredo hacía jugar a todo el equipo: por su dominio de todas las facetas del juego y por su personalidad, su carácter. (Por esa línea apunta ahora Bellingham: el tiempo nos dirá hasta dónde llega).

Di Stefano

Como tantas veces se ha dicho, Di Stéfano no era un solista sino la orquesta entera. No he visto yo a ningún otro jugador que pueda comparársele. Por eso se identifica con el arte del fútbol: igual que Bach, con la música; Velázquez, con la pintura; Cervantes, con la novela; Shakespeare, con el teatro.

Di Stéfano no era un solista sino la orquesta entera

He hecho esta pequeña lista sin consultar datos ni opiniones, fiándome sólo de mis recuerdos. Estoy seguro de que los sabios lectores de La Galerna discutirán mis valoraciones y me señalarán lamentables omisiones. Pido perdón por todas ella: uno no manda en sus recuerdos. Les doy las gracias a todos estos jugadores —y a muchos más— por todo lo que me han hecho disfrutar y emocionarme.

Y me permito repetir mi modesto consejo: no hablemos de toda la historia del fútbol, sino solamente de lo que cada uno de nosotros hemos tenido la fortuna de ver con nuestros propios ojos.

 

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Luka Modric no ha dicho su última palabra. Todo lo contrario. El croata, una de las grandes leyendas de la historia del fútbol contemporáneo, velas armas en silencio, observando desde el banquillo cuando le toca o manejando los hilos de un Real Madrid que está firmando una gran temporada cuando Ancelotti decide tirar de sabios y veteranía. El de Zadar aúna en su persona ambos conceptos.

El 10 del Real Madrid no está jugando este año tanto como seguramente esperaba a principios de temporada. Eso es una evidencia incontestable, como también es una evidencia que tiene aún mucho fútbol en sus botas, conoce perfectamente la idiosincrasia del Club y hasta el latido de la afición que se agolpa en los graderíos del remozado Santiago Bernabéu, que sabe reconocer a uno de los suyos simplemente con verle caminar por la banda. A Modric se le espera.

Lukita Modric y Jude Bellingham

Este ejercicio lleva jugados 28 partidos, con un gol, 5 asistencias y 1458 minutos en sus piernas. Son datos que invitan a una lectura ‘diferente’: llega descansado al tramo final de la temporada, a los partidos en los que, de verdad, se juegan los títulos y se deciden las temporadas.

Modric está fresco, y eso unido a que la calidad no se pierde nunca y que todos los grandes futbolistas de los clubes punteros de Europa acumulan minutos y partidos, hace pensar que Luka puede ser el ‘arma secreta’ de Ancelotti para el último tramo final de Liga y Copa de Europa. Puede ser un jugador diferencial, el gran fichaje del mes de marzo y abril, el futbolista que, en un momento dado, dé un giro de tuerca al fútbol del equipo, cuando el cansancio se empieza a acumular y manda la cabeza, la calidad y las piernas frescas. Luka lo tiene absolutamente todo en este momento.

Modric está fresco, y eso unido a que la calidad no se pierde nunca y que todos los grandes futbolistas de los clubes punteros de Europa acumulan minutos y partidos, hace pensar que Luka puede ser el ‘arma secreta’ de Ancelotti para el último tramo final de Liga y Copa de Europa

La trayectoria de Luka invita además a incidir en esa idea. Es un campeón con mentalidad de ganador embutido en un cuerpo fibroso. En el Madrid suma 24 títulos desde el año 2012, prácticamente a dos por temporada. Una cifra estratosférica. En este tiempo ha jugado 463 partidos, 328 de ellos de titular y, solamente en Liga, está a punto de superar los 25.000 minutos de competición.

Modric y Brahim

Estamos, por tanto,  ante un crack cuyo legado habrá que valorar en su globalidad cuando decida colgar las botas, algo para lo que aún queda porque cuando la calidad y el saber estar son la norma y no la excepción, las historias con final feliz se prolongan.

A Modric seguramente lo que le motive sea volver a ganar este año todo lo posible. Liga y Champions si se pone a tiro, y no cabe duda alguna de que, si el Madrid compite por todo hasta el final, el 10 de Zadar será completamente determinante. No hace falta ser adivino para saberlo.

 

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Buenos días, amigos. ¿Quién habla en las portadas? Lo preguntamos con lo que intenta ser una lucidez casi onírica, como la ocurrencia de un loco. Es para lo que hemos quedado, mentalmente perturbados tras años de seguir de cerca una prensa deportiva española que no movió un dedo para investigar el caso Soule ni el negreirato. Se te exacerba un sentido raro de las cosas.

Portada Marca

Por ejemplo, está lo de Marca. "¡Esto se remonta!", titulan. No queremos ser aguafiestas, pero ¿quién lo dice? Las exclamaciones, tan enfáticas, son de Marca, pero las comillas son nuestras, o sea, Marca no está citando la frase de nadie, o de nadie que conozcamos al menos.

"¡Esto se remonta!", sí. Por "esto" se refieren a la eliminatoria contra el Inter, que de momento está desnivelada en favor del equipo italiano tras ganar anoche 1-0 a los del Cholo, que pueden dar gracias a Dios por la exiguo del marcador si atendemos a su juego, tan cicatero como acostumbran.

Sin embargo, Marca se viene arriba y titula "¡Esto se remonta!", sin que quede claro quién afirma semejante cosa. ¿Lo ha dicho el Cholo al término del encuentro? No. ¿La ha aseverado, ávido de levantar los ánimos, el propio Juancho Gallardo a Gil Marín por WhatsApp, en cuanto el árbitro pitó el final? Tampoco, o a lo mejor también, pero no es una autocita del director de la publicación.

Le das a Freud vela en ese entierro y sale del mismo enrolado en el Frente Atlético, cantando consignas racistas

"¡Esto se remonta!" Es una voz impersonal, carente de dueño específico pero plena de eso que los angloparlantes llaman wishful thinking, o sea, la expresión de un deseo disfrazado de análisis racional. No lo dice nadie en concreto, y a la vez lo decimos todos (?). Es una voz que viene del futuro para infundir calma. Calma, algo que habría venido bien a Reinildo y De Paul en la jugada del único gol. En este sentido, hay portadas que deberían poder disfrutarse en medio de los partidos, en ediciones adelantadas. Si Reinildo y De Paul hubieran sabido en el minuto 81 que "¡Esto se remonta!", lo diga quien lo diga, no habrían ejecutado el minuet más gracioso que se recuerda desde la creación de dicho baile, en el siglo XVII, en la región francesa de Poitou, y que desembocó en el tanto de Arnautovic.  Hay, parafraseando a Florentino, futbolistas que han nacido para jugar en el Atleti. De Paul y Reinildo, Reinildo y De Paul.  De Paul McCartney la que nos gusta es Yesterday, aunque lo que la primera plana de Marca viene a decir es más bien "We can work it out". We can work it out lo de yesterday, afirma nadie en concreto, pero Marca le da pábulo.

No diremos que no, o sea, no diremos que no se remonte la eliminatoria, pero no deja de ser un arrebato de voluntarismo ejercido por nadie, por todos, por ti y por mí (?). "¡Esto se remonta!" Es el Fuenteovejuna de los titulares deportivos. Sirve hasta para De Paul y Reinildo, lo que no quiere decir que De Paul y Reinildo sirvan para algo en esa ambición, o en cualquier otra, ya que estamos.

Portada As

"Madrid será otra cosa", suelta As, sin que se sepa tampoco quién exactamente ha dicho esto, que por lo demás es aún más desconcertante que lo de Marca. "Madrid será otra cosa". Nos encogemos literalmente de hombros y buceamos en el enigma.

Parece un eslogan ochentero, ideal para figurar en las postales junto al oso y el madroño y el edificio de Telefónica, aunque produciría menos perplejidad en presente. "Madrid es otra cosa". Ya lo creemos que lo es, pero no entendemos de qué manera puede esta consideración geoturística tener un peso futbolero como el que pretende transmitirnos As. Además, nuevamente, ¿quién lo dice? ¿Quién habla en esta portada? ¿Quién exactamente emite esta profecía marciana, entre el costumbrismo y la ligereza?

Y lo más importante: ¿qué "otra cosa" es Madrid? ¿"Otra" en relación a qué, es decir, si Madrid es "otra" cosa, qué diantre es, por contraposición, "una" cosa? ¿Es la ciudad de Milán "una cosa" y la ciudad de Madrid "otra"? Pero es que incluso si así fuera, ¿qué coño tiene esto que ver con el resultado final de la eliminatoria? ¿Es Neptuno más bello que Il Duomo? ¿Debe el Atleti recorrer la villa y corte en uno de esos buses descapotables para superar al Inter? El Real Madrid suele usar los buses descapotables para celebrar, pero no todo el mundo usa las mismas cosas en pos de los mismos objetivos. A lo mejor lo que tiene que hacer el Atleti en Madrid, que será otra cosa (¿?), es lo que le recomienda Kiko Narváez desde las páginas del propio As, es decir, que el Atleti "se ponga el traje" de jugar contra el Madrid.

Kiko Narvaez en As

A ver si entendemos bien esto. Para poder activarse, de cara a dar lo mejor de sí y pasar de ronda en la mismísima Champions League, el Atleti tiene que vestir al Inter del Real Madrid, casi como James Stewart vestía trémulamente, lúbricamente, a Kim Novak de la mujer muerta a la que un día amó, sólo que aquí el amor es odio, claro. Es una existencia compleja y procelosa, desde un punto de vista psicoanalítico, la de aquel que —incluso jugando el máximo torneo europeo que existe— tiene que travestir al rival de turno de su rival más aborrecido, pues de otro modo no se motiva. Es un fetichismo de odio absolutamente sobrecogedor. Le das a Freud vela en ese entierro y sale del mismo enrolado en el Frente Atlético, cantando consignas racistas.

Portada Sport

Tampoco sabemos quién habla en las portadas cataculés, de las que también brotan voces átonas, indefinidas, procedentes de gargantas virtuales. "No valen excusas", suelta Sport. Tampoco sabemos quién lo dice, aunque puestos a elucubrar podemos al menos descartar algunos candidatos a haberlo dicho. Por ejemplo, casi seguro que no ha sido Xavi Hernández.

"El Inter golpea primero ante un Atleti muy defensivo", es la lectura de Sport del partido de ayer. Tampoco sabemos quién lo dice, pero sí que le falta añadir "valga la redundancia".

Portada Mundo Deportivo

"Forza Barça", exclama Mundo Deportivo ante la inminencia del decisivo partido de esta noche frente al Nápoles. ¿Quién dice "Forza Barça"? También lo ignoramos. A nosotros que nos registren.

En un apartado menor, el diario del Conde de Godó, grande de España, asegura que "la operación Mbappé asciende a casi 500 millones" para el Madrid. Seguimos sin tener la menor idea de quién dice eso, aunque nos atrevemos a aventurar que se trata de alguien a quien en este instante no le llega la camisa al cuello.

Pasad un buen día.

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