Las mejores firmas madridistas del planeta

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días, galernautas. Estamos a jueves (que no deja de ser la semifinal de la semana) y estamos en semifinales de Champions. Parafraseando el dicho y adaptándolo a todos los públicos, el Real Madrid pasó a semifinales con dos centrales y un palito, si es que podemos llamar palito a Courtois, un madridista de dos metros y brazos como hélices de aerogenerador.

El partido de don José Ignacio Fernández Iglesias (Man of the match para don Mario de las Heras) y don Éder Militão (matrícula de honor para don Antonio Escohotado) es para emitirlo al espacio exterior como carta de presentación por si existiere alguna civilización alienígena aficionada al fútbol. Casemiro se encargó de comenzar a pasar a semifinales cuando, ante la dejación de funciones de Kuipers, puso en su sitio al violento Milner y mandó una señal inequívoca al Liverpool y a sus propios compañeros; esto es el Madrid, ojo.

Portada Marca

La portada de Marca elige la misma fotografía que antes habíamos escogido en La Galerna para las notas con las que Andrés Torres calificó a los futbolistas madridistas. En la misma, vuela Militao de manera similar (salvando las distancias) a Santillana en aquella famosa fotografía de Raúl Cancio en un partido frente al Rijeka en la Copa de la UEFA de la temporada 84-85.

Santillana Raúl Cancio

«Supo aguantar en Anfield y jugará su novena semifinal en las últimas 11 ediciones» subtitulan los de Gallardo. Si ampliamos el foco y preguntamos a Alberto Cosín, nos encontramos con que se han disputado 66 ediciones de la Copa de Europa/Champions y el Real Madrid ha jugado 30 semifinales. Pero es que ha disputado 51 de esas 66. Epatante.

También podemos ver en la portada cómo queda el cuadro de semifinales: Real Madrid – Chelsea y PSG – Manchester City. O lo que es lo mismo, un equipo de fútbol con trece Champions contra tres países: Rusia, Catar y Emiratos Árabes Unidos, que entre todos suman una. No sabemos cuánto resistirá el fútbol clásico, pero el Madrid es la mejor rara avis de los clubes de siempre, de los imperios que aún no han sido invadidos por los bárbaros.

Portada As

As también ilustra su portada con una gran fotografía, la de dos de los héroes de ayer en Anfield: Courtois y Casemiro. Thibaut, discúlpanos, pero en un primer momento pensamos que eras Jesulín de Ubrique, aunque una mirada más queda nos devuelve a ti, Courtois.

El grandísimo (en todos los sentidos) portero belga aparece en actitud castiza dispuesto a bailar un chotis con Casemiro, o a cantarle una zarzuela sin necesidad de pisar palacio:

 

(Courtois)

¿Dónde vas con mantón de Manila?

¿Dónde vas con vestido chiné?

(Casemiro)

A lucirme y a ver la verbena,

y a meterme en la cama después.

 

Portada Mundo Deportivo

La portada de Mundo Deportivo es más irrelevante que un marido en Zara, pero os la hemos puesto de igual manera.

Portada Sport

Y la portada de Sport más previsible que un capítulo de El equipo A, por lo que no puede faltar su menosprecio a nuestro pase a semifinales de Champions: «El Madrid no sufrió ante un Liverpool fallón». El que no sufrió fue el Barça, que no jugaba la Champions por haber caído eliminado una vez más por goleada. Bueno, seguro que sufrió, porque para el ADN Barça es igual o más importante la derrota blanca que la victoria propia. Además, podemos asegurar que el Madrid sufrió las violentas entradas del Liverpool, que dejaron maltrechas las extremidades inferiores de Benzema, Casemiro o Valverde, entre otros.

No hay atisbo de Zidane en las portadas y presumimos que al honesto francés de la sonrisa le agradará este hecho. A él le llenan el compromiso y el trabajo bien hecho, no los halagos. Hay quien dice que el parche que reza Respect —el cual lucen en su manga todos los futbolistas que juegan la Champions— es en honor de Zidane.

A Liverpool con fe

Queridos, it's been a hard day's night, pero estamos en semifinales de Champions de nuevo. I've got to admit it's getting better, mal que les pese a agoreros y a Estudio Estadio. Esto es el Madrid. Con dos coj…, perdón, con dos centrales y un palito.

Feliz jueves.

Nacho o el orden primaveral de la defensa del Madrid

Nacho es un nombre de chico joven, del colegio o de la pandilla y Nacho, este Nacho, ya es un señor con barba que juega al lado de Militao como defensas centrales igual que si llevaran toda la vida haciendo lo mismo. Es como en Arma Letal.  Mel Gibson y Danny Glover, así, de repente. Ha surgido así. Porque esto es el Madrid.

Militao salió la semana pasada al campo con los parietales pelados y gafas de video clip y don José Ignacio Fernández Iglesias con barba de rey castellano y un loden en cuyas alas sometió al mismísimo Salah por la derecha y por la izquierda sin dejarle respirar. Don José Ignacio es un señor que camina muy serio por el Paseo de la Castellana con su señora del brazo cuando termina la faena.

 Nacho y Salah.

Resultó que Nacho era el último central y no lo sabíamos. Me refiero al último central antiguo, sin tatuajes, ni pendientes o coletas. El último Camacho. El último de una época que ya terminó, pero resiste casi para morirse con él. Qué alegría más grande. Cuando ya creíamos que todo aquello había acabado, se nos aparece un defensa central canterano de leyenda que se ha pasado la vida feliz haciendo sustituciones en su Madrid. Como un señor.

¿El señorío? Pues don José Ignacio Fernández Iglesias a sus treinta y uno lleno de vida y de posiciones que han cuajado en central clásico en este tiempo tan malo y tan raro. Hay una esperanza con don José Ignacio Fernández Iglesias de que se una, porque se ha unido, a esos otros señores impecables que gobiernan el Madrid, como don Luka Modric, don Toni Kroos o don Karim Benzema. Sin olvidar a don Carlos Casemiro.

Eso es el Madrid. El espíritu que pasa de generación en generación para vencer, incluso sin ganar, a las pobres almas que lo atosigan sin descanso y sin descanso él a ellas desalienta

Don Ignacio Fernández Iglesias puede, como ellos, llegar al Bernabéu o al Di Stéfano o a Anfield (ese estadio de verdad, decía Klopp) a jugar en frac, con capa y sombrero de copa bajo la atenta mirada de los Vinícius que callan y otorgan para un futuro en que no irán a ninguna parte con frac y capa y sombrero de copa, pero lo recordarán: cómo aquellos señores elegantes se bajaban del carruaje y luego salían al campo a luchar con coraje y honor.

El Madrid. Eso es el Madrid. El espíritu que pasa de generación en generación para vencer, incluso sin ganar, a las pobres almas que lo atosigan sin descanso y sin descanso él a ellas desalienta. Don Ignacio Fernández Iglesias ha venido para centrar el caos primaveral de una defensa que con él ya no lo es. Con él y con Militao. Lo añejo y lo moderno.

Militao.

Lo añejo y lo moderno para tapar delanteros y callar bocas. El loden madrileño y las gafas fashion de noche en el césped vestido de corto, que también tiene su aquel. Menudo aquel. El Madrid copando el tiempo en el centro de la defensa, el Ayer, hoy y mañana de De Sica, para que no se le escape la vida que desde allí se abre camino.

 

Fotografías: Imago.

 

Hace ocho días el diezmado Real jugaba teóricamente con plomo en las piernas contra el penúltimo campeón europeo; pero hizo más bien uno de los buenos partidos de la temporada, barrió al rival y se fue a la vuelta con dos goles de ventaja. El sábado tocaba el Barça, que vino decidido a esforzarse, y apenas tuvo ocasión de inquietar hasta que el agigantado Lucas Vázquez recibió un hachazo, y entraron casi al tiempo Odriozola y un gélido temporal, que convirtió en héroes a los ateridos jugadores, dos elementos influyentes en que la ventaja del marcador se redujera, aunque la victoria nunca dejase de ser merecida.

Diezmado todavía más, y según ZZ con las fuerzas al límite, termina el partido de Anfield sin encajar un gol, y quien se obstine en recordar la frecuencia del fallo no provocado, y la inferioridad manifiesta en los balones divididos, está olvidando lo substancial. A saber, que incluso queriendo jugar con esmero a ganar, la fatiga de anoche no era solo física sino psicológica, más parecida a un estrés acumulado, pues hace semanas la epidemia de bajas no ha dejado de anticipar cuán difícil resultaría no salir malparado en alguno de los tres partidos, y perder con ello el tren de la Liga y/o la Copa de Europa.

Lo evidente es que con el míster actual no bastan las lesiones, ni el cansancio, para derribar a un Madrid quizá demasiado meritorio para resultar del todo visible a nuestros ojos, del que se hablará con más distancia crítica dentro de algunos años, comparando la balsa donde caben los útiles con el yate donde sestean sus inútiles.

Entre los sobresalientes hoy incluiría a Valverde y Asensio, que jornada tras jornada van mostrando su recuperación, y atesoran cualidades sin paralelo en la plantilla. Lo mismo diría de Courtois, que logró mantener a cero su portería a despecho del bombardeo. Pero la matrícula de honor, el 10, debo reservarlo a Nacho y Militao, que enmendaron todos los balones perdidos de un modo u otro por sus compañeros. Menudo espectáculo de poderío por alto, anticipación y corte regalaron al espectador.

 

Fotografías: Imago.

Arbitró el neerlandés Björn Kuipers.

Casero no, lo siguiente. No se puede hablar ni de arbitraje sibilino porque desde el minuto uno el neerlandés dejó clara sus intenciones: la parcialidad. Y es que Milner hizo una entrada naranja cuando se llevaban 50 segundos de juego. Al receptor, Benzema, le dobló el tobillo tras impactarle con los tacos en una entrada muy peligrosa. También dejó sin amonestar a Fabinho en una falta por detrás a Casemiro en el mediocampo muy clara y merecedora. El brasileño del equipo blanco precisamente fue el que vio la primera amarilla del choque tras una entrada a destiempo a Milner. En la acción, Robertson, se encaró con el centrocampista y fue amonestado por Kuipers.

Phillips, en la segunda mitad y seis minutos más tarde de lo previsto, resultó amonestado. Fue en una acción con Casemiro que cortaba un ataque prometedor. Pero antes debió verla por desentenderse del cuero y parar a Kroos cuando ya estaba superado. Para culminar su deficiente actuación, el neerlandés le dijo a Benzema que se levantase en el minuto 93 cuando recibió una falta en la frontal del área red.

Björn Kuipers, MAL.

 

Fotografías: Imago.

Courtois (9)

Heroico y salvador. Sus dos intervenciones felinas en los primeros compases del encuentro cambiaron el signo del partido. Muy seguro. Salvó otra ante Salah al final.

Nacho (8)

Se ha hecho con el eje de la defensa. Concentrado, incisivo, anticipándose casi siempre. Providencial en un corte acrobático a centro de Mané durante el primer tiempo.

Militao (8)

Imponente. Duro al choque, rápido al corte, seguro con el balón en los pies. Más Pepe que nunca.

Valverde (7)

De menos a más. Sufrió ante Mané pero le fue cogiendo el truco al oficio de lateral derecho. El mejor físicamente del equipo, relevó a un Kroos desdibujado y fue el pulmón del Madrid.

Mendy (6)

Bravo y firme en su lateral. Exceso de sangre fría y alguna mala entrega provocaron algún susto.

Kroos (5)

No acabó de coger el pulso al partido ni el mando de la medular. Decepcionante. Desdibujado. Sustituido.

Casemiro (7,5)

Galones. Buen recado a Milner tras su brutal entrada sobre Karim. Un puntal en defensa en la medular.

Modric (6)

Sufrió durante muchos tramos del partido, pero siempre se mostró corajudo. Buenas ideas, soberbios exteriores.

Asensio (3)

Partido muy pobre. No sólo en ataque, sino que su indolencia defensiva pudo causar también algún disgusto. No ganó ni un solo choque.

Benzema (6)

Ante el apagón de Vini y Asensio fue la referencia ofensiva. Gran ayuda a la medular cuando recibía el balón en el centro del campo en los peores minutos del Madrid.

Vini (5)

Aplicado en defensa y voluntarioso, pero sorprendentemente apagado todo el encuentro. Triste.

Rodrygo (4)

No supo leer lo que necesitaba el Madrid en este tramo del encuentro. Precipitado siempre.

Odriozola (6)

Tiene mérito haber jugado apenas los minutos de la basura esta temporada y plantarte en el tramo final de todo unos cuartos de la Champions. Bien.

Isco (-)

Sin tiempo

Zidane (6)

Acertó con El Pajarito en la banda y la insistencia en el cuidado de la pelota. Poco movimiento táctico desde el banquillo con un Madrid cada vez más cansado.

 

Fotografías: Imago.

Paradójicamente, en la ciudad de los Beatles los primeros que sonaron fueron los Rolling Stones, los cantos rodados que llovieron sobre el autobús del Real Madrid en su llegada a Anfield, a proper stadium de acuerdo con el bueno de Jürgen Klopp.

No fue sino el preludio del chaparrón de granizo red que tuvo que soportar un estoico Madrid durante un primer tiempo más tenso que un vegano en el Txistu. Todo pudo cambiar, eso sí, si en el primer minuto de partido Milner hubiera sido expulsado por una brutal entrada con la plancha sobre el tobillo de Benzema que el colegiado neerlandés no consideró ni falta. En el VAR de Bartolo todavía debían andar tomando asiento.

Si el agarrón de Ramos a Salah en Kiev pareció resucitar a Anubis desde la Ultratumba, todos sabemos que esto apenas ocupará una línea de escarabajo pelotero en las crónicas deportivas.

Un Madrid azorado, sin embargo, resistió. Courtois, de nuevo heroico, salvo con el pie un remate cercano del Faraón y respondió después con una estirada voladora un venenoso disparo desde la frontal de Milner que, entre tarascada y tarascada, dejaba así su tarjeta de visita.

Courtois

Con Fede aún aprendiendo los trucos del oficio y achicando aguas ante un feroz Mané, la zozobra blanca amainó a través del manejo de la pelota. No fue sin embargo producto del juego la mejor ocasión de la primera parte. A los 19 minutos, Benzema robó un balón peligroso y tras sendos amagos vio como un central red enviaba al palo su asistencia sobre Vini.

No parecieron hacer mella en Karim los múltiples mamporros que se llevó en los primeros compases del partido, entrada alevosa de Milner incluida. No obstante, la primera tarjeta amarilla fue para Casemiro, que se tomó la justicia por su mano ante la actitud del árbitro holandés Kuipers, propia de quien está sentado en un puff de un coffe-shop amsterdamer.

Tanto fue así que incluso abortó un peligroso contraataque conducido por Asensio, en la que prometía ser su única jugada medianamente relevante durante todo el partido.

La entrada de Casemiro encendió a Klopp, irónico, pulgar arriba, con su hermano pequeño melenudo a su espalda sentado en el banco tal y como acreditó la realización del encuentro.

Pero lo peor no fue eso. El que también se inflamó fue el Liverpool, encorajinado por demasiadas pérdidas absurdas del Madrid, que pudo sobrevivir a pesar de los sustos de Mané, Salah y Firmino y a su propia banda sonora. Allí donde habían sonado los Stones, ahora sonaba Herbert Von Karajan.

En el segundo lo que pretendió el Madrid que resonará en Anfield fue el This used to be my playground de Madonna. Y, entre sustos, lo consiguió a ratos, cada vez que el equipo se sacudía la congoja de un legendario esqueleto de multitudes, a lomos de las aventuras de Mendy y un Valverde que le iba cogiendo el truco al lateral derecho.

Nacho Salah

Vinicius, aplicado en defensa, por el contrario, parecía sufrir un profundo ataque de timidez. Asensio, haciendo honor a su malévolo mote, desaparecido en combate.

Tampoco resultaron imprescindibles para el ejercicio de supervivencia que practicó un Madrid decidido a sumir el encuentro en un espesor digno de un potaje de chapapote.

Transcurrían los minutos, pero escaseaban las fuerzas. El Liverpool amenazaba y los pulsos cardiacos se disparaban, máxime a los 70 minutos cuando un disparo franco de Diogo Jota golpeó en el lateral de la red.

Poco más pudieron ofrecer unos reds a la desesperada, empeñado en zarandear a empujones a un Madrid que sin embargo pudo siempre sostener el equilibrio. Lo sujetaron en todo momento Nacho y Militao, imponentes durante todo el choque, bien secundados por sus laterales. Y la desesperación del Liverpool dio paso a la frustración.

Pudo incluso el Madrid ganar el partido si Benzema, solo, cabecea un sorprendente regalo desde la banda un Militao exuberante.

Notable ejercicio de redsistencia en Anfield, allí donde otros caminaron solos y se llevaron cuatro.

A tres de la decimocuarta.

Next Station: Stamford Bridge. Please Mind the Gap.

 

Fotografías: Imago.

El Real Madrid afronta en Liverpool el partido más trascendental de la temporada. Lo hará con Fede Valverde, recuperado y al 100% según Zinedine Zidane, pero sin Sergio Ramos, Dani Carvajal, Raphael Varane, Eden Hazard y Lucas Vázquez.

Cuando el gallego se lesionó contra el Barcelona —choque fortuito con Busquets, que llega tarde aunque sin maldad—, al madridista se le cortó la respiración. A mí el primero. Pertenezco a ese sector de la afición que no veía con buenos ojos tanta participación de Lucas Vázquez. Para qué voy a mentir ahora. Sin embargo, su reconversión al lateral a lo Jesús Navas le ha venido como anillo al dedo a Zinedine Zidane, que necesitaba soluciones con urgencia en esa zona.

Reconozco también que no soy muy partidario de cubrir, en Anfield, la ausencia de Lucas Vázquez con Álvaro Odriozola. El vasco es uno de esos jugadores cuyo fichaje era indiscutible en su momento, porque en la Real Sociedad derribó la puerta y se ganó la oportunidad de dar el salto. El problema es que el salto ha sido al vacío, tal vez. Odriozola es uno de esos muy buenos jugadores a quienes tal vez (ojalá me calle la boca) le falte un punto para triunfar en el Madrid. Esa es al menos mi opinión, que por supuesto puede estar errada.

Por suerte para mí, para vosotros que me leéis y para el propio Real Madrid, el entrenador es Zinedine Zidane, no yo.

En el Clásico, Odriozola mostró buenas señales, pero también se le vieron algunas costuras. Por su espalda percutió el Barcelona con cierta facilidad, y a resultas de eso me pareció notarlo algo tocado mentalmente. Corría sin parar, de manera encomiable, pero no siempre con una lectura táctica correcta. Ataca mucho mejor que defiende.

Estoy seguro que ese Odriozola que vimos en el Clásico no es el verdadero. Hay mucho más futbolista ahí. No os diré que algún día veremos al Odriozola de la Real Sociedad, pero sí que la versión terrenal del lateral es muchísimo mejor que la que estamos viendo en el Real Madrid.

El problema es el ahora. El tiempo no espera. La Champions League, tampoco. Sin Carvajal ni Lucas Vázquez, la teoría nos dice que Odriozola tendría que ser el refuerzo de Zidane para el lateral. La práctica, sin embargo, nos lleva a un chico a quien tal vez le falte ahora mismo algo de temple y al cual, en consecuencia, no es descartable que le quedara grande la noche de Anfield.

Así las cosas, y tras asegurar Zidane en sala de prensa que Fede Valverde "está al cien por cien", la apuesta por el uruguayo debería ser firme. Tocará cambiar el sistema, abandonar ese 4-3-3 que tiene tatuado a fuego Zizou y que tanto potencia a Casemiro, Kroos y Modric. Habrá que recuperar el 3-5-2 y meter a Valverde como carrilero, que se desboque por la derecha sabiendo que, tras él, Nacho, Militao y Mendy guardan el fuerte.

Mi XI para el Liverpool-Real Madrid está claro: Courtois, Nacho, Militao, Mendy, Valverde, Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric, Vinicius y Benzema. ¿Y el tuyo?

 

Fotografías: Imago.

Que el Real Madrid se enfrente en una eliminatoria de Champions a cualquier rival (en este caso al Liverpool) sin complejos suena a obviedad. E históricamente lo es. Aunque también es recurrente la falta de fe mostrada en este equipo por propios y extraño. Es irónico que esta falta de fe sea un signo de irracionalidad, pero lo es, e intento explicarlo de manera racional.

Es irónico que la falta de fe en el Real Madrid sea un signo de irracionalidad, pero lo es

A esta plantilla se le ha negado el pan y la sal una y otra vez. La jauría está al acecho, guarnecida tras el paso del tiempo, esperando cualquier tropiezo puntual o prolongado para devorar el potencial aún restante de este Real Madrid. A Nacho le dimos por amortizado muchos a principio de temporada y nos ha dado en las narices con un estado de forma, una jerarquía y una madurez futbolística y personal apabullantes. Lucas Vázquez tampoco servía y él solo ha tapado un agujero ciclópeo en el campo adueñándose de toda la banda derecha durante todos los partidos hasta que Busquets lo lesionó. Modric solo estaba para jugar un ratito y casi con bastón y es el faro de Occidente. Militao era un fichaje fallido sin remedio y cuando hizo falta se destapó con una solvencia impropias de alguien que no ha tenido oportunidades.

Militao Nacho Lucas

De Zidane, qué vamos a decir de Zidane, si no servía, si se mostraba inamovible en sus planteamientos, si no contaba con los jóvenes, si echaba por tierra la política de fichajes del club y, por supuesto, si no tenía ni idea de táctica ni de nada más allá de gestionar los egos de la plantilla y alinear jugando al pinto, pinto, gorgorito con la única intención de fastidiar nuestras predicciones en el once. Y al muy descarado no se le ocurre otra cosa que resucitar al Real Madrid (Semana Santa de por medio) con lo que tenía en casa, sin quejarse y sin acudir reclamar fichajes millonarios, como hacen los entrenadores mediáticos de campanillas. Para más inri, y en el colmo de la chulería, va y deja marchar a Jovic y Odegaard con una plantilla acribillada por las lesiones y sin apenas jugadores del primer equipo para afrontar los partidos clave. Y resulta que el muy puñetero empieza a ganar. Y no solo a ganar, sino a dar lecciones tácticas a otros entrenadores que sí tienen crédito aunque se pasen años sin ganar nada. Victoria tras victoria, repaso tras repaso. Impenitente. Imperturbable. Sin alzar la voz. Perdón, si alzó una vez la voz, y la alzó en rueda de prensa para pedir respeto para la plantilla, para él y para el Real Madrid.

Zidane Master

Fue en febrero, el mes que precede a la primavera (Here comes the sun), estación del año en la cual el Real Madrid florece aún en los terrenos más áridos y sin el abono que sí reciben por parte de la prensa y otros estamentos ciertos clubes. Fue en la de prensa previa al partido frente al Huesca, aquel que se remontó con dos goles de Varane. Solo hizo falta que pidiese respeto una vez porque sabía que su plantilla no le iba a defraudar.

Y así llegamos a Anfield, que no es un campo de entrenamiento, a pesar de ser cinco metros más corto que el Alfredo Di Stéfano, así que imaginamos que Klopp no se excusará con este aspecto en caso de derrota. Una vez que Lucas Vázquez nos tapó la boca a todos, ahora, tras su baja, la cacería de la hordas sin fe madridistas parece que se centrarán en Odriozola. No sabemos si jugará, pero tras los errores y prejuicios cometidos con Lucas, Nacho, Militao, Zidane, etc., ¿no sería más racional tener fe? ¿no sería más coherente apoyar con el alma a este equipo y luego, en función de lo que ocurra, realizar la crítica o la alabanza pertinente?

Los periodistas deportivos y los economistas comparten algo; son incapaces de acertar sus predicciones y la gente sigue confiando en ellos. Sin embargo, el Real Madrid y Zidane se han caracterizado por lograr lo que parecía imposible y seguimos sin tener fe en ellos.

Los periodistas deportivos y los economistas comparten algo; son incapaces de acertar sus predicciones y la gente sigue confiando en ellos. Sus trayectorias se resumen en predecir cómo van a suceder los hechos y que los hechos mismos se encarguen después de desmentirlos. Y no es culpa suya, la incapacidad para adivinar el futuro es una cualidad intrínseca al ser humano. Sin embargo, el Real Madrid y en especial este Madrid y Zidane se han caracterizado por lograr lo que nadie preveía que ganaría, lo que parecía imposible. Y, a pesar de eso, seguimos sin tener fe en ellos. Es irracional.

A Liverpool con fe. ¡Hala Madrid!

 

Fotografías: Imago.

Ya es oficial que Florentino Pérez prolongará su mandato al menos hasta 2025. Ningún candidato presentó su candidatura para gobernar al Madrid durante los próximos años. Enrique Riquelme amagó con hacerlo, pero justificó su renuncia por la falta de tiempo para preparar la candidatura. Seguro que hablaremos de él en el futuro si mantiene su promesa de presentarse a los comicios de 2025.

En cualquiera de los casos, creo poder afirmar con rotundidad que Florentino habría ganado las elecciones con solvencia. El presidente madridista contradice el dicho popular «segundas partes nunca fueron buenas» ya que su caso demuestra que tras una primera etapa (fundamental en la historia del Madrid), pero que fue de más a menos, en esta segunda etapa ha aprendido de muchos de sus errores cuando estrenaba el cargo. El Florentino actual no está ni remotamente cercano a poder confesar que ha malcriado a los futbolistas. También cabe afirmar que los "galácticos" de su segunda etapa llegaron mucho más jóvenes que los de la pretérita o que el equilibrio deportivo y marquetiniano está mucho mejor ponderado en la actualidad.

El presidente madridista contradice el dicho popular «segundas partes nunca fueron buenas» ya tras una primera etapa (fundamental en la historia del Madrid), pero que fue de más a menos, en esta segunda etapa ha aprendido de muchos de sus errores cuando estrenaba el cargo

Hasta 2025 Florentino Pérez y a su junta tienen retos apasionantes. En el plano económico sin duda lo es el sobrevivir de la mejor manera posible al paso del Covid. La gestión durante la pandemia ha sido prudente, lo cual ha permitido al Real Madrid poder ser uno de los pocos clubes con beneficios el pasado ejercicio. En el presente ejercicio se presupuestaron pérdidas, pero para nada es un escenario improbable que se logren compensar con diversas partidas, a saber: rebaja de masa salarial (no prevista en el presupuesto, pero que se ha dado ya con las salidas de Odegaard y Jovic y se incrementaría con la rebaja salarial a la plantilla) y logros deportivos (la Champions y la Liga podrían dejar unos ingresos extra de unos 50, 60 millones).

Nuevo Bernabéu

Sin duda Florentino se merece disfrutar como presidente del Nuevo Bernabéu. El estadio del Real Madrid le permitirá ingresar al club al menos 100 millones extra cada año. Algo fundamental para volver a liderar en el aspecto económico el planeta fútbol los próximos años. Siguiendo la senda marcada por Santiago Bernabéu (grandes jugadores y un gran estadio), Florentino siempre tiene un ojo puesto en el presente y otro en el futuro de un club que querrá siempre para sus socios.

Sin duda también tiene retos en el plano deportivo. A Florentino le tocará gestionar la transición de una plantilla que ha traído éxitos inigualables al club. Lo deberá hacer con destreza para que la decisión con cada jugador no sea ni antes ni después de lo conveniente. La realidad ha mostrado que no se puede tratar como a un solo bloque a esta generación de leyendas. Hoy los 35 años de Modric parecen más jóvenes que los 32 de Marcelo. Llegarán decisiones difíciles para las que creo que Florentino está mejor equipado que en su primera etapa. La gestión con Cristiano, Ramos y Lucas así lo demuestran.

El presidente sabe que tiene que dar un nuevo impulso a la plantilla. Junto a la estrategia de fichar grandes talentos jóvenes, se añadirá la búsqueda de algún crack que le dé un salto de calidad al equipo

El presidente sabe que ha llegado el momento de «dar un nuevo impulso» a la plantilla. Junto a la estrategia de fichar grandes talentos jóvenes, este año se añadirá la búsqueda de algún crack que, estando en una edad también muy temprana, le dé un salto de calidad al equipo. Los nombres que todos tenemos en la cabeza son los de Mbappé y Haaland. Todo hace indicar que al menos uno de ellos llegará este verano y demostrará «haber "nacido para jugar en el Real Madrid».

 

Fotografías: Imago.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días, amigos. La portada de Marca está a la altura de la trascendente cita que esta noche tenemos en Anfield, y al mismo tiempo está equivocada. Establece un ingenioso paralelismo entre los Beatles, en su legendaria portada del disco Abbey Road, y cuatro futbolistas del Real Madrid. Hará las delicias, justificadamente, de muchos beatlemaníacos, y no digamos de los beatlemaníacos madridistas. Es un acierto, admitámoslo sin ambages.

Portada Marca

Es un acierto a pesar de que está equivocada, como anticipábamos. El Madrid se encuentra en Liverpool para defender frente a los de Klopp su ventaja del partido de ida, pero Abbey Road no está en Liverpool sino en Londres. Quizá en Marca se han apercibido del detalle pero han considerado que no arruina la referencia musical, como probablemente no haga, por el doble motivo de que los Beatles están indisolublemente unidos a Liverpool y porque Londres sería el próximo destino en el que recalar en caso de plantarnos en semis, si bien no en la zona de St. John’s Wood (que es donde se encuentra Abbey Road) sino en el más céntrico Stamford Bridge donde juega el Chelsea, ya clasificado y esperando al ganador de hoy. Ignoramos si los chicos de Gallardo habrán llegado tan lejos en su cálculo pero ahí queda la cosa, no sabemos si como un buen augurio o como un tocar la Copa antes de beberla. Nunca se sabe.

Otro motivo por el que la portada es magnífica, pero errónea, es la asignación de cada una de las personalidades de los Fab Four a cada uno de los jugadores del Madrid seleccionados para aparecer en ella. En la portada de Abbey Road, los cuatro Beatles aparecen cruzando el legendario paso de cebra en un orden determinado, lo que inevitablemente obliga a Marca a una lógica a la hora de elegir el orden en el cual cruzan en fila india el mismo paso de cebra los cuatro hombres de Zidane.

Abbey Road

Con arreglo a esta idea, y de izquierda a derecha, o de atrás a delante, Modric sería George, Vinícius sería Paul, Kroos sería Ringo y Karim sería John.

Modric comparte con Harrison la personalidad más bien tímida pero calladamente carismática, aunque ya dejó dicho en La Galerna Athos Dumas, siglos ha, que George es Karim, genio en la sombra (o a la sombra, en este caso de Cristiano) que se destapa con un disco triple en solitario, repleto de joyas, al igual que Karim se ha destapado como un consumado goleador al sacudirse la sombra inabarcable del portugués. Cristiano fue para Benzema un Lennon + McCartney en uno, ese monstruo bicéfalo que le eclipsaba de cara al gran público.

Vinícius ocupa en la foto el lugar de Paul pero, para empezar, no lo han plasmado descalzo tal y como aparecía Paul cruzando Abbey Road, ni tampoco tiene Vini un carácter similar al de Macca (nos referimos ahora a McCartney, no a McManaman). El brasileño se nos antoja más parecido a Ringo en términos de personalidad, un tipo afable con un punto de espontaneidad casi ingenua, que gusta a las chicas pese a no ser exactamente guapo y encandila con sus sonrisas.

Aceptamos sin protestar demasiado la identificación Kroos=Ringo por aquello de que el batería es quien marca el ritmo de la formación, precisamente como hace Toni con los blancos, pero por otra parte ya ha sido dicho que hay una armonía total entre los personajes de Ringo y Vini. Kroos marca el compás, pero Vini ES Ringo.

En cuanto a la equiparación Karim-Lennon, y sin negar a ninguno de los dos la condición de absolutos genios en cada uno de sus campos, vemos también una disparidad de personalidades demasiado marcada. No olvidemos que (si bien en estas mismas páginas demostró fehacientemente el madridismo de los Beatles José María Faerna), el simpar Falstaff nos heló la sangre en las venas conduciéndonos a la sospecha del barcelonismo de John.

Nosotros habríamos puesto a Karim donde George, a Vini donde Ringo, a Toni donde Paul y a Luka donde John, pero admitimos que tampoco esta ecuación funciona del todo. La portada de Marca sigue gustándonos mucho.

Portada As

As es más prosaico, menos armonioso en su modo de encarar está previsto que nos tiene en vilo. “Sin miedo a Anfield”, titula. Speak for yourselves, oigan, que aquí no nos importa confesar que tenemos un cierto canguelillo. Es el Liverpool un rival admirable al cual volveremos a superar si Dios quiere, pero uno escucha recitar esa delantera (Mané, Salah, Firmino/Diego Jota) y no puede evitar un escalofrío o dos.

Pero ¿quién dijo miedo? Ha llegado la hora de volver a asombrar al mundo, madridistas. Vamos, equipo. Tenéis la capacidad de reverdecer laureles europeos. Pese a las bajas, tenéis una calidad acreditadísima, un compromiso que nos emociona y una capacidad para hacernos creer que parece inmarchitable. Será sin público, pero estaremos en Anfield en espíritu. Aunque no podamos come together, please please us.

Os dejamos con la prensa cataculé y sus miércoles al sol (Here comes the sun, si bien no para ellos).

 

And in the end

the love you take

is equal

to the love you make.

 

Hala Madrid.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

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