Las mejores firmas madridistas del planeta

Courtois: 6. Poco trabajo bien resuelto.

Lucas: 6. Parece incansable.

Militão: 6. Hizo un buen partido con y sin balón. Le dará confianza.

Varane: 6. Supo liderar la defensa sin excesivas dificultades.

Mendy: 6. Le sigue costando resolver en ataque, pero le da mucha presencia física al equipo.

Casemiro: 6,5. Su gol abrió la lata y después supo ayudar a la línea defensiva.

Modric: 9. Difícil jugar mejor al fútbol. Gobernó el partido y dejó una serie de pases que pagan una entrada.

Kroos: 9. Igual que Modric se exhibió. Presente en el primer y tercer gol. Dominante.

Asensio: 5. El que pasó más desapercibido de los atacantes. En la derecha es menos determinante ahora mismo.

Hazard: 7. Se mostró con más ritmo. Además participó en el segundo gol y marcó el tercero. Ojalá sea el comienzo de algo.

Benzema: 9. Marcó dos golazos y se le vio muy cómodo.

Odriozola e Isco: sin tiempo relevante.

Vinícius: 5,5. Entró cuando el equipo ya buscaba controlar, pero intentó alguna jugada de las suyas.

Bettoni/Zidane: 7. Buen planteamiento del partido y cambios realizados antes que otras veces.

 

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No había mucho margen para la sorpresa en la alineación dispuesta por el Real Madrid. Con tanta baja y la tendencia a jugar con un mismo bloque, el once estaba hecho antes del partido. Sí cabía destacar que Varane asumió el lado izquierdo en la defensa y Asensio la derecha en el ataque.

El Alavés empezó con fuerza, pero en el minuto 11 un pase maravilloso de Modric dejó solo a Benzema que hizo un gran control, pero se encontró primero con Pacheco y después con el palo. El córner siguiente volvió a llevar peligro a través de Kroos y por fin el siguiente trajo el gol de Casemiro de cabeza. Los 5 tantos del brasileño dan buena muestra de su facilidad para el gol.

El Madrid estaba jugando muy bien al ritmo de Modric, que en el 20' dejó un pase de poesía con el exterior para Mendy, quien trató de regalarle el gol a Benzema, pero un defensa local lo impidió. En el 27' una gran combinación entre Lucas y Hazard casi produce el segundo gol, pero el disparo de Hazard se marchó fuera por poco. Estaba jugando muy fluido el Madrid que, además, recuperaba muy rápido el balón. Kroos y sobre todo Modric dictaban cómo debía transcurrir el partido y Hazard se mostraba más chisposo.

En el 40' el Madrid marcó un golazo. Hazard dejó pasar el balón, asistiendo de esa forma a Benzema, que la puso cerca de la escuadra desde la frontal. Era un 0-2 muy merecido. A nivel anímico lo mejor estaba por llegar. Kroos recuperó un balón y vio el desmarque de Hazard, que controló muy bien y batió a Pacheco con la izquierda. Más que un gol, era un bálsamo.

En la segunda parte volvió a salir fuerte el Alavés, después de hacer tres cambios. Primero Kroos y después Courtois sofocaron los intentos de los babazorros. El partido contaba con más alternativas, con un Alavés más guerrero y agresivo. Sin embargo, el Madrid parecía cómodo y con margen para buscar el cuarto gol si era preciso. Sin embargo, en el minuto 59 un balón parado botado por el Alavés, tras una no-falta más amarilla a Militão, estrechó la ventaja. Joselu remató de cabeza sin que pudiera hacer nada Courtois.

Salió Vinícius pronto tras el gol sustituyendo a Hazard en busca de explotar los espacios, pero fue Benzema en el 70' quien sentenció el partido con un gran gol en una jugada por la izquierda tras recibir de Modric. Isco y Odriozola dieron descanso a Asensio y Modric en el 76'. Sin embargo, hasta el final del partido no ocurrió ya nada relevante, más que los intentos infructuosos de un Alavés que hasta el final trató de maquillar el resultado.

 

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Arbitró Alejandro José Hernández Hernández, del colegio canario.

No era un partido demasiado complicado de arbitrar si el colegiado canario se hubiera mostrado tajante con el juego duro de los vitorianos. Pero, dado su nivel tan bajo para impartir justicia, no es extraño lo que ocurrió.

En la primera parte Ximo fue amonestado por una entrada tardía a Mendy en el minuto 9. Más tarde, se invirtieron los papeles, aunque Mendy, después de clavarle un taco al defensa local, se fue sin amarilla. En este primer acto también se protestó una mano de Varane, pero ni era punible, ni estaba en el área para ser penalti.

En la segunda mitad el festival fue de tarjetas amarillas: unas merecidas, otras inventadas y varias que nunca se sacaron.

Manu García vio una por protestar en el 48' y, cinco minutos después, pudo irse a la caseta con una segunda por pisotón a Kroos en el talón. En el 58' el de Arrecife señaló falta y amarilla a Militão por una falta (¡!) a Lucas Pérez que solo vio él. El brasileño ni le rozó. Para continuar con su cúmulo de errores, le perdonó sendas amonestaciones en un intervalo de 10 minutos a Duarte por una patada por detrás y a Borja Sainz por un agarrón. En los minutos finales prosiguió desenfundando con amarillas para Mendy y Benzema en los visitantes y Edgar en el cuadro babazorro.

Hernández Hernández estuvo MAL. Suspenso por ser tan permisivo y condescendiente.

 

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Han pasado más de cuarenta años desde que lo leí y todavía no he olvidado aquel relato. Creo recordar que se incluía en una recopilación de historias de terror y misterio con un prólogo de Alfred Hitchcock. A veces pienso que el libro nunca existió, que todo es producto de mi imaginación, un simple ensueño que los años han ido puliendo a mi antojo, como si yo fuese un personaje de ficción y todo lo que les voy a narrar fuese una historia más de aquellas que supuestamente el libro contenía.

Eran veinte o treinta historias, de diferentes extensiones y autores, algunas no ocupaban más de un par de páginas y otras sobrepasaban las cuarenta. El relato del que les hablo era corto, no tendría más de cuatro o cinco. En él, un misterioso hombre, alto, enjuto, vestido elegantemente con un traje negro, sombrero a juego y un maletín en la mano, se presentaba una calurosa mañana, densa, sudorosa, de esas que hace que la camisa se te pegue al cuerpo, caminando con parsimonia, como si en lugar de desplazarse sobre sus pies le empujase lentamente el aire de un ventilador, en la oficina o en la casa del director de una empresa (ya les digo que mis recuerdos son muy borrosos), y le decía al dueño del negocio:

Hombre de negro

—He venido a ofrecerle mis servicios.

El dueño, un avaro explotador, jefe de una gran multinacional, que trataba a sus miles de empleados como esclavos (esto es posible que también me lo esté inventando), al ver el extraño aspecto del hombre que tenía delante, tan alejado del perfil de los comerciales a los que estaba acostumbrado a tratar y despachar sin miramientos, le preguntó, con una mezcla de desasosiego y curiosidad, por la naturaleza de esos servicios.

—Pertenezco a una empresa, digamos, un tanto particular —contestó el hombre del traje negro dejando el maletín sobre la mesa-. Aunque contamos con miles de socios distribuidos alrededor de todo el mundo, trabajando sin descanso y con una eficacia, como usted pronto podrá comprobar, cercana al cien por cien, nunca nadie ha oído hablar de nosotros, nuestros servicios son tan discretos como eficaces: nos dedicamos a acabar, literalmente, con sus competidores.

lo conseguimos exclusivamente con la mente y el resultado es, como usted mismo podrá verificar, igual de expeditivo

Aquellas palabras, sumadas a la forma en la que había pronunciado “literalmente”, separando las sílabas, remarcándolas, intrigaron todavía más al dueño. Sus competidores eran muchos, cada día más fuertes y despiadados, el mercado no daba tregua y su empresa llevaba varios años sufriendo continuas bajadas de ventas y beneficios.

—Continúe, continúe —dijo acercando un poco más la silla a la mesa.

—Nosotros nos dedicamos a eliminar personas, acabamos con ellas. Y lo hacemos sin usar la violencia, simplemente con la fuerza de la mente.

¡Acabáramos, loco, le había tocado un loco! Aquel hombre no regía, estuvo a punto de despacharlo en aquel mismo momento, pero la curiosidad, sumada a cierto magnetismo que irradiaba el extraño personaje, se impuso a la cautela.

—¿Sin violencia?

—Sí, no usamos ninguna violencia, no lo necesitamos, lo conseguimos exclusivamente con la mente y el resultado es, como usted mismo podrá verificar, igual de expeditivo. Nuestro protocolo es muy sencillo: una empresa o un particular, siempre con gran solvencia ya que tanto nuestras tarifas como nuestros servicios están únicamente al alcance de un selecto y limitado grupo de personas, nos contrata y nos da un nombre y una foto. Eso es suficiente para nosotros, no necesitamos nada más. A partir de ese momento, todos y cada uno de nuestros trabajadores, seleccionados bajo unos estrictos parámetros alejados de los convencionalismos de cualquier otro tipo de empresa, desean todos los días, de forma regular, estructurada, como cualquier otro trabajo al que hay que prestar la atención necesaria para que dé sus frutos, que esa persona desaparezca, le desean todo tipo de desgracias y enfermedades, en pocas palabras, le desean el mal. Y lo hacen con todas sus fuerzas. Aunque a usted le parezca increíble esta historia, nuestra fiabilidad es máxima. Atendemos un máximo de seis contratos al año, sabemos gracias a la experiencia acumulada, que dos meses es un plazo más que suficiente para cumplir con el encargo. En el último lustro nuestro porcentaje de éxito es altísimo, superior al 97 por ciento. Digamos, y perdone que sea tan explícito, que donde ponemos la mente, ponemos la bala.

Mente concentración

El dueño de la empresa se revolvió nervioso en su asiento. Aquella historia parecía una locura, algo que solo podía surgir de la enajenación de un demente. Respiró hondo y miró fijamente a los ojos del hombre del traje negro buscando algún resquicio de trastorno. El brillo que emanaban, tan familiar y conocido, le dio la respuesta. No era un demente, no, no lo era, había en sus palabras y gestos algo perturbador, pero despedía determinación, una seguridad, una fuerza que él, por su carácter, conocía perfectamente. Aquel no era un loco con una historia descabellada, no, estaba seguro de ello. Notó cómo le sudaban las manos. ¿Y si aquella supuesta locura no lo era tanto? ¿Y si realmente la empresa existía y se dedicaban a eliminar personas?

—Perdone, pero su historia me parece increíble.

—Es tan increíble como cierta. Comprenderá que nuestra discreción sea máxima, lo único que le puedo garantizar, y puedo hacerlo con nombres y apellidos de todos las personas a las que hemos ido sacando de la partida en los últimos años, es que somos tremendamente eficaces. En el mundo hay cerca de 8.000 millones de personas. No todos somos iguales, algunos poseemos habilidades especiales, poco comunes. Entre todos esos millones hemos seleccionado, por métodos poco ortodoxos pero muy fiables, a unos pocos miles capaces, por la fuerza de su mente, de derrocar gobiernos, eliminar a papas o hacer que multimillonarios con una salud de hierro y una vida plácida y armoniosa, se suiciden. ¿Recuerda a…? Fuimos nosotros.

Sí, lo recordaba perfectamente, incluso había comido con él en un par de ocasiones. Dueño de uno de los bancos y de las fortunas más importantes del país. La noticia de su extraño suicidio había aparecido en todas las cadenas de televisión.

Notó cómo una gota de sudor le resbalaba por la espalda. Sin buscarlo un nombre vino a su mente. Era su máximo competidor, llevaba años luchando contra él y estaba perdiendo. Lo había intentado todo.

Sacudió levemente la cabeza, intentado quitarse aquella loca idea de la mente. No lo consiguió.

—Lo que no entiendo —dijo dispuesto a seguir adelante con la peregrina idea de contratar a la empresa y dar el nombre de su competidor— es cómo puede ser efectivo su método cuando esa persona desconoce lo que está sucediendo, no sé si me explico.

—Sí, sí, se explica usted perfectamente —dijo abriendo el maletín. La persona elegida sabe lo que le va a suceder, conoce, porque nuestra empresa así se lo comunica, que miles de personas, hora a hora, día a día, tienen como único objetivo en sus vidas desearle todo tipo de males. Y eso, precisamente eso, es lo que desencadena el proceso de desgaste, de caída a los infiernos.

—Vale —dijo tragando saliva y decidido a dar el paso—, en ese caso me gustaría contratarles.

—Creo que no me ha entendido bien —contestó el hombre del traje negro sacando del maletín una foto, poniéndola encima de la mesa y acercándola lentamente hasta que el empresario se vio a sí mismo en un retrato reciente. Nuestros servicios ya están en marcha, mi cometido es comunicarle que a partir de este momento usted es el objetivo de nuestra organización.

Objetivo diana

Naturalmente el magnifico relato, o al menos la remembranza que de él me ha quedado, estaba infinitamente mejor escrito que este que acaban de leer. Es posible que mi vano intento no refleje nada del original o lo transcriba fielmente; ya les he dicho que mi memoria puede que lo haya idealizado o incluso que nunca haya existido y que yo mismo sea parte de una de sus historias.

El mismo día de la vergonzosa debacle contra el Alcoyano, horas antes, cuando el tema de la salida de Ødegaard empezó a poner en cuestión la capacidad de Zidane para ser el entrenador adecuado para trabajar con el talento joven, yo ya intuía, porque todos los indicios así lo indicaban, que el Madrid iba a ser eliminado. Había demasiada gente deseando, igual que en el relato, que eso terminase de esa manera, con el equipo haciendo un ridículo histórico. Uno no es el supersticioso de guardia de La Galerna si no atesora un gran currículum que lo avale. El equilibrio, porque tanto el chamán de Zidane como yo sabemos que en las victorias hay un equilibrio muy frágil y quebradizo, se había roto, miles de antimadridistas, ayudados por una gran cantidad de ¿madridistas? que, incomprensiblemente, deseaban una derrota del Real Madrid para que cesaran a Zidane, no podían augurar nada bueno. Las Cuatro de Cinco, que empezaron en el 92,48 y terminaron con el doloroso gol del Alcoyano, solo fueron posibles en una especie de trance colectivo, en un equilibrio difícilmente irrepetible.

Odegaard

A Zidane, el mejor entrenador de la historia del fútbol, a pesar de haber conseguido encadenar tres Champions seguidas o ganar en una temporada cinco títulos, algo que nadie, en los más de cien años de historia del Real Madrid, había conseguido, le han puesto un retrato delante y ya es, oficialmente, el nuevo objetivo. Zidane es el entrenador que ha terminado su ciclo sin terminar su ciclo. Hay millones de personas, muchas de ellas madridistas, deseando que abandone el puesto y están, a no ser que Florentino me llame y me tranquilice, a un par de derrotas de conseguirlo. La paciencia dejó paso a la intolerancia, bienvenidos sean los clickbait de entrenadores, los piperos digitales y los zidaplanistas: este vale, este no, este sí, este no, hay que deshojar la margarita, vendrá un nuevo entrenador que hará que todos los jóvenes vuelen hasta que sea cesado para que pidan un nuevo entrenador que hará que todos los jóvenes vuelen hasta que sea cesado…

Florentino Zidane

Ah, olvidaba decirles que acabo de recordar cómo acaba el relato realmente: Zidane, que no es ni empresario, ni avaro, ni trata a sus jugadores como esclavos, coge el retrato, lo rompe en pedazos, se levanta, toma impulso, le da un cabezazo en el pecho al gilipollas del traje negro y cuando lo tiene en el suelo, doliéndose del golpe, le dice sonriendo:

—Paparruchas a mí, entérate bien, desgraciado, dile al que te ha contratado y a todos los idiotas que quieren mi destitución, que voy a ganar más títulos que fotos has repartido en toda tu puñetera vida. Y los voy a ganar porque yo soy el entrenador del Real Madrid, el mejor equipo de la historia, soy el puto Zinedine Zidane y bailaré sobre tu tumba.

 

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En este momento es innegable que el Real Madrid experimenta gran zozobra a nivel deportivo, sumergido en una racha negativa de resultados que en el 13 veces campeón de Europa siempre es sinónimo de dudas, exigencias o señalamientos. Son muchos los dedos que apuntan a Zinedine Zidane como máximo responsable de la decadencia de este elenco de futbolistas. Es obvio que el técnico tiene mucha responsabilidad, pero mi perspectiva con el paso de los partidos se sitúa más cercana a que el galo ha conseguido durante esta segunda etapa como técnico madridista enmascarar unas carencias de la plantilla cada vez más obvias, que antes sólo asomaban y ahora se exhiben descaradamente.

Tengo muchas dudas con respecto a que la casi inevitable marcha de Zidane, en medio de la temporada o al final de la misma, vaya a reconducir la trayectoria del equipo. Y sospecho que puede haber muchas similitudes con lo que le ocurrió a nuestro eterno rival cuando, hace poco más de un año, fulminó a Ernesto Valverde. Lo que ha demostrado el tiempo fue que el entrenador vasco era lo más parecido al último puntal que sostenía una construcción concebida con grandes errores. Sus sucesores, lejos de mejorar sus números, los empeoraron. Y el que otrora era considerado el gran culpable de la debacle ha acabado siendo reivindicado. Me gustaría equivocarme y que un simple cambio de inquilino en el banquillo supusiera un revulsivo para alargar la vida útil de esta generación y mantenerla en la elite, pero no hay ningún indicio que me haga pensarlo.

Zidane Valverde

Para empezar, creo que se ha errado en el complejísimo proceso de renovación de un equipo de leyenda. La plantilla de 2017, probablemente la mejor haya visto en cualquier equipo o selección en mi vida, se ha descapitalizado continua y drásticamente. Mientras parte de la columna vertebral iba envejeciendo, y en algunos casos perdiendo la forma competitiva hasta niveles alarmantes, se permitía el traspaso del futbolista más desequilibrante que habíamos disfrutado en décadas sin siquiera intentar encontrarle un reemplazo. Sostuve y sostengo que la venta de Cristiano Ronaldo era obligada por sus exigencias, el montante que se obtenía y la edad del jugador. Pero es difícil de entender que no se empleara ese ingreso en buscar un puntal que, sin alcanzar su nivel (una utopía), sí pudiera aportar el poder finalizador que se perdía súbitamente. La teoría de que sus goles se repartirían entre los demás caducó en un parpadeo. Lo más probable es que se pecara de la arrogancia propia del ganador.

Se creyó que el Madrid de las tres Champions seguidas era invencible por ser el Madrid, despreciando la lógica del fútbol, por la que necesitas jugadores de perfiles muy determinados para tener éxito. El equipo tiene un problema crónico con el gol, con la transformación de ocasiones que, además, tampoco son tan numerosas como en años recientes. Esta rémora se soluciona a corto plazo sólo con fichajes, pero hay que asimilar que la coyuntura económica presente y la incertidumbre ante el futuro cercano no invitan a arriesgarse y contraer deuda para hacer contrataciones.

Cristiano

Además, debemos recordar que tras el fracaso del primer ejercicio post-CR, el Madrid sí sacó la chequera. El problema es que no acertó con las llegadas. Hazard no ha sido el mascarón de proa del proyecto que se buscaba y tras temporada y media discreta (siendo generosos) no parece sencillo que vaya a ser capaz de serlo jamás. Jovic y Militao tampoco han apuntalado la vanguardia y la retaguardia, a pesar de los 110 millones invertidos entre ambos. Y nuestros jóvenes, por muy cuestionados que estén, siguen en pleno proceso de evolución, lógico y previsible, aunque difícil de digerir para una entidad donde la exigencia es máxima e inmediata, a la altura de la historia del club. Antes se contrataba a estrellas plenamente consagradas y ahora hay que forjarlas, pasando por un periodo inaplazable de aprendizaje. La eliminatoria contra el City del año pasado quedó sentenciada por gravísimos errores individuales de nuestros jugadores, pero la sensación en los 180 minutos era que el Madrid estaba un escalón por debajo de los citizens, algo que se podía hacer extensible al resto de los principales contendientes por el cetro europeo. Pues bien, el peldaño ahora puede que sean más bien dos o tres.

Hazard Militao Jovic

No pretendo exculpar a Zidane. Como entrenador, tengo la sensación de que no ha aprovechado buena parte los recursos a su disposición, aunque estos vayan mermando año a año, porque se sentía más seguro acudiendo a aquellos que mejor conoce, traicionando en cierto modo su, hasta hace poco, innegociable filosofía de la rotación. Tampoco tengo la obsesión de muchos aficionados por entender lo que hace en cada momento o conocer los criterios para repartir protagonismo (criterios que ignoramos de todos los entrenadores, por otra parte). No le pagan para que tome decisiones que satisfagan a los seguidores, sino para encontrar la fórmula de la victoria; algo que había conseguido hasta este año, pero ahora no.

Me llama notablemente la atención que el equipo que había construido tras el confinamiento, el del memorable sprint final de la última liga, se haya deshecho repentinamente. Aquella racha se cimentó en una defensa formidable, en la construcción de una muralla alta, pesada y profunda, que apenas concedía al rival, y que ahora se asemeja más a las puertas abatibles de un saloon. En la presente campaña los mismos jugadores y con la misma disposición han conseguido victorias inapelables sobre Barcelona, Atlético o Inter, los tres rivales más potentes sobre el papel a los que se han enfrentado. Por otra parte, equipos como Cádiz, Alavés o incluso el Alcoyano han doblegado al vigente campeón de España con una fórmula tan simple como rigor táctico defensivo hasta que surja la posibilidad de dar un zarpazo (posibilidad que ahora siempre se da). Considerando los tremendos problemas para sumar goles y victorias contra conjuntos de este perfil, es decir, la mayoría de los que se va a encontrar el Madrid, el panorama no es halagüeño precisamente.

El canto del cisne de esta generación formidable fue probablemente Cardiff 2018. Desde allí, todo ha sido una lenta agonía, maquillada en parte por la Liga (y la Supercopa) de la temporada pasada, más meritoria de lo que se consideró entonces. A la era Zidane le quedan días, semanas o meses, pero mucho me temo que su casi inevitable marcha es sólo una parte, y no la principal, de los cambios que hay que emprender para retornar a un lugar preferencial.

 

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El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

Buenos días. Del SIN MARGEN de Marca al SITUACIÓN LÍMITE de As está el carácter. Uno blanco amarillento y el otro amarillo fuerte. Ambos dicen lo mismo, pero no de la misma manera. Uno se contiene y el otro se suelta. Uno es como una habitación ordenada y el otro es como una habitación desordenada.

Portada Marca.

Portada As.

En la primera no parece que estén, aunque lo están, Zidane, Ramos, Carvajal, Nacho o Valverde tirados por el suelo, o que el líder esté a siete puntos. En la segunda no sólo están Zidane, Ramos, Carvajal, Nacho o Valverde tirados por el suelo y el líder a siete puntos, sino que Bettoni dirige al equipo, el Alavés celebra su centenario y Odegaard se va al Arsenal. La portada de Marca es el De qué hablamos cuando hablamos de amor y la portada de As es el Principiantes, ambos libros de Raymond Carver. El primero es la versión recortada y editada y el segundo la versión original de los mismos cuentos. No son cuentos alegres los de Carver, aunque a veces sí son esperanzadores. Pero hablamos del Real Madrid y no de la vida íntima de un escritor exaalcohólico, por favor. El Real Madrid, incluso en sus horas peores, son los cuentos felices de Scott Fitzgerald. Juventud y años felices. Diamantes tan grandes como el Ritz y curiosos casos de Benjamin Button.

Qué portadas tan tristes. Si parecen El llano en llamas, de Juan Rulfo. Ya sabemos que la situación real no da para jóvenes elegantes y champán y jazz, pero tampoco para campesinos pobres y hambrientos y desesperados. ¿De qué hablamos cuando hablamos del Madrid?

Portada Mundo Deportivo.

Nos gusta más el realismo mágico de Mundo Deportivo, por ejemplo. ALABA Y KUN A TIRO es un relato que en vez de transcurrir en Barcelona podría transcurrir en Macondo. Pero no os creáis que todo puede ser inquietante como en Pedro Páramo. No. ALABA Y KUN A TIRO es un canto a la vida y un brindar en lo alto. Es un derroche infinito de jovialidad y fantasía para hacer de la vida culé un mundo eternamente feliz. Todo lo contrario que hacen para la vida madridista Marca y As, y por supuesto Sport y Mundo Deportivo. En Mundo Deportivo no enseñan las cosas tristes, las envuelven y las muestran envueltas. Aunque no lo parezca, tras esa portada mágica hay una deuda real de 1.000 millones de euros que llama a la puerta. Y aunque tampoco lo parezca, por lo visto ya han salido a pedir. En Mundo Deportivo y en Sport parecen decirle al lector: “Camina, camina. No te pares”.

Portada Sport.

Mientras en Sport nos cuentan el cuento de Dembélé para dormirnos. Otro distinto. “Dembélé era un muchachito al que acechaban la Juventus, el United, el Bayern y el Chelsea (y la Bernarda, diría Rafa Moreno). No había renovado aún porque quería esperar al nuevo presidente del Barcelona. Sus compañeros le querían mucho y destacaban su profesionalidad, sobre todo Koeman y Griezmann, que además le amaban por su infinita bondad…”. No nos digáis que no es bonito empezar la mañana así, con la que está cayendo.

Pasad un buen día.

 

 

A menudo leo o escucho opiniones y deseos de aficionados, expertos y buenos amigos que ‘imploran’ una vuelta a la normalidad del fútbol. Me refiero a la normalidad que vivía la industria antes de la pandemia, dando por hecho que aquella normalidad era buena… simplemente, porque nadábamos en la creciente abundancia económica de LaLiga y en el optimismo irredento de su factótum, Javier Tebas. No seré yo quien diga que una Liga rica es peor que una más empobrecida; ni tampoco que sus políticas y estrategias han sido malas para nuestro sector del balompié. Pero esas personas que tienen en sus mentes una inminente vuelta del fútbol boyante quizá deberían empezar a desconfiar de su mundo onírico, porque la realidad que nos acecha parece bien distinta…

tras las crisis de los sectores financiero e inmobiliario, el prestigioso abogado Antonio Garrigues Walker  preconizó que la próxima burbuja que iba a estallar en nuestro país sería la del fútbol

Hace ya unos cuantos años, tras las crisis de los sectores financiero (global) e inmobiliario (en España), el prestigioso abogado Antonio Garrigues Walker —a mi modo de ver un auténtico líder de opinión por su inmenso conocimiento, alto nivel intelectual y gran capacidad de análisis— preconizó que la próxima burbuja que iba a estallar en nuestro país sería la del fútbol. Le ofrezco al lector un fragmento de una de las tribunas  para que vea por sí mismo cómo Garrigues fundamentaba, allá por 2014, el porqué de su tan inquietante vaticinio: “Sin duda, hay una mayor intensidad aquí [en España] por una razón muy simple: además de la burbuja financiera teníamos la burbuja inmobiliaria más importante de toda Europa. Eso es lo que estamos pagando ahora. Todo lo excesivo acaba explotando. La siguiente en estallar será la burbuja del fútbol. Hay cantidades que se pagan en salarios que son desorbitadas, igual que las deudas de los clubes. Y será bueno que acabe algún día esa espiral. Pero no le doy mucha importancia, y no me daría pena que explotara. Más allá de esa situación creo que estamos mejorando, aunque vivimos una situación paradójica...”.

Balón nuevo fútbol

He traído a colación este enfoque porque la pandemia está provocando tal catarsis en nuestro fútbol que —así lo espero—hará meditar a muchas personas decisorias de la industria, les devolverá el sentido común y, de ese modo, podrá evitar que la burbuja del balón se pinche y salte por los aires. Estos días, estoy leyendo teorías y anticipos en esa línea y me siento algo más tranquilo y reconfortado. Entre otras, las de Álvaro Marco, socio del área Legal del despacho BDO y experto en la materia. Álvaro es especialista en M&A con experiencia en operaciones de compraventa de sociedades de todo tipo de sectores, incluidos clubes de fútbol, sector en el que es experto.

En una pieza publicada en Palco 23, el abogado pinta “Un sector con salarios a la baja, con estadios que se conviertan en money makers y con una creciente digitalización”. Esta temporada ha sido de menos fichajes y salarios más ajustados, nos recuerda: “Vamos a entrar en una serie de años de contención en los salarios de los jugadores”; y advierte que “En el marco de un recorte generalizado de gastos, “los jugadores están más concienciados ante un ajuste de salarios o las prórrogas para abonarlos en el futuro”, como ha sucedido en el caso del FC Barcelona. En su opinión, “Veníamos de una época de bonanza, donde se habían multiplicado los derechos de televisión y los ingresos de los clubes, con equipos cerca de los mil millones de euros de ingresos, como FC Barcelona o Real Madrid, lo que permitía a priori elevar los sueldos”. Pero la situación está cambiando…

A partir de ahora, tan importante como ganar una competición a costa de hacer dispendios o caer en endeudamientos excesivos) será afrontar su sostenibilidad

¿Y qué tienen que ver todas estas reflexiones con que, en el fútbol, algunas cosas ya nunca volverán a ser como eran? ¿Acaso el fútbol no seguirá siendo el mismo juego de antes? Sí, por supuesto que seguirá siendo un juego, de 11 contra 11, con una pelotita que debe entrar en la portería contraria. Pero se trata de un juego condicionado por los nuevos enfoques de clubes, instituciones y aficionados que hasta hoy lo financian o subvencionan.

De momento, parece claro que para los clubes están cambiando prioridades y conceptos. A partir de ahora, tan importante como ganar una competición a costa de hacer dispendios o caer en endeudamientos excesivos) será afrontar su sostenibilidad. Para ello, se están convirtiendo en auténticas multinacionales del ocio y del entretenimiento, con actividades más allá del mero fútbol. Y en esa estrategia, veremos cómo lo prioritario para ellos será encontrar nuevas vías de ingresos al margen de su core business (explotación del fútbol).

Nuevo Santiago Bernabéu

En ese proceso de transformación estamos viendo cómo los estadios ganan un protagonismo inusitado y van convirtiéndose poco a poco en auténticas palancas de crecimiento de sus clubes titulares. “Los estadios no pueden abrirse cada quince días para un evento de 90 minutos. La gente no va allí porque no hay nada”, nos recuerda también Álvaro Marco. El abogado pone el dedo en la llaga cuando nos recuerda que “fiarlo todo a los éxitos deportivos puede tener consecuencias nefastas para las cuentas de resultados de los clubes” [y para su misma supervivencia, digo]. Y, por ello, cuando aún resulta complicado aventurar nuevas oportunidades de negocio, los clubes se ven obligados a prepararse bien para ‘pasar al ataque’ desde el minuto uno del final de la pandemia… No habrá tiempo que perder.

fiarlo todo a los éxitos deportivos puede tener consecuencias nefastas para las cuentas de resultados de los clubes. Y, por ello, cuando aún resulta complicado aventurar nuevas oportunidades de negocio, los clubes se ven obligados a prepararse bien para ‘pasar al ataque’ desde el minuto uno del final de la pandemia

En ese sentido, sabemos que el Real Madrid es un club adelantado, pues va haciendo muchas cosas desde hace ya unos cuantos años. Sin embargo, y a pesar de ser el club deportivo más laureado del mundo, no ha sido el más pionero y dista bastante de ser hoy un auténtico líder. En Europa, los clubes están siguiendo el camino que marcan las grandes empresas norteamericanas de la industria deportiva, como nos recuerda el abogado. Desde emitir criptomonedas propias hasta explotar al máximo los naming rights (en España no terminan de funcionar y no sé muy bien por qué), mejorar las relaciones con sus fans y hacerlas mucho más interactivas (y productivas) o suscribir acuerdos estratégicos con tiendas on line globales para multiplicar exponencialmente la propia mercadotecnia de sus derechos intelectuales y/o productos licenciados allá donde el club no sea capar de llegar directamente.

Me propongo escribir en esta sección sobre cómo imagino que será en el futuro una visita al nuevo Estadio Santiago Bernabéu, dando por sentado que se tratará de una experiencia emocional bien intensa. Y mi idea es ir realizando también un catálogo de posibles vías de nuevos ingresos, que iremos comentando aquí con los galernautas de forma recurrente. Todas las ideas y sugerencias serán bien recibidas… y, quizá un día, el Club incluso nos las agradezca.

 

Fotografías Getty Images.

En lo poco que llevamos del 2021, el Real Madrid ha perdido con el Alcoyano en Copa del Rey por 1-2, jugando con un futbolista más los últimos minutos. El jueves de la semana pasada con el Athletic de Bilbao por el mismo resultado en la Supercopa. Estos dos resultados junto con el empate en Liga ante el Elche antes de navidades hacen tambalear el equipo de Zidane. A esto hay que sumar que la estrategia del club de adelantarse en el fichaje de jóvenes promesas para convertirlos en superestrellas no parece ser compartida con Zidane que les da pocos minutos o fuerza cesiones en otros equipos.

El galo apuesta por los mismos jugadores que ganaron varias Ligas de Campeones seguidas, pero que también no ganaron unas cuantas Ligas quizá por falta de motivación. ¿Es lo que está pasando este año? ¿Los jugadores no tienen la motivación suficiente para rendir regularmente? Analizamos los resultados del Real Madrid esta temporada 2020-2021. Vamos a compararlos con otros años y por último, vamos a ver lo que nos espera.

Real Madrid 2020 vence a los grandes  

De los 5 primeros equipos clasificados en la Liga, el Real Madrid ha ganado a todos menos un empate con el Villareal (1-1). El Real Madrid ha ganado al Atlético (2-0), al Barcelona (1-3) y al Sevilla (1-0). En cambio, el equipo blanco ha perdido contra: Cádiz, Alavés y Valencia. Contra la Real Sociedad, Elche, Osasuna y Villarreal, se empató.

En Champions League el Real Madrid sigue la misma tónica, vencer a los equipos supuestamente grandes y perder o empatar con los de menos cartel. El Real ha ganado los dos enfrentamientos contra el Inter (3-2) y (0-2) y ha perdido los dos partidos contra el Shaktar (2-3) y (2-0). Contra el Borussia empató de milagro (2-2) y ganó el último partido (2-0), que le clasificó primero de grupo.

Real Madrid motivación

Más puntos que los últimos años en Liga

Por lo que vemos, este año no hay nada nuevo en comparación a años pasados. La diferencia es que se tiene un punto más que el año pasado en la Liga, siete puntos más que en la 2018-2019, seis más que en la 2017-2018, y siete puntos más que en la 2016-2017. Además, esta temporada sí se ha ganado más que otros años a equipos que están en la parte alta de la clasificación de la Liga española.

En cuanto a la Copa del Rey, el año pasado  el Real Madrid perdió contra la Real Sociedad de Odegaard. Los anteriores perdió contra FC Barcelona, Leganés y Celta de Vigo. Desde la 2013-2014 no llega a un final el Madrid. Un partido contra el FC Barcelona que todos recordamos por el gol de Bale.

Los partidos con los equipos grandes parece que les motivan y han ganado hasta ahora a todos o casi todos los clubes. Mientras que contra los equipos que en teoría podrían parecer más fáciles, pierden o empatan. La excepción es el Valencia en Liga en un partido extraño, y Athletic en Supercopa, dos equipos denominados grandes, pero que este año no están teniendo una buena clasificación en Liga. No obstante, el Athletic acaba de mejorar su campaña tras ganar la Supercopa de España al FC Barcelona.

¿Hay falta de motivación en el Real Madrid 2021?

Parece que sí. Los retos enormes contra grandes equipos son los que les atraen a jugadores que ya han ganado muchos títulos. Mientras, los jóvenes entran con cuentagotas en el 11 inicial de Zidane u ocurre como ayer, que los incluye en un equipo en el que los jugadores no han jugado ningún partido juntos.

Ha faltado mezcla y combinar veteranos con jóvenes de una manera más continua. De esta manera los experimentados no acabarían cansados de jugar muchos partidos seguidos y los jóvenes no se verían desmotivados por los pocos minutos y la falta de confianza.

Hace un mes Zidane aseguraba que el equipo responde cuando tiene que responder. Apostó por los jugadores experimentados y le salvaron la papeleta. Recordemos que hace un mes y medio el equipo estuvo con un pie fuera de la Champions League y que un gol de Lukaku permitió llegar con opciones a la última jornada de la Champions League. El equipo ganó al Borussia y varios partidos de liga seguidos hasta mejorar mucho su posición en la Liga.

Parece que la Supercopa y la Copa no eran importantes y que jugar el partido contra Osasuna en un día de nieve no motivaba mucho. Ahora vienen partidos contra Alavés, Levante, Huesca, Valencia, Getafe y Valladolid. Poco motivantes estos rivales. Luego, el peligroso Atalanta en Champions League. Una formación con poco nombre en Europa, pero que ha demostrado jugar muy bien en equipo, lo cual le sirivió para llegar lejos el año pasado. Mal panorama porque estos equipos no parecen los mejores para inspirar a los nuestros.

Pero la pregunta que debemos hacernos es ¿quién es el que tiene que motivar a estos jugadores? ¿Quién es el que tiene que sacar el mayor rendimiento? La respuesta es fácil y veremos si lo consigue.

Clasificación Real Madrid

Todos los equipos grandes no tienen buen momento

En cuanto a la estrategia, parece que siempre jugamos a lo mismo, ni un solo desborde, ni una sola pared rápida, todo son centros a la olla sin tener a un “Santillana”. Tampoco este Real Madrid de 2021 marca fácilmente, lo que eleva la dificultad de ganar los partidos. Comprendo que estamos en tiempos de pandemia y que está afectando a todos los profesionales del fútbol. Ha cambiado todo y juegan con estadios vacíos.

Todos los equipos están jugando a un bajo nivel. Solo el Bayern ganaba fácil y ahora ya ni si quiera este equipo es tan superior a otros. ha perdido en copa con el equipo de segunda división KSV Holstein y lleva unos partidos en LIga que gana por la mínima. En España, el Atlético de Madrid ha recuperado su fuerza defensiva y eso le está bastando para liderar el campeonato. El FC Barcelona, tras un empiece difícil tiene opciones de ganar todo menos la Supercopa.

En Inglaterra, el Liverpool ya no es el que era con las bajas que tiene en defensa. Se encuentra a 6 puntos de un Manchester United, que sin jugar un gran fútbol, tras encadenar unas victorias en navidades, y con los  goles de Pogba en los últimos partidos, ha conseguido la primera posición en la Premier League. La Juventus pasa por grandes problemas en el Scudetto y está a 10 puntos del Milán. Eso sí esta semana ganó la Supercopa al Nápoles y promete batalla en la segunda vuelta. En Francia, el PSG acaba de tomar el liderato junto al Lille y se cuestiona partido a partido al máximo goleador de la liga: Mbappé con 12 goles.

Esto es algo positivo, ver que ningún club está a un nivel óptimo como para triunfar fácilmente en Europa. Todo es posible si Zidane motiva este Real Madrid en 2021, ya que el nivel de fútbol actual es muy bajo. Pero no seamos tan optimistas, vienen curvas y hay que agarrarse bien para superarlas.

 

Fotografías Getty Images

 

 

 

 

Cavilando va Zidán,
Lleva la cabeza gacha,
Las manos en los bolsillos,
La frente tiene arrugada;
Signos de preocupación
Y hasta de desesperanza.
Zidán, como Hamlet, duda
Qué es más noble para el alma
Si aguantar estoicamente
Las repetidas desgracias
Y resistir aplaudiendo
Con entusiasmo en la banda
O bajarse de la burra,
Deshacerse de la albarda,
Liar el petate y dejar
Que otro enderece la marcha.
Por más vueltas que le da
no ve luz, no se decanta.

Zidán, si tú me escuchases
Yo por bien te aconsejara
Que no sigas derrochando
Tu harto merecida fama
Que se va deteriorando
Cada minuto que pasa:
Tu proyecto se está hundiendo,
Tu varita no hace magia,
Tu equipo unos días da pena
Y los demás días, rabia;
Tu nombre, antaño glorioso,
Era oro y ahora es plata
Y si lo sigues sobando
Será bronce, latón, nada.
La parroquia madridista
Está algo desorientada:
Unos piden tu cabeza
Y otros quieren que te vayas.
La memoria de la gente
Es ligera y casquivana,
La gloria de hace tres años
Ya no cuenta en la balanza
Y pesa la pesadilla
Vivida cada semana.
Utiliza la cabeza,
No te empecines, descansa,
Considera que la vida
Lo mismo da que reclama,
Que es insensato seguir
Cuando la estrella se apaga;
Retírate a tus cuarteles
Y dedícate a tu casa,
Tu familia, tus amigos,
Vive en amor y compaña;
Verás que al cabo de un tiempo,
Menos del que imaginaras,
Tu recuerdo reverdece
Y en brazos de la nostalgia
Recobras la posición
A tu historia reservada,
Que los fracasos presentes
Serán pronto agua pasada.

Éste es, Zidán, mi consejo,
Haz tú lo que bien te plazca.

 

Fotografías: Getty Images.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

Buenos días, por decir algo. La indignación y el sonrojo persisten tras la eliminación copera ante José Juan, Juanan y el resto de héroes cuasianónimos del Alcoyano. Persisten ante la (esperamos que solo aparente) indiferencia de Zidane en la rueda de prensa, negando que aquello hubiera sido una vergüenza, “son cosas que pasan”. El sonrojo de millones de madridistas también es algo que pasa, Zizou, pero mientras pasa (de largo) esos madridistas agradecerían unas palabras a través de las cuales su líder deportivo se hiciera cargo de la ignominia, recapacitara y pidiera perdón por ella. Los madridistas se merecen eso, Zizou, y ha decepcionado más la ligereza con que se ha llevado públicamente el trauma que el trauma en sí.

Así no, Zizou. La desilusión es absoluta.

Portada Marca Portada As

Informan As y Marca de que Zidane sigue. Nos parece bien que siga, aunque por primera vez desde que se hizo cargo de la máxima autoridad técnica del equipo, en aquel bendito día de Reyes del 16, tampoco nos parecería completamente desatinada la posibilidad de su cese. Deseamos que siga, y que las cosas se arreglen bajo su mando, pero nuestra defensa sería mucho más cerrada y entusiasta si hubiéramos encontrado otra actitud por su parte en la rueda de prensa. La herida de deshonor que sufre el madridismo no merecía ser espolvoreada con la sal de tu aparente indiferencia.

Consideramos que dirección deportiva y dirección técnica deben reunirse y tratar no solo la caída ante el Alcoyano, sino también (y sobre todo) la clara disonancia entre la apuesta general del club por los jóvenes y la manifiesta falta de armonía de Zidane con la misma. El último rumor, la cesión de Ødegaard que hipotéticamente se gestiona con la Real, no puede preocupar más. No puede ser que a Zidane no le guste ninguno de los jóvenes, que no le parezca que absolutamente ninguno (excepto Mendy) esté ya en condiciones de aportar con continuidad. Hay mucho que aclarar ahí arriba, y urge que se haga.

Tanto As como Marca informan también, como veis, del paso de gigante del Atleti, que venció en su compromiso atrasado ante el Éibar. Lo que no se nos cuenta es cómo venció. O, mejor dicho, se cuenta sin contarse. “Luis Suárez remonta el gol del meta Dmitrovic”. Bien, pero ¿cómo lo remonta? “Dos goles del uruguayo, el segundo a lo Panenka, dan el triunfo al Atleti”. Uy, qué bien, qué bonito, pero ¿podría alguien explicar por qué marcó Luis Suárez a lo Panenka, es decir, a lo Sergio Ramos?

Nosotros, ya que nadie lo hace, os vamos a explicar por qué. Luis Suárez marcó el segundo gol a lo Panenka, cuando el partido ya agonizaba, porque el colegiado se inventó un penalti a cuenta de un piscinazo de manual del propio delantero charrúa. ¿Hay rastro de este pequeño detalle en las primeras planas del día? No. ¿Hubo mención a este ínfimo pormenor en las entrevistas post-partido? Niet. ¿Por qué habría de haberlas? Siendo el Atleti el equipo del pueblo, la sola mención al asunto supondría un serio intento de genocidio cultural o algo así. Quien haya visto las imágenes de Suárez desplomándose al entrar en el área del Éibar, puede a continuación llevar a cabo el estremecedor ejercicio de fútbol-ficción de imaginar el pifostio de polémicas que hoy habría montado si ese mismo penalti se señala a favor del Madrid. El paso de las Termópilas sería un episodio de los Teleñecos.

De ilusión también se vive, reza el dicho popular. Y de desilusión, agregamos. De tu desilusión, madridista, vive mucha gente. Por ejemplo, todos los que montan un pollo descomunal cada vez que el VAR acierta a favor del Madrid pero ignoran completamente la controversia cuando el VAR se equivoca a favor de otros. Mendilibar, entrevistado tras el partido, tuvo que hacer mención a la jugada sin ser preguntado por ella, a lo cual quien portaba el micrófono no tuvo a bien repreguntar nada. El doble criterio es escandaloso.

Os dejamos con las portadas de la prensa cataculé, que dan cuenta de lo canutísimas que lo pasó el Barça para solventar su eliminatoria copera ante el Cornellà.

Ánimo, madridista. De desilusión (la que te da el Madrid, la que te da el Tinglao) también se vive.

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