La singular “persecución” diplomática de un club recibido, acompañado, protegido y elogiado por la representación exterior del franquismo.
La historiografía y el periodismo barcelonistas han presentado con frecuencia al F. C. Barcelona como una entidad antifranquista sometida a una persecución política que contrastaría con las supuestas ventajas permanentes concedidas al Real Madrid. La serie «El Barcelona en representación de España», publicada por SALTATAULELLS a partir de noticias de la revista BARÇA, permite someter a contraste una parcela concreta de ese relato: el trato dispensado al club catalán por embajadores, cónsules, legaciones y otros representantes oficiales de España durante sus desplazamientos al extranjero.
La documentación reunida no autoriza a negar cualquier conflicto del Barcelona con el régimen ni a convertir la cordialidad diplomática en una absolución general del franquismo. Sí permite, en cambio, rechazar una afirmación mucho más concreta y repetida: que las embajadas españolas constituían un privilegio reservado al Real Madrid y que el Barcelona, por su identidad catalana y antifranquista, era ignorado, vigilado únicamente como sospechoso o abandonado a su suerte. La propia revista del entorno azulgrana describe recepciones oficiales, puertas abiertas, acompañamiento desde los aeropuertos, presencia consular en estadios y hoteles, protección en escenarios delicados, agasajos, condecoraciones, insignias de oro y brillantes y elogios al Barcelona como representante de España.
Existe una coincidencia parcial con el informe de SALTATAULELLS dedicado al Deportivo de La Coruña en Uruguay. Allí ya se utilizó documentación diplomática para demostrar que la atención de embajadas y consulados a los clubes españoles no era un monopolio del Real Madrid. También se recordó el caso del R. C. D. Español. Esa coincidencia no vuelve redundante el presente trabajo por tres razones:
Por ello se conserva una referencia breve al Coruña como comprobación externa de una práctica general, pero se evita reproducir el desarrollo ya realizado en aquel informe.
La fuente básica es la serie de seis entregas de SALTATAULELLS titulada «El Barcelona en representación de España». Las cinco primeras recopilan noticias de la revista BARÇA; la sexta incorpora documentación del Archivo de Alcalá relativa a la gira de Caracas de 1967. La revista se presentó en 1955 como una publicación de la «gran familia azulgrana» y como instrumento de comunicación del propio club. Por ello, sus textos tienen un valor especial: no proceden de la propaganda del Real Madrid ni de una reconstrucción madridista posterior, sino de un medio que hablaba desde el barcelonismo y para el barcelonismo.
Este informe no pretende probar que todas las relaciones entre el Barcelona y el franquismo fueran armoniosas. Tampoco confunde cortesía protocolaria con adhesión ideológica íntima. Su pregunta es más delimitada: ¿puede mantenerse que el Barcelona fue objeto de una exclusión o persecución diplomática sistemática en el extranjero mientras el Real Madrid disfrutaba en exclusiva del aparato exterior del Estado? La evidencia reunida conduce a una respuesta negativa.
El número inaugural de BARÇA, de 23 de diciembre de 1955, no apareció como una publicación semiclandestina o tolerada con desgana. La revista agradeció expresamente la ayuda recibida del director general de Prensa, del gobernador civil y de quienes facilitaron su presentación. Además, rindió «testimonio de devoción y admiración» a Franco y recordó la audiencia concedida a la Junta Directiva del club, durante la cual el jefe del Estado se interesó por el futuro estadio azulgrana.
«BARÇA quiere también agradecer [...] a todos los que nos han prestado su desinteresada ayuda, los esfuerzos que realizaron para hacer más fácil y cómoda nuestra presentación ante el público».
Los números posteriores incluyeron textos de adhesión al régimen: exaltación del desfile de la Victoria en Barcelona (1960), agradecimiento e «inquebrantable adhesión» a Franco (1966), duelo por el asesinato de Carrero Blanco (1973) y felicitación a Carlos Arias Navarro (1974). Estos textos no permiten conocer el pensamiento privado de cada socio o directivo; sí impiden describir la publicación como una voz institucional continuamente amordazada y enfrentada al poder.
1957, Venezuela. El embajador Manuel Valdés mantuvo la Embajada abierta al equipo, prestó apoyo constante y participó en actos cuya acogida, según el jefe de la expedición, superó lo esperado. La documentación describe colaboración explícita y agradecida, no aislamiento.
1962, Quito. El embajador de España, conde de Urquijo, recibió al Barcelona en la Embajada, elogió sus virtudes deportivas y estuvo junto al equipo antes del partido. El club aparece tratado como una delegación deportiva española.
1963, Alemania. El cónsul de España estuvo presente en el palco y saludó a los jugadores después de la victoria, en un contexto de fuerte presencia de trabajadores españoles. La diplomacia y la emigración española reconocían al Barcelona como representante común.
1967, Caracas. El embajador Matías Vega Guerra recibió a la delegación en la Cancillería, la acompañó institucionalmente y participó en la visita al alcalde de Caracas. Diplomacia española, ciudad de Barcelona y club aparecen aquí integrados en el mismo ceremonial.
1967, Roma. El embajador Alfredo Sánchez Bella ofreció una recepción en su residencia, en el marco de una relación previa con el club, y se produjo intercambio de distinciones. No fue una simple formalidad ocasional.
1969, Essen y Colonia. El cónsul general y los centros españoles acompañaron al equipo; hubo visita a los vestuarios y apoyo de miles de emigrantes. BARÇA subrayó el vínculo del club con los compatriotas residentes en el extranjero.
1969, Basilea. El apoyo de españoles residentes fue muy visible, con pancartas como «Viva España» y «Para España la Copa llevarás». La representación española convivía con la identidad catalana del club.
1969, Nueva York y ONU. El cónsul general y el embajador de España ante las Naciones Unidas recibieron al Barcelona; hubo visita oficial y concesión de insignias de oro y brillantes. El club participó de forma clara en la proyección exterior de España.
1971, Belfast. El vicecónsul y el secretario de la Embajada recibieron y acompañaron al equipo y contribuyeron a garantizar su seguridad en un contexto marcado por la violencia del IRA. La representación española actuó aquí como protección, no como persecución.
1971, Bucarest. Embajador, cónsul y personal diplomático recibieron al Barcelona desde su llegada y organizaron un acto oficial en la legación. La atención institucional fue completa.
1973, Lisboa. El embajador conde de Navascués concedió audiencia, asistió al encuentro y elogió al «equipo español» campeón de Europa en hockey. La representación nacional alcanzaba también a las secciones del Barcelona.
1974, París. El embajador y alto personal diplomático estuvieron presentes en un palco protegido después de una amenaza y del hallazgo de un artefacto, y felicitaron a los jugadores. Es un episodio de asistencia y protección ante un riesgo real.
1974, La Haya. El embajador Rafael Sedó ofreció una recepción cordial y brindó en catalán por los éxitos del Barcelona. La catalanidad del club no impidió la cordialidad diplomática.
1975, Leeds. Representantes de la Embajada estuvieron en el palco junto a Agustín Montal y Pablo Porta, lo que muestra la continuidad del patrón hasta el final de la dictadura.
1975, Salónica. El embajador Fernando Rodríguez Torrero se desplazó expresamente para ver al equipo, visitó el hotel, recibió una insignia de oro y brillantes y efectuó declaraciones favorables. Resulta difícil conciliar este trato con una exclusión diplomática sistemática.
La gira venezolana es el ejemplo más completo porque aparece en dos momentos y con dos tipos de prueba. En 1957, el jefe de la expedición barcelonista declaró a BARÇA que el apoyo del embajador Manuel Valdés había «sobrepasado todo cuanto pudiéramos esperar». La frase es especialmente relevante: no describe una visita obligada y fría, sino una colaboración superior a las expectativas del propio club.
«Si la Embajada ha tenido sus puertas abiertas a nuestro equipo [...] el embajador ha tenido siempre su corazón también abierto».
Diez años más tarde, Matías Vega Guerra recibió a la delegación en los jardines de la Cancillería, departió con directivos y periodistas y acompañó al club en actos institucionales caraqueños. La ampliación publicada en 2024 con documentos del Archivo de Alcalá añade el reverso administrativo: el embajador informó al Ministerio de Asuntos Exteriores sobre el comportamiento deportivo y social de la expedición. Esa práctica puede calificarse de seguimiento oficial, pero no debe deformarse selectivamente. El Estado seguía las giras de clubes españoles porque podían afectar a la imagen exterior de España; la misma documentación muestra contactos fluidos entre Juan Gich, el Barcelona y el Ministerio, así como una valoración positiva de los actos realizados.
La vigilancia administrativa de una delegación que representaba al país no equivale, por sí sola, a persecución política del club. Para sostener esa conclusión serían necesarias pruebas de hostigamiento, sanciones, amenazas o discriminación específica. Lo que se observa en Caracas son recepciones, colaboración, acompañamiento, intercambio de obsequios y satisfacción oficial.
La contradicción más fuerte con el relato de una entidad exteriormente proscrita no está solo en las recepciones diplomáticas, sino en el lenguaje utilizado por BARÇA. En Alemania, la revista calificó al Barcelona de «excelente embajador cerca de nuestros compatriotas». En Basilea afirmó que para los españoles residentes en el extranjero había llegado «un equipo que les representaba». En Nueva York explicó que la visita tenía repercusión propagandística para España y definió al club como paladín de su ciudad, su región y su país, «unida siempre en nombre de la nación española».
Ese lenguaje no elimina la identidad catalana. Al contrario: BARÇA muestra barretinas, pancartas en catalán y orgullo local junto a «Viva España», seguidores de Granada y León y diplomáticos españoles. La fuente contemporánea presenta identidades superpuestas y compatibles. La reconstrucción posterior que exige escoger entre «club catalán perseguido» y «club español representativo» empobrece una realidad que la propia revista describió con mayor naturalidad.
Las embajadas actuaban porque un club español en el extranjero era también un escaparate del país. Los diplomáticos asistían a partidos, recibían expediciones, facilitaban contactos y celebraban victorias. El Barcelona, por su parte, no era un sujeto pasivo arrastrado a esos actos: entregaba placas, medallas, llaveros e insignias de oro y brillantes; invitaba a los representantes oficiales; agradecía públicamente su ayuda y aprovechaba el prestigio institucional que las recepciones proporcionaban.
La relación era, por tanto, recíproca. El régimen obtenía propaganda y normalidad exterior; el club obtenía protección, representación, acceso a autoridades y apoyo logístico. Presentar esa reciprocidad como privilegio franquista cuando la protagoniza el Real Madrid y como coacción inevitable cuando la protagoniza el Barcelona no es un criterio histórico: es una conclusión decidida de antemano.
Es indudable que el Real Madrid, por disputar más finales y realizar más giras internacionales durante sus años de mayor éxito, aparece con mayor frecuencia junto a embajadores y autoridades. La diferencia cuantitativa no demuestra por sí sola un privilegio político. Para comparar con rigor habría que relacionar el número de actuaciones exteriores de cada club, la relevancia de los partidos, los países visitados y el protocolo aplicado.
La serie de BARÇA acredita que el mecanismo diplomático no era exclusivo. Cuando el Barcelona viajaba, también encontraba embajadores en aeropuertos, consulados en palcos, recepciones en residencias oficiales, visitas a organismos internacionales y actos con la colonia española. El supuesto monopolio madridista se desvanece. Queda abierta otra cuestión —si en casos concretos existió una ayuda excepcional al Real Madrid—, pero ya no puede responderse mediante la mera fotografía de un embajador con Santiago Bernabéu.
La documentación empleada en otros trabajos de SALTATAULELLS muestra que el Deportivo de La Coruña y el R. C. D. Español también mantuvieron relaciones con embajadas y autoridades españolas en sus desplazamientos. Esta referencia se conserva porque ayuda a clasificar correctamente el fenómeno: se trataba de una práctica estatal general hacia equipos nacionales en el extranjero, modulada por la importancia de cada gira y no reservada jurídicamente a un solo club.
No se reproduce aquí el desarrollo del caso coruñés. Su función es únicamente actuar como prueba de control: si aparecen atenciones diplomáticas al Real Madrid, al Barcelona, al Español y al Coruña, la hipótesis más sencilla y mejor apoyada no es la existencia de cuatro privilegios singulares, sino una política ordinaria de representación exterior.
La palabra «persecución» exige identificar un perseguidor, una conducta lesiva y una prueba de discriminación. En la serie examinada sucede lo contrario:
Puede sostenerse que el régimen quiso instrumentalizar los éxitos internacionales del Barcelona. Pero, si esa utilización convierte automáticamente al Real Madrid en «equipo del régimen», el mismo criterio tendría que aplicarse al club azulgrana cada vez que fue recibido y empleado como vehículo de prestigio exterior. La salida más razonable es abandonar la etiqueta automática: la diplomacia franquista utilizó los éxitos de distintos clubes españoles, y los clubes aceptaron y aprovecharon esa colaboración.
Las embajadas franquistas estuvieron reservadas al Real Madrid. DESMENTIDO. La propia revista BARÇA y otros casos documentados muestran que el Barcelona y otros clubes españoles también recibieron atención diplomática.
El Barcelona fue diplomáticamente marginado en sus giras por ser catalán y antifranquista. NO DEMOSTRADO. La evidencia reunida apunta reiteradamente en sentido contrario.
El Barcelona recibió apoyo institucional y fue utilizado como representante de España. PROBADO en múltiples giras entre 1957 y 1975.
La mayor presencia diplomática del Real Madrid prueba un favoritismo político. NO DEMOSTRADO sin corregir la comparación por el número, la importancia y el contexto de sus actuaciones internacionales.
El franquismo instrumentalizó deportivamente al Barcelona. PROBABLE y, en algunos episodios, explícito; pero la proyección exterior mediante clubes españoles no fue exclusiva de una sola entidad.
La existencia de estas atenciones elimina cualquier conflicto entre el Barcelona y el régimen. DESMENTIDO como conclusión general. Este informe solo examina y refuta la tesis concreta de una exclusión diplomática sistemática.
La persecución diplomática del Barcelona tiene una singular apariencia: puertas abiertas en las embajadas, recepciones en residencias oficiales, embajadores que viajan para verlo jugar, cónsules que esperan al equipo, personal diplomático que lo acompaña, autoridades que lo protegen ante amenazas, elogios como «equipo español», condecoraciones, brindis en catalán e insignias de oro y brillantes intercambiadas con los representantes del Estado.
La ironía es legítima, pero la conclusión histórica debe ser sobria. La serie de SALTATAULELLS no convierte al Barcelona en un club franquista ni borra los episodios de conflicto político. Demuestra algo más limitado y, precisamente por ello, más sólido: la diplomacia española del franquismo no trató al Barcelona como un cuerpo extraño al que hubiera que excluir. Lo recibió como a un gran club español, aprovechó su prestigio y le prestó una asistencia que el propio barcelonismo contemporáneo agradeció y celebró.
Por tanto, cuando se atribuya una fotografía del Real Madrid en una embajada a su condición de «equipo del régimen», deberá mostrarse qué diferencia material existió respecto de las recepciones aquí documentadas. Sin esa comparación, no hay demostración de privilegio: hay selección de imágenes y olvido de las que incomodan al relato.
SALTATAULELLS, «DESCANSANDO DE LOS “SALTATAULELLS”. EL DEPORTIVO DE LA CORUÑA JUEGA EN MONTEVIDEO Y HAY PROBLEMA CON LA BANDERA ESPAÑOLA», 12 de junio de 2022. Abrir artículo publicado.
Fuente hemerográfica citada en la serie: revista BARÇA, números y páginas individualizados en las seis entregas. La sexta parte incorpora documentos y fotografías del Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares).
Nota: El autor de este texto ha utilizado la IA para seleccionar, resumir y reordenar contenidos de la web SALTATAULELLS, de su misma autoría.
Fotos: SALTATAULELLS
Nota de la redacción: Las investigaciones y conclusiones expuestas corresponden a su autor, Antonio Arias.
Los Barcelona-Real Madrid en el Camp Nou siempre fueron los partidos que más tensión y nerviosismo provocaron en mí.
Hoy, para ser positivos, solo les relataré cómo viví en primera persona las victorias blancas en el feudo catalán.
Nos retrotraemos al 4 de diciembre de 1977 para el primer triunfo en Barcelona, cuando servidor tenía 16 años, apenas dos meses después de empezar a trabajar en el negocio familiar.
El Madrid de Luis Molowny (recuerden, "el señor de los milagros") llegaba con la moral rebosante y la baja importantísima de su líder y actual presidente de honor del Club, José Martínez Sánchez "Pirri", en la denominada "Batalla de Belgrado" del Yugoslavia-España de 4 días antes.
El equipo blanco realizó un partido sensacional con tres golazos de Jensen, Santillana y Stielike, este último tras genial jugada de Juanito. Por el Barça, capitaneado por el mejor jugador del mundo de la época, Johan Cruyff, goleó por partida doble Carlos Rexach, el segundo de penalti.
Cuando De Burgos Núñez (padre del ínclito De Burgos Bengoetxea) pitó el final, la fiesta en casa con mi padre (q. e. p. d.) fue simpática, graciosa y "a lo loco".
Qué noche la de aquel día.
Hubo que esperar solo dos años para la siguiente victoria en el Camp Nou, el 10 de febrero de 1980. Las jornadas previas fueron de una tensión extrema entre los presidentes Luis de Carlos y José Luis Núñez, con continuos insultos del catalán, ante lo que tuvo que intervenir el mismísimo presidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Tarradellas, quien calmó los ánimos... por poco tiempo. El partido será recordado por los siglos de los siglos por el recital de un extremo inglés, Laurie Cunningham, ante el que se rindió el público culé, que terminó ovacionando cada jugada del "11" madridista. 0-2 con goles de García Hernández y Santillana, en apenas dos minutos.
El mayor mito del Real Madrid de todos los tiempos, don Alfredo Di Stéfano Laulhé, era el entrenador del equipo en el siguiente triunfo blanco en Barcelona, que llegó el 22 de octubre de 1983.
En el equipo de César Luis Menotti, bajas trascendentales de sus dos estrellas extranjeras, las dos por lesión, Bernd Schuster y Diego Armando Maradona. El encuentro fue televisado en directo por TVE. Partido discreto, con los tres goles del 1-2 marcados en la primera parte: el de Juanito, el de Quini y el definitivo de Santillana, aprovechando una mala salida del tristemente desaparecido Javier Urruticoechea. Noche de sábado gloriosa para todos los "merengues".
Increíblemente, hubo que esperar la friolera de 20 años para disfrutar del siguiente asalto al feudo culé en Liga. Pero en esa larga travesía del desierto, hubo triunfos en otras competiciones.
El 16 de junio de 1993, encuentro de vuelta de semifinales de la Copa del Rey, tras el inquietante 1-1 de la ida en Chamartín.
Con arbitraje del polémico Juan Andújar Oliver, que expulsó al central madridista Ricardo Rocha en el minuto 33, el conjunto de Benito Floro realizó la hombrada de ganar en inferioridad, 1-2 con goles de Míchel e Iván Zamorano. La épica, una vez más, estuvo en el ardor y buen juego, ante un Barcelona que la anterior temporada había logrado su primera Copa de Europa y que contaba en sus filas a estrellas como Michael Laudrup, Hristo Stoichkov o Ronald Koeman.
Hubo que esperar al nuevo siglo XXI, al 23 de abril de 2002, Sant Jordi, para el siguiente triunfo del Madrid en Barcelona.
Fue en el partido de ida de las semifinales de la Champions League, en plena época de "Los Galácticos".
Dos maravillosos tantos en la segunda parte, obras de arte logradas por Zinedine Zidane y Steve McManaman, pusieron la primera piedra de lo que a la postre fue La Novena, primera bajo la presidencia de Florentino Pérez.
Hubo que esperar 20 años desde aquella victoria de 1983, que como dice el tango, no son nada, para conocer de nuevo un triunfo de los nuestros en el Camp Nou en Liga. Ocurrió el 6 de diciembre de 2003, con el portugués Carlos Queiroz en el banquillo, y un 1-2, con goles de Roberto Carlos, Ronaldo y Kluivert.
¡Al final se rompió el maleficio!
Y así, llegamos al 23 de diciembre de 2007, en la antevíspera de Navidad, cuando un golazo estratosférico del brasileño Julio César Baptista certificó la gran victoria de los de Schuster, de nuevo en el Club blanco, ahora como entrenador.
El 21 de abril de 2012 fue un día apoteósico para el que suscribe estas líneas, boda de mi sobrina Irene con su novio Javi, dos madridistas de pro, y en pleno casamiento, y a través de la radio, nos fuimos enterando de la sensacional victoria ante el Pep Team. Aquel gol de Cristiano Ronaldo, que pidió calma al público del Camp Nou, ya está en el imaginario colectivo del madridismo. Una noche inolvidable, ciertamente.
Al año siguiente, nueva victoria, pero en la semifinal de la Copa del Rey. Tras el 1-1 de la ida en el Santiago Bernabéu, llegó un clamoroso 1-3 con goles de Cristiano Ronaldo (dos) y Raphaël Varane. Fue la última gran noche de José Mourinho en el Real Madrid, en su primera etapa.
Y llegó la etapa de ZZ en el banquillo blanco, en la que se convirtieron en rutinarias las victorias en "territorio comanche".
La primera, el 2 de abril de 2016, cuando los nuestros, que acabaron (para variar) con 10, remontaron el tanto inicial de Piqué, con dos golazos de Karim Benzema y, cómo no, Cristiano Ronaldo, en su "jardín" del Camp Nou. El arbitraje de Hernández Hernández (en plena época Negreira) fue horrible, con la expulsión de Sergio Ramos y la anulación de un gol legal de Gareth Bale, como "hitos" principales.
En el estío de 2017, nuevo triunfo, esta vez en la competición de la Supercopa. Un impresionante 1-3 "a pesar" del terrible arbitraje de De Burgos Bengoetxea. Ni así pudieron con el doble campeón de Europa (de forma consecutiva), que marcó por mediación de Piqué en propia puerta, Cristiano, antes de su injusta expulsión, y Marco Asensio.
Y llegó la pandemia del coronavirus, y el 24 de octubre de 2020, ante las gradas vacías del Camp Nou, victoria justa y merecida por 1-3, con tantos de Valverde, Sergio Ramos y Luka Modric.
El 24 de octubre de 2021, de nuevo con Carlo Ancelotti en el banquillo blanco, ganaron los nuestros 1-2, goles de David Alaba y Lucas Vázquez.
Pero a esta historia, mía y de todos vosotros, le faltaba una goleada a domicilio, y esta se alcanzó al fin en la noche del Miércoles Santo de 2023, con una exhibición impresionante de los "merengues" con un 0-4 elocuente, hat trick de Benzema y el primero, obra del gran Vinicius Junior.
Y, al fin, la última victoria en la capital catalana sucedió el 28 de octubre de 2023, en el estadio de Montjuïc. Fue la tarde gloriosa de Jude Bellingham, con goles del inglés en el 68' y el 92' remontando el tanto inicial de Gündogan.
Victorias en Liga, Copa del Rey, Supercopa y Champions League.
El próximo domingo, día 25 de octubre, que Dios reparta suerte y ojalá sea un nuevo triunfo del mejor Club Deportivo del Mundo, el Real Madrid.
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Buenos días.
Ayer, en Oviedo, se entregaron los Premios Princesa de Asturias. Su jurado se había reunido con anterioridad con el objetivo de encontrar a las personas que más lo mereciesen en las distintas categorías.
Para la categoría de Deportes entendieron que Messi era quien mejor encarnaba los valores del galardón. Es decir, un premio español para un futbolista hispanoargentino que ha acumulado a lo largo de su carrera un extraordinario catálogo de méritos, como los siguientes:
Deslumbrante talento. Sin duda. Messi ha hecho con el balón en los pies —y en las manos— lo que muy pocos han logrado en la historia. Gracias a sus capacidades innatas y no tanto.
Solidaridad. Fue condenado a 21 meses de cárcel por tres delitos fiscales al defraudar 4,1 millones de euros en los ejercicios 2007, 2008 y 2009. La pena de prisión fue sustituida por una multa. Entendieron que la sanción económica era más adecuada para alguien millonario.
Humildad. En este aspecto, es difícil destacar algún momento especialmente ejemplar de Messi. Por citar alguno, recordemos cómo mostró la camiseta con su nombre y su dorsal al Bernabéu en un acto de modestia extrema que jamás nadie podrá siquiera igualar.
Comportamiento ejemplar. Aquí también destaca Leo. Como muestra, un botón. O un pelotazo. Para el caso, messi gual. En 2011, durante un Real Madrid-Barça, Messi lanzó violentamente un balón contra los aficionados que se encontraban en la grada del Bernabéu. Algunos reclamaron amarilla. ¡Incluso una sanción posterior! Es indignante cómo en este país no se sabe apreciar la ejemplaridad. Messi se limitó a innovar en un campo como el del acercamiento entre futbolistas y aficionados que tanto promueven las instituciones deportivas.
Juego limpio. En 2007, Lionel marcó un gol con la mano al Espanyol que a punto estuvo de significar una liga para su equipo. El árbitro, Rodríguez Santiago, concedió el tanto y fue premiado con la final de Copa. Qué menos. Si lo hubiese anulado por infringir el reglamento no habría pasado a la posteridad aquel homenaje a Diego Armando Maradona.
Compromiso colectivo. Qué mejor manera que demostrarlo en su propio club. Gozó de un contrato de 555 millones de euros por cuatro temporadas que decididamente ayudó la entidad de sus amores a no arruinarse. Si hubiese dejado todo ese dinero en la tesorería del club, probablemente lo habrían malgastado. Con la paralización del fútbol por la pandemia y la consiguiente reducción de salarios, Messi, preocupado por las consecuencias que aquello pudiera tener para su modesta nómina, participó, junto a Piqué, en las gestiones que Luis Rubiales emprendió con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, para crear un fondo que compensase los recortes salariales.
Respeto al rival. Argentina perdió la final del último Mundial ante España. Cuando los campeones levantaron el trofeo, Messi y sus compañeros dieron la espalda a los vencedores en un gesto admirable para no robar protagonismo. Sin duda, dar la espalda a los jugadores de España habrá tenido un peso decisivo a la hora de otorgarle un galardón español tan importante a Leo.
Excepcional trayectoria. Messi ganó diez ligas españolas. Nueve de ellas durante el periodo en el que hay facturas que demuestran pagos del FC Barcelona a Enríquez Negreira, vicepresidente de los árbitros que dirigían los encuentros de ese mismo club en el que deslumbraba Messi. ¿Es excepcional o no es excepcional?
Nos dejamos muchos motivos en el cajón. Este portanálisis no puede ser eterno para recoger todas las virtudes de Messi. Virtudes que merecen el reconocimiento unánime de la prensa, ejemplificado en las cuatro portadas deportivas que solemos comentar.
En el jurado que concedió el premio a Messi figuraban Juan Ignacio Gallardo, de Marca; José Félix Díaz, de As; Santiago Nolla, de Mundo Deportivo; y Joan Vehils, de Sport.
Felicidades, Lionel Andrés Messi Cuccittini.
Pasad un buen día.
Que digo yo, aquí pensando en "El Clásico" que tenemos el próximo domingo en Barcelona, que qué bonito sería el fútbol desde una perspectiva de confianza en la justicia, ¿no creéis? Imaginad por un momento vivir con la tranquilidad del que sabe que en un partido de fútbol simplemente se enfrenta a otro equipo, que podrá ser mejor o peor que tú, perfecto, ese es otro debate, pero que no deja de ser eso: un partido del deporte más amado del planeta.
Pero, por desgracia, no. El domingo el Real Madrid no tiene un simple partido de fútbol, tiene un encuentro contra el Sistema. Sin ser yo muy fan de enfocar los males del Madrid solo en esta idea (me matáis por ello muchas veces), te pones a seguir un poco de cerca cómo se están gestionando las causas delictivas del Manchester City en la Premier League y te entran ganas de apagar la televisión aquí en España para siempre, quitarle las pilas al mando y aficionarte a cualquier otra cosa. Desde que salió a la luz el Caso City, el resto de clubes que forman la Premier League se han posicionado, sin la más mínima excepción y como es lógico, en contra de lo que ha pasado durante todo el transcurso de tiempo que se está investigando.
Unos se quejan de descensos, otros de títulos robados, algunos de no habérseles permitido inscribir a jugadores por cumplir las normas, y así una larga lista de quejas absolutamente razonables viendo la gravedad de los hechos. Aquí, en cambio, con suerte, vemos a un entrenador alzar un poco más de la cuenta la voz, solo si ha sido absolutamente flagrante y siempre bajo el amparo de que el Barcelona es muy bueno y les habría ganado también sin las trampas.
Pero bueno, mira, lo que hagan o no hagan el resto de clubes tampoco debe ser lo más importante; si la envidia al Real Madrid es más grande que el presunto (guiño guiño) delito del Barcelona, yo creo que esto es algo que el madridista puede asumir. Hay una carga en la espalda de ser el mejor equipo de la historia del fútbol con una distancia sideral respecto al segundo, y la vemos en cosas como estas: no pasa nada.
estoy de acuerdo con los culés que dicen que lo del city y lo suyo son casos distintos. digo yo que será más grave tener a sueldo al colectivo arbitral, ¿no?
Lo que enfada de verdad al madridismo es saber, porque lo sabemos, que no habrá una sola consecuencia tras todo esto. Al Manchester City (no olvidemos, un club estado de los Emiratos) no le teme nadie en Inglaterra, o bueno, más allá del temor, nadie le debe nada, que es otra forma de decirlo. ¿Por qué se protege aquí tanto al Barcelona? Ya se empieza a hablar, más allá de que quepa recurso por parte de los skyblues, de un descenso de categoría y de empezar la próxima temporada a su descenso con una reducción de puntos considerable, haciéndole el ascenso prácticamente imposible. Es decir, dos años en Segunda, hablando pronto y claro. A lo que habrá que sumar una multa sin precedentes debido a todo lo que ya están denunciando y reclamando el resto de clubes de Inglaterra como consecuencia.
Personalmente, estoy de acuerdo completamente con los culés que te dicen que son casos distintos. Al Manchester City se le acusa de ingresos inflados y de pagos en negro a entrenadores y jugadores, además de no querer cooperar con la justicia. Muy grave, sí, es muy grave; por eso se habla de las sanciones que se habla. Pero digo yo que será más grave tener a sueldo al colectivo arbitral, ¿no? Claro que está muy feo mentir con tus ingresos y pagar en negro, lo sabemos todos, porque adultera la competición de manera indirecta. Ahora bien, desde la humildad absoluta, en mi opinión personal, ¿no será más grave lo del Barcelona?
Me lo pregunto porque la decisión que se tomó en España fue la de poner a un vocero del arbitraje en cada medio principal del país y denominar como nazismo al medio oficial del club, por ser este el único medio de España que sigue denunciando la tropelía. Y menos mal que existe, porque el empeño de todo el mundo en que se olvide es tremendo. Nuestro mandamás, el presidente de La Liga y vicepresidente de la Federación, Javier Tebas, habla de que sí, hombre, que está muy feo lo de Negreira, pero que ya está, que el Real Madrid lo que tiene que hacer es olvidarse del tema cuanto antes y a otra cosa.
Pues así estamos, y el domingo nos enfrentamos a esto, al sistema. Que hay que jugar mejor, claro que sí. Ahora bien, una cosa es que el Real Madrid y los madridistas seamos conscientes de nuestros propios problemas, y otra que no sepamos contra lo que verdaderamente luchamos.
El domingo, a las 21:00h en Barcelona, nos enfrentamos al FC Sistema que, además de no jugar mal al fútbol, siempre tendrán la posibilidad de contar con el comodín Tebas.
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Estamos en guerra. En realidad, ya lo estábamos, desde hace treinta años. La diferencia está en que, como dice nuestro entrenador, al gato ya no solo se le ve la cola (el plumero, diríamos aquí) sino que ahora campa por todas partes sin que nadie denuncie lo evidente, salvo unos pocos, porque las piscinas no se pagan solas. Sí, esto último es de una canción.
Las guerras no son buenas para nadie, ni siquiera para el que las provoca, pero aquí estamos, muy a nuestro pesar, obligados a defender lo que es nuestro, nosotros, que solo queremos ver fútbol y discutir sobre dobles pivotes y laterales largos.
La solución lógica fracasó. Hablo de la SuperLiga. Y lo hizo, probablemente, porque lo de la corrupción sistémica no es algo endémico de este país, sino el estado natural de las cosas. Los que dirigen el negocio no van a entender nada que no sea un chanchullo que obligue a unos y otros en una red interminable de favores y beneficios. Es como proponer a Tony Soprano abrir una cafetería.
La alternativa es, claro, entrar en el juego. Es muy fácil. Unos pagos por aquí, unas firmas por allá, unos votos cuando toque, y a ganar Ligas y Supercopas. De repente, seríamos un equipo más simpático, podríamos fichar a jugadores de otros equipos de la Liga y nuestras estrellas serían admiradas como lo que son, grandes jugadores a los que merece la pena ver. ¿Saldo arbitral? Una cosa del pasado, oiga.
El problema es que no queremos eso. No somos eso. Llevamos una camiseta limpia y blanca y queremos que siga así.
¿Qué nos queda, entonces? Lo de siempre, lo que nos define: Seguir luchando, hasta el final, sea este el que sea.
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Buenos días, y bienvenidos todos al portanálisis del día. Sigan en todo momento las indicaciones del personal responsable, no disparen a corta distancia ni apunten a la cabeza (ya lo hacemos nosotros por ustedes) y respeten las zonas de juego y las áreas de seguridad. No participen bajo los efectos del alcohol o de otras sustancias que puedan afectar a sus capacidades (es temprano, lo sabemos, pero nada más español que el carajillo mañanero).
Si alguien resulta herido o se produce una incidencia, detengan la actividad y avisen al personal del centro. En caso de emergencia, detengan asimismo el juego y sigan las instrucciones del personal.
Por extensión, es de capital importancia el uso correcto del equipo proporcionado, que en este caso consiste en una lupa microscópica de lente compuesta, con luz LED para iluminar detalles diminutos. La van a necesitar para encontrar en la portada de Marca la noticia del día de ayer, que fue sin duda la actuación de oficio del Consejo Superior de Deportes contra Javier Tebas, cuya conducta ha sido elevada al TAD con vistas a hipotéticas sanciones, quién sabe si hasta una inhabilitación.
Apunten muy cuidadosamente con su lupa microscópica en dirección al ángulo superior derecho de la portada de Marca. Arriba del todo verán, con ayuda de la lupa, una noticia relativa a Messi y una visita a Oviedo. Justo debajo, si incrementan la escala de la lupa, y echándole un poco de imaginación, se enterarán de lo de Tebas. “El CSD acude al TAD y abre causa sobre Tebas”. ¿Son capaces de leerlo? Lo de la partición del átomo es un juego de niños al lado de esto. Está a la altura del tímpano izquierdo de Harry Kane, como si fuera una confidencia a su oído.
Como nosotros carecemos del exótico hábito de la jibarización, os ofrecemos en su integridad el anuncio del CSD, a través del cual se actúa contra las intolerables manifestaciones en las que Tebas comparaba al Real Madrid y RMTV con los métodos de propaganda de Goebbles.
Si continuamos con nuestro habitual repaso a la siempre excitante prensa patria, llegamos a As, donde es más fácil encontrar lo de Tebas, tal vez porque el portadista no sentía clavada en su nuca, mientras diseñaba la primera plana, la mirada inquisitorial del factótum (o fucktótum) máximo del balompié patrio.
Además de lo de Tebas, y en preparación del mal llamado clásico que nos espera el domingo, As nos trae a Valverde convertido en Superman, lo que solo es un poco exagerado si atendemos a sus últimas actuaciones desde el lateral derecho. En esa demarcación cree (¿creía?) Fede tener su kriptonita, cuando en realidad sucede todo lo contrario: juega magníficamente ahí.
Sport nombra a Rodri el “jefe del clásico”. A nosotros; de mayores, nos haría ilusión que nos nombraran algo menos hortera que eso. Abrazando desacomplejadamente el topicazo, dicen que “eligió el proyecto deportivo del club cliente de Negreira” (no le molestará a Sport que alteremos mínimamente la cita) “por delante de los millones del Madrid”. De todos es sabido que el club cliente de Negreira paga a sus futbolistas con corticoles y algún que otro gallifante. Con “millones” de ellos, eso sí, que el proyecto de independencia de Cataluña, del que Rodri es ahora adalid, no se sostiene solo.
Y dejamos para el final las más impactante de las portadas de la jornada, es decir, la de Mundo Deportivo. El diario de Godó, grande de España, trae el gran scoop de hoy, descubriéndonos que Mourinho estuvo en el Barcelona. Semejante primicia bien merecería un pulitzer o un Princesa de Asturias, verbigracia como el que le acaban de conceder a Patti Smith, que ayer andaba por tierra asturiana entonando lo de “People have the power”.
No sabemos si la gente tiene el poder, pero sí entendemos que lo poseen UEFA y TAD, por lo menos hasta cierto punto. No es que confiemos mucho en ninguna de las dos instituciones a la hora de hacer justicia con (respectivamente) Barça y Tebas (valga la redundancia), pero a alguien hay que encomendarse, queridos amigos.
Pasad un buen día.
Imagínese usted que se dispone a cruzar la calle con cierta premura. De repente, un señor le agarra del brazo con el único fin de no dejarle avanzar. Automáticamente, el instinto le hace bracear repetidamente tratando de zafarse, hasta que en una de esas veces golpea con el antebrazo en el pecho del caballero. En ese instante el individuo se tira al suelo y empieza a quejarse alegando una agresión en el rostro. Por si no fuera suficiente, imagínese también que acto seguido una muchedumbre de transeúntes le rodea y le recrimina a usted una actitud violenta. ¿Cómo reaccionaría? Probablemente la respuesta de Michael Douglas en su día de furia se quedaría corta. Pues es exactamente lo que ha sucedió el pasado fin de semana en el Bernabéu.
Está todo guionizado. La película empezó con un planteamiento de trama en el que Tebas comparaba al Real Madrid y a su televisión con el aparato propagandístico de Hitler. Le debió parecer demasiado tibio lo que dijo su peón Juanma Castaño sobre el diario Gara, y por eso ahora él envidó cinco más y llamó nazis a los que se revuelven contra su permanente chantaje. El nudo fue el esperpéntico arbitraje del Betis-Barça en el que se logró el objetivo primordial del tinglado, que es ayudar al Barcelona. Finalmente, o eso parecía, el desenlace se desarrolló el domingo con este sinsentido de Güler, rematando con toda la prensa y medio equipo del Sevilla diciendo que al Madrid, como siempre, le ayudan los árbitros.
Tebas quiere vender un producto de calidad capaz de competir con la Premier, pero en realidad lo que tiene es una pantomima que no se cree nadie. Ni siquiera los que ganan. Aquellos que fueron jóvenes a finales de los 90 y vivían en Madrid, recordarán un programa de televisión que se emitía los viernes por la tarde en el Canal 7 autonómico (la televisión que hizo Frades) presentado por Leticia Sabater. Básicamente consistía en una serie de invitados, presuntamente amigos, que iban allí a discutir sobre historias claramente inventadas. Leticia era la mediadora y hasta contaba con un par de gorilas cuya misión era separar a los invitados cuando estos se enzarzaban. El programa era lamentable, pero era de visionado obligado para poder comentar los “highlights” esa misma tarde mientras te pelabas de frío haciendo botellón con los amigos.
Eso mismo es la liga de Tebas. Un producto artificial y manipulado que sin embargo sigue manteniendo la atención de muchos. Incluso él mismo se ha dado el gusto de convertirse en un personaje más del espectáculo. Lo ha logrado a base de exabruptos y posts infumables en los que presume de haber inventado la palabra “portacoz”. Esta vez la diferencia con sus declaraciones anteriores es que las ha hecho en época de campaña electoral. Aquí es cuando salta a escena la denuncia de Miguel Galán queriendo defender el honor del Real Madrid, increíble pero cierto, ante el Consejo Superior de Deportes. Es decir, el gobierno de la nación.
Éste (Pedro Sánchez y los suyos), herido de muerte y tratando de agarrarse a cualquier clavo ardiendo, es probable que dé por seguro el voto del sector geográfico más propenso a apoyar al F.C. Barcelona y quizá piense que le vendría bien pescar algunos votos en aguas blancas, ya que lo de “los nietos” parece que se le complica. Y así es como esta historia podría dar un giro de guion inesperado que podría llevarse por delante al mismísimo Tebas. No me sorprende, si alguien en este país pudiese hacerlo, tendría que ser una persona con un perfil tan “carlosquintesco” como es el de Miguel Galán.
Tebas quiere vender un producto de calidad capaz de competir con la Premier, pero en realidad lo que tiene es una pantomima que no se cree nadie. Ni siquiera los que ganan
Veremos si esto es una pose solo hasta el próximo 29-N, pero, pase lo que pase, celebro que sea la primera vez que el presidente de la Liga titubea, quizá hasta tenga que pedir perdón. Ojalá sirva al menos para que se quede una temporada callado en su poltrona y deje de manosear los partidos para chantajear al Real Madrid. Y, por supuesto, no vuelva a jugar con temas tan serios que han hecho tanto daño a Europa. Este domingo se juega un Barça-Madrid, pero el partido realmente importante se está jugando en los despachos de Ferraz y La Liga.
Estoy realmente impaciente por ver qué pasará en la próxima entrega.
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En la previa del partido frente Sevilla, la afición del Madrid se unió sin fisuras y en tromba como hacía tiempo que no lo hacía. Y todo por una alineación, asunto nada baladí, pues en la búsqueda de la vía para alcanzar el buen juego pocos difieren: Arda, el mejor socio de todos, debe jugar por el centro; y Valverde, contra su gusto y a favor de la lógica, ocupar el carril derecho, el lugar donde —ya sea como lateral o como extremo— ha firmado sin duda sus mejores encuentros como madridista. Los deseos al fin se hacían alineación, y puede decirse que con más conclusiones positivas que negativas.
Quedaba la duda de si el cambio de criterio sería puntual o un hecho consumado, pero el partido ante el Leipzig parece indicar el segundo camino. “Lo de Valverde personalmente me hace un poco daño, hay dos laterales en el banquillo”, confesó Mourinho el miércoles. Pero daño con gusto no duele, sobre todo si soluciona con calidad y sin discusión una carencia. O dos.
Recordarán los veteranos del lugar la temporada 06/07, la de la segunda llegada de Capello o el Año V del Negreirato, como prefieran. Entonces el italiano lo tenía claro. Con una línea atacante formada por Van Nistelrooy, Raúl y Robinho, necesitaba equilibrio, lo que se traducía en juntar a Diarra y Emerson. Sin embargo, la realidad —y la presión del Bernabéu— hicieron mella en el brasileño, que nunca alcanzó de blanco una décima parte de su rendimiento demostrado en otros equipos, y Fabio tuvo que envainársela otorgando, en muchas ocasiones, la manija a Guti. Arte en lugar de cemento.
Hojeando las entrevistas promocionales del último libro de Pérez-Reverte, me detengo en una frase que expresa un principio muy útil en el mar y en la guerra, según el propio autor: “prepararlo todo según la hipótesis más probable, pero adoptar las medidas de seguridad según la hipótesis más peligrosa”. He aquí el quid de la cuestión en el Camp Nou. Inclinarse por lo probable, esto es, que el buen pie de Güler lleve los planos, conecte de forma natural con los delanteros y ofrezca más control, o regresar a la idea de que la seguridad es sinónimo de Valverde-Tchouaméni en el centro del campo.
Pocas decisiones —si obviamos las arbitrales— condicionarán de manera más previsible el guion y el plan del primer gran partido clave de la temporada. Decía Boskov que los enfrentamientos entre rivales directos tienen un valor extra: los puntos que ganas se suman a los que no suma tu oponente. De Barcelona se saldrá a una diferencia de tres a o nueve. Con la motivación por las nubes o a una distancia casi inasumible aunque todavía estemos en octubre.
Ahora que vuelve Aerosmith, me permito recurrir a su legado —perdón por adelantado— para pedir no insistir viviendo al límite (Livin’ on the edge), como en los últimos años, y comenzar a andar el camino (Walk this way) de la razón y la lógica por encima de los indiscutibles y las ideas fracasadas. Sería Amazing.
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Buenos días. El Real Madrid de José Mourinho sumó ayer su tercera victoria en Champions, firmando un registro de nueve puntos sobre nueve que permite soñar. Soñar en Europa es gratis, incluso cuando hay varios rivales de extraordinaria entidad, entre ellos un PSG que se antoja poco menos que infranqueable. Lo que cuesta es soñar en España, donde un sistema dominado por la alianza Tebas-Barcelona (con el subconjunto árbitros dentro del primer y amplio conjunto) cercena en origen cualquier ilusión. Alberola Rojas va a ser, se dice, el colegiado del mal llamado clásico del próximo domingo en Barcelona. Se esconden los conejos en las madrigueras. Muere en silencio la fauna marina en la llanura abisal. Relinchan los caballos.
Pero, hasta entonces, el Madrid crece y, a ratos, brilla. Podéis leer la crónica de Genaro Desailly, así como sus calificaciones a los nuestros. En un partido que empezó con sustos, solventados por el mejor de los dos grandes porteros belgas presentes sobre el campo (que además es el mejor de todas los porteros belgas y no belgas), el equipo blanco acabó gustándose y entreteniendo a la parroquia, además de conquistar los tres puntos y cosechar un marcador halagüeño. Mou está afinando la orquesta.
Marca personaliza en Diomande la brillantez del triunfo. No nos parece mal en tanto en cuanto suyo fue el más espectacular de los goles de la noche, un voleón a centro de Brahim al poco de salir los dos al campo en el segundo tiempo. Entendemos también que, cuando uno ha logrado captar una foto del instante como la que ilustra la portada marquista, absolutamente extraordinaria, resulta imposible sustraerse a la tentación de utilizarla para la primera plana.
Pero el partido tuvo mucho más que Diomande. Vimos el primer gol de blanco de Bernardo Silva, como señala el propio Marca, y además fue el tanto que abrió el marcador cuando más feas estaban las cosas. Bernardo jugó bien, presentando una inopinada candidatura a la titularidad en el Camp Nou. Mejor aún jugaron Güler, otra vez sublime en todo momento, y un Valverde que parece haberse instalado de manera casi definitiva en la posición que menos le gusta pero en la que mejor rinde. En la rueda de prensa posterior al partido, Mou señaló que le duele dejar a dos (buenos) laterales derechos en el banquillo en beneficio de Fede, que paradójicamente ni siquiera desea jugar ahí, pero así de intrincados son a veces los caminos de la meritocracia.
“Al clásico con buena cara”, titula As. No fastidiemos. Déjennos con el mal llamado clásico y permitan que disfrutemos las mieles de un buen triunfo en una competición que no esté putrefacta. Ya habrá tiempo de pensar en eso que llaman inconcebiblemente “clásico” de no sé qué. El clásico del fútbol español es el que enfrenta al Real Madrid con el Athletic de Bilbao. Es el único enfrentamiento del balompié patrio con el suficiente peso histórico como para llamarse algo así. Lo otro es un partido entre el mejor club de la historia del fútbol y el que pagó a Negreira durante un mínimo de 17 años.
As opta por abrir con otra preciosa foto: la del abrazo entre Mbappé, que estuvo errático pero marcó un golazo, con su compañero Güler, que empujó sobre la línea un remate de Mbappé que posiblemente ya entraba. El turco se disculpó por ello, y la instantánea refleja el talante desenfadado con el que ambos lo tomaron. Se ve que la prensa tiene razón: el ambiente en el vestuario es prácticamente irrespirable.
“Partido discreto de Vinícius”, añade el diario prisaico. Mou defendió a Vini en la rueda de prensa. Estuvo a punto de marcar en dos grandes acciones individuales, pero lo impidió Vandevoordt. Como comentaba en sus notas Genaro Desailly, a Vini le ocurrió algo que para él es peor que jugar mal: estuvo triste. Está triste. Es un héroe en crisis que merece el apoyo de la gente, y no los abucheos que Mou censuró. Vini no lo tiene sencillo ahora con la eclosión de Diomande, razón de más para estar a su lado. Los vamos a necesitar a todos porque los desafíos son mayúsculos. El brasileño tiene varios partidos de Champions para resarcirse de sus forzosas ausencias en la liga, a cuenta de una sanción injusta. Ojalá pueda aprovechar esas ocasiones continentales para recuperar su mejor versión.
Os dejamos con la prensa cataculé. Andan tocados con la derrota en París. A este gente se le nota más cuanto más intentan disimularlo. Para ellos, un “Confianza total” o un “Será un trampolín para el clásico” es una excusatio non petita de manual que manifiesta una flagrante acusatio de endeblez anímica. Ojalá podamos aprovecharlo. Ojalá nos dejen.
Pasad un buen día.
Como aperitivo para el mal llamado clásico del fin de semana, el Real Madrid de José Mourinho dio buena cuenta de un Leipzig alegre y vistoso pero algo ingenuo. Los hombres del portugués acrecientan las señales de solidez. Volvimos a ver goles de excelente factura en medio de un ambiente de cierta relajación. Vini volvió, y volvió a ser sustituido. Ni protestó al serlo, lo que hace pensar en una tristeza más profunda y preocupante de lo esperado. Con todo, el partido fue festivo.
La alineación de Mou resultó un punto sorprendente, y no nos referimos a la vuelta a la titularidad de Vini, que ya había sido anunciada, sino a la presencia de Carreras, Camavinga y Bernardo Silva como grandes novedades. Quedaba por dilucidar si el portugués formaba en el doble pivote o si mantenía en ese puesto a Güler, tornando Bernardo el flanco derecho. Los primeros compases ya hicieron intuir que la idea era lo primero. Quedaba en el aire el dilucidar si los cambios eran, en relación al mal llamado clásico del fin de semana, rotaciones o probaturas. En todo caso, ambos, sobre todo el turco, lucieron.
Comenzó la cosa en una dinámica sosa e imprecisa, quite experto de Rüdiger incluido es un semisusto. Las diabluras de Güler por la derecha constituían casi el único argumento ofensivo. Quizá sea justo formular la siguiente paradoja: la base de la jugada no es la posición ideal para Güler, que es más bien un atacante, pero nadie en su escuadra puede hacerlo mejor que él en dicha base. Nusa, por su parte, y refrendando el análisis de la previa de Cosín en esta página, se erigía en el elemento más desestabilizador de los alemanes, que optaban por una aproximación alegre y ofensiva al choque.
La enésima penetración de Güler por la diestra estuvo a punto de traducirse en gol en el taconazo de Bernardo Silva. El turco seguía sembrando el pánico en esa banda. Un contragolpe tejido por Bellingham desembocó en un centro de Mbappé al que no pudo llegar Vini. Él dominio blanco se asentaba, pero el chispeante enfoque táctico del Leipzig sembraba cierta zozobra, obligando a Huijsen a brillar en los cortes. Lástima que a Vini no le saliera nada y la gente, a los 23 minutos, se descolgara con los primeros silbidos hacia el brasileño. Los de Mou se caracterizaban por una suerte de dominio espeso.
A los 27 minutos, la propuesta generosa del Leipzig estuvo a punto de rendirles. Fue una maravillosa jugada de toque concluida con un disparo de Rómulo al que respondió Courtois con un paradón de los suyos. En el saque de córner correspondiente, y para subrayar la extraña ida y vuelta en que consistía el encuentro, una galopada de Vini, con gran disparo final, obligó a lucirse bajo los palos al belga del otro lado.
El Madrid se iba diluyendo conforme avanzaba el primer tiempo. Valverde sufría con Nusa más de lo debido. Mbappé combinaba algunos dribblings interesantes con tontas pérdidas de balón. Bellingham complementó una recuperación con una buena maniobra y un buen chut fuera por poco, pero predominaba una rara atonía que encrespaba a la gente. Encima, la presión alta no funcionaba, y la superaba con demasiada facilidad el contragolpe alemán. Así estuvieron a punto de volver a adelantarse, pero Courtois, de nuevo providencial, salió impetuoso y atinado a los pies de Nkunku.
Sin embargo, el Madrid es el Madrid. Una meritoria jugada colectiva, con Güler, Mbappé y Valverde concluyó en un remate del propio Güler que atajó como pudo Vandervoordt. El balón quedó suelto y, con picardía de Chip o de Dale, Bernardo Silva remachó sobre la línea. 1-0. Como el Madrid sigue siendo el Madrid dentro de este párrafo, y también probablemente cuando llegue el siguiente, Vini se guisó y comió un contragolpe coronado con un trallazo que obligó a lucirse al excelente compatriota de Thibaut.
Nada más comenzar el segundo tiempo, los blancos pudieron ampliar su ventaja del modo que cabía prever, o sea, a través de Güler. El turco, letal por la derecha, filtró un gran balón a Valverde que obligó a Vandervoordt a lucirse de nuevo. Fue el preámbulo del segundo. Vinicius y Bellingham combinaron en la izquierda. El centro del inglés lo remató de cabeza Mbappé en el segundo palo, y Güler remachó sobre la línea. Quién si no.
Mbappé quería su gol. Casi lo logra tras un nuevo tuya-mía de Jude y Vini en la izquierda. También volvió a tenerla Güler. Valverde, para su desgracia, volvía a lucirse como lateral derecho, sobre todo con un quite in extremis, cuando el Leipzig se aprestaba a acortar distancias. El partido se había convertido en un gozo desinhibido de libertinajes varios. Huijsen conquistaba a la concurrencia con su limpieza en el inicio de las jugadas. Puede convertirse en el rey de eso que llaman el pase progresivo.
El despechugue se había tornado excesivo, y la laxitud blanca causó varias pérdidas de balón innecesarias. Quizá para dar más solvencia y seriedad, entraron Cucurella y Diomande. Los sustituidos fueron Carreras… y Vinícius, a pesar de que el domingo no podrá jugar. No había estado mal el brasileño. Tampoco bien. Es un bucle melancólico, acentuado por la sanción de cuatro partidos, del cual volverá o no. El contraste con Diomande es cada vez más notorio. De hecho, tras sustituirle, el marfileño acabó anotando un gol bellísimo en una gran volea a pase de Brahim.
El partido era ya un carrusel despelotado, que se desmelenó definitivamente hacia el final. Mbappé rubricó el 3-0 con un remate lleno de clase tras una buena jugada colectiva. El Leipzig no tardó en acortar distancias, tras lo que siguió el referido y extraordinario voleón de Diomande. 4-1, pleno al nueve en Champions y a pensar en lo de Barcelona, que es como decir en lo de Alberola Rojas.
Y sí, como rezaba la pancarta: NO IMPUNITY FOR NEGREIRA.
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