Continuación de la primera parte de la pieza dedicada a Carniglia.
Tras finalizar la campaña 1957-58, la plantilla se marchó de vacaciones y quedó citada para volver a los entrenamientos el 1 de agosto. En la secretaría técnica causó baja Ipiña y entró el húngaro Osterreicher, mientras que en la plantilla había colgado las botas el capitán Miguel Muñoz y se incorporaron, entre otros, Chus Herrera, Miche, el uruguayo Héctor Ramos y Ferenc Puskas, una estrella mundial cuyo rendimiento era una incógnita después de un año parado por una sanción de la FIFA tras exiliarse de su país. El fichaje del magiar no gustó demasiado a Carniglia por su estado físico al estar pasado de peso. Cuando Antonio Calderón, el gerente, se lo comunicó, le respondió: “¿Ah, sí? ¿Y qué hacemos con su barriga? Calderón replicó firme: “La barriga se la quita usted, ese es su trabajo”.
La pretemporada comenzó con cuatro partidos en Sudamérica donde se incorporaron Domínguez, Santamaría, Rial y Di Stéfano, que se perdieron los primeros entrenamientos. Un partido se disputó en Brasil, otro en Uruguay y dos en Buenos Aires. En el segundo en la capital argentina, ante River, el técnico alineó a una delantera mítica formada por Kopa, Puskas, Di Stéfano, Rial y Gento. Durante la campaña, y por distintos motivos, no sería el ataque más utilizado, y aparecerían juntos en el once mucho menos de lo esperado.
Carniglia volvió de la gira “orgulloso por ser preparador del Madrid, y después de sus actuaciones, todavía más”, y su trabajo físico con Puskas empezaba a dar sus frutos. En el choque ante San Lorenzo, marcó sus primeros tantos y en el Trofeo Carranza mostró una buena versión anotando cuatro goles al Wiener SK austriaco en semifinales. La Liga era un objetivo importante del club porque nunca en la historia se había ganado por tercera vez seguida, pero aquel año el equipo pinchó. No así en la competición que empezaba a ser fetiche: la Copa de Europa.
En la competición doméstica, los madridistas vivieron momentos de buen fútbol, en algunos casos espectacular, con otros mucho más discretos que costaron puntos. La línea no fue regular ni constante, y eso impidió el título ante un Barça de Helenio Herrera que falló menos que los blancos. El Real Madrid consumó grandes goleadas en casa al Gijón y el Atleti con cinco goles, seis a la Real Sociedad, ocho al Osasuna y Sevilla o diez a la UD Las Palmas. Sin embargo, las derrotas fuera contra el Barça por goleada, Atlético de Madrid y Atlético de Bilbao fueron una losa importante. Tampoco se consiguió ganar en Atocha y Mestalla, y por cuatro puntos de diferencia se dijo adiós a la Liga.
Carniglia, durante más de mes y medio entre febrero y abril de 1959, tuvo que dejar la disciplina diaria del equipo por culpa de un cólico nefrítico. Primero se hizo cargo de la situación en los entrenamientos su segundo José Moleiro y más tarde, de forma interina, el entrenador fue Miguel Muñoz. El día 24 de febrero el argentino fue operado en el sanatorio de Nuestra Señora del Rosario por el doctor Hidalgo, que le extirpó un cálculo de un riñón. En total estuvo ausente nueve partidos entre la Liga y la Copa de Europa.
El argentino había estado presente en la primera eliminatoria europea ante el Besiktas, que fue muy dura. En el choque en el Bernabéu hubo expulsiones por cada bando, mucha intensidad y se pudo ver en acción a la delantera mítica blanca para ganar por 2-0. En la vuelta, el empate a uno en Estambul dio el pase a los merengues. La siguiente ronda, contra el Wiener SC, seguía de baja por la operación y se encargó de la preparación Muñoz. El Real Madrid se trajo un empate del Prater, a Puskas expulsado y a Muñoz protagonista en una tangana. Dos semanas más tarde el Real Madrid apabulló a los austriacos con siete goles en el coliseo blanco.
Yiyo retornó para la igualada eliminatoria de semifinales contra el Atlético de Madrid. En cada feudo ganó el equipo local y se tuvo que recurrir a un desempate en La Romareda. Un partido que decidió Puskas marcando el 2-1 antes del descanso, y también Domínguez con sus intervenciones evitando en los últimos minutos otra prórroga. Tras el partido, Carniglia declaró que “para el Madrid siempre suponen todos estos partidos una final. El Atlético luchó mucho, pero terminó defendiéndose. Merecimos un tercer gol, y ha sido una pena no haberlo logrado”.
La final celebrada en Stuttgart iba a tener un viejo conocido como adversario: el Stade de Reims. Los franceses, con el mítico Albert Batteux en el banquillo, ya no tenían a Kopa, que estaba en el cuadro blanco, pero tras su salida se había erigido como en gran estrella del equipo el atacante Just Fontaine. El partido tuvo una ausencia inesperada en la figura de Puskas por una decisión del entrenador Carniglia que Bernabéu aceptó, pero no olvidó. El argentino era de la opinión de que la presencia de Puskas podría predisponer a los aficionados alemanes en contra del Madrid, ya que la familia del magiar había renunciado a su origen germano. Además, el delantero estaba recién recuperado de una lesión, llegaba muy justo al encuentro y el entrenador temía que se pudiese resentir durante el juego y dejar al equipo con diez.
En la previa sobre el choque, Yiyo manifestó que “no será un partido fácil, ya que el Stade de Reims atraviesa un momento espléndido de juego, moral y preparación”. Los franceses, con muchos internacionales en sus filas, buscaron una revancha que no llegó. No fue el encuentro más brillante de los madridistas con un Kopa cojo a los quince minutos, pero que se acabó haciendo con la victoria por 2-0. Mateos hizo el primer gol y buscó el segundo en un penalti que erró. Luego, Di Stéfano, que no fallaba marcando en finales, logró el tanto de la tranquilidad. El Real Madrid era campeón de Europa por cuarta vez y Carniglia afirmó a los medios que “la lesión de Kopa trastocó el juego, pero en la segunda mitad el equipo ha mandado en el terreno. Estoy muy satisfecho del triunfo, hemos superado con amplitud a los franceses”.
En la última competición del año, la Copa, en esta ocasión el techo fueron las semifinales. En primera ronda doblegaron con facilidad al Extremadura. En octavos, se repitió la final del año anterior, pero esta vez los blancos fueron muy superiores al Atlético de Bilbao, venciendo en la ida y la vuelta. En cuartos, el triunfo en casa contra el Sevilla fue suficiente para pasar a unas semifinales en las que el Barça demostró estar de dulce, ganando en Chamartín y también en el Camp Nou.
Antes de terminar la temporada se produjo un acontecimiento especial con el homenaje a Miguel Muñoz. Fue en un Bernabéu repleto y con un invitado de categoría: el Santos de Pelé. Un choque que atrajo mucha atracción y congregó a periodistas de muchos lugares del mundo. El célebre capitán no jugó, pero sí se invitó a estrellas de otros equipos como Del Sol del Real Betis o Gaínza del Atlético de Bilbao. El partido fue atractivo y con muchos goles, se resolvió con 5-3 para los blancos.
Una semana después del homenaje a Muñoz, el técnico argentino dejó la entidad madridista. El diario Marca publicó el 24 de junio que el conjunto blanco le propuso la prórroga de su contrato por una temporada más y el argentino pidió unos días para pensarlo. La oferta era generosa, puesto que se le ofrecía, al parecer, doblarle las condiciones vigentes. Carniglia estaba en Roma y allí también negociaba con un equipo italiano. Finalmente, el argentino decidió aceptar la oferta muy jugosa de este conjunto, que era la Fiorentina, y en una reunión con la directiva madridista en la noche del 25 de junio se despidió de la junta agradeciendo el comportamiento que habían tenido con él. Carniglia expuso que prefería la oferta viola porque su creencia era que el entrenador no debe ni puede desgastarse con su permanencia durante muchos años en una sociedad. Después, también se despidió de los jugadores, a los que dio un discurso muy emocionado exaltando las virtudes y camaradería de la plantilla que había tenido a sus órdenes.
Yiyo prosiguió su carrera como entrenador durante casi dos décadas, entrenando sobre todo en el calcio. Allí dirigió a la Fiorentina, Bari, Roma, AC Milan, Bolonia y Juventus. También tendría un breve paso por el Deportivo de la Coruña, San Lorenzo en su país o el Girondins de Burdeos. Su mayor conquista fue la Copa de Ferias con el cuadro giallorossi en 1961.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
Capítulos anteriores:
1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth
2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké
3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo
4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces
5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante
6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz
7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández
8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer
9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich
10.- Entrenadores del Real Madrid (X): Ipiña
11.- Entrenadores del Real Madrid (XI): Encinas
12.- Entrenadores del Real Madrid (XII): Scarone
13.- Entrenadores del Real Madrid (XIII): Villalonga
14.- Entrenadores del Real Madrid (XIV): Mr. Keeping
15.- Entrenadores del Real Madrid (XV): Hertzka
16.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (I)
En los años ochenta, si existía un epítome del héroe, ese era Harrison Ford. Su participación en las sagas de Star Wars e Indiana Jones lo convirtió en una deidad. Rápidamente pasó de ser un actor anónimo a una figura de culto para el imaginario colectivo. Tanto es así que, actualmente, Harrison Ford pertenece a la memoria sentimental de millones de espectadores que se emocionaron con sus interpretaciones. No obstante, el actor natural de Chicago parece que siempre ha rechazado la mesianidad que la fama le pudo brindar en su momento y, por el contrario, se ha esforzado en declarar que para él la actuación es solamente su trabajo y el cine, su medio de vida.
Si algo caracteriza a Harrison Ford es ese aire despreocupado del que dota a su interpretación. La mayor parte de su carrera, Ford ha encarnado a héroes insolentes que encaran un reto con suficiencia. Cuentan que el actor es así. El propio Ford no se ha tomado nunca demasiado en serio su papel como estrella del cine ni tampoco se ha echado laureles. Y, personalmente, se lo agradezco. Agradezco que haya actores que no adopten una pose afectada de creadores torturados o artistas dotados de un gran mundo interior que cultivan para seducir a la audiencia. Dicho de otro modo, prefiero actores como Ford capaces de admitir su papel de ventrículo a afectados intelectuales como Joaquin Phoenix.
Un ejemplo de esto lo encontramos recientemente. Harrison Ford se ha unido al Universo Cinematográfico de Marvel para coprotagonizar la nueva película del Capitán América. En ella da vida a Thaddeus “Thunderbolt” Ross, a la sazón Red Hulk. Para ello, entre otras movidas, se ha requerido la tecnología de captura de movimiento. Preguntado por la experiencia: "¿Qué hizo falta? Hizo falta que no me importara. Hizo falta ser un idiota por dinero, algo que ya he hecho antes", respondió el actor de Chicago.
Es cierto que asociamos rápidamente a Ford con Steven Spielberg y George Lucas, los dos directores que le convirtieron en un icono, pero qué duda cabe que podríamos nombrar de memoria fácilmente sus trabajos más celebrados, como Apocalypse Now, La conversación, Presunto inocente, Armas de mujer, Air Force One, La costa de los mosquitos, El fugitivo o Único testigo, película que supuso su única nominación al Oscar. Como vemos, ha trabajado con otros grandes directores como Francis Ford Coppola, Alan J. Pakula, Mike Nichols o Peter Weir.
Si tuviera que elegir dos películas de entre toda su filmografía, sin duda escogería Blade Runner y A propósito de Henry. Sé que son dos películas muy diferentes, pero creo que retratan bien al actor. En la distopía de Ridley Scott, encontramos a un actor sobrio que reinterpreta el arquetipo de agente en una película noir. Su Rick Deckard en ese enjambre multicultural de Los Ángeles es tan turbio como fascinante. Sin este thriller negro de ciencia ficción, el género se hubiera perdido una obra maestra. En el film de Mike Nichols, Ford da vida a Henry Turner, un abogado exitoso y despiadado de un gran bufete. Retrata al tiburón de la época que por mantener su estatus es capaz de cualquier cosa. Durante un atraco en un supermercado es tiroteado y sufre graves daños cerebrales. Es emocionante cómo vuelve a la vida teniendo que aprender de nuevo a hablar, leer o caminar. Tal vez sea su papel más emotivo.
Es en la jeta donde lleva el madridismo marcado el señor Ford. ¿Qué es, si no, el madridismo sino mantener la mirada firme y la sonrisa de superviviente solvente ante los mayores desafíos?
A veces no entendemos bien cómo alguien que se dedica al cine manifiesta cierta indiferencia respecto a su papel de estrella. Ese desapego puede ser visto como un desaire al mismo cine. Por mi parte, creo que el malentendido viene al confundir cualquier producto audiovisual con arte. En el fútbol tenemos varios ejemplos de grandísimos futbolistas que quitan importancia a su labor dentro de la industria. Es más, existen muchos jugadores que han llegado a confesar que para ellos el fútbol no es lo más importante en sus vidas y que apenas consumen partidos por televisión. Esto no resta para que sean auténticos profesionales y jugadores de altísimo nivel.
En el Madrid hemos tenido el caso de Gareth Bale o el de Ronaldo Nazario. Para Bale, había cosas más enriquecedoras en su vida, como la práctica del golf, y eso no suponía ningún tipo de problema para que el galés fuera un grandísimo futbolista. Es sabida la anécdota del bueno de Ronaldo Nazario al llegar en autobús al estadio en el que tenía que jugar una tarde y, tras despertarse de la siesta, preguntar al compañero de al lado contra quién jugaban en un rato. De hecho, O fenômeno ha manifestado recientemente que en la actualidad ama más al tenis que al fútbol y que ver partidos enteros le resulta aburrido.
Por ello, es importante que aún existan entre nuestras filas sabios como Florentino Pérez. Nuestro amado presidente todavía encuentra dicha en trabajar por el Real Madrid. Florentino bien podría ocuparse de sus quehaceres, retirarse a la vida contemplativa. Sin embargo, lejos de la jubilación, Florentino sigue comandando el Real Madrid. Siempre se necesita alguien cerebral que con amor sepa administrar un legado. ¿Qué será del club tras el mandato de Florentino Pérez? Esta incógnita espero que tardemos en resolverla.
Y por lo que respecta a nuestro protagonista de hoy, estoy convencido de que la estrella de Harrison Ford no se apagará. Esa sonrisa perenne de héroe licencioso, de aparente galán despreocupado, esa luz interior que marca el carácter e ilumina a los demás, eso jamás se pierde. Es en la jeta donde lleva el madridismo marcado el señor Ford. ¿Qué es, si no, el madridismo sino mantener la mirada firme y la sonrisa de superviviente solvente ante los mayores desafíos?
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Hemos asistido recientemente, sobre todo tras las dolorosas derrotas ante Osasuna en El Sadar y ante el Getafe de Bordalás, a varios días que yo calificaría de penosos y muy lamentables dentro del madridismo. Gracias a Dios, tuve la suerte de abandonar las redes sociales —hablo de X, ese estercolero infame repleto de odio y de toda clase de frustraciones freudianas— hace más de un año, pero al final el hediondo olor que expelen numerosos tuiteros, y también no pocos de supuestos youtubers madridistas, también acaba por llegar a todas las pituitarias que siguen la actualidad del club merengue.
Desde este modesto atril, avalado por casi 55 años de pasión madridista dentro y fuera de nuestro estadio —amén de mi correspondiente condición de socio—, he de confesar que me he sentido más que nunca abochornado por abrazar los mismos colores futbolísticos que cientos, quizás miles, de cenutrios que se han expresado como verdaderos cabestros descerebrados. El colmo fue asistir al infame espectáculo de ver a decenas o cientos de espectadores en el Santiago Bernabéu nada menos que dirigirse al palco con ominosos gritos de “¡Florentino, dimisión!” tras la derrota por 0-1 ante el Getafe.
Dándole la vuelta al célebre dicho “De bien nacidos es ser agradecidos”, alzo la voz y digo a los cuatro vientos: “De muy malnacidos es ser tan desagradecidos”. No sé si se trataba de aficionados de nuevo cuño, de espectadores jóvenes o no tan jóvenes, de personas manipuladas por algún interés oscuro. Escuchar dichos alaridos me dieron ganas de no volver a pisar un estadio al que habré acudido más de mil veces en mi vida.
No está de más recordar a todos esos energúmenos que el Real Madrid, mejor club del siglo XX según la FIFA y bien encaminado —nadie le hace la mínima sombra por ahora— para ser también el mejor club del siglo XXI, tuvo que atravesar un desierto de 32 años que transcurrió entre la Sexta y la Séptima Copa de Europa. 32 años es una barbaridad de tiempo. Para que se hagan una idea, los Juegos Olímpicos de Barcelona, olvidados ya casi por la mayoría, acabaron hace 34 años. 32 años es lo que tarda cualquier ser humano desde que nace hasta que más o menos se consolida en la vida como adulto responsable. Una eternidad.
Dándole la vuelta al célebre dicho “De bien nacidos es ser agradecidos”, alzo la voz y digo a los cuatro vientos: “De muy malnacidos es ser tan desagradecidos”
Yo viví cada uno de esos 32 años, y los recuerdo muy bien, ya que soy asiduo a Chamartín desde finales de la década de los 60. No hubo consecución de trofeo de Copa de Europa, lo más cerca que estuvimos fue haber llegado a la final de 1981 o lograr alcanzar varias semifinales (1973, 1976, 1980, 1987, 1988 y 1989) en una época en la que tan solo el campeón de cada liga nacional tenía opción de competir por el máximo trofeo europeo.
Y sí, hubo muchas frustraciones, con derrotas tristes —y algunas lamentables— ante Ajax, Bayern, Hamburgo, Liverpool, AC Milán. Pero no recuerdo nunca haber asistido a un aquelarre absurdo, ignominioso e injusto como la escena de hace unos días. Ni con Bernabéu de presidente, ni con Luis de Carlos, ni con Ramón Mendoza.
¿Quizás porque en aquellos años nos conformábamos con menos? Pero también quizás gozábamos más, con victorias en eliminatorias, con las inolvidables noches del Derby County, del Oporto —jamás hubo más espectadores en Chamartín que aquel día, con el inolvidable gol de cabeza de Goyo Benito—, del Celtic, del Bayern.
Hoy habría cumplido 78 años Goyo Benito, un trozo del escudo del @realmadrid.
Siempre en nuestro recuerdo. pic.twitter.com/Bjrk9wClMp
— La Galerna (@lagalerna_) October 21, 2024
Aquellos años 70, ganando 3 de cada 5 ligas, con Amancio, con Pirri, con Velázquez, con Santillana. Aquella Quinta del Buitre, que primero nos regaló un campeonato de liga de 2ª división con el Castilla —que llenaba casi más el estadio que el primer equipo— y que luego logró 5 títulos de carrerilla con un fútbol inolvidable.
Chamartín se llenaba y la afición gozaba, me atrevo a decir muchísimo más que ahora. Claro que tuvimos épocas de vacas flacas y apenas un par de consuelos europeos en forma de Copas de la UEFA —competición en su momento que le daba mil vueltas a la Europa League actual—, que, para ser sinceros, se saborearon muchísimo en 1985 y en 1986, tras aquellas noches locas ante los Anderlecht, Borussia, Inter o Colonia.
No hay nada menos rutinario que ganar una Copa de Europa, cada año van a por ella decenas y decenas de clubs, algunos de ellos dopados hasta el infinito por los millones procedentes del petróleo o del gas natural
Y ahora, ¿qué? Tras romper el maleficio de los 32 años en Amsterdam, volvieron los nuestros al pedestal más alto del continente. Y, tras dos aldabonazos más en 2000 y en 2002, volvimos al desierto otros 12 años. Entre otras cosas, con 6 caídas consecutivas en octavos de final de la Copa de Europa. Con alguna que otra alegría en forma de liga del clavo ardiendo o la Copa de Valencia ante el equipo que muchos creían que iba a dar la vuelta al contador de la Champions League.
Pero no fue así. Y resulta que, tras la Décima de Lisboa, este bendito club, dirigido por un genio, un —gracias, Butragueño— ser superior e irrepetible, nos ha regalado en una década tantas copas de Europa como en los mejores años de aquellos titanes irrepetibles capitaneados por Di Stéfano y por Gento.
Las nuevas generaciones, aquellos aficionados de menos de 25 años, han vivido ya 7 u 8 máximos galardones europeos. Y me temo que han visto estas conquistas como algo sencillo y, sobre todo, rutinario. No hay nada menos rutinario que ganar una Copa de Europa, cada año van a por ella decenas y decenas de clubs, algunos de ellos dopados hasta el infinito por los millones procedentes del petróleo o del gas natural.
No es cierto que no haya mérito en ganarla, que “solo son un puñado de partidos”. Que se lo digan al Chelsea, que tiene 2 en toda su historia, al Manchester City, que tiene 1, o al PSG, que recién se estrenó el año pasado, y que cada año han tirado la casa por la ventana como si no hubiera un mañana para lograr lo que el Madrid ha conquistado ya 15 veces.
Da bastante tristeza que la memoria de muchos de los supuestos aficionados merengues sea tan corta y estrecha. Apenas 4 meses después de lograr la 15ª, ya había caras largas en el estadio, y qué decir de las odiosas redes sociales. Había que cerrar el club y derribar todas las instalaciones deportivas, gasearlas y bombardearlas sin piedad. Esa prisa, esa falta de paciencia que se detecta cada día más entre gran parte de la afición es, sencillamente, inadmisible.
No es fácil pasar de tener en un equipo a 7, 8, 9 de los mejores del planeta al mismo tiempo (Ramos, Varane, Marcelo, Modric, Casemiro, Kroos, Cristiano, Bale, Benzema), perderlos a todos ellos, la mayoría por razones de edad, y esperar que los que se incorporan vayan a hacer exactamente lo mismo que los anteriores en un tiempo récord. Aun así, cayeron la 14ª y la 15ª sin muchos de los nombrados. Y con un mérito increíble ambas veces.
Aceptemos la impaciencia. Pero en ningún caso tenemos que aceptar la ingratitud. E ingratitud es pedir la dimisión de Florentino
Una cosa es ser exigentes —todos los madridistas lo somos— y otra cosa es querer milagros cada año. Los momentos de transición parece que ya no existen y que cualquier nueva incorporación que se vista con nuestra zamarra tiene que ser inmediatamente tan buena como la leyenda que se acaba de retirar.
Aceptemos la impaciencia, por lo tanto, tampoco hay que pedir a los nuevos madridistas que sufran un calvario de 32 años como los de mi generación. Seguro que no lo aceptarían y abandonarían al club transcurrida la mitad del tiempo. Pero en ningún caso tenemos que aceptar la ingratitud. E ingratitud —y otros sustantivos peores— es pedir la dimisión a un presidente que nos salvó literalmente de la ruina en el año 2000, que volvió a poner en el mapa a nuestro club, que se gana día a día el respeto de organismos tan ególatras como la UEFA y la FIFA, que ha alzado un estadio que es buque insignia mundial en este planeta, y que le saca una diferencia de 8 Copas de Europa al segundo más laureado (Milán), y 9 a los terceros (Bayern y Liverpool).
Yo no quiero estar al lado de ese tipo de supuestos madridistas, ya que provengo de una sequía que me pareció eterna, pero con la cual muchos convivíamos y lográbamos ser felices. En estos tiempos, menos de 2 años ya les parece a muchos una espera inaguantable. Para inaguantables, que se miren ellos mismos al espejo.
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Buenos días. Ayer, durante «el parón del fútbol» —Fred Gwynne dixit— se disputaron varios encuentros de selecciones, para gozo de aquellos que se excitan con este tipo de enfrentamientos.
El choque más reseñable fue el que enfrentaba a Bosnia e Italia. La azzurra sucumbió en los penaltis y se perderá su tercer Mundial consecutivo. Lo destaca Marca.
El diario de PRISA elige para su portada la «Vergüenza mundial» que suponen los cánticos ofensivos —por discriminación religiosa— producidos en el RCD Stadium: «Musulmán el que no bote».
En La Galerna condenamos cualquier acto de racismo, xenofobia, discriminación por motivos de religión, sexo, orientación sexual, identidad de género, origen, nacionalidad o cualquier otra condición personal o social.
Pero hay un problema, fuera de La Galerna, en los grandes medios, no es así. En ellos se produce una jerarquización de la ofensa y una respuesta variable según quién o quiénes sean las víctimas. Veamos el siguiente vídeo.
💥 De los discursos más duros de Dani Garrido en Carrusel sin ningún tapujo: “España tiene un problema con el racismo” pic.twitter.com/hKUQnf2lTN
— Diario AS (@diarioas) March 31, 2026
En Carrusel Deportivo se han dado mucha prisa en reaccionar. Primero resaltan que se pitó de forma mayoritaria el himno de Egipto. Durante los últimos lustros ha sido habitual que a la final de la Copa del Rey llegaran equipos catalanes y/o vascos y se pitase el himno español. No recordamos ningún reproche en los medios por ello.
Después, destacan que se coreó «Pedro Sánchez, hijo…». Intolerable, sin duda. Igual de intolerable que los continuos gritos en casi todos los campos de España de «Asencio, muérete».
Desde el punto de vista constitucional, ambos cánticos son igualmente censurables: lesionan la dignidad (art. 10), el honor (art. 18) y quedan fuera de la libertad de expresión (art. 20). La Constitución no establece categorías de víctimas ni gradúa la ofensa según el destinatario (art. 14). Otra cosa es que el «muérete» añada un plus de hostilidad, pero eso no convierte el insulto en admisible. La vara de medir debe ser la misma.
Sobre los deplorables cánticos de «Musulmán el que no bote», Garrido dice: «yo creo que no advierte ningún tipo de interpretación». Juanma Castaño afirma que durante los improperios «la imagen de Lamine es desoladora (…). Ha acabado hecho polvo. ¿Cómo va a dar la vuelta de honor saludando al público? Sería un hipócrita si lo hiciera. ¿Cómo va a saludar mientras haya solo uno de los que ha hecho eso en la grada? Este partido de la selección es un borrón increíble para la afición al fútbol en España, para la selección y para la organización del Mundial».
— RealMadridCampeóndeEuropa (@RealCampeonde) April 1, 2026
Sin embargo, la reacción de los medios no es igual cuando el agredido es Vinícius y los improperios son: «Puto mono», «Vinícius, eres un mono», «Vinícius, chimpancé», «Vinícius, muérete».
Ayer, la defensa a Lamine fue inmediata, unánime y sin matices. Como debe ser. Con Vinícius, ni es inmediata ni unánime ni sin matices.
Con Vini, la condena nunca viene sola, siempre llega acompañada con un «pero». Se desliza la idea —o directamente se berrea, incluso entre algunos madridistas— de que algo habrá hecho, que provoca, que celebra los goles. Es decir, se traslada a la víctima parte de la responsabilidad del acoso que sufre.
La ley no distingue entre odio por religión o por raza. El Código Penal castiga ambas conductas con la misma severidad. La Constitución los protege por igual. Por tanto, podemos colegir que si la reacción pública no es la misma, el problema no está en la gravedad del hecho, sino en quien lo sufre.
¿Por qué?
Porque existe un odio visceral contra el Real Madrid.
Durante años, cuando a Vinícius lo vilipendiaban en cada campo de la liga, la respuesta mediática era, o bien obviar los hechos, o bien minimizarlos. Siempre eran casos aislados, no había un problema de racismo en España, se exageraba por parte de quienes querían que el Mundial no se celebrara en España.
Ahora, España sí tiene un problema de racismo. Y, ojo, que puede peligrar el Mundial. Sacad vuestras propias conclusiones.
En La Galerna llevamos años denunciando los comportamientos execrables vengan de donde vengan y ataquen a quien ataquen. Exigimos la misma coherencia.
La prensa cataculé se centra en el debut de Joan García. Luis de la Fuente ya le hizo el favor al Barça de aplazar su convocatoria para esquilmarle 5 millones al Espanyol. Ayer decidió hacerlo debutar en su antiguo estadio con el inevitable escarnio sufrido por su anterior afición. Cuando se le preguntaron los motivos, no contestó. No esperábamos otra cosa de alguien que se dejó las manos aplaudiendo a Rubiales.
Pasad un buen día.
El Real Madrid en 1957 era sin discusión el mejor equipo de Europa y probablemente del mundo. Los blancos acababan de conquistar la segunda Copa de Europa en el Santiago Bernabéu contra la Fiorentina con José Villalonga en el cargo de entrenador. Sin embargo, el cordobés terminaba contrato, la directiva quiso acotar sus funciones y el técnico acabó dejando el club. Bernabéu, tras sondear a Di Stéfano, eligió al argentino Luis Carniglia, al que se conocía bien por un enfrentamiento reciente en competición europea.
Luis Antonio Carniglia nació el 4 de octubre de 1917 en Olivos (Argentina) y antes de ser entrenador fue un destacado futbolista. Interior (entreala) derecho, el relator deportivo Fioravanti lo definió así: “Veloz, escurridizo, magistral en la gambeta, excelente constructor y altruista para cederle la pelota al compañero que estaba en mejores condiciones de anotar”. Yiyo, como era conocido cariñosamente, jugó en tres Ligas diferentes: Argentina, Francia y México. En su país, se formó en la institución de Olivos Sport Club, luego fichó por Tigre en 1933 y después pasó a Boca Juniors, donde jugó a muy buen nivel antes de sufrir una gravísima lesión con siete fracturas (doble de tibia, simple de peroné, el hueso incrustado 12 centímetros y fragmentaciones intermedias) que le apartó año y medio de los terrenos de juego. Después, estuvo medio curso en Chacarita Juniors hasta que emprendió una aventura en Atlas de Guadalajara de tres temporadas.
Más tarde, volvió a Tigre y, recién comenzada la década de los 50, hizo las maletas para Francia tras la huelga en Argentina. En el país galo jugó en dos etapas en el Niza y también una campaña en el Toulon. Formado en la prestigiosa Escuela Gimnástica Aix-le-Provence, su paso a los banquillos se produjo nada más colgar las botas, aunque ya tenía una breve experiencia habiendo dirigido en tres encuentros a Tigre en 1949. El argentino, tras retirarse en el Niza, fue confirmado como técnico de Las Águilas y en su primera temporada conquistó la Ligue 1. El cuadro era un equipo compacto en el que sobresalían el arquero Colonna, los argentinos Pancho González y Rubén Bravo o el killer luxemburgués Victor Nurenberg. La temporada siguiente de 1956-57 disputaron la Copa de Europa y en cuartos se midieron al Real Madrid. Los blancos pasaron con un parcial de 6-2, pero en Chamartín gustaron las prestaciones y la preparación del equipo francés por parte de Carniglia, que buscó una estrategia sorpresa de secar a Di Stéfano con el puntero Foix.
En verano de 1957, el equipo estaba sin entrenador tras la marcha de Villalonga y comenzaron a sonar algunos técnicos como Helenio Herrera, Otto Gloria, o que Miguel Muñoz se retirase y tomara las riendas con Ipiña, decidiendo en muchos aspectos. Finalmente, Bernabéu eligió a Carniglia, cuyo nombre empezó a salir en la prensa nacional a finales de julio. Di Stéfano, en su biografía ‘Gracias, vieja’, apuntó que el presidente blanco le preguntó por el entrenador, ya que habían coincidido durante la huelga de futbolistas argentinos en 1948.
El técnico recordaba así aquellos momentos en una entrevista en El Gráfico: “Una tarde recibo una llamada telefónica desde Madrid. Era Raimundo Saporta, la mano derecha de Santiago Bernabéu: “Escuche, Carniglia, me dijo, ¿qué prefiere, hablar francés o español?” No lo podía creer. Días después fue Alfredo di Stéfano el que llamó: “Vente para acá que te quieren mucho”. Carniglia no fue a Madrid, sino que Saporta viajó a Niza. Allí se reunieron en el hotel Negresco y “una botella de champagne fue suficiente para sellar el acuerdo”. El Real le compró una casa, la amuebló y a partir de agosto de 1957 se puso a trabajar para el club blanco con un contrato de dos temporadas.
Bajo la supervisión del secretario técnico Ipiña, el argentino tendría el control de la parcela técnica y también de la física. En los primeros meses, como Carniglia no tenía el título revalidado en España, tuvo que asumir las funciones de asesor técnico e Ipiña ponía el carnet. Desde Niza realizó las primeras declaraciones cuando se sabía que iba a entrenar a los blancos: “Soy profesional y no podía rechazar el ofrecimiento del Real Madrid. Los 25 jugadores que tendré a mi cargo son muy buenos”. Además, avisaba que “el triple éxito del equipo no es fácil de repetir”. Una vez llegado a la capital a mediados de agosto tuvo una entrevista en el diario Pueblo: “Sé del campeón de Europa que sus hombres hacen un fútbol veloz, brillante y efectivo. Para mí es motivo de orgullo que el Club de Chamartín se haya fijado en mi persona y haré todo lo que pueda. Mi experiencia y mis mejores deseos están a su servicio”. También habló para el Boletín Oficial del Real Madrid del mes de septiembre, en la que se declaró como “un hombre que ama el fútbol y que siempre lo tomó con seriedad. Siempre tuve una ilusión, aprender, porque en esto del fútbol jamás se acaba de hacerlo, y no hay partido que no deje una enseñanza”. Por último, auguraba “lograr un buen conjunto, máxime cuando la calidad de nuestros jugadores no permitirá que, salvo muy señaladas excepciones, nadie pueda considerarse titular obligado. Vamos a tratar de hacer un juego práctico, porque el resultado es lo primero; pero al mismo tiempo yo creo que no tardaremos en ver cómo el equipo va logrando esa homogeneidad, ese juego de ‘todos para todos’ al que aspiramos”.
El Real Madrid incorporó de cara a la siguiente campaña varios fichajes de renombre. El primero, el defensa Santamaría, que se había incorporado en primavera, pero al que solo le dio tiempo a jugar partidos amistosos. Otro fue el guardameta argentino Rogelio Domínguez, que le competiría el puesto a Juanito Alonso. Además, llegaron dos jóvenes promesas: Chus Pereda del Indauchu y Brunet del Tarrassa.
El equipo comenzó los entrenamientos el día 12 de agosto y los primeros encuentros de pretemporada fueron a finales del mes en Campo de Criptana y en Madrid, uno de ellos, el partido de la Amistad ante el Barça. La metodología de entrenamiento del nuevo técnico la desgranó David Mata en Ecos del Balón. El argentino planificó la temporada y la parcela física en un curso extenuante con tantos partidos para los blancos que sumaba un gran número de amistosos por campaña.
Carniglia tenía por costumbre “ponerse al frente del pelotón corriendo a la par que los jugadores. Además, la convivencia con los futbolistas, siendo uno más en el gimnasio, en la cancha y en las concentraciones, le parecía esencial”. Sus entrenamientos base estaban organizados en “cuatro versiones (souplesse, sostenida, alargando progresivamente y sprint) con el objetivo de trabajar los tres aspectos fundamentales: pique (cambio de ritmo), velocidad y resistencia. Su escolarización francesa le había convencido de que el fútbol era un juego basado en aspectos atléticos sobre la carrera, es decir no se puede jugar parado”. El argentino concedía a la técnica una parte importante del juego y se desmarcaba del modelo argentino, lo que él llamaba “paseítos intrascendentes que algunos quieren confundir, alegando que es técnica”. Según testimonios de jugadores Yiyo siempre les insistía en que la intensidad era fundamental y no podía bajar.
En cuanto al estilo de juego, en Pueblo confirmaba que “por sistema no se puede ser rígido. Depende de los contrarios, de muchas cosas. Conviene a veces abrir la mano, consentir en su capricho al jugador; otras veces no. En el fútbol no deben imperar los absolutismos, ni por parte del entrenador ni del lado del jugador”. Tácticamente el equipo presentó pocas lagunas y logró conjuntar un conjunto muy compacto con Di Stéfano siendo la referencia absoluta y gozando de libertad por todo el campo. Domínguez y Santamaría entraron directamente en el once. Marquitos volvió a su puesto en la defensa y compitió con Atienza. En el medio, el joven Santisteban hizo pareja con Zárraga.
Uno de los problemas que encaró Carniglia fue Miguel Muñoz. El medio era ya muy veterano y físicamente tenía problemas. El juego con él era lento y la circulación de pases se apagaba. Incluso a comienzos de temporada se seguía hablando de la posibilidad de fichar en esa posición a Pipo Rossi. En ataque también tuvo que modificar algunos aspectos del juego de Kopa, al que le seguía costando aceptar jugar de extremo derecho y retrasaba más de lo debido su posición para apoyar a los medios. El resto del ataque lo formaron habitualmente Marsal, que tuvo un rendimiento muy alto; Di Stéfano; Rial, que se recuperó de una lesión y demostró ser insustituible; y en el extremo izquierdo Gento.
El equipo entró lanzado en la competición liguera, sumando seis victorias y dos empates a domicilio en las primeras ocho jornadas de Liga. Uno de esos triunfos fue en la jornada 3 ante el Atlético de Bilbao, con el famoso ‘gol del minuto largo’ de Marsal, y otro el de la jornada 5 ante el Barça de Domingo Balmanya en el Santiago Bernabéu por 3-0. Un encuentro de los blancos que Marca tituló como “memorable” y en el que el marcador no había expresado las incontables ocasiones que creó la delantera madridista. Tras un tropiezo duro en Gijón, los blancos volvieron a la senda de la victoria con otros tres partidos ganados que lo consolidaron en la primera plaza de la clasificación. Además, entre octubre y noviembre iniciaron su participación en la Copa de Europa. El primer rival fue el Royal Antwerp belga, al que despacharon con un global de 8-1 ganando ambos partidos.
Fue en diciembre cuando el Real Madrid pasó una crisis de resultados al no conocer el triunfo en todo el mes. Se empató en casa contra el Atleti y se perdió en tres salidas a domicilio: Vigo, Zaragoza y Pamplona. Con el nuevo año, los merengues golearon al Granada, pero una semana después perdieron con el Sevilla. Se habló de una vida dispersa de los jugadores, de problemas en el vestuario con Carniglia y del cansancio de tantos viajes. También la labor de Ipiña estaba siendo muy criticada, recibía pitos y gritos en el coliseo blanco y llegó a poner su cargo a disposición del club. Aquella derrota en Nervión escoció mucho porque, además, cuatro días después estaba programada la ida de cuartos de final de la Copa de Europa, precisamente contra los andaluces. Ambos equipos viajaron a Madrid en el mismo tren y hubo piques entre los jugadores. El resultado fue uno de los encuentros más redondos de la historia de la Copa de Europa para los blancos. Un 8-0 a favor del Real Madrid que retiró al portero Busto, quien no volvió a ponerse los guantes. Di Stéfano, que recibió antes del pitido inicial el Balón de Oro, marcó cuatro goles; Kopa, dos; y Marsal y Gento, uno cada uno.
La mala racha liguera había costado el liderato que ostentaba el Atlético de Madrid con cuatro puntos de ventaja. Sin embargo, tras aquel triunfo contra el Sevilla despertó la bestia. El cuadro madridista no volvió a cosechar ninguna derrota en la competición doméstica. Vencieron en complicadas salidas como el Camp Nou, San Mamés y Sarriá, y en Madrid doblegaron a todos los conjuntos que visitaron Chamartín. En la penúltima jornada visitaron el Metropolitano con la posibilidad del alirón. La contienda fue muy cerrada, con las defensas imponiéndose a las delanteras y con un resultado de empate a uno con tantos de Hollaus y Rial. El punto valía al Real Madrid y se proclamó campeón de liga por sexta vez.
Carniglia, con una sonrisa con acento platense, declaró en Marca tras “el justo empate” la “alegría por ser campeones” y también se mostró contento porque los subcampeones fuesen los colchoneros. Los blancos demostraron ser con diferencia el mejor conjunto de la Liga y pusieron de manifiesto un buen juego, firmeza y sobriedad. Di Stéfano se erigió como el mejor jugador y también fue el máximo goleador con 19 goles, empatado con Badenes, del Valladolid, y Ricardo, del Valencia.
En la Copa de Europa, después de empatar en Sevilla con un doblete de Pereda, pasaron a semifinales. El rival fue un Vasas húngaro, al que se tenía respeto por su estilo muy centroeuropeo y por la calidad técnica de buena parte de sus hombres. En Madrid, con un césped pesado y encharcado, pareció quedar resuelta la eliminatoria con 4-0 a favor, pero en la vuelta sufrieron en Budapest.
Al poco de comenzar la segunda mitad, los magiares ganaban por 2-0 y el partido estaba muy abierto. Carniglia, entonces, realizó varios cambios tácticos que mejoraron al equipo retrasando a los dos interiores y, con Di Stéfano entre los dos medios, consiguió bloquear el juego del cuadro húngaro. El Real Madrid se encerró atrás, fue práctico y dejó de pasar tantos apuros, con lo que el resultado no se movió más. En la otra semifinal, el AC Milan eliminó a un Manchester United afligido y consternado todavía por el accidente de avión de la plantilla en Múnich, y tan diezmado que tuvo que utilizar a jugadores juveniles.
La final tuvo lugar el 28 de mayo en el estadio de Heysel en Bruselas. El equipo viajó unos días antes a la capital belga y le dio tiempo a hacer turismo, visitar la célebre Exposición y almorzar en el Atómium. Carniglia tenía la duda de Atienza o Marquitos en la zaga, con más opciones para el primero, mientras que el resto del equipo estaba decidido. El Madrid era muy favorito y los italianos llegaban con un perfil bajo, afirmando que sería un milagro ganar a los blancos. Sin embargo, el equipo dirigido por Viani era un conjunto fuerte, fiable y con varios jugadores de talla mundial como Schiaffino, Liedholm, Maldini o Grillo. Yiyo antes del choque se mostraba precavido, afirmaba que “iba a ser muy difícil y los chicos están nerviosos, deseando saltar al terreno de juego”.
El cuadro blanco se hizo con la ‘Tercera’ Copa de Europa consecutiva, pero no lo tuvieron fácil para lograrlo. En una final de la que se “guardará memoria” según publicó el diario Marca, los madridistas necesitaron de la prórroga y de remontar a los milaneses. El choque fue “excelente por ambos bandos” con una “primera parte técnica, y una segunda que sumó a la técnica el nervio, la velocidad y la emoción” en palabras de Antonio Valencia en su crónica de Marca. Primero marcó Schiaffino; quince minutos después igualó Di Stéfano; a falta de doce minutos anotó Grillo para el AC Milan y solo unos segundos después firmó las tablas Rial, cuando al Real Madrid se le complicaba de nuevo el choque.
Pasados los noventa minutos continuó el empate, y en la prórroga apareció Gento con un zurdazo cuando el resto de sus compañeros tenían claros síntomas de agotamiento. El técnico argentino habló nada más concluir el choque: “¡Ha sido fantástico, formidable, extraordinario…! El Real Madrid ha demostrado encontrarse en una forma excelente, a pesar de la dureza de la prolongada temporada”. También explicó su planteamiento: “Usted se percataría de que los italianos utilizaban el 3-3-4, es decir, retrasaron a Liedholm esperando que nosotros abriéramos la defensa para utilizar el contraataque. Por ello el Madrid jugó defensivamente con precauciones permitiendo a los milaneses que se adueñaran del centro del terreno, en el que la maestría de Liedholm se erigió en la verdadera placa giratoria de todo el cuadro. En el segundo tiempo encomendé a Santisteban el marcaje del notable jugador milanés, misión que en la prórroga completó Joseíto, cumpliéndola ambos a la perfección”. Por último, elogió el carácter de sus hombres porque “lo más difícil ha sido anular por dos veces consecutivas la ventaja del Milan. El Madrid ha ganado a un gran equipo y ha medido tan bien su rendimiento como para poder lanzarse al ataque en cuanto las circunstancias lo exigieron”.
Para coronar la temporada con un triplete restaba la Copa. Los blancos ya habían eliminado al Atlético de Madrid unas semanas antes y nada más comenzar junio hicieron lo propio con el Real Valladolid. A mediados de mes, en semifinales, doblegaron a la Real Sociedad, con un gran partido en el Santiago Bernabéu, y accedieron a la final ante el Athletic Club. Los vascos, equipo copero por excelencia, dieron la sorpresa con el famoso equipo de los ‘Once aldeanos’ y derrotaron a los blancos en Madrid por 2-0. El Athletic, dirigido por el exmadridista Baltasar Albéniz, superó a un equipo merengue cansado, lento y sin nervio tras una temporada extenuante. Carniglia ya había avisado que “las ausencias de Marsal, Kopa y Gento suponen un serio hándicap para nosotros”.
Continuará...
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
Capítulos anteriores:
1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth
2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké
3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo
4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces
5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante
6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz
7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández
8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer
9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich
10.- Entrenadores del Real Madrid (X): Ipiña
11.- Entrenadores del Real Madrid (XI): Encinas
12.- Entrenadores del Real Madrid (XII): Scarone
13.- Entrenadores del Real Madrid (XIII): Villalonga
14.- Entrenadores del Real Madrid (XIV): Mr. Keeping
15.- Entrenadores del Real Madrid (XV): Hertzka
Con todos los datos que hemos ido exponiendo a lo largo de esta serie, con las declaraciones de los investigados y con lo que nosotros mismos hemos visto durante estos años, podemos aventurarnos a trazar una cronología del caso.
En 1993, según contó Lluís Canut en una charla con otros periodistas, una persona del CTA le dijo que Núñez iba pagando las letras de una hipoteca de un árbitro que tenía ciertos problemas de liquidez según les arbitrara.
Según contó el propio Laporta (él dijo que los pagos venían de la época de Núñez, sin especificar fecha) habría sido quien estableció contacto con José María Enríquez Negreira (JMEN), recién nombrado vicepresidente del CTA (el 15 de marzo) para que influyera con sus decisiones para favorecer al F.C. Barcelona (FCB).
Cabe pensar que la relación empieza enseguida, porque en junio de ese año, Victoriano Sánchez Arminio (VSA), JMEN e Ildefonso Urizar Arpitazte (IUA), nombran al inexperto Celino Gracia Redondo como árbitro para el decisivo partido entre el Tenerife y el Real Madrid en la última jornada de liga, en el cual el Madrid se jugaba el título contra el Tenerife. El joven e inexperto trencilla dejó pasar tres penaltis claros a favor del Real Madrid, y terminó expulsando de forma rigurosa a Zamorano, delantero del Madrid, con una roja directa tras un forcejeo con un jugador del Tenerife.
Gracia Redondo recibe un premio, dos meses después de este infame arbitraje, cuando el CTA le designa como árbitro internacional tras la baja de Urío Velázquez.
Es el motivo que hace pensar que había empezado a trabajar ya para el FCB, porque precisamente este sería uno de los pilares del funcionamiento de Negreira al servicio del Barça: se premiaban los errores contra el Madrid o a favor del Barça, y se castigaban los errores a favor del Madrid o contra el FCB. Así habría funcionado el entramado del Barça y JMEN desde que es nombrado vicepresidente del CTA hasta que deja de serlo en mayo de 2018, momento en el que cesan los pagos.
No obstante, se están analizando los años 2001 a 2018 en la instrucción del caso, que son los años de los que hay facturas y el FCB realizó pagos al entorno de JMEN que superaron los 7,5 millones de euros.
A continuación, se detalla la cronología de las fechas y datos más relevantes durante este periodo:
1 de noviembre de 2000: se registran los primeros apuntes contables de movimientos con la sociedad DASNIL 95 SL.
Año 2001: se produce la primera facturación formal documentada por valor de 83.539,78 €.
27 de febrero de 2002: JMEN adquiere el 100% de las participaciones de DASNIL 95 SL.
25 de junio de 2002: Javier Enríquez Romero (JER), hijo de Negreira, constituye la sociedad SOCCERCAM SL.
Conviene recordar lo expuesto en el último capítulo de esta serie para ver la importancia que tiene Laporta en la trama y cómo se potenciaron los pagos con la nueva sociedad creada por JMEN: NILSAD SCP.
Año 2003: al asumir la presidencia, la directiva decide mantener los pagos bajo la premisa de que se trataba de un servicio de asesoramiento "útil e importante" heredado de etapas anteriores.
2003–2006: la facturación directa se canaliza mayoritariamente a través de SOCCERCAM SL.
20 de diciembre de 2005: se constituye la sociedad NILSAD SCP, participada en un 95% por Negreira padre y un 5% por su hijo.
Enero de 2006: se produce un relevo operativo; el club recibe una comunicación indicando que las facturas de SOCCERCAM pasarán a ser emitidas por NILSAD SCP.
Año 2006: el importe de los pagos casi se duplica respecto al año anterior, pasando de unos 117.000 € a 209.500,67 €.
Año 2010: los pagos durante este mandato alcanzan su punto máximo, llegando a los 622.603,19 € anuales.
2011–2014: la facturación a través de NILSAD SCP se estabiliza en sus niveles más altos, superando los 700.000 € anuales en 2013 y 2014.
Año 2013: comienza la operativa de facturación triangulada a través de la empresa interpuesta BEST NORTON SL, propiedad de Josep Contreras.
Abril de 2014: se registran pagos indirectos a través de la sociedad RADAMANTO SL.
Año 2015: se incorpora TRESEP 2014 SL (también de Josep Contreras) como intermediaria principal para vehicular los pagos a JER.
Enero de 2016: la facturación directa de JMEN vuelve a DASNIL 95 SL, abriéndose una cuenta bancaria específica para recibir los ingresos del club.
Mayo de 2018: JMEN es relevado de su cargo como vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA).
5 de junio de 2018: DASNIL 95 SL emite la última factura (A/1020) contra el FCB.
17 de julio de 2018: el club hace efectivo el último pago bancario por valor de 49.610,00 €, poniendo fin a la relación económica.
3 de diciembre de 2018: primer Burofax de JMEN al Barça. En esta comunicación, JMEN aludía a la prestación de "servicios de asesoramiento técnico por indicación de los presidentes Sr. Laporta, Sr. Rosell y Sr. Bartomeu".
En el texto reclamaba que se habían convenido honorarios para cada mandato y expresaba su "profunda decepción" por el posible impago tras años de "confidencias compartidas".
5 de febrero de 2019: segundo Burofax de JMEN al Barça. Es el más relevante de la instrucción por su contenido intimidatorio.
Fue remitido por la mercantil DASNIL 95 S.L. al entonces presidente Josep María Bartomeu.
En él, JMEN recriminaba el cese unilateral de la relación y amenazaba con "dar publicidad a todas las irregularidades que he conocido y vivido de primera mano" si no se alcanzaba un acuerdo.
El envío postal efectivo de este documento se registró el 11 de febrero de 2019.
Año 2020: los informes mencionan la existencia de un tercer burofax enviado durante este año, en el que JMEN se ofrecía nuevamente al club para "ayudaros con el VAR", comentando que "conmigo os habría ido mejor".
5 de julio de 2019: la Dependencia Regional de Inspección de la AEAT en Cataluña inicia actuaciones inspectoras de carácter general al FC Barcelona.
Conceptos e impuestos: la revisión se centró en el Impuesto sobre Sociedades (IS) de los ejercicios 2015 a 2018 y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de 2015 a 2017.
Motivo inicial: se investigaban los pagos efectuados a las mercantiles NILSAD SCP y DASNIL 95 SL.
Requerimiento de pruebas: la AEAT solicitó al FCB copia de los contratos, facturas, medios de pago y, específicamente, los vídeos, documentos o informes que acreditaran la realidad de los servicios de asesoramiento arbitral.
27 de febrero de 2020: el club comunicó formalmente a la AEAT que le resultaba "imposible la localización" de los informes o vídeos solicitados, alegando que las personas encargadas de esos trabajos ya no se encontraban en la entidad.
Noviembre de 2021: el club reiteró en un nuevo escrito que no localizaba soportes físicos y que no existía contrato por escrito al tratarse de una relación iniciada verbalmente en 2001.
Al no poder acreditar que el dinero pagado correspondía a un servicio real, la AEAT concluyó que los pagos eran una "mera liberalidad" (gasto no deducible fiscalmente).
21 de julio de 2021: el FC Barcelona aceptó la regularización y firmó las actas de conformidad tres días después de que prescribiera el delito en la Ley del Deporte en el ámbito contencioso-administrativo.
Consecuencias económicas: el club tuvo que corregir su base imponible e incrementar sus cuotas:
Impuesto sobre Sociedades: pago de 404.249,52 € más 52.324,74 € en intereses.
IVA: cuota de 473.050,11 € más 84.991,54 € en intereses.
Sanción: el club aceptó una sanción de 141.487,34 € (reducida a 84.892,40 € por conformidad e ingreso) por infracciones consideradas leves.
29 de octubre de 2021: José María Enríquez Negreira prestó declaración ante la inspección de la AEAT.
Confesión de la finalidad: manifestó que el FCB le pagaba para "asegurarse de que no se tomaban decisiones arbitrales en su contra, es decir, que todo fuera neutral".
Inexistencia de informes: JMEN admitió ante los inspectores que "no existe ningún documento, informe o similar" donde constaran sus asesoramientos y que él mismo era el beneficiario económico de los fondos.
28 de marzo de 2022: la Inspección Regional finaliza su informe (Ref: 002ND184) detallando que los pagos acumulados entre 2001 y 2018 superaban los 7,5 millones de euros.
8 de abril de 2022: la AEAT remite formalmente a la Fiscalía Provincial de Barcelona la comunicación de indicios de posibles ilícitos penales (corrupción deportiva), al considerar que los pagos no respondían a una actividad económica acreditada y que cesaron justo cuando JMEN dejó su cargo en el CTA.
Y aquí concluye esta interminable serie de artículos sobre la instrucción judicial del código penal, de la posible comisión de los delitos de Corrupción Deportiva y Administración Desleal al FCB y al resto de investigados en la causa.
Tal y como he ido narrando a lo largo de los 8 capítulos, hay material de sobra, y cuando alguien te diga que van 3 años y no hay nada, le puedes decir que tenga paciencia y se lea todo.
Por último, pero no menos importante, el falaz y desvergonzado Laporta, que ha vuelto a ser elegido presidente del Barça, precisamente por alardear de ser un corrupto y sacar pecho de las palancas falsas con las que hizo fichajes durante los debates electorales con Víctor Font, ha dicho recientemente que la jueza no tiene nada, pero que cada vez que se acerca la fecha de fin de instrucción, el Real Madrid se encarga de presentar pruebas que no son concluyentes, pero que la jueza no tiene más remedio que investigar alargando el proceso.
Es bastante cansino escucharlo sin que le rebatan desde nuestro amado club. Todas y cada una de las ampliaciones de la instrucción del caso que ha habido últimamente han sido por artimañas del propio FCB: desde escritos de Soler tratando de hacer prescribir la causa por no formalizar ampliaciones en los plazos adecuados, según él, a solicitudes de investigados de cambio de fechas por no poder acudir en la fecha requerida, ellos o sus abogados.
La última ha sido Elena Fort, que es la representante del FCB y estaba citada a declarar en enero. Su abogado presentó una semana antes de dicha fecha de declaración una solicitud de cambio de día al no poder asistir por otra vista en la misma fecha. Esto, de entrada, debe comunicarse en los 3 días siguientes a que se ponga en conocimiento la fecha para acudir al juzgado, e infinidad de abogados, por no ceñirse a la norma, han recibido negativas de los jueces a aplazamientos de declaraciones de sus clientes. Al Barça se lo permiten, porque la citación de Elena Font se produjo en julio. Y encima van diciendo que el Real Madrid alarga la causa.
¿Por qué hacen esto? Porque quieren transmitir a la opinión pública que han pasado más de 3 años desde que se abrió la causa, y no hay ninguna prueba contra ellos, que no hay nada incorrecto, y que es el Real Madrid quien alarga todo para acusarles de algo que no han hecho. El único inconveniente que tiene esto es que un juicio por lo penal es bastante más serio que lo que ellos pretenden hacer ver, y antes o después no hay más remedio que la jueza instructora dicte vista oral y se juzgue el caso.
Bajo mi punto de vista, y esto es opinión basada en la conversación con bastantes abogados penalistas con experiencia, está bastante claro que se ha cometido el delito de corrupción deportiva, y creo que serán declarados culpables.
He de recordar, por última vez, que este es el juicio por el código penal, y acarreará para el FCB alguna sanción económica, sin más, si son condenados por corrupción deportiva. Ya he explicado en otros artículos el código ético de la FIFA y la UEFA, y las sanciones que deberían caer si se aplicaran.
Os recomiendo leer los mismos si no lo habéis hecho.
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Entregas anteriores:
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte I
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte II
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte III
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte IV
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte V
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte VI
Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte VII
Buenos días, amigos. Ayer concluimos nuestro portanálisis sugiriéndoos una idea: «si habéis pecado mucho, podéis ver el España-Egipto, lo que según la Iglesia convalida como quince latigazos con cuerda de cáñamo incrustada de cristalitos, con el añadido de que da derecho a tres indulgencias plenarias».
Como es habitual, la hoja parroquial de Tebas —Marca— no está de acuerdo. Afortunadamente para nosotros, pero desafortunadamente para la pervivencia relato, pues no son pocos quienes se informan bebiendo las aguas contaminadas del diario del régimen.
Según los parrilleros de Gallardo, «Hoy es fiesta». Es coherente con su línea editorial: nadie les va a afear que no investiguen los escándalos que pudren nuestro fútbol porque juega el segundo equipo de los culés, la selección de la RFEF.
Tiene su lógica, el Barça es el equipo más corrupto del fútbol y la RFEF es uno de los organismos más manchados de España, y la cosa está reñida en ese aspecto. Ambas instituciones comparten circunstancias como la querencia de sus presidentes a pisar los juzgados.
La fiesta de Marca nos recuerda a otro culé, Serrat, a quien en un portanálisis tiempo ha le preguntamos qué opinaba del negreirato. El cantautor compuso Fiesta allá por 1970 y, ligeramente adaptada por nosotros, refleja la actualidad de 2026.
Gloria al gol en las alturas,
ocultaron las basuras
del relato ayer a oscuras
y hoy sembrado de mentiras.
Y colgaron de internet
de portada en portada un cartel:
«Todo limpio, todo bien»,
que hoy juega nuestra rojita.
Y al darles el sol la espalda,
se disfrazan las jornadas
bajo un manto de jugadas
para que el VAR no las vea.
En la noche editorial
cómo reparten su pan
la crónica, el titular
según sople la marea.
Apurad,
que aquí se sigue si queréis mentir,
que cae la noche y ya se van
esas verdades a dormir.
Vamos subiendo la cuesta
que arriba la prensa
se vistió de fiesta.
El corrupto y el villano,
quien paga y quien ha cobrado
bailan y se dan la mano
sin que nadie se sonroje.
Juntos los encuentra el sol
con facturas sin control,
empapados en alcohol
cual montón de cucarachas.
Y con la resaca a cuestas,
vuelve el Barça a su pobreza,
vuelve el Madrid a sus gestas
y el sistema a sus divisas.
Les da igual el bien y el mal
uno compite de verdad,
otro requiere pagar
y el regulador ni avisa.
No se acabó.
La juez nos dice que aún no es el final,
mas con la Roja se olvidó
quien paga cuánto a cada cual.
Vamos bajando la cuesta,
quien manda en la prensa
les pagó la fiesta.
As, como buen diario madridista, dedica su portada a siete culés para que se sientan como en casa.
¿Para qué es necesaria la prensa culé si ya tenemos a la madrileña para cantar las gestas del Barça y su filial, la selección española.
Pasad un buen día.
Ahora que Arbeloa ha encontrado, o eso parece, su equipo ideal, se enfrenta, como técnico, a la decisión quizá más importante que haya tenido que tomar hasta ahora. Su Madrid funciona. Ha eliminado con solvencia, emoción y brillantez al City. Luego tumbó al Atlético de Simeone en uno de esos partidos vibrantes que encienden al Bernabéu y conectan a la afición con el equipo. Tiene un once tipo del que Vinícius es la estrella y referencia ofensiva indiscutible; Pitarch y Tchouaméni, los gobernadores del centro del campo; y Valverde, el capitán general.
Pero tras el parón llegan el Bayern, Bellingham y Mbappé: si los dos últimos son, a la postre, inevitables en el once titular contra el primero, la eliminatoria contra el adversario ancestral empezaría con arriesgados condicionantes.
La situación se parece un poco a Hamlet pues, al fin y al cabo, las consecuencias son las mismas: ser o no ser. Con la BMV en el once titular los resultados ya son de sobra conocidos, llevamos viéndolos temporada y media. El equipo, demasiado condicionado por la presencia de tres futbolistas redundantes y desequilibrado por la pérdida de esfuerzo defensivo de los tres en comandita, sencillamente no funciona.
La mezcla no es buena. Es una realidad contraintuitiva porque es verdad que, normalmente, poner juntos a los buenos suele funcionar. Carletto, quien no pudo con el problema el año pasado, ya se las vio a principios de siglo con Berlusconi en el Milan. Il Cavaliere no entendía que poniendo a los cinco o seis mejores atacantes del mundo el equipo pudiera perder. Sin embargo, el fútbol es así, una cuestión a veces compleja y no un juego de suma cero. En este caso, el Madrid no es capaz de autorregularse y sólo cuando uno o dos de ellos han faltado de manera regular el equipo, con la inclusión de segundos espadas como Brahim o Güler, o la emergencia de savia nueva, ha encontrado la homeostasis.
Contra el Bayern, el Madrid se juega la temporada. Y no es cualquier cosa: hay grandes posibilidades de que esta sea la segunda temporada consecutiva con zero tituli. Los nadapletes devastan la moral del madridismo y convierten el paisaje emocional del aficionado en una tundra. También ponen al club mismo a pique del colapso y, por si fuera poco, la cosa legal del ruido de los conciertos en el Nuevo Bernabéu no se desatasca.
En que Arbeloa mantenga su confianza en la superestructura que ha encontrado por fin un sentido al juego de este equipo desde la final de Wembley contra el Borussia estará no sólo la temporada, sino el futuro a medio plazo
Es sabido que Florentino Pérez ficha galácticos para que jueguen. Indiscutiblemente, Vinícius, Bellingham y Mbappé son sus galácticos, especialmente el último, tantos años anhelado. Aunque los escenarios son bien distintos, en el fondo hay una inclinación fatal a considerar la última temporada y media como una recreación del famoso galacticidio de hace veinte años. Creo que Arbeloa se ha ganado el derecho a decidir, que decían los catalanistas, y a sentar en el banco a cualquiera de las vacas sagradas (qué añeja va siendo ya esa expresión).
Después de tanto tiempo y por circunstancias ciertamente sobrevenidas, en el Madrid se ha probado por fin algo nuevo, y ese algo nuevo tiene buena pinta. Ni Ancelotti ni Alonso ni tampoco al principio Arbeloa, tres técnicos con perfiles muy diferentes, dieron con la tecla hasta que las lesiones y el infortunio le hicieron al último un importante aclarado. Sin Bellingham ni Mbappé, el Madrid halló, por accidente, la armonía y un esquema-tipo al que deben ir incorporándose las estrellas según regresen y no —me parece— alterarlo de golpe con una titularidad que huela a forzada.
Un panorama donde Bellingham y Mbappé entren y salgan del once a medida que se desmadeja el tramo final de la temporada podría, si los egos no chocan hasta descarrilar, ofrecer soluciones muy interesantes y, por encima de todo, convertir al Madrid en un underdog con las posibilidades ofensivas más potentes de Europa en este momento. Arbeloa ha hecho lo más difícil, que era crear el estado anímico adecuado, embrujar a la plantilla y al hincha con la posibilidad de un reino.
Es la hora, desde luego, de los valientes. Las viejas fórmulas ya han dado todo de sí. Zidane partió la baraja de la BBC e introdujo a Isco en el once titular del mejor equipo del Real Madrid en toda su historia: se atrevió porque hubo lesiones, había alternativas y, sobre todo, impuso su criterio técnico sobre consideraciones de tipo presidencialista o mediático. En que Arbeloa mantenga su confianza en la superestructura que ha encontrado por fin un sentido al juego de este equipo desde la final de Wembley contra el Borussia estará no sólo la temporada, sino el futuro a medio plazo.
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Buenos días, amigos. Enfilamos la Semana Santa, que es época de abstinencia y recogimiento, virtudes cuya práctica -digámoslo con la modestia que nos caracteriza- no se nos da particularmente bien a los madridistas. Los madridistas, por lo que sea, somos más de celebraciones y jubileos, y carecemos de la inclinación natural a las privaciones voluntarias de un monje cartujo, o al ayuno forzoso y nada intermitente de un atlético, por poner dos ejemplos que nos salen así, a vuelapluma.
Pero el catecismo de la Santa Madre FIFA es inexorable, y en estas fechas prescribe un parón de selecciones que refrene nuestros insaciables apetitos, nunca ahítos de victorias ni de títulos. Habrá quien sostenga que el parón de selecciones disciplina por igual a todas las aficiones, y no sólo a la madridista. Quien tal afirme, sin embargo, estará ignorando dos circunstancias.
En primer lugar, nadie folga tanto ni con tanta intensidad como el Real Madrid, para quien todo el año tiende a ser Carnaval, y por tanto a nadie como al Real Madrid mortifica tanto el cilicio de las selecciones. Y, en segundo lugar, nadie como el Real Madrid demuestra año tras año que la gloria eterna no se alcanza a través de penitencias, ayunos y privaciones, sino mediante la acumulación de un éxtasis tras otro, de culminaciones de inaudita intensidad y de naturaleza al menos tan carnal como mística. No son de extrañar, por tanto, las frecuentes acusaciones de herejía vertidas contra el Real Madrid, ni los repetidos intentos de excomunión perpetrados por la Santa Inquisición uefera y fifera. El Real Madrid, con su sola y gloriosa existencia, pone patas arriba los fundamentos de la ortodoxia fifera.
Sea como fuere, el caso es que el parón de selecciones llega como llega la declaración de Hacienda: de forma tan anunciada como odiosa. Y las portadas de los periódicos dizque deportivos son fiel reflejo de este periodo inane. Portadas insustanciales, vacuas, fútiles e intrascendentes. Perdón, corregimos: portadas aún más insustanciales, vacuas, fútiles e intrascendentes. El vacío. La nada. Hasta el punto de que analizarlas es tan apasionante como ensayar un comentario de texto sobre el enyesado de un paramento de pladur.
Mas en fin, madridistas somos y no está en nuestra naturaleza excusarnos en la altura y sequedad del césped. Marca opta por la fórmula de pasarse a la Fórmula 1, aprovechando que Antonelli pasaba por Suzuka, y no seremos nosotros quienes le afeemos el volantazo. A modo de gacetilla nos recuerda, eso sí, la venturosa nueva de que el regreso de Militao está al llegar, siquiera para que reparemos en que tras la penitencia de sus cuatro meses de valle de lágrimas, se materializa la esperanza de la resurrección, vulgo convocatoria ante el Mallorca. Nos alegramos infinito por el bueno de Eder, y por el Real Madrid, que volverá a contar con quien, en plena forma, se erige como el mejor central del mundo.

As, por su parte, aprovecha el hiato de la competición liguera para traer a portada una entrevista con el gran Karl-Heinz Rummenigge. No es inoportuna la comparecencia del mítico exjugador alemán, como dice As, a modo de calentamiento de motores. El del Real Madrid, gracias a Dios, dista de ser el Honda que monta el Aston Martin de Fernando Alonso, pero bueno será mantenerlo al ralentí para que no gripe durante este malhadado parón de selecciones. Y la entrevista a Rummenigge nos recuerda la rivalidad histórica y enconada con el Bayern Munich, que nos espera a la vuelta de Semana Santa. Eso sí que es un clásico europeo, el de verdad. Y, como bien dice el Kaiser, una final anticipada.
La prensa cataculé podría venir peor. Por fortuna, hoy tampoco nos regala un retrato de Pedri posando como la maja desnuda ni, lo que sería todavía más desagradable, uno de Laporta en plan maja vestida. No es que queramos dar ideas, es sólo que nos tememos que todo se andará.

Mundo Deportivo presume de victoria en lo que denomina clásico femenino. Ya se ha dicho en este portanálisis cuál es el verdadero clásico, pero no podemos dejar de observar con cierto fastidio cómo nuestro equipo femenino cae repetidamente ante el Barcelona con estrépito. No es plato de gusto, por más que el fútbol femenino sea una sección menor. Y creemos que el club debería decidir qué hacer con dicha sección: o cerrarla -ya se cerraron otras en el pasado, como el voleibol, el tenis o el atletismo- o apostar por ella en serio. Cualquier cosa menos mantenerla en esa mediocridad tan diametralmente opuesta a lo que debe representar el Real Madrid.

Sport, por su parte, nos vuelve a regalar en portada uno de esos titulares a los que son tan caros, y que parecen extraídos de la última película de serie B sacada por Netflix o HBO para rellenar su catálogo de novedades. Y que producen tanta pereza como dichos filmes.
En fin, amigos. Disfrutad la Semana Santa. Flagelaos si os place, incluso si no encontráis en ello placer pero os lo impone vuestra religión. Alternativamente, sobre todo si habéis pecado mucho, podéis ver el España-Egipto, lo que según la Iglesia convalida como quince latigazos con cuerda de cáñamo incrustada de cristalitos, con el añadido de que da derecho a tres indulgencias plenarias. Hagáis lo que hagáis, ya falta menos para que termine esta semana oscura.
Pasad un buen día.
Unos apuntes sobre lo último. Primero, lo del fútbol femenino. Lo que está haciendo el Madrid por este deporte es incomparable.
En su apartado masculino se coronó Rey y sigue. Ahí están los del Bayern, ese Kimich diciéndole a Rodri que de suerte, el Madrid nada. Que gana porque es así y que enfrentarle justifica la vida de sus rivales.
En el apartado femenino montar y mantener un equipo consciente de que no va a ganar nada, quién sabe si nunca, es enternecedor. Y su entrega a la causa, fantástica.
Llevo muchos años pidiendo para el club el Premio Princesa de Asturias sin suerte, el jurado no le ve méritos. Quizá esta sea la vía: Premio Princesa de Asturias al Real Madrid por su indesmayable tarea a favor del fútbol femenino español. Esas niñas por Valdebebas, esa labor social imponente… ¡Ese dar la mano cuando pierde como buena y fiel hermana! Maravilloso.
Luego, Antequera. Mi teléfono enloqueció de pronto. Abraham Paz, entrenador de ese equipo malagueño, brindó una conferencia de prensa después de su partido con el filial del Atleti lo que se dice inenarrable. ¡Eso es rajar! El Antequera iba de blanco y de ahí, imagino, el jolgorio en la grada atletista con lo que iba sucediendo.
Llegó la final con el Arsenal, ojo: según Guardiola, el mejor equipo de Europa junto al Bayern y quizá el Barcelona. Eso dijo muy seriecito lo cual acerca al Madrid a la 16 cosa mala. No aprenden
Me agencié las imágenes y bueno… El Antequera ganaba 0-1, le empataron con un gol que pareció fuera de juego, pero se les olvidó porque volvieron a marcar: 1-2. Faltaba lo mejor: dos penaltis a favor de los ‘colchoneros’, el último en el minuto 106, que bueno: a Dios gracias, Paz se apellida Paz y no lo otro. Búsquenlas, búsquenlas.
Me fui a dar una vuelta por tuiteros, periódicos y similares y algo encontré, sí. En las viudas de Baena y/o Marcos Llorente, nada. Les había desparecido la fiebre justiciera. OK.
Buscando reencontré algo pendiente: glosar el triunfo del City en la final del Copa de la Liga inglesa, 2-0 al Arsenal, título número 40 de la carrera del llamado Pep. Muchas felicidades.
Felicidades con su mucho de pitorreo, sensación a la que se apuntó el propio Guardiola. Como recordarán, su elección de futbolistas para el partido en el Bernabéu le acarreó mucha crítica. Le afearon alinear demasiados delanteros y que eso favoreció al Madrid: horror.
En aquella ocasión, Savinho, Semenyo, Haaland, Doku más Bernardo Silva, lo que dejó desamparados -dijeron, clamaron, lamentaron- a Rodri, los cuatro defensas y el portero. Eso fue, contaron, lo que abrió la puerta a Valverde y propició el 3-0 que no fueron cuatro porque Vinicius falló aquel penalti.
Pero… Llegó la final con el Arsenal, ojo: según Guardiola, el mejor equipo de Europa junto al Bayern y quizá el Barcelona. Eso dijo muy seriecito lo cual acerca al Madrid a la 16 cosa mala. No aprenden.
Llegó la final, decía, y el City salió con la idea del Bernabéu: mismo número de tipos con vocación ofensiva, con la excepción de que fue titular Cherki y no Savinho. Como en Madrid, puso un portero, cuatro defensas, Rodri y Benardo, Semenyo, Haaland, Doku y el citado Cherki yendo y viniendo.
El 0-2 final dio paso a titulares y fanfarria en nuestros medios y similares: ¡Enorme City! ¡Pep, 40! ¡El City otra vez! ¡Lección de Guardiola a Arteta! Ninguno -y si lo hubo no lo vi- dijo, escribió, balbuceó, que había ganado planteando lo mismo que en el Bernabéu. Se lo impide su soberbia y, naturalmente, sugerir, no hacía falta de rodillas, que algo pudo influir el Madrid. Puede que también Arbeloa. Quizá.
Guardiola se rió un buen rato, ya digo. Los que le cuestionaron por lo del Bernabéu se le rendían horas después tras haber hecho lo mismo y ganado. ¿Si encima son resultadistas, el rollo de siempre? Pues claro. Con el Madrid, resultadistas, seminaristas, cualquier cosa.
Y lo último. El CIES Football Observatory, la verdad es que no tengo el gusto, dice que el Madrid es el que mejor planifica a largo plazo en el fútbol mundial pues sigue una estrategia que le permite competir hoy y seguir ganando mañana. Da cuatro claves: estabilidad en el uso de jugadores en los últimos tres años, permanencia media en el primer equipo, duración de los contratos y edad de fichajes. El Barcelona aparece en el puesto 21.
Está por ahí, si lo buscan lo encuentran. Como también informaciones que dicen que el Madrid está cerca de la ruina y otras que lo desmienten. Me pregunto, nada más: aquella idea de plantear un nuevo modelo societario y tal, ¿qué fue de ella? Me encantaría ver a Florentino abrirse de capa y explicarse. Sería bueno escucharle.
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