Arbitró Francisco José Hernández Maeso del colegio extremeño. En el VAR estuvo Raúl Martín González Francés.
Cobarde y poco estricto. No solo tiene poca altura en centímetros sino también en autoridad. Dejó que el partido se calentase, permitió la acumulación de faltas y empujoncitos, y que los jugadores del Valencia desplazasen el balón cada vez que pitaba algo en su contra. Ya fue tarde cuando quiso controlar el partido.
Maffeo se ganó una amarilla en los primeros minutos, pero no se atrevió. Luego, le sacó una en el 29' por arrollar a Mbappé. No era roja por no tener el francés el balón controlado. Sin embargo, como ya debía tener una, hubiera supuesto la segunda y la consiguiente expulsión.
Otro que se libró fue Guido con una entrada abajo peligrosa a Diomande. Toca balón, pero con la otra pierna le hace una tijera que puede causar una lesión.
Más tarde, mostró un par de tarjetas tras una tangana producida por Sadiq que iba pasado de revoluciones. Fue a un miembro del staff local y otra a Lunin.
En el minuto 17, el Real Madrid protestó un posible penalti de Tárrega a Mbappé que no era nada más que un lance de fútbol. Unos minutos antes, no quiso saber nada de un agarrón a Bellingham en el área valencianista, pero sí del empujón de Konaté a un central che apenas unos instantes después. Incomprensible el listón.
Lo último reseñable del primer acto fue la anulación de un gol a Guido por claro fuera de juego en el 19'.
En la segunda mitad desefundó con las tarjetas, algunas poco comprensibles. Penalizó más las confrontaciones entre los jugadores que las faltas.
Tárrega agarró a Mbappé de forma consistente en el 46' y se quedó sin tarjeta. Tres minutos, después por fin la vio Guido en una falta a Diomande. En el 79' expulsó a Gayà por una entrada tardía a Mbappé siendo el lateral izquierdo el último hombre. Pasaban por allí Rioja y Diomande, que vieron amarilla por un pique. Dos minutos después, agarrón alevoso de Pepelu a Mbappé. Cartulina al valencianista y también al francés por bracear al querer quitarse al central de su espalda. El otro amonestado del encuentro fue el técnico Javier Aguirre por protestar.
Por último, Bellingham pidió penalti de Jesús Vázquez en el 84', pero las repeticiones mostraron una pugna entre ambos sin nada demasiado punible.
Hernández Maeso, DEFICIENTE.









Me parece poco esa calificación otorgada a este pobre inútil del arbitraje : muy deficiente sería más adecuado. Ha permitido la violencia del Violencia club de fútbol (al Farsa le hicieron 7 faltas, al RM 24), ha cortado jugadas muy dudosas de gol con el también inútil de su linier, muy mal tratamiento de la disciplina, muchas faltas son pitar...en fin, flojo, blandorro y bastante incompetente, sin llegar hoy a graduarse en sinvergonzonería.