Vuelve el alma
Para comenzar, una ración de datos. En lo que va de temporada, el Real Madrid ha conseguido la victoria en los últimos instantes en cinco partidos: Espanyol (min. ‘90), Elche (’91), Roma (’90), Barcelona (’87) y AEK (’91). En Champions, la competición para adultos no adulterada, desde febrero de 2025 se ha llevado el triunfo por un gol a partir del minuto 90 cuatro veces: a las dos de la temporada actual se suman otras tantas en el Etihad. Y, para rematar, también son cuatro las ocasiones que el equipo blanco ha comenzado perdiendo en esta campaña, todas lejos del Bernabéu. ¿Y a que no adivinan en qué encuentros terminó cayendo? Exacto, en el atraco liguero en el Metropolitano y frente al Betis.

Según la RAE, el término ‘inflexión’, en su segunda acepción, hace referencia a un “cambio de rumbo, dirección o tendencia de un proceso o situación”. Justo lo que el Madrid buscaba con Mourinho y parece que comienza a vislumbrarse a desde la remontada en Roma (3-4). Sin embargo, el portugués asegura ser un descreído de las variaciones trascendentales asociadas a un solo hito o partido, y lo máximo que concede es que ganar como se hizo a su antiguo equipo (recordemos que el Madrid logó tres goles en siete minutos) aportó un empuje emocional importante. Nada como desviar el tiro hacia el crecimiento de sus pupilos para no incidir en la aplaudida claudicación del Valverde-Tchouaméni.
el madrid Vuelve a divertirse en el alambre mientras agita las consultas de cardiología
Es sabido que, así como la reputación opera como una biografía desautorizada (apúntenlo al genio de Rodrigo Cortés), un cambio de criterio define un error anterior.
Según los historiadores, las explicaciones más plausibles de la no entrada en Roma de Aníbal, una vez que había sorprendido con su incursión desde los Alpes y aterrorizado con victorias humillantes, son básicamente cinco: la no disposición de las máquinas de asedio pertinentes para conquista tan hercúlea, que su ejército llegó al momento clave agotado y en discutible disposición para rematar a los romanos, la esperanza de que los aliados abandonaran al enemigo, la esperanza de la negociación de una paz muy beneficiosa y, por último, la subestimación de la resistencia de Roma incluso después de haber perdido una batalla tras otra.
Todas suposiciones, pero ninguna certeza, como si lo fueron el ‘meneo’ inicial en el Olímpico, o los evidentes desajustes y la falta de agresividad inicial en Atenas. Pero el Madrid ha recuperado el alma. El compromiso. La fe. Llámenlo como quieran. Vuelve a divertirse en el alambre mientras agita las consultas de cardiología. Donde todavía no alcanza la continuidad de su juego, lo hace el ADN, su auténtico bote salvavidas. Algunos hablan del ‘efecto Nadal’, otro portento de la resistencia a la derrota, pero la explicación siempre estuvo más cerca: 90 minuti… y ya se saben el resto.










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