En su himno, el AEK de Atenas presume de ser el terror del Real Madrid. Los primeros minutos, y durante fases del encuentro, lo entonaron al pie de la letra. Sin embargo, la letra no tenía previstos a Bellingham ni a Cucurella ni a Diomande ni, sobre todo, a D. Federico Valverde Parera.
Hoy regresaba a la titularidad Militao después más de seis meses. Otro brasileño, Vinícius, volvía al once. En Champions no está castigado. Los de Mou llegaban a Atenas tras seis victorias seguidas y nueve puntos de nueve posibles en Copa de Europa. La alineación del portugués no auguraba ningún tipo de tregua. Diomande por la derecha, Camavinga de pivote. Bernardo y Bellingham lo acompañarían en el centro del campo.
Antes de comenzar se guardó un minuto de silencio en memoria de Jesús de Miguel y las víctimas del choque de trenes en Urda.
Una pérdida del Madrid a los cuatro minutos propició un ataque comandado por Jovic que concluyó con un disparo cercano de Gacinovic. Courtois salvó el gol.
El Madrid estaba aturdido. El AEK jugaba con mucho ritmo y lo certificó con un golazo de Koita, que alojó el balón en ese único hueco diminuto al que no llega Thibaut. 1-0.
Los griegos habían salido como un enjambre de avispas enfadadas y estaban siendo superiores al Real Madrid. No es nuevo, el balance en casa del AEK esta temporada es demoledor. Courtois impidió el segundo gol poco después.
Los atenienses salieron con el aguijón afilado y los blancos no encontraban el bote de insecticida
Mbappé pudo empatar en el veinte tras una buena acción de Diomande. Mandó el balón a la grada. Sabemos que Kylian es un goleador. También sabemos que desaprovecha numerosas oportunidades. Sus partidos suelen dar frío y calor simultáneamente.
Se echaba de menos a Tchouaméni, pero el francés no puede jugar todo. Camavinga es como un Ferrari que de vez en cuando te deja tirado porque falla alguna de las piezas que lleva del Fiat Punto.
El Madrid intentaba quitarse a los griegos de la espalda y poco después del 25' marcó Jude desviando un disparo de Vini. Mariani anuló el gol por fuera de juego. Entró el VAR a revisarlo y tardó lo suyo en confirmar la decisión del colegiado.
Jude es puro Real Madrid y Jude se enfada si le anulan un gol. De modo que en cuanto le fue posible metió otro —válido esta vez—. Y no fue un gol cualquiera. Bellingham alojó el balón de tacón en la portería de Brignoli a pase de Cucurella. 1-1.
La tormenta helena amainó. En parte por la mejora blanca, en parte porque no era posible mantener ese ritmo salvo que se ingiera la pócima de Astérix. Pero que disminuyera la intensidad de la lluvia no significaba que hubiese escampado. Quedaba mucho trabajo por delante.
Vini falló el gol de Saint-Denis de la Catorce, aunque la acción se invalidó por fuera de juego del siete. Acto seguido, nueva ocasión. Vini remató fuera un pase de Diomande desde la derecha. Bernardo no llegó a meter la cabeza.
Descanso. El Madrid comenzó recibiendo picaduras aurinegras por doquier. Los atenienses salieron con el aguijón afilado y los blancos no encontraban el bote de insecticida. La intensidad griega fue disminuyendo a la par que los blancos se despabilaban.
Sobre el minuto 50, Militao arreó un zurriagazo de órdago desde un polígono a las afueras de Esparta. Brignoli se empleó a fondo. El balón le hizo daño en la mano, como si fuese un Mikasa.
Bellingham era —es— el jefe y Diamanté el más activo y omnipresente arriba, abajo y en el medio. Aunque a menudo la presencia de Dumfries en ataque achicaba el espacio disponible al marfileño.
El AEK, espléndido, fue un dolor de muelas. Pero el terror, a diferencia de lo que proclama su himno, lo sembró D. Federico Valverde Parera
Cucurella la tuvo. Remató solo frente a la meta. Era gol o gol y apareció un heleno para evitar lo inevitable cuando el portero estaba vencido hacia el lado contrario.
El susto del partido lo protagonizaron Camavinga y Rota cuando sus cabezas chocaron. Ambos continuaron. Rota con un ojo hinchado y la nariz roja, pues golpeó con esa zona contra la testa del francés.
Mbappé marró otra ocasión. Su tiro marca de la casa, tocado con fuerza a la escuadra contraria, se marchó por poco.
En defensa, Cucurella se encargaba de parar, de una manera u otra, a cualquier ateniense que osara invadir territorio madridista. Tras una acción defensiva de mérito del español y una posterior carrera hasta las trincheras del rival, Mbappé finalizó rematando flojo y al centro. El Madrid dominaba, pero no concretaba.
Diomande y Bernardo se marcharon para que entraran Endrick y Valverde. Ambos, jugadores que se desenvuelven a la perfección con campo por delante.
Vini se fue una vez del rival y su centro al lado contrario no pudo controlarlo Mbappé como hubiera querido y tampoco le salió el posterior recorte que lo habría dejado mano a mano con Brignoli.
En el 74, pérdida del Real Madrid en ataque. Contraataque heleno y finalización de Pilios, que marcó el 2-1 bajo las piernas de Courtois.
La respuesta del Madrid fue instantánea. Jugada del Madrid, Jude para Dumfries, pase desde el fondo y Mbappé para adentro. 2-2.
Dumfries tuvo ocasión de anotar el tercero tras un córner botado por Endrick.
Mourinho tenía preparados tres cambios, pero tras el gol cambió su decisión. Carlos Espí y Trent ya no entrarían. Saltaron al campo Carreras y Brahim por Cucurella, con amarilla, y Vinícius.
Minutos más tarde, Espí volvía a la banda para entrar. Lo hizo por Bellingham. Mientras, Kylian falló otra ocasión. Esta vez destrozó el balón contra el larguero tras haber rozado el esférico el guardameta.
El Madrid asediaba a los atenienses en los últimos minutos, quería obtener beneficio del desmadre. El peligro era que los griegos se mostraban peligrosísimos cuando recuperaban el balón. Había que conjugar corazón con cabeza.
Y vaya si lo conjugaron. Camavinga —esta vez no le falló el fusible de Fiat— robó y Valverde marcó un golazo Fede (®) épico. 2-3.
Cuatro victorias en cuatro partidos de Champions. Mourinho los tiene enchufados.
El AEK, espléndido, fue un dolor de muelas. Pero el terror, a diferencia de lo que proclama su himno, lo sembró D. Federico Valverde Parera.
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Partido que se pudo resolver antes y tocó tirar de épica, pero mola mucho ganar así también, con el golazo de Valverde. Siempre hay a quien le faltará algo, a los vinagres les sobrará también, pero el éxito de la temporada depende de llegar todos bien. En X atizan a Vini, pero Diomande tampoco ha estado, Mbappe ha podido hacer 3, Jude ha hecho un golazo de tacón y ha dado un recital físico, Camavinga muy bien, Bernardo igual. Seguimos..
Partido discontinuo. Un Madrid muy desordenado en la presión, lento, casi pastoso. No funciona jugar con cuatro arriba, el equipo se parte. Lo mejor la victoria y el nivel de Valverde y Jude.
Siento en el alma decirlo: Vini no está bien,pero empeora al resto, parte el equipo.
Tenemos un problema con él
Bernardo ayuda, pero hay que seguir probando. No es suficiente para sostener al equipo. Sigo apostando por Thiago o Guler en ese sitio. En la derecha no podemos jugar con extremo. O Valverde o Guler o Bernardo, todo demás rompe el equilibrio.
Parece que renovar (y al alza) a Vinicius no fué un buen negocio de FP, ahora a ver si quiere irse cobrando lo que cobra aquí.
Y un mensaje a Mou, Pitarch está ahí y no te descuentan el sueldo si lo pones.