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2-2: No siempre se entiende a quien se quiere

2-2: No siempre se entiende a quien se quiere

Escrito por: Jesús Bengoechea26 enero, 2017
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Supongo que es perfectamente posible considerar que Zinedine Zidane debe ser el entrenador de la próxima década en el Real Madrid sin que ello te obligue a entender siempre sus razones. El Real Madrid ha sufrido el primer percance serio desde su llegada al cargo (la Copa del Rey es el menos importante de los tres torneos importantes, pero importante al fin) y, sin que quepa adjudicar un único responsable de este fracaso (fracaso menor, pero fracaso al fin), hay muchos aficionados del Madrid que se vuelven hacia el francés en la exigencia de responsabilidades, cosa que él sin duda aceptará con su habitual prestancia.

Dice la Santa Madre Iglesia que se puede pecar de pensamiento (ahí no sabemos), palabra (incapaz), obra (solo una vez, contra Materazzi) y omisión. Zinedine Zidane tendrá sin duda sus razones para cometer lo que a muchos aficionados se les han antojado serios pecados de omisión (¿por qué esa tardanza en los cambios, cuando el partido, especialmente tras el gol de Cristiano, tanto reclamaba sangre nueva?). Pero no se nos ocurren cuáles pueden ser esas razones, como no se nos ocurre por qué la ejemplar actitud y el buen juego de la primera media hora tuvo que adoptar tintes de prematuro zafarrancho ofensivo que terminaron por descabalgar al equipo al filo del descanso, lo que desembocó en el primer gol celtiña. Lo marcó Danilo en propia puerta y en un verdadero infortunio del que no cabe culparle. Si acaso, cabe culparle de haber jugado mal sin tener esta vez el atenuante de un Bernabéu en contra, y cabe también preguntarse (con Sergio Ramos de lateral derecho durante gran parte del partido) en qué posición exacta jugó el malhadado -no merece tanta desgracia- exjugador del Oporto.

El partido reclamaba un planteamiento osado pero no necesariamente agónico desde el comienzo (el final del mismo parece probar este aserto), y el muy loable “a por todas” que caracterizó el juego del Madrid en el primer tercio del choque se podría haber visto acompañado de algunas precauciones sin que ello jugara en excesivo desmedro de las posibilidades de remontar. Casemiro, que no es defensa, fue prácticamente el único defensa puro, y eso se pagó, como se pagó la falta de eficacia en el área rival. Cristiano no está tan mal como se dice y su golazo de falta prueba que debe jugar aun cuando las evidencias parezcan apuntar a lo contrario, pero lo cierto es que no anda bien. Del Benzema de ayer, del hecho de que completara el partido casi completo, se puede afirmar que constituye una alarmante suspensión de la hasta ahora irreprochable meritocracia instaurada por Zidane desde su llegada. No cabe en esta hora dramatizar. Cabe pedir que Zidane mantenga los signos de gran entrenador que en un año le han aupado a la trayectoria de éxito más fulgurante que ha conocido técnico alguno en el Madrid.

En descargo del galo, y de toda la plantilla, cabe recordar lo que todos sabemos: que recompuso el equipo como mejor pudo ante las bajas de los dos mejores laterales del mundo, el mejor centrocampista del mundo, el delantero más en forma del planeta, el mejor central de Europa en este momento y el máximo ídolo del fútbol colombiano, entre otros varios. En ese sentido, solo cabe sentirse orgulloso del esfuerzo de los jugadores en medio de tanta adversidad, lo que no es incompatible con el preguntarse si algunas cosas no podrían haberse hecho mejor. Viene siendo ya casi tradicional que el Madrid caiga en Copa del Rey contra alcorcones, toledos, realirunes y hasta cherysheves. Ser eliminados por el Celta no es trauma de magnitud equiparable a aquellos, pero debe tomarse con la necesaria seriedad. El Real Madrid ha hincado la rodilla ante un rival al que debió superar -perogrullada al canto, por cuanto la obligación del Madrid es superar siempre a todos los rivales-, y corresponde ahora reflexionar para tomar las oportunas decisiones.

 

ASÍ JUGARON:

-Casilla: Buen partido, abortando con solvencia varias ocasiones del Celta, incluido el primer gol pese al infortunio posterior de Danilo. 7.

-Danilo: Mal, pero no por su gol en propia puerta, sino por casi todo lo demás. Sabemos quienes le vimos en el Oporto que es un gran jugador. Un gran jugador extraviado. 4.

-Nacho: Solvente y aseado, como acostumbra. 6.

-Sergio Ramos: Retornó a una posición de la que llevaba años apartado y no lo hizo mal, sin que ello deba mover necesariamente a aplaudir el ajuste táctico. Sembró el terror en el área rival. 6.

-Casemiro: Convertido casi en el único defensa del equipo, no brilló y cumplió a medias. 5.

-Kroos: Buen partido en líneas generales. 6.

-Kovacic: Acabó algo diluido, pero jugó un muy prometedor primer tiempo. 6,5.

-Isco: De más a menos. 5,5.

-Asensio: Lo intentó pero no estuvo especialmente afortunado. 5.

-Cristiano: Marcó un gran gol pero es evidente que no está en su mejor momento. El balón que mandó al palo no era sencillo por la imprevisibilidad del lance. 5,5.

-Benzema: Partido muy poco inspirado. 4.

-Lucas Vázquez: Creó inquietud y marcó. Poco más se le puede pedir en tan pocos minutos. 7.

-Morata: Sin calificar por falta de minutos.

-Mariano: Lo mismo que Morata.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

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