Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Zidane contra viento y marea

Zidane contra viento y marea

Escrito por: Sergio Arellano22 diciembre, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Tras la debacle que se consumó el pasado mes de septiembre, en el Parque de los Príncipes -en la que los pupilos de Zinedine Zidane salieron derrotados con una incontestable derrota por 3-0-, floreció entre la afición madridista una vorágine de pesimismo, pesadumbre y hastío que, a priori, parecía difícilmente reparable. En medio de una línea ascendente como en la que nos encontramos, conviene recordar que, a principios de la presente temporada, y con la paradigmática noche en París como referencia, el equipo seguía transmitiendo los mismos síntomas de desgaste e inoperancia que le condenaron el pasado ejercicio, con unos futbolistas que representaban malos augurios hasta para el más optimista. Incluso ‘Zizou’, acreedor de un crédito para nada desdeñable entre el respetable, empezaba a ser cuestionado por una afición hambrienta de victorias y de buenas sensaciones.

el equipo seguía transmitiendo los mismos síntomas de desgaste e inoperancia que le condenaron el pasado ejercicio, con unos futbolistas que representaban malos augurios hasta para el más optimista.

Sin embargo, y a pesar de un inicio accidentado en Liga de Campeones, el equipo empezó a hacerse fuerte en el campeonato doméstico. Y lo cierto es que, mirándolo con la perspectiva actual, y quitando el borrón en Son Moix -en el que el VAR tuvo cierta responsabilidad al omitir un penalti clamoroso de Salva Sevilla sobre Brahim-, el balance general que se puede hacer de esta primera mitad de temporada es realmente positivo. La regularidad en juego y resultados ha dado un ostensible salto cualitativo y cuantitativo con respecto a las dos anteriores temporadas, durante las cuales costaba sobremanera encadenar tres victorias consecutivas. De hecho, el equipo ha logrado salir muy reforzado de feudos endiablados, véase el Estadio de la Cerámica, el Sánchez Pizjuán, el Wanda Metropolitano, Mestalla o Camp Nou. Escollos de los que se ha conseguido salir invicto, dando unas muestras de solidez y firmeza grupal difícilmente mejorables. Y con la dificultad añadida de lidiar con ciertos dictámenes caprichosos en los que posteriormente me explayaré y de no contar con Hazard durante largas semanas; un futbolista experto en generar superioridades numéricas y futbolísticas, que ya estaba desplegando su inmenso talento y que estaba empezando a tejer una sociedad con Karim Benzema la mar de fructífera.

Haciendo un inciso, y sin ánimo de entrar a valorar en fondo y forma las vicisitudes y actuaciones arbitrales, el grave y negligente oficio de Hernández Hernández durante el Clásico afectó de manera irreparable al devenir del encuentro y posterior resultado. Fue sin duda la que más malestar generó entre la hinchada, pero el buen madridista es consciente que el 18D no es la única cita marcada en rojo por dirigentes y aficionados, que perciben apesadumbrados la disparidad funcional del VAR, así como su escaso afán por preservar la justicia en el deporte y, por consonancia, su nula diligencia para combatir las malas decisiones arbitrales, entendibles todas ellas, derivadas a fin de cuentas y en última instancia de la condición humana, que lleva asimismo aparejado el error como uno de sus rasgos más definitorios. Y es que, en pura teoría, la razón de ser de la implantación del videoarbitraje fue precisamente ésa: subsanar errores sangrantes, aplicar la tecnología en pro de la transparencia y utilizar, en suma, un mecanismo fiable para garantizar que el juego se desarrolle por medio de unos cauces legítimos y equitativos. Y es que el 18D fue tan solo el súmmum de un proceso que se ha venido acentuando jornada tras jornadas, tal y como pudimos apreciar en la mano clamorosa dentro del área de Zou Feddal que quedó exenta o la falta clamorosa de Albiol sobre Vinícius en los minutos finales en el Estadio de la Cerámica que pasó inadvertida. Decisiones ilógicas e inconsecuentes, más si tenemos en cuenta la Circular que entraba en vigor esta temporada y que contemplaba taxativamente la punibilidad de cualquier mano cometida dentro del área. De locos.

el 18D fue tan solo el súmmum de un proceso que se ha venido acentuando jornada tras jornadas, tal y como pudimos apreciar en la mano clamorosa dentro del área de Zou Feddal

Sea como fuere, y a pesar de todas y cada una de las dificultades y obstáculos personificados en fallos arbitrales y en inoportunas lesiones, el Real Madrid está carburando de una forma magistral. Y buena culpa de ello tiene la magnánima irrupción de Fede Valverde en el centro del campo, que ha significado una bombona de oxígeno por la gran cantidad de kilómetros que recorre a lo largo del partido. Infatigable, solidario y tenaz, un jugador que encarna unas cualidades vitales para encarar los partidos de altos vuelos, y es que el Pajarito, -rasgo morfológico no acuñado precisamente por la inmensa voracidad que demuestra-, evidencia una madurez con balón y sin él impropia para un futbolista de su edad. Capital e insustituible en el centro del campo. Por añadidura, también es digno de subrayar la notable mejoría en el apartado defensivo.

La victoria de Mourinho

Varane y Sergio Ramos están volviendo a ser los mariscales de siempre, con un Courtois que ya ha espantado de un plumazo las dudas que engendraba su figura bajo palos, así como el conjunto de ataques ventajistas que se ceñían sobre él bajo el infundado prisma de que “no paraba”. Se llegó incluso a cuestionar su verdadero nivel y a afirmar que la elástica blanca no le quedaba bien, generando una corriente de opinión perniciosa para el interés general del equipo. Y es que los datos también avalan este progreso defensivo y hablan por sí solos: el Real Madrid ha concedido únicamente 12 goles en sus últimos 17 partidos de LaLIga, sus mejores datos desde la temporada 1991/92. Por si fuera poco, Zidane está recuperando paulatinamente a Isco Alarcón, un jugador que parecía defenestrado y relegado al ostracismo hasta hace meses. Si alguien podía revertir la situación del malagueño, ése era Zinedine, que va ganando enteros jornada tras jornada.

los datos también avalan este progreso defensivo y hablan por sí solos: el Real Madrid ha concedido únicamente 12 goles en sus últimos 17 partidos de LaLIga, sus mejores datos desde la temporada 1991/92

Sin duda alguna, y a pesar de todo el cúmulo de adversidades, éste está siendo el camino a seguir. Un equipo cimentado en la retaguardia, ordenado en la parcela defensiva, bien cubierto en el centro del campo y sin estar al albur de la magia de un Benzema inmenso en la delantera, tal y como, por cierto, parecían argüir la naturaleza de las circunstancias. Como la rúbrica que encabeza el presente, habrá que seguir luchando contra viento y marea: nadie dijo que iba a ser fácil. Pero no estamos tan mal.