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Mi voto en la Asamblea: un sí cargado de razones

Mi voto en la Asamblea: un sí cargado de razones

Escrito por: Manuel Matamoros22 septiembre, 2018
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La autorización a la junta directiva para endeudar al Madrid hasta 575 millones de euros a 35 años, vinculada al fin de financiar la reforma del estadio, que mañana se vota en la Asamblea de Socios del Real Madrid, ha sido tratada de forma diversa por los medios.

Por ejemplo, desde El Confidencial, Ulises Sánchez-Flor nos anuncia que «el 23-S comienza otra historia en la vida del Real Madrid». Una  afirmación con la que difícilmente podrá estar de acuerdo un socio del Madrid, pero que lícitamente podría defender su autor en términos de licencia narrativa.

El redactor normalmente encargado de presentar en AS su opinión como aparente información sobre la actualidad social del club, Marco Ruiz, nos habla en titulares y entradillas de una autorización para «endeudar gravemente», de «días agitados» y de «cierta alarma» en «un sector importante» de los 92.000 socios del club. «Todo para recubrir el Bernabéu con una piel metálica».

AS, como todos los medios de PRISA, mantiene desde hace más de una década una línea de opinión constante contra la gestión de Florentino Pérez. A veces, traspasa con claridad los límites de la comunicación hostil para internarse largamente en el campo del hostigamiento, sólo posible de interpretar en términos de rencor por la frustración del business plan que el grupo de comunicación tuvo en su día sobre el Real Madrid CF.

Mi opinión de que «las cuestiones de estadio» sólo se pueden  resolver con uno de nueva planta, y que el Madrid —gracias a la gestión de este presidente— tiene la capacidad de resolverlas, cuando los socios representantes entiendan que es lo prioritario, en las 120 hectáreas de la Ciudad Real Madrid de Valdebebas, es pública. La justifiqué en «La Galerna», en una larga «Reivindicación de Santiago Bernabéu», que constituye un alegato contra los sectores más castizos y reaccionarios de nuestra masa social.

Una opinión con un apoyo tan minoritario entre la masa social que en una encuesta realizada en 2015 entre los socios de Primavera Blanca, organización cuya única preocupación son las necesidades del Real Madrid y su independencia, sólo la compartía el 11% entre los que son además socios del Madrid. Al presidente Florentino Pérez, también se la he expresado cada vez que hemos tenido ocasión de conversar sobre el asunto. Y aún así, votaré “sí” cargado de razones.

Si el endeudamiento que adquirimos fuera para recubrir el Bernabéu con una piel metálica —grave desinformación a la opinión pública que comete Marco Ruiz, con ánimo evidente de manipularla— mañana, simplemente, no tendría que votar. Nuestro presidente no es un necio, y sólo un necio plantearía ese programa, y sólo un necio lo votaría. Luego mañana no habría Asamblea extraordinaria. Pero se ve que el redactor de AS nos toma por necios a todos los compromisarios, salvo, es un suponer, a los de la lista para la que él y los Ultras Sur hicieron una exitosa campaña electoral en 2016 obteniendo un centenar de asientos entre los dos millares de la Asamblea. Ese «sector importante» que padece «cierta alarma» con el «grave endeudamiento», seguramente.

Lo que votamos mañana, y por eso votaré orgullosamente sí sin modificar mi opinión sobre las «cuestiones de estadio», es endeudarnos para propiciar el mejor uso posible de los activos orientado a incrementar nuestros ingresos ordinarios de explotación.

Cuando el Madrid se endeudó con Pedro Parages —su gran figura fundacional, según Santiago Bernabéu— para vallar el campo de O´Donnell, estaba haciendo exactamente lo mismo. Así que Marco Ruiz podría haberlo presentado como endeudarse gravemente para tapar el campo con unas tablas de madera. Seguro que había miopes entonces que dijeron algo parecido para describir el fenómeno del despegue económico del que llegaría a ser el mejor club de la historia del fútbol, que estaba ocurriendo ante sus narices. Lo que estaba haciendo el Madrid con aquellos maderos no era vallar el campo, sino crear su taquilla; sus primeros ingresos de explotación, al margen de las cuotas sociales.

los socios estaremos orgullosos de haber sabido propiciar el óptimo rendimiento de los recursos patrimoniales del Madrid, para facilitar su competitividad en las condiciones actuales de desarrollo de la industria del fútbol.

El proyecto que mañana se nos somete a votación es, esencialmente, financiar la reconversión de 23.000 metros cuadrados de edificabilidad comercial (que efectivamente no se incrementa) para destinarlos a usos que incrementarán los ingresos anuales de explotación en, como mínimo, el mismo importe que el conjunto de cuotas y abonos anuales de los socios, aunque la junta directiva del Madrid los estima en el doble, según explicó su presidente en las recientes reuniones con compromisarios.

En segundo término, miel sobre hojuelas, esa inversión sirve para incrementar el confort del público del Bernabéu (cuyo aforo efectivamente tampoco aumenta), con una cubierta que consigue que unos cuantos miles de socios y aficionados no quedemos expuestos a la inclemencia meteorológica, facilitando las condiciones de accesibilidad y sanitarias, e incrementando la experiencia sensitiva. Como madrileño, incluso, me satisface la mejora del entorno urbano que se derivará de la reforma.

A pesar de la imaginativa aportación de Marco Ruiz, no he visto ninguna señal de alarma entre los representantes de los socios. En la dirección contraria, una aportación romántica de Eugenio Escudero, socio tres mil y pico, que tiene todo mi apoyo y ojalá consiga el de la junta directiva cuando ejecute la autorización que pide a la Asamblea: que una parte de la deuda se contraiga con los socios —que lo deseen— mediante la suscripción de obligaciones como aquellas que emitió Santiago Bernabéu para financiar la construcción del estadio. Sabemos que el Madrid de Florentino Pérez no necesita que sus socios le prestemos el dinero, pero nos gustaría dejar constancia de que también quisimos contribuir a sostener la cubierta de nuestro estadio sobre nuestros ahorros.

No pretendemos, pues, resolver todas las cuestiones de estadio. El acuerdo las deja pendientes para la próxima generación. Pero los socios de la actual estaremos orgullosos de haber sabido propiciar el óptimo rendimiento de los recursos patrimoniales del Madrid para facilitar su competitividad en las condiciones actuales de desarrollo de la industria del fútbol, en las que el Fair Play Financiero (FFP) cada año queda más desacreditado por los hechos, ya sucedan en Manchester, París o Barcelona.

Manuel Matamoros
Abogado. Colaborador de ZoomNews y tertuliano en diversos medios de comunicación. Madridista.

27 comentarios en: Mi voto en la Asamblea: un sí cargado de razones

  1. Marco Ruiz menudo personaje más nauseabundo,no se le conoce ni una buena entrevista ni artículo.
    Es el que fue cazado a la entrada de la pasada asamblea de compromisarios con unas papeletas para votar por la ASociación "compromiso ario".

  2. Disiento totalmente.

    Si tuviésemos otro gobierno y una menor presión fiscal, si, pero, tal y como lo tenemos hoy y lo que se avecina ... Mejor usar el dinero para seguir teniendo jugadores de primer nivel, lo importante es GANAR, no tener un estadio precioso.

    1. Yo no soy experto en el asunto, pero el artículo me parece a mí que explica perfectamente que la reforma del estadio se realiza precisamente para ello: incrementar notablemente los recursos de explotación. Es decir, más dinero para poder seguir comprando grandes jugadores con los que seguir ganando. Dentro del marco, además, de un negocio cada vez más competitivo.
      Y la idea es que, al mismo tiempo, el estadio y sus alrededores sean más confortables.
      Y que conste que yo no soy socio y soy partidario de un campo nuevo.

      1. Eso mismo creyeron en el Arsenal.

        El campo nuevo, desde luego, es bonito, pero en cuanto a las últimas temporadas del Arsenal ...

        Y además, parece que no aprendemos, todas las crisis, burbujas y posteriores momentos con deshaucios, embargos y demás vienen por esa maldita manía del endeudamiento.

        Hay que volver, en todos los órdenes de la vida, a lo racional, al sentido común y no gastar mas de lo que se ingresa.

        Endeudarse debe ser solo un recurso extremo.

        En el caso del Madrid, además, teniendo en cuenta que en España tenemos una presión fiscal que ya es mas alta que en la mismísima Gran Bretaña y en otros paises de la U.E. y de los importantes, me parece un riesgo brutal. Es mas, en Madrid capital tenemos a la chusma comunista, que odia todo lo que huela a propiedad privada, dinero privado, etc., privado lo que hace aumentar aun mas el riesgo.

  3. "Las cuestiones de estadio", en el Madrid, se resuelven mediante el voto de sus socios; que para eso es el Madrid un "estadio de derecho".

    Bromas (malas) aparte, no tengo una opinión definida sobre la reforma del Bernabéu. Y, si la tuviera, poco importaría, pues no soy socio ni quiero serlo. Pero me quedo con esto: "Nuestro presidente no es un necio, y sólo un necio plantearía ese programa [de lo que Marco Ruiz llama "piel metálica"], y sólo un necio lo votaría. [...] Pero se ve que el redactor de AS nos toma por necios [...]". Ya lo creo: el delirante discurso del As (y de El País, todavía hoy y pese a ciertos cambios) sólo cobra sentido si se ve como un intento de hacer pasar al presidente y al entrenador, ante los aficionados madridistas, por tontos. Tontos que hacen negocios ruinosos; tontos que sabotean a su propio equipo. No hace falta decir qué serán, entonces, quienes hagan suyo ese discurso.

  4. Sigo sin saber qué se va a hacer, exactamente (me refiero a tiendas, hotel, etc.)
    Y también desconozco que incremento de ingresos va a tener el uso del nuevo estadio, con respecto a lo de ahora.
    Yo estaba de acuerdo con el proyecto original, pero ha sido muy, pero que muy capado. Irnos a Valdebebas, no sé.
    Se que es una locura, ¿alguien sabe si se ha contemplado desde cero en su actual ubicación? Con los modernos materiales, cabría todo lo original.
    Sospecho que no, porque tendríamos que alquilar el Wanda y no creo que a los socios (sobre todo del Atlético), lo autorizara, aunqur el Calderón ahí sigue.
    A ver que ocurre en la Asamblea. Para este Club 25-30 millones al año, no es tanto. Y eso sin contar que en el futuro puede aparecer un patrocinador.

  5. Conociendo como funciona este país, lo de la piel metálica y el sol me lo tomaría en serio. Supongo que tendrá todos los estudios de impacto (calor, reflejos, etc.)
    Ya sé que Florentino es el presidente de una gran multinacional y, además, ingeniero, pero aquí no hay nada que dar por supuesto. Chapuzas, también tiene en su haber su empresa.

  6. Mi opinión de que «las cuestiones de estadio» sólo se pueden resolver con uno de nueva planta, y que el Madrid —gracias a la gestión de este presidente— tiene la capacidad de resolverlas, cuando los socios representantes entiendan que es lo prioritario, en las 120 hectáreas de la Ciudad Real Madrid de Valdebebas, es pública. La justifiqué en «La Galerna», en una larga «Reivindicación de Santiago Bernabéu», que constituye un alegato contra los sectores más castizos y reaccionarios de nuestra masa social.

    Buenas noches, usted mismo lo dice y lo argumenta con la mejor colección de artículos publicados en La Galerna en su historia, es ahora el momento, Valdevebas esta vacío, dentro de 20 años estará saturado lleno de vecinos, con sus correspondientes asociaciones de todo tipo, ecologistas, vecinales, etc... que se opondrán con fiereza a instalar allí un campo al menos como el del Futbol Club Barcelona de 106000 asientos y 9000 ( para empezar) plazas de aparcamiento como las del Wanda, esta remodelación, ya veremos sino hay disminución del aforo( aunque sea pequeño) implica que a largo plazo tendremos un 30% menos de asientos que el del club catalán, mucho me parece para competir a largo plazo, igualmente se me hace raro, la ausencia de aparcamientos, aparte de que pueden ser rentables para el club, para los que no somos, ni vivimos en Madrid el acudir al estadio se convierte en una odisea, sobre todo los días de diario, logicamente para ese sector de clase media-alta que vive al lado del campo en los distritos caros de la capital ( Salamanca, Moncloa, Chamberi, alguno más me dejo) y que es mayoritario en las gradas del estadio, la dicha ausencia de aparcamientos no es problema. Sobre la edificabilidad, comentar que la que nos ha dejado Podemos, ( hay que llamar las cosas por su nombre) no da ni para un gran centro comercial, ni para grandes complejos hoteleros.
    Sobre la buena y participativa idea de D. Eugenio Escudero de permitir que los socios ( el que quiera) contribuyan a la financiación de las obras, mejor sería que fuese para la construcción de un nuevo estadio, no tengo ninguna duda de que el madridismo en masa acudiría a financiar el nuevo estadio comprando bonos. Otro de los motivos fundamentales para mí de la necesidad de construir uno nuevo en Valdevebas es que con 110000 asientos, la necesidad de llenarlo, obligaría al club a una política más moderada en los abonos y en las entradas, lo que permitiría la entrada en la condición de socio y abonado de sectores sociales alejados de la imagen estereotipada del madrileño de clase media-alta. Volver un poco a nuestros orígenes interclasistas. Ahora los abonos son los más caros de España y con diferencia.
    Lamentaremos esta ocasión perdida.
    Saludos blancos, castellanos y comuneros

    1. La verdad es que cada vez que habla de este tema, sus análisis y argumentos son impecables, pero por ponerle un "pero", no confíe en las cuentas que el Farsa presenta: según ellos, por poner un ejemplo, compraron a Paulinho por 40 millones, este verano lo venden por 10... y ellos dicen que con esta operación han ganado 25 millones... Átame esa mosca por el rabo... Y después está que el Farsa tira con pólvora de rey: tiene a todas las instituciones y prensa (la de Barcelona... ¡y la de Madrid!) a favor en dos sentidos: nadie pregunta sobre sus cuentas y, además, estarían dispuestos a pagar de "su bolsillo" cualquier barrabasada del equipo catalán. El Madrid sin embargo, no es que ni siquiera goce de un trato justo por parte de las instituciones públicas o la prensa, sino que las tiene claramente en contra.
      Por eso yo creo que, estadio nuevo SI, pero en unas condiciones favorables o, por lo menos, justas. Un saludo

      1. Buenos días, en primer lugar darle las gracias por leer mi comentario y comentarlo, en segundo lugar, yo no defiendo las cuentas del Barcelona, sólo constato que el Ayuntamiento de Podemos,( vamos a ponerle nombre a las cosas y los hechos) le deja ampliar hasta 106000 asientos. En tercer lugar que el Barcelona tenga a toda la CE.CO.M.A.M. y a todas las instituciones a favor y nosotros en contra sólo significa que algo habrán hecho bien ellos y mal nosotros.
        Saludos blancos, castellanos y comuneros

  7. Estoy de acuerdo con COMUNERO, pues de seguir asi la vida en España, el Bernabeu, se convertirá en un estadio super clasista, y habrá perdido una gran ocasión de volver a los origenes que le habia dado Bernabeu, un estadio nuevo con mayor numero e localidades, y la venta de bonos a sus socios, se financiaria muy bien y dejar un Estadio con 80.000, espectadores cada vez se haran socios los elegidos por su nivel economico., y la afición que de verdad se tiene que empeñar para ir a ver a su Real Madrid, quedará fuera, yo he escrito hace tiempo en esta sección, que si los de Podemos, no permiten el aumento de espectadores, esperaria , o haria un estadio nuevo.Siendo consciente que tardará mucho tiempo en tener otro Presidente, como Florentino Perez.

  8. Gracias por darnos su punto de vista y adelantarnos cual será su voto. Por mi parte, espero que contra todo pronostico (sabiendo como están las cosas), gane el NO.

    La cuestión aquí no es si el Madrid puede hacer frente a esta deuda; es si es justificable y el proyecto en si vale la pena.

    El mayor problema es que el proyecto fue echado abajo por enemigos del club muy bien organizados, como no podía ser menos, sus camaradas ideológicos en el ayuntamiento les dieron la razón.

    La aprovacíon posterior es a un proyecto sin ninguna de las ventajas que tenia el proyecto real. (Y conste, que en mi caso defiendo un nuevo estadio en Valdevebas desde el principio), pero al menos el proyecto original tenia algo que poner sobre la mesa, un hotel de lujo y gran centro comercial.

    En lugar de esto, lo que nos dejaron es un proyecto destrozado, con una subida del coste de casi un tercio... Vean en que:

    “En 2014, cuando pensábamos que no habría problemas con el plan puntual, anunciamos que costaría 400 millones. El proyecto ahora se ha incrementado por la nueva estructura, tenemos que tirar las dos torres de la Castellana, mejorar el entorno urbano...”.

    O sea los sinvergüenzas del ayuntamiento nos encarecen la obra en casi un tercio del total, no para que ganemos nada, sino todo lo contrario. En tirar las torres de la Castellana y en poner como espacio publico la esquina del Bernabéu, no solo sin compensación alguna, sino a NUESTRO cargo.. se deben estar partiendo la caja.

    El presidente habla de rentabilizarlo alquilando espacio comercial -- como que no podamos alquilar espacio comercial ahora? Esa estrategia de rentabilidad esta disponible ahora mismo... No sé exacto que da ahora, pero oí decir que no mucho, así que no hay base para suponer que la rentabilidad subiera tanto, cuando no vamos a tener más espacio para ello.

    Dado como esta el panorama político, lo prudente seria esperar a tener encima administraciones que no sean abiertamente enemigas. Eso bajo la premisa de mantener el proyecto original.

    Yo abogo por construir un nuevo estadio en Valdevebas sin que los políticos lo puedan menoscabar y dejarlo en nada, como ha pasado con este proyecto.

    El presidente quiere sacar esto adelante aunque del proyecto original apenas quede nada, por aquello de cumplir su promesa electoral de cubrir el Bernabéu. Un tercio del presupuesto va a perdidas, a financiar un parque publico de nuestro bolsillo y perder las torres de la Castellana. Imposición de gentes que buscan el mal de nuestro club.

    Piensenselo.

    1. No sé si Valdebebas ha estado en alguna ocasión sobre la mesa, pero la promesa de Florentino podría haber quedado libre cuando al ayuntamiento cambió todo.
      Creo que una de las razones para no irnos es el valor cero de los terrenis del Bernabéu, porque me temo que no hay ninguna institución que modifique un cambio de uso.
      Lo que si estoy seguro es que el presidente no pasará a la historia por ponerle la piel al Bernabéu y si podía haberlo hecho por adelantarse a todos (como en si día d. Santiago) e irse a escasos 15 minutos en coche de la ubicación actual. Y además, con dos líneas de metro cerca que se podría ampliar.

      1. ¿2 Lineas de metro cerca? Ahora mismo la parada más cercana de metro está a 35 o 40 andando, y atravesando la M11 si no recuerdo mal.

        Las más cercanas son, aeropuertobarajas... no se puede ir andando.
        Feria de Madrid 48 minutos andando
        San Lorenzo 42 minutos
        Parque de Santa María otros 48 minutos andando.

        Los tiempos son los estimados por Google Maps.

        En cercanías, sí, tenemos una estación al lado, a 1 o 2 minutos. En el resto de casos me parece un exceso.

        Con respecto al estado yo no lo tengo claro. Me falta información.

        1. Vaya mierda de final de comentario. Quería decir que con respecto a si modificar el estadio existente o irnos a Valdebebas, no lo tengo claro, que me falta información. Se me fue la pelota. Mis disculpas.

  9. Va a salir el si. Está muy claro.
    Comunero, no sé si vas al Estadio, pero de clasista, hasta ahora nada, salvo en las tribunas. Lo que si hace una gran parte de nuestra afición es poner a la venta sus abonos (que se heredan, creo), para los turistas.
    Valdebebas, planta nueva o esperar a una nueva corporación.
    No sé las razones por la que es presidente aceptó todas las exigencias del ayuntamiento.

  10. El caso es que la historia que se hizo, prácticamente toda, se hizo aquí. Hasta la letra del himno nos dice dónde juega el Real Madrid. Las trabas municipales no son solo por animadversión al equipo, que también, es sobre todo para que te marches al precio único de evitar acoso y que luego con el santuario de tu gloria se haga cualquier desatino para el supuesto servicio público, o años después se dé un vuelco a la normativa y especulación mediante se construya Azca II.
    Así que comprendo el resistir en lugar de hacer las maletas, yo no vivo en el municipio de Madrid y no me considero mal comunicado con el Bernabéu. Ojalá tuviera más aforo, pero si tengo que elegir prefiero dificultades para encontrar asiento que dificultades para ver a los jugadores desde gradas alejadas y excesivamente altas. Es que la única cosa que acepto desmesurada es la sala de trofeos
    Así que a pesar de las muchas opiniones bien informadas que abogan por la emigración yo no abandonaría jamás tierra santa.

  11. Dice el dicho " Lo mejor es enemigo de lo bueno ", todos estamos de acuerdo en que lo mejor sería un estadio nuevo, pero ¿Es lo bueno?.
    Hay una pregunta que nadie me ha respondido, hasta ahora, de forma convincente ¿Que hacemos con el Bernabéu y miles de m2 en una de las mejores zonas de Madrid?

    1. XVIII. Jugamos en el Bernabéu, a pesar de Bernabéu

      El 8 de septiembre 1973, la Asamblea de socios compromisarios aclamó la propuesta de Santiago Bernabéu de construir un nuevo estadio en Fuencarral. Cubierto, con capacidad de albergar 120.000 espectadores, de ellos 60.000 sentados. Un proyecto a la vanguardia de la arquitectura deportiva mundial, obra del arquitecto español Félix Candela —exiliado en Méjico, lo que quizá influyó en la hostilidad contra el proyecto de los sectores más ultramontanos del Régimen—. Pensado para convertir al Madrid en el club más moderno del mundo, todavía cuarenta años después conmueve su elegante racionalidad, sencillez, funcionalidad y equilibrio. Y estremece que no se convirtiera en realidad.

      Los recursos financieros para su ejecución se obtendrían de la utilización de los terrenos del estadio Santiago Bernabéu. Sobre ellos, una operación urbanística singular, diseñada por el urbanista y promotor canadiense William Zeckendorf, autor del complejo de Naciones Unidas en Nueva York, daría lugar a la construcción de la edificación más alta de Madrid —la Torre de Plata— junto con un parque que ocuparía casi el noventa por ciento de la superficie y otras utilizaciones subterráneas del suelo, posiblemente inspiradas en la ciudad de Montreal, cuya ordenación urbanística había dirigido.

      No me extenderé más en la descripción de un proyecto que frustró la cerrada oposición del Régimen, y particularmente de Arias Navarro —el director general de seguridad que ordenó la detención del gerente del Madrid por oponerse a la entrada de los equipos de TVE en el Bernabéu—, en aquel entonces alcalde de Madrid. Arias comparó la operación, literalmente, con un asesinato, al declarar, como si los planes urbanísticos no se pudieran modificar, que «no puede admitirse la construcción en zona deportiva, no por ningún criterio, sino porque está prohibido en la Ley, como está prohibido el asesinato». Aún descontando la tosquedad de su carácter, hacer pública semejante comparación daba idea de hasta qué punto la negativa estaba decidida.

      En la oposición al proyecto, la propaganda del régimen franquista jugó duro para neutralizar la influencia social del Madrid. «Arriba», el periódico del Movimiento, comenzó la ofensiva mintiendo sobre el origen de la propiedad del suelo del estadio para indisponer a la opinión pública. Según el órgano falangista, los terrenos del Bernabéu fueron expropiados tras la Guerra Civil. La realidad era que el viejo Chamartín fue incautado para convertirlo en un campo de prisioneros, y que el Madrid, además de esos terrenos adquiridos en 1923, había comprado en junio de 1944 el restante suelo necesario para edificar el estadio.

      La campaña se reforzó desde Barcelona usando, sin embargo, las páginas de ABC, puesto que el partido se jugaba en Madrid. Un sujeto que ascendería hasta el Consejo del Poder Judicial a propuesta de Jordi Pujol, y cuya ejecutoria delictiva como juez le llevaría a ser condenado y expulsado de la carrera años después, Luis Pascual Estevill, escribió un panfleto, usando un lenguaje sardónico, para respaldar las exageraciones de Arias Navarro y las mentiras de Arriba: «El Real Madrid es un gran club (…). Todos los españoles sabemos eso. Bien que nos lo repiten insistentemente en todos los tonos y con todas las fanfarrias posibles de acompañamiento. Aún más, el Real Madrid es el club de la imaginación, de la inventiva, de la prospectiva y de la anticipación del futuro. Debe de ser verdad. Porque acaba de sorprender a España con una innovación en el terreno del Derecho que debe traer de cabeza a todos los penalistas (…) El Real Madrid pretende (…) obtener beneficios propios a costa de perjudicar a los demás (…) El Real Madrid tenía un campo viejo, el campo de Chamartín (…) le añadieron veintisiete mil metros cuadrados que les expropiaron (…) ¿Cuánto va a costar este estadio fabuloso? Mil millones de pesetas o algo así. Como si dijéramos la renta total de la provincia de Soria durante dos meses».

      Santiago Bernabéu, cuya gestión, por encima de todas sus notas, se caracterizó por una verdadera obsesión por la honestidad, tuvo que soportar que este delincuente en ciernes sugiriera que la auténtica motivación de la operación era la apropiación por los directivos del Madrid de una parte de las plusvalías urbanísticas de la venta de los terrenos del estadio. No quiso querellarse, convencido de que lo mejor para el Madrid era no encanallar la situación con los medios. Particularmente con los no oficiales, como el ABC, que eran el único territorio en el que el Madrid podría defender ante la opinión pública la racionalidad urbanística del proyecto. La densificación posterior del entorno Cuzco-Lima, sin ninguna de las soluciones para la distribución del tráfico viario que atraviesa la Castellana que contemplaba el proyecto de Zackendoorf, vendría a darle la razón en este aspecto. Claro que después de muerto.

      Las gestiones de Raimundo Saporta en El Pardo, que se cierran con un: «Dígale a Saporta que no presente el proyecto, porque le van a llamar especulador»; y en La Zarzuela, que concluyen con un: «Qué puedo hacer yo, si no tengo ningún poder»; sólo consiguieron demostrar que la suerte estaba echada. Santiago Bernabéu se vio forzado a admitir la derrota frente al mismo régimen que había recalificado Les Corts ocho años antes para limpiar de deudas al declinante FC Barcelona.

      Convencido de que «tenemos un proyecto respetable» y de que la mediocridad, que él representaba en «la envidia», le obligaba a abandonarlo, Bernabéu enterró con el proyecto del nuevo estadio sus expectativas de recobrar la hegemonía europea. Su compromiso personal con la idea era tal que la indignación le llevó a declarar, en contra de sus profundas convicciones: «La otra vez hice la guerra en un bando, pero si hubiera otra veríamos en qué bando estaba». A la desesperada, buscaba titulares en los periódicos. Sus declaraciones, es obvio, no fueron publicadas. A Julián García Candau, que relata dicho episodio, le confesó: «Ayer le dije al alcalde, que estuvo muy cariñoso conmigo: a ver si le ponéis a este estadio una bomba y que no queden ni rastros de él».

      A pesar de todo, ya dije que no se podía aventurar cuál sería la posición de Santiago Bernabéu en relación con la cuestión del estadio ahora que muchos de los problemas que trató de resolver con la desaparición del actual han sido resueltos: Regularmente, el de su calidad, con las sucesivas ampliaciones; satisfactoriamente, el del excesivo endeudamiento del club, con la enajenación de la Ciudad Deportiva que llevó a cabo la junta de Florentino Pérez. Sin embargo, la necesidad de expansión sigue estando ahí.

      Paradójicamente, si hoy seguimos jugando en el Bernabéu es a pesar de Santiago Bernabéu. Al impedir sus planes de transformación, el régimen de Franco nos castigó a seguir allí. Si Florentino Pérez es capaz de explotar esta situación como ventaja, a través de su proyecto de remodelación, aún estaríamos ante una última paradoja: el castigo sería un premio. Pero sea o no sea así, esta historia nos aporta la certeza moral de que el nombre de un estadio, del que Santiago Bernabéu deseó «que no queden ni rastros de él», nunca habría sido el dique contra el que se rompieran los sueños del mejor presidente del Madrid.

      Saludos blancos, castellanos y comuneros

      Buenos días de este artículo destacar 2 cosas 1) que contra todas las motos que se nos han vendido, la animosidad y animadversión de las instituciones no viene después de la muerte de Franco, el régimen de este dictador, ya nos jodió todo lo que pudo. y 2) que a diferencia de 1973, la situación de la economía del club es tan sólida, que no necesitaríamos vender, ni recalificar el Bernabeu, sólo hacerlo rentable para sufragar los gastos de mantenimiento, algo que no veo especialmente difícil.
      Saludos blancos, castellanos y comuneros

      1. ¿Y lo dejamos como una especie de Pirámide a la memoria de Bernabéu?
        Me parece que al propio D.Santiago no le gustaría demasiado esta solucion, creo que estaria mas por no renunciar a buscar una forma de optimizar unos activos ya existentes.

  12. Respetando la sapiencia de Florentino, los argumentos de Comunero y Thule son dificiles de negar. Da mucha rabia que se nos pongan tantas dificultades desde el ayuntamiento de nuestra propia ciudad, y nos causen tantas pérdidas, cuando cualquier otra ciudad del mundo soñaría con tener un equipo como el Madrid. Triste
    Y siendo yo nadie, me resulta difícil pensar que las pequeñas ampliaciones que nos han dejado vayan a suponer un beneficio que justifique el gasto. La decisión correcta parece un nuevo estadio por las razones ya expuestas por otros y las posibilidades verdades de innovar que supondría, pero el problema es perder el Bernabeu por imposición pública. Impresionante el daño deportivo que nos hacen los políticos. Seríamos de largo el club más rico del mundo de no ser por ellos.

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