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Mi voto en la Asamblea: un sí cargado de razones

Mi voto en la Asamblea: un sí cargado de razones

Escrito por: Manuel Matamoros22 septiembre, 2018
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La autorización a la junta directiva para endeudar al Madrid hasta 575 millones de euros a 35 años, vinculada al fin de financiar la reforma del estadio, que mañana se vota en la Asamblea de Socios del Real Madrid, ha sido tratada de forma diversa por los medios.

Por ejemplo, desde El Confidencial, Ulises Sánchez-Flor nos anuncia que «el 23-S comienza otra historia en la vida del Real Madrid». Una  afirmación con la que difícilmente podrá estar de acuerdo un socio del Madrid, pero que lícitamente podría defender su autor en términos de licencia narrativa.

El redactor normalmente encargado de presentar en AS su opinión como aparente información sobre la actualidad social del club, Marco Ruiz, nos habla en titulares y entradillas de una autorización para «endeudar gravemente», de «días agitados» y de «cierta alarma» en «un sector importante» de los 92.000 socios del club. «Todo para recubrir el Bernabéu con una piel metálica».

AS, como todos los medios de PRISA, mantiene desde hace más de una década una línea de opinión constante contra la gestión de Florentino Pérez. A veces, traspasa con claridad los límites de la comunicación hostil para internarse largamente en el campo del hostigamiento, sólo posible de interpretar en términos de rencor por la frustración del business plan que el grupo de comunicación tuvo en su día sobre el Real Madrid CF.

Mi opinión de que «las cuestiones de estadio» sólo se pueden  resolver con uno de nueva planta, y que el Madrid —gracias a la gestión de este presidente— tiene la capacidad de resolverlas, cuando los socios representantes entiendan que es lo prioritario, en las 120 hectáreas de la Ciudad Real Madrid de Valdebebas, es pública. La justifiqué en «La Galerna», en una larga «Reivindicación de Santiago Bernabéu», que constituye un alegato contra los sectores más castizos y reaccionarios de nuestra masa social.

Una opinión con un apoyo tan minoritario entre la masa social que en una encuesta realizada en 2015 entre los socios de Primavera Blanca, organización cuya única preocupación son las necesidades del Real Madrid y su independencia, sólo la compartía el 11% entre los que son además socios del Madrid. Al presidente Florentino Pérez, también se la he expresado cada vez que hemos tenido ocasión de conversar sobre el asunto. Y aún así, votaré “sí” cargado de razones.

Si el endeudamiento que adquirimos fuera para recubrir el Bernabéu con una piel metálica —grave desinformación a la opinión pública que comete Marco Ruiz, con ánimo evidente de manipularla— mañana, simplemente, no tendría que votar. Nuestro presidente no es un necio, y sólo un necio plantearía ese programa, y sólo un necio lo votaría. Luego mañana no habría Asamblea extraordinaria. Pero se ve que el redactor de AS nos toma por necios a todos los compromisarios, salvo, es un suponer, a los de la lista para la que él y los Ultras Sur hicieron una exitosa campaña electoral en 2016 obteniendo un centenar de asientos entre los dos millares de la Asamblea. Ese «sector importante» que padece «cierta alarma» con el «grave endeudamiento», seguramente.

Lo que votamos mañana, y por eso votaré orgullosamente sí sin modificar mi opinión sobre las «cuestiones de estadio», es endeudarnos para propiciar el mejor uso posible de los activos orientado a incrementar nuestros ingresos ordinarios de explotación.

Cuando el Madrid se endeudó con Pedro Parages —su gran figura fundacional, según Santiago Bernabéu— para vallar el campo de O´Donnell, estaba haciendo exactamente lo mismo. Así que Marco Ruiz podría haberlo presentado como endeudarse gravemente para tapar el campo con unas tablas de madera. Seguro que había miopes entonces que dijeron algo parecido para describir el fenómeno del despegue económico del que llegaría a ser el mejor club de la historia del fútbol, que estaba ocurriendo ante sus narices. Lo que estaba haciendo el Madrid con aquellos maderos no era vallar el campo, sino crear su taquilla; sus primeros ingresos de explotación, al margen de las cuotas sociales.

los socios estaremos orgullosos de haber sabido propiciar el óptimo rendimiento de los recursos patrimoniales del Madrid, para facilitar su competitividad en las condiciones actuales de desarrollo de la industria del fútbol.

El proyecto que mañana se nos somete a votación es, esencialmente, financiar la reconversión de 23.000 metros cuadrados de edificabilidad comercial (que efectivamente no se incrementa) para destinarlos a usos que incrementarán los ingresos anuales de explotación en, como mínimo, el mismo importe que el conjunto de cuotas y abonos anuales de los socios, aunque la junta directiva del Madrid los estima en el doble, según explicó su presidente en las recientes reuniones con compromisarios.

En segundo término, miel sobre hojuelas, esa inversión sirve para incrementar el confort del público del Bernabéu (cuyo aforo efectivamente tampoco aumenta), con una cubierta que consigue que unos cuantos miles de socios y aficionados no quedemos expuestos a la inclemencia meteorológica, facilitando las condiciones de accesibilidad y sanitarias, e incrementando la experiencia sensitiva. Como madrileño, incluso, me satisface la mejora del entorno urbano que se derivará de la reforma.

A pesar de la imaginativa aportación de Marco Ruiz, no he visto ninguna señal de alarma entre los representantes de los socios. En la dirección contraria, una aportación romántica de Eugenio Escudero, socio tres mil y pico, que tiene todo mi apoyo y ojalá consiga el de la junta directiva cuando ejecute la autorización que pide a la Asamblea: que una parte de la deuda se contraiga con los socios —que lo deseen— mediante la suscripción de obligaciones como aquellas que emitió Santiago Bernabéu para financiar la construcción del estadio. Sabemos que el Madrid de Florentino Pérez no necesita que sus socios le prestemos el dinero, pero nos gustaría dejar constancia de que también quisimos contribuir a sostener la cubierta de nuestro estadio sobre nuestros ahorros.

No pretendemos, pues, resolver todas las cuestiones de estadio. El acuerdo las deja pendientes para la próxima generación. Pero los socios de la actual estaremos orgullosos de haber sabido propiciar el óptimo rendimiento de los recursos patrimoniales del Madrid para facilitar su competitividad en las condiciones actuales de desarrollo de la industria del fútbol, en las que el Fair Play Financiero (FFP) cada año queda más desacreditado por los hechos, ya sucedan en Manchester, París o Barcelona.

Manuel Matamoros
Abogado. Colaborador de ZoomNews y tertuliano en diversos medios de comunicación. Madridista.

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