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Viva el Espanyol

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Viva el Espanyol

Escrito por: La Galerna1 octubre, 2017
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Buenos días. Dice Marca que todo en esta vida tiene arreglo y, con la posible excepción de Roberto Gómez, estamos bastante de acuerdo. Otra cosa es que nos parezca (y nos lo parece) un poco traído por los pelos el paralelismo entre el abrazo de Neymar y Cavani y el que deberían darse finalmente Cataluña y el resto de España, que es por donde entendemos que va esta extrañísima portada del diario dirigido por Juancho Gallardo. Inmejorable intención, dudoso acierto.

Dudoso acierto porque, puestos a emitir un pronunciamiento más o menos solemne ante el conflicto catalán, que hoy estalla en la forma de un referéndum ilegal, no hacía falta traer a colación a los dos delanteros del PSG. Nos resulta un poco infantil y burdo el recurso de Marca, qué le vamos a hacer. Imaginamos que la idea es más o menos ésta: si estos dos señores se han puesto de acuerdo respecto a quién debe lanzar los penaltis en su equipo, ¿cómo no van a entenderse Cataluña y el resto de España? Si Plácido Domingo y John Denver hicieron una vez un dúo, ¿por qué no van a sellar la paz Corea del Norte y Estados Unidos en un karaoke?

De buenas intenciones está empedrado el suelo de las calderas de Pedro Botero, pero oye, what´s so funny about peace, love and understanding?, que decía Elvis Costello. No nos queda claro quién sería España y quién Cataluña en el símil marquista, aunque siendo como somos españoles la mayoría de los que escribimos en La Galerna deseamos manifestar que las mechas rubias y onduladas del parietal de Neymar no nos representan. Nos quedaríamos en este caso con Cavani, a expensas de que los catalanes (incluyendo los del Barça) quieran volver a sentirse representados por Neymar después del monumental chasco que les causó durante el verano emigrando a Francia.

Decimos eso de "los catalanes (incluyendo a los del Barça)" porque somos bien conscientes de que no todos los catalanes beben los vientos por el club de Bartoméu, Gaspart y Sánchez Arminio. Hay en abundancia catalanes que apoyan a otros equipos de su región, entre ellos y sobre todo el que esta noche visita el estadio Santiago Bernabéu y al que -ya muy en serio- queremos rendir un tributo muy especial.

¿Por qué? No solamente por ser un club tradicionalmente amigo del madridismo, sino sobre todo por ser todo lo contrario a lo que es el Barcelona. Por haberse mantenido al margen de los vaivenes políticos. Por haber rehusado instituirse en vehículo propagandístico no ya de la ideología que hoy conoce su paroxismo en este referéndum ilícito,  sino de ideología alguna en realidad, ya que la dignidad de la condición apolítica de un club deportivo no consiste en el no unirse a una causa que no nos gusta sino en el no unirse a ninguna causa en absoluto, tampoco a la que eventualmente nos guste. Por ser un club de fútbol inclusivo y, en su dimensión, con sincera vocación universal, como la que (en su dimensión también) caracteriza al Madrid. Por todo ello admiramos y rendimos homenaje a ese club ejemplar.

Dice Zidane (vedlo a continuación en la primera plana de la Ouija) que nos gusta jugar en el Bernabéu. Se discute mucho, últimamente, esa aseveración, pero hay una que no se discute para nada: nos gusta que el Espanyol venga a jugar a nuestro estadio.

Viva el Espanyol, amics.

Jugamos en efecto esta noche ante un club con el que compartimos muchas conexiones, tamudazos incluidos. Os invitamos a recordar con nosotros, por ejemplo, la entrevista que le hicimos a su máximo goleador histórico, Rafa Marañón, que también forma parte de la historia del Madrid.

Como también señala la portada de la Ouija, Carvajal se perderá el choque por una rara dolencia de origen vírico de la que esperamos se recupere cuanto antes, y con esta y otras bajas importantes debe el equipo demostrar que la renovada sensación de poderío europeo es directamente trasladable al ámbito nacional. La prensa catalana, como veréis ahora, pretende soñar sueños lúbricos durmiendo la siesta con diez puntos de ventaja, pero no atenderemos a su polución vespertina. Sus bravuconaditas de salón de té nos provocan un pavor perfectamente descriptible. I diz pintis, i diz pintis... Mirad cómo temblamos, mariquitas malas.

Así que ya lo veis, amigos. El fútbol sigue su curso con independencia de los desatinos de la política. Y que así siga siendo.

Pasad un buen domingo.