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Vinicius acabará triunfando en el Real Madrid

Vinicius acabará triunfando en el Real Madrid

Escrito por: Pepe Kollins5 septiembre, 2019
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Tan solo es cuestión de tiempo. Vinicius triunfará en el Real Madrid.  Lo hará porque es un jugador de enorme talento, pero, sobre todo, porque posee aquella cualidad que distingue a los más grandes: la mentalidad. El curso pasado ya destacamos el optimismo incontenible del brasileño que atribuimos a una efervescencia adolescente, un arrebato de ingenuidad que obviaba la presión de una entidad de la dimensión del club blanco. Vinicius lo intentaba, una y otra vez, indiferente ante los errores que parecían divertirle, como si formaran parte de un juego de superación. Tras fallar un gol frente al portero, en el transcurso de un partido de Champions League disputado en el Bernabéu, se dirigió corriendo hacia la grada y agitó sus brazos para jalear al público. Los aficionados no daban crédito. En aquel mismo abismo en el que cientos de jugadores se habían estrellado temerosos, precisamente, de los pitos de la inmisericorde parroquia blanca, Vinicius se atrevía a animarlos a ellos. Estaba hecho de otra pasta.

Tras la llegada de Zidane, que coincidió con un periodo de baja del jugador por lesión, se ha generalizado la impresión de que ni a Zidane le gusta Vinicius ni Vinicius se siente cómodo con su actual situación. Es evidente que algunos medios de gran alcance no iban a desaprovechar esta situación de “degradación” – de titular revelación a principios de año a un suplente que busca su encaje – para acentuar una polémica que podría proveerles regularmente de contenidos y audiencia.  Pero, más allá de los giros interpretativos sensacionalistas, a nadie engañaban en lo básico: en Vinicius no se adivina ahora esa efusividad que iluminaba su juego y su sonrisa a principios de año, se le nota desconcertado y mustio, su precipitación ya no obedece, solo, al ansia por hacerlo todo demasiado rápido sino también a la confusión.  Sigue intentándolo como antes, pero cuesta identificar un rastro de la convicción con la que desbordaba las defensas rivales.

Y, aun así, todos los indicios apuntan a que el chico lo superará. Esta consideración se basa en otro de los aspectos que destacan de la mentalidad de Vinicius: la enorme capacidad que tiene para interpretar los obstáculos como un factor de mejora. Ya no se trata solo de un chaval que sonríe sus errores en el campo como esa partida de videojuego que acaba de perder y que se desvive por comenzar de nuevo, es el joven que delante de una nube de periodistas actúa con una madurez impropia de alguien de su edad y hasta me atrevería a sugerir que inusual también en la mayoría de veteranos.

Cuando llegó al Real Madrid, en mitad de la refriega ente el club, que consideraba que Vinicius debía formar parte de la primera plantilla y el entrenador, que sabía que aquellos no iban a otorgarle el crédito necesario para rodar a jugadores inexpertos, Vinicius declaró que él mismo había pedido jugar en el Castilla, para favorecer su adaptación. No sabemos si aquellas declaraciones se ajustaban a la realidad o era cosa del chico que había decidido echar un capote a los dirigentes y al propio Lopetegui, adjudicándose la responsabilidad. Pero ya fuera una cosa o la otra, lo que no daba lugar a la duda era la naturalidad y el carácter positivo con la que asumió esa decisión, fuera propia o ajena.

Meses después, en el transcurso de una entrevista en una televisión de su país, en la que le cuestionaron sobre su predilección entre Cristiano y Messi, una disyuntiva que le abocaba a dos respuestas con repercusiones adversas, el chico dribló con gran serenidad, contestando que el mejor era Benzema. Algunos compañeros suyos, en el Real Madrid, no tuvieron la misma perspicacia ante la misma pregunta.

Y esta semana, también en respuesta a la prensa brasileña, con ocasión del partido que disputará la selección de Brasil en Estados Unidos, el madridista volvió a dar una muestra de ese talante que le augura una buena carrera.

Ante las preguntas relativas al papel secundario que Zidane le otorgaba, Vinicius volvió a responder que gozaba del pleno apoyo de su entrenador. El chico, explicó a sus compatriotas que el francés habla con él a diario, para transmitirle su confianza y aconsejarle. Precisamente, hace unas semanas, se vio a Zidane entrenando en solitario con su pupilo el remate a portería. Vinicius recalcó que Zidane le insiste en que va ser un jugador importante en el futuro del Real Madrid, pero que ha de ser paciente, para que su evolución sea la adecuada en un club tan complicado. Un argumento que suena razonable para cualquier espectador objetivo pero que pocos jugadores aceptarían de buen grado. Pues bien, Vinicius asegura creer en su entrenador y asumir los tiempos, consciente de que no será coser y cantar.

Del mismo modo, se le inquirió en torno a su ubicación en la banda derecha. Y otra vez, Vinicius se adjudicó parte de la responsabilidad de dicha posición, al declarar que él mismo animaba a Zidane a situarlo en esa demarcación. Digo solo en parte porque, como es evidente, son Hazard en el Real Madrid y Neymar en la selección brasileña los que le “han invitado” a cambiar de banda. No obstante, el chico ha vuelto a asumir el obstáculo como un hándicap. Sabe que en estos momentos le cuesta jugar ahí, motivo por el cual se muestra todavía perdido, en plena fase de adaptación, pero declaró su voluntad de adaptarse a la nueva posición, reconociendo que llevaría su tiempo. Y mientras lo contaba mostró la sonrisa que siempre le ha caracterizado, dejando claro que el juego aún no había terminado.

Si al potencial que tiene, le añadimos la perseverancia, la paciencia y la interpretación de las dificultades como oportunidades, todo nos indica que Vinicius acabará triunfando en el Real Madrid y donde se proponga.