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Un tratamiento para el trastorno del antimadridismo

Un tratamiento para el trastorno del antimadridismo

Escrito por: Daniel Mateos20 enero, 2020
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El pasado sábado se produjeron en el Bernabéu dos jugadas polémicas en las que intervino el VAR, en una primera favoreciendo al Madrid al anular el gol de De Jong y en otra segunda a favor del Sevilla cuando el árbitro no anuló un gol también de De Jong por manos de Munir.

Sobre la primera jugada, reconozco que en un primer momento pensé que no era falta y puedo entender el enfado de los sevillistas en ese momento, sin ver la jugada repetida y sin haber visionado las mejores tomas. Pero tras ver la acción a cámara lenta varias veces, sobre todo desde un determinado ángulo (hay un gif circulando en el que la acción se ve muy clara), es un hecho evidente que el jugador del Sevilla Gudelj se desplaza únicamente con el objetivo de bloquear a Militao. El bloqueo en movimiento no es sólo falta personal en el Basket, también lo es en el Fútbol. Según el reglamento “obstaculizar a un adversario mediante un contacto físico" es tiro libre directo. Y también se puede leer que "obstaculizar el avance de un adversario supone colocarse en el camino del adversario para obstruir, bloquear, ralentizar o forzar a cambiar de dirección a dicho adversario cuando el balón no está a distancia de juego de los jugadores involucrados". Gudelj tiene derecho a permanecer en su posición, pero según se puede ver nítidamente en las imágenes, se desplaza para obstruir la trayectoria de Militao.

En la segunda jugada, Munir se cae y de forma involuntaria toca el balón con la mano en 2 ocasiones. A este respecto el reglamento dice que “si un jugador recupera u obtiene la posesión del balón con la mano o el brazo de forma involuntaria y sin incurrir en ninguno de los casos marcados como sancionables, no se señalará falta en principio. Pero si a continuación marca o genera una ocasión, el árbitro sí deberá sancionar la mano que ha propiciado la acción de gol”. La mano de Munir permitió a De Jong controlar el balón para marcar.

En resumen, el Madrid salió perjudicado desde el punto de vista arbitral. La mayoría de exárbitros que trabajan en los diferentes medios opinan que la primera acción está bien anulada y la segunda es mano.

Lo que resulta realmente asombroso es que en una jornada en la que al Real Madrid le han marcado un gol ilegal y en la que el Granada ha perdido su partido en el Camp Nou tras sufrir una expulsión injusta, la polémica, aderezada por las declaraciones de Monchi y Lopetegui, ha girado en torno a un acierto arbitral.

Tengo muchos amigos antimadridistas Son buenas personas, grandes padres de familia, poseen sentido común, desempeñan trabajos de responsabilidad… pero a la hora de juzgar acciones polémicas del Madrid se les nubla el juicio.

Lo que resulta asombroso es que en una jornada en la que al Real Madrid le han marcado un gol ilegal y en la que el Granada ha perdido su partido en el Camp Nou tras sufrir una expulsión injusta, la polémica ha girado en torno a un acierto arbitral.

Y me pregunto ¿y si todo fuera una patología mental adversa que distorsiona la realidad cuando el Madrid está presente? ¿y si el escudo del Madrid genera algún tipo de fallo eléctrico en las neuronas que hace que no sean capaces de transmitir la información de forma veraz?

Quizá la Seguridad Social debería empezar a financiar un tratamiento contra esta distorsión de la realidad en contra del Real Madrid. Al fin y al cabo, la antimadriditis es una patología que parece afectar a mucha gente y que se está convirtiendo en problema de salud pública. Los madridistas deberíamos entender a aquellos que la sufren. Debemos apoyarles porque no son capaces de ver la realidad, pero no porque no quieren, sino porque no pueden. Ellos ven que Gudelj se queda quieto, aunque realmente se está moviendo. Ellos saben que el reglamento dice que la mano de Munir es sancionable, pero su cerebro es incapaz de procesar esa información.

En cuanto a las causas de esta patología, aunque deben ser los expertos los que emitan sus conclusiones, llamadme presuntuoso pero apostaría a que la sala de trofeos del Real Madrid puede estar detrás de todo.