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Sergio Reguilón, ¿qué hará un chico como tú en un sitio como ese?

Sergio Reguilón, ¿qué hará un chico como tú en un sitio como ese?

Escrito por: Jesús Bengoechea3 julio, 2019
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Hay muchas formas de ser un gran lateral izquierdo, pero sobre todo hay tres: la de Roberto Carlos (inimitable), la de Marcelo (inescrutable) y la de Camacho (infatigable). A esa última estirpe pertenece Sergio Reguilón, que irrumpió en la aciaga temporada pasada como una buena noticia imprevista y como un tipo de lateral izquierdo imprevisto también.

De la estirpe de Camacho no es que nos hubiéramos olvidado, porque de Camacho no se olvida uno fácilmente, pero teníamos tan presentes aún por ese flanco a dos sucesivos portentos de la naturaleza que habíamos amortizado aquel otro portento de la testosterona. Parecía que Camacho no había más que uno, casi en mayor medida de lo que nos parecía que Roberto Carlos y Marcelo no había más que uno cada uno. No sabemos si fue antes la gallina o el huevo, pero sí sabemos que los huevos de Camacho precedieron a los de Reguilón, de igual forma que intuimos (por lo que le hemos visto) que poco tienen que envidiar al maestro las gónadas del epígono, que ha demostrado no ser manco (o cojo) tampoco en el arte de centrar o rematar a puerta.

Yo no entiendo y creo que no entenderé por qué a Zidane no le sirve Sergio Reguilón aunque sea como lateral izquierdo suplente, cargo que a buen seguro desempeñaría sin el menor remilgo el canterano. Profeso sin embargo con Zidane una certeza imbatible: no necesita acertar para hacerlo bien, que es la restricción con la que operamos los que no ganamos todas las Copas de Europa a las que nos presentamos. Así que no entiendo lo de Zidane con Reguilón pero me callo, o lo digo por aquí de tapadillo porque sé que a Zidane este error le va a salir bien sin que ello me haga volver atrás con violencia sobre mi propia estimación. Zidane no nos quita la razón cuando sus errores le salen bien. Simplemente, lo suyo no es de este mundo y se ríe de este artículo sin leerlo. A Zidane le pagan para no atendernos a los que tenemos razón siempre, y los resultados son inapelables si exceptuamos el tramo final de la temporada pasada, cuando se hizo cargo de un equipo a la deriva.

Han dictaminado entre Zidane y el club que Reguilón sea cedido al Sevilla. Es el mal menor. Habría sido peor un traspaso, aunque también ese desatino le habría salido bien al divino calvo. El Sevilla es un equipo cuyas características casan bien con los pundonores de Sergio, aunque un pundonor madridista es otra cosa. Un pundonor madridista es la antítesis de una encerrona de Caparrós o una patada alevosa de cualquiera de sus Doctores Muerte, bisturí apretado entre los dientes. De manera que la cesión es un mal menor pero la cesión al Sevilla es un mal mayor dentro del mar menor, porque chocará ver a un madridista de raza formando parta de una raza de antimadridistas. Pocos equipos y pocas aficiones más hostiles al Madrid que la de Nervión. Ya me parece escuchar los gritos de desaprobación cuando Florentino lo recupere, que será una cosa que estará muy fea aunque lo ponga el contrato. Porque Florentino lo recuperará pronto, pasará la mano por su espalda y mirando ambos a las extensiones de Valdebebas musitará con alivio y un deje de arrepentimiento: “Ay, hijo, cuánto has tenido que sufrir ahí”.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea