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Pesudo: historia de un fichaje frustrado del Valencia al Real Madrid

Pesudo: historia de un fichaje frustrado del Valencia al Real Madrid

Escrito por: Alberto Cosín8 febrero, 2026
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A finales del año 1970, el Real Madrid tuvo una crisis en su portería con lesiones y problemas físicos en sus guardametas. En una medida desesperada, el club buscó un recambio urgente y fichó al arquero del Valencia José Manuel Pesudo. Entrenó con los blancos, pero finalmente no pasó el reconocimiento médico y su viaje a la capital fue exprés.

Pesudo había nacido el 11 de junio de 1936 en Almazora (Castellón). Sus comienzos bajo el marco fueron en su localidad natal, pero en una portería de balonmano. A los 16 años cambió de deporte y un año después pasó a la cantera del Valencia. Fue ascendiendo hasta el Mestalla, filial che, y también tuvo una cesión al Alicante. En 1958, con Quincoces de técnico, le llegaron sus primeras oportunidades en el primer equipo. Su primera etapa valencianista duró tres temporadas y fichó por el Barça. Con los azulgranas actuó cinco temporadas, conquistando una Copa, una Copa de Ferias y un Trofeo Zamora. En 1966 retornó al Valencia para cubrir la retirada de Ricardo Zamora de Grassa.

Pesudo

El arquero almassorino tenía envergadura (1,80 m), seguridad en sus blocajes, contundencia saliendo de puños, buena colocación, gran sobriedad y dotes de mando para la defensa. La experiencia adquirida en el equipo valencianista y culé animaron al Real Madrid a lanzarse a por su fichaje para cubrir la portería dados los contratiempos físicos de sus cancerberos Betancort, Junquera, Borja y Miguel Ángel.

La situación a principios del mes de diciembre se volvió más complicada en la casa blanca por los problemas de Betancort y Junquera. En ese momento ya estaban de baja Borja por artritis en un hombro y el joven Miguel Ángel, que tenía escayolado un dedo de la mano izquierda por una fractura. El guardameta canario jugó en la jornada 10 contra el Real Zaragoza y sufrió un tirón, mientras que Junquera arrastraba dolores en un hombro.

El médico de la primera plantilla madridista, el doctor Neira, veía a Betancort y Junquera con opciones de recuperarse en pocos días, pero Miguel Muñoz, el entrenador merengue, no los consideraba del todo aptos ni competitivos para jugar. Por ello, el club, por solicitud de Muñoz, buscó rápidamente un guardameta de urgencia para solucionar el problema y tener un arquero de garantías para los siguientes encuentros de Liga.

El diario AS, en su portada del día 11 de diciembre de 1970, anunciaba que en una operación relámpago Pesudo, de 34 años, fichaba por el Real Madrid. El gerente madridista Antonio Calderón, tras hablar con Muñoz, se puso en contacto con el Valencia y su presidente Antonio de Miguel.

Según declaró Calderón, el club che “se ha portado generosamente con nosotros. No ha habido inconvenientes y Pesudo llegará mañana (por hoy) en el exprés”. No se quiso hablar de coste de traspaso y el gerente confirmó que podría “jugar el domingo frente al Elche”.

Desde el lado che, Vicente Peris confirmó que “el Real Madrid se dirigió a nosotros solicitándonos a Pesudo ante la situación en que se encuentra por lesiones de sus porteros. Nuestro presidente, Julio de Miguel, accedió inmediatamente a la petición madridista; se avisó a Pesudo y tomará el tren para presentarse mañana, por la mañana, en Madrid”. El gerente valencianista añadió que “no ha habido condiciones económicas por parte del Valencia y no se han fijado cláusulas prohibitivas. Se trata de ayudar a un club, a un camarada de deporte, y hemos accedido inmediatamente”.

Pesudo había perdido la titularidad en Valencia en favor de Abelardo por decisión del entrenador Alfredo di Stéfano. Por ello, Miguel Muñoz quiso verle en acción en un entrenamiento para comprobar su estado de forma. Nada más llegar a la capital tras el tedioso viaje en tren, se dirigió al estadio Santiago Bernabéu para conocer a sus nuevos compañeros, a los que saludó en el vestuario. Sus primeras palabras en Atocha fueron: “estoy como un flan. No podía creérmelo. Fue una gran alegría para mí venir al Madrid. Para mi señora creo que aún más. Una sorpresa, una gran sorpresa; algo así como un regalo de Reyes anticipado. Podré decir que he jugado en los tres mejores equipos de España”.

Pesudo

Respecto a su estado de forma afirmó que “me he cuidado muy bien. Creo que me quedan dos años en plenitud. Me faltan partidos; pero el entrenamiento no lo descuidé en ningún momento. Estoy listo para debutar”. También le preguntaron por un mito del cuadro blanco como Di Stéfano que era su técnico en Valencia: “No me llevaba mal, pero se olvidó de mí”. El guardameta estaba cansado ante tanto ajetreo y lo mejor era descansar, pero se dirigió raudo al coliseo blanco.

Pesudo

Miguel Muñoz y su ayudante Moleiro le hicieron sudar en el entrenamiento y Pesudo respondió muy bien tanto en el plano técnico como físico. Primero en un ejercicio individual a modo de ‘aperitivo’, más tarde en el típico partidillo de basket que se juega habitualmente los viernes en el campo anexo al estadio y, por último, en una sesión especial ya en el césped del Santiago Bernabéu. Incluso el entrenador merengue declaró que “no ha dejado de entrenar. Sus condiciones físicas son excelentes. Si pasa el reconocimiento médico, jugará el domingo contra el Elche”.

Pesudo

Sin embargo, ese reconocimiento médico no fue tan bien como se esperaba. Lo exploraron el doctor Neira y el doctor López Quiles, que descubrieron “una antigua lesión de hombro, por lo que se ha desistido de su incorporación. No obstante, el Real Madrid desea reiterar su gratitud al Valencia y a su presidente por las facilidades que concedieron para el traspaso de este jugador”, rezaba una nota oficial del club blanco.

Pesudo

Agustín Domínguez confirmó el resultado del examen: “No ha podido superar la prueba por una antigua lesión en el hombro izquierdo, pero el Madrid quiere que ratifique su agradecimiento al Valencia por todo han sido facilidades para nosotros”. Por su parte, Muñoz habló en Pueblo para José María García tras enterarse: “Terrible. Esta profesión es terrible. ¡Cómo habrá quedado el chico! En el entrenamiento no le noté nada. Pero ya se sabe que los viernes se trabaja poco. Además, había viajado por la noche. Le vi bien entrenado, eso sí”.

La prensa, inmediatamente después de conocer el ‘no’ del Madrid, se puso en contacto con el portero que manifestó que “de lesión, nada. Lo juro. Es algún pequeño problema, pero no estoy lesionado. He jugado muchísimos partidos y nunca he tenido esta lesión. Ni cuando jugué en el Barcelona ni después en el Valencia. Por ello me ha sorprendido mucho este aspecto que ha tomado el frustrado fichaje por el Real Madrid. La noticia me ha caído como un rayo. Ha sido un puntillazo mortal de necesidad. Solo puedo decirte que, en estos momentos, la desilusión y la amargura son las notas más predominantes en mi ánimo”. Continuaba con la esperanza de que no se cancelase su fichaje: “Ya veremos si todo se arregla la semana que viene; el lunes o el martes”. Pero Pesudo retornó a Valencia de forma muy rápida, en avión, y en el cuadro che causó mucho estupor todo lo acontecido.

El gerente Peris calificó el hecho de “insólito”. Afirmó no saber nada de una posible lesión de hombro: “¡Cómo vamos a creer eso de un jugador que está actuando, y que después de aquella lesión ha participado en 55 partidos oficiales y en 280 entrenamientos! En efecto, Pesudo sufrió una lesión (contusión) contra el Real Madrid el 9 de febrero de 1969, pero se recuperó, y un mes más tarde, el 9 de marzo del mismo año reapareció jugando en Córdoba. Un jugador con una lesión en un hombro no puede mostrar tal vitalidad, como fácilmente comprenderá. Le cedimos un jugador en perfectas condiciones y se nos va a volver a un jugador destruido moralmente y como dando la impresión de que el Valencia había facilitado un hombre que no estaba en condiciones. Estoy realmente asombrado. Ahora vamos a justificar la postura de nuestro servicio médico, para que quede bien claro que no obramos de mala fe”.

Pesudo

El Valencia publicó una nota oficial que decía, entre otras cosas, lo siguiente: “Reincorporado al Valencia C.F. el jugador José Manuel Pesudo ha sido examinado inmediatamente por los prestigiosos médicos, doctor D. José Ribes Bigne y el doctor D. Vicente Rodríguez Cortés, afectos a su servicio médico quienes por escrito a continuación han rendido informe que copiado literalmente dice que D. José Manuel Pesudo está afecto de una anomalía congénita de clavícula izquierda consistente en una agenesia de la extremidad distal de la misma, anomalía que se traduce en un acortamiento de dicha clavícula y en un ensanchamiento de la articulación, acromio-clavicular correspondiente. Dicha anomalía que presenta desde el nacimiento y que fue correctamente diagnosticada en la fecha que causó alta en este club (año 1955), no se ha traducido jamás en una sintomatología clínica y con ella ha jugado desde principios deportivos, alcanzando incluso la internacionalidad, habiendo actuado con los siguientes equipos: Mestalla, Alicante, Mestalla, Valencia, Barcelona y Valencia. No existe, pues, lesión traumática alguna, ni actual, ni pasada, que le impida la práctica de su profesión en la que ha rendido y puede seguir rindiendo con plena normalidad”.

El Real Madrid, tras el varapalo de Pesudo, activó otras operaciones como la de fichar al guardameta del Mirandés José Antonio Aramayo. También se pensó en romper la cesión de García Remón en el Real Oviedo o firmar al cancerbero Gómez, que se encontraba sin club. Al final no cristalizó ninguna de ellas y Betancort se ofreció a jugar contra los ilicitanos pese a no estar en plenas facultades. El conjunto de Muñoz empató a uno y a partir de la siguiente jornada el portero el resto de la campaña fue Borja, que se recuperó totalmente de sus problemas en el hombro. Mientras que Pesudo volvió a la capital del Turia y su estatus no cambió. Fue suplente de Abelardo y no jugó ningún partido más aquella temporada en la que el Valencia ganó el título de Liga. Al finalizar el curso dejó el cuadro che y se marchó al Real Betis. Tras dos cursos en el equipo verdiblanco compitiendo por el puesto con Manuel Campos firmó por el Gimnástico de Tarragona, que militaba en Segunda división, y allí colgó los guantes en 1974 a los 37 años.

 

Fotografías: archivo de Alberto Cosín

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Apasionado del balompié, me hubiese gustado ver en directo a las figuras de los años 30, 40 y 50. Gato y madridista, en mi primera visita al Santiago Bernabéu pude contemplar a Diego Armando Maradona.

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